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Biografía

Richard Jenkins

Richard Jenkins

73 años

Richard Jenkins

Nació el 04 de Mayo de 1947 en DeKalb, Illinois, EE.UU.

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

El hombre discreto

12 Febrero 2009

Rebasados los sesenta años, al fin le ha llegado el reconocimiento. Nunca es tarde si la dicha es buena. Bien puede decirlo Richard Jenkins, que tras treinta y cinco años dando el callo en la pequeña y gran pantalla, ha logrado una nominación al Oscar por The Visitor, el papel de su vida.

Es un rostro reconocible, le hemos visto muchas veces en papeles secundarios, que ejecuta con envidiable profesionalidad. No es el guaperas de turno, pero el tipo es bien plantado, levanta 1,85 metros de altura. Richard Jenkins nació el 4 de mayo de 1947 en Dekalb, población situada en Illinois, Estados Unidos. Estudió en la Universidad Wesleyan e hizo un programa de teatro en el Indiana State College; allí se formó bajos las enseñanzas de Harold Guskin, una importante influencia en su carrera.

Tipo cabal, ha sabido compatibilizar su carrera artística y la vida familiar. Da fe de ello su matrimonio desde 1969 con Sharon R. Frederick, con quien tiene dos hijos. Y desde luego su señora esposa es buena consejera, según explica el propio actor, que cuenta que cuando le llegó el guión de The Visitor –para el cual el director, Thomas McCarthy, descartó a los mismísimos Robert Redford y Morgan Freeman– “le dije a mi mujer, que usualmente no lee los guiones porque dice que nunca resultan igual a como están escritos, que por favor lo leyera. Cuando me preguntó por qué, le dije, ‘porque quiero que me digas si es tan bueno como me parece’. No me fiaba de mí mismo, pensé que no podía ser tan bueno, pero ella lo leyó y dijo, ‘sí es tan bueno’.”

Cuenta Jenkins que ver a Michael Caine en Alfie fue el impulso que necesitaba para decidirse a ser actor. Y desplegaría su talento actoral en los escenarios teatrales durante quince años, en la Trinity Repertory Company de Rhode Island, Nueva York, en obras indiscutibles como “Esperando a Godot”, “Macbeth, “American Buffalo”, “De ratones y hombres”...

En lo que a la pantalla se refiere, el actor empezó en la pequeña en 1974, en telefilmes de poco interés. Y aunque los papeles que le daban eran mínimos, algo debía tener, para que Lawrence Kasdan le fichara para Silverado en 1985, Woody Allen para Hannah y sus hermanas al año siguiente, y George Miller para Las brujas de Eastwick a renglón seguido. Sí, su trabajo en Rhode Island no había pasado completamente desapercibido. Alguien debió pensar que encajaba bien en los thrillers, pues encadenó unos cuantos en los 80, como Juguete mortal, Espías sin identidad y Melodía de seducción, además de que intervino en un par episodios de la serie Corrupción en Miami. Pero además de sufridor, tenía rostro de comediante, o bien encajaba en ambos. Así lo entendieron los hermanos Farrelly, que lo reclutaron para títulos como Algo pasa con Mary y Yo, yo mismo e Irene, y otros hermanitos, los Coen, con quienes ha hecho El hombre que nunca estuvo allí, Crueldad intolerable, y más recientemente, Quemar después de leer; no hizo en cambio el papel de William H. Macy en Fargo, aunque hizo una prueba; su golpe de suerte aún estaba por llegar. Otras comedias que cuentan con su presencia incluyen Cuidado con la familia Blues, Te puede pasar a ti, Flirteando con el desastre y ¿De qué planeta vienes?, Doce en casa, Dick y Jane: ladrones de risa y Hermanos por pelotas.

Pero en realidad Jenkins es un actor que sirve igual para un roto que para un descosido, el clásico profesional, intenso en sus composiciones y la vez contenido, que pone todas sus ganas incluso en la película más insulsa, consciente de que debe llevar los garbanzos a casa. De modo que ha estado en dramas (En tierra de hombres), e incluso ciencia ficción (El núcleo). Y en su currículum tiene colaboraciones con Sydney Pollack (Caprichos del destino), David O. Russell (Extrañas coincidencias), Rob Reiner (Dicen por ahí...). Y su cara suena, aunque sería difícil identificarle por una composición inolvidable... hasta que llegó la serie televisiva A dos metros bajo tierra, y su papel de dueño de una funeraria que moría en el primer episodio, pero tenía apariciones espectrales o en flash-back, de vez en cuando, perdura en la memoria del cinéfilo. Y por supuesto, The Visitor, composición magistral de profesor universitario gris, que se ha convertido en un “cadáver viviente”, hasta que su encuentro con una pareja de inmigrantes le cambia la vida. Un papel muy sentido, rico en matices, donde el actor demuestra incluso su habilidad con el ‘djemba’, unos bongos africanos donde da rienda suelta a su sentido del ritmo.

¿Supondrá este primer papel protagonista de su carrera un antes y un después? Ojalá, el actor se lo merece. Lo que está claro es que no baja la guardia, y tiene en estos momentos un montón de proyectos en marcha... como secundario, al menos aparentemente. Destacan Dear John, a las órdenes de Lasse Hallström, y The Rum Diary, donde acompañará a Johnny Depp, una buena ocasión para dejarse ver un poco más.

Oscar
2018

Nominado a 1 premio

Filmografía
Nightmare Alley

2020 | Nightmare Alley

Un joven y ambicioso feriante (Bradley Cooper) con un innegable talento para manipular a la gente con unas pocas palabras bien elegidas, se compincha con una psicóloga (Cate Blanchett) que es aún más peligrosa que él.

Kajillionaire

2020 | Kajillionaire

Kong: La Isla Calavera

2017 | Kong: Skull Island

1971, cuando Nixon anuncia que las tropas estadounidenses se repliegan de Vietnam. El científico Bill Randa convence a un senador con el que mantiene amistad de que le financie una expedición a una isla inexplorada del Pacífico, donde han desaparecido aviones y barcos. Contará con el respaldo del coronel Preston Packard, al mando de un pelotón del ejército. Al grupo también se unen James Conrad, ex militar británico reconvertido en rastreador, y Mason Waer, fotógrafa pacifista. Reinicio de la franquicia del monstruo gigante más popular. El proyecto nació como una precuela de King Kong, pero no se sabe muy bien de cuál; no puede serlo del film de 1933, ni de la versión de Peter Jackson, que también transcurre en los años 30. En todo caso, de la versión rodada por John Guillermin en 1976. En busca de frescura, las productoras Warner y Legendary, han puesto al frente de este proyecto a Jordan Vogt-Roberts, que debutó en 2013 con The Kings of Summer, sobre adolescentes que huyen de casa. Logra un montaje dinámico, momentos memorables, como la contraposición entre las figuras de Kong y Packard a contraluz, y utiliza con inteligencia los efectos especiales, que dan pie a secuencias de acción no demasiado convencionales, entre las que destaca el enfrentamiento final. Hasta llama la atención sobre la importancia del equilibrio de los ecosistemas. Gracias a todo esto el espectador pasará por alto los numerosos defectos de Kong: La isla calavera, por ejemplo que no se sabe a dónde quiere ir. En su arranque abundan los homenajes a Apocalypse Now, con helicópteros equipados de altavoces, pues todo indica que se busca la denuncia de la violencia de este film, y de la novela en la que se inspira, El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, hasta el punto de que uno de los protagonistas se llama Conrad. Luego se convierte en un film de aventuras de monstruos prehistóricos en la línea de La tierra olvidada por el tiempo y Parque Jurásico. El guión ha sido revisado por cuatro profesionales, entre ellos Dan Gilroy (Nightcrawler). Pero tras la llegada a la isla, se estanca por completo, mientras que las motivaciones de los personajes dejan de estar claras, por lo que se acaba metiendo con calzador una historia de obsesión por la venganza a lo Moby Dick. Lo peor, su indefinición de los personajes, que no pasan de arquetipos. De ahí que se desaproveche a dos actores de primera, Tom Hiddleston, y Brie Larson, sobre todo a esta última, mera comparsa. Tampoco acaba de convencer Samuel L. Jackson, que imprime a su militar un aire de cómic, propio de film de Quentin Tarantino. En todo caso, se salva John C. Reilly, que se lleva a su personaje, un náufrago, al terreno del humor.

6/10
La forma del agua

2017 | The Shape of Water

Los años de la guerra fría en Estados Unidos. Elisa Esposito es una mujer muda, con un sencillo trabajo como limpiadora en unas instalaciones militares supersecretas del gobierno, lo que no le impide tener un alma delicada y sensible, que busca dar y recibir amor. Sus mejores amigos son Zelda, compañera del trabajo, y Giles un vecino ya maduro, artista de diseño gráfico cuyos trabajos no son apreciados por empresas que le consideran anticuado. El descubrimiento de que en su lugar de puesto están haciendo crueles experimentos con una extraña criatura anfibia de aspecto humanoide, despierta la sensibilidad de Elisa, que concebirá un plan para liberarlo. Lo que pasa por enfrentarse con Strickland, el responsable de las instalaciones, y verse inmersa en el clásico duelo de espionaje entre rusos y americanos. El mexicano Guillermo del Toro entrega un cuento de hadas que se desarrolla en un contexto histórico bien preciso, esquema que ya utilizó exitosamente en El laberinto del fauno. Aquí la guerra fría reemplaza a la guerra civil española, en vez de un fauno tenemos al humanoide anfibio, y el sádico militar franquista que componía Sergi López encuentra un eficaz recambio en Michael Shannon, que combina la imagen falsamente idílica de padre de familia en un feliz hogar con la de un agente del gobierno cruel e implacable a la hora de cumplir con su deber. Aunque Del Toro no renuncia, por supuesto, a su fuerte personalidad temática y visual, firma el guión del film con Vanessa Taylor, conocida sobre todo en su faceta televisiva donde ha intervenido como productora y libretista en series como Alias, Everwood y Juego de tronos, y que quizá puede aportar un mejor conocimiento de la realidad sociológica estadounidense, elementos como el racismo o la consideración de la mujer. La forma del agua es una película muy de Del Toro, lo que se percibe en su cuidado diseño de producción, en la concepción de la criatura, el laboratorio, la casa de Elisa situada en el mismo inmueble que una gran sala de cine, y en el exquisito gusto en la concepción de los planos, empezando por el fascinante arranque acuático. A la vez, su historia resulta deudora del universo de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, cierto toque surrealista retro con componente siniestro y la importancia del agua traen a la memoria títulos como Delicatessen y La ciudad de los niños perdidos, y el fuerte personaje femenino compuesto por Sally Hawkins hacen pensar en Audrey Tautou y Amelie. Por supuesto, también se puede pensar en las clásicas de películas de monstruos o en tramas del tipo la bella y la bestia, donde Doug Jones, habitual en el cine del mexicano, vuelve a hacer de anfibio tras su experiencia en la saga Hellboy. El planteamiento lírico de algunos pasajes, la capital historia de amor y la camaradería representada por los personajes de Octavia Spencer –la amiga que todos querríamos tener–, Richard Jenkins –el vecino perfecto– y Michael Stuhlbarg –el inesperado aliado– cuentan con el respaldo de una estructura narrativa sólida. En cambio, pesan algunos trazos gruesos, los toques gore de los que Del Toro parece no poder prescindir –a diferencia de lo que hizo su colega Peter Jackson al abordar el universo de Tolkien–, y el componente erótico que podía haber sido más comedido, aunque se revista a veces de sensual lirismo. En esa relación que parece imposible entre humana y lo que sea, puede verse simbolizada, con calculada ambigüedad, una apuesta por el amor entre dos personas, por muy diferentes que sean, aunque al menos el director mexicano señala, algo groseramente, que estamos siendo testigos de una relación entre seres mujer y varón, lo que no deja de ser una audacia en los tiempos de ideología de género que corren.

7/10
A la sombra de Kennedy

2017 | LBJ

Acercamiento a la figura de Lyndon Baines Johnson, que ambicionaba llegar a la presidencia de Estados Unidos, aunque nunca pudo imaginar que su sueño se cumpliría tras la pesadilla del asesinato de su predecesor, John Fitzgerald Kennedy, a quien servía como vicepresidente. Mueve la cámara Rob Reiner, un director apagado en los últimos tiempos, tras sus incontestables éxitos de los 80 y 90 con Cuenta conmigo, La princesa prometida y Misery. El film compone un retrato positivo del personaje, ofreciendo trazos de su estatura política a partir de una estructura narrativa que pivota sobre el desplazamiento de la comitiva presidencial que llegó a Dallas el 22 de noviembre de 1963. Así, se alternan imágenes del viaje en coches descubiertos –JFK iba en el primero con Jackie, LBJ en el tercero con su esposa Bird– con diversos momentos de la carrera política del protagonista: sus luchas políticas cuando es el líder de la mayoría demócrata del Senado, su postulación como candidato presidencial, la aceptación de la vicepresidencia con John Kennedy, sus esfuerzos por templar gaitas con el senador sureño Richard Russell a la hora de avanzar en la implantación de los derechos civiles, las desavenencias profundas con Bobby Kennedy... La narración es clásica y funciona, sirve para proponer temas como el liderazgo político, la habilidad en el toma y daca, sacar una cosa, ceder en otra, la importancia de no dejarse llevar por las manías y fobias, la necesaria unidad nacional en tiempos de crisis. Se beneficia de un buen reparto donde nadie desentona, y en que brilla un actor que no deja de mejorar, Woody Harrelson, que en su composición de Johnson recuerda a ratos al gran Spencer Tracy. También está bien Michael Stahl-David en el antipático papel de Boby, o Richard Jenkins como el senador que se siente en parte traicionado. Aunque su presencia sea secundaria, también destacan Jennifer Jason Leigh como la esposa de LBJ, y Jeffrey Donovan en el siempre difícil papel de JFK.

