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Biografía

Martin Scorsese

Martin Scorsese

77 años

Martin Scorsese

Nació el 17 de Noviembre de 1942 en Queens, Nueva York, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 2 premios y 1 nominaciones)

Uno de los maestros

05 Marzo 2007

El cine actual no se entendería sin la huella de grandes cineastas contemporáneos, que marcaron tendencias con sus mejores obras, sobre todo en los 70. En un lugar destacado, junto a Francis Ford Coppola y Steven Spielberg, nadie duda de que Martin Scorsese merece contarse entre los más avezados directores del cine moderno. Marty ha creado un reconocible universo personal, basado en sus propias experiencias de la infancia, por donde pululan mafiosos capaces de sonreír a un niño y al minuto siguiente perpetrar una carnicería. Autor de grandes películas, regresa una y otra vez a sus obsesiones autorales: la religión, los remordimientos, las costumbres italoamericanas y, sobre todo, la violencia.

Martin Scorsese nació el 17 de noviembre de 1942 en Queens, un barrio neoyorquino, en el seno de una familia de emigrantes italianos católicos. Su origen no podía ser más humilde, pues su padre era planchador de pantalones. Posteriormente se encargaría de esa tarea en las películas de su hijo, quien defiende que nadie planchaba cuellos como él. Marty era un niño asmático y achacoso, que pasaba la mayor parte del tiempo en casa, observando la realidad a través de la ventana. Cuando gozaba de buena salud pasaba numerosas tardes en el cine, llegando a obsesionarse con las películas. Se puede decir que forma parte de una  generación de cineastas cinéfilos, junto con sus amiguetes Brian De Palma, George Lucas y Steven Spielberg. El chico estuvo mucho tiempo planteándose acudir al seminario para ser sacerdote, pero aconsejado por un amigo cura acabó decantándose por el cine.

A principios de los 60, los aspirantes a cineastas pasaban por la universidad, y Marty no fue menos, pues acudió a la Universidad de Nueva York, licenciándose en cinematografía en 1964, aunque posteriormente hizo también un Master de cine en el mismo sitio. En el campus coincidió con Brian De Palma. En 1964, Scorsese se casó con Laraine Brennan, con quien tuvo un hijo, aunque posteriormente se divorció, y ha tenido otras cinco parejas, entre ellas Isabella Rossellini. Enseguida empezó a rodar sus primeros cortos y ejerció como montador en Woodstock, documental sobre el célebre concierto de rock –otra de sus grandes pasiones– que tuvo lugar en 1969. Marty llamó a las puertas del largo por primera vez con ¿Quién llama a mi puerta?, donde ya estaba presente Harvey Keitel, uno de sus actores favoritos, que también  debutaba. El film, sobre las peripecias de un joven desempleado de Little Italy, el barrio de la infancia del cineasta, contenía numerosos elementos autobiográficos, como la religiosidad y la pasión por el cine del protagonista. A pesar de que el desarrollo es irregular, presagiaba la temática de la posterior Malas calles, más redonda.

Convencido de que la mejor forma de seguir aprendiendo su oficio era rodar cuantas más películas mejor, Marty aceptó ponerse al frente de una de las producciones de Roger Corman, rey de la serie B, dispuesto a acoger en su productora a estudiantes de cine que a los que no les importaba no cobrar por su trabajo. Corman le encargó un sucedáneo de Bonnie and Clyde, que en 1967 había arrasado en las pantallas. De esta forma le pasó el guión de El tren de Bertha, basado en la historia real de Boxcar Bertha, una sindicalista que se unió a una banda de atracadores. Dejando aparte que las producciones de Corman tienen cierto encanto para los amantes de los subproductos casposos, la verdad es que en esta película nada hace presagiar la brillante carrera posterior de Marty, salvo una violenta matanza.

Su primera película importante fue Malas calles. El título proviene de una frase de Raymond Chandler: “Un hombre tiene que dar la cara en esas malas calles”. En concreto, los que tienen que dar la cara son varios jóvenes de Little Italy, que tratan de abrirse camino en la vida. Repitió con Harvey Keitel (Charlie), sobrino de un mafioso que le deja al cargo de un restaurante, y por primera vez trabajó con su favorito, Robert De Niro (Johnny), un macarra callejero que debe dinero a un peligroso matón.

Tras Alicia ya no vive aquí, por la que Ellen Burstyn ganó el Oscar a la actriz principal, Scorsese volvió a juntar a De Niro y Keitel en Taxi Driver, que supuso su encuentro con el guionista Paul Schrader. Premiado con la Palma de Oro, en Cannes, el film acabó de consagrar a Scorsese que describe la soledad de un inadaptado veterano de Vietnam, que trabaja como taxista para aprovechar sus noches de insomnio. El aspecto más impactante de la película fue su tratamiento realista y descarnado de la violencia, el tema más recurrente en la filmografía de Scorsese.

Robert De Niro y Liza Minnelli, con la que el director mantuvo un breve romance, protagonizaron New York, New York, su excelente incursión en el musical. También había mucha música en El último vals, su célebre documental sobre The Band, un famoso conjunto. Nuevamente colaboró con Schrader en Toro salvaje, ‘biopic’ del boxeador Jake LaMotta, que sin duda es uno de los pesos pesados de su filmografía. Rodada con sugerente fotografía en blanco y negro, hace hincapié en la búsqueda de redención de un personaje acomplejado.  La Academia nominó a Scorsese al Oscar al mejor director por primera vez, aunque la estatuilla dorada se le resistiría un cuarto de siglo, pues tras siete nominaciones más, lo obtuvo finalmente por Infiltrados, de 2006.

El rey de la comedia no obtuvo la repercusión que se merecía. Este subvalorado film quizás hubiera sido más apreciado en la actualidad, pues critica la obsesión desmedida por la fama, centrándose en la insana idolatría de un aspirante a cómico que llega a secuestrar a la estrella a la que admira. Tras la excelente Jo, ¡qué noche!, divertimento tan ligero como hilarante, cercano al surrealismo, el resto de la década de los 80 fue irregular. El color del dinero recuperaba a Eddie Felson, personaje central de El buscavidas, pero aunque estaba rodado con una enorme pericia, apenas aportaba nada al original. Tras la polémica La última tentación de Cristo, y un prescindible episodio del largo colectivo Historias de Nueva York, Scorsese rodó un episodio de la serie Cuentos asombrosos y el videoclip Bad, para Michael Jackson, que narraba el enfrentamiento entre dos bandas callejeras. El cineasta volvió a obtener el respaldo mayoritario del público con sus películas sobre el mundo de la mafia, Uno de los nuestros y Casino, de violencia brutal y estructura y personajes muy similares. Uno de sus mejores trabajos es La edad de la inocencia, según la novela de Edith Wharton, que describe la alta sociedad neoyorquina, a principios del siglo XX. A pesar de un par de títulos decepcionantes, Kundun y Al límite, Scorsese parece haber iniciado una etapa de inspiración marcada por su asociación con Leonardo DiCaprio, con quien trabajó por vez primera en Gangs of New York, sobre las bandas organizadas que había en la ciudad a finales del XIX. Más redonda es El aviador, retrato del magnate Howard Hughes. Scorsese y DiCaprio repitieron por tercera vez en Infiltrados, milimétrico remake de Juego sucio (2002), un sorprendente thriller made in Hong Kong. El cineasta ha rodado un documental sobre los Rolling Stones, retomando su pasión por el rock. Encantado con la experiencia, ha anunciado que trabajará junto al líder de la banda, Mick Jagger, en The Long Play, un largometraje de ficción sobre el mundo de la música.

Oscar
2020

Nominado a 1 premio

Oscar
2007

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
El irlandés

2019 | The Irishman

La historia del gangsterismo alrededor del IBT, el sindicato de transportes más importante en Estados Unidos, contada desde el punto de vista de Frank Sheeran con amplio lienzo. Este personaje de origen irlandés, reconoció poco antes de morir en 2003 a Charles Brandt –autor del libro “Heard You Paint Houses”, en que se basa la película– haber asesinado al misteriosamente desaparecido desde 1975 Jimmy Hoffa, presidente del IBT. Martin Scorsese demuestra encontrarse en plena forma creativa, y se nos presenta como auténtico “superhéroe” del cine de personajes y tramas de entidad, dotado de unos “poderes” en la línea de sus dos mejores películas gangsteriles, Uno de los nuestros (1990) y Casino (1995), pero quizá más sabio por más experimentado, los años cuentan. Su film, producido por Netflix, pero con otros pesos pesados como el propio Robert De Niro y el veterano Irwin Winkler, conocerá un estreno limitado en salas de cine, concesión a los cinéfilos y al propio director, pero, los tiempos mandan, su difusión masiva toca en la plataforma de streaming. El experimentado director maneja aquí un sólido guion en solitario de Steven Zaillian, libretista con el que había trabajado en Gangs of New York (2002). Funciona muy bien la estructura narrativa de encapsulamiento de tres hilos, a modo de muñecas rusas: la voz en off de un Frank Sheeran ingresado en una residencia de ancianos, que cuenta el viaje en automóvil que realiza con su mentor Russell Bufalino y las esposas de ambos, para acudir a una boda, y la primera parada frente a una estación de servicio, que sirve para evocar el pasado, cómo se conocieron y el modo en que se produjo su ascenso en el sindicato de transportes y en el mundo criminal en los años de la presidencia de John Fitzgerald Kennedy. Lejos de ser caprichosa, tal estructura responde a una perfecta lógica interna, cuyo sentido se constata cuando en el último tramo acaban uniéndose los hilos hasta quedarnos con el de Sheeran envejecido. Están impregnadas las imágenes de un agradecible clasicismo, incluidos algunos elegantes planos secuencia, y eso que la labor de edición de la habitual colaboradora de Scorsese, Thelma Schoonmaker, es altamente meritoria, a las tres horas y media de metraje no parece sobrarle un solo plano, su labor es auténtico encaje de bolillos. Y al final lo que se nos cuenta con enorme habilidad y con una violencia más contenida de lo que Scorsese acostumbra, sin moralina facilona pero con un indudable punto de vista moral, más nítido que en otros filmes del italoamericano, es la historia del progresivo descenso a los infiernos del protagonista, Frank Sheeran. Su alma cada vez se encuentra más emponzoñada, al aceptar ejecutar personalmente despiadados asesinatos, pero hábilmente se nos presenta un contrapunto interesante, el de una de sus cuatro hijas, Peggy, cuyas miradas, de niña, y luego convertida en mujer, vienen a ser como la voz de la conciencia que le recuerda la inmoralidad de sus acciones. Los dramas personales se combinan con el telón de fondo histórico, sugiriéndose una explicación acerca de la invasión de Bahía de Cochinos ordenada por JFK, y su posterior asesinato, hechos en los que habría tenido que ver la mafia, molesta por la actuación del aguerrido fiscal general Robert Kennedy. Y tienen mucha fuerza los personajes principales, y las relaciones que se establecen entre ellos, singularmente las de Sheeran con su mentor Buffalino y con Hoffa, el hombre al que debe proteger. En tal sentido los actores están soberbios. Las técnicas digitales utilizadas para rejuvenecer en algunas escenas a los personajes no distraen, y tenemos a un magnífico Robert De Niro, del que se pinta una evolución plausible, un Joe Pesci inesperado, porque no hace el papel que habríamos pensado, está muy contenido, y Al Pacino –aquí, sí, por fin, podemos decir que tenemos una película que comparten de verdad con De Niro–, que sabe componer al sindicalista que quiere nadar en un estanque de lodo sin embarrarse e imponer su punto de vista por considerarse intocable. El resto del reparto tiene menor presencia, pero está perfectamente escogido, y cada uno brilla entregándose en las escenas que les tocan.

