IMG-LOGO

Biografía

Francis Ford Coppola

Francis Ford Coppola

81 años

Francis Ford Coppola

Nació el 07 de Abril de 1939 en Detroit, Michigan, EE.UU.

Premios: 4 Oscar (más 2 premios)

El hombre y su sueño

25 Noviembre 2002

El ambiente de una familia muy unida, de raíces italianas. El gusto por la cultura. Francis Ford Coppola, nacido en Detroit en 1939, pero trasladado pronto a Queens, Nueva York, creció en un entorno que le ayudó a cultivar sus cualidades. El gusto por la literatura le inclinó a estudiar primero teatro y luego cine. La visión de un trabajo de Sergei Eisenstein, Octubre, inclinó la balanza hacia el Séptimo Arte. Haría películas.

La aplicación de Coppola en la escuela de cine de UCLA le abrió las puertas de otra escuela, la de las películas de serie B que producía Roger Corman. Golpe de suerte: firmó su primer largo, Dementia 13; y conoció a la decoradora Eleanor, flechazo inmediato, con la que se casó enseguida. Eran tiempos juveniles: tenía 23 años y muchas ganas de contar historias propias, que dijeran algo acerca de la condición humana; como Ya eres un gran chico (1966) y Llueve sobre mi corazón (1969). Aunque Francis no hacía ascos a los encargos. Como el guión de Patton, su primer Oscar. El dibujo del carismático general anticipaba su reflexiones sobre el poder en El padrino y Apocalypse Now.

Al iniciar su carrera Coppola se prometió “escribir material original para la pantalla –escribir el guión, y ejecutarlo luego como productor y director. Muchos escribían, y muchos dirigían, pero sólo unos pocos hacían ambas cosas.”. El director deseaba controlar los filmes, para que fueran personales; lo que no impedía ser práctico y aceptar proyectos que le dieran nombre y medios para el futuro. Ocurrió con la trilogía de El padrino (1972, 1974 y 1990), su trabajo más popular, cuyas dos primeras entregas alcanzan la perfección. Los proyectos propios darían una joyita, La conversación (1974); y la mejor película sobre la guerra de Vietnam, Apocalypse Now (1979), personalísima adaptación de la novela “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad. Pero en el accidentado rodaje, en que arrojó al asador toda la carne de su empeño artístico, se dejó jirones del alma. Eleanor reflejó en su diario lo cerca que estuvieron de separarse.

Coppola, como don Vito Corleone, piensa que la familia es lo primero. El peligro de desmoronamiento tenía su reflejo en Michael, el hijo que debe ocuparse de los asuntos de la familia. El director se empeñó en cuidar el hogar. Su hermana Talia, sus hijos Roman, Gian Carlo, Sophia, su sobrino Nicolas Cage, darían sus primeros pasos en el cine gracias a él. Procuró además rodearse de un equipo de personas con las que trabajaba a gusto, como una segunda familia. Y su sueño de hacer películas personales le llevó a crear Zoetrope, un estudio que apoyaría a la gente con talento, en un ambiente que deseaba nuevamente familiar.

Pero Coppola chocó con el mundo real. Si aguantó el embate de Apocalypse Now, no pudo con el desastre económico de Corazonada. Tendría que aceptar encargos y personalizarlos (Rebeldes, La ley de la calle, Cotton Club, Peggy Sue se casó, Jardines de piedra), mientras pagaba deudas y se rehacía. Su amigo George Lucas, a quien había apoyado en American Graffiti, le devolvió el favor con Tucker, un hombre y su sueño, una parábola sobre un fabricante de coches que era, en verdad, su otro yo. Coppola ha seguido aceptando productos alimenticios –Jack, Legítima defensa y, superior a ellos, Drácula, de Bram Stoker– a los que ha dado en lo posible su toque personal. Pero lleva muchos años sin dirigir. Ya no hay excusas de índole económica: sus inversiones extracinematográficas rentan buenos dólares. Asegura el director que trabaja en un proyecto largamente acariciado, “Megalópolis”, una reflexión sobre la civilización contemporánea. Crucemos los dedos, que no se duerma en sus bien ganados laureles.

Oscar
1975

Ganador de 2 premios

Oscar
1973

Ganador de 1 premio

Oscar
1971

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Twixt

2011 | Twixt

 

Tetro

2009 | Tetro

Bernie, un joven a punto de cumplir los dieciocho años, llega a casa de su hermanastro Angelo en Buenos Aires, huyendo de la sombra del padre. El propio Angelo, que se hace llamar Tetro y vive con su novia Miranda, también trata de librarse de esa influencia paterna. Lisiado físico –está cojo por un accidente– y emocional, Tetro es un hombre ensimismado, de humor cambiante, que deseaba ser escritor, y tiene una obra inacabada. No le gusta hablar de sí mismo, y rehúye las preguntas de Bernie, mucho más joven que él, sobre la familia y lo que ha estado haciendo. Con setenta años, Francis Ford Coppola se encuentra en una etapa muy especial como cineasta. Diez años después de entregar su última película, En legítima defensa, un título netamente comercial basado en una novela de John Grisham, ha vuelto a dar la cara con dos películas personales, Juventud sin juventud y Tetro. Esta última parte de un guión original de Coppola, lo que es una completa novedad, pues hay que remontarse a La conversación, de 1974, para encontrar otro libreto del cineasta en que él sea el único autor. Y hay una sensación en el film de añoranza del pasado, de recobrar las oportunidades perdidas, de reemprender el tipo de historias que Coppola habría hecho si no se hubiera cruzado en su vida El padrino. En tal sentido Tetro es una película de otra época, suena a ‘antigua’, con reminiscencias confesadas de Tennessee Williams, Michelangelo Antonioni y Elia Kazan. Se trata de una historia desgarrada, de un tema que siempre le ha interesado, la familia, que aúna además la cuestión del talento artístico en una familia donde padres, hijos, hermanos, manifiestan tener un don especial. De modo que hay una mirada al choque de egos, cómo uno puede anular a otro. Hay secretos oscuros de familia, hechos que cambiaron la vida de unos y otros para siempre; por tanto, amargura, reproches, soledad, incapacidad de perdonar y pedir perdón. Casi toda la película está rodada en un blanco y negro que recuerda al cine de Robert Bresson, con momentos puntuales en color, con tamaño de pantalla más pequeño, flash-backs sobre el pasado y su influencia en la obra artística de Tetro. Son ideas estilísticas que, junto al tono operístico que domina toda la trama, prestan a la película una indudable elegancia, pero no sirven para hacer de ella una gran obra. Hay un buen montaje y un inteligente uso del sonido, a los que no es ajeno, claro está, su habitual colaborador Walter Murch, pero el conjunto está descompensado, algunas cosas funcionan mejor que otras. Es un completo hallazgo el novel actor Alden Ehrenreich, que recuerda a un juvenil Leonardo DiCaprio, y que atrapa bien el desconcierto propio de su edad de descubrimiento del mundo. También hace un buen trabajo Maribel Verdú, como la tierna novia de Tetro. Más difícil es valorar el trabajo de Vincent Gallo en este personaje, demasiado frío y atormentado; hay un esfuerzo notable en la composición, pero resulta distante, no emociona. Sobre Carmen Maura poco hay que decir, su interpretación de una crítica literaria es grotesco y de escasa presencia. Quiere prestar Coppola a su narración una cualidad de tragedia griega, con la vieja idea de ‘matar al padre’ para tener vida propia. Hay motivos para que Tetro, y en menor medida Bennie, hayan alimentado el resentimiento, pero sorprende la frialdad con que acogen la noticia de la delicada salud paterna, y las exageradas escenas del concierto-homenaje. Toda la idea de presentar la obra de Tetro en el Festival de Patagonia, y el viaje con iniciación al sexo de Bernie, tiene difícil encaje en la historia, podía haberse omitido. En general la sensación es de una historia alargada y autocomplaciente, incluida la cita a Los cuentos de Hoffman de Powell y Pressburger, compuesta con elementos levemente autobiográficos –la familia de Coppola es una familia de artistas de origen italiano–, con la que el director afronta el paso del tiempo, ‘su’ tiempo, y que le lleva a una historia ‘artística’ con puntos de interés, pero no redonda, ni mucho menos.

