Reportajes
San Sebastián 2012, día 21: Un fraude de Richard Gere y Susan Sarandon que procura no defraudar
Dentro de unas horas tendrá inicio la gala inaugural de la 60 edición del Festival de Cine de San Sebastián, que arranca con película a concurso, "El fraude". Título español -el original es "Arbitrage"- que se presta a los juegos de palabras, ¿defrauda o no el film del director debutante y también guionista Nicholas Jarecki? Yo diría que no, la película da lo que cabe esperar, no da gato por liebre. Aunque claro, la liebre no necesariamente es el plato más exquisito del mundo, aunque lo sirvan en una tierra gastronómica como Donosti, y en un festival que incluso tiene una sección llamada Culinary Zinema: Cine y Gastronomía.
El telón de fondo de la cinta El fraude es la crisis que nos castiga. El protagonista es un empresario al todo parece irle bien: presidente de una gran compañía, a Robert Miller le rodea una estupenda familia y con hijos prestos a sucederle, filántropo y amante del arte... Pero en Miller hay zonas oscuras, muy oscuras. Una de sus empresas está en quiebra, y ha tapado el agujero con un préstamo que debe devolver; busca evitar la acusación de fraude vendiendo la compañía y jubilándose; y para complicar las cosas tiene una amante, una galerista de arte. Un accidente nocturno podría ser la chispa que encienda todo el escándalo, y Miller ha de jugar a varias bandas, en el mundo policial, empresarial y familiar, para seguir adelante... con una vida que es un fraude.
La película de Nicholas Jarecki se ve bien, pero no es ninguna maravilla, está muy lejos de Margin Call o The Company Men, por citar dos títulos recientes sobre la crisis con vocación comercial. Algunas ideas parecen bastante elementales, cualquiera diría que Jarecki nos quiere decir que Miller y compañía son potenciales votantes del candidato republicano a la presidencia Mitt Romney, mientras que el pobrecito afroamericano Jimmy Grant, a quien Miller recurre en la noche de la discordia, que ha salido de la potencial delincuencia para llevar una vida honrada, sería una de esas personas para las que trabaja con denuedo Barack Obama, el actual presidente. En cualquier caso están conceptos como el de “hacer cosas malas por razones buenas”, o dicho de otro modo, la vieja pregunta de si el fin justifica los medios, si la defensa de la posición y la familia son razón suficiente para saltarse los principios. Muchos han dicho que la crisis económica es una crisis moral, y motivos hay desde luego para decirlo.
Detecto que la política lo ocupa todo actualmente en el paisaje americano. Susan Sarandon dice en la rueda de prensa que hay que acabar con los Dick Cheneys que pululan por el mundo, aludiendo a quien fuera vicepresidente con George W. Bush, como si hubiera mentado al diablo. Por contra tiene gracia escuchar a Richard Gere decir que para su papel “he intentado encontrar al Bill Clinton que hay en mi personaje”.
Un cuento fascinante
No es fácil describir el trabajo de Benh Zeitlin, porque tiene una condición de fábula innegable, con resonancias mitológicas, y a la vez transcurre en un entorno realista, una de esas zonas sureñas pantanosas junto al mar. El film no sitúa con exactitud la geografía de la historia, pero estamos en una zona de tintes algo apocalípticos llamada La Bañera, de gente sencilla y paupérrima. La pequeña Hushpuppy, de seis años, vive con su padre Wink. La madre murió, y a él podría no quedarle mucho tiempo. La niña, una auténtica heroína, debe enfrentarse a estos elementos, manejarse con su natural bondadoso y las enseñanzas que ha aprendido en clase y en casa. La sensación es de como si se acabara el mundo, una extraña e hipnótica atmósfera de realismo mágico donde no faltan extrañas criaturas, un mundo de aguas e inundaciones, y la visita tras abordar una embarcación a un extraño garito nocturno, “Les champs Elysées”.
Zeitlin rueda su primer largometraje, y lo hace con pulso firme, siguiendo unas claves muy personales que ya apuntaba en su formidable corto Glory at Sea. Todo apunta a que habrá que seguir de cerca a este neoyorquino que, con un presupuesto paupérrimo pero mucho talento, ha hecho una formidable película.
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