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Biografía

Orson Welles

Orson Welles

70 años ()

Orson Welles

Nació el 06 de Mayo de 1915 en Kenosha, Wisconsin, EE.UU.
Falleció el 10 de Octubre de 1985 en Hollywood, Los Angeles, California, EE.UU.

Premios: 2 Oscar

El genio de la lámpara

18 Octubre 2002

Si a alguien le viene como anillo al dedo el calificativo de genio, ése es Orson Welles. Con su primer film logró lo que nadie tenía en Hollywood: el control creativo. Ironías de la vida, el resto de su carrera fue una lucha por hacer las películas que quería. El genio de Welles se resistía a ser encerrado en la lámpara.

El aura genial de Welles se manifestó ya cuando era niño. El futuro cineasta nacido en Kenosha (Wisconsin) en 1915 fue tema de un artículo en un diario local que titulaba “Dibujante, actor, poeta, no tiene más que diez años”. Crío prodigio, heredó de su padre las dotes técnicas y empresariales, mientras que su madre, pianista, le legó el amor al arte. Esto le llevó al teatro, primero en el colegio, luego en Gate Theatre de Dublín, finalmente en el Federal Theatre neoyorkino. Apasionado de Shakespeare, creó su propia compañía, el Mercury Theatre, donde reunió a un estupendo grupo de intérpretes: su debut fue Julio César. El grupo le acompañaría en sus programas radiofónicos para la CBS y en sus primeras películas.

El 29 de octubre de 1938 la vida de Orson cambió. La emisión por radio de “La guerra de los mundos”, adaptación de la obra de H.G. Wells, provocó el caos entre la población americana. Dramatizada como si fuera un noticiario, con intervenciones de corresponsales y llamamientos a la calma de las autoridades, el público creyó que los marcianos estaban realmente invadiendo la Tierra. Tal fue la repercusión del programa, que Hollywood puso los ojos en Welles. Georges Schaeffer, presidente de RKO, le ofreció un contrato de condiciones inmejorables. Tras algunos tanteos con la idea de adaptar “El corazón de las tinieblas”, Welles se lanzó a tumba abierta con Ciudadano Kane.

El retrato de un magnate de la prensa puso nervioso a William Randolph Hearst, evidente modelo del protagonista de la película. Lo que supuso una guerra sin cuartel, para evitar que el film viera la luz. Tarea inútil, pues la película se rodó y revolucionó el cine. Un Welles que visionó cuarenta veces La diligencia de John Ford, dio nuevos bríos al lenguaje cinematográfico con el uso de los grandes angulares y el contrapicado, o la concepción de sus elegantes planos secuencia.

Por encima de su crítica a Hearst, o de la estructura de flash-backs cruzados (varios personajes recuerdan a Kane, que acaba de fallecer), el film ofrecía una meditación sobre el poder y demostraba, casi siguiendo a la letra las palabras del evangelio, que “de nada sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su infancia”. Infancia que se esconde tras la misteriosa palabra “Rosebud”, nombre del trineo con el que Kane jugaba de niño.

Luego vendría una filmografía valiosísima, aunque sacada adelante a trompicones, donde destacarían la magnífica El cuarto mandamiento, el cine negro de La dama de Shanghai y Sed de mal, y las shakespearianas Otelo y Campanadas a medianoche, esta última rodada con capital español.

En su faceta de actor, Welles quedaría inmortalmente identificado como Harry Lime en El tercer hombre, a pesar de aparecer sólo 10 minutos en pantalla. André Bazin definió a la perfección su memorable personaje: “Fascinante bandido, personificación del desbocado romanticismo de la época, arcángel de las cloacas, contrabandista de la frontera del bien y del mal, monstruo digno de ser amado, Harry Lime-Welles era esta vez más que un personaje, un mito.”