9/10
Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story by Martin Scorsese

2019 | Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story by Martin Scorsese

Excelente documental de Martin Scorsese, que recoge el tour de conciertos encabezado por Bob Dylan, celebrado en 1976 a lo largo y ancho de Estados Unidos, con motivo de su centenario. Combina declaraciones de los protagonistas próximas a la actualidad –Dylan, Joan Baez, Allen Ginsberg, Ramblin' Jack Elliott, David Mansfield, Sam Shepard...– con imágenes de esa época, donde sobresale la voz desgarrada de Dylan y su aliento poético. El film logra atrapar un momento de creatividad irrepetible, nacido en la carretera, y en que sobre el escenario los cantantes aparecen maquillados de modo que sus rostros remiten a la tradición japonesa del kabuki. Y ello con el telón de fondo de unos Estados Unidos convulsos –"rolling thunder" puede interpretarse con distintos significados, no sólo el "trueno rodante", sino a un significado nativo que habla de "predicar la verdad" o al nombre en clave con que Estados Unidos designó una de sus operaciones bélicas en Vietnam–, en los que se ha perdido definitivamente la inocencia, un estado de cosas que se intenta conjurar con la música sobre el escenario.

7/10
Silencio

2016 | Silence

Segunda mitad del siglo XVII. La labor misionera de predicar el Evangelio llevada a cabo por los jesuitas en Japón peligra, arrecia la persecución con numerosos mártires, e incluso corren rumores de que el padre Ferreira ha apostatado. No quieren creerlo dos de sus discípulos, los jóvenes Rodrigues y Garupe, que piden a su superior ser enviados para ayudar a los cristianos que ahí quedan, y averiguar qué ha sido de Ferreira. Les guiará Kichijiro, que abjuró de la fe mientras toda su familia era masacrada. Encontrarán a muchos fieles clandestinos que les reciben esperanzados, pero deben realizar su misión a escondidas, y con la espada de Damocles del gobernador local perseguidor colgando sobre sus cabezas. Inspirada adaptación de la novela de Shusaku Endo a cargo de Martin Scorsese, quien firma el guión con su habitual colaborador Jay Cocks, algo poco habitual, no asumía este rol en un largometraje desde 1995 con Casino, lo que da idea de que nos encontramos ante un proyecto muy personal. No en balde, y según su propia confesión, la idea de la película le ronda en la cabeza desde 1989, el año en que descubrió la obra de Endo, y cuando acababa de ser fuertemente contestado por La última tentación de Cristo, una mirada algo tosca, terrenal y muy a ras de suelo acerca de Jesús. Más allá de trastear aquí en la polémica despertada por ese film, resulta obligado señalar que en Silencio encontramos una visión más trabajada y honda del cristianismo, Scorsese ha interiorizado los temas propuestos por una novela difícil y oscura, pero también esperanzada, que aborda la idea de predicar el evangelio y no ser entendidos por personas de distinto bagaje cultural, con esquemas mentales muy diversos, esa “ciénaga de Japón”, donde las raíces de lo plantado se pudren. Y en su nueva madurez, 74 primaveras cuenta el cineasta, parece haberse visto retratado en los misioneros que a veces no logran hacerse entender, algo que a él también le habría ocurrido con su modo de abordar la figura de Cristo hace casi 30 años. Sorprende la fidelidad de Scorsese a Endo, que pinta con acierto la sencillez de los campesinos y su fe elemental y recia, que les lleva a confiarse a los “padres”. También el tremendo dilema de rechazar la fe por las torturas con que amenazan los perseguidores, que afecta tanto a los nativos como a los misioneros. En el caso de los segundos la tentación es más cruel y con muchas capas, pues la amenaza de matar a los fieles, independiemente de que abjuren o no, pesa sobre los jesuitas, que salvarían sus vidas si lo hicieran ellos; y el silencio de Dios hace la prueba aún más difícil. Toda una serie de temas, como la posible soberbia de los padres por querer suplantar a Cristo, o las dudas de hasta qué punto los nuevos cristianos entienden la fe, el problema de la inculturación, resuenan sin caer nunca en la frivolidad. La espiritualidad, la fe, el sacrificio, las renuncias, el consuelo de los sacramentos, todo forma parte de la compleja narración, que fluye con gran naturalidad. Una de las cuestiones que explora el film sería el de a qué llamamos fortaleza, y a qué debilidad, algo que estaría muy presente en la relación que se forja entre Rodrigues y Kichijiro, poderosamente presentada en la pantalla: el primero busca el rostro de Jesús, es su modelo, el otro se atormenta por su flojera a la hora de sostener sus creencias, y piensa que en otras circunstancias habría sido un buen cristiano. Técnica muy habitual en el cine de Scorsese, éste recurre a la voz en off, la narración del padre Rodrigues, a la que sustituye en el último tramo la de un comerciante holandés, y aunque muy presente, no fatiga, y tiene su lógica. Quizá porque el ensamblaje de las piezas del guión es perfecto, y porque las imágenes son muy bellas: la fotografía de Rodrigo Prieto sabe conceder al relato enorme poderío visual con el uso inteligente de la luz, la niebla y el humo, sin colisionar con la abundancia de palabras, que a veces son sustituidas por lo que vemos, pienso en el primer martirio del que tienen noticia Rodrigues y Garupe. Se nota en todo esto que el director cuenta con un equipo técnico formidable con el que existe compenetración, ha trabajado en repetidas ocasiones ya con la montadora Thelma Schoonmaker, el director artístico y diseñador de vestuario Dante Ferretti, la directora de arte Francesca Lo Schiavo. Los actores saben prestar humanidad, y por tanto, espiritualidad, a sus personajes. Por supuesto Andrew Garfield y Adam Driver, los dos jóvenes jesuitas, que han destacado el mismo año por Hasta el último hombre y Paterson, pero también Liam Neeson, el padre Ferreira, y todos los secundarios japoneses, especialmente Yosuke Kubozuka, Yoshi Oida y Shinya Tsukamoto, encarnando al apestado y a dos ancianos venerables.

9/10
Vinyl

2015 | Vinyl | Serie TV

El lobo de Wall Street

2013 | The Wolf of Wall Street

La trayectoria real del corredor de bolsa Jordan Belfort, desde sus inicios como principiante en Wall Street, cuando está casado con una sencilla peluquera, hasta el momento en que alcanza la cúspide del poder, la riqueza y el placer, al precio de una vida desquiciada y sin principios, y del acoso del FBI. Enseguida su entrada en el mundo profesional supone una inmersión en la depravación moral, a partir de las lecciones que le imparten sus superiores sobre su trabajo y los -a su entender-, necesarios hábitos sexuales y de consumo de drogas para no perder el paso en la vertiginosa actividad de compraventa de acciones. Lo que parece un bache en su andadura laboral se convertirá en la construcción de un imperio gracias a la venta de activos de muy dudoso valor, primero a incautos paletos, luego a gente adinerada que puede permitirse el lujo de perder dinero. Martin Scorsese adapta las memorias de Belfort, convertidas en guión por Terence Winter, uno de los responsables de la gangsteril serie televisiva Los Soprano, que colaboró luego con el italoamericano en Boardwalk Empire, también centrada en el mundo criminal y de los políticos corruptos. Lo hace con tono de comedia esperpéntica muy pasada de vueltas y no exenta de cinismo, usando la voz en off de Belfort al modo en que lo ha hecho en tantas ocasiones a lo largo de su filmografía, de un modo especial en Uno de los nuestros, con la que mantiene no pocos puntos de conexión, con su atractivo reparto de múltiples personajes, lo dinámico de la narración, las canciones de la banda sonora, y también con en el modo en que finalmente se resuelven –es un decir– las cosas. Sorprende la larga duración de la cinta, tres horas, con muchos paisajes reiterativos, que no hacen más que ofrecer más de lo mismo, en forma de discursos estimulantes para empleados, engaños a compradores codiciosos, desmadres orgiásticos mostrados muy gráficamente y subidones procurados con el recurso a la droga. De un algún modo Scorsese conecta con el discurso de otras cintas de su filmografía en que muestra el lado feo de América, el capitalismo insolidario y egocéntrico llevado hasta sus últimas consecuencias, donde en realidad nada importa, más allá de satisfacer las pulsiones más primarias. Por supuesto, el italoamericano es un gran virtuoso, las imágenes y el ritmo muestran en bastantes ocasiones el poderío que le conocemos a este astuto prestidigitador, lo que no impide que acabe produciendo finalmente hastío. En su momento el Gordon Gekko de Wall Street de Oliver Stone –citado en un momento del film– se convirtió en referente popular de aspirantes a yuppies, para sorpresa de propios y extraños. Resulta difícil pensar –aunque nunca se sabe– que pueda ocurrir lo mismo con El lobo de Wall Street, más en tiempos de crisis en que se estrena el film, algo posteriores a los hechos narrados, donde los productos financieros y sus creadores se miran con lógica desconfianza y repulsa. El personaje encarnado por Leonardo DiCaprio resulta tremendamente antipático, sólo piensa en sí mismo y su supervivencia, incluso su familia no parece tener una entidad mayor que otra cualquiera de sus posesiones, como su yate de recreo. Por supuesto la amistad y la lealtad no existen en su mundo de “lobos”, los otros depredadores son en el mejor de los casos socios útiles y compañeros de francachelas. Poco hay en Belfort del granuja impresentable y nada modélico, al que, no se sabe por qué, se le acaba mirando con indulgencia, el personaje es odioso, patéticamente odioso. A Scorsese no le van las narraciones con advertencias morales, muestra al emperador desnudo pero no hay ni un amago de cómo volver a vestirle para que recupere su dignidad. Quien busque moralejas o alguna indicación de cuál es el camino a emprender cara a la redención, puede seguramente esperar sentado largo tiempo. Ya que le hemos citado, podemos decir que el modo de presentar las cosas de Scorsese recuerda un tanto a Salvajes, de Oliver Stone: de algún modo se pinta un mundo frenético de delincuencia criminal, el espectador participa en un adrenalítico viaje de puras sensaciones, pero al final no queda nada. Como mucho, una sensación de que ‘éste no es el camino’, pero la alternativa, viajar oliendo a sudor en el metro, la experiencia del agente del FBI, no resulta mucho más atractiva.

6/10
George Harrison: Living in the Material World

2011 | George Harrison: Living in the Material World

El director Martin Scorsese vuelve a aunar sus dos grandes pasiones: el cine y la música. Esta vez elige un monumental reportaje para adentrarse en la vida de George Harrison (1943-2001), mítico componente de The Beatles. Sigue así el director la estela de otras prestigiosas producciones suyas como El último Vals, sobre el grupo The Band; The Blues: nostalgia del hogar, sobre la auténtica música sureña norteamericana; No Direction Home, sobre Bob Dylan; o Shine a Light, sobre The Rolling Stones. ¡Tres horas y media de película! Se dice pronto, y encima si se trata de un documental... Pero, bueno, parece que el talento de Scorsese puede con eso y con más. Para empezar, la figura de George Harrison tiene su atractivo por sí misma. No es un músico cualquiera, sino el componente de la banda musical más importante del siglo XX. Pero además, el director neoyorquino se las arregla para no tostar al espectador con un biopic convencional, misión realmente complicada con este proyecto. Así, da una lección magistral de montaje y concepción narrativa. Elude un desarrollo lineal de la biografía del músico, y ni siquiera ofrece una panorámica general de su vida. El único orden que establece es la división del documental en dos partes: la primera más referente al comienzo de su vida con The Beatles, y la segunda centrada únicamente en Harrison. Pero el documental no es más que el resultado de entrelazar todo tipo de material, suyo o ajeno, para pergeñar un perfil interior bastante completo de la persona de George Harrison. No se trata tanto de contar su vida, como de hablar de él, de quién era, de su concepción de la vida y de la música. Scorsese se esfuerza por no dedicar más de un minuto a cada toma, y éstas son enormemente variadas y van desde el color al blanco y negro con premeditado desorden. Además ofrece material fotográfico, antiguo y moderno, escenas grabadas de hace cincuenta o cuarenta años mezcladas con otras más recientes o actuales, entrevistas realizadas hace años o preparadas por él con personas cercanas a George, con gente como Eric Clapton, Phil Spector, Yoko Ono, y por supuesto con sus compañeros vivos Ringo Starr y Paul McCartney. El documental ofrece, desde luego, una imagen muy completa de quién fue George Harrison y de cómo fue su evolución vital. Muchas cosas se cuentan en más de tres horas: sus matrimonios con Pattie y Olivia, sus éxitos musicales en solitario, con álbumes de prestigio como “All Things Must Pass” o “Living in the Material World”, su pasión por las carreras de coches, sus pinitos como productor de cine (La vida de Brian), etc. Pero destaca entre todo ello, la búsqueda de espiritualidad que marcó toda la segunda parte de su existencia, tras el éxito apabullante con The Beatles y sus experiencias con las drogas y especialmente el LSD. Harrison vivió un misticismo muy intenso a raíz de su ‘conversion’ a la espiritualidad hindú, gracias a su relación con el músico Ravi Shankar, con el mundo de los Hare Krishna o con su fascinación por el Yogi Maharishi, quien lo introdujo en la meditación trascendental y la búsqueda de la paz con la naturaleza y con Dios. También llama la atención el poso de amor que Harrison dejó entre sus amigos, gente como Eric Clapton, Klaus Voormann, Eric Idle, Tom Petty o el piloto Jackie Stewart, por nombrar sólo a unos pocos.