5/10
El hombre sin edad

2007 | Youth Without Youth

Tras diez años de ausencia, Francis Ford Coppola elige para volver a la dirección y escritura de guiones una historia hermética, adaptación de una novela del rumano historiador de las religiones Mircea Eliade. La acción arranca con lo que parece un anciano senil, el profesor Dominic Matei, quien en la Navidad de 1928 recorre las calles nevadas de una ciudad rumana en pijama y zapatillas. De ahí pasamos a Pascua, con el mismo personaje que es alcanzado y casi fulminado por un rayo. Ingresado en un hospital, en vez de morir o quedar inválido, un extraño fenómeno le ocurre. Recobra la perdida juventud, y a partir de ese momento el paso de los años no le va a afectar, un caso que estudia su médico, el profesor Stanciulescu. Y que despierta el interés de los científicos nazis, e incluso del mismísimo Adolf Hitler. A veces Dominic tiene la sensación de desdoblarse, de poder verse desde fuera de sí mismo, lo que le empuja a reflexionar sobre sus recuerdos, y a emprender una exhaustiva investigación acerca de los orígenes del hombre y el lenguaje. Los años pasarán hasta 1968, y en ese lapso conocerá a una joven, Veronica, que parece aún más anciana que él, y que a veces cae en trance y se pone a hablar lenguas extrañas. Resulta difícil saber qué rayos (nunca mejor dicho) se ha propuesto Coppola con este film, que bien puede calificarse de experimental, como lo fuera en su día Corazonada. Ciertamente la trama le sirve para reflexionar sobre el paso del tiempo, un tema que le apasiona, y que ha tratado en clave más o menos fantástica en Peggy Sue se casó y Jack, y de un modo más realista en la saga de El padrino. Lo que no ayuda es el cripticismo que domina el film, cuando no pura confusión o verborrea, donde no faltan extrañas consideraciones sobre la transmigración de las almas y la diosa Shiva, referencias religiosas que contrastan con las imágenes cristianas que abren (Navidad y Pascua) y cierran (la cruz de una iglesia en invierno) la narración. La historia de amor, en que el dilema fáustico del protagonista es la investigación de su vida, o la pérdida de la amada, recuerda un tanto a otra película fallida del mismo corte, La vida interior de Martin Frost, de Paul Auster. Se encuentran presentes a lo largo del metraje discursos y conversaciones a lo coronel Kurtz de Apocalypse Now, pero sin la lucidez alocada y poderoso vigor de aquellos. Las imágenes poseen una cualidad hipnótica, donde además de aprovecharse las posibilidades de las nuevas tecnologías, se juega con las tonalidades ocres “padrinescas” o con el claroscuro a lo Rembrandt o Caravaggio de muchos de los filmes coppolianos. Y ese gran montador e ingeniero de sonido que es Walter Much contribuye poderosamente a la hermosa estética del conjunto. A veces el espectador conocedor de Coppola puede verse dominado por la nostalgia, pues muchos elementos de la película retrotraen a la filmografía anterior del cineasta, como la interpretación y look del protagonista, un Tim Roth que recuerda, y mucho, a Al Pacino. Pero los aciertos de la película no ocultan un tono pretencioso y hueco, la mirada de un poeta que no sabía qué mirar.

5/10
Legítima defensa

1997 | The Rainmaker

Rudy, un joven sin recursos que acaba de terminar Derecho, tiene dificultades para encontrar trabajo como abogado. La oportunidad le llega de un despacho de fama dudosa, donde lleva varios casos con la inestimable ayuda de Deck. Se trata de un divertido charlatán que acabó la carrera con años de retraso, y que aún no ha superado el examen que le ha de permitir actuar ante los tribunales. Juntos llevan una complicada reclamación que les enfrenta a una todopoderosa compañía de seguros. Nueva adaptación de una novela de John Grisham, con padrino de excepción: Francis Ford Coppola, que firma el guión y dirige. El autor de films tan memorables como la trilogía de El padrino, Apocalypse Now, La conversación o Tucker, un hombre y su sueño hace un atractivo retrato del joven idealista Rudy (Matt Damon, actor en alza). Como si fuera un moderno don Quijote, trata de deshacer los entuertos de sus humildes clientes. En sus andanzas le acompaña Deck (genial Danny DeVito), un Sancho Panza lleno de humor y sentido común. No falta la hermosa Dulcinea (Claire Danes), una joven a la que maltrata brutalmente su marido, de la que Rudy se enamora. Ni los gigantes –que al final son, no podía ser de otra manera, simples molinos de viento–, en forma de abogados deshumanizados (turbador Jon Voight), que representan a una aún más deshumanizada compañía de seguros. Coppola organiza bien las piezas de este rompecabezas judicial. El resultado es una estupenda muestra de lo que ya parece un subgénero con personalidad propia: el drama judicial. La elección del reparto es uno de los mayores aciertos del film: además de los actores ya citados cabe señalar la recuperación de Mickey Rourke y la presencia de la veterana Teresa Wright, que ganó un Oscar por Los mejores años de nuestra vida. El director inyecta a la historia su fuerte personalidad, y no deja de abordar temas omnipresentes en su filmografía como la familia y el poder. ¡Atentos a la escena de la filmación en vídeo del testimonio de un enfermo terminal! Sólo una palabra puede definirla: sobrecogedora.

4/10
Jack

1996 | Jack

Comedia hecha a la medida del camaleónico Robin Williams (El Club de los Poetas Muertos, Jumanji). Jack es un niño de diez años, al que, como a todos los chicos de esa edad, le gustan los tebeos, los juegos y las chucherías. Sin embargo, Jack no es un niño como los demás: una extraña enfermedad hace que su cuerpo crezca cuatro veces más deprisa de lo normal, y eso hace que tenga el cuerpo de un adulto. Un día sus padres deciden enviarlo al colegio y al principio esto supone muchos problemas. Pero poco a poco, Jack se da cuenta de que la aventura de la vida acaba de comenzar. Dirigida con buena mano por el oscarizado maestro Francis Ford Coppola (Apocalypse Now, El Padrino, Drácula, de Bram Stoker), esta comedia familiar tiene cierta originalidad y frescura, aunque ciertamente supuso un giro drástico en la carrera del cineasta.

4/10
Drácula, de Bram Stoker

1992 | Bram Stoker's Dracula

Una fiel adaptación de la célebre novela de Bram Stoker, que se inspiró en Vlad IV Tepes (el empalador) Draculea (hijo del diablo), heredero de Vlad III Dracul, descendiente de los hunos. A pesar de esta anunciada fidelidad a la obra de Stoker, Coppola introduce algunas alteraciones, como el prólogo en el que narra que tras vencer a los turcos, Vlad Draculea encuentra a su mujer muerta. Decidió quitarse ella misma la vida al recibir una traidora carta otomana que le comunicaba la muerte de su esposo. Por esto, Vlad Draculea maldice a Dios y es condenado al sufrimiento eterno en la tierra, convertido en un vampiro. Casi medio siglo después, el conde Drácula, interpretado por Gary Oldman, solicita los servicios de un joven y ambicioso abogado llamado Jonathan Harker (Keanu Reeves), con el fin de realizar las escrituras para la compra de un castillo de Inglaterra. Por casualidad, Drácula ve la fotografía de la novia de Jonathan, Mina (Winona Ryder), y se obsesiona con que es el vivo retrato de su amada. Cuando Drácula llega a Londres, deberá enfrentarse al profesor Van Helsing (Anthony Hopkins), experto en exterminar vampiros. Una película impactante, puramente gótica, terrorífica y romántica a la vez. Son muchas las adaptaciones de la novela de Stoker llevadas al cine, con mayor o menor inspiración. Destacan el Nosferatu (1922), de Murnau, o el Drácula (1931), de Tod Browning. Cuenta con un reparto de verdadero lujo, con un insuperable Gary Oldman dando vida al conde. Una película muy recomendable, llena de artificio, rodada con una técnica sorprendente, que cautiva al espectador desde el principio.

7/10
El padrino III

1990 | The Godfather: Part III

Con esta entrega, concluye la saga de la familia Corleone. Hasta ahora, en El padrino y El padrino II, Coppola había narrado con maestría las intrigas y los complejos avatares de la familia Corleone. A los nueve años, Vito Corleone, interpretado en las diferentes fases de su vida por Marlon Brando y Robert De Niro, presenció cómo el capo de una familia siciliana, asesinó a sangre fría a su padre, a su madre y a su hermano. Él se vio obligado a emigrar hacia Estados Unidos, jurando volver algún día para vengarse. Cuando muere, dejando a los Corleone en una situación privilegiada sobre el resto de las familias neoyorkinas, le sucede su hijo Michael (Al Pacino), que trata de legalizar sus negocios y convertirlos en una empresa respetable. Michael se ha convertido justo en el tipo de persona que nunca deseó ser: un padrino hecho a la imagen y semejanza de su padre, frío, ambicioso, tradicional y sin escrúpulos. Esto le ha costado el abandono de su mujer, interpretada por Diane Keaton. A la vez que pretende apartar a su familia del mundo del crimen, desea encontrar a un sucesor que pueda mantener la dignidad y los negocios de los Corleone. Pone toda su confianza en el temperamental Vincent (Andy García), su sobrino. Pero abandonar el oscuro mundo de la mafia no le va a resultar nada fácil. Quizá ésta es la menos espectacular de las tres partes de El padrino, pero mantiene la integridad y el intenso tono narrativo de sus antecesoras. Una formidable dirección y un guión muy inteligente. Al Pacino está magistral, al igual que Diane Keaton. El joven Andy García realiza con brillantez su papel. La pena es el personaje de la hija de Michael, interpretado de manera nefasta por la hija de Coppola, Sofía.