Oscar
1971

Ganador de 1 premio

  • Oscar honorífico
Oscar
1942

Ganador de 1 premio

Filmografía
Don Quijote (1992)

1992 | Don Quijote

En algún lugar del planeta, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un director de cine que deseaba hacer películas. Aunque su primer film, Ciudadano Kane, había deslumbrado al mundo, el camino de la realización, lejos de quedar allanado, se le hizo cuesta arriba. Se creó fama de dominante, excéntrico, amante de rarezas y poco disciplinado; y su obra se consideraba minoritaria. Las posibilidades de dirigir disminuían, hasta el punto de que para costearse sus proyectos, aceptó pequeños papeles en películas que le interesaban bien poco. Cada muchos años dirigía algún film, cuando conseguía financiación; y, a la vez, con el dinero de que disponía, rodaba fragmentos de obras muy personales. Una de estas era Don Quijote (1992) que, comenzada en 1957, quedó inacabada. Siete años después de su muerte, en 1992, se presentó un montaje con el material rodado. El nombre del director era Orson Welles. El film rezuma la fuerza de su director, pero hay que considerarlo como lo que es: un film sin terminar; y quedarnos con las ganas de lo que podía haber sido: una obra maestra. Claro esto, hay que señalar una inteligente decisión de Welles en la concepción de su película: sitúa al caballero andante y su escudero en la época actúal. Esto, que podría considerarse una decisión caprichosa, o dictada por las precarias condiciones económicas del rodaje, sirve para mostrar la universalidad de los tipos de don Quijote y Sancho, que siguen cabalgando a lo largo de todos los tiempos... y la del mismo relato de Cervantes, de quien toma relevo el propio Welles como cronista, que con su cámara quiere filmar las ingeniosas aventuras de pareja de tan gran fama. El montaje de Patxi Irigoyen y Jesús Franco, meritorio, sirve para recuperar un precioso material de Welles. Inicialmente, la acción transcurre en un escenario campestre, que podría corresponder casi siempre a cualquier época; es a partir de cierto momento, en que caballero y escudero se separan, cuando la película pierde un tanto su ritmo; la visión de Sancho Panza recorriendo las calles de Pamplona, en pleno San Fermín, preguntando por una cajita que tiene imágenes y hace ruido –la televisión– llega a agotar. En cualquier caso, las andanzas de don Quijote y Sancho –muy bien encarnados por Francisco Regueira y Akim Tamiroff, que dan con los tipos imaginados por Cervantes– se siguen con interés, gracias en gran parte a los maravillosos diálogos que mantienen, traslucidores de un idealismo y pragmatismo, que ambos irán poco a poco intercambiándose. La fotografía en blanco y negro, muy contrastada, da a algunas de las imágenes un tono de aguafuerte muy atractivo. Y momentos tan conocidos como el del ataque a los molinos de viento, se resuelven con una admirable planificación.

6/10
Alguien a quien amar

1987 | Someone to Love

Un director de cine realiza un encuentro con amigos y extraños en un viejo teatro. En la reunión, el cineasta quiere saber la opinión de éstos acerca de temas tan importantes como el amor y la soledad.  Henry Jaglom pudo contar en esta obra con su amigo Orson Welles, al que le dedicó el film. Trata temas contemporáneos, permitiendo al espectador ser partícipe y haciéndole pensar.

5/10
La marca de la mariposa

1982 | Butterfly

Adaptación no muy afortunada de una turbia obra de James M. Cain, a pesar del atractivo reparto. Transcurre durante la vista de un juicio, en que un hombre es acusado de un crimen que implica haber mantenido relaciones inapropiadas con su propia hija.

4/10
Beeman el magnífico

1972 | Get to Know Your Rabbit

Una curiosa y rara película de Brian De Palma, con secundarios de lujo como Katharine Ross y Orson Welles. Sigue a un aprendiz de mago, que recibe clases de un maestro y su conejo. Le saldrá un admirador en un local de striptease. El guión logró una nominación a los premios del Sindicato de Guionistas.