7/10
La invención de Hugo

2011 | Hugo Cabret

París, tras la Primera Guerra Mundial. El pequeño Hugo Cabret, que ha heredado de su padre el gusto por los inventos, se ha quedado huérfano. Y tras desaparecer su viejo tío borrachín, que se ocupaba del mantenimiento del reloj de la estación de tren, vive solo en la torre, junto a la complicada maquinaria que ayuda a marcar las horas, sin que nadie lo sepa. Toda su ilusión es poner en marcha un autómata que andaba reparando su padre, y que cree que le ayudará a dar un sentido a su vida. Le ayudará Isabelle, que siempre ha deseado vivir una ventura, y se encuentra bajo la tutela de sus padrinos Georges y Jeanne. El viejo Georges regenta una tienda de juguetes mecánicos, de la que de vez en cuando Hugo birla piezas, y está amargado por algún suceso indeterminado del pasado. Imaginativa adaptación de un libro infantil de Brian Selznick -pariente del mítico productor David O. Selznick-, con guión de John Logan, que ya había colaborado con Martin Scorsese en El aviador. Por fin el director italoamericano entrega una película infantil disfrutable por pequeños y grandes –no nos parece que el “ladrillo” Kundun entre en las categorías de “infantil” y “disfrutable”–, su historia de un huérfano al que intenta capturar el lisiado y cuadriculado inspector de la estación, que trata de resolver un enigma atravesando mil aventuras en compañía de una amiga, con la moraleja de encontrar el propio sitio en el mundo, arreglando lo que está roto, está perfectamente servida. Nunca es ñoña y desprende emociones genuinas, tiene magia y el encanto de un relato de Charles Dickens. Además Scorsese asume con La invención de Hugo el reto de rodar una película en 3D, y lo hace con brillantez, sacando todo el partido al formato, de modo que la deslumbrante imaginería –maravilloso diseño de producción de Dante Ferretti– luce en todo su esplendor, el apartado visual del que es responsable el director de fotografía Robert Richardson resulta deslumbrante, y la música de Howard Shore acompaña muy bien. El cineasta se suma al selecto grupo de colegas –James Cameron, Wim Wenders, Werner Herzog...– que sí saben utilizar la tridimensionalidad en sus historias, lo suyo no es la simple excusa de otros para que la productora haga más “caja”. Destaca el partido que se saca al tren que quiere salirse de la pantalla, guiño a los Lumière, pero también en los planos picados y contrapicados, e incluso en algunos primeros planos, y ello de un modo nada artificial, justificado por lo que se está contando. El ritmo es muy dinámico, no en balde colabora por enésima vez con Scorsese en el capítulo de montaje Thelma Schoonmaker Scorsese es un estudioso del cine, que ha publicado libros y hecho documentales para llamar la atención sobre los grandes maestros del Séptimo Arte, desconocidos con demasiada frecuencia por el gran público. Ahora suma a tal faceta este film que rescata a grandes genios del cine mudo del olvido, ahí está presente como personaje el gran mago y pionero del cine francés, Georges Méliès, a cuyos logros se rinde homenaje, pero también, aparte de los mentados hermanos Lumière, Harold Lloyd, Charles Chaplin, etc. Una magnífica pedagogía de los orígenes del cine, en forma de entrañable película familiar. Acierta el director en el reparto de La invención de Hugo. Los chavales protagonistas resultan encantadores, mientras que Ben Kingsley, que ya hizo a un eficaz Faggins en el Oliver Twist (2005) de Roman Polanski, encaja muy bien como el cascarrabias Georges. No es cuestión de hacer aquí el repaso completo de los actores secundarios, pero merece la pena destacar las composiciones de Sacha Baron Cohen y Emily Mortimer, su delicada historia de amor da pie a un par de escenas memorables. Puestos a poner un “pero” al film, podemos decir que el secreto del estado de decaimiento de Georges no encuentra una explicación plenamente satisfactoria, uno esperaba algo de más calado. Pero en fin, como decía Billy Wilder, “nadie es perfecto”.

8/10
Boardwalk Empire

2010 | Boardwalk Empire | Serie TV

1920, la Ley Seca está vigente en Estados Unidos, pero el alcohol fluye por todo el país, el suministro está asegurado por la proliferación de destilerías ilegales, y la bandas de gángsteres hacen su agosto con el contrabando del codiciado líquido. Atlantic City es un hervidero de actividad para estos contrabandistas, y el 'amo' de la ciudad es Nucky Thompson, político y gángster a partes iguales. Conexiones con otras ciudades como Chicago y Nueva York, donde impera el hampa con tipos tan conocidos como Al Capone y Lucky Luciano, más el avance del movimiento sufragista, que pide el voto para la mujer, configuran la atmósfera de una época irrepetible. Lujosa serie de HBO basada en hechos reales y con una asombrosa reconstrucción de época, cuenta como productor ejecutivo con Martin Scorsese, que además dirigió el episodio piloto, en su momento anunciado como el más caro de la historia de la televisión. El reparto, con el gran Steve Buscemi al frente, realiza un formidable trabajo. Pero como en otras producciones de HBO, existe un regodeo llamativo en el sexo y la violencia, como si sus responsables quisieran alardear de un material "sensible" que las televisiones americanas no pueden dar en abierto porque así está regulado, y ellos sí por emitir en canales de pago. Cortada por el mismo patrón que Los Soprano, no en balde su creador Terence Winter y algunos directores de episodios fueron artífices de esa serie, en Boardwalk Empire se describe con todo detalle, gracias a unos guiones muy trabajados, un mundo profundamente inmoral y determinista, donde los personajes apenas parecen tener un ápice de libertad para forjar su propio destino. Si esta óptica puede entenderse en lo relativo a los criminales, llama más la atención en el retrato del agente de la ley Van Alden, del que resulta difícil comprender su sentido de la justicia y el deber, o en el de la viuda irlandesa madre de dos niños Margaret, que en aras a la supervivencia se sumerge paulatinamente en el mundo de Nucky. Precisamente el personaje de Margaret sirve para introducir, en un mundo machista dominada por los hombres, el elemento feminista: ella es una mujer inteligente y culta, que en una sociedad asfixiante donde la mujer es con frecuencia simple instrumento de placer y compañía, intenta encontrar su sitio.

6/10
Shutter Island

2009 | Shutter Island

Verano de 1954. Teddy y Chuck, agentes del FBI, acuden a Shutter Island, una apartada isla de la bahía de Boston, donde tiene su sede Ashecliffe, un centro psiquiátrico para criminales peligrosos. La paciente-prisionera Rachel se ha fugado del modo más misterioso, y a pesar de que los guardias han rastreado hasta el último rincón de la isla, no han dado con ella. En realidad la presencia de Teddy en la isla no es casual: él mismo, veterano de la Segunda Guerra Mundial, solicitó que le asignaran el caso, pues sospecha que en ese particular manicomio se realizan experimentos comparables a los perpetrados por los criminales nazis. Inteligente adaptación de la novela de Dennis Lehane a cargo de Martin Scorsese, que maneja un buen guión de Laeta Kalogridis. El título de la filmografía de Marty que más se parece al que nos ocupa tal vez sea El cabo del miedo, pero por fortuna Shutter Island es muy superior. El director italoamericano sabe crear desde el primer momento un ambiente opresivo muy adecuado, a lo que ayudan mucho esos cielos encapotados que anuncian tormenta y los sonidos de la partitura musical. De modo que se desarrollan bien, dentro de una atmósfera gótica con elementos de terror y cine negro, las dudas de dónde radican los límites de locura y cordura que proporcionan nuestros traumas y construcciones mentales, del alcance que puede tener una conspiración de proporciones colosales, del tratamiento que necesita una mente enferma. Hay sorpresas narrativas que no es cuestión de desvelar, preparadas sin trampa ni cartón, y los personajes son sólidos, no hay villanos de opereta ni héroes sin fisuras. Aunque puedan venir a la cabeza enseguida títulos inolvidables de manicomios, como Alguien voló sobre el nido del cuco, el cinéfilo Scorsese menciona otras referencias clásicas que le han guiado en su notable film: El gabinete del doctor Caligari, Laura, Retorno al pasado, El proceso... Sin duda que son influencias que están ahí, aunque también se podrían mencionar títulos de Alfred Hitchcock como Recuerda y De entre los muertos (Vértigo). Se trata de la cuarta ocasión en que trabajan juntos Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio. Este último sigue confirmando su estatura interpretativa, su personaje se mueve en un delgadísimo filo de navaja con enorme soltura, su composición está muy matizada. Le apoya un notable reparto, de esos que obligan a quitarse el sombrero.

8/10
Shine a Light

2008 | Shine a Light

Que Martin Scorsese es un amante de la buena música de las bandas no se le escapa a nadie que haya estado atento al acompañamiento musical de sus filmes de ficción. Además esta afición la ha encauzado rodando documentales como El último vals, sobre el último concierto de The Band, No Direction Home, dedicado a Bob Dylan, e incluso respaldando una serie de títulos sobre el blues, de los que el dirigió The Blues: Nostalgia del hogar. Ahora le toca posar su cámara sobre los míticos Rolling Stones, con motivo de un concierto que dieron en el Beacon Theater de Nueva York, en otoño de 2006. Básicamente el film tiene un prólogo en blanco y negro, que habla de los preparativos de Scorsese para filmar el concierto, donde anticipa esa luz quemadora que surge, resplandeciente, de los focos, en el último tramo; y también presenta a unos espectadores de excepción, la familia del ex presidente Bill Clinton. Con un buen puñado de cámaras y su buen gusto por el encuadre y el montaje logra entregar con agilidad lo que dio de sí el vibrante concierto, donde Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood se muestran rebosantes de energía: quien tuvo, retuvo, a pesar del transcurso del tiempo. En los duetos participan Jack White, un momento muy emotivo, o la exitosa Christina Aguilera. Insertados a lo largo del metraje hay unos pocos clips que no pretenden ser el resumen de la carrera de los Rolling, pero que sí ayudan a entenderlos algo mejor, y a advertir que ni ellos daban un dólar por la permanencia de su grupo.