7/10
Historias de Nueva York

1989 | New York Stories

Los tres realizadores que más han recurrido, a lo largo de su filmografía a escenarios de Nueva York, se unieron en esta cinta donde cada uno aporta un episodio.  En 'Apuntes del natural', de Scorsese, un pintor mundialmente famoso se siente atraido por su ayudante. 'Vida sin Zoe', de Coppola, es la historia de una niña de doce años. 'Edipo reprimido', de Woody Allen, sigue los pasos de un neurótico abogado, incapaz de escapar a la influencia que su madre ejerce sobre él. Mientras que el de Coppola resulta magistral y está lleno de elementos autobiográficos, el de Scorsese es un tanto rutinario y el de Allen autocomplaciente aunque divertido.

6/10
Tucker, un hombre y su sueño

1988 | Tucker: The Man and His Dream

En este film se cambiaron las tornas entre Francis Ford Coppola y George Lucas. Si antaño el primero había sido mentor del segundo, ahora, tras sus múltiples problemas financieros, el amigo Lucas apoyó esta película de Coppola, que podía leerse como una metáfora de su ilusión por crear un estudio cinematográfico utópico, donde la ley de la creatividad artística tuviera vigencia constante. En efecto, la historia real de Preston Tucker, visionario e idealista personaje que impulsó la creación de un nuevo automóvil revolucionario, chocó con los intereses de la industria establecida. El ambiente de camaradería que reinaba en torno a Tucker se supone que era muy semejante al que Coppola había intentado potenciar en Zoetrope, su estudio. Jeff Bridges da el tipo perfecto para el protagonista, optimista a machamartillo, al que nunca se le cae la sonrisa de los labios, incluso en los momentos en que parece que todo se va al garete. Con la participación en el libreto del guionista capriano Arnold Schulman (Millonario de ilusiones), toda la trama respira un tono luminoso y romántico, acentuado por la fotografía espléndida de Vittorio Storaro. Coppola, a la hora de explicar su film, aseguraba que trata "sobre las jóvenes generaciones, idealistas, gentes con ganas de cambiar las cosas y aspiraciones elevadas. (...) Se puede detener al hombre pero no a sus ideas."

6/10
Rip Van Winkle

1987 | Rip Van Winkle

Uno de los episodios de la serie televisiva, fantástica y familiar, "Faerie Tale Theatre", adaptación de un cuento de Washington Irving. El Rip Van Winkle del título se escaquea de su absorbente esposa, con el resultado de que se toma una cerveza encantada, que le deja dormido. Cuando despierta, han transcurrido 20 años. Es un título menor de Francis Ford Coppola para la pequeña pantalla, donde trabaja su hermana Talia Shire, que se inserta en la serie apadrinada por Shelley Duvall.

5/10
Jardines de piedra

1987 | Gardens of Stone

El film cuenta la incorporación del joven idealista Jackie Willow al Cuerpo de Guardia del Cementerio de Arlington, que se encarga de la labor de enterrar y rendir honores a los soldados caídos en el combate. Trabajo no falta en Arlington, pues son muchos los combatientes que mueren en la guerra de Vietman. El deseo de Jackie es abandonar este destino e incorporarse a la lucha contra el "vietcong". De su instrucción se ocupa Clell Hazard, un veterano sargento, antiguo camarada de su padre. Film dirigido por Francis Ford Coppola, que ya había tocado el tema de la guerra de Vietnam, con anterioridad, en su mítica Apocalypse now. Aunque una y otra película no guardan ninguna similitud entre sí, ya que enfocan la guerra desde perspectivas muy diferentes: en el fragor del combate, una, desde la retaguardia, en casa, la otra. También estéticamente son muy distintas: contrasta la riqueza de las imágenes de la primera, con la frialdad y sobriedad de esta. La película cuenta con las interpretaciones de James Caan, Anjelica Huston y James Earl Jones. Durante el rodaje murió en accidente un hijo de Coppola; las numerosas escenas fúnebres del film fueron un doloroso recordatorio del hecho para el director.

5/10
Peggy Sue se casó

1986 | Peggy Sue Got Married

Peggy Sue (Kathleen Turner) es una mujer madura a la que le gustaba disfrutar de la vida. Pero en los últimos tiempos se siente infeliz. Ha decidido separarse de su marido, y se enfrenta a los siempre amargos momentos del divorcio. Se da cuenta de que quizá se casó demasiado joven y no le ha dado tiempo de vivir la vida como le hubiera gustado. Piensa en cambiar su destino de alguna manera. ¿Y si pudiera retroceder en el tiempo hasta los dorados años del instituto? De una manera fantástica, su deseo se cumple y es transportada hasta el último año de sus estudios. Tiene la oportunidad de arreglar su futuro, pero esta vez tiene que elegir mejor. Se trata de una de las películas consideradas menores en la valiosa filmografía de Coppola, donde destacan títulos como la saga de El padrino, La ley de la calle o Apocalypse Now. Una comedia desenfadada y llena de vitalidad, nostálgica acerca del tiempo, que se nos escurre entre las manos, en la que acompañan a Kathleen Turner dos principiantes, por entonces prometedores: Nicolas Cage y Jim Carrey. Su juego con el tiempo y las segundas oportunidades para cambiar las cosas retrotrae a Regreso al futuro.

6/10
Cotton Club

1984 | The Cotton Club

Nueva York, finales de la década de los 20. Dixie Dwyer es un trompetista de jazz que por casualidad salva a un importante mafioso de un intento de asesinato. Atrapado entre diferentes facciones del hampa, se enamora además de la amante del mafioso en cuestión, Vera. Las cosas mejoran cuando el mítico dueño del Cotton club, Owney Madden, le echa una mano para triunfar como actor de Hollywood. Francis Ford Coppola retorna con este film al cine de gángsters que tan buenos resultados le ha dado en la saga de El padrino. De hecho, hay una escena de montaje paralelo, un baile de claqué al que acompañan varios crímenes, que sigue la pauta de la célebre secuencia del bautismo en la película de la familia Corleone. Además, el film es casi un musical, con célebres temas de jazz, numeros de claqué, bailarinas fantásticas y ese ambiente de ensueño en el Harlem del mítico club nocturno Cotton Club.

7/10
La ley de la calle

1983 | Rumble Fish

Uno de los mejores trabajos del maestro Coppola, con una sabia utilización de la fotografía en blanco y negro, y leves detalles en color. El más pequeño de dos hermanos toma como modelo al mayor, que ha sido el líder de una pandilla de gamberros juveniles. Una relación inspirada en la mantenida entre el director Francis Ford Coppola y su hermano mayor August. Los protagonistas realizan los mejores trabajos de sus carreras.

6/10
Rebeldes

1983 | The Outsiders

Coppola se nos pone romántico en esta adaptación de una novela juvenil de Susan E. Hinton. La mirada nostálgica de Ponyboy ("Cuando salí a la cegadora luz del sol, desde la oscura sala de cine...") sirve para recordar los anhelos de las bandas de adolescentes, sus amores y rivalidades. El film contó con un prometedor grupo de jóvenes actores, el "bratpack" o "atajo de mocosos", que luego triunfarían más o menos en la pantalla: Tom Cruise, Rob Lowe, Matt Dillon, Diane Lane, Emilio Estevez, Ralph Macchio, Patrick Swayze y C. Thomas Howell.

6/10
Corazonada

1982 | One from the Heart

En Las Vegas, una pareja rompe tras cinco años de noviazgo. Durante una noche, ambos ex novios perseguirán a un hombre y una mujer que representan sus fantasías románticas más íntimas. Una cinta maldita, que fracasó en las taquillas a pesar de que Coppola la considera su trabajo más personal. El director de El padrino reprodujo en un estudio la ciudad de Las Vegas, lo que le dio a la cinta un fascinante aire teatral. Inolvidable el sonido de trompeta de Tom Waits.