4/10
El hechicero (1972)

1972 | The Witching

Lori y Frank forman un matrimonio joven que acaba de perder a su primer hijo en el parto. Tras el trauma, Frank recibe una oferta para ir trabajar al apartado pueblo de Lilith como diseñador en una fábrica de muñecas. El matrimonio se traslada al lugar, un pueblo medio fantasma, sin niños, que parece permanecer anclado en el pasado y cuyos habitantes se conducen de manera extraña. Gobierna el pueblo el misterioso Sr. Cato, obsesionado por la prematura muerte de su hijo y con la idea de devolverle la vida. Muy pronto Lori se dará cuenta de que el lugar está dominado por el culto al demonio... Producto de terror con aires de telefilm y cuya mejor baza es la desasosegante puesta en escena. Sin embargo, la calidad de la fotografía deja mucho que desear y el montaje es un completo desastre, de modo que el desarrollo de la historia acaba por no tener ni pies ni cabeza. Bert I. Gordon (El alimento de los dioses) resalta explícitamente la sordidez sexual, uno de los temas principales de la película y Orson Welles está cuando menos inquietante.

3/10
La isla del tesoro (1972)

1972 | Treasure Island

El jovencito Jim vive con su madre en una posada. Un día llega a la costa, el capitán Billy Bones que posee un enorme cofre con el mapa de la isla donde se encuentra un tesoro enterrado. Decide alojarse en la posada y tras conocer a Jim, le entrega a éste, una bolsa y le confía un secreto: Un pirata con pata de palo le persigue, y ha de mantenerse alerta. Esa misma noche un grupo de marineros ataca la posada y tras ver a Bones muerto y el cofre vacío, secuestra a Jim y deciden ir tras el tesoro. Los piratas utilizan al chico para que les ayude a encontrar a Long John Silver (Orson Welles); pero, lo que Jim no sabe es que tras encontrar el tesoro, los piratas le matarán. 'La isla del tesoro' es una de las historias más contadas en las películas de piratas. En este caso es John Hough el que aporta su particular versión. El enorme Orson Welles protagoniza este film entretenido que no supera el listón que dejó La isla del tesoro (1950) de Byron Haskin.

4/10
Un lugar seguro

1971 | A Safe Place

Una mujer solitaria y confusa, que vive en Nueva York –que a veces se hace llamar Susan y a veces Noah–, rememora los recuerdos de su vida, a las personas que ha conocido, y a los hombres de los que se enamoró. En Central Park mantuvo un encuentro con un carismático mago, que le regaló objetos mágicos. Desde el principio de su carrera, Jack Nicholson se concentró en películas de temática para adultos. El carismático actor realiza un gran trabajo como Mitch, antiguo amante de la protagonista. También destaca la presencia de Orson Welles, en el papel de mago. El film supuso el debut del guionista y director Henry Jaglom.

4/10
Malpertuis

1971 | Malpertuis

A punto de morir, un tipo llamado Cassavius lega su mansión ‘Malpertuis’ a sus descendientes. Pero el lugar esconde un oscuro secreto. Inclasificable film de terror, con la presencia destacable de Orson Welles.

4/10
La década prodigiosa

1971 | La décade prodigieuse

Adaptación de una novela de Ellery Queen (pseudónimo de Frederic Dannay y Manfred Lee) a cargo de Claude Chabrol, el reparto incluye de modo inesperado a dos nombres representativos del cine estadounidense: Orson Welles y Anthony Perkins. El film describe un peculiar triángulo entre un millonario, su joven esposa a la que previamente adoptó de un horfanato, y su nuevo hijo adoptivo. Relaciones incestuosa y chantaje completan el sórdido cuadro, que le viene a Chabrol como anillo al dedo.

4/10
Dirigida por John Ford

1971 | Directed by John Ford

Peter Bogdanovich hizo en 1971 este documental sobre la vida y obra de John Ford, contribuyendo al conocimiento del maestro que se autodescribía como alguien que hace westerns. A través de entrevistas y escenas de sus películas, Bogdanovich analiza el estilo del director y su gran capacidad artística en una época en que el reconocimiento de la autoría cinematográfica no estaba desarrollado. En 2006 rehizo el documental con nuevo material para dar una perspectiva aún más amplia de la obra de Ford.