6/10
Los Hollar

2016 | The Hollars

Más conocido por su faceta como actor, que aquí mantiene en un papel principal, John Krasinski ha hecho antes sus pinitos tras la cámara con su poco conocido debut Brief Interviews with Hideous Men y algunos episodios de la serie The Office. Aquí puede considerarse que alcanza la madurez con una historia de familia, los Hollar, de ésas cuyo visionado te hace sentir bien, los seres humanos tenemos debilidades pero podemos sobreponernos a ellas, se viene a decir entre risas y lágrimas. Tiene la fortuna de contar con un guión de Jim Strouse sólido, que ya trató temas como el dolor, la enfermedad y la posible pérdida de un ser querido en la valiosa La vida sin Grace, señalando que forman parte de la vida, no cabe cerrar los ojos a ellos. John Hollar, establecido en Nueva York tratando de salir adelante como autor de novelas gráficas, y con una novia encantadora, Bec, que espera su primer hijo, recibe la noticia de que su madre Sally ha sufrido un colapso, debido a un tumor cerebral. De modo que vuelve a casa tras muchos tiempo de ausencia, y ahí se reencuentra con su disfuncional familia: su padre Don, que regenta un negocio de fontanería que está cerca de la quiebra, y su hermano Don, divorciado y con dos niñas, que ha vuelto a vivir en la casa paterna. Se trata de una pequeña deliciosa película, que combina sabiamente el drama y la comedia, con numerosos personajes bien dibujados –además de los ya mencionados, la ex con su nuevo marido, un pastor protestante, la antigua novia de instituto de John y su marido, que es el enfermero de Sally en el hospital, el médico–, que viene a decir que para avanzar hacia el futuro a veces conviene detenerse un momento y recuperar las esencias del pasado, que ayudan a gestionar un presente doloroso con buena cara. La película es muy humana, y todos los actores están muy bien. Los veteranos Margo Martindale y Richard Jenkins, como la madre con carácter y el padre llorón, Krasinski en su rol de inseguro, Sharlto Copley como el hijo fracasado, Anna Kendrick como el sostén de su chico, por citar a unos pocos.

7/10
Berlin Station

2016 | Berlin Station | Serie TV

Aunque los tiempos cambian, con hackers y pinchos con información comprometida, las tramas de espías presenta ciertos rasgos a la vieja usanza, como en la serie que nos ocupa. Incluso la elección del escenario de la narración, el Berlín que tanto juego dio en la Guerra Fría, emparenta con esas historias de agentes que recopilan información, relacionándose con gente dudosa en ambientes turbios y moralmente degradados. En esta ocasión tenemos a Daniel Miller, agente de campo que es enviado a Berlín para que averigüe quién se esconde tras el apelativo de Thomas Shaw, alguien que está filtrando a los medios información bastante sensible y embarazosa para la CIA, al más puro estilo WikiLeaks. Ahí se encuentra con Hector Dejean, con quien coincidió en el pasado en algunas operaciones que no salieron del todo bien. La llegada de Daniel podría salpicar a altos jerifaltes y remover cuestiones como la de la invención de una serie de supuestos agentes muertos en acto de servicio, que nunca existieron, y que fueron inventados para recabar unos fondos que nunca estaban disponibles. El desconocido Olen Steinhauer logra crear la necesaria atmósfera inquietante, en que nunca sabemos del todo lo que ocultan unos personajes que no se fían ni de su sombra: hechos del pasado, inclinaciones sexuales e infidelidades inconfesables, la pendiente suave de la corrupción que acaba en el abismo, la falta de colaboración entre quienes se supone que son compañeros... La serie tiene un buen reparto. Quizá Richard Armitage es demasiado lacónico, pero Rhys Ifans compone a un tipo atormentado interesante, y Richard Jenkins somo alguien voluble y taimado, está fantásitco.

6/10
Bone Tomahawk

2015 | Bone Tomahawk

Un western de increíble brutalidad, que hace que las películas de Quentin Tarantino situadas en el lejano oeste parezcan un cuento infantil, exagerando un poco, pero no demasiado. La cinta sigue a Franklin Hunt, sheriff de Bright Hope, que ha detenido a un tipo sospechoso de no ser un angelito y que dice llamarse Buddy, con el expeditivo método de pegarle un tiro en la pierna. Acude a curarle Samantha, la esposa del lisiado Arthur, pues el médico está borracho. A la mañana siguiente se encuentra que el preso, la dama y un ayudante del sheriff han sido secuestrados por los indios más salvajes que imaginarse puedan, pues practican la antropofagia entre otras lindezas. Emprenderán una expedición de rescate Hunt y Arthur, con la ayuda del chulito Brooder, experimentado liquidador de nativos salvajes, y el veterano Chicory. El desconocido S. Craig Zahler, también guionista, debuta en el largo con cierto estilo en este western, que presenta algunos elementos clásicos, lo de una mujer secuestrada por los indios nos puede hacer pensar en títulos tan legendarios como Centauros del desierto. Pero lo que da cierta identidad propia a este film es su cruda y gratuita violencia casi gore, la escena de un descuartizamiento resulta sencillamente insoportable. Además los indios parecen personajes casi de película de terror, con un look que hace pensar en Apocalypto, pero sobre todo como auténticos desalmados, que parecen zombies o algo así. De todos modos, esta idea no es utilizada con la habilidad requerida, pues al principio parece que los protagonistas se estén enfrentando a demonios invencibles e invisibles, pero luego, cuando cobran más presencia, resultan ser bastante torpes. También llama la atención en el film el buen reparto, sobre todo en algunos secundarios casi irreconocibles, como Matthew Fox y Richard Jenkins.

5/10
Lullaby

2014 | Lullaby

Olive Kitteridge

2014 | Olive Kitteridge | Serie TV

Miniserie basada en la obra homónima de Elizabeth Strout, ganadora del Pulitzter, y que en su versión televisiva tiene muchas papeletas para acaparar premios. Lo que sobre el papel consistía en un conjunto de relatos más bien independientes, con Olive Kitteridge como protagonista, en el sólido y bien estructurado guión de Jane Anderson se convierte en el amargo retrato de un matrimonio –Olive y Henry, que viven con su hijo, Christophe, en Maine–, a lo largo de 25 años. Ella es una maestra de escuela sin pelos en la lengua, siempre hiriente con los demás y que sólo ve lo negativo en las personas; lo contrario de él, farmacéutico, siempre risueño, pero que continuamente está recibiendo bofetones dialécticos de parte de su mujer. Con un reparto formidable –Frances McDormand y Richard Jenkins están sublimes–, domina un pesimismo existencial a la hora de pintar cómo determinadas actitudes vitales de las personas próximas pueden hacer un daño tremendo a cónyuges e hijos. Lo que conduce a soterradas vías de escape extramatrimoniales, a veces pura fantasía o deseos no convertidos en realidad, lo que no contribuye precisamente al equilibrio. La mirada de Strout y la directora Lisa Cholodenko –mucho mejor que en sus anteriores trabajos fílmicos –La calle de las tentaciones, Los chicos están bien– viene a ser como un puñetazo en el estómago, pues aunque en muchas actitudes pueda asistir la razón y hasta hay amor, éste se mezcla con rencores y reproches que como mínimo acaban ahogándolo, sino matándolo. La partitura musical de Carter Burwell y la fotografía de un paisaje como desangelado ayudan a crear la deseada atmósfera que invita a pensar que la vida es poco más que una broma pesada.

7/10
4 Minute Mile

2014 | 4 Minute Mile

El misterio de God's Pocket

2014 | God's Pocket

El debut en la dirección de largometrajes de John Slattery, conocido sobre todo en su faceta actoral por dar vida a uno de los socios de la agencia publicitaria de la serie Mad Men, aunque ya ahí se curtió tras la cámara pues dirigió cinco episodios. Adapta una novela de Pete Dexter, que a su vez se inspira en sus experiencias como periodista. Se trata de una cinta un tanto extraña, que no acaba de dar con su tono. Se diría costumbrista, que quiere pintar los modos de hacer en un barrio de clase trabajadora en Estados Unidos, conocido como God's Pocket, o sea, el bolsillo de Dios. Ahí un jovenzuelo bocazas y maleducado, que trabaja en la construcción, muere de un golpe en la nuca, propinado por el anciano negro al que había provocado. Siguiendo un código de honor –él se lo ha buscado–, los testigos avalan la versión de que le golpeó la grúa. Pero su madre pide al padrastro que indague, pues algo huele a chamusquina. Y por otro lado, un célebre columnista de un diario, también hace sus averiguaciones, aunque por el camino se lía con la doliente madre, que lo que desea es que el famosete le ayude a descubrir la verdad. Slattery se esmera, la puesta en escena es muy estilosa. Y cuenta con un reparto de primera división, encabezado por Philip Seymour Hoffman, en el que fue su último trabajo e, ironías del destino, se pasa gran parte de la película encargándose de unos preparativos fúnebres. También están en el reparto John Turturro, Richard Jenkins y Christina Hendricks, esta última compañera de reparto de Slattery en la mentada Mad Men. Sin embargo, chirrían algunos pasajes de humor negro, cierto histrionismo. Es curioso, parece que a los personajes les falte alma, por su pasmosa mediocridad.

5/10
Síndrome postdivorcio

2013 | A.C.O.D.

 

Asalto al poder

2013 | White House Down

John Cale desea fervientemente servir en la seguridad de la Casa Blanca, protegiendo al presidente. Veterano de Afganistán, separado y con una hijita, Emily, con estudios justitos, el chico se esfuerza, pero su solicitud va a ser rechazada, porque le entrevista una antigua novia. Lejos de deprimirse, trata de mantener el ánimo alto y aprovechar la ocasión para ver con Emily la Casa Blanca en la clásica visita turística. Con tan mala pata que la cosa coincide con el más terrible ataque terrorista que imaginarse pueda, donde el objetivo primero es el presidente, pieza de algo que podría suponer el principio del apocalipsis. Así que puede que no sea tan mala pata, pues Cale podría marcar la diferencia y dar una vuelta a la situación... con ayuda de su niña y del comandante en jefe, claro está. Después de su aventura shakespereana Anonymous, el director alemán más estadounidense, Roland Emmerich, vuelve adonde solía, hasta el punto de que bien podríamos subtitular este film “Independence Day 2”. En Asalto al poder ofrece un tebeo de grandes proporciones adrenalíticas, con abundantes explosiones, dosis de patriotismo, alabanzas a los presidentes pacifistas, y críticas a la industria armamentística, ellos serían los más interesados en alimentar las guerras para forrarse a su costa. A condición de no tomarse la cosa demasiado en serio, el espectador tiene en Asalto al poder una cinta entretenida, con el chico humilde que logra realizar su sueño (no creemos que sea un “spoiler” señalar que el mundo estará a salvo gracias al cachas Channing Tatum) y gana tantos ante una cría que había decidido no llamarle “papá” nunca más (no, no pensamos desvelar si cambia de idea, eso desde luego sería un “spoiler”). Emmerich maneja un guión de James Vanderbilt que, asumidos los pasajes más o menos sonrojantes, resulta medianamente coherente a la hora de introducir escenas asombrosas, como la persecución de limusinas presidenciales en los jardines de la Casa Blanca. El reparto de Asalto al poder es solvente, sobre todo James Woods, aunque el suyo y el resto de los personajes resultan bastante estereotipados, por ejemplo, con Jamie Foxx jugando a ser un clon de Obama, con gafas de pasta, para disimular un poco, o Maggie Gyllenhaal dando instrucciones con sus auriculares.

4/10
¡Por fin solos!, de Lawrence Kasdan

2012 | Darling Companion

Beth y Joseph son un matrimonio maduro, con ella un poco alicaída porque sus dos hijas se han hecho mayores, y ya no viven en su casa, y él siempre ocupado por su trabajo de cirujano de columna. Mientras conduce con su hija Grace por la autopista, Beth acierta a ver un perro herido y abandonado. Rescatado y adoptado, sirve a Grace para encontrar novio, el veterinario que atiende al animal. Cuando celebran la boda en la familiar casa de verano en las Montañas Rocosas, Freeway (autopista), que así bautizan al perro, se pierde. Se organiza entonces una exhaustiva búsqueda donde están implicados Beth y Joseph más Penny, hermana de Beth, con su novio Russell y su hijo Brian, y la joven que cuida la casa Carmen, gitana con supuesto don de clarividencia. Nueve años después de su fallida incursión por el género del terror en El cazador de sueños, Lawrence Kasdan vuelve a ponerse tras la cámara con un tipo de historia que le resulta sin duda más familiar, y en cuyo guión ha participado su esposa, Meg Kasdan, que también intervino en el libreto de la magnífica Grand Canyon, el alma de la ciudad. No parece casual que el marco en ambos casos aluda a Colorado. Fácilmente podría decirse que en ¡Por fin solos!, de Lawrence Kasdan no ocurre nada, o casi, el perro Freeway asume el rol de macguffin, excusa argumental, aunque sin duda que hay “amor canino” en la realización de este film, numerosos perros pululan por la cinta. Parece que Meg Kasdan parte de una experiencia personal, y en efecto, muchas situaciones de familia, parecen la vida misma. Sea como fuere lo importante es hacer un estudio de personajes y situaciones, ligero pero con enjundia, para mostrar que en las relaciones matrimoniales y familiares, si se desea estrechar los lazos y mantener la llama vida, es crucial el amor, la confianza, la comprensión. ¡Por fin solos! de Lawrence Kasdan, que bascula entre el drama y la comedia, se contempla con gusto, todo fluye con sorprendente naturalidad, incluso el recurso de las visiones de Carmen está utilizado con inteligencia, no suena a ridícula extravagancia “new age”; hasta la breve escena animada, un sueño, está bien insertada. El plantel de actores es formidable, empezando por el habitual del cine de Lawrence Kasdan Kevin Kline, pero también con el resto, estupendísimos Diane Keaton, Richard Jenkins, Dianne Wiest, Mark Duplass, Elisabeth Moss, Sam Shepard, y la desconocida Ayelet Zurer.