5/10
Apocalypse Now

1979 | Apocalypse Now

Tres años de rodaje, un tifón, la hipoteca de sus propiedades, la sustitución del protagonista Harvey Keitel por Martin Sheen, el infarto de éste, una crisis matrimonial finalmente resuelta… No es fácil distinguir las dificultades reales del rodaje de Apocalypse Now con la leyenda que le confirió aura de título maldito. Se dijo que un desequilibrado robó material rodado y lo devolvía “por entregas”, en forma de trocitos calcinados; Peter Biskind afirmó que los cadáveres del refugio de Kurtz, procedentes en teoría del instituto anatómico forense, eran en realidad cuerpos de tumbas profanadas. Eleanor Coppola, esposa de Francis, escribió en su diario: “Es horrible advertir que alguien a quien amas se adentra en el centro de sí mismo y se enfrenta a sus temores, temor al fracaso, a la muerte, a volverse loco. Hasta ahora no había podido aceptar que el hombre al que amo, mi marido, el padre de mis hijos, pudiera mentir, traicionar y ser cruel con la gente a la que quiere.” Se producía un inquietante paralelismo entre Coppola y los personajes principales de Apocalypse Now. La idea del film surgió de John Milius, al que ayudó George Lucas en un primer tratamiento. Pero cuando Coppola asumió la historia, le dio un vuelco decisivo: no sería un título bélico al uso, sino una meditación sobre la degradación del espíritu humano. Tomar como columna vertebral “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, ayudó a dar carta de naturaleza a estas intenciones. En el libro de Conrad, el protagonista inicia un largo viaje a un África ignota, para aclarar el modo en que Kurtz explota una mina de diamantes. La búsqueda, el encuentro, el intento de comprender las motivaciones del otro, serían los mimbres con que Coppola confeccionaría su personal cesto acerca de las luces y sombras del espíritu humano. Resulta reduccionista decir que Apocalypse Now es una película sobre Vietnam. Va más allá: podría ser cualquier guerra, y podría no hablar de guerra alguna. Habla de actos humanos y sus consecuencias. De la posibilidad de hacer el bien y el mal. De las dudas y la tendencia a juzgar al otro. Coppola lo explicó con claridad: “Quería hacer un film sobre las grandes cuestiones planteadas por esta guerra (…), cuestiones vastas, filosóficas. Como el concepto de moral, del bien y del mal, que uno encuentra cada vez que trata un tema donde hay gente que cree ser muy buena, muy moral, y que hacen cosas que parece que están muy mal.” Algunos comentaristas tacharon los diálogos de ampulosos. Son los mismos que prefieren el mensaje directo del ataque de los helicópteros al son de “La Cabalgata de las Walkirias” (magnífica, sin duda) al esfuerzo intelectual que exige el discurso lúcido e incoherente (se da esta paradoja) de un coronel Kurtz envuelto en la negrura de las sombras (como don Vito Corleone en El padrino). Las reflexiones de Willard, servidas con voz en off, en que se interroga sobre su misión, acabar con Kurtz (“No podía creer que quisieran enterrar a este hombre; casi mil condecoraciones”, “Ese hombre tiene la mente clara, pero el alma deshecha”); o los intentos de Kurtz de expresar el estado de su alma, las dudas que le acometen… son esfuerzos notables por descender al abismo en que puede caer el hombre. 

8/10
El padrino II

1974 | The Godfather: Part II

Una segunda parte que rompe el tópico de segundas partes nunca fueron buenas. Es cuestionable si es mejor o peor que la genial primera parte pero, como poco, se queda a la misma altura. Cuenta la vida del niño Vito Corleone, el futuro padrino interpretado en la primera parte por Marlon Brando. A los nueve años, Vito Corleone presencia en su Sicilia natal cómo un capo de la mafia local asesina a su padre, a su madre y a su hermano. Él debe emigrar a Estados Unidos, donde dieciséis años después ya es el padrino de una importante familia. Hasta aquí, el personaje es interpretado por Robert De Niro. Cuando muere, le sucede su hijo Michael (Al Pacino), que trata de legalizar los negocios mafiosos de su familia para convertirlos en una empresa respetable. Una secuela formidable. El relato de la ascensión de Vito y el de la venganza de Michael, se combinan de forma muy atractiva en el audaz guión, firmado de nuevo por Coppola y Puzo. Es menos espectacular que la anterior, pero el ritmo narrativo es también impresionante. La actuación de Robert De Niro es brillantísima, y ganó un Oscar al mejor secundario. Al Pacino, Robert Duvall y Diane Keaton están sensacionales. La música, de Nino Rota, inigualable.

10/10
La conversación

1974 | The Conversation

Gene Hackman interpreta a un laborioso especialista en escuchas, que comete el gran error de involucrarse personalmente en una peligrosa conversación. De esta manera, se ve metido en un turbio asunto en el que se mezcla un caso de homicidio y una serie de intrigas de poder. Se trata de una de las mejores películas rodadas durante los años setenta. Coppola había sorprendido a Hollywood con El padrino (1972), que le convierte en el realizador más importante de su generación y provoca que cambie su, hasta entonces, escasa suerte. La conversación, además de dirigida, está escrita y producida por el propio Coppola. Ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes. Una película muy brillante, con un guión inquietante que profundiza en el dilema ético que se plantea para Gene Hackman sobre la responsabilidad personal en el ejercicio del trabajo profesional. La interpretación de Hackman es soberbia. Película indispensable para cualquiera que disfrute con el buen cine.

8/10
El padrino

1972 | The Godfather

Una película épica basada en la novela de Mario Puzo, guionista de la película junto a Coppola. Cuenta la vida de la familia Corleone, que ha ascendido en la sociedad norteamericana de principios de siglo gracias a la ambición y a las agallas de su patriarca, Don Corleone (Marlon Brando). Don Corleone es uno de los jefes de las familias neoyorquinas, que ejerce un enorme poder, que llega incluso hasta las altas esferas políticas. En un mundo de corrupción, Don Corleone es también el principal defensor del viejo orden moral de la mafia. Pero las nuevas generaciones no están dispuestas a acatar sus métodos, y el padrino no tiene fuerzas para imponerse. Un impresionante retrato que sobre la mafia siciliana en Estados Unidos. En el año de su estreno fue un gran éxito en taquilla. Logra la atención del espectador en todo momento, gracias a la maestría en la dirección de Coppola, y nunca resulta aburrido aunque se vuelva a ver de modo habitual. Oscar a la mejor película, al mejor guión, y al mejor actor para Marlon Brando, que se negó a recoger como protesta contra el trato dado por el gobierno a los indios norteamericanos. La historia se cuenta de manera contundente y ágil, a pesar de que está llena de dobleces. En el reparto aparecen con fuerza algunas brillantes caras nuevas, como la de Al Pacino, James Caan o Diane Keaton. La música de Nino Rota es inolvidable. Imprescindible y genial.

9/10
Llueve sobre mi corazón

1969 | The Rain People

Quizá la primera película importante de Francis Ford Coppola, ensayo intimista acerca de la responsabilidad humana. El film se centra en un personaje femenino casado, Natalie (Shirley Knight), a la que acomete un ataque de pánico cuando descubre que está embarazada. Sin motivo aparente abandona el hogar dejando una nota a su esposo, y tras despedirse de su madre, emprende en la carretera una huida hacia ninguna parte, en la que se topará con varios personajes, que le ayudarán a madurar. Entre otros destacan un ex jugador de fútbol americano, al que una lesión cerebral alejó del campo, y un policía que tratará de violarla. Coppola dibuja con tino la confusión de Natalie y sus devaneos amorosos ocasionales, apuntando que la elusión de sus responsabilidades no impide la aparición de otras nuevas, como la de cuidar del ex jugador, con importantes taras psíquicas. Coppola pudo rodar con gran libertad creativa, y le acompañaron en su aventura algunos de los que luego serían colaboradores habituales. Allí estaba George Lucas, los actores Robert Duvall y James Caan, el ingeniero de sonido Walter Murch, y el montador Barry Malkin. Se trataba de la semilla de lo que era en ese momento su gran sueño: la creación de un estudio, Zoetrope, donde los cineastas tendrían libertad y medios para acometer sus proyectos.