7/10
La carta del Kremlin

1970 | The Kremlin Letter

Varios de espías son enviados a Moscú para recuperar la carta del título, que contiene importante información sobre las acciones de China para hacerse con la bomba atómica. Ward es el cabecilla veterano que dirigirá a varios individuos, entre los que se encuentran Charles Rone, un oficial políglota con gran memoria fotográfica, un hombre apodado Highwayman, y B.A., una habilidosa mujer especializada en abrir cajas fuertes. Thriller de espías que no da respiro, dirigido por John Huston, que resultó un fracaso de público debido a que nunca se acabó de enterar del todo de qué iba el asunto. Sus más de dos horas de metraje tampoco ayudan mucho. En la trama se muestra un grupo de personas que hacen lo que sea por conseguir su objetivo, desde matar hasta flirtear con las drogas, pasando por relaciones licenciosas. Entre todo el reparto destaca la rusa Lila Kedrova (1918-2000), quien tras una brillante carrera en Occidente consiguió el Oscar como mejor secundaria por Zorba, el griego (1964).  Orson Welles y el propio director tienen un papelito en la historia. El primero aprovechó que filmaban en Roma para trabajar en Trampa 22, que se estaba rodando también en esta ciudad.

4/10
Waterloo

1970 | Waterloo

Recreación del episodio de Napoleón y la batalla que le hizo más famoso. En el verano de 1815, el ejército francés liderado por Napoleón Bonaparte luchó contra las tropas británicas al mando del Duque de Wellington y el ejército de Prusia. Sergei Bondarchuk (Guerra y paz (1968)) dirigió una superproducción que destacaba por sus grandes planos generales y la cantidad de extras que circularon por la pantalla. Protagonizan Rod Steiger (Jesús de Nazaret), como el mítico emperador; Christopher Plummer (Sonrisas y lágrimas) y Orson Welles (Ciudadano Kane), entre otros.

6/10
Trampa 22

1970 | Catch 22

El director de Armas de mujer satiriza el cine bélico, a través de un piloto que, durante la Segunda Guerra Mundial, intenta desesperadamente hacerse pasar por loco, para que le retiren del servicio. Junto a Alan Arkin y Martin Balsam, destaca la presencia en el reparto del músico Art Garfunkel.

4/10
La batalla del río Neretva

1969 | The Battle of Neretva

Una de las batallas de la Segunda Guerra Mundial, en concreto la que tuvo lugar en Yugoslavia, es lo que se muestra en esta cinta bélica de Veljko Bulajic. El ejército alemán e italiano, los leales a Tito y aquellos que sirven al Rey se dan cita en el cruento combate que tiene lugar en la vereda del río Neretva del título. El puente que cruza dicho río representa un medio de comunicación imprescindible dentro de la guerra, y cuando los partisanos del líder Tito lo hacen volar por los aires, esto no es más que el comienzo de un violento encuentro. La película se alimenta de unas espectaculares secuencias de batallas ocurridas en el marco de un pueblo yugoslavo sufriente. Coproducida por varios países, cuenta con un reparto internacional. El ruso Yul Brynner, un tanto prudente en su trabajo, el norteamericano Orson Welles, en una breve pero intensa aparición, el alemán Hardy Krüger, el italiano Franco Nero o la yugoslava Sylva Koscina son algunos de los rostros presentes. El film fue nominado a los Oscar en la categoría de mejor película extranjera en 1970.

6/10
La estrella del sur

1969 | The Southern Star

En una fiesta desaparece un valioso diamante conocido como "La estrella del sur". El principal sospechoso es Matakit, ayudante de Dan Rochland, prestigioso geólogo estadounidense. Bienintencionada adaptación de la novela homónima de Jules Verne, con sólidos intérpretes.

5/10
¿Cuál de las trece?

