In memoriam
Robert F. Boyle, director artístico de Hitchcock
Aunque su nombre sólo es conocido para los más entendidos, el gran público recuerda los diseños de Robert F. Boyle para grandes películas como Con la muerte en los talones. Considerado uno de los mejores directores artísticos de todos los tiempos, recibió un Oscar honorífico al conjunto de su carrera hace dos años. Era ya un hombre centenario –iba a cumplir 101 años el 10 de octubre– cuando falleció por causas naturales en el hospital Cedars-Sinai de Los Ángeles.
Nacido en 1909, en Los Ángeles, creció en un rancho del Valle de San Joaquín, y se licenció en Arquitectura. Empezó a dar sus primeros pasos en los años 30, en la época de la Gran Depresión, y no dudó en trabajar como extra para sacarse un dinerillo. Empezó colaborando en la construcción de grandes decorados.
Su primer trabajo importante se lo ofreció Alfred Hitchcock, que le contrató como director artístico adjunto para Sabotaje (1942). El maestro del suspense le ofreció el mismo cargo en La sombra de una duda, y posteriormente le ascendió a director artístico en Los pájaros, Marnie, la ladrona y Con la muerte en los talones. Por esta última recibió una nominación al Oscar, y volvió a optar infructuosamente a la estatuilla con Chicago, Chicago, El violinista en el tejado y El pistolero.
Entre sus películas posteriores destacan El cabo del terror, A sangre fría, El caso de Thomas Crown, La recluta Benjamin y Exploradores. Retirado desde To meteoro vima tou pelargou, de 1991, en los últimos años recibía numerosos homenajes. Boyle ha muerto casi a la vez que el guionista Tom Mankiewicz, que dirigió Dos sabuesos despistados, donde Boyle ejercía de diseñador de producción.
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