6/10
Mátalos suavemente

2012 | Killing Them Softly

Recién salido de la cárcel, Frankie se involucra en el golpe más desaconsejado de todos: asaltar una partida ilegal de póker, una acción que siempre tiene consecuencias para sus autores. Su mentor le anima asegurándole que tiene las espaldas cubiertas, pues todas las sospechas recaerán en Trattman, el organizador del juego, que ya robó en el pasado su propia partida. No cuentan con la llegada de Jackie Cogan, asesino profesional experto en poner las cosas en orden en este tipo de situaciones. El neozelandés Andrew Dominik entrega su tercer film, Mátalos suavemente, tras Chopper y El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, y de nuevo sorprende por su dominio narrativo, con escenas muy medias y buen perfilado de personajes masculinos, interpretados por un reparto maravilloso, encabezado por Brad Pitt, también productor. Dominik acude con inteligencia a actores asociados a historias gangsteriles, como Ray Liotta (Uno de los nuestros) y James Gandolfini (Los Soprano). Y a todos, incluido el cerebro gris Richard Jenkins, les regala escenas intensas, un regalo para cualquier intérprete. La idea de entregar la historia punteada por televisores donde Bush y Obama hablan de la crisis económica y los valores que han hecho grandes a los Estados Unidos resulta eficaz en su ironía, sirve para criticar la falta de principios e inmoralidad de los gángsteres del film, que también estaría presente en otros órdenes de la sociedad. Sí, el cinismo es una actitud muy presente en Mátalos suavemente, empezando por ese título que alude a lema de Cogan de matar al otro sin que se lo espera, para evitar su derrumbe, los lloriqueos que apelan a la compasión. Igualmente domina la violencia, hiperrealista y muy desagradable en algunos pasajes.

6/10
Amor y letras

2012 | Liberal Arts

Jesse Fisher trabaja en el departamento de admisión de alumnos de una universidad neoyorquina. No es la ocupación con la que había soñado, y sus mejores amigos siguen siendo los libros, con cuya lectura disfruta sobremanera. Un día le llama Peter Hoberg, profesor de su antigua universidad, pidiéndole que acuda al homenaje que le van a brindar con motivo de su jubilación. Acepta encantado pues era uno de sus profesores favoritos. Y durante su estancia conoce a Zibby, una joven estudiante, muy madura para sus 19 años, con la que establece una conexión muy especial, que continuará tras su marcha a través de una relación epistolar. ¿Se pueden salvar los 16 años que les separan y convertir aquello en amor? Después de la grata sorpresa que supuso el debut como director y guionista del actor Josh Radnor con Happythankyoumoreplease, el cineasta reincide asumiendo ese triple papel en Amor y letras, una magnífica película de personajes, que habla sobre la ubicación de cada uno en el mundo, y la ayuda que puede suponer a tal fin el cultivo de la literatura y, en general, de las artes liberales a que alude el título original. Ello evitando la tentación de la pedantería, riéndose de los aires de superioridad ante los best-sellers que sería obligado despreciar. El profesor a punto de jubilarse (Richard Jenkins), la profesora cínica y sabelotodo (Allison Janney), la librera que lo dice todo con una mirada (Elizabeth Reaser), el “bufón” de cuya real existencia casi dudamos (Zac Efron), el joven depresivo aspirante a actor (John Magaro) y, por supuesto, la joven madura y responsable pese a su edad, que ha descubierto la música clásica (Elizabeth Olsen), y el treintañero que conduce la historia, amante de la literatura, desencantado con la vida que lleva y dubitativo por sus nuevas palpitaciones amorosas (Josh Radnor), son tipos muy bien perfilados –¡qué gran reparto!– e insertados en una historia que funciona a la perfección, la maquinaria narrativa está perfectamente engrasada. Amor y letras invita a descubrir a las personas, a saber mirar a la gran ciudad y sus habitantes cuando uno deambula por las calles con nuevos ojos, a detectar las necesidades de quien tienes al lado y a estar disponible, actitudes tan humanas y que resulta necesario reivindicar. La atracción romántica se trata con cierta hondura, arriesga y acierta Radnor al no tomar los caminos más fáciles, los conflictos de este modo están bien elaborados y presentan los matices que otorgan credibilidad al conjunto. El equilibrio entre humor y drama está medido y servido con enorme inteligencia, y se invita a pensar en la educación que dan los otros, y la que uno debe procurarse personalmente, poniéndose deberes para el cultivo del espíritu.

8/10
Jack Reacher

2012 | Jack Reacher

Lee Child (pseudónimo del británico Jim Grant) creó a su personaje Jack Reacher en su novela "The Killing Floor", de 1997. Desde entonces lo ha recuperado en numerosas secuelas y precuelas que han llegado a convertirse en superventas. No resulta extraño que se hayan llevado sus peripecias a la pantalla, en un film que apenas oculta una evidente voluntad de dar pie a una franquicia, que versiona en concreto "Un disparo", uno de los libros más populares. Un francotirador dispara a sangre fría a los transeúntes. Con seis disparos, acaba con la vida de cinco personas. Ha dejado evidencias tan claras que la policía le atrapa enseguida, pero durante el interrogatorio se limita a escribir una nota en la que pide que traigan a un tal Jack Reacher. Éste resulta ser un críptico individuo, antiguo oficial de la policía militar que mora casi sin dejar rastro por territorio desconocido. Cuando de improviso aparece le presta ayuda a Helen, joven idealista que actúa como abogada defensora del reo, pese a que paradójicamente su padre, Alex Rodin, el Fiscal del Distrito, ejerce la acusación. Jack Reacher supone el segundo largometraje como realizador de Christopher McQuarrie, reputado libretista oscarizado por Sospechosos habituales. Llega a las pantallas doce años después de Secuestro infernal, su ópera prima. McQuarrie ha cuidado al máximo los diálogos, y maneja muy bien la historia, dosificando la intriga, y ofreciendo las suficientes dosis de espectacularidad, con momentos logrados, como la persecución de coches y el climax final. De fondo, una cuestión moral de gran interés tratada en numerosas ocasiones: el hombre que tras comprobar que el sistema judicial está lleno de lagunas, decide buscarse la justicia por su cuenta. Al estar emparentada la trama con títulos como Harry el sucio, puede dar lugar al rechazo por parte de algunos espectadores, pero a todos les dará que pensar. En Jack Reacher sorprende la cuidada descripción de todos los personajes, incluidos diversos secundarios. Así se puede comprobar por ejemplo en el caso de Sandy (la poco conocida Alexia Fast), una jovencísima muchacha que a pesar de su inteligencia ha sido presionada para ayudar al bando equivocado, pintada en tres dimensiones aunque aparece en pocas secuencias. En general McQuarrie tiene a su favor una elección excelente del reparto, con buenos trabajos de Rosamund Pike (la letrada brillante y utópica), Richard Jenkins (el fiscal que parece mantener una cruzada para enviar a sus acusados a la cámara de gas) y el veterano Robert Duvall (un ex militar reconvertido en dueño de una tienda de armas). Sorprenden un par de elecciones del reparto. Por un lado, McQuarrie ha reclutado al legendario realizador alemán Werner Herzog para interpretar a un siniestro individuo, labor que logra a la perfección. Por otro lado, el también productor Tom Cruise encarna al protagonista, descrito en los libros como una mala bestia de dos metros y 110 kilos, lo que le aleja radicalmente de la imagen que ofrece el protagonista de Top Gun. Ídolos del aire. En su línea, éste no desentona, pero tampoco le saca partido a un personaje taciturno, supuestamente apartado de la sociedad, que le habría ido mejor a otros actores.

7/10
Pacto de silencio

2012 | The Company You Keep

Una activista de los años 60, que participó en un atraco donde murió un vigilante de seguridad, se entrega al FBI después de permanecer 30 años huida de la justicia. Esto permite que un periodista descubra que un respetado abogado, viudo y padre de una adolescente, es en realidad Nick Sloan, también activista perseguido por el mismo suceso. Lo que le obliga, tras entregar la custodia de su hija a su hermano, a una extraña huida, que se diría errática, donde intenta establecer contacto con los camaradas antisistema de antaño. Adaptación de una novela de Neil Gordon a cargo de Lem Dobbs, dirige Pacto de silencio Robert Redford, consigo mismo como protagonista, lo que sólo había hecho en otras dos ocasiones, en El hombre que susurraba a los caballos, y en Leones por corderos. Se trata sin duda de una historia muy de la generación de Redford, aunque no falten algunos roles para actores jóvenes, Brit Osborne, Anna Hendrick y, sobre todo, Shia LaBoeuf. Éste da vida al periodista, y de alguna forma encarna la situación actual con los desafíos heredados de esos idealistas de los años 60, que en desacuerdo con acciones del gobierno de su país, que suponían numerosas muertes violentas, tomaron un camino donde, a pesar de las buenas intenciones, no faltaron, tampoco, las equivocaciones. Para representar a esos luchadores ya envejecidos, que deben preguntarse si las decisiones que fueron tomando valían la pena, Redford a escogido a una pléyade de estupendos actores, donde reconocemos a Susan Sarandon, Nick Nolte, Julie Christie, Brian Gleeson, Chris Cooper, Richard Jenkins, Sam Elliott... La película de Redford no es perfecta, a ratos resulta reiterativa y se estanca; el esfuerzo consciente por no tratar de imponerse al espectador es encomiable, pero como consecuencia a veces le falta un hervor. Pero se agradece su puesta de escena clásica, la cuidada definición de personajes interpretados por actores muy bien dirigidos, y el esfuerzo por tratar temas de entidad, pensando en los desafíos a que se enfrenta la juventud actual, un enfoque que ya vertebraba Leones por corderos. De modo que se recuerda que ciertas cuestiones que conforman la sociedad civil son responsabilidad de todos, y que la lucha por defender las propias ideas –en la arena política o en los medios de comunicación– no debería realizarse a cualquier precio, sobre todo si ese precio consiste en pisotear los derechos individuales de las personas, empezando por el de su propia vida.

6/10
Carta blanca

2011 | Hall Pass

Rick y Fred son dos grandes amigos. Están casados con dos buenas mujeres, Maggie y Grace, y Rick tiene además varios hijos con Maggie. Se trata de cuatro personas normales, felices... Pero Rick y Fred son jóvenes aún y sienten que su vida ha perdido frescura. El caso es que cuando se juntan fantasean continuamente con cuantas mujeres se cruzan en su camino y tienen conversaciones, digamos, muy “de hombres”, es decir vergonzosamente hormonales, llenas de sexo. Ellos creen que sus mujeres no se dan cuenta de sus frustraciones, pero Maggie y Grace son muy conscientes de la inmadurez afectiva de sus maridos. Para darles una lección les darán “carta blanca” durante un fin de semana, lo que significa que podrán enrollarse con quien quieran durante esa tiempo. Y Rick y Fred comprobarán que no es tan fácil. Comedia al más puro estilo de los hermanos Farrelly. Desde Algo pasa con Mary, Bobby Farrelly y Peter Farrelly alcanzaron un “status” alto en la comedia escatológica norteamericana, basada en gags tontos y chistes gruesos, pero todo mostrado dentro de una trama de interés, a menudo con guión trabajado y actores de prestigio. Tras ese primer bombazo los hermanos y socios prosiguieron con idéntica receta pero sólo volvieron a destacar con Pegado a ti. Y después el productor y director Judd Apatow (Lío embarazoso) y el director Todd Phillips (Resacón en Las Vegas) les sacaron la delantera y se llevaron el relevo de ese tipo de cine... Ahora lo Farrelly contraatacan intentando resituarse en el mundo de la alocada comedia americana, y para ello han contado con dos de los comediantes con mayor tirón entre el público, Owen Wilson (Una pareja de tres) y Jason Sudeikis (Salvando las distancias). Pero el resultado es decepcionante. Bajo una supuesta intención de buenismo en torno a la unidad familiar, los Farrelly se muestran continuamente groseros en esta comedia no apta para todos los públicos. Las conversaciones son tan guarras y explícitas que producen vergüenza y no se ahorran tampoco momentos de explicitud visual. Es cierto que algunas escenas funcionan, como cuando Rick y Fred son pillados por las cámaras por sus mujeres y amigos, pero en general todo se basa en el componente sexual más recalcitrante y desinhibido, lo cual acaba siendo un absoluto lastre. Destaca el papel estelar y sorprendente de Richard Jenkins (The Visitor), haciendo de experimentado vividor experto en mujeres.

