Libros
"Marilyn", de Chiara Pasqualetti Johnson
Marilyn. Espectacular, compleja, independiente, vulnerable, misteriosa (Chiara Pasqualetti Johnson, Blume, 224 págs)
Un libro escrito e ilustrado con exquisito gusto, contiene las palabras justas para dar cuenta de la vida y películas de una actriz mítica, y la selección de más de un centenar de fotografías es perfecta, incluidas algunas de cuando Marilyn Monroe, entonces Norma Jean, era un bebé, una niña, una adolescente, y en las que se detecta ya algo especial. Editado maravillosamente por Blume, su publicación sigue un "timing perfecto" ahora que se acerca el centenario de la actriz, anoten por favor la fecha 1 de junio de 1926 en sus calendarios.
De modo que en un texto de la periodista italiana Chiara Pasqualetti Johnson, muy bien compuesto, conocemos los orígenes Marilyn, con la ausencia de una figura paterna, algo que buscaría rellenar ya adulta de otras maneras, y con una madre con problemas mentales, lo que propició su paso por sucesivos hogares de acogida y por el orfanato. Esto contribuyó a la mezcla imposible de fragilidad y fortaleza, las carencias de los primeros años hicieron mella, pero también la obligaron a hacerse fuerte. Las películas le encantaba desde edad temprana, y su incipiente belleza posibilitó que fuera modelo, y una carrera ascendente que empieza en Fox, primero con papeles mínimos, su primera frase en pantalla es la escuenta "Hi, Rad" en Tormentas de odio, de 1947. Pero está claro que llamaba la atención, y Groucho Marx la quiso en Amor en conserva, por ejemplo. Desde luego la cámara la quería, como demuestran las sesiones de fotos que protagonizó, increíble su imagen de 1951 vestida con un saco de patatas tomada por Earl Theisen que, la leyenda sostiene, disparó las ventas de los tubérculos en Estados Unidos. Entre las muchas imágenes poco conocidas de Marilyn, tenemos una en que la acompaña Natasha Lytess, y es que ella se tomó muy en serio lo de aprender a actuar, quería que la tomaran en serio, aunque fuera tan bella y de prodigiosas curvas, y tuviera conciencia cierta de ello: "Quiero ser actriz, no un mito erótico. No quiero que se me venda a los espectadores como un afrodisíaco de celuloide", afirmaba, y desde luego tuvo que pelear para que así fuera, no siempre con el resultado apetecido. El acudir al Actor's Studio de Lee Strasberg fue una declaración de principios clara.
Más allá de estereotipos de "sex symbol", quería ser una mujer moderna, a la que nada del mundo le fuera ajeno, tampoco la política. Sus fotografías con libros no son casuales. Intentaba ser ella misma, incluso con cierta ingenuidad desarmante, cuando alguien trataba de sacarle trapos sucios, lo que le llevaba a convertirse sin quererlo en imagen del sueño americano, aunque el sueño pueda adquirir tintes de pesadilla, como sucedió con su triste final. Por supuesto hay espacio para recordar sus matrimonios, siendo una adolescente con un vecino, Jim Dougherty, enlace del que rara vez habló, pero del que tenemos también fotos, con el jugador de béisbol Joe Di Maggio –muy simpática su imagen con el bate de béisbol–, y con el dramaturgo Arthur Miller. O para recordar el revuelo, nunca mejor dicho, de la filmación de la escena en la rejilla de ventilación del metro en La tentación vive arriba. Entre las imágenes que pueblan las páginas del libro destacan los posados con medias de rejilla para la promoción de Bus Stop, o la recepción con la reina Isabel II de Inglaterra. También merece la pena llamar la atención sobre las fotos de rodaje de Vidas rebeldes, donde estaba junto a su admirado Clark Gable, o en la que canta el "Happy birthday" para JFK.
¿Cómo habría sido una vida feliz para Marilyn, con un matrimonio exitoso y una familia como la que no tuvo de niña, con la maternidad que intentó satisfecha? Son preguntas que arroja la autora en la introducción, y que quedan flotando en el libro, que recuerda su infelicidad, sus consultas a psiquiatras, sus pastillas, pero que no deja de recordarnos que quedan las películas... y la leyenda. "El amor es nuestra única inmortalidad. Sin amor, ¿qué otro sentido tiene la vida?" es una pregunta pertinente que hizo y se hizo la actriz.
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