6/10
Infiltrados

2006 | The Departed

Cuatro años después de que Wai Keung Lau y Siu Fai Mak sorprendieran con el magnífico thriller hongkonita Juego sucio (2002), Martin Scorsese entrega un brillante remake. Ciertamente la historia le viene al pelo, como le hizo ver un avispado Leonardo DiCaprio, transformado en actor fetiche del cineasta –antes hicieron juntos Gangs of New York y El aviador–, heredero del Robert De Niro de antaño, y quien además le puso sobre la pista de la película. El film cuenta cómo la policía de Boston ha logrado infiltrar en una banda de la mafia irlandesa a uno de sus agentes, que se crió en el barrio donde opera; mientras que la mafia irlandesa ha hecho lo propio colocando a uno de sus hombres en un alto puesto de la policía. Las identidades de los topos sólo son conocidas por sus respectivos superiores. De modo que entre unos y otros acontece un verdadero juego del ratón y el gato, en que resulta imprescindible anticiparse. El guión de William Monahan sigue con fidelidad el original, aunque se aprovecha la coyuntura para introducir algunos nuevos elementos –el triángulo amoroso de los dos topos con la misma mujer, una psiquiatra, o alguna otra vuelta de tuerca en el desenlace– y enriquecer los diálogos. Se mantiene el tema de fondo de la esquizofrenia que supone mantener una doble vida presidida por la mentira y, por supuesto, el director ‘scorsesiza’ la película, lo que significa una inaudita violencia, un lenguaje altamente procaz, y algunos elementos irreverentes hacia el catolicismo completamente innecesarios. El film conserva un ritmo endiablado, Scorsese vuelve a demostrar que es un director de increíble fuerza visual. Acierta además con un reparto de primera, en el que nadie desentona. Leonardo DiCaprio se convierte en un serio candidato al Oscar, y en que actores como el otras veces inexpresivo Mark Wahlberg, el ‘presidente’ Martin Sheen, o la desconocida Vera Farmiga brillan con luz propia.

8/10
No Direction Home

2005 | No Direction Home

En 1961, Bob Dylan decidió abandonar Minnessotta y se marchó a Nueva York. No buscaba la fama, sino ganarse la vida con la música. De todas formas, enseguida se convirtió en estrella de la música. El cineasta Martin Scorsese, apasionado de la música, ya tenía experiencia en documentales musicales, desde que al principio de su carrera filmó El último vals, en 1978, que seguía los pasos del grupo The Band. Ahora, reconstruye los inicios musicales de Bob Dylan, desde el principio de su carrera hasta 1966, cuando el músico sufrió un desgraciado accidente de motocicleta. Tras esa trágica experiencia, Dylan decidió recluirse con su familia, y pasarían ocho años hasta que retomara triunfalmente su carrera musical. Scorsese entrevista al propio Dylan, que rememora los primeros años de su carrera. Sus palabras se contraponen con declaraciones pasadas y presentes de personajes relacionados con el músico.

7/10
El aviador

2004 | The Aviator

Aunque el periplo del peso pesado del Séptimo Arte Martin Scorsese ha estado lleno de altibajos en los últimos años, el cineasta remonta el vuelo con esta biografía del fascinante y controvertido Howard Hughes. Playboy, millonario, inversor inmobiliario, productor y director cinematográfico, también fue empresario aeronáutico y gran aficionado a la aviación. El guión del consagrado John Logan (El último samurái, Gladiator) sigue los pasos del personaje durante dos décadas, arrancando a finales de los años 20, cuando ronda los 25 años de edad. Heredero de la empresa paterna, decide invertir una desorbitada suma de dinero en Ángeles del infierno. Se trata de una película de aventuras áereas para la que contrata numerosos pilotos que propician asombrosas secuencias de aviones filmadas sin efectos especiales. El film describe minuciosamente su romance con la mítica Katharine Hepburn, una actriz de fuerte personalidad, y también su aventura en la potente compañía aérea TWA. Como empresario aeronáutico, Hughes prueba sus prototipos de sofisticados aparatos, y realiza un fuerte desembolso para llevar a buen puerto la construcción del Hércules, un aparato. Pero Hughes se estrella con uno de sus aviones, y también empieza a sufrir una enfermedad degenerativa, que le lleva a convertirse en un fanático de la higiene y a recluirse sin apenas contacto con el exterior. Scorsese ha conectado con DiCaprio, actor tan italoamericano como él, con el que repite por segunda vez consecutiva, y que fue el promotor del proyecto. Pero nadie diría que se trata de una iniciativa ajena, pues Scorsese fagocita al personaje. En sus manos, Hughes se convierte en uno de sus típicos antihéroes excéntricos que tras un meteórico ascenso asimilan malamente el éxito y acaban trastocados. El esquema del film recuerda sobre todo a Toro salvaje, pero también a Uno de los nuestros y Casino. Por otro lado, la odisea del personaje para sacar adelante el Hércules, una iniciativa tan bienintencionada como megalómana, recuerdan a empresas épicas del propio Scorsese, como la de sacar adelante Gangs of New York, enfrentándose incluso a los productores del film. En este sentido viene a la memoria Tucker, un hombre y su sueño, donde Coppola hablaba de sí mismo, aprovechando la historia de un empresario real, obsesionado con construir el mejor coche el mundo (como Hughes el mejor avión del mundo). Si bien los detractores pueden argumentar que sobra algo de metraje, también es cierto que realiza una fascinante reconstrucción de la época, incluidos los años dorados de Hollywood. Y como siempre, compone más de una secuencia espectacular (sobre todo el rodaje de Ángeles del infierno) y otras intimistas, pero apasionantes, como la comida en casa de los padres de Hepburn. Maestro del cine, Scorsese integra de forma apabullante elementos fílmicos como la vistosa fotografía de Robert Richardson, responsable de Kill Bill o la música del autor de El señor de los anillos, el canadiense Howard Shore. En definitiva, un título que sin ser totalmente redondo, devuelve a su autor al Olimpo. Y aunque a Scorsese se le escapó una vez más ese Oscar que injustamente nunca le ha llegado, el film se llevó cinco de once nominaciones, convirtiéndose en la más premiada del año. La estatuilla más merecida quizás fue la que se llevó Cate Blanchett, estupenda como la irrepetible Hepburn.

7/10
The Blues: Nostalgia del hogar

2003 | Feel Like Going Home

El prestigioso cineasta Martin Scorsese, productor de la serie "The Blues", dirigió esta primera entrega, que bucea en los orígenes del movimiento. Para ello, recorre las plantaciones del sur de los Estados Unidos y las orillas del río Niger, en Mali. El hilo conductor lo lleva un joven guitarrista de blues, Corey Harris, quien hace las veces de entrevistador. A través de sus pesquisas vamos conociendo los nombres de los primeros músicos norteamericanos, ya legendarios, que surgieron en esta música de raíces africanas: Lead Belly, Muddy Waters, Son House, John Lee Hooker, Robert Johnson, etc. Especial emoción tienen las escenas con el flautista Otha Turner, muerto en febrero de 2003 y a quien está dedicado el film.

7/10
Gangs of New York

2002 | Gangs of New York

Año 1847. Nueva York, que a principios de siglo contaba con 60.000 habitantes, ha alcanzado una cifra cercana a las 800.000 almas. La hambruna desatada en Irlanda ha forzado a la gente a emigrar, y el puerto de la ciudad recibe a diario a muchas personas que creen haber llegado al fin a la tierra de las oportunidades. Pero las cosas no son tan sencillas. Sobre todo porque los neoyorquinos de origen protestante, que ya llevan un tiempo establecidos en el lugar y se autodenominan “nativos”, odian a los irlandeses. Lo que despierta el mismo sentimiento en los recién desembarcados. Las reyertas callejeras no son raras, y en una de éstas que enfrenta a los nativos con los “Conejos muertos”, una banda irlandesa, el cura Vallon, su líder, muere a manos de Bill “El carnicero”, el jefe del otro bando. Su único hijo, Amsterdam, entonces un niño, es testigo de la muerte, y se jura vengar la memoria de su padre. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío, de modo que dieciséis años de estancia en un orfanato no es demasiado tiempo para Amsterdam, que al salir está listo para infiltrarse en la banda de Bill y ganarse así su confianza. Ha llegado la hora del desquite. El proyecto de Gangs of New York se remonta a 1970, cuando Martin Scorsese descubrió el libro del mismo título de Herbert Asbury, escrito en 1928. Allí se contaban historias de los bajos fondos neoyorquinos del siglo XIX. Para alguien como Scorsese, siempre interesado por el mundo gangsteril y los repliegues más oscuros y atormentados del ser humano (la prueba está en títulos como Malas calles, Taxi Driver, Uno de los nuestros o Casino), era material de primera. De modo que con el guionista Jay Cocks empezaron a pergeñar un guión. La cosa era compleja y el despliegue de medios impensable en aquel momento. Así que pasaron los años, nuevos guionistas (Steven Zaillian y Kenneth Lonergan) se sumaron a la tarea… y así hasta hoy, en que el film es una realidad. En la trama de la película se pueden observar claramente dos niveles. Por un lado está el trasfondo histórico, que Scorsese interpreta en clave ideológica con su tesis “América está construida sobre la violencia”, en una línea muy a lo Hobbes y su célebre aforismo “El hombre es un lobo para el hombre”. Y, en un esfuerzo por abarcarlo todo, se suceden hechos como la llegada masiva de inmigrantes irlandeses, los disturbios en Five Points, el estallido de la guerra de secesión con el consiguiente reclutamiento forzoso de soldados. Lo que convierte las calles de Nueva York en una enorme olla a presión a punto de explotar. A todos estos elementos se suman los enfrentamientos étnicos (donde el origen y la religión se convierten en señas de identidad), sociales (los pobres no tienen más remedio que alistarse, los ricos pueden evitarlo pagando una alta suma de dinero) y políticos (va a haber elecciones en la ciudad). El esfuerzo de Scorsese por ofrecer un fresco del Nueva York del siglo XIX necesita, obviamente, de una historia con unos personajes. Y Scorsese y su equipo de guionistas han imaginado una que pivota alrededor de Amsterdan y sus planes de venganza. El joven, un tipo habilidoso, se las apaña para entrar en el círculo más próximo de Bill “el carnicero” (Daniel Day-Lewis). Pero no puede prever que entre ambos va a surgir una curiosa relación paternofilial, donde Bill ve en Amsterdam algo más que un secuaz competente. Esto conduce a conductas muy, muy inesperadas, por parte de Amsterdam. Por supuesto que si Amsterdam tiene la cara de Leonardo DiCaprio, éste necesita con urgencia un motivo amoroso para seguir adelante. Y se lo da Jenny Everdeane (Cameron Díaz), una raterilla que consigue robar dinero y corazones con gran facilidad; el personaje, que desea reunir pasta para poder marchar al oeste, oculta un lado oscuro, y una relación especial con Bill.

6/10
Al límite (1999)

1999 | Bringing Out the Dead

La noche neoyorquina. Principios de los 90. Entre los vehículos que pueblan las calles destacan las ambulancias, que con sus luces y sirenas van a toda velocidad allí donde surge una emergencia. Frank Pierce, en plena crisis espiritual, trabaja en una de ellas. Hasta el momento ha tratado de hacer su trabajo, salvar vidas, lo mejor posible. Pero el estímulo que supone resucitar a veces a un moribundo tiene su contrapeso en las muertes inevitables, en la contemplación de tanta degradación humana, en los refugios buscados por sus compañeros de trabajo (resignación, cinismo, iluminación, agresividad...) para soportar la tensión, y que a veces rayan la locura. Cuando Frank salva a uno de sus pacientes, se fija en su hija Mary que, quizá, pueda suponer un rayo de luz en sus horas más bajas. Resulta agobiante la composición que Nicolas Cage hace de Frank: una ‘buena persona’ que no encuentra sentido a su vida. Cerrado a la trascendencia, es incapaz de aceptar que el dolor o la muerte de una persona, con el sufrimiento de sus seres queridos, pueda revestir algún aspecto positivo. El valor técnico de las imágenes nocturnas de la Gran Manzana, tomadas desde la ambulancia con distintas cámaras y velocidades, es sin duda grande, y quizá se haya abierto brecha para futuras películas donde los vehículos de cuatro ruedas sean protagonistas. Pero no evitan que la película resulte un tanto farragosa.