3/10
Los diarios del ron

2011 | The Rum Diary

Paul Kemp es un periodista que llega a Puerto Rico en 1960 para trabajar en el periódico San Juan Star, que se encuentra en horas bajas y que es sostenido únicamente por el dinero de altos picatostes. Al conocer su condición de escritor, un yanqui de la isla llamado Sanderson, le seduce para que trabaje para él en una suculenta promoción urbanística de la costa. El resultado será una fortuna de dinero y más pobreza para la gente del lugar. Kemp accede a ayudarle y a la vez quedará embelesado con Chenault, la novia del negociante. Los diarios del ron es una de esas películas que promete más de lo que da. No es que sea un desastre. Para nada. Pero con el elenco de actores y el planteamiento inicial es normal que se espere mucho más y, al fin, acaba inevitablemente por resultar fallida. Bruce Robinson (Jennifer 8), director y guionista, no acierta a centrar el tiro, el tono es demasiado ambiguo y por momentos se pierde en vericuetos secundarios de la historia que no hacen sino restarle garra. Y desde luego le tiemblan las piernas al cerrar la película, cosa que hace casi por sorpresa y con escasa gracia. El quid de su discurso es algo así como una reivindicación del buen periodismo, el que cuenta la verdad, no el que vende, el periodismo que no se arredra ante el poder y la avaricia sangrante de los poderosos (yanquis banqueros, yanquis promotores, yankis militares). Pero todas las escenas que diseña en Los diarios del ron tienen esa clase de humor latente, irreal, que no ayuda a tomarse en serio lo que vemos. Por el contrario, la ambientación es muy buena y de lo mejor son las imágenes de la isla cuando van a acompañadas del sonido del jazz con ritmo caribeño. Johnny Depp repite interpretando a un personaje perdedor salido de la pluma de Hunter S. Thompson (Miedo y asco en Las Vegas). Kemp es de esos tipos que le gusta encarnar a Depp, zarrapastroso y dandy a la vez, un periodista borracho que pasea su estupor por el Caribe con un punto de humor, la ironía siempre a flor de piel. Sin duda su personaje de Los diarios del ron “bebe” (y el de sus compañeros de reparto también, porque aquí la graduación etílica de la sangre es alta para todos) de otros alcohólicos y célebres teclistas de Underwoods, al estilo Bukowski, Fante, Lowry y del propio Thompson, claro. Aunque la emulación no llega, la verdad, más que al intento. Del resto del reparto es de obligada mención el desfasado, surrealista y majara personaje de Giovanni Ribisi, al igual que el de Richard Jenkins como editor del periódico. De la guapísima Amber Heard no se puede decir mucho, simplemente que pone el glamour hasta que desaparece por arte de magia.

5/10
Con derecho a roce

2011 | Friends with Benefits

Dos actores jóvenes en alza protagonizan esta comedia romántica concebida que sigue los patrones establecidos del género. Mila Kunis está en su mejor momento de popularidad tras su papel secundario en Cisne negro, mientras que Justin Timberlake se ha consagrado, sobre todo por su trabajo en La red social. Jamie (Mila Kunis) es una cazatalentos de ejecutivos de Nueva York a la que acaba de dejar su novio. También se ha quedado solo su nuevo fichaje, Dylan (Justin Timberlake), al que ella ha reclutado para un trabajo en una gran empresa en la Gran Manzana. Ambos se sienten atraídos pero en lugar de formalizar su relación, deciden mantener para siempre una amistad “con derecho a roce”, pero sin compromiso. El tema central, aún siendo demasiado típico del género, tiene su interés: el miedo al compromiso y la desorientación afectiva en el mundo moderno. El film se muestra positivo en la posibilidad de los jóvenes para superar este problema. Sin embargo, los diálogos son de segunda fila y recurren constantemente a los chistes soeces para intentar arrancar alguna sonrisa. Parecen una versión pobre de Cuando Harry encontró a Sally, un film que contaba lo mismo pero con infinita más gracia. Y el director y coguionista Will Gluck (Rumores y mentiras) recurre a una realización ‘videoclipera’ pero plana. En cuanto a los actores, los personajes protagonistas son muy tópicos y sólo se salva algún secundario, sobre todo los que interpretan los todoterrenos Patricia Clarkson –la madre de ella– y Richard Jenkins –el padre enfermo con alzheimer de él–, que elevan temporalmente la calidad del conjunto.

4/10
La cabaña en el bosque

2011 | The Cabin in the Woods

Joss Whedon apoya el debut como realizador de Drew Goddard, que antes de convertirse en colaborador habitual de J.J. Abrams fue uno de los guionistas de episodios de Buffy, la cazavampiros. La cabaña en el bosque, coescrita por ambos, recupera en cierta medida el espíritu de aquella serie, por su mezcla de humor con elementos fantaterroríficos. Cinco estudiantes universitarios (tres chicos y dos chicas) se van a pasar unos días a una cabaña perdida en el bosque, que pertenece al primo de uno de ellos. Allí invocarán por accidente a unos pueblerinos reconvertidos en zombies que harán estragos entre los chicos, que ignoran que están siendo observados por unos técnicos de una misteriosa organización, que parecen controlar las cosas y haberlo organizado todo. Toda una sorpresa para los apasionados del fantaterror, que empieza abusando de todos los clichés imaginables, y de repente adquiere un tono metacinematográfico muy en la línea de la primera entrega de Scream, con originales y divertidas críticas a los tópicos de las películas sangrientas, que son comparados con los rituales antiguos de sacrificio de jóvenes a los dioses de tribus primitivas. Quizás los movimientos de cámara en La cabaña en el bosque no sean especialmente vibrantes, pero el guión mantiene el interés y acaba resultando muy original y fresco. El reparto se compone fundamentalmente por jóvenes un tanto insulsos, pero eficaces, incluyendo a un Chris Hemsworth que aún no era un gran actor, antes de su excelente trabajo en Rush, de Ron Howard. Compensa un poco el veterano Richard Jenkins (el legendario Nathaniel Fisher de A dos metros bajo tierra), en un rol cómico muy divertido. La cabaña en el bosque se excede en violencia gratuita, pero acaban prevaleciendo las risas, por lo que el conjunto resultará ameno para el público adulto general. En cualquier caso, la disfrutarán especialmente los incondicionales del género, por sus numerosísimas citas y referencias a películas como Hellraiser, Alien, el octavo pasajero, El hombre lobo y sobre todo Posesión infernal, de la que toma claramente el punto de partida. También a ellos va destinado el impagable cameo final, que conviene no desvelar.

6/10
Happythankyoumoreplease

2010 | Happythankyoumoreplease

Sam es un joven neoyorquino de veintimuchos, de aire bohemio, eterno aspirante a escritor. Su mejor amiga es Annie, sensible y vulnerable, de hechuras hippis, y que trabaja en cuestiones sociales en una empresa. Y Mary Catherine es su otra gran amiga, pintora de talento, la cual está pasando por un momento crítico en su relación con Charlie, que sueña con mudarse a Los Ángeles. Los tres personajes llevan vidas afectivas inestables y se sienten insatisfechos vitalmente... Pero la llegada de otras personas a sus vidas va a provocar giros inesperados. Deliciosa muestra de cine independiente estadounidense. Fresco, tragicómico, romántico y ¡optimista! Las tres historias se entrelazan mínimamente, pero con tan pasmosa naturalidad que no parece que estemos viendo tres vidas separadas, sino una instantánea genuina de la vida neoyorquina y de sus gentes. Retrata el guión ese estado de desorientación tan habitual entre los jóvenes cercanos de los 30, tipos y tipas soñadores, pero con una seria carencia vital: la de ser incapaces de sentirse satisfechos por mucho que tengan, por mucho que les quieran... El film quiere hacer ver que quizá el problema no está fuera, sino dentro de cada persona, en su voluntad y su decisión de acoger la vida con sentido positivo, de sumar en lugar de restar, de aceptar ser amados, y de quererse a sí mismos en el buen sentido para poder ser felices y dar felicidad  a los demás. En definitiva, ese es el sentido del "Happy-Thank You-More-Please" de que habla el título. Un buen lema vital. Por otra parte, hay un rebosante amor por la ciudad de Nueva York, cuya preferencia es explícita especialmente respecto a su rivalidad con Los Ángeles, la metrópolis derrotada. Es en este aspecto donde aumenta más y más el parecido con el mejor cine de Woody Allen, pues complementa a la perfección el esmerado y entrañable retrato de los personajes, con sus diálogos, nada sofisticados, con sus limitaciones y mezquindades. Pero de todas maneras no hay asomo aquí del cinismo alleniano, más bien lo contrario. Hay alegría y romanticismo. Es una gran sorpresa, pues, la llegada de Josh Radnor, célebre gracias a su personaje de Ted Mosby en la serie Cómo conocí a vuestra madre. Era reconocida su faceta como actor, pero Radnor hace un debut ejemplar tras las cámaras y demuestra un manejo notable en las distancias cortas y también en la economía natural al retratar las relaciones personales. Silencios, miradas, sonrisas que suenan a auténticas. La película no es, claro está, una obra maestra. La historia de la pintora y su enamorado no funciona tan bien como las otras, y el horizonte de los personajes puede resultar algo limitado. Sin embargo, el resultado es como una lluvia refrescante en medio del panorama desolador de tantas películas. Hay magnetismo en el protagonista y Kate Mara está radiante como Mississippi (atención a la canción que se marca). También destaca la bella Malin Akerman (Watchmen) con un look muy poco convencional.

7/10
Norman

2010 | Norman

Waiting for Forever

2010 | Waiting for Forever

Querido John

2010 | Dear John

John es un soldado norteamericano, de permiso en su costera ciudad natal. Allí pasa las vacaciones Savannah, una jovencita de buena familia. Y rápidamente surge el amor, apasionado, son dos semanas muy intensas, en que además ella muestra una especial conexión con el padre viudo de él, un tipo cercano al autismo, obsesionado con su colección de monedas. Cuando llega la hora de partir, John y Savannah se prometen –y cumplen con ello– intercambiar cartas para mantener viva la llama del amor. Pero el inesperado ataque del 11-S lleva a John a plantearse la cuestión de reengancharse en el ejército, todo sea por servir a su país. Lo que no está claro es si Savannah podrá aguantar que la separación de ambos se prolongue con esta decisión. Nueva adaptación de una novela del popular contador de historias 'romanticonas' Nicholas Sparks. El sueco Lasse Hallström se pliega al material del autor de best-sellers que tiene entre manos, y da exactamente lo que cabe esperar: los altibajos amorosos de una pareja insoportablemente guapa, Channing Tatum con su atlético 'body' de surfero, la rubita Amanda Seyfried con sus ojos claros y aspecto angelical. Siguiendo el modelo 'culebrón' se ofrece un doble caso de autismo –el padre del protagonista, estupendo Richard Jenkins, y un niño criado por su padre–, una situación de guerra en Afganistán, el clásico jovenzuelo 'borde' que ve cómo John le pisa el terreno, las cartas 'conmovedoras', el trágico 'destino'... Hallström pone el 'piloto automático' de artesano, y entrega un film impecable, en el sentido de que está cortado por el mismo patrón que títulos que apasionan a los fans de Sparks, como Un paseo para recordar o El diario de Noa.

5/10
Come, reza, ama

2010 | Eat, Pray, Love

Película basada en la experiencia personal de la escritora Elizabeth Gilbert, cuando atravesaba una profunda crisis que dio al traste con su matrimonio, dura peripecia vital cuyo camino de superación recogió en un libro convertido en auténtico best-seller. El film arranca con la vida conyugal cansina de Liz, que cree que se está autoengañando y engañando a su marido Stephen con la farsa de existencia que llegan. De modo que decide pedirle el divorcio, algo que el otro no entiende. Tras embarcarse en una relación con un joven actor que está representando uno de sus textos, Liz observa que debe ser más radical en el cuestionamiento de la vida que ha llevado hasta ese momento. De modo que rompe con todo, se toma un año sabático, y descubre el placer de la comida y el "dolce far niente" en Italia, la espiritualidad oriental en India, y la posibilidad de un nuevo amor en Bali. El film que coescribe y dirige Ryan Murphy –responsable de Recortes de mi vida, y bastantes episodios de las series Glee y Nip/Tuk: a golpe de bisturí– se esfuerza en plasmar en la pantalla el viaje, sobre todo interior, de la protagonista, representativo de muchas personas en Occidente, inmaduras e insatisfechas con sus vidas, que anhelan algo que no saben lo que es. Lejos de nosotros cuestionar el equilibrio alcanzado personalmente por Elizabeth Gilbert, pero lo cierto es que la descripción en la pantalla de su itinerario resulta aburrido y no demasiado atractivo, no basta con pasearnos por lugares de hermoso exotismo o por la eterna Roma para mantener la atención. Murphy se detiene en exceso en cada etapa de la protagonista, quizá con la intención de que los descubrimientos de ella sean también los del espectador, pero lo cierto es que todo parece demasiado elemental –el "salir" con los amigos italianos, las conversaciones con el chamán, la relación con el actor, el encuentro con otras personas que buscan también su lugar en el mundo...–, rebosante de "buenismo" poco consistente. El reparto de Come, reza, ama es formidable, desde la omnipresente Julia Roberts todos los actores saben insuflar vida a sus personajes, pero no hay composiciones memorables, por la sencilla razón de que sus papeles no lo son.