6/10
El valle del arco iris

1968 | Finian's Rainbow

Adaptación de un musical de Broadway de 1947 de E.Y. Harburg, que no tuvo demasiado éxito en su época. Que Coppola aceptara dirigirlo parecía ir en contra de sus deseos de hacer un cine personal, imbuido de sus propias ideas. Pero lo cierto es que su realización le permitió entrar con paso firme en el sistema, y familiarizarse con los modos de funcionar en una gran producción, lo que facilitaría sus trabajos posteriores. Además le sirvió para conocer a uno de sus grandes amigos, al que apadrinó: George Lucas. La sencilla trama que sirve para enmarcar los números musicales describe la llegada de Finian McLonergan y su hija Sharon a Fort Knox, un lugar que están empeñados en convertir en el alegre valle del arco iris, valiéndose de un caldero de oro robado al duende Og. Pero deberán enfrentarse a un senador racista, que cambiará de punto de vista cuando se convierta en negro por arte de magia. El film tiene un ritmo atlético que hizo sufrir al coreógrafo Hermer Pan, despedido a mitad de rodaje. Como Coppola no estaba muy ducho en coreografías, tuvo que suplir esmerándose en el montaje. Con tono demasiado ingenuo, y rodado en una época de decadencia del musical, proporcional al menos el placer de ver bailar a un avejentado pero siempre estimulante Fred Astaire.

5/10
Ya eres un gran chico

1966 | You're a Big Boy Now

Francis Ford Coppola adapta una novela de David Benedictus, y la convierte en suya inyectándole sus propias ideas. Se trata de su primer film importante, después de subproductos vergonzantes y su paso por la factoría de Roger Corman. Describe los avatares de Bernard, un joven de diecinueve años que trabaja en la Biblioteca Pública de Nueva York, desplazándose sobre patines por sus dependencias para entregar sus libros a los lectores. Animado a independizarse del hogar familiar, iniciará su despertar sexual prendado de Barbara, una actriz traumatizada por un hecho del pasado. Aunque algunos estudiosos quisieron ver en el esmerado film de Coppola influencias de títulos como El graduado y El knack… y cómo conseguirlo, el cineasta admitió sólo una deuda con ¡Qué noche la de aquel día!, un film también de Richard Lester. Se trata de un título que ya apunta los intereses del italoamericano por tratar las difíciles relacionales familiares, y que contó con un reparto de actores sólidos, entre ellos Geraldine Page, que sería nominada al Oscar.

6/10
Dementia 13

1963 | Dementia 13

Una mujer oculta la muerte de su marido a la familia de éste, mientras piensa cómo puede quedarse con la herencia. Debut oficial en la dirección de Francis Ford Coppola, que rodó un film de terror de serie B en la ‘escuela-factoría’ de Roger Corman.

4/10
El terror

1963 | The Terror

Un soldado llamado Andre camina por la playa cuando de pronto una bella mujer se le aparece a lo lejos. En el momento que el joven intenta acercarse a ella, sufre un percance y pierde el conocimiento, y se despierta a las pocas horas en la cabaña de una mujer. Andre prosigue su viaje y llega a un caserón habitado por el Baron Victor Frederick Von Leppe, donde descubre que la difunta esposa de Von Leppe es la misma mujer que vio en la playa. Intrigante guión y buenos actores para esta historia en la que colaboraron diversos directores de renombre, aunque todos desacreditados, salvo Roger Corman. El suspense se respira en cada plano gracias en parte al buen hacer de Boris Karloff (El doctor Frankenstein).

5/10
Twixt

2011 | Twixt

 

Tetro

2009 | Tetro

Bernie, un joven a punto de cumplir los dieciocho años, llega a casa de su hermanastro Angelo en Buenos Aires, huyendo de la sombra del padre. El propio Angelo, que se hace llamar Tetro y vive con su novia Miranda, también trata de librarse de esa influencia paterna. Lisiado físico –está cojo por un accidente– y emocional, Tetro es un hombre ensimismado, de humor cambiante, que deseaba ser escritor, y tiene una obra inacabada. No le gusta hablar de sí mismo, y rehúye las preguntas de Bernie, mucho más joven que él, sobre la familia y lo que ha estado haciendo. Con setenta años, Francis Ford Coppola se encuentra en una etapa muy especial como cineasta. Diez años después de entregar su última película, En legítima defensa, un título netamente comercial basado en una novela de John Grisham, ha vuelto a dar la cara con dos películas personales, Juventud sin juventud y Tetro. Esta última parte de un guión original de Coppola, lo que es una completa novedad, pues hay que remontarse a La conversación, de 1974, para encontrar otro libreto del cineasta en que él sea el único autor. Y hay una sensación en el film de añoranza del pasado, de recobrar las oportunidades perdidas, de reemprender el tipo de historias que Coppola habría hecho si no se hubiera cruzado en su vida El padrino. En tal sentido Tetro es una película de otra época, suena a ‘antigua’, con reminiscencias confesadas de Tennessee Williams, Michelangelo Antonioni y Elia Kazan. Se trata de una historia desgarrada, de un tema que siempre le ha interesado, la familia, que aúna además la cuestión del talento artístico en una familia donde padres, hijos, hermanos, manifiestan tener un don especial. De modo que hay una mirada al choque de egos, cómo uno puede anular a otro. Hay secretos oscuros de familia, hechos que cambiaron la vida de unos y otros para siempre; por tanto, amargura, reproches, soledad, incapacidad de perdonar y pedir perdón. Casi toda la película está rodada en un blanco y negro que recuerda al cine de Robert Bresson, con momentos puntuales en color, con tamaño de pantalla más pequeño, flash-backs sobre el pasado y su influencia en la obra artística de Tetro. Son ideas estilísticas que, junto al tono operístico que domina toda la trama, prestan a la película una indudable elegancia, pero no sirven para hacer de ella una gran obra. Hay un buen montaje y un inteligente uso del sonido, a los que no es ajeno, claro está, su habitual colaborador Walter Murch, pero el conjunto está descompensado, algunas cosas funcionan mejor que otras. Es un completo hallazgo el novel actor Alden Ehrenreich, que recuerda a un juvenil Leonardo DiCaprio, y que atrapa bien el desconcierto propio de su edad de descubrimiento del mundo. También hace un buen trabajo Maribel Verdú, como la tierna novia de Tetro. Más difícil es valorar el trabajo de Vincent Gallo en este personaje, demasiado frío y atormentado; hay un esfuerzo notable en la composición, pero resulta distante, no emociona. Sobre Carmen Maura poco hay que decir, su interpretación de una crítica literaria es grotesco y de escasa presencia. Quiere prestar Coppola a su narración una cualidad de tragedia griega, con la vieja idea de ‘matar al padre’ para tener vida propia. Hay motivos para que Tetro, y en menor medida Bennie, hayan alimentado el resentimiento, pero sorprende la frialdad con que acogen la noticia de la delicada salud paterna, y las exageradas escenas del concierto-homenaje. Toda la idea de presentar la obra de Tetro en el Festival de Patagonia, y el viaje con iniciación al sexo de Bernie, tiene difícil encaje en la historia, podía haberse omitido. En general la sensación es de una historia alargada y autocomplaciente, incluida la cita a Los cuentos de Hoffman de Powell y Pressburger, compuesta con elementos levemente autobiográficos –la familia de Coppola es una familia de artistas de origen italiano–, con la que el director afronta el paso del tiempo, ‘su’ tiempo, y que le lleva a una historia ‘artística’ con puntos de interés, pero no redonda, ni mucho menos.