5/10
El cine italiano según Scorsese

1999 | Il mio viaggio in Italia

"El cine italiano según Scorsese" es al mismo tiempo una introducción al mundo de la cinematografía italiana, un tributo a algunas de sus grandes películas, directores y estrellas y una introspección personal del propio Martin Scorsese. A través del apasionado repaso por las películas italianas tomamos conciencia de la gran in¬uencia que han tenido en su formación, no sólo como director, sino también como persona. El viaje por el cine italiano comienza con las primeras películas italianas que vio Scorsese siendo niño. El transgresor cine neorrealista de Rossellini, De Sica y Visconti le abrió la mente a un nuevo mundo al joven Scorsese. Tras la guerra, el futuro director evolucionó conjuntamente al cine italiano: El estilo cada vez más experimental de Rossellini; Visconti y su atrevidas formas operísticas; el cine de Fellini más mágico en cada título y la misteriosa y cautivadora modernidad de Antonioni. A lo largo del recorrido hay guiños al cine mudo, a las películas épicas y a la comedia a la italiana.

Kundun

1997 | Kundun

La vida del actual Dalai Lama. Desde su infancia hasta la invasión china del Tibet, que le lleva al exilio. Martin Scorsese se aleja de las películas violentas de gángsters y corrupción que le han dado fama (Taxi Driver, Toro salvaje, Uno de los nuestros, Casino), y se mete de lleno en la sosegada mentalidad oriental, tan característica del budismo. La película es de increíble preciosismo, gracias a la colorida fotografía, y a los escenarios. Melissa Mathison, guionista de E.T., el extraterrestre, esposa de Harrison Ford y budista militante, firma el libreto de la película. Ella y Scorsese han contado con la colaboración del auténtico Dalai Lama, lo que da idea de la autenticidad del relato y del respeto con que se trata al protagonista. Scorsese ha evitado polémicas religiosas como las que provocó La última tentación de Cristo. Más bien la polémica viene de campo bien distinto: el gobierno chino no ha visto con buenos ojos el film, por la imagen que se da de la invasión del Tibet ordenada por Mao. Así que prohibió la entrada del equipo de rodaje a China, y hasta amenazó a Disney, productora a través de Touchstone, con boicotear sus films.

6/10
Un viaje personal con Martin Scorsese a través del cine americano

1995 | A Personal Journey with Martin Scorsese Through American Movies

Como reza el título, Martin Scorsese dirigen un documental sobre la historia del cine en Estados Unidos, desde que comenzó hasta los años 70. El director aporta su particular versión sobre el tema deteniéndose en directores que el considera relevantes. A parte de abordar el cine de clásicos como Howard Hawks, Orson Wells o John Ford; se introduce en otros menos conocidos como el de Edgar G. Ulmer (Satanás (1934)), que también sirvieron para crear lo que es hoy el cine. Interesante documento que no pasará desapercibido en ningún cinéfilo.

4/10
Casino

1995 | Casino

Tras introducir la llave en el contacto, el coche de Sam 'Ace' Rothstein vuela por los aires. Así arrancan los recuerdos del director de un casino en Las Vegas. Martin Scorsese vuelve a abordar el mundo gangsteril tratado en Uno de los nuestros, esta vez a partir del libro de Nicholas Pileggi, también coguionista. El director italoamericano se basa en un caso real para repetir un esquema donde abunda la voz en off, que permite a tres personajes hacer digresiones varias, cargadas de cinismo, acerca de su inmoral estilo de vida. La fotografía de Robert Richardson, de buscado colorismo, recoge bien ese mundo falso de luces de neón, propio de la ciudad del juego. Scorsese es descarnado en el brutal tratamiento de la violencia. Pero al tiempo sabe insuflar vida a sus personajes. Robert De Niro compone bien el tipo celoso que no sabe bien lo que quiere; Joe Pesci es el personaje violento a que nos tiene acostumbrados; y Sharon Stone deslumbra como mujer frustrada.

7/10
La edad de la inocencia

1993 | The Age of Innocence

La escritora Edith Wharton llevó a cabo en su novela 'La edad de la inocencia' una notable radiografía de la alta sociedad de la Nueva York de principios de siglo, que ahora se traslada a la pantalla. Newland Archer (Daniel Day-Lewis), un joven producto de esa sociedad, acaba de comprometerse con May Welland (Winona Ryder). Su vida anodina sufre un vuelco cuando irrumpe en ella la condesa Ellen Olenska (Michelle Pfeiffer), la prima de su prometida y una mujer nada convencional. Ellen se acaba de divorciar, ha vivido muchos años en Europa, y no acaba de encajar en los rígidos convencionalismos que gobiernan la sociedad puritana de Nueva York. Los sentimientos de Newland se hallan divididos. Sinceramente desea ser leal a su futura mujer, de modo que se empeña en adelantar la boda. Sin embargo ve en May a un ser aburrido, incapaz de mantener una conversación interesante, la perfecta dama de una sociedad que está empezando a odiar. Todo lo contrario de lo que representa Ellen, por quien se siente cada vez más atraído. Martin Scorsese –que coescribe el guión con Jay Cocks– fue exquisitamente fiel al espíritu de la novela. Del italoamericano podía haberse esperado otra vuelta de tuerca a sus demonios personales, aprovechando una historia que habla de sentimientos reprimidos. En cambio se pone al servicio de la misma con esmero, convirtiendo una mirada, un silencio, un gesto, unas palabras sin aparente contenido, en momentos harto expresivos de un grupo social a veces hipócrita, defensor a ultranza de unos valores y unas apariencias. El principal reparo que se puede poner al film es un uso abusivo de la voz en off, aunque ésta pertenezca a esa gran actriz llamada Joanne Woodward. Le cuesta a Scorsese plasmar la historia en imágenes que puedan sustituir la magnífica prosa de Edith Wharton. Aunque utiliza alguna buena metáfora visual, como la de los leños del hogar de una chimenea, que con su crepitar aumentan la sensación de ahogo, de verdades no dichas con palabras. Acierto pleno hay en la dirección artística de Dante Ferreti, en la fotografía de Michael Ballhaus, en la música de Elmer Bernstein, que dan el perfecto empaque visual y de ambientación a la historia. En éste Scorsese reconoce la influencia de Wyler (La heredera), Ophüls (Madame de...) y Visconti (El gatopardo). Luego están los actores –Day-Lewis, Pfeiffer, Ryder–, que se han metido de lleno en sus personajes, convirtiendo algunos de los momentos del film en memorables. La última conversación entre Newland y May es sencillamente de quitarse el sombrero.

7/10
El cabo del miedo

1991 | Cape Fear

Sam Bowden (Nick Nolte) y su mujer Leigh (Jessica Lange) son un matrimonio feliz. Tienen una hija maravillosa de 15 años llamada Danielle y acaban de trasladarse a una bonita casa en una ciudad tranquila. Sam es un abogado de prestigio mientras que su mujer se dedica al diseño gráfico. Pero sus vidas tranquilas van a verse azotadas inesperadamente por Max Cady (Robert De Niro), quien acaba de salir de la cárcel, donde ha permanecido 14 años acusado de apalear y violar a una niña. Durante su tiempo de prisión ha estudiado leyes y ha llegado a la conclusión de que la culpa de su condena la tuvo el abogado, que era Sam Bowden. Max está decidido a hacerle pagar su error y va a dedicar cada minuto de su libertad a aterrorizar a los Bowden y convertir su vida en un infierno. Como siempre, Scorsese no ahorra escenas de gran crudeza en esta película interpretada soberbiamente por los tres protagonistas. Heredera de El cabo del terror, con Robert Mitchum a la cabeza, esta nueva y oscura versión aúna igual suspense y angustia y alcanza niveles parecidos a los de su antecesora.

7/10
Uno de los nuestros

1990 | Goodfellas

Implacable cuadro del tortuoso e inmoral mundo de la mafia, pasado por el tamiz cínico de Ray Liotta, un inolvidable narrador. “Que yo recuerde, siempre quise ser un gángster”. Ésta es la frase evocadora con que arranca la crónica de Henry Hill, que expone con voz en off su fascinación por el mundo gangsteril, desde su adolescencia, en que es un espectador pasivo, hasta que se involucra en dudosas actividades. Martin Scorsese nunca logró dibujar mejor el mundo de la mafia, aprovechando el toque cínico del protagonista, que no duda en venderse para asegurar su supervivencia. El film se basa en el libro de Nicholas Pileggi, que él mismo convirtió en guión, y que cuenta el caso real de Henry Hill (quien, por cierto, acompaña a Scorsese en el audiocomentario del DVD). Joe Pesci se llevó un Oscar por su personaje de sádico asesino, que marcó su carrera posterior. El virtuosismo de Scorsese puede verse en el largo travelling del restaurante.

7/10
Historias de Nueva York

1989 | New York Stories

Los tres realizadores que más han recurrido, a lo largo de su filmografía a escenarios de Nueva York, se unieron en esta cinta donde cada uno aporta un episodio.  En 'Apuntes del natural', de Scorsese, un pintor mundialmente famoso se siente atraido por su ayudante. 'Vida sin Zoe', de Coppola, es la historia de una niña de doce años. 'Edipo reprimido', de Woody Allen, sigue los pasos de un neurótico abogado, incapaz de escapar a la influencia que su madre ejerce sobre él. Mientras que el de Coppola resulta magistral y está lleno de elementos autobiográficos, el de Scorsese es un tanto rutinario y el de Allen autocomplaciente aunque divertido.

6/10
La última tentación de Cristo

1988 | The Last Temptation Of Christ

Este largometraje de Martin Scorsese, una narración de la vida de Jesús muy particular, teología-ficción podríamos llamarla, resultó altamente polémico, y logró molestar a creyentes cristianos de todo el mundo, debido a que se trata de una versión que no se corresponde con los hechos historicos narrados en los Evangelios; algo que el director se vio obligado a reconocer expresamente en un "disclaimer" al principio del film. El director italoamericano adapta una novela de Nikos Kazantzakis que presenta a un Cristo con dudas, poca cosa, incapaz de asumir que Él es Dios. Ideas como la de que Jesús fabrica en su taller de carpintero las cruces que usan los romanos en sus crucifixiones resultan, como mínimo, grotescas. Mientras que la "última tentación" a que alude al título, la de llevar una vida "normal", casado, con varias mujeres e hijos, renunciando a su misión, suena a juego malabar, fallido intento de cortas miras que quiere mostrar cómo puede ser un hombre que no se atreve a asumir que es Dios. Y se entiende que las imágenes que sugieren una relación carnal molesten. Por otra parte, el director quiere ser "original" inventando una curiosa iconografía de la crucifixión y la corona de espinas bastante chocante y repulsiva. Si difícil es hacer una buena película sobre Jesús, cuando se abandonan las referencias que tenemos el resultado puede ser, como es el caso, irregular y pretencioso. Scorsese insiste en que quiso destacar la humanidad de Jesús, y seguramente sea sincero en sus intenciones -el cineasta, católico, estuvo en el seminario-, pero confunde esa loable meta con la reduccionista descripción de Cristo como alguien sencillamente débil y sin capacidad alguna de arrastre, de despertar amor. El guionista Paul Schrader volvía a colaborar con el realizador Martin Scorsese, años después de Taxi Driver y Toro Salvaje, aunque el guión, que tenía años, fue rematado por Scorsese y Jay Cocks. Scorsese dirigió un buen reparto, y recuperó a su actriz de El tren de Bertha, Barbara Hershey, así como a uno de sus actores fetiche, Harvey Keitel, con el que había rodado títulos emblemáticos como Malas calles y la citada Taxi Driver. Pero Willem Dafoe como Jesús es un personaje contradictorio, que nunca acaba de convencer como líder carismático capaz de arrastrar a la gente, no digamos ya como el hijo de Dios en que creen los cristianos. Sus parábolas parecen ocurrencias, y la relación que mantiene con Judas sencillamente increíble, pues el otro le entregaría siguiendo estrictamente sus instrucciones, sería poco menos que un héroe. Otros personajes como la Virgen, María Magdalena, Juan Bautista, las hermanas Marta y María, y Pablo, también salen bastante malparados, son personajes de nulo atractivo.

