Tony Leblanc
90 años ()Premios: Goya (2) Ver más
El pícaro castizo
Pocos actores han conseguido mayor popularidad en el cine español. Especializado durante mucho tiempo en papeles de galán representó como nadie en la pantalla la picaresca hispánica, con personajes tramposos, capaces de hacerse de la Cruz Roja sólo para entrar gratis en los partidos, pero siempre encantadores. Tras permanecer retirado durante algunos años, consiguió una segunda edad de oro.
El madrileño Ignacio Fernández Sánchez (su verdadero nombre) nació el 7 de mayo de 1922. Al parecer es la única persona que puede presumir de haber nacido en el mismísimo Museo del Prado, ya que su padre era el conserje y vivía allí.
Gran aficionado al boxeo, llegó a ser campeón amateur de Castilla de los pesos ligeros, mientras empezaba a hacer sus pinitos en el teatro en compañías de aficionados. Fue asímismo jugador de fútbol del Real Club Deportivo Carabanchel, en Tercera División, y se convirtió en el pichichi, con 23 goles.
Debutó como profesional con la compañía de Celia Gámez, en 1944. Posteriormente formó parte de las compañías de Ana Mariscal, Manuel Paso y Luis Escobar. Se le pudo ver por primera vez en una pantalla en los clásicos Eugenia de Montijo y Los últimos de Filipinas. También formó parte del elenco de las memorables Manolo, guardia urbano, e Historias de la radio.
En la década de los 50 y 60 protagoniza taquilleras películas como El tigre de Chamberí, Las muchachas de azul, Los subdesarrollados, Don Lucio y el hermano Pío o Tres de la Cruz Roja, casi siempre como aprovechado castizo. Le gusta especialmente su papel en El hombre que se quiso matar, de Rafael Gil, donde cambió bastante de registro. "Adaptaba una novela de Wenceslao Fernández Florez y el personaje tenía muchos registros. Creo que en 90 minutos nunca he tocado tantas facetas: de listo, de tonto, de desgraciado, de afortunado, de hombre que se quiere matar y de hombre que quiere vivir", explica Leblanc.
Ejerció también de productor, guionista y realizador. Su ópera prima fue El pobre García, con Lina Morgan y Manolo Gómez Bur, seguida de Los pedigüeños y finalmente de Una isla con tomate. Católico practicante, Tony Leblanc se casó en 1955 con Isabel Páez de la Torre. Es padre de ocho hijos, dos de los cuales, Tony Leblanc hijo y Silvia Leblanc, se han dedicado a la interpretación.
Apareció en numerosas películas con la popular actriz Concha Velasco, desde Las chicas de la cruz roja, su primera película conjunta. Le seguirían títulos como El día de los enamorados, Los tramposos, Vida sin risas, Amor bajo cero, Julia y el celacanto, Mi noche de bodas, Sabían demasiado, Historias de la televisión, Hoy como ayer, Los que tocan el piano y Una vez al año ser hippy no hace daño.
También se convirtió en una presencia habitual de la televisión, como presentador de programas como "Gran parada" y "Cita con Tony Leblanc". A mediados de los 70 siguió rodando títulos como Tres suecas para tres rodríguez. En 1983 sufrió un trágico accidente de tráfico que estuvo a punto de acabar con su vida. "Mi vida se truncó cuando estaba en la cresta de la ola. He pasado 32 veces por el quirófano, la última para extirparme el bazo", comenta el actor. "Rosa María Mateo, en el telediario de aquella noche, dio la noticia de mi muerte. Aquello fue muy duro. He olvidado cosas de mis papeles, de mis películas, pero la imagen del coche que se me vino encima no la olvidaré nunca".
Santiago Segura, gran admirador suyo, aprovechó que su salud había mejorado para devolverle a las pantallas en 1998 con la taquillera Torrente, el brazo tonto de la ley. "Le fue un poco difícil convencerme porque yo no confiaba en mis fuerzas. Discutimos algunas escenas en las que yo no estaba muy de acuerdo, especialmente la de mi muerte. Todo lo demás resultó excepcional. Santiago hasta quería ponerme una cama para que descansara durante los rodajes", explica Tony Leblanc. El actor experimentó un relanzamiento de su carrera, pues repitió interpretando a familiares del protagonista, distintos pero físicamente idénticos entre sí en las tres secuelas de la saga del policía cutre. También fue Cervan, el vendedor de prensa de Cuéntame cómo pasó, hasta que decidió dejar la serie debido a su delicada salud.
En 1994 recibió un Goya honorífico, y en 1999 el relativo a mejor actor secundario por el primer Torrente. Pero confiesa en las entrevistas que le resulta un tanto falso que tras permanecer en el olvido mucho tiempo, de repente le hayan salido amigos "hasta debajo de las piedras". "Muchas de aquellas personas que ni se interesaron por mi salud ahora me dan palmaditas en el hombro y dicen que son amigas mías. No soy rencoroso, pero me fastidia. Cuando estaba malísimo no fueron capaces ni de levantar un teléfono y ahora tengo que escuchar continuamente aquello de `Tony, a ver cuándo nos vemos' ¡Qué cara más dura!".
Tras cumplir los 90 años, Tony Leblanc seguía trabajando, al menos ocasionalmente, en algún spot televisivo. Pero ha esta edad murió a causa de un fallo cardíaco en su domicilio de Villaviciosa de Odón.