5/10
El hombre sin edad

2007 | Youth Without Youth

Tras diez años de ausencia, Francis Ford Coppola elige para volver a la dirección y escritura de guiones una historia hermética, adaptación de una novela del rumano historiador de las religiones Mircea Eliade. La acción arranca con lo que parece un anciano senil, el profesor Dominic Matei, quien en la Navidad de 1928 recorre las calles nevadas de una ciudad rumana en pijama y zapatillas. De ahí pasamos a Pascua, con el mismo personaje que es alcanzado y casi fulminado por un rayo. Ingresado en un hospital, en vez de morir o quedar inválido, un extraño fenómeno le ocurre. Recobra la perdida juventud, y a partir de ese momento el paso de los años no le va a afectar, un caso que estudia su médico, el profesor Stanciulescu. Y que despierta el interés de los científicos nazis, e incluso del mismísimo Adolf Hitler. A veces Dominic tiene la sensación de desdoblarse, de poder verse desde fuera de sí mismo, lo que le empuja a reflexionar sobre sus recuerdos, y a emprender una exhaustiva investigación acerca de los orígenes del hombre y el lenguaje. Los años pasarán hasta 1968, y en ese lapso conocerá a una joven, Veronica, que parece aún más anciana que él, y que a veces cae en trance y se pone a hablar lenguas extrañas. Resulta difícil saber qué rayos (nunca mejor dicho) se ha propuesto Coppola con este film, que bien puede calificarse de experimental, como lo fuera en su día Corazonada. Ciertamente la trama le sirve para reflexionar sobre el paso del tiempo, un tema que le apasiona, y que ha tratado en clave más o menos fantástica en Peggy Sue se casó y Jack, y de un modo más realista en la saga de El padrino. Lo que no ayuda es el cripticismo que domina el film, cuando no pura confusión o verborrea, donde no faltan extrañas consideraciones sobre la transmigración de las almas y la diosa Shiva, referencias religiosas que contrastan con las imágenes cristianas que abren (Navidad y Pascua) y cierran (la cruz de una iglesia en invierno) la narración. La historia de amor, en que el dilema fáustico del protagonista es la investigación de su vida, o la pérdida de la amada, recuerda un tanto a otra película fallida del mismo corte, La vida interior de Martin Frost, de Paul Auster. Se encuentran presentes a lo largo del metraje discursos y conversaciones a lo coronel Kurtz de Apocalypse Now, pero sin la lucidez alocada y poderoso vigor de aquellos. Las imágenes poseen una cualidad hipnótica, donde además de aprovecharse las posibilidades de las nuevas tecnologías, se juega con las tonalidades ocres “padrinescas” o con el claroscuro a lo Rembrandt o Caravaggio de muchos de los filmes coppolianos. Y ese gran montador e ingeniero de sonido que es Walter Much contribuye poderosamente a la hermosa estética del conjunto. A veces el espectador conocedor de Coppola puede verse dominado por la nostalgia, pues muchos elementos de la película retrotraen a la filmografía anterior del cineasta, como la interpretación y look del protagonista, un Tim Roth que recuerda, y mucho, a Al Pacino. Pero los aciertos de la película no ocultan un tono pretencioso y hueco, la mirada de un poeta que no sabía qué mirar.

5/10
Legítima defensa

1997 | The Rainmaker

Rudy, un joven sin recursos que acaba de terminar Derecho, tiene dificultades para encontrar trabajo como abogado. La oportunidad le llega de un despacho de fama dudosa, donde lleva varios casos con la inestimable ayuda de Deck. Se trata de un divertido charlatán que acabó la carrera con años de retraso, y que aún no ha superado el examen que le ha de permitir actuar ante los tribunales. Juntos llevan una complicada reclamación que les enfrenta a una todopoderosa compañía de seguros. Nueva adaptación de una novela de John Grisham, con padrino de excepción: Francis Ford Coppola, que firma el guión y dirige. El autor de films tan memorables como la trilogía de El padrino, Apocalypse Now, La conversación o Tucker, un hombre y su sueño hace un atractivo retrato del joven idealista Rudy (Matt Damon, actor en alza). Como si fuera un moderno don Quijote, trata de deshacer los entuertos de sus humildes clientes. En sus andanzas le acompaña Deck (genial Danny DeVito), un Sancho Panza lleno de humor y sentido común. No falta la hermosa Dulcinea (Claire Danes), una joven a la que maltrata brutalmente su marido, de la que Rudy se enamora. Ni los gigantes –que al final son, no podía ser de otra manera, simples molinos de viento–, en forma de abogados deshumanizados (turbador Jon Voight), que representan a una aún más deshumanizada compañía de seguros. Coppola organiza bien las piezas de este rompecabezas judicial. El resultado es una estupenda muestra de lo que ya parece un subgénero con personalidad propia: el drama judicial. La elección del reparto es uno de los mayores aciertos del film: además de los actores ya citados cabe señalar la recuperación de Mickey Rourke y la presencia de la veterana Teresa Wright, que ganó un Oscar por Los mejores años de nuestra vida. El director inyecta a la historia su fuerte personalidad, y no deja de abordar temas omnipresentes en su filmografía como la familia y el poder. ¡Atentos a la escena de la filmación en vídeo del testimonio de un enfermo terminal! Sólo una palabra puede definirla: sobrecogedora.

4/10
El padrino III

1990 | The Godfather: Part III

Con esta entrega, concluye la saga de la familia Corleone. Hasta ahora, en El padrino y El padrino II, Coppola había narrado con maestría las intrigas y los complejos avatares de la familia Corleone. A los nueve años, Vito Corleone, interpretado en las diferentes fases de su vida por Marlon Brando y Robert De Niro, presenció cómo el capo de una familia siciliana, asesinó a sangre fría a su padre, a su madre y a su hermano. Él se vio obligado a emigrar hacia Estados Unidos, jurando volver algún día para vengarse. Cuando muere, dejando a los Corleone en una situación privilegiada sobre el resto de las familias neoyorkinas, le sucede su hijo Michael (Al Pacino), que trata de legalizar sus negocios y convertirlos en una empresa respetable. Michael se ha convertido justo en el tipo de persona que nunca deseó ser: un padrino hecho a la imagen y semejanza de su padre, frío, ambicioso, tradicional y sin escrúpulos. Esto le ha costado el abandono de su mujer, interpretada por Diane Keaton. A la vez que pretende apartar a su familia del mundo del crimen, desea encontrar a un sucesor que pueda mantener la dignidad y los negocios de los Corleone. Pone toda su confianza en el temperamental Vincent (Andy García), su sobrino. Pero abandonar el oscuro mundo de la mafia no le va a resultar nada fácil. Quizá ésta es la menos espectacular de las tres partes de El padrino, pero mantiene la integridad y el intenso tono narrativo de sus antecesoras. Una formidable dirección y un guión muy inteligente. Al Pacino está magistral, al igual que Diane Keaton. El joven Andy García realiza con brillantez su papel. La pena es el personaje de la hija de Michael, interpretado de manera nefasta por la hija de Coppola, Sofía.

7/10
Historias de Nueva York

1989 | New York Stories

Los tres realizadores que más han recurrido, a lo largo de su filmografía a escenarios de Nueva York, se unieron en esta cinta donde cada uno aporta un episodio.  En 'Apuntes del natural', de Scorsese, un pintor mundialmente famoso se siente atraido por su ayudante. 'Vida sin Zoe', de Coppola, es la historia de una niña de doce años. 'Edipo reprimido', de Woody Allen, sigue los pasos de un neurótico abogado, incapaz de escapar a la influencia que su madre ejerce sobre él. Mientras que el de Coppola resulta magistral y está lleno de elementos autobiográficos, el de Scorsese es un tanto rutinario y el de Allen autocomplaciente aunque divertido.

6/10
Cotton Club

1984 | The Cotton Club

Nueva York, finales de la década de los 20. Dixie Dwyer es un trompetista de jazz que por casualidad salva a un importante mafioso de un intento de asesinato. Atrapado entre diferentes facciones del hampa, se enamora además de la amante del mafioso en cuestión, Vera. Las cosas mejoran cuando el mítico dueño del Cotton club, Owney Madden, le echa una mano para triunfar como actor de Hollywood. Francis Ford Coppola retorna con este film al cine de gángsters que tan buenos resultados le ha dado en la saga de El padrino. De hecho, hay una escena de montaje paralelo, un baile de claqué al que acompañan varios crímenes, que sigue la pauta de la célebre secuencia del bautismo en la película de la familia Corleone. Además, el film es casi un musical, con célebres temas de jazz, numeros de claqué, bailarinas fantásticas y ese ambiente de ensueño en el Harlem del mítico club nocturno Cotton Club.

7/10
La ley de la calle

1983 | Rumble Fish

Uno de los mejores trabajos del maestro Coppola, con una sabia utilización de la fotografía en blanco y negro, y leves detalles en color. El más pequeño de dos hermanos toma como modelo al mayor, que ha sido el líder de una pandilla de gamberros juveniles. Una relación inspirada en la mantenida entre el director Francis Ford Coppola y su hermano mayor August. Los protagonistas realizan los mejores trabajos de sus carreras.

6/10
Corazonada

1982 | One from the Heart

En Las Vegas, una pareja rompe tras cinco años de noviazgo. Durante una noche, ambos ex novios perseguirán a un hombre y una mujer que representan sus fantasías románticas más íntimas. Una cinta maldita, que fracasó en las taquillas a pesar de que Coppola la considera su trabajo más personal. El director de El padrino reprodujo en un estudio la ciudad de Las Vegas, lo que le dio a la cinta un fascinante aire teatral. Inolvidable el sonido de trompeta de Tom Waits.