1969 | 12 + 1

Mario Beretti, un hombre despreocupado, recibe como herencia 13 sillas antiguas. Decide venderlas para sacar algún dinero rápido, pero después se entera de que una de las sillas tenía escondidos unos documentos valorados en una fortuna. Mario intentará recuperar las sillas, pero no será fácil. Vittorio Gassman realiza una interpretación genial, como seductor sin escrúpulos, en esta ingeniosa comedia. Le acompañan grandes actores como Sharon Tate, Orson Welles y Vittorio De Sica.

5/10
Tepepa... Viva la revolución

1969 | Tepepa

Spaghetti-western ambientado en los tiempos de la revolución mexicana. La trama se centra en un hombre solitario que se adhiere a los ideales de la revolución. Se trata de una coproducción hispaniitaliana, protagonizada por Tomas Milian (Los hijos del día y de la noche) y Orson Welles. La banda sonora la firma el gran Ennio Morricone.

4/10
Castillo de naipes

1968 | House of Cards

Un cadáver aparece flotando en el Sena en París. Se trata del tutor de un niño de una familia adinerada. La madre, viuda, contrata a un boxeador con problemas económicos para que le instruya en las costumbres americanas, después de que el crío la emprendiera a tiros con él, pues tomó una pistola por la noche para “pasar el rato”. El tipo no sabe dónde se está metiendo, pues la familia está implicando en un asunto de tráfico de armas para Argelia, y hay tiros y crímenes a granel. ¿Suena la trama disparatada? Por supuesto, y es que lo es. Todo el desarrollo argumental es caprichoso, querría lograr un ritmo vertiginoso, quizá con la referencia del maestro Alfred Hitchcock y Con la muerte en los talones. Pero claro, ni John Guillermin es el mago del suspense, ni George Peppard Cary Grant. Resulta difícil que el espectador haga el exigido ejercicio de la suspensión de la incredulidad, pues el conjunto no logra sostenerse. Hay algún pasaje entretenido, y una buena partitura de Francis Lai. Y por supuesto, Orson Welles "pasa la gorra" por hacer una breve (y tonta) aparición.

4/10
La invasión de los bárbaros

1968 | Kampf um Rom I

Curioso peplum rodado en Alemania que muestra la luchas enconadas entre romanos y bárbaros en tiempos de Justiniano. No es de lo mejor de su director, el habitualmente Robert Siodmak, quien murió dos años después.

5/10
Edipo, el rey

1968 | Oedipus the King

Este clásico griego cuenta la trágica historia de Edipo, en rey que se casa accidentalmente con su madre, asesina a su padre, por lo que acabará pagando un alto precio con los dioses al desatar su ira. Correcta adaptación británica la inmortal tragedia de Sófocles, que cuenta con un reparto extraordinario.

5/10
Una historia inmortal

1968 | Histoire immortelle

Primera película en color rodada por Orson Welles, en un trabajo hecho para la televisión francesa, del que existen dos versiones, una en francés y otra extendida en inglés. Responde al deseo siempre expresado por el cineasta de llevar a la pantalla alguna de las obras de la danesa Karen Blixen, más conocida por su nombre literario de Isak Dinesen. Se trata de una obra aparentemente sencilla, sin gran alarde de medios, pero en realidad muy estudiada para crear una atmósfera especialísima. Protagonizan el propio Welles más Jeanne Moreau. Sigue al señor Clark, empresario de edad avanzada afincado en Macao, que ha conocido la prosperidad gracias a sus negocios en el mercado chino. Subyugado por cierta historia que se repite en ambientes marineros, de la que habla con su fiel empleado Levinsky, según la cual un tipo mayor pagó a un marinero para que le diera un hijo, acostándose con su joven esposa, decide convertirla en realidad. Sorprende la solidez del film, muy bien iluminado, y donde la nostalgia por algo inefable, cierta inocencia primitiva, tiene un símbolo en una caracola que recuerda a aquella esfera de un paisaje nevado que sostenía el protagonista de Ciudadano Kane.