3/10
El color del dinero

1986 | The Color of Money

Eddie fue en otro tiempo un campeón de billar pero ahora está retirado de todo eso y se dedica a negociar con licores. Un día conoce a Vincent, un joven jugador que busca un oponente para otra de sus partidas en las que suele apostar. Secuela de El buscavidas, también protagonizado por Paul Newman. El film de Scorsese cuenta con un buen guión, una buena puesta en escena y el elenco apropiado donde, aparte de Newman, aparece un joven Tom Cruise que empezaba a despuntar en el panorama cinematográfico tras Top Gun. Ídolos del aire. Oscar para Paul Newman como mejor actor y tres nominaciones en las categorías de mejor actriz secundaria (Mastrantonio), mejor ambientación y mejor guión (Richard Price). Magnífica e imprescindible.

7/10
Cámara, ¡acción!

1986 | Mirror, Mirror | Serie TV

Un prepotente escritor de novelas de terror, cuya obra ha sido llevada con frecuencia al cine con abundante casquería, va a probar su propia medicina. En efecto, sin saber por qué, el pobre tipo empieza a ver una especie de fantasmal zombi en cualquier espejo en el que se mire, con evidentes intenciones homicidas. ¿Está loco o qué?Martin Scorsese dirige un argumento de Steven Spielberg para su serie de Cuentos asombrosos. La asociación de los cineastas fructificaría cinco años más tarde en El cabo del miedo, dirigida por el primero y producida por el segundo. Ambos filmes evidencian que, aunque Scorsese es un estupendo cineasta, el género fantástico no es lo suyo. De acuerdo, el italoamericano maneja bien los mecanismos del terror, pero la cosa se antoja demasiado artificiosa. En el film se puede ver, completamente maquillado, a Tim Robbins, que da vida, por así decir, al fantasma.

5/10
Jo, ¡qué noche!

1985 | After Hours

Al salir de la oficina, Paul Hackett, un informático de vida gris, conoce a la joven Marcy, que le da su número de teléfono. Tras llamarla y concertar una cita, empezarán a suceder inesperados y raros acontecimientos encadenados, que evitarán que Paul pueda volver a casa. Y así descubrirá que la noche neoyorquina está poblada por estrafalarios personajes. Planteada como una obra menor por su autor, Martin Scorsese (Taxi Driver), lo cierto es que se trata de un divertido homenaje a la "screwball comedy" de los años 30, con numerosas situaciones kafkianas y momentos cómicos. Desde luego es un film muy singular dentro de la filmografía del director neoyorquino.

6/10
El rey de la comedia

1983 | The King of Comedy

Rupert Pumpkin, un cómico desconocido, insiste con pesadez a Jerry Langford, un famoso showman televisivo, para que le deje un espacio en su programa donde realizar su número de humor. Tras sacarle de un apuro en un momento de acoso de sus fanas, Langford acepta echar un vistazo al número, pero luego comienza a darle largas, escudándose en la muralla de secretarias y colaboradores. Pero Rupert no se dará por vencido en su camino por conseguir llegar a ser el rey de la comedia, tomando una medida drástica con efectos inesperados. Contundente y agridulce sátira sobre lo que se esconde tras las bambalinas de los programas de humor, que incluye dardos hacia las masas acríticas, que aúpan a la popularidad a las estrellas, o las condenan al ostracismo, con frecuencia caprichosamente. Jerry Lewis, que parecía hacer de sí mismo, es el paciente productor y Robert De Niro, que tan bien se le da el drama como la comedia, el aspirante a cómico. Dirige el maestro Martin Scorsese., que introduce escenas del protagonista Pumpkin fantaseando, en que resulta difícil distinguir de la realidad, opción arriesgada, pero que sirve para incidir en las alienaciones que conforman nuestra vida real. Aunque irregular rítmicamente, contiene algunos momentos memorables, especialmente en el último tramo del número televisado, muy divertido, también por las dosis de realidad que contienen las bromas.

6/10
Toro salvaje

1980 | Raging Bull

Robert De Niro se enfunda los guantes de boxeo en un film duro y sobrecogedor. La biografía del boxeador Jake La Motta da argumento para una de las películas más intensas del tándem Scorsese-De Niro. Más allá de una  historia sobre un púgil, Toro salvaje es un descarnado retrato de un ser angustiado por sus complejos, de los que, sólo subido a un ring, puede liberarse. Es también una historia de redención, de amor y odio y del duro camino hacia el éxito y el fracaso. Todo envuelto en escenas de gran realismo y en una evocadora atmósfera en blanco y negro. La portentosa interpretación de Robert De Niro le valió su segundo Oscar.

7/10
El último vals

1978 | The Last Waltz

El día de acción de gracias de 1976 se organizó un concierto de despedida de 'The Band', uno de los grupos de rock más importantes e influyentes de la música. Sus componente, Richard Manuel, Garth Hudson, Rick Danko y Levon Helm tocaban variados instrumentos y en sus composiciones incorporaban creativos detalles que identificaban su música como original y muy personal. Martin Scorsese dirige este estupendo documental, que cuenta, además, con grandes leyendas de la música, como Robbie Robertson, Eric Clapton, Neil Diamond, Bob Dylan, Ringo Starr... por citar a algunos.

8/10
New York, New York

1977 | New York, New York

La historia de un amor desgraciado, él un saxofonista, ella una cantante, en los años que siguen a la Segunda Guerra Mundial. Es bien sabido la pasión de Martin Scorsese por la música: basta ver las selecciones de temas musicales de sus filmes, o su asociación con grandes nombres de las bandas sonoras. En este film también da pruebas de ello al abordar el género musical. Lo hace con una trama romántica que, fiel a sí mismo, no puede concluir felizmente. En cualquier caso, el italoamericano mira con nostalgia a toda una época, y arriesga con la media hora final del film, completamente musical, pero que dice mucho de los personajes y su drama. Destacan, claro está, las composiciones de la pareja protagonista. Robert De Niro encarna con aplomo al tipo que sacrifica todo a su ambición con el saxo. Mientras que Liza Minnelli, que ya había sobresalido en Cabaret, canta a las mil maravillas. Su interpretación del tema principal, "New Yok, New York", ha quedado para la historia.

6/10
Taxi Driver

1976 | Taxi Driver

Travis Bickle, ex marine que ha regresado de la guerra de Vietnam, es un tipo marginal y desarraigado, que sufre graves problemas de insomnio. Acaba ejerciendo el turno de noche en una compañía de taxis. En su taxi atraviesa las peores zonas de la ciudad, y recoge a yonquis, prostitutas, personajes deprimidos, que le hacen darse cuenta de que vive en una sociedad amoral y putrefacta. Un día lleva en su taxi a una atractiva mujer, Betsy, de la que se enamora. Betsy trabaja en la campaña electoral de un destacado político. Aunque consigue que ella acepte una cita, ambos son tan incompatibles que Betsy acaba huyendo de él. Bickle también se encuentra con Iris, una prostituta adolescente tiranizada por su chulo. Aunque ella asegura que no quiere cambiar de vida, Bickle llega a la conclusión de que encontrará su propia redención si libera a la muchacha.  Una de las grandes películas de los años 70, y la mejor tarjeta de presentación del cineasta Martin Scorsese, que en su cuarto trabajo partió de un guión de Paul Schrader. Al parecer, éste pasaba por uno de los peores momentos de su vida, al estar divorciándose de su mujer, por lo que algunos de los problemas de soledad del protagonista están sacados de su propia experiencia personal. Schrader asegura que escribió el guión de un tirón, en pocos días y que apenas hubo que realizar cambios finales. En uno de sus trabajos más estudiados en las escuelas de cine, Scorsese supo retratar la soledad del hombre moderno en las gigantescas urbes que sirven de germen a todo tipo de corrupciones. Recorre temas que están presentes en toda su filmografía, como la génesis de la violencia, los prejuicios y el rechazo social. El cineasta se luce con una utilización modélica de la voz en off del protagonista, unas dinámicas secuencias de éste recorriendo las calles, y sobrecogedores planos que muestran una violencia descarnada y terrible. Además, supo aprovechar la excelente partitura de Bernard Herrmann, habitual compositor de Hitchcock, que murió antes de poder ver el resultado de su trabajo.

8/10
Alicia ya no vive aquí

1974 | Alice Doesn't Live Here Anymore

Alicia (Ellen Burstyn) es una mujer de 35 años que tiene un hijo de 12. Lleva una vida monótona y aburrida de ama de casa, y su estado habitual es la tristeza y el desánimo. Su marido muere en un accidente, y ella aprovecha su nueva situación para cambiar su vida. Vuelve a revivir sus sueños de soltera, y a ver las cosas con ilusión y con optimismo. Una de sus ambiciones consiste en retomar su carrera como cantante. Para ello, acompañada de su hijo, emprende un viaje en coche, en el que tratará de encontrar el éxito y la felicidad. En el camino conocerá a algunos hombres que animarán su vida. Se trata del primer trabajo hecho en Hollywood con un presupuesto importante por Martin Scorsese, que después triunfaría con títulos como Taxi driver (1976), Toro salvaje (1980), o Jo, ¡qué noche! (1985). Cuenta la auténtica odisea de una mujer que trata de rehacer su vida. Una película divertida sobre el universo femenino, que llama a una sencilla reflexión sobre cierta forma de vida en la sociedad actual. Ellen Burstyn está sensacional en su papel, y por ello ganó el Oscar a la mejor actriz. Destacan también las interpretaciones de Kris Kristofferson y de Harvey Keitel.

7/10
Malas calles

1973 | Mean Streets

Temprano film de Martin Scorsese, situado en el barrio neoyorquino de Little Italy. Dos jóvenes, Charlie y el primo de su prometida, Johnny, se ven envueltos en los trapicheos del mundo gangsteril.

6/10
El tren de Bertha

1972 | Boxcar Bertha

En la época de la Gran Depresión, Bertha, una joven huérfana, se enamora de un sindicalista. Ambos acaban convirtiéndose en asaltantes de trenes. Uno de los primeros filmes de Scorsese, que se puso a las órdenes del productor Roger Corman, rey de la serie B.

5/10
¿Quién llama a mi puerta?

1967 | Who's That Knocking at My Door

JR es un muchacho parado de ascendencia italiana y bajo nivel cultural que vive en nueva York. Un día conoce a una bella joven con estudios de la que se enamora y pronto decide casarse con ella para sentar la cabeza. Primera película de Martin Scorsese (Taxi Driver, Uno de los nuestros) y digno y solvente comienzo de un director de su categoría. Protagonizado por uno de sus actores fetiche, Harvey Keitel, el director rueda un film lleno de simbolismo. Destacan los movimientos de la cámara que se recrean en las calles de Nueva York, y la fotografía en blanco y negro de Richard H. Coll y Michael Wadleigh.

6/10
Código Campus: Rompiendo las reglas

2015 | Campus Code

Debut en la dirección de Cathy Scorsese, que prueba que el talento no está necesariamente en los genes, incluso cuando papá Martin Scorsese se presta a apoyar, incluso con una pequeña aparición. Cuenta una historia de jovenzuelos universitarios que se enfrentan a una misteriosa amenaza, que asoma por primera vez con la desintegración, tal cual de uno de ellos.

3/10
La musa

1999 | The Muse

Un guionista de Hollywood ve de la noche a la mañana como se puede conjugar la recepción de un premio con el despido del trabajo. Los estudios no confían en él, aseguran que ha perdido la imaginación y creatividad a la hora de contar historias. Cuando pide consejo a un colega, le recomienda que acuda a La Musa (que no es otra que la explosiva Sharon Stone), una de las nueve hijas del dios griego Zeus, recién establecida en Hollywood, que quizá le traiga de nuevo la inspiración. Stone se involucró a fondo en la película del director Albert Brooks: "Cada día proponía toneladas de ideas alocadas. Albert solía escucharlas todas, y me decía cuáles creía que funcionaban y cuáles no". Como curiosidad, y no podía ser de otra manera en una película que transcurre en el mundo del cine, señalar el cameo en el film de tres populares directores: James Cameron, Martin Scorsese y Rob Reiner.