4/10
Déjame entrar (Let Me In)

2010 | Let Me In

Con frecuencia Hollywood tiende a “americanizar” historias que anteriormente ya han sido llevadas al cine en sus países de origen. Lo extranjero no se vende bien allí, por lo que no importa demasiado que la calidad del film original sea alta; el problema debe de ser que los subtítulos no atraen al público estadonidense o simplemente es que necesitan mirarse el ombligo. Algo así ocurrió por ejemplo con Infiltrados, remake del excelente film hongkonés Juego sucio (2002); Sin reservas, idem de la película danesa Deliciosa Martha o el Funny Games, de Haneke, rodado anteriormente por él en 1997. El caso que nos ocupa supone el regreso a las pantallas de la mítica productora Hammer y responde igualmente a un remake, el de la película sueca Déjame entrar, adaptación de una exitosa novela de John Ajvide Lindqvist. Owen es un niño de doce años cuyos padres están en proceso de divorcio. Owen es solitario y retraído, que sufre además el continuo acoso escolar de sus compañeros de escuela. Una noche conoce a Abby, una niña que se ha mudado con su padre al piso contiguo de su bloque de pisos. Entre ambos va surgiendo poco a poco la amistad, algo parecido a un amor incipiente. Pero Owen no sabe que Abby es en realidad un vampiro. El film es prácticamente un calco de su homónimo sueco. Hay algunas breves diferencias, como el cambio de nombres, la acentuación en la soledad y carencia de afecto de Owen (plasmada en su faceta de 'voyeur'), la sutil puya a la vida religiosa de la madre o ciertas imágenes desagradables algo más explícitas. Dirige la mano diestra de Matt Reeves, responsable de Monstruoso, y se nota que sabe crear tensión y lograr la atmósfera desasosegante que requiere la historia, con la dosis justa de violencia. Eso sí, el tipo copia tal cual la puesta en escena original, por lo que tampoco se ha estrujado demasiado el cerebro. Quizá donde más enteros gane la pelicula es en el apartado interpretativo: los niños Kodi Smit-McPhee y Chloe Moretz están especialmente expresivos y compenetrados, mientras que los adultos Richard Jenkins y Elias Koteas convencen con gran profesionalidad.

6/10
The Broken

2008 | The Brøken

Gina McVey es una joven radióloga que acude a casa de su padre para celebrar su cumpleaños. Al evento asisten también el novio de Gina, su hermano y la novia de éste. Todos disfrutan de una cena agradable cuando el gran espejo del salón se rompe en mil añicos, sin ninguna explicación. A partir de entonces, sus vidas cambiarán para siempre, como comprobará Gina cuando se cruza por la calle con una chica que es clavadita a ella. El hilo conductor de la película lleva al espectador por una historia de espejos rotos y dobles, aparentemente malos malísimos. Lo que conduce al espectador hacia ninguna parte, pues en ningún momento queda claro el porqué de los espejos rotos o de los dobles que parecen generados por la rotura de dicho objeto. El cartel de “fin” dejará al espectador de lo más confuso. Qué ha pasado y por qué. Obviamente, queda la puerta abierta a un sinfín de conjeturas donde todo puede valer, así que quien se anime a verla podrá aportar su teoría sobre lo que acaba de ver en pantalla. Este hecho hace difícil que la película enganche al espectador. Es tan poca la información que se da que, cuando ésta llega, el público no estará lo suficientemente metido en la historia como para apreciarla. Así pues, se trata de una película de terror sólo apta para eruditos que sean capaces de seguir el juego de Sean Ellis. Otros –la mayoría– se quedarán con un palmo de narices, provocado por su incomprensión del mundo interior del cineasta. En lo que se refiere al género propiamente dicho, la película parece que quiere ser una cinta de terror psicológico a “lo oriental”, pero no lo consigue. Entre otras cosas, abusa sobremanera de los efectos musicales para crear tensión, por lo que la música acaba resultando de lo más cansina. De hecho, la escena que provoca una mayor tensión en el espectador no tiene sonido inicialmente, para terminar con el único ruido de una gota de agua cayendo. Es el momento en que Gina se está dando un baño. Justo después viene una de las mayores incongruencias de la cinta: la película se presenta con un paisaje oscuro de aire retro que muestra un Londres con calles y casas de las que parece que vaya a salir Jack el Destripador. Este interesante aire casi gótico se va perdiendo progresivamente, hasta que poco después de la escena del baño vemos ojos luminosos estilo vampiro de película de serie B de los ochenta, y litros de sangre que pillarán por sorpresa al espectador, pues nada lo ha preparado para algo así. Esta película sí que se podría haber titulado La duda.

3/10
Hermanos por pelotas

2008 | Step Brothers

Judd Apatow está detrás de numerosas comedias de éxito de los últimos tiempos, como director (Virgen a los 40, Lío embarazoso) o como productor (Supersalidos). Todas llevan su sello personal: argumentos simples y sobredosis de humor ultragrosero. El caso que nos ocupa no es una excepción. En lugar de buscarse un nuevo trabajo, ya que fue despedido de una tienda de mascotas, Brennan Huff prefiere vivir a costa de su madre. Por su parte, Dale Doback también es una especie de parásito que se resiste a abandonar el hogar de su padre, que le malcría. Cuando la madre de Brennan y el padre de Dale se enamoran y contraen matrimonios, ambos se convierten en hermanastros, y tendrán que compartir habitación, a pesar de que ambos se caen fatal y chocan frontalmente porque son igual de egoístas y vagos. Will Ferrell vuelve a ponerse a las órdenes de Adam McCay, amiguete desde que ambos formaban parte de la plantilla del programa Saturday Night Live. Éste le ha permitido todo tipo de muecas y excesos gestuales, en El reportero y Pasado de vueltas, dos comedias tan ‘pasadas de vueltas’ que se cuentan entre los peores trabajos del actor, que paradójicamente ha demostrado tener talento cuando se pone en manos de un director de primera, como Woody Allen (Melinda y Melinda) o Marc Forster (Más extraño que la ficción), que sin duda supieron mantenerle a raya. A Ferrell le han rodeado de buenos actores, pues el coprotagonista es John C. Reilly, buen actor de reparto en títulos como Chicago, tiene bastante papel la veterana Mary Steenburgen, que encarna a su madre, y Richard Jenkins (el padre fallecido de A dos metros bajo tierra) es el padrastro. Pero no sirven de nada por culpa de un guión que acumula chistes de muy mal gusto, que no llegan a funcionar en ningún momento. Intenta ser una crítica a la progresiva infantilización de la sociedad, y a los afectados por el síndrome de Peter Pan, que se resisten a madurar, y a asumir responsabilidades tan en boga en la sociedad actual. Pero el tema ha sido mejor tratado en otras ocasiones, pues para disfrutar con su humor es necesario ser tan ‘infantiloide’ como los descerebrados protagonistas. Como se trata de un producto muy local, concebido para el público estadounidense, en el caso concreto de España los distribuidores han decidido adaptar la cinta al humor patrio. De ahí que le hayan puesto un título tan horrible, pues en el original es simplemente ‘Stepbrothers’ (hermanastros). Además, han contratado como dobladores a dos cómicos muy populares, Santiago Segura y Florentino Fernández, que se esfuerzan infructuosamente por darle algo de ‘vidilla’ a la cinta, reinventando los diálogos.

1/10
Quemar después de leer

2008 | Burn After Reading

Farsa menor de Joel y Ethan Coen, tras su triunfo en los Oscar con No es país para viejos. Los hermanos se toman a broma el mundo del espionaje al situar su trama en Washington. La acción se inicia en el cuartel general de la CIA en Langley, donde el analista Osborne (John Malkovich) es puesto de patitas en la calle. Su esposa Katie (Tilda Swinton) no parece demasiado amargada por el tema, pues desprecia al marido, quien opta por holgazanear todo el día mientras escribe sus memorias e ingiere cantidades desmesuradas de alcohol; además le engaña con Harry (George Clooney), un agente del tesoro casado con una autora de libros infantiles, que a su vez sale con mujeres variadas. Una será Linda (Frances McDormand), que trabaja en un gimnasio, y está obsesionada por someterse a cirugía para mejorar su físico; el hallazgo casual de un cedé con las memorias de Osborne, de supuesto contenido sensible, anima a Linda y a Chad (Brad Pitt) a ofrecer su devolución a cambio de una importante suma de dinero. Las descripción del enredo urdido por los traviesos cineastas podría alargarse más, pero lo dicho en el párrafo anterior debería bastar. Los Coen retratan a un grupo de mediocres perdedores, con vidas amorosas insatisfactorias, obsesionados por el aspecto físico y el dinero, cierto bienestar o felicidad que ignoran cómo alcanzar. Lo que sirve para entregar un buen puñado de situaciones divertidas -la llamada telefónica a Osborne, la incursión en la embajada rusa, las surrealistas conversaciones en Langley...-, pero también algún pasaje zafio, de humor facilón. El reparto es estupendo, y los actores parecen habérselo pasado en grande haciendo el ganso, en una película sin demasiadas pretensiones, donde su crítica a ciertas actitudes contemporáneas, que miran demasiado a ras de suelo, resulta limitada por el propio planteamiento del film.

6/10
La sombra del reino

2007 | The Kingdom

Un escenario político post 11-S. Un terrible atentado terrorista sacude a la colonia occidental de una empresa petrolífera en Riad, Arabia Saudí, con más de cien muertos. Entre las víctimas se encuentran dos agentes del FBI. De modo que, aunque la política oficial de Estados Unidos es la de no interferir en la investigación que llevan a cabo las autoridades saudíes, el agente especial Fleury, amigo de uno de los muertos, mueve los hilos necesarios para que finalmente pueda acudir un equipo de tres hombres y una mujer a cooperar con las autoridades locales. Investigarán buscando evidencias en el escenario del crimen, tratando de superar las inevitables susceptibilidades que surgen por ambas partes. En muy poco tiempo Matthew Michael Carnahan ha logrado colocar dos guiones donde se tocan temas como Oriente Medio, el entendimiento de culturas y el terrorismo: el de este film, y el de Leones por corderos. En ambos casos demuestra sensibilidad e inteligencia al proponer temas de calado dentro de tramas capaces de interesar a un público amplio. Aquí, con la mirada más superficial, tenemos la clásica historia de investigación policial, donde uno de los motivos que impulsa a los agentes de la ley es el deseo de venganza ante una flagrante y horrorosa injusticia; pero tal historia, que por cierto pega un ingenioso quiebro bien avanzado el metraje, sirve también para pintar el choque de culturas, representado por dos hombres honrados con "backgrounds" diferentes: Fleury, el agente negro, y Ghazi, el militar que al principio hace de "niñera" de los americanos; cuando aprenden a conocerse, y ver en el otro al hombre íntegro y amante de su familia y su país, su colaboración se estrecha, también porque ha surgido algo muy parecido a la amistad. Por supuesto también hay espacio para criticar la discriminación de la mujer en el mundo árabe, o métodos como la tortura en los interrogatorios; pero también hay una contrapartida al hablar de la burocracia en el lado estadounidense, y la perpetua mirada al "qué dirán" los medios de comunicación si hacemos esto o aquello, en vez de intentar hacer, simplemente, lo correcto. Peter Berg (Friday Night Lights) sabe dotar al film de un ritmo muy ágil, maneja bien una nerviosa cámara en mano, y se luce en la emboscada de la autopista, o en el asalto a una casa nido de terroristas. El reparto se revela muy acertado, desde Jamie Foxx a una Jennifer Garner que sabe poner cara de sufridora como nadie, pasando por el siempre eficaz Chris Cooper, o los palestinos Ashraf Barhom y Ali Suliman, fichados tras su gran trabajo en Paradise Now. Respalda la producción Michael Mann, e impacta ese final en que las palabras pronunciadas en los dos bandos en contextos diferentes hablan de ese impulso primario y que ciega, de la venganza aniquiladora, que cree resolver las cosas aunque, en realidad, no resuelva nada.

6/10
The Visitor

2007 | The Visitor

Walter es un profesor universitario de vida gris. Solitario, egoísta, no logra aprender a tocar el piano a pesar del esfuerzo que pone en la tarea. Su anquilosada existencia va a conocer un vuelco cuando el decano de su facultad prácticamente le obliga a acudir a Nueva York, a presentar un artículo que ha firmado con una compañera, de baja maternal. A pesar de las excusas que pone –en realidad él no ha aportado nada al “paper”–, no tiene más remedio que acudir. Y al entrar por la noche en el apartamento que tiene en “La Gran Manzana” se lleva una inesperada sorpresa. Una pareja de inmigrantes –él, Tarek, sirio, ella, Zaineb, senegalesa– vive allí; al parecer, un desaprensivo les alquiló el lugar sin contar con el dueño. Aclarada la embarazosa situación, Tarek y Zaineb empacan sus enseres con intención de buscar otro lugar donde quedarse. Walter romperá la “burbuja” que ha fabricado para sí, y les permitirá estar con él un par de días, hasta que encuentren alojamiento. Es el comienzo de una singular relación, que permitirá conocer por qué Walter se ha convertido en el hombre que es, y la “medicina” que puede curarle de su triste estado. Extraordinaria película del actor reconvertido a director y guionista Thomas McCarthy, quien ya sorprendió gratísimamente con su debut tras la cámara en Vías cruzadas. Aquí sigue por los mismos raíles, nunca mejor dicho, forjados para ese film. En efecto, el cineasta demuestra un enorme talento para crear tipos humanos memorables, y las situaciones dramáticas a las que se enfrentan emocionan y resultan creíbles. McCarthy ha madurado aún más como cineasta, pues sabe dosificar la narración, no nos entrega todos los datos de sus personajes inmediatamente, sino que los da a conocer en el momento adecuado. No sólo es un estupendo director de actores, el cineasta se revela como magnífico constructor de escenas, todas muy bien resueltas, a la vez que se puede decir que nada sobra en el film, hasta detalles como el esfuerzo por tocar el piano se descubren que no son triviales, y dan pie a esa bonita imagen de los dedos que deben ser arqueados, dice la profesora, para permitir que los “trenes” pasen a través del improvisado “túnel”. Es sorprendente cómo se va desplegando la rica historia. Lo que parece simplemente un “viaje” de transformación del protagonista –genial Richard Jenkins, en el papel de su vida, por el que ha sido nominado al Oscar–, donde tiene peso principal la amistad, permite indagar en el drama de la inmigración, con las consideraciones sutiles de una sociedad, la estadounidense, que alimenta el miedo al recién llegado, a la vez que ignora casi todo lo que no tiene que ver con su país. E, inesperadamente, como extraída por arte de birlibirloque de su chistera de mago-cineasta, McCarthy nos entrega una historia de amor capaz de arrancar las lágrimas al espectador más frío, donde tiene enorme presencia la gran protagonista de Los limoneros, Hiam Abbass. Además McCarthy sabe sacar partido a los bongos que maneja Tarek, y que son como el detonante que lleva a Walter a abrirse definitivamente a los otros, sin tasa.