7/10
Georgina

1967 | I'll Never Forget What's'isname

Comedia británica donde un hombre que ha hecho una gran fortuna se siente en la necesidad de volver a sus humildes orígenes londinenses para encontrar la felicidad perdida. Para ello planea perder toda su fortuna mediante una agresiva campaña en la que se desprestigia a sí mismo. Pero en todo este tiempo se ha forjado demasiados amigos y enemigos – que no están muy lejos uno de otro– que no le dejarán llevar a cabo dicha tarea. Como curiosidad, decir que tuvo cierta polémica al ser la primera película de la historia del cine británico donde se decía una palabrota (“fuck” en inglés) referida al acto sexual. Además, supuso la primera de las tres películas que el compositor Francis Lai colaboró con el director Michael Winner, siendo las otras dos El último obstáculo (1969) y La prueba del valor (1970).

6/10
The Sailor from Gibraltar

1967 | The Sailor from Gibraltar

Melodrama romántico imbuido por el tono lírico de la novela de Marguerite Duras, que cuenta con un reparto de lo más variopinto, pues reúne a los ingleses Vanessa Redgrave y John Hurt, a la francesa Jeanne Moreau, al genio americano Orson Welles y al italiano Umberto Orsini. Todos ellos en una historia de pasión, intriga, algo de fantasía y sueños imposibles. Anna vive obsesionada porque hace años perdió el amor de un marinero. Tras quedarse viuda y quedar como heredera de una gran fortuna, decide buscar a ese hombre por medio mundo involucrándose con una serie de extraños personajes. Finalmente contrata a un investigador privado que cree que ese hombre sólo es un producto de su imaginación.

6/10
Casino Royale

1967 | Casino Royale

James Bond disfruta ya de una muy merecida jubilación. Pero los planes del malvado Smersh obligan al Servicio Secreto a acudir a 007. El célebre personaje es parodiado con el rostro del gentleman David Niven.

5/10
¿Arde París?

1966 | Paris brûle-t-il?

Adaptación de la novela homónima de Dominique Lapierre y Larry Collins, a cargo de un jovencito Francis Ford Coppola y del escritor Gore Vidal. Eso sí, título obliga, dirige el francés René Clément. El film transcurre en 1944, cuando París está ocupada por los nazis pero la liberación se presiente próxima. Los aliados podrían llegar pronto, la Resistencia empieza a hacerse notar, y el embajador sueco maniobra entre bambalinas. Pero pende sobre la ciudad de las luces la espada de Damocles de la orden que el general Dietrich von Choltitz ha recibido del mismísimo Adolf Hitler: quemar París si ve que la plaza está perdida. Como ocurría en El día más largo, rodada cuatro años antes, destaca el nutrido reparto superestelar, que dan vida a los muchos personajes de las distintas historias cruzadas de supervivencia y heroísmo. Y se deja notar una realización plenamente moderna, con variados movimientos de cámara y originales encuadres. El film está rodado en blanco y negro para aumentar la verosimilitud de la trama y favorecer la inclusión de insertos de imágenes reales del París de la ocupación.

6/10
Un hombre para la eternidad

1966 | A Man For All Seasons

Obra maestra de Fred Zinnemann, galardonada con 6 Oscar. La historia de Tomas Moro y su martirio a manos de Enrique VIII es un monumento a  lo más sagrado del hombre: su conciencia. Excepcional trabajo de Paul Scofield, que ganó el Oscar.

9/10
Las aventuras de Marco Polo (1965)

1965 | La fabuleuse aventure de Marco Polo

El joven Marco Polo viaja a China, para ayudar a Kublai Khan a combatir a los rebeldes, encabezados por su propio hijo. Decepcionante versión de las aventuras del legendario viajero. Destaca la presencia de Orson Welles, interpretando a un erudito veneciano.