5/10
Con amigos como éstos...

1998 | With Friends Like These...

Cuatro amigos actores ponen su relación a prueba pues los cuatro optan por presentarse a una audición para el mismo papel. No es para menos, ya que se trata de una película de Martin Scorsese, por lo que no dudarán en utilizar cualquier truco para resultar vencedores del cásting. Simpática película donde se dan cita grandes rostros de la comedia como Adam Arkin y Bill Murray. Por su parte, el cameo de Scorsese resulta de lo más divertido.

5/10
Frank Capra: El sueño americano

1997 | Frank Capra's American Dream

Cuenta la vida de uno de los grandes directores de la historia del cine, nacido en Bisaquino, Sicilia, el 18 de mayo de 1897, y fallecido en Hollywood el 3 de septiembre de 1991. Llegó a Los Angeles con 6 años, perteneciente a una familia de campesinos italianos. Gracias al apoyo de sus parientes y a algunas becas, consigue acabar sus estudios de química. A la vez que completa sus estudios, trabaja como vendedor de periódicos. Se fue voluntario a la Primera Guerra Mundial, y a su vuelta no encuentra trabajo. Debido a su insistencia consigue trabajo como guionista y en 1922 dirige casi por casualidad una película, basada en un relato de Rudyard Kipling. De repente, el mundo del cine le fascina. Se introduce en el mundo floreciente de la industria del cine en Hollywood, y dirige algunas películas del cómico Harry Langdon, como El hombre cañón (1925). Gracias a otra casualidad, conoce a Harry Cohn, el propietario de los estudios Columbia. Cohn ve el talento de Capra y le contrata para hacer películas. Durante esa época, Capra escribe una película en dos semanas, la rueda en dos semanas y realiza el montaje en dos semanas. Se trata de películas mudas, como Cómo se corta el jamón (1928). Ya en estas películas se vislumbra su particular filosofía de la vida, que plasmaría después en sus películas: un tono positivo y un talante optimista de un hombre independiente, honesto y de buen corazón, seguro de sus convicciones. El comienzo del cine sonoro no es prometedor para él, hasta que empieza a colaborar con el guionista Robert Riskin. Juntos hacen películas como Dama por un día (1933), Sucedió una noche (1934), la primera película que consiguió los cinco Oscars más importantes: director, película, actor, actriz, guión. Le siguen El secreto de vivir (1936), Horizontes perdidos (1937), Vive como quieras (1939), Caballero sin espada (1940) y Juan Nadie (1940). En 1939 funda su propia compañía de producción. Durante la Segunda Guerra Mundial, trabaja para el ejército norteamericano con la serie documental Why we fight. En 1945 funda la Liberty Films, donde acoge a directores como William Wyler y George Stevens. En 1946 produce la que está considerada su obra maestra, Qué bello es vivir. En esta película queda clara su filosofía de la vida y su aportación al cine. Varios años después, el genial John Ford se referiría a Capra como el director más grande del mundo. John Cassavetes, el conocido director de cine independiente norteamericano, diría: Tal vez América nunca existió realmente, tal vez lo único que existió fue la América de Frank Capra. Este documental incluye entrevistas con artistas y directores tan relevantes como Robert Altman, Martin Scorsese o Richard Dreyfuss.

6/10
Busca y destruye

1995 | Search and Destroy

Martin es un productor cinematográfico que quiere hacer una película sobre un gurú de la autoayuda. A éste sólo le interesa el dinero, por lo que los problemas entre ambos se sucederán. Visión satírica del mundo de los negocios, las prisas, los agobios y la necesidad de hacer dinero a toda costa. Entre los personajes secundarios llama la atención la presencia de Martin Scorsese, quien ejerce también como productor ejecutivo de la película.

4/10
Quiz Show (El dilema)

1994 | Quiz Show

Las películas de Robert Redford tienen la característica de ser diferentes y de explorar con profundidad aspectos importantes del ser humano. En Quiz Show, nominada a cuatro Oscar, indaga en el afán de lograr la fama, en la honestidad y en el poder de los medios de comunicación. Ralph Fiennes (La lista de Schindler, El paciente inglés) y John Turturro (Barton Fink) interpretan a dos concursantes enfrentados en un programa de preguntas: el veintiuno. Hay mucho dinero en juego y cuando comienzan a surgir rumores de que las respuestas están amañadas surge un escándalo que salpica a la cadena de televisión y sobre todo hiere la honestidad de los concursantes. Memorables interpretaciones, entre las que hay que destacar la del veterano Paul Scofield (Un hombre para la eternidad), en un papel memorable como padre del principal concursante implicado. Una radiografía dura de la vida moderna, en uno de sus aspectos más característicos, el de los medios de comunicación, y con la firma inconfundible de Robert Redford. El film está basado en hechos reales.

7/10
Caza de brujas

1991 | Guilty By Suspicion

Magnífica y cuidada narración sobre los hechos que conmovieron los estudios de Hollywood en los años 50. El Comité de Actividades Antiamericanas comenzó a perseguir en 1951 a todos aquéllos que profesaban ideas izquierdistas. El objetivo principal de sus ataques fue el mundo del cine. David Merrill (Robert de Niro) es un director de gran talento que cuenta con todos los parabienes de los presidentes de los más grandes estudios del mundo cinematográfico. Pero ahora él está a la cabeza de la lista negra y sólo podrá salvar su carrera de un modo: denunciar públicamente los nombres de amigos y conocidos que compartan las mismas ideas. Hollywood hace en esta película una valiente recreación de una de las épocas más controvertidas de su historia. La lleva a cabo con notable calidad, gracias sobre todo a la enorme versatilidad del gran Robert De Niro.

5/10
Los sueños de Akira Kurosawa

1990 | Dreams

Singular película de Akira Kurosawa, que se inspira en imágenes de sus sueños, por lo que un aire onírico recorre toda la cinta. Entre los pasajes más recordados está aquel en que un turista japonés se introduce dentro de un cuadro de Vincent Van Gogh, con los campos dorados y la bandada de cuervos, e incluso el propio pintor, encarnado por Martin Scorsese.

6/10
Alrededor de la medianoche

1986 | 'Round Midnight

Título mítico de Tavernier sobre el jazz, y una de las grandes referencias de esta música en versión cinematográfica, junto a Bird de Eastwood, y Kansas City de Altman. En el París de los años 50, un intérprete de saxo, algo alcohólico y venido a menos, sobrevive como puede tocando cada noche en el célebre club Blue Note, junto con otros hermanos de raza negra. Un joven parisino enamorado del jazz le reconoce y queda prendado de sus veladas nocturnas, hasta que logra hacerse un gran amigo suyo. Esa relación ayuda a sacar al flote al veterano músico, y también a encontrar algo parecido a la felicidad lejos de su tierra, Nueva York. Dexter Gordon, auténtico músico de jazz y uno de los mejores saxos tenores de la historia, fue nominado al Oscar por su entrañable actuación. No se interpreta a sí mismo, sino que su personaje, Dale Turner, es una combinación de las vidas reales del pianista Bud Powell y del saxofonista Lester Young. En el film, de puesta en escena algo anquilosada, pero rebosante de música y con algunos momentos emotivos, intervienen también otros grandes del jazz como Wayne Shorter, Bobby Hutcherson, Ron Carter, Billy Higgins, Pierre Michelot o Herbie Hancock. La música que este último compuso para el film ganó merecidamente el Oscar a la mejor banda sonora.

7/10
Anna Pavlova

1983 | Anna Pavlova

Biografía de la bailarina rusa Anna Pavlova, que desde tierna edad quiso convertirse en danzarina clásica tras ver representado un ballet de Tchaikovsky. Con mucha preparación, logró gran éxito internacional y sus giras mundiales por países como Austria, Japón o India no decepcionaban. Su manager Victor D'Andre fue su mejor compañero y algunas fuentes aseguran que se casaron. Emil Loteanu dirige este biopic protagonizado por la actriz Galina Belyayeva, que era perfecta para encarnar el papel de Pavlova debido a su complexión delgada y estilizada.

4/10
El rey de la comedia

1983 | The King of Comedy

Rupert Pumpkin, un cómico desconocido, insiste con pesadez a Jerry Langford, un famoso showman televisivo, para que le deje un espacio en su programa donde realizar su número de humor. Tras sacarle de un apuro en un momento de acoso de sus fanas, Langford acepta echar un vistazo al número, pero luego comienza a darle largas, escudándose en la muralla de secretarias y colaboradores. Pero Rupert no se dará por vencido en su camino por conseguir llegar a ser el rey de la comedia, tomando una medida drástica con efectos inesperados. Contundente y agridulce sátira sobre lo que se esconde tras las bambalinas de los programas de humor, que incluye dardos hacia las masas acríticas, que aúpan a la popularidad a las estrellas, o las condenan al ostracismo, con frecuencia caprichosamente. Jerry Lewis, que parecía hacer de sí mismo, es el paciente productor y Robert De Niro, que tan bien se le da el drama como la comedia, el aspirante a cómico. Dirige el maestro Martin Scorsese., que introduce escenas del protagonista Pumpkin fantaseando, en que resulta difícil distinguir de la realidad, opción arriesgada, pero que sirve para incidir en las alienaciones que conforman nuestra vida real. Aunque irregular rítmicamente, contiene algunos momentos memorables, especialmente en el último tramo del número televisado, muy divertido, también por las dosis de realidad que contienen las bromas.

6/10
Toro salvaje

1980 | Raging Bull

Robert De Niro se enfunda los guantes de boxeo en un film duro y sobrecogedor. La biografía del boxeador Jake La Motta da argumento para una de las películas más intensas del tándem Scorsese-De Niro. Más allá de una  historia sobre un púgil, Toro salvaje es un descarnado retrato de un ser angustiado por sus complejos, de los que, sólo subido a un ring, puede liberarse. Es también una historia de redención, de amor y odio y del duro camino hacia el éxito y el fracaso. Todo envuelto en escenas de gran realismo y en una evocadora atmósfera en blanco y negro. La portentosa interpretación de Robert De Niro le valió su segundo Oscar.

7/10
Cannonball

1976 | Cannonball!

Una carrera de coches, unos participantes, y el primero que llega a la meta, gana. Éstas son las únicas reglas, y con esta premisa Paul Bartel dirige una cinta de 'autos locos' llena de acción y secuencias espectaculares. David Carradine, que le había cogido el gusto a las carreras de coches tras La carrera de la muerte del año 2000, protagoniza la cinta junto a su hermanastro Robert, Bill McKinney (Acorralado), Martin Scorsese haciendo de mafioso y un Sylvester Stallone que no aparecío en los créditos.

4/10
Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story by Martin Scorsese

2019 | Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story by Martin Scorsese

Excelente documental de Martin Scorsese, que recoge el tour de conciertos encabezado por Bob Dylan, celebrado en 1976 a lo largo y ancho de Estados Unidos, con motivo de su centenario. Combina declaraciones de los protagonistas próximas a la actualidad –Dylan, Joan Baez, Allen Ginsberg, Ramblin' Jack Elliott, David Mansfield, Sam Shepard...– con imágenes de esa época, donde sobresale la voz desgarrada de Dylan y su aliento poético. El film logra atrapar un momento de creatividad irrepetible, nacido en la carretera, y en que sobre el escenario los cantantes aparecen maquillados de modo que sus rostros remiten a la tradición japonesa del kabuki. Y ello con el telón de fondo de unos Estados Unidos convulsos –"rolling thunder" puede interpretarse con distintos significados, no sólo el "trueno rodante", sino a un significado nativo que habla de "predicar la verdad" o al nombre en clave con que Estados Unidos designó una de sus operaciones bélicas en Vietnam–, en los que se ha perdido definitivamente la inocencia, un estado de cosas que se intenta conjurar con la música sobre el escenario.