5/10
Apocalypse Now

1979 | Apocalypse Now

Tres años de rodaje, un tifón, la hipoteca de sus propiedades, la sustitución del protagonista Harvey Keitel por Martin Sheen, el infarto de éste, una crisis matrimonial finalmente resuelta… No es fácil distinguir las dificultades reales del rodaje de Apocalypse Now con la leyenda que le confirió aura de título maldito. Se dijo que un desequilibrado robó material rodado y lo devolvía “por entregas”, en forma de trocitos calcinados; Peter Biskind afirmó que los cadáveres del refugio de Kurtz, procedentes en teoría del instituto anatómico forense, eran en realidad cuerpos de tumbas profanadas. Eleanor Coppola, esposa de Francis, escribió en su diario: “Es horrible advertir que alguien a quien amas se adentra en el centro de sí mismo y se enfrenta a sus temores, temor al fracaso, a la muerte, a volverse loco. Hasta ahora no había podido aceptar que el hombre al que amo, mi marido, el padre de mis hijos, pudiera mentir, traicionar y ser cruel con la gente a la que quiere.” Se producía un inquietante paralelismo entre Coppola y los personajes principales de Apocalypse Now. La idea del film surgió de John Milius, al que ayudó George Lucas en un primer tratamiento. Pero cuando Coppola asumió la historia, le dio un vuelco decisivo: no sería un título bélico al uso, sino una meditación sobre la degradación del espíritu humano. Tomar como columna vertebral “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, ayudó a dar carta de naturaleza a estas intenciones. En el libro de Conrad, el protagonista inicia un largo viaje a un África ignota, para aclarar el modo en que Kurtz explota una mina de diamantes. La búsqueda, el encuentro, el intento de comprender las motivaciones del otro, serían los mimbres con que Coppola confeccionaría su personal cesto acerca de las luces y sombras del espíritu humano. Resulta reduccionista decir que Apocalypse Now es una película sobre Vietnam. Va más allá: podría ser cualquier guerra, y podría no hablar de guerra alguna. Habla de actos humanos y sus consecuencias. De la posibilidad de hacer el bien y el mal. De las dudas y la tendencia a juzgar al otro. Coppola lo explicó con claridad: “Quería hacer un film sobre las grandes cuestiones planteadas por esta guerra (…), cuestiones vastas, filosóficas. Como el concepto de moral, del bien y del mal, que uno encuentra cada vez que trata un tema donde hay gente que cree ser muy buena, muy moral, y que hacen cosas que parece que están muy mal.” Algunos comentaristas tacharon los diálogos de ampulosos. Son los mismos que prefieren el mensaje directo del ataque de los helicópteros al son de “La Cabalgata de las Walkirias” (magnífica, sin duda) al esfuerzo intelectual que exige el discurso lúcido e incoherente (se da esta paradoja) de un coronel Kurtz envuelto en la negrura de las sombras (como don Vito Corleone en El padrino). Las reflexiones de Willard, servidas con voz en off, en que se interroga sobre su misión, acabar con Kurtz (“No podía creer que quisieran enterrar a este hombre; casi mil condecoraciones”, “Ese hombre tiene la mente clara, pero el alma deshecha”); o los intentos de Kurtz de expresar el estado de su alma, las dudas que le acometen… son esfuerzos notables por descender al abismo en que puede caer el hombre. 

8/10
La conversación

1974 | The Conversation

Gene Hackman interpreta a un laborioso especialista en escuchas, que comete el gran error de involucrarse personalmente en una peligrosa conversación. De esta manera, se ve metido en un turbio asunto en el que se mezcla un caso de homicidio y una serie de intrigas de poder. Se trata de una de las mejores películas rodadas durante los años setenta. Coppola había sorprendido a Hollywood con El padrino (1972), que le convierte en el realizador más importante de su generación y provoca que cambie su, hasta entonces, escasa suerte. La conversación, además de dirigida, está escrita y producida por el propio Coppola. Ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes. Una película muy brillante, con un guión inquietante que profundiza en el dilema ético que se plantea para Gene Hackman sobre la responsabilidad personal en el ejercicio del trabajo profesional. La interpretación de Hackman es soberbia. Película indispensable para cualquiera que disfrute con el buen cine.

8/10
El gran Gatsby

1974 | The Great Gatsby

La quintaesencia del cine romántico. Francis Ford Coppola –antes lo había intentado Truman Capote– adapta para Jack Clayton la mejor novela de Francis Scott Fitzgerald, cuya trama gira alrededor del misterioso Jay Gatsby, un tipo rico y sofisticado, que vive en una las mejores casas de la exclusiva Long Island neoyorquina. Todo el mundo se vuelve loco por ser invitado a una de sus fiestas: para las damas es un tipo atractivo, y para los caballeros el misterio de su fortuna y la rumorología lo hacen más interesante. Clayton atrapa esa atmósfera dorada y decadente típica que rodea a los personajes encumbrados, en los que se cumple a la letra aquello de "más dura será la caída", y en que el lujo y el fasto no pueden ocultar que, al final, lo que todos buscamos es amor; y Gatsby lo que desea es llamar la atención de la mujer que ama. Cada fotograma de esta particular encarnación del "sueño americano" está impregnado de nostalgia, de anhelo de felicidad o del paraíso perdido. Robert Redford se revela como la elección ideal para encarnar al enigmático Gatsby.

7/10
El padrino II

1974 | The Godfather: Part II

Una segunda parte que rompe el tópico de segundas partes nunca fueron buenas. Es cuestionable si es mejor o peor que la genial primera parte pero, como poco, se queda a la misma altura. Cuenta la vida del niño Vito Corleone, el futuro padrino interpretado en la primera parte por Marlon Brando. A los nueve años, Vito Corleone presencia en su Sicilia natal cómo un capo de la mafia local asesina a su padre, a su madre y a su hermano. Él debe emigrar a Estados Unidos, donde dieciséis años después ya es el padrino de una importante familia. Hasta aquí, el personaje es interpretado por Robert De Niro. Cuando muere, le sucede su hijo Michael (Al Pacino), que trata de legalizar los negocios mafiosos de su familia para convertirlos en una empresa respetable. Una secuela formidable. El relato de la ascensión de Vito y el de la venganza de Michael, se combinan de forma muy atractiva en el audaz guión, firmado de nuevo por Coppola y Puzo. Es menos espectacular que la anterior, pero el ritmo narrativo es también impresionante. La actuación de Robert De Niro es brillantísima, y ganó un Oscar al mejor secundario. Al Pacino, Robert Duvall y Diane Keaton están sensacionales. La música, de Nino Rota, inigualable.

10/10
El padrino

1972 | The Godfather

Una película épica basada en la novela de Mario Puzo, guionista de la película junto a Coppola. Cuenta la vida de la familia Corleone, que ha ascendido en la sociedad norteamericana de principios de siglo gracias a la ambición y a las agallas de su patriarca, Don Corleone (Marlon Brando). Don Corleone es uno de los jefes de las familias neoyorquinas, que ejerce un enorme poder, que llega incluso hasta las altas esferas políticas. En un mundo de corrupción, Don Corleone es también el principal defensor del viejo orden moral de la mafia. Pero las nuevas generaciones no están dispuestas a acatar sus métodos, y el padrino no tiene fuerzas para imponerse. Un impresionante retrato que sobre la mafia siciliana en Estados Unidos. En el año de su estreno fue un gran éxito en taquilla. Logra la atención del espectador en todo momento, gracias a la maestría en la dirección de Coppola, y nunca resulta aburrido aunque se vuelva a ver de modo habitual. Oscar a la mejor película, al mejor guión, y al mejor actor para Marlon Brando, que se negó a recoger como protesta contra el trato dado por el gobierno a los indios norteamericanos. La historia se cuenta de manera contundente y ágil, a pesar de que está llena de dobleces. En el reparto aparecen con fuerza algunas brillantes caras nuevas, como la de Al Pacino, James Caan o Diane Keaton. La música de Nino Rota es inolvidable. Imprescindible y genial.

9/10
Patton

1970 | Patton

Esta película fue la gran triunfadora de la ceremonia de los oscar de 1970, donde triunfó, entre otros, en los apartados de Mejor Actor –rechazado por George C. Scott, que probablemente era tan extravagante como el personaje que interpretaba–, Mejor Película y Mejor Dirección y, Mejor Guión (escrito por Francis Ford Coppola). Además, el filme consiguió un gran éxito de taquilla y de crítica. Se trata de la biografía filmada del General Patton, a quien George C. Scott consiguió interpretar con tanta convicción, que se convirtió en uno de los papeles más alabados de su carrera, junto con su trabajo en La escalera de caracol. De hecho, unos años después, Scott volvió a interpretar al general Patton en un filme televisivo titulado Los últimos días de Patton, cuya calidad es bastante inferior a la del original. La mejor secuencia es probablemente la inicial, toda una joya de buen cine, en la que Patton da un discurso de bienvenida a los soldados de la Academia Militar. Esta película supuso la consagración de Francis Ford Coppola como guionista y, propició su salto a la dirección. Según sus propias declaraciones, si retrataba al general tal como era, habría acabado con su reputación, pues era un hombre demasiado extraño. Por esta razón, prefirió retratarle como chapado a la antigua, lo que produce en las personas que tiene alrededor –y en los espectadores– una curiosa mezcla entre perplejidad y admiración.

