Entrevistas
Entrevista con el director de un film con 13 nominaciones a los Oscar
Guillermo del Toro: "La forma del agua es un antídoto contra el cinismo de nuestros días"
Salvo sorpresas, Guillermo del Toro se llevará los Oscar al agua, o eso sugieren sus 13 nominaciones logradas gracias a su singular cuento de hadas “La forma del agua”. El cineasta mexicano nos cuenta las claves de su nueva película.
¿Por qué titular la película La forma del agua?
El agua adopta la forma de lo que sea que la contenga en ese momento, y aunque el agua puede ser algo muy apacible, también es la fuerza más poderosa y maleable del universo. Así es también el amor, ¿verdad? Independientemente de la forma que tenga aquello en lo que depositamos nuestro amor, éste se adapta, ya sea a un hombre, a una mujer o a una criatura
Me gusta hacer películas que sean liberadoras, que digan que está bien ser quien eres, y parece que en este momento concreto esto resulta muy pertinente.
Mi intención era crear una bella y elegante historia sobre esperanza y redención como una especie de antídoto contra el cinismo de nuestros días. Quería que la historia tuviera la forma de un cuento de hadas en el que tenemos a un humilde ser humano que tropieza con algo más grandioso y transcendental que cualquier otra cosa de su vida. Y entonces pensé que sería una gran idea yuxtaponer ese amor con algo tan banal y nocivo como el odio entre naciones, que eso es la Guerra Fría, y el odio entre personas por razones de raza, color, capacidad y género.
Sin embargo, en la actualidad el amor es un concepto muy manoseado, se habla mucho de él, pero a veces brilla por su ausencia… Los enamorados del film sorprenden por su silencio.
Una cosa que pasa con el amor es que es tan increíblemente poderoso que no necesita palabras.
En una película de monstruos de los 50, Strickland, el atractivo agente gubernamental de mentón cuadrado, sería el héroe, y la criatura sería el villano. Yo quería revertir este tipo de cosas.
¿Era necesaria la mención directa a la sexualidad de los personajes?
Por eso el film comienza con la masturbación de la protagonista, para advertir que no es alguien situado sobre un pedestal; es una mujer que habitualmente se satisface sexualmente para iniciar su jornada diaria. También pensaba que debía haber una verdadera escena de sexo entre Elisa y la criatura para mostrar completamente la fusión de sus dos almas. Eso era muy importante. Yo tengo 52 años y creí que era lo suficientemente adulto como para hacerlo. También era consciente de que era algo extremadamente delicado.
Hay distintas búsquedas del amor en su film, no todas completamente satisfactorias…
Entre Elisa y la criatura hay un amor puro, pero también Strickland, el agente del gobierno, está intentando amar, aunque intuimos que su forma de hacerlo puede ser cruel, y Giles, el vecino de Elisa, está buscando un amor que en aquella época sufría el rechazo social, así como Zelda, la mejor amiga de Elisa, está enamorada de un hombre que no merece su amor. Incluso el General encargado de la supervisión del laboratorio mantiene una especie de relación padre/hijo con Strickland.
En El laberinto del fauno escogió como marco histórico la postguerra civil española, aquí se sitúa en 1962, en plena guerra fría, con el pánico de una guerra nuclear entre las grandes superpotencias. ¿Por qué?
En mi opinión, fue en ese momento cuando Estados Unidos se estancó; es una época de racismo, de desigualdad, de gente que cree estar al borde de la guerra nuclear. A los pocos meses, Kennedy sería asesinado. De manera que, en cierto modo, es una época horrible para el amor, sin embargo, el amor surge.
Lo que me interesaba es que 1962 era un momento en el que todo el mundo estaba centrado en el futuro, mientras que la criatura es una antigua forma del pasado más lejano. Los humanos están obsesionados con lo nuevo, con los jingles publicitarios, con la luna, la ropa moderna, la televisión, etc. Y mientras tanto, esta arcaica fuerza, una criatura enamorada, se halla entre ellos.
En un primer momento, le envié a Sally un mensaje comunicándole que estaba escribiendo este papel para ella, y cuando nos conocimos, me dijo que ella ya llevaba escrita la mitad de un relato corto sobre una mujer que se convierte en pez. Sally me envió su relato, y estaba lleno de valiosas ideas.
Elisa no es alguien cuya existencia fuera horrible hasta que apareció la criatura. Desde luego, su vida no era glamurosa en modo alguno, pero ella estaba satisfecha. Yo necesitaba a alguien que evocara esa clase de satisfacción, cuyo rostro fuera capaz de expresar todas las tonalidades sin decir una palabra. Sally posee ese tipo de energía excepcional, así que por eso escribí el papel para ella. Sally es una persona muy sincera y espontánea, y no creo que sea capaz de hacer algo que no sea real a nivel emocional.
Michael tiene la extraordinaria precisión del prototípico actor inglés y, al mismo tiempo, la impulsividad e inmediatez de un actor norteamericano. También es capaz de proporcionar humanidad al más cruel de los villanos. Yo no quería que Strickland fuera simplemente el chico malo. Quería que fuera un tipo por el que casi puedes sentir lástima porque también él mismo es una víctima del sistema y del tiempo que le ha tocado vivir. Quería que se le viera experimentar cosas que normalmente un villano no padece: inseguridad, reflexión y desesperación. Michael pasa por todos esos momentos en el filme.
Strickland me parece un personaje muy triste. Es un tipo que al principio creía firmemente en su país y en hacer lo correcto. Y después se da cuenta de lo poco que hace falta para desagradar a la gente y que te abandone. Yo creo que esta parte es autobiográfica porque en la industria cinematográfica pasa exactamente lo mismo. Yo mismo he estado en el otro lado de la conversación que Strickland mantiene con el General.