9/10
Dick y Jane: ladrones de risa

2006 | Fun With Dick And Jane

A primera vista, se diría que a Dick y Jane Harper no les pueden ir mejor las cosas. Felizmente casados, con un hijito adorable, él tiene un puesto ejecutivo en la importante empresa Globodyne, pues acaba de ser promocionado como vicepresidente de la compañía. Es la ocasión de que Jane deje de trabajar y se dedique con más tiempo a cuidar a la familia, y su estupendo hogar. Pero de la noche a la mañana Globodyne ‘pincha’. La empresa entra en bancarrota, los grandes jefes se han preparado sus ‘fondos de reptiles’, y el caso es que Dick se encuentra con una mano delante y otra detrás. Los Harper vivirán primero de los ahorros, y luego venderán sus propiedades, y tendrán que aceptar trabajos poco menos que indignos. La situación se vuelve tan precaria, que al fin deciden convertirse en auténticos ladrones: no al modo de sus jefes, sino disfrazados y asaltando bancos. Divertida comedia, que actualiza el viejo film de 1977 Roba sin mirar a quién, con Jim Carrey y Téa Leoni sustituyendo a los originales George Segal y Jane Fonda. Con un marco contemporáneo de escándalo al estilo del caso Enron, el film contiene un buen puñado de gags sencillamente hilarantes, a cuento de esta sociedad ‘de plástico’ que nos hemos construido, donde la felicidad se identifica con la posesión de bienes, y no con el esfuerzo de ser mejores personas. Bromas en torno a la idea de guardar las apariencias, o a la torpeza con que abordan su carrera criminal (un poco al estilo de Granujas de medio pelo, de Woody Allen), las borda la pareja protagonista. De Carrey es bien conocido su talento para la comedia, mientras que Leoni continúa exhibiendo la gracia mostrada en Flirteando con el desastre y Un final made in Hollywood.

5/10
Dicen por ahí...

2005 | Rumor Has It...

En plena crisis por su cercano matrimonio, que le asusta, Sarah añade nuevos ‘inputs’ a su vida que contribuyen a desorientarla más. Su hermanita, de repente, ha anunciado su boda, y a través de su abuela empieza a sospechar que historias familiares del pasado inspiraron la novela El graduado y el posterior film de Dustin Hoffman y Anne Bancroft. Lo cual podría significar que su padre no es su padre. Cualquiera sabe. El caso es que acude a conocer al auténtico ‘graduado’, y se siente atraído por él. El lío está servido. Rob Reiner sigue lejos de los buenos tiempos de antaño (La princesa prometida, Cuenta conmigo, Algunos hombres buenos). Aquí maneja la trama de enredo lo mejor que puede, urde alguna situación graciosa y saca partido al atractivo reparto encabezado por Kevin Costner y la guapa Jennifer Aniston.

4/10
En tierra de hombres

2005 | North Country

Hasta su pueblo de origen, una localidad minera de Minnesota, llega la treintañera Josey Aimes, tras dejar atrás un matrimonio fracasado. Con dos hijos a su cargo no es fácil comenzar de nuevo, pero sus padres y sus antiguas amistades del pueblo, sobre todo la de Glory, ayudan a Josey a pasar el trance del mejor modo. Precisamente, animada por Glory, consigue un trabajo de minera en una de las canteras que surte al pueblo de trabajo. Pero el mundo de la perforación de la tierra y la extracción de minerales es cruel, duro y muy hostil, pues está tomado por hombres que no ven con buenos ojos la “intromisión” de las mujeres en su ámbito laboral. Pero el rechazo de Josey llega a un punto tal que hasta es acosada sexualmente e incluso amenazada de muerte. Humillada y atemorizada, Josey ha aprendido, sin embargo, a afrontar los golpes más duros de la vida y no está dispuesta a claudicar en la defensa de sus derechos, aunque eso suponga enfrentarse incluso a su propia familia. Primer trabajo para Hollywood de la directora neozelandesa Niki Caro, quien demostró su buen hacer con la bella y magnífica película Whale Rider (2002). En este caso se inspira en una historia real, aunque el pleito recreado en la película tuvo lugar en 1998, más de 20 años después del comienzo de los sucesos. El guión de Michael Seitzman ofrece temas importantes de reflexión, como los prejuicios sociales, los límites entre la discreción y la injusticia, la maternidad y, por supuesto, la igualdad de oportunidades laborales entre hombres y mujeres. La película no esconde su didactismo reivindicativo, pero lo hace sin pesadez ni tópicos feministas, gracias a un desarrollo argumental fluido y verosímil, y a una labor interpretativa de primer orden, donde brillan fantásticamente Charlize Theron (una actriz que va a más con cada nuevo trabajo) y la señora Coen, Frances McDormand, ambas nominadas al Oscar merecidamente.

6/10
¿Bailamos?

2004 | Shall We Dance

Padre de familia, abogado, con dos hijos, que sólo tiene motivos para ser feliz… no es feliz. El día de su cumpleaños, pese al ambiente festivo que impregna su casa, no puede evitar la sonrisa forzada de quien acepta una celebración convencional. Las cosas cambiarán gracias a un rostro triste como el suyo: el de una profesora de una academia de baile, a quien ve cada día, tras el cristal de una ventana, desde su vagón de metro. Un día se apea, y casi sin pensarlo se apunta a clases de baile. Oculta la decisión a su familia, y lo que al principio era curiosidad por una atractiva mujer se convierte en pasión por el baile, y alegre camaradería con alumnos y profesores. Película perdidamente romántica, y que no se avergüenza de serlo, remake de un film japonés de 1997, firmado por Masayuki Suo. Su apuesta la acerca al acaramelamiento, pero la presencia de un director con personalidad, Peter Chelsom, evita el peligro, real, del ridículo. Sin ambigüedades, se señala que los problemas en casa no se arreglan ‘liándose’ con la vecina de enfrente. Pero el motivo para superar las personales insatisfacciones, la afición por el baile, no deja de ser endeble, aun aderezado con lo que éste propicia: nuevas amistades y un redescubierto aprecio a lo que tiene, una familia estupenda. Hay un acierto completo en el reparto, tanto en el trío protagonista (Gere, López, Sarandon) como, y quizá más, en los personajes secundarios (Stanley Tucci, inesperado bailarín latino; Lisa Ann Walter, bailarina de ‘peso’; Richard Jenkins, el detective…).

5/10
Doce en casa

2003 | Cheaper By The Dozen

En un mundo donde las familias con un solo hijo –o dos a lo sumo– parecen estar a la orden del día, podría creerse que doce retoños, doce, resulta excesivo. Pero no es ésta la idea que reina en la familia Baker, donde el matrimonio, él entrenador de fútbol americano, ella ama de casa, y los doce hijos, no se aburren un momento: siempre tienen compañía, y hay mucho que hacer para que la casa funcione. La madre, con la experiencia de su hogar, acaba de escribir un libro que le va a publicar una importante editorial neoyorquina: pero debe viajar para la promoción, lo que obliga a su marido a estar aún más atento a su familia. De modo que se trae al equipo para entrenarlo en casa, mientras supervisa a los suyos: pero compatibilizar una y otra cosa no es tan sencillo. Divertida comedia familiar, con el experto en el género Steve Martin (Esposa por sorpresa) en el papel de padre desbordado. El director, Shawn Levy, asegura que “la idea de hacer una carta de amor a la locura de las familias numerosas me atraía sobremanera”. Cualquiera puede simpatizar con el esfuerzo de los padres por sacar adelante a su prole. Así, Bonnie Hunt (Hechizo del corazón), que interpreta a la madre, explica que “era clave que no fuera sólo ‘La Madre’; ella, como muchas otras madres, es completa y tridimensional. Quiere mucho a su marido y está convencida de que juntos pueden comerse el mundo.”

6/10
El núcleo

2003 | The Core

¿Qué pasaría si el campo magnético de la Tierra sufriera alteraciones de entidad? Pues bastantes cosas terribles: los marcapasos darían disgustos a más de un corazón, habría tormentas eléctricas muy aparatosas, que podrían afectar a más de un monumento… Incluso podría producirse un cambio climático que nos acercaría a algo muy parecido al fin del mundo. Lo malo es que algo de esto está ocurriendo por culpa de un experimento ultrasecreto del ejército de los EE.UU.: la única esperanza para poner el núcleo de la Tierra en su sitio es viajar al centro de la Tierra con una nave especial de morro superperforador, que permitirá lo que parece un viaje imposible. Al mando de la nave se pondrá Beck, una intrépida piloto que ya ha tenido más de una experiencia a bordo de un transbordador especial. Ella y su equipo de “terranautas”, seis personas, deben emprender una increíble carrera para llegar al centro de nuestro planeta, y provocar una explosión atomíca que ponga las cosas en orden. Cada segundo cuenta, y lógicamente los nervios de los integrantes de la expedición se desatan en la gran aventura. El novelista francés Julio Verne demostró una imaginación desbordante en una serie de novelas anticipativas, que hablaban de viajes por el fondo del mar ("20.000 leguas de viajes submarino") y a la luna ("De la Tierra a la Luna"); en el film que nos ocupa es referencia innegable Viaje al centro de la Tierra, con una puesta al día que supone un ropaje científico más o menos presentable. A la tensión por el peligro que corre el planeta y a los efectos especiales, se suma un componente humano que insiste en el asombro ante la hermosura de la naturaleza, los peligros de la investigación científica y la épica del heroismo sacrificado; a esto último ayuda un reparto apañado donde destacan Hilary Swank, Aaron Eckhart y Stanley Tucci.

5/10
Crueldad intolerable

2003 | Intolerable Cruelty

Miles Massey (George Clooney) es un abogado especializado en divorcios, inventor de una cláusula matrimonial infalible, pensada para solteros de oro que no desean ser esquilmados por potenciales pretendientes depredadores. A él acude un marido pillado "in fraganti" con otra mujer, cuya esposa, Marilyn Rexroth (Catherine Zeta-Jones), solicita el divorcio. El descubrimiento de que Marilyn se casó por dinero, facilita a Massey la defensa de su cliente; pero con lo que no podía contar es con enamorarse de esa increíble mujer, que volverá a cruzarse en su vida. Con la excusa de una comedia más o menos alocada, con pareja de intensidad y química sorprendentes (magníficos George Clooney, al que cada vez le viene menos grande la comparación con Cary Grant, y Catherine Zeta-Jones, bellísima y muy contenida), los hermanos Joel y Ethan Coen sirven una aguda crítica a una sociedad en que los divorcios están a la orden del día, y donde los repartos de bienes enriquecen a picapleitos y cónyuges ambiciosos. Los acuerdos que tienen en cuenta el “por si acaso”, o los pactos por los que “no me enfadaré si sales con otro”, hablan a las claras, con un divertido toque cínico, de matrimonios donde hay de todo menos amor. Los Coen apuestan en esta ocasión por una narración muy clásica, donde la cámara apenas se hace notar. Siguen presentes los detalles surrealistas que les han hecho célebres (las apariciones con fondo negro de un abogado mentor enchufado a un gotero, el genial asesino asmático, el marido maltratado haciéndose una foto Polaroid de sus lesiones…), pero más integrados en la historia. Al fondo de una línea asumidamente disparatada, donde la exageración es norma, late sin moralinas el anhelo de un amor verdadero y para siempre, como lo único capaz de satisfacer a las personas. A Massey le sale el dinero por las orejas, y Marilyn tiene una fortuna al alcance de su mano: pero no les basta, lo saben y están insatisfechos. De un modo quizá menos brillante que en otras ocasiones pero eficaz, los Coen entregan un film entretenido, en el que funciona el juego del ratón y el gato. Desentonan un par de detalles zafios, aunque se incluyan con la intención de subrayar las patéticas infidelidades conyugales de algunos personajes.

7/10
Al límite de la verdad

2002 | Changing Lanes

Viernes Santo en Nueva York. Gavin, abogado en un bufete de postín, tiene un importante caso ante los tribunales: muchos dólares están en juego. Doyle, perdedor nato, ex alcohólico: separado de su familia, aspira a a reunirse con ellos algún día; todo depende de una cita con el juez. Los destinos de los dos hombres, nunca mejor dicho, chocan: sus automóviles colisionan, por lo cual el primero pierde unos importantes documentos, y el otro llega tarde a su decisiva reunión. Comienzan 24 horas de auténtico calvario: los papeles extraviados obran en poder de Doyle, que culpabiliza a Gavin de su mala suerte y los retiene. La pregunta que se plantea es: ¿llegará tras la pasión y muerte, la resurrección? Cambio de tercio del director de Persuasión y Notting Hill. Roger Michell ofrece una historia urbana, que al abordar el creciente estrés de los protagonistas recuerda a Un día de furia: las desgracias se acumulan una tras otra conformando una enorme bola de nieve que aplasta y conduce a decisiones terribles. Un aspecto interesante abordado en el film es la necesidad de orientación que todo ser humano tiene a la hora de tomar decisiones: casi todos los personajes que giran alrededor de Gavin y Doyle otorgan su consejo, ejercen de guías, para bien o para mal: las esposas de ambos, la ex amante y compañera de despacho, los socios del bufete, el sacerdote confesor, el asesor del banco, el gurú de alcohólicos anónimos…

6/10
A dos metros bajo tierra (2ª temporada)

2002 | Six Feet Under (2ª Season) | Serie TV

Nueva entrega de la malasana serie de Alan Ball, enmarcada en una funeraria. Siguen las disfunciones de la familia Fisher: Nate duda si casarse, la madre busca autoestima... Y la muerte, siempre, al fondo.