8/10
Llueve sobre mi corazón

1969 | The Rain People

Quizá la primera película importante de Francis Ford Coppola, ensayo intimista acerca de la responsabilidad humana. El film se centra en un personaje femenino casado, Natalie (Shirley Knight), a la que acomete un ataque de pánico cuando descubre que está embarazada. Sin motivo aparente abandona el hogar dejando una nota a su esposo, y tras despedirse de su madre, emprende en la carretera una huida hacia ninguna parte, en la que se topará con varios personajes, que le ayudarán a madurar. Entre otros destacan un ex jugador de fútbol americano, al que una lesión cerebral alejó del campo, y un policía que tratará de violarla. Coppola dibuja con tino la confusión de Natalie y sus devaneos amorosos ocasionales, apuntando que la elusión de sus responsabilidades no impide la aparición de otras nuevas, como la de cuidar del ex jugador, con importantes taras psíquicas. Coppola pudo rodar con gran libertad creativa, y le acompañaron en su aventura algunos de los que luego serían colaboradores habituales. Allí estaba George Lucas, los actores Robert Duvall y James Caan, el ingeniero de sonido Walter Murch, y el montador Barry Malkin. Se trataba de la semilla de lo que era en ese momento su gran sueño: la creación de un estudio, Zoetrope, donde los cineastas tendrían libertad y medios para acometer sus proyectos.

6/10
¿Arde París?

1966 | Paris brûle-t-il?

Adaptación de la novela homónima de Dominique Lapierre y Larry Collins, a cargo de un jovencito Francis Ford Coppola y del escritor Gore Vidal. Eso sí, título obliga, dirige el francés René Clément. El film transcurre en 1944, cuando París está ocupada por los nazis pero la liberación se presiente próxima. Los aliados podrían llegar pronto, la Resistencia empieza a hacerse notar, y el embajador sueco maniobra entre bambalinas. Pero pende sobre la ciudad de las luces la espada de Damocles de la orden que el general Dietrich von Choltitz ha recibido del mismísimo Adolf Hitler: quemar París si ve que la plaza está perdida. Como ocurría en El día más largo, rodada cuatro años antes, destaca el nutrido reparto superestelar, que dan vida a los muchos personajes de las distintas historias cruzadas de supervivencia y heroísmo. Y se deja notar una realización plenamente moderna, con variados movimientos de cámara y originales encuadres. El film está rodado en blanco y negro para aumentar la verosimilitud de la trama y favorecer la inclusión de insertos de imágenes reales del París de la ocupación.

6/10
Propiedad condenada

1966 | This Property Is Condemned

Adaptación de una obra de Tennessee Williams, con guión de Coppola, y dirección de Pollack. Cuenta la atracción que siente una joven sureña por un recién llegado, que viene a ejecutar los despidos del ferrocarril.

6/10
Ya eres un gran chico

1966 | You're a Big Boy Now

Francis Ford Coppola adapta una novela de David Benedictus, y la convierte en suya inyectándole sus propias ideas. Se trata de su primer film importante, después de subproductos vergonzantes y su paso por la factoría de Roger Corman. Describe los avatares de Bernard, un joven de diecinueve años que trabaja en la Biblioteca Pública de Nueva York, desplazándose sobre patines por sus dependencias para entregar sus libros a los lectores. Animado a independizarse del hogar familiar, iniciará su despertar sexual prendado de Barbara, una actriz traumatizada por un hecho del pasado. Aunque algunos estudiosos quisieron ver en el esmerado film de Coppola influencias de títulos como El graduado y El knack… y cómo conseguirlo, el cineasta admitió sólo una deuda con ¡Qué noche la de aquel día!, un film también de Richard Lester. Se trata de un título que ya apunta los intereses del italoamericano por tratar las difíciles relacionales familiares, y que contó con un reparto de actores sólidos, entre ellos Geraldine Page, que sería nominada al Oscar.

6/10
Dementia 13

1963 | Dementia 13

Una mujer oculta la muerte de su marido a la familia de éste, mientras piensa cómo puede quedarse con la herencia. Debut oficial en la dirección de Francis Ford Coppola, que rodó un film de terror de serie B en la ‘escuela-factoría’ de Roger Corman.

4/10
El palacio de los espíritus

1963 | The Haunted Palace

Cuando Charles Dexter y su esposa Ann llegan a una localidad de Nueva Inglaterra para hacerse cargo del castillo que han heredado, comienzan a sucederse hechos extraños. Y es que el espíritu de un antepasado brujo de Charles quemado en la hoguera hace cien años está poseyendo a éste con malévolas intenciones. Adaptación libre de una obra de H.P. Lovecraft, marcada por un extraordinario trío protagonista como Vincent Price –en su sexta colaboración con Roger Corman–, Debra Paget y el camaleónico Lon Chaney Jr. Rodada en Irlanda mantiene un buen halo de misterio con elementos diabólicos como el libro del Necronomicón, clave en la resolución de la cinta. A destacar la intervención de un joven llamado Francis Ford Coppola como supervisor de diálogos.

6/10
Twixt

2011 | Twixt

 

Apocalypse Now

1979 | Apocalypse Now

Tres años de rodaje, un tifón, la hipoteca de sus propiedades, la sustitución del protagonista Harvey Keitel por Martin Sheen, el infarto de éste, una crisis matrimonial finalmente resuelta… No es fácil distinguir las dificultades reales del rodaje de Apocalypse Now con la leyenda que le confirió aura de título maldito. Se dijo que un desequilibrado robó material rodado y lo devolvía “por entregas”, en forma de trocitos calcinados; Peter Biskind afirmó que los cadáveres del refugio de Kurtz, procedentes en teoría del instituto anatómico forense, eran en realidad cuerpos de tumbas profanadas. Eleanor Coppola, esposa de Francis, escribió en su diario: “Es horrible advertir que alguien a quien amas se adentra en el centro de sí mismo y se enfrenta a sus temores, temor al fracaso, a la muerte, a volverse loco. Hasta ahora no había podido aceptar que el hombre al que amo, mi marido, el padre de mis hijos, pudiera mentir, traicionar y ser cruel con la gente a la que quiere.” Se producía un inquietante paralelismo entre Coppola y los personajes principales de Apocalypse Now. La idea del film surgió de John Milius, al que ayudó George Lucas en un primer tratamiento. Pero cuando Coppola asumió la historia, le dio un vuelco decisivo: no sería un título bélico al uso, sino una meditación sobre la degradación del espíritu humano. Tomar como columna vertebral “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, ayudó a dar carta de naturaleza a estas intenciones. En el libro de Conrad, el protagonista inicia un largo viaje a un África ignota, para aclarar el modo en que Kurtz explota una mina de diamantes. La búsqueda, el encuentro, el intento de comprender las motivaciones del otro, serían los mimbres con que Coppola confeccionaría su personal cesto acerca de las luces y sombras del espíritu humano. Resulta reduccionista decir que Apocalypse Now es una película sobre Vietnam. Va más allá: podría ser cualquier guerra, y podría no hablar de guerra alguna. Habla de actos humanos y sus consecuencias. De la posibilidad de hacer el bien y el mal. De las dudas y la tendencia a juzgar al otro. Coppola lo explicó con claridad: “Quería hacer un film sobre las grandes cuestiones planteadas por esta guerra (…), cuestiones vastas, filosóficas. Como el concepto de moral, del bien y del mal, que uno encuentra cada vez que trata un tema donde hay gente que cree ser muy buena, muy moral, y que hacen cosas que parece que están muy mal.” Algunos comentaristas tacharon los diálogos de ampulosos. Son los mismos que prefieren el mensaje directo del ataque de los helicópteros al son de “La Cabalgata de las Walkirias” (magnífica, sin duda) al esfuerzo intelectual que exige el discurso lúcido e incoherente (se da esta paradoja) de un coronel Kurtz envuelto en la negrura de las sombras (como don Vito Corleone en El padrino). Las reflexiones de Willard, servidas con voz en off, en que se interroga sobre su misión, acabar con Kurtz (“No podía creer que quisieran enterrar a este hombre; casi mil condecoraciones”, “Ese hombre tiene la mente clara, pero el alma deshecha”); o los intentos de Kurtz de expresar el estado de su alma, las dudas que le acometen… son esfuerzos notables por descender al abismo en que puede caer el hombre. 

8/10

Últimos tráilers y vídeos