Son fantásticos los secundarios, amigos y aliados de la protagonista, interpretados por Octavia Spencer y Richard Jenkins.
Conjuntamente, los tres constituyen un solo personaje para mí, como si fueran partes diferentes del mismo cerebro. Los tres son seres marginales e invisibles por diferentes razones –una por su raza, otro por su orientación sexual y otra por su minusvalía–, y entonces se unen y se enfrentan a la sociedad como un solo hombre. El laboratorio cree que está luchando contra poderosos espías soviéticos, pero me encanta que en realidad con quienes está lidiando sea con dos señoras de la limpieza y un artista gay.
Y para el monstruo, opta por un actor habitual de sus filmes en este tipo de roles, Doug Jones.
Llevamos veinte años trabajando juntos, y Doug ha encarnado a algunos de los personajes más cruciales de mi cine. Es uno de los pocos actores que interpreta a monstruos siendo al mismo tiempo un veterano y consumado actor dramático. A menudo estas dos cualidades van por separado, pero Doug posee ambas. Jones es un actor fantástico con o sin maquillaje.
Si no tienes a un actor dentro del disfraz de monstruo, no tienes una película; y Doug no es un operario que acciona una marioneta, es un actor. Pienso en momentos tales como cuando entra en la sala de cine y tú te das cuenta de que la criatura nunca antes ha visto una película. Esos son momentos de actor. También recuerdo que con anterioridad a que Richard Jenkins hiciera la escena del baño, donde va a conocer a la criatura, Richard estaba preocupado por tener que interpretar junto a alguien que estaba disfrazado de monstruo. Más tarde, Richard se acercó a mí y me dijo ‘en el momento en que dijiste “acción”, me encontré delante de un antiguo dios del agua’. Richard sintió todo el dolor y toda la confusión de la criatura en Doug.
Sabía que quería que la criatura pareciera real, pero, al mismo tiempo, deseaba que fuera algo bello, lo cual suponía ajustarse a un enfoque muy poco flexible. Sabía que iba a llevar mucho tiempo, de manera que ni siquiera lo incluí en el presupuesto de la película. Éste es realmente el diseño de criatura más difícil que he hecho nunca.
Cada noche, me lo llevaba a casa y solicitaba la opinión femenina: ¿tiene bastante trasero o no lo tiene?, ¿suficientes abdominales o más abdominales?, ¿hombros más grandes o más pequeños? Tenía que ser una criatura de la que te pudieras enamorar.
¿Cómo trabajó con Mike Hill en el diseño de la criatura?
Mike tiene una asombrosa conexión con los monstruos, y a mí me pareció que necesitábamos ese nivel de percepción. La dificultad con esta criatura radicaba en que nosotros no estábamos únicamente esculpiendo un “monstruo”; estábamos esculpiendo la efigie de un galán. Después de muchas semanas de realizar bocetos con arcilla, finalmente dimos en el clavo.
La fotografía de Dan Laustsen es asombrosa, también en las escenas acuáticas. ¿Cómo trabajó con él?
Sabía que quería que la película fuera monocromática, así que la mayor parte de la paleta de colores es azul y verde, con algo de ámbar para equilibrar. El rojo sólo lo utilizamos como el color de la sangre y el amor. Dan es un genio con la luz y fue capaz de utilizar la luz como si fuera una película de los 50 en blanco y negro, pero usando colores. La luz es muy expresionista y está llena de sombras, y creo que le da una apariencia muy clásica.
Realizamos una amplia investigación sobre cómo hacer bien la técnica de seco por mojado: desde cuántos fotogramas por segundo utilizar hasta cómo se pueden crear partículas flotantes. Sabíamos que la clave era crear una proyección de vídeo de luz cáustica que cayera sobre los personajes como si fuera una ópera.
La habitación de la criatura es un laberinto de tuberías, conductos y cámaras cilíndricas sorprendente.
Para el recinto de la criatura, quería que pareciera una mazmorra con cadenas, mesas quirúrgicas y tuberías de steampunk. No es un laboratorio agradable y bien iluminado; y eso es lo que quería, que pareciera casi más medieval que moderno, para añadir la sensación de un cuento de hadas.
Una de las audacias del film es la inesperada escena musical. ¿Cómo surge?
La criatura sólo sabe unas seis palabras y Elisa quiere decirle 'nunca sabrás cuánto te quiero', así que ella se pregunta cómo podría decírselo. Ahí es cuando empieza a cantar. Yo sabía que sería una gran escena para una película de estas dimensiones y que tendríamos que utilizar los recursos con mucho cuidado. Así que sólo contamos con medio día para grabar el número musical.
¿Y su referencia fue Stanley Donen?
Donen trabajaba con las plataformas para cámaras, así que pensé que podía mezclar la estética de un musical clásico en blanco y negro con esas plataformas. Es una combinación de los dos estilos, y llega en un momento de la historia de la película en el que todo es tan terrible, que rompe esa energía negativa y hace que todo vuelva a fluir durante la última parte de la película.
Creo que la orquesta probablemente pensó que habían sido contratados para un concierto en el infierno, ya que vinieron con sus esmóquines y sus instrumentos y luego se encontraron un hombre pez y una mujer con un vestido de lentejuelas que empezaban a bailar [risas]. Pero fue un gran día.
Ésta es probablemente la relación más sencilla que he tenido con un compositor, porque Alexandre realmente entendió la película y su esencia y su música se adapta perfectamente a ella. Un buen compositor fluye con los movimientos de la cámara y la emoción del momento, y creo que Alexandre en estas cosas es impecable y no resulta obvio. Una gran banda sonora siempre añade otra capa a la historia, y Alexandre sabe cómo integrar la música con el diálogo, la acción y el diseño de sonido.
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