6/10
Dime que no es verdad

2001 | Say It Isn't So

Un desastroso cuidador de animales intenta recuperar el amor de la mujer de su vida, que ella piensa erróneamente que ambos son hermanos, y se ha comprometido con otro. Debut como realizador de J.B. Rogers, habitual ayudante de dirección de los hermanos Farrelly, máximos representantes del humor más salvaje y alocado de Hollywood, y que aquí ejercen de productores ejecutivos. El estilo está calcado de Algo pasa con Mary, la cinta más célebre del tándem. Como en aquella, se mezclan "gags" exageradamente groseros con un argumento de comedia romántica. Heather Graham (Bowfinger, el pícaro) vuelve a demostrar su talento para la comedia. Le acompaña Chris Klein (American Pie).

4/10
Divina pero peligrosa

2001 | One Night At McCool's

Al acabar su jornada laboral, un camarero socorre a Jewell, una joven a quien supuestamente han intentado violar. Terminan entablando una relación sentimental, pero ella resulta ser una criminal que obliga a Randy a cometer robos. Michael Douglas, además de actor, sólido productor (Alguien voló sobre el nido del cuco), respalda esta inocua comedia criminal con secundarios de lujo, pero que abusa de las casualidades en la trama. Liv Tyler la rodó antes de triunfar con la trilogía de El señor de los anillos.

3/10
El hombre que nunca estuvo allí

2001 | The Man Who Wasn't There

La palabra mágica es "chantaje". Una carta anónima dirigida al amante y jefe de su esposa, reclamando una importante suma de dinero a cambio de su silencio, puede cambiar su suerte. Con las pasta conseguida través de este procedimiento, Ed piensa invertir en un negocio importante que acaba de pasar ante sus narices. Los hermanos Coen pergeñan una película pequeña en apariencia, pero que funciona con ejemplar perfección. La construcción del personaje de Ed, patético náufrago existencial, está perfectamente sostenida por la interpretación del camaleónico Billy Bob Thornton, y por el recurso a una voz en off que nunca llega a cargar. Joel imprime un adecuado ritmo, acorde con la anodina vida de Ed. La elección de un glorioso blanco y negro para las imágenes y el acopañamiento musical de las sonatas de piano de Benethoven ayudan a componer una atmósfera de agotamiento vital, teñida de fatalismo. Las cosas no acaban de salir como uno quiere, vienen a decir los hermanos de Minnesota. Los Coen se inspiran con toda claridad en la novela negra, sobre todo en James M. Cain, cuyos relatos más célebres, El cartero siempre llama dos veces y Perdición, juegan con elementos como el chantaje, la avaricia y la indidelidad.

6/10
Yo, yo mismo e Irene

2000 | Me, Myself & Irene

Charlie Baileygates es policía en Rhode Island. Todo bondad y espíritu de servicio, los que le rodean se aprovechan de él hasta extremos insospechados. Su ex novia le encasqueta los tres hijos que tuvo con un hombre de color, los “pacíficos” ciudadanos se niegan a pagar sus multas... Tal acumulación de abusos le provoca un trastorno de doble personalidad, de modo que en los momentos más inesperados asoma su lado más agresivo y obsceno. Sus superiores le recomiendan descanso, y le encomiendan una sencilla misión. Llevar a la guapa Irene a cierto destino. Los dos Charlies se enamorarán de Irene, pero cada uno demuestra el amor a su manera. Nuevo disparate de los hermanos Peter y Bobby Farrelly, con dos protagonistas de excepción: el hombre de las mil caras Jim Carrey, y la cada vez más en alza Renée Zellweger. El esquema del film es semejante al de Dos tontos muy tontos y Algo pasa con Mary: situaciones absurdas y humor zafio y políticamente incorrecto, que salpican el relato. Como Bobby Farrelly explica, “sólo intentamos que la gente se ría. Es difícil hacerlo hoy en día, especialmente sin romper barreras. Tienes que pasarte de la raya o hacer algo que el público no se espere.” Pero para que nadie se asuste, Peter matiza: “Algunas personas pueden sentirse ofendidas. Nuestra norma es que si ofende a más personas de las que no ofende, lo quitamos de la película.”

4/10
¿De qué planeta vienes?

2000 | What Planet Are You From?

Un lejano planeta está en peligro de extinción. Sus habitantes necesitan urgentemente procrear, y para ello uno de ellos, Harold, es enviado a la Tierra en misión especial. Debe encontrar a la hembra adecuada y ponerse manos a la obra. Pero tiene algunos problemillas con su aparato reproductor. Disparatada comedia marciana de Mike Nichols, con situaciones delirantes. La mayoría de sus gags giran en torno al sexo, por los problemas que su protagonista tiene para relacionarse. El reparto es espectacular. Quizá demasiado, para el resultado final. Pero si uno tiene la risa floja, reirá.

3/10
Visto para sentencia

1999 | The Confession

Roy Bleakie, un prestigioso abogado, defiende a Harty Fertig, un individuo acusado de un triple asesinato. El letrado intenta convencerle de que alegue enajenación mental, ya que los crímenes ocurrieron después de la muerte de su pequeño hijo. Éste fue ingresado en urgencias, en un hospital donde se produjo un auténtico caos, y las víctimas –una enfermera, la recepcionista y un médico– no hicieron nada para atenderle. El acusado decide declararse culpable y asumir las consecuencias de sus actos. David Hugh Jones (Jacknife) adapta la novela 'The Confession', de Sol Yurick. Obtiene un correcto drama judicial que se centra en el contraste entre dos personajes muy diferentes. Mientras que Roy (Alec Baldwin) es un tipo sin escrúpulos, Fertig (Ben Kingsley) es un buen hombre que cometió una acción terrible.

4/10
No puedo perderte por algo tan tonto como el sexo

1999 | Outside Providence

Timothy es un adolescente conflictivo de una pequeña localidad obrera, que vive con su padre, un hermano que va en silla de ruedas y un perro tuerto y cojo. Tras colisionar con su vehículo contra un coche de policía, acepta inscribirse en una escuela universitaria a cambio de no ir a la cárcel. En la escuela conocerá a la chica de sus sueños. Mediocre comedia que cuenta como guionistas con Peter y Bobby Farrelly, los responsables de Algo pasa con Mary. Éstos son fieles a su estilo, marcado por el recurso constante a los gags groseros y escatológicos. Esto devalúa notablemente la fuerza del arranque, prometedor por su tratamiento del tema del paso a la madurez del protagonista.

4/10
Mientras nieva sobre los cedros

1999 | Snow Falling on Cedars

Un juicio por asesinato conmociona a una pequeña población de pescadores de una isla del Pacífico. Un americano de origen japonés es acusado del asesinato de un pescador. El reportero que cubre el juicio se encuentra con la sorpresa de que la persona juzgada es el marido de la chica que amó en sus años mozos. Los sentimientos se agolpan en su interior: ¿debe tratar de probar la inocencia de ese hombre o dejarse llevar por el despecho? Fascinante película (la fotografía quita el aliento), adaptación de una novela de David Guterson y dirigida por Scott Hicks, que sorprendió con Shine, acerca de un genio de la música algo chiflado. Aquí se mezcla el thriller con el drama y el amor de un modo muy sugerente; las consideraciones acerca de cómo el amor debe superar los prejuicios racistas son un valor añadido del film. Con un poquito más de agilidad la peli sería para quitarse el sombrero, pero pese a la premiosidad, los actores (atentos a ese genio llamado Max Von Sydow) y la trama sostienen el interés del espectador en todo momento.

6/10
Caprichos del destino

1999 | Random Hearts

La esposa del policía Dutch y el marido de la congresista Kay mueren en un accidente aéreo. Los cónyuges que les sobreviven se van a llevar una desagradable sorpresa: los dos viajaban juntos y mantenían en secreto una relación adúltera. Dolor, rabia, impotencia... Todos estos sentimientos se arremolinan en Dutch, que se atormenta preguntándose en que falló a su esposa, y cuándo empezó todo. Kay parece que se lo toma más friamente: tiene una hija y una carrera política en la que pensar. Pero la procesión va por dentro. La trama tiene, sin duda, cierto morbo. Y arranca muy bien, con la recreación del accidente y el dolor consiguiente. Luego uno ya puede imaginarse que surgirá el inevitable romance entre los personajes interpretados por Harrison Ford y Kristin Scott Thomas. Y tal planteamiento discurre por cauces más previsibles. Aunque sea Sydney Pollack, "especialista en cine romántico", quien firma el film, no llega a los resultados de títulos tan memorables como Memorias de África y Tal como éramos. Pero bueno, no está mal ver a Ford en un papel dramático y a esa fantástica dama de la interpretación llamada Kristin Scott Thomas.

7/10
The Mod Squad (Escuadrón oculto)

1999 | The Mod Squad

Tres delincuentes –dos chicos y una chica– son entrenados por un capitán de la policía para enfrentarse contra el crimen. Esta colaboración con la ley en el llamado Mod Squad puede ayudarles a redimirse. La idea, como les explica el capitán, es "que accedan a lugares donde nosotros podemos". Adaptación a los tiempos que corren de una serie televisiva americana de finales de los 60. Destaca en el reparto una rubia Claire Danes de ajustadas ropas negras, cuyo pecado delictivo es la adicción a la heroína. Le acompañan Giovanni Ribisi, que hace de niño bien, y Omar Epps, un tipo de carácter mas bien hosco.

5/10
Poder absoluto

1997 | Absolute Power

El presidente de los Estados Unidos se ve envuelto en el asesinato de una de sus amantes, pues el tipo es muy aficionado a prácticas sexuales sadomasoquistas. Tratará de tapar el escándalo con todos los medios a su alcance, que son muchos. Con lo que no contaba es con un testigo de su crimen bastante inusual: un ladrón de guante blanco, que estaba "trabajando" en la casa de un millonario de Washington, donde se "entretenía" el magnatario. Adaptación del best-seller de David Baldacci, no es lo mejor que ha hecho Clint Eastwood en su vida, pero la película se sigue con interés, y siempre da gusto ver a Gene Hackman, aquí como impresentable presidente.

5/10
Romance en Nueva York

1996 | Un divan à New York

Béatrice, francesa, y Henry, americano, intercambian, sin conocerse, sus apartamentos, situados en París y Nueva York. Ella, bailarina, pasa a ocupar el lujoso piso de Manhattan donde Henry, psiquiatra, pasa consulta; mientras, él hace lo posible por acomodarse en un caótico y ruidoso cuchitril lleno de goteras. Henry no va a aguantar mucho en ese lugar; a su regreso se encuentra la sorpresa de que Béatrice está atendiendo a sus clientes como si fuera una suplente temporal. El planteamiento de la película no puede ser más prometedor, en la línea de las comedias de la edad de oro de Hollywood. El tono es elegante, y los equívocos en torno a la identidad de las personas siempre han ayudado a crear situaciones hilarantes. Pero Chantal Akerman se hunde en un decepcionante "quiero y no puedo". Logra algunos momentos divertidos —una crítica inteligente a la confianza excesiva en el psicoanálisis—, pero no imprime el ritmo, alocado y romántico, que exige la historia.

4/10
Eddie

1996 | Eddie

La verdadera pasión de Eddie (Whoopi Goldberg) es el baloncesto, aunque muy a su pesar se dedica a conducir una limousine. Su equipo favorito son los Nicks de Nueva York, y conoce las claves para sacarlo de la mala racha de resultados y de juego en la que está inmerso. El problema es que el club confíe en ella para levantar la moral de los jugadores. Su sueño parece hacerse realidad cuando inesperadamente, durante un concurso en el descanso de un partido, es nombrada entrenadora honorífica y más tarde entrenadora oficial de los Nicks. Una comedia que le viene como anillo al dedo a la simpática y polifacética Whoopi Goldberg. Animada y chispeante, cuenta una historia más o menos original. Las escenas de los partidos de baloncesto, en el mítico Madison Square Garden de Nueva York, con los auténticos jugadores de la NBA, son espectaculares.

4/10
Flirteando con el desastre

1996 | Flirting with Disaster

Mel es un joven neoyorquino, casado felizmente y con un hijo recien nacido, inquieto por no conocer a sus padres biológicos, ya que fue dado en adopción. Obsesionado por saber de ellos acude a la agencia que tramitó la adopción y tras una serie de averiguaciones se embarca en un viaje por los Estados Unidos, con su mujer, su hijo y una atractiva psicóloga de la agencia. El viaje sera accidentado, conocerán a diferentes y variopintos personjes y todos ellos sufrirán cambios. Divertida comedia dirigida por David O. Russell, rica en golpes de humor, inteligentemente dosificados que sirve a la vez de crítica a la sociedad norteamericana. Ben Stiller, Patricia Arquette y Téa Leoni cumplen sobradamente con sus papeles. Se lamenta el tono soez que en alguna ocasión predomina en la película.