7/10
Silencio

2016 | Silence

Segunda mitad del siglo XVII. La labor misionera de predicar el Evangelio llevada a cabo por los jesuitas en Japón peligra, arrecia la persecución con numerosos mártires, e incluso corren rumores de que el padre Ferreira ha apostatado. No quieren creerlo dos de sus discípulos, los jóvenes Rodrigues y Garupe, que piden a su superior ser enviados para ayudar a los cristianos que ahí quedan, y averiguar qué ha sido de Ferreira. Les guiará Kichijiro, que abjuró de la fe mientras toda su familia era masacrada. Encontrarán a muchos fieles clandestinos que les reciben esperanzados, pero deben realizar su misión a escondidas, y con la espada de Damocles del gobernador local perseguidor colgando sobre sus cabezas. Inspirada adaptación de la novela de Shusaku Endo a cargo de Martin Scorsese, quien firma el guión con su habitual colaborador Jay Cocks, algo poco habitual, no asumía este rol en un largometraje desde 1995 con Casino, lo que da idea de que nos encontramos ante un proyecto muy personal. No en balde, y según su propia confesión, la idea de la película le ronda en la cabeza desde 1989, el año en que descubrió la obra de Endo, y cuando acababa de ser fuertemente contestado por La última tentación de Cristo, una mirada algo tosca, terrenal y muy a ras de suelo acerca de Jesús. Más allá de trastear aquí en la polémica despertada por ese film, resulta obligado señalar que en Silencio encontramos una visión más trabajada y honda del cristianismo, Scorsese ha interiorizado los temas propuestos por una novela difícil y oscura, pero también esperanzada, que aborda la idea de predicar el evangelio y no ser entendidos por personas de distinto bagaje cultural, con esquemas mentales muy diversos, esa “ciénaga de Japón”, donde las raíces de lo plantado se pudren. Y en su nueva madurez, 74 primaveras cuenta el cineasta, parece haberse visto retratado en los misioneros que a veces no logran hacerse entender, algo que a él también le habría ocurrido con su modo de abordar la figura de Cristo hace casi 30 años. Sorprende la fidelidad de Scorsese a Endo, que pinta con acierto la sencillez de los campesinos y su fe elemental y recia, que les lleva a confiarse a los “padres”. También el tremendo dilema de rechazar la fe por las torturas con que amenazan los perseguidores, que afecta tanto a los nativos como a los misioneros. En el caso de los segundos la tentación es más cruel y con muchas capas, pues la amenaza de matar a los fieles, independiemente de que abjuren o no, pesa sobre los jesuitas, que salvarían sus vidas si lo hicieran ellos; y el silencio de Dios hace la prueba aún más difícil. Toda una serie de temas, como la posible soberbia de los padres por querer suplantar a Cristo, o las dudas de hasta qué punto los nuevos cristianos entienden la fe, el problema de la inculturación, resuenan sin caer nunca en la frivolidad. La espiritualidad, la fe, el sacrificio, las renuncias, el consuelo de los sacramentos, todo forma parte de la compleja narración, que fluye con gran naturalidad. Una de las cuestiones que explora el film sería el de a qué llamamos fortaleza, y a qué debilidad, algo que estaría muy presente en la relación que se forja entre Rodrigues y Kichijiro, poderosamente presentada en la pantalla: el primero busca el rostro de Jesús, es su modelo, el otro se atormenta por su flojera a la hora de sostener sus creencias, y piensa que en otras circunstancias habría sido un buen cristiano. Técnica muy habitual en el cine de Scorsese, éste recurre a la voz en off, la narración del padre Rodrigues, a la que sustituye en el último tramo la de un comerciante holandés, y aunque muy presente, no fatiga, y tiene su lógica. Quizá porque el ensamblaje de las piezas del guión es perfecto, y porque las imágenes son muy bellas: la fotografía de Rodrigo Prieto sabe conceder al relato enorme poderío visual con el uso inteligente de la luz, la niebla y el humo, sin colisionar con la abundancia de palabras, que a veces son sustituidas por lo que vemos, pienso en el primer martirio del que tienen noticia Rodrigues y Garupe. Se nota en todo esto que el director cuenta con un equipo técnico formidable con el que existe compenetración, ha trabajado en repetidas ocasiones ya con la montadora Thelma Schoonmaker, el director artístico y diseñador de vestuario Dante Ferretti, la directora de arte Francesca Lo Schiavo. Los actores saben prestar humanidad, y por tanto, espiritualidad, a sus personajes. Por supuesto Andrew Garfield y Adam Driver, los dos jóvenes jesuitas, que han destacado el mismo año por Hasta el último hombre y Paterson, pero también Liam Neeson, el padre Ferreira, y todos los secundarios japoneses, especialmente Yosuke Kubozuka, Yoshi Oida y Shinya Tsukamoto, encarnando al apestado y a dos ancianos venerables.

9/10
El cine italiano según Scorsese

1999 | Il mio viaggio in Italia

"El cine italiano según Scorsese" es al mismo tiempo una introducción al mundo de la cinematografía italiana, un tributo a algunas de sus grandes películas, directores y estrellas y una introspección personal del propio Martin Scorsese. A través del apasionado repaso por las películas italianas tomamos conciencia de la gran in¬uencia que han tenido en su formación, no sólo como director, sino también como persona. El viaje por el cine italiano comienza con las primeras películas italianas que vio Scorsese siendo niño. El transgresor cine neorrealista de Rossellini, De Sica y Visconti le abrió la mente a un nuevo mundo al joven Scorsese. Tras la guerra, el futuro director evolucionó conjuntamente al cine italiano: El estilo cada vez más experimental de Rossellini; Visconti y su atrevidas formas operísticas; el cine de Fellini más mágico en cada título y la misteriosa y cautivadora modernidad de Antonioni. A lo largo del recorrido hay guiños al cine mudo, a las películas épicas y a la comedia a la italiana.

Un viaje personal con Martin Scorsese a través del cine americano

1995 | A Personal Journey with Martin Scorsese Through American Movies

Como reza el título, Martin Scorsese dirigen un documental sobre la historia del cine en Estados Unidos, desde que comenzó hasta los años 70. El director aporta su particular versión sobre el tema deteniéndose en directores que el considera relevantes. A parte de abordar el cine de clásicos como Howard Hawks, Orson Wells o John Ford; se introduce en otros menos conocidos como el de Edgar G. Ulmer (Satanás (1934)), que también sirvieron para crear lo que es hoy el cine. Interesante documento que no pasará desapercibido en ningún cinéfilo.

4/10
Casino

1995 | Casino

Tras introducir la llave en el contacto, el coche de Sam 'Ace' Rothstein vuela por los aires. Así arrancan los recuerdos del director de un casino en Las Vegas. Martin Scorsese vuelve a abordar el mundo gangsteril tratado en Uno de los nuestros, esta vez a partir del libro de Nicholas Pileggi, también coguionista. El director italoamericano se basa en un caso real para repetir un esquema donde abunda la voz en off, que permite a tres personajes hacer digresiones varias, cargadas de cinismo, acerca de su inmoral estilo de vida. La fotografía de Robert Richardson, de buscado colorismo, recoge bien ese mundo falso de luces de neón, propio de la ciudad del juego. Scorsese es descarnado en el brutal tratamiento de la violencia. Pero al tiempo sabe insuflar vida a sus personajes. Robert De Niro compone bien el tipo celoso que no sabe bien lo que quiere; Joe Pesci es el personaje violento a que nos tiene acostumbrados; y Sharon Stone deslumbra como mujer frustrada.

7/10
La edad de la inocencia

1993 | The Age of Innocence

La escritora Edith Wharton llevó a cabo en su novela 'La edad de la inocencia' una notable radiografía de la alta sociedad de la Nueva York de principios de siglo, que ahora se traslada a la pantalla. Newland Archer (Daniel Day-Lewis), un joven producto de esa sociedad, acaba de comprometerse con May Welland (Winona Ryder). Su vida anodina sufre un vuelco cuando irrumpe en ella la condesa Ellen Olenska (Michelle Pfeiffer), la prima de su prometida y una mujer nada convencional. Ellen se acaba de divorciar, ha vivido muchos años en Europa, y no acaba de encajar en los rígidos convencionalismos que gobiernan la sociedad puritana de Nueva York. Los sentimientos de Newland se hallan divididos. Sinceramente desea ser leal a su futura mujer, de modo que se empeña en adelantar la boda. Sin embargo ve en May a un ser aburrido, incapaz de mantener una conversación interesante, la perfecta dama de una sociedad que está empezando a odiar. Todo lo contrario de lo que representa Ellen, por quien se siente cada vez más atraído. Martin Scorsese –que coescribe el guión con Jay Cocks– fue exquisitamente fiel al espíritu de la novela. Del italoamericano podía haberse esperado otra vuelta de tuerca a sus demonios personales, aprovechando una historia que habla de sentimientos reprimidos. En cambio se pone al servicio de la misma con esmero, convirtiendo una mirada, un silencio, un gesto, unas palabras sin aparente contenido, en momentos harto expresivos de un grupo social a veces hipócrita, defensor a ultranza de unos valores y unas apariencias. El principal reparo que se puede poner al film es un uso abusivo de la voz en off, aunque ésta pertenezca a esa gran actriz llamada Joanne Woodward. Le cuesta a Scorsese plasmar la historia en imágenes que puedan sustituir la magnífica prosa de Edith Wharton. Aunque utiliza alguna buena metáfora visual, como la de los leños del hogar de una chimenea, que con su crepitar aumentan la sensación de ahogo, de verdades no dichas con palabras. Acierto pleno hay en la dirección artística de Dante Ferreti, en la fotografía de Michael Ballhaus, en la música de Elmer Bernstein, que dan el perfecto empaque visual y de ambientación a la historia. En éste Scorsese reconoce la influencia de Wyler (La heredera), Ophüls (Madame de...) y Visconti (El gatopardo). Luego están los actores –Day-Lewis, Pfeiffer, Ryder–, que se han metido de lleno en sus personajes, convirtiendo algunos de los momentos del film en memorables. La última conversación entre Newland y May es sencillamente de quitarse el sombrero.

7/10
Uno de los nuestros

1990 | Goodfellas

Implacable cuadro del tortuoso e inmoral mundo de la mafia, pasado por el tamiz cínico de Ray Liotta, un inolvidable narrador. “Que yo recuerde, siempre quise ser un gángster”. Ésta es la frase evocadora con que arranca la crónica de Henry Hill, que expone con voz en off su fascinación por el mundo gangsteril, desde su adolescencia, en que es un espectador pasivo, hasta que se involucra en dudosas actividades. Martin Scorsese nunca logró dibujar mejor el mundo de la mafia, aprovechando el toque cínico del protagonista, que no duda en venderse para asegurar su supervivencia. El film se basa en el libro de Nicholas Pileggi, que él mismo convirtió en guión, y que cuenta el caso real de Henry Hill (quien, por cierto, acompaña a Scorsese en el audiocomentario del DVD). Joe Pesci se llevó un Oscar por su personaje de sádico asesino, que marcó su carrera posterior. El virtuosismo de Scorsese puede verse en el largo travelling del restaurante.

7/10
Malas calles

1973 | Mean Streets

Temprano film de Martin Scorsese, situado en el barrio neoyorquino de Little Italy. Dos jóvenes, Charlie y el primo de su prometida, Johnny, se ven envueltos en los trapicheos del mundo gangsteril.

6/10
¿Quién llama a mi puerta?

1967 | Who's That Knocking at My Door

JR es un muchacho parado de ascendencia italiana y bajo nivel cultural que vive en nueva York. Un día conoce a una bella joven con estudios de la que se enamora y pronto decide casarse con ella para sentar la cabeza. Primera película de Martin Scorsese (Taxi Driver, Uno de los nuestros) y digno y solvente comienzo de un director de su categoría. Protagonizado por uno de sus actores fetiche, Harvey Keitel, el director rueda un film lleno de simbolismo. Destacan los movimientos de la cámara que se recrean en las calles de Nueva York, y la fotografía en blanco y negro de Richard H. Coll y Michael Wadleigh.

6/10

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