Análisis de guión
26) "Misterioso asesinato en Manhattan", de Woody Allen y Marshall Brickman
En cuatro ocasiones han colaborado en la escritura de un guión Woody Allen y Marshall Brickman. Tres de sus libretos los llevó al cine el propio Allen en la década de los 70, “El dormilón” (1973), “Annie Hall” (1977) y “Manhattan” (1979), el segundo de los cuales les dio el Oscar. Hubo que esperar a 1993 para que la divertidísima propuesta de “Misterioso asesinato en Manhattan” se convirtiera en película. Analizamos este guión, con motivo de la reciente edición de la película en Blu-ray.
El libreto de Woody Allen y Marshall Brickman de Misterioso asesinato en Manhattan sienta enseguida las bases de la historia, una trama de asesinato pero con un divertidísimo punto de enredo, que invita a reflexionar sobre las vicisitudes de la vida conyugal. El marco, Manhattan, en Nueva York. Y la presentación del matrimonio Lipton, formado por Larry (Woody Allen) y Carol (Diane Keaton), entre los que existe una innegable complicidad, se conocen bien y lo pasan bien juntos, ella cede acudiendo a un absurdo partido de hockey sobre hielo donde la minúscula pelota es imposible de ver, él está dispuesto a acudir a la ópera, aunque asegure que lo hará pertrechado de tapones para los oídos, y confesando que cada vez que escucha a Wagner le dan ganas de invadir Polonia.
La muerte sale al encuentro
Ambos son profesionales de clase media intelectual -él es editor, ella está dando pasos para poner un restaurante- corren el riesgo de caer en la rutina, más teniendo a su único hijo fuera de casa, en la universidad. Así, entretienen su tiempo buscando pareja para su amigo Ted (Alan Alda), recientemente divorciado, y que siempre ha estado enamorado de Carol. Y Larry tienen conversaciones con una de sus autoras, Marcia Fox (Anjelica Huston), que piensa que podría ser una buena cita para Ted, además de que podría darles algunas clases de póker, lo que habla también de ese saber poner la cara adecuada a lo que puede ser una existencia gris y repetitiva.
Mantener la intriga
La habilidad del libreto de Allen y Brickman es mantener el interés con algunos quiebros, de modo que lo que podría parecer una aventura estúpida de quienes viven una existencia aburrida y sin alicientes, tenga grados de verosimilitud. Se juega así con el paralelismo entre el matrimonio protagonista, y el que es objeto de una investigación. Tal vez la apariencia de felicidad en ambos casos es solamente eso, apariencia. Si uno rasca en la superficie e investiga, puede que se lleve más de una sorpresa. Y quizá para que la vida valga la pena, hay que buscar novedades, reinventarse.
Como digo, la trama está atravesada de momentos que elevan el interés de una intriga con rasgos de andar por casa, pero en la que se va confirmando que sí, que ha habido un asesinato, un par de cadáveres, amantes despechadas y un adulterio. Los momentos para atrapar la atención se suceden. Ahí está la escena en que Carol se cuela en casa de Paul, y descubre hechos muy sospechosos, como la reserva de un vuelo a París para una él y una tal Helen. La tensión es máxima cuando Paul vuelve inesperadamente al apartamento y Carol debe esconderse bajo la cama. Momentos como el descubrimiento de que Lillian está viva -¿o será su hermana gemela?-, para luego encontrarla muerta en el hotel donde se esconde, y más tarde, cuando llega la policía, tengamos el cadáver desaparecido, aunque finalmente reaparece en el techo falso del ascensor, no dejan un momento de resuello.
El juego de los espejos
Se llega así al tercer acto, donde se desarrolla la estratagema para que Paul se traicione, y que conduce al clímax, homenaje a la película La dama de Shanghai de Orson Welles, con el que la película se precipita hacia su final, donde se resuelve con detalle la trama criminal y el matrimonio de Larry y Carol sale fortalecido con su aventura.
Fiel al tono ligero y gamberro de Allen, no exento de cierto cinismo, su “happy end” en lo relativo a la relación duradera de Carol y Larry, viene acompañado de lo que podría ser otra relación feliz, la de Ted y Marcia, aunque el primero confiesa que tendrán que esperar un poco, está exhausto de haber “entretenido” a Helen, la amante de Paul aspirante a actriz, para que no interfiriera en el simulacro de chantaje sin cuerpo.
Martin Scorsese proyecta "Aldeas" en el Vaticano, el último sueño del papa Francisco
La Santa Sede se viste de cine… y de emoción. El Vaticano acogerá este 21 de abril una proyección muy especial: el documental “Aldeas, The Final Dream of Pope Francis”, impulsado por el mismísimo Martin Scorsese y centrado en la figura del recordado Papa Francisco.
No ser fan de Taylor Swift pasa factura a Josh Hutcherson
En Hollywood también hay dramas fuera de la pantalla… y esta vez el protagonista es Josh Hutcherson, que ha confesado que una inocente opinión sobre Taylor Swift le metió de lleno en una tormenta digital de la que no quiere saber nada.