5/10
La llave mágica

1995 | The Indian in the Cupboard

Omri es un niño de nueve años que, por un misterioso conjuro mediante el que convoca a una extraña fuerza mágica, consigue que su pequeño indio de juguete cobre vida cuando lo mete en un armario. Juntos se verán envueltos en una fantástica aventura, en la que vivirán momentos inolvidable y deberán sortear toda clase de peligros. Una deliciosa película para el público infantil, que mezcla con habilidad el mundo fantástico con el mundo real. El guión es de la afamada Melissa Mathison, autora de E.T., el extraterrestre (1982). Emotiva y repleta de acción, el resultado es muy atractivo. Plantea temas como el amor, la amistad, e incluso la muerte, con profundidad. Los efectos especiales son muy brillantes.

5/10
Donde reside el amor

1995 | How to Make an American Quilt

Finn (Wynona Ryder) acaba de graduarse en la universidad de Berkeley y se retira para terminar su tesis durante el verano a la casa que su abuela y su tía poseen en Grasse, California. Se trata de un sitio tranquilo, ideal para trabajar y para que Finn reflexione sobre una propuesta de matrimonio. Sin embargo, conoce a un atractivo joven, León, que le hace dudar. Mientras trata de tomar una decisión, es aconsejada por un grupo de amigas de su familia que le cuentan sus experiencias personales. Winona Ryder era en el momento de la producción de Donde reside el amor una de las actrices más solventes y que más prometía. Así lo demuestran títulos como Drácula, de Bram Stoker, La edad de la inocencia o esta emotiva película, donde realiza una excelente interpretación. Está secundada por grandes actrices extraordinarias como Ellen Burstyn (Alicia ya no vive aquí) o Anne Bancroft (El milagro de Anna Sullivan).

5/10
Atrapados en el paraíso

1994 | Trapped In Paradise

Una banda de tres estafadores formada por tres hermanos -un cleptómano, un hombre un tanto retrasado y un liante patológico- sobrevive cometiendo estafas en Nueva York. Tras ser descubiertos por la policía, que está a punto de detenerles, no les queda más remedio que refugiarse en un pequeño pueblo llamado Paradise. Allí intentan proseguir con sus timos, pero inexplicablemente no consiguen nada. Resulta que todos los habitantes de la localidad tienen un rasgo en común que los bribones protagonistas no habían tenido en cuenta: son impresionantemente generosos, lo que hace imposible cualquier intento de robo. El ingenioso punto de partida de esta comedia de George Gallo posibilita unas divertidas secuencias en la línea de la comedia de enredo más clásica. El protagonista es una de las mayores estrellas del cine actual, Nicolas Cage, protagonista de títulos como Leaving Las Vegas, y que ha interpretado los más variados papeles cómicos en largometrajes como Besos de vampiro o Hechizo de luna. Como contrapunto en esta ocasión aparece Dana Carvey, estrella de uno de los más populares programas de la televisión norteamericana, "Saturday Night Live" y que debutó en el cine junto con Mike Myers en la adaptación de un sketch de este programa, El mundo de Wayne.

4/10
Lobo

1994 | Wolf

Will Randall (Jack Nicholson), un ejecutivo de una importante empresa editorial de Nueva York, conduce una fría noche de invierno por una carretera nevada, oscura y solitaria. De repente, se cruza en su camino una enorme figura negra y Will da un frenazo, pero no puede evitar atropellarla. Al salir del coche se da cuenta de que no se trata de una persona, sino de un lobo, un descomunal lobo negro que parece estar muerto... A partir de ese momento la vida de Will y la de sus amigos y conocidos se convierte en una verdadera pesadilla. Quizá lo más original del guión de Jim Harrison y Wesley Strick sea su punto de partida. Situar al mítico hombre lobo en un entorno urbano contemporáneo, y hacer un paralelismo entre él y el típico ‘yuppie’ depredador, capaz de cualquier cosa con tal de satisfacer su afán de poder y sus pasiones. Randall, antes de ser atacado por el lobo, es un editor fracasado, que va a ser arrinconado en un puesto de segunda fila. Después de su extraña experiencia, comienzan a agudizársele de un modo sorprendente sus sentidos, su astucia, y su apetito sexual. El personaje interpretado por Nicholson está concebido para ganarse las simpatías del público. De ser pisoteado por un compañero de trabajo ‑le quita su puesto y se acuesta con su mujer‑, pasa a tomarse su particular venganza personal. Pero en esa venganza hay algo salvaje, que Randall no puede controlar, y que le lleva a la violencia. De todos modos, la historia no da para las dos horas que se prolonga el film. Es reiterativa, y parece contar en exceso con la complicidad del espectador. Ello es evidente en una historia romántica de poco calado ‑excepción hecha del guiño final‑, pero que cuenta con dos actores tan populares como Jack Nicholson y Michelle Pfeiffer. A Mike Nichols (El graduado, A propósito de Henry) se le llena la boca al hablar de supuestos aspectos metafóricos de la película, que retratan el lado más oscuro del hombre. Pero no pasa de ser un mero producto comercial diseñado al milímetro ‑un par de sustos efectistas, humor irónico, erotismo latente‑ para enganchar al público. Sí se agradecen los efectos especiales de las transformaciones, eficaces por su discreción, y la imponente presencia de la música de Ennio Morricone. Para los incondicionales del terror.

5/10
Te puede pasar a ti

1994 | It Could Happen to You

Charlie es un honrado policía que está casado con Muriel, su exigente y chillona esposa que sólo piensa en enriquecerse y dejar el humilde barrio en el que viven. Un día, en una cafetería, Charlie conoce a una agradable camarera llamada Yvonne y le hace la promesa de que si sale su número en el sorteo de la lotería, él compartirá el premio con ella. La suerte corre de su lado y es el mismísimo billete el que sale premiado con la fabulosa cantidad de cuatro millones de dólares. El policía cumple su promesa a regañadientes de su esposa lo que hará que la vida empiece a cambiar para los tres en otros muchos sentidos. Andrew Bergman (Luna de miel para tres, Hasta que la muerte los separe ....) dirige esta romántica comedia donde une al pelín empalagoso Nicolas Cage y a la encantadora Bridget Fonda en una historia de buenos sentimientos, donde muestra que la riqueza de las personas se encuentra realmente en los valores humanos y no en el dinero que se acumule. La hispana Rosie Perez pone el toque cómico interpretando a la extravagante esposa de Cage.

5/10
Cuidado con la familia Blues

1993 | Undercover Blues

Quien avisa no es traidor. El título español del film recomienda precaución con las peripecias de la familia Blues. Y no es para menos, pues no estamos ante la película divertida que podía esperarse. El tema de un matrimonio de espías que goza de un año sabático para criar a su hijo recién nacido, pero que no puede tener la fiesta en paz, parece que podría provocar un buen puñado de situaciones divertidas. No es el caso. A pesar de un cierto aire añejo, del deseo de recuperar el humor, Cuidado con la familia Blues es un ejemplo clarividente de la preocupante sequía de ideas que aqueja a la comedia en el cine reciente. Hay intentos de componer algún gag, se ríe uno algo ‑tampoco mucho‑ con el desgraciado macarra que siempre que se presenta ante alguien suelta aquello de "Mi nombre es muerte", y poco más. No se confía en la inteligencia del espectador para así proponerle una trama ingeniosa. De modo que sólo el indulgente puede pasar el rato con este film, siempre que aguante las sonrisas de oreja a oreja que lucen, durante casi toda la película, Kathleen Turner y Dennis Quaid.

3/10
En el filo de la duda

1993 | And the Band Played On

En el verano de 1981 un equipo de médicos se trasladan a África para investigar la enfermedad que causa tantísima mortandad en la población. Basada en un best seller en Estados Unidos de Randy Shilts, la película es una cruda perspectiva de una de las enfermedades que más preocupan hoy en día: el SIDA. La cinta fue filmada a modo de docudrama y los actores y conocidos que participan en ella, lo hicieron sin cobrar, como aportación a su lucha particular contra esta enfermedad. El ritmo es ágil y los sucesos, fechas, nombres... están extraídos de la vida real. La película expone las distintas reacciones y opiniones de diferentes sectores de la sociedad. Matthew Modine (La chaqueta metálica) lleva casi todo el peso de la trama, pero también se pueden ver otros rostros conocidos como Richard Gere, Anjelica Huston, Lily Tomlin, o incluso el cantante Phil Collins.

6/10
Mi única razón

1990 | Rising Son

Gus Robinson, trabajador de una fábrica, con más de 30 años de experiencia, es despedido, después de que su compañía haya sido absorbida por una multinacional. Robinson será incapaz de encontrar otro trabajo, al tiempo que se deteriora su relación con su hijo. Producción televisiva que cuenta con un esforzado trabajo del veterano Brian Denney, acompañado por un ilustre reparto, en el que destaca un jovencísimo Matt Damon, mucho antes de que saltara a la fama.

5/10
Acero azul (1990)

1990 | Blue Steel

Megan Turner es una policía que mata al atracador de un supermercado. A pesar de que afirma que tuvo razones para actuar como hizo, carece de pruebas que la respalden y por ello, entra en conflicto con su departamento. Por otro lado, conocerá a Eugene Hunt, un testigo del atraco del que se enamorará, pero no es oro todo lo que reluce. Cinta de acción con una historia algo enrevesada, cuyo mayor aliciente fue poner de protagonista a una estupenda Jamie Lee Curtis (Un pez llamado Wanda, Mentiras arriesgadas), seducida por un cínico Ron Silver. Dirige con enorme oficio una de las pocas directoras de cine de acción, Kathryn Bigelow. Entretenida, al fin y al cabo.

4/10
Descending Angel

1990 | Descending Angel

Thriller televisivo cuya trama sigue las investigaciones de una joven de origen rumano, llamada Irina, acerca de la historia de su padre, del cual sospecha que tuvo un pasado nazi. El argumento recuerda a La caja de música. Aunque acusa demasiado su factura televisiva, resulta interesante y el suspense está logrado. Destaca la poderosa presencia del veterano George C. Scott (Patton) y de la bella Diane Lane (Cotton Club).

4/10
El escándalo Blaze

1989 | Blaze

Earl Long, el nuevo gobernador de Louisiana quiere cambiar las cosas. Para empezar, promulga la igualdad entre razas y defiende el derecho al voto de todos los hombres. El guapo Paul Newman se pone en la piel del gobernador.

4/10
Melodía de seducción

1989 | Sea of Love

Frank Keller (Al Pacino) es un veterano policía de Nueva York, divorciado y desilusionado con la cruda realidad de su quehacer diario. Se encarga de la investigación de una cadena de asesinatos que asola la ciudad. La única pista con la que cuenta es que todas las víctimas respondieron anuncios de contactos personales. En un intento de encontrar al asesino, Keller y su compañero (John Goodman) ponen un anuncio en el periódico para intentar identificar al asesino. Una misteriosa joven contesta el anuncio, y el policía no puede evitar enamorarse de ella a pesar de que se trata de la principal sospechosa. Triunfal regreso de Al Pacino al género policíaco, que tantos éxitos le había dado anteriormente (A la caza). Junto a él, un reparto de lujo del que sobresale John Goodman (Arizona Baby).

7/10
Espías sin identidad

1988 | Little Nikita

Jeff Grant (River Phoenix) es un joven norteamericano en apariencia normal. Vive con sus padres en San Diego, que también llevan una existencia tranquila. Debido a una serie de circunstancias, el agente del FBI Roy Parmenter (Sidney Poitier) descubre que los padres del chico son en realidad espías rusos. Se desata así una difícil situación para Jeff, que no sabe de qué parte ponerse. Por un lado Roy le ofrece pruebas evidentes de la verdadera dedicación de sus pedres, pero por otro no es capaz de creérselo. Sólo hay una manera de solucionar el asunto: enfrentarse a él. Jeff se decide a desenredar el secreto de sus padres al precio que sea. Thriller que se inicia con un planteamiento muy atractivo y que se desarrolla con fluidez. La tensión va en aumento, y la intriga se mantiene hasta el final. La réplica al veterano Poitier la pone el prometedor Phoenix, que vio truncada su vida en un trágico suceso, con drogas de por medio.

5/10
Las brujas de Eastwick

1987 | The Witches of Eastwick

El maleficio involuntario de un príncipe azul, lanzado por tres hermosas damas del pueblo de Eastwick, hace llegar a esta localidad a un extraño personaje que, poco a poco, va colmando todos sus deseos. Un cuento macabro que muestra un guión algo desordenado y un final con excesivos efectos visuales. Su reparto resulta llamativo, tanto en el trío de mujeres (Cher, Susan Sarandon y Michelle Pfeiffer) como en ese demonio de pelos alborotados llamado Jack Nicholson, que vuelve a ofrecer lo mejor de su repertorio hasta que llega un momento en la trama en que se hace el dueño absoluto de la película y no parece importar nada más. Excelente tanto la fotografía del húngaro Vilmos Zsigmond, espectacular en la creación de la tormenta, como la música de John Williams, en una maravillosa partitura repleta de matices y temas diferentes que fue nominada al Oscar.

6/10
Hannah y sus hermanas

1986 | Hannah and Her Sisters

A través de las andanzas de tres hermanas, Woody Allen indaga en la infidelidad matrimonial, esta vez con un tono reposado, introspectivo y profundo, a medio camino entre la comedia clásica y el cine de Bergman. Del excelente reparto, destacan Michael Caine y Dianne Wiest, premiados con los Oscars al mejor actor y a la actriz secundaria, respectivamente.

7/10

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