4/10
Campanadas a medianoche

1965 | Campanadas a medianoche

Magnífica película de un Orson Welles que tenía muchas dificultades para hacer cine. Aquí contó con el apoyo del productor español Emiliano Piedra para seguir explorando a su amado Shakespeare, en un título que aúna varias obras del genial bardo sobre Enrique V. Con increíble inspiración, Welles sabe conjugar las partes de comedia, de la época en que el rey se divierte con Falstaff y sus juerguistas amigos, con las más dramáticas sobre la responsabilidad que conlleva ser rey, y que trasladará la acción al campo de batalla. Las palabras escritas por Shakespeare suenan de un modo sin parangón, con un reparto estupendo e internacional, donde no faltan hispanos como Fernando Rey. Y el cineasta muestra su talento en las escenas de las batallas, de las más memorables de la historia del cine a pesar del ajustado presupuesto, nada comparable a lo que Hollywood puso a sus pies en los años de Ciudadano Kane.

8/10
La isla del tesoro (1965)

1965 | La isla del tesoro

El español Jesús Franco no pudo concluir el proyecto de adaptar la novela "La isla del tesoro", de Robert Louis Stevenson, basándose en un guión de Orson Welles, con el que el realizador había colaborado en Campanadas a medianoche. La cosa se quedó en un triste cortometraje inacabado.

4/10
Ro.Go.Pa.G.

1963 | Ro.Go.Pa.G.

Cuatro segmentos reunidos en esta cinta de cuatro directores diferentes: Rossellini, Godard, Pasolini y Gregoretti, cuyo título es la primera sílaba de los apellidos de estos. 'Illibatezza' cuenta las atenciones que recibe una azafata de vuelo por parte de un americano maduro. 'El nuevo mundo' habla de una visión pre apocalíptica y post apocalíptica del mundo. 'La Ricotta' se basa en una parte de la vida de Jesucristo; y 'Il Pollo Ruspante', que habla sobre una familia materialista.

5/10
Hotel Internacional

1963 | The V.I.P.s

Un grupo de adinerados y elitistas personajes se alojan en un hotel tras haberse suspendido el vuelo donde iban a viajar de Londres a Nueva York. Entre ellos se encuentran, Frances, una mujer que iba a abandonar a su marido, pues piensa que le está siendo infiel; el director de cine Max Buda que, junto a su contable y una actriz, se aleja de Londres para no pagar unos impuestos; o una duquesa arruinada con problemas psicológicos. En el hotel, las historias de todos ellos se cruzarán y les ayudará a replantearse sus vidas. Con un reparto coral, la película fue un gran éxito de taquilla. La pareja de moda Richard Burton y Elizabeth Taylor, que acababan de rodar Cleopatra (1963), fue, en parte, un reclamo para el público. Margaret Rutherford recibió el Oscar a la mejor actriz de reparto.

7/10
El proceso

1962 | Le procès

Adaptación de la celebérrima novela de Franz Kafka. Describe las tribulaciones de un pobre oficinista, Joseph K., que es detenido por la policía debido a un crimen terrible que nunca se especifica, y del que K. no tiene ninguna conciencia. Orson Welles atrapa el alucinante y absurdo proceso judicial al que es sometido el protagonista, un Anthony Perkins que dos años antes había saboreado las mieles de la gloria gracias a Psicosis. Destaca la tenebrista fotografía en blanco y negro de Edmond Richard, que convierte la película en algo muy próximo a un título de terror.

7/10
La Fayette

1961 | La Fayette

Biografía triunfalista del celebérrimo general, centrada en su época de la Guerra de la Independencia Americana, cuando adquirió notoriedad. Poco después de casarse, La Fayette deja a su esposa y acude a unirse a los rebeldes norteamericanos, que luchan por independizarse de Inglaterra. Tras combatir en varias batallas y hacerse amigo de George Washington, La Fayette vuelve a Francia en busca de la ayuda de George Washington. En su momento fue la producción más costosa del cine francés. Cuenta con un gran reparto de actores, que incluye a Orson Welles interpretando a Benjamin Franklin. Está filmado con una vistosa fotografía.

5/10
David y Goliath

1960 | David e Golia

Saúl, rey de Israel, hombre bondadoso en tiempo atrás, está cayendo con los años en la locura. Además, los filisteos se están uniendo para arrebatar a los israelíes el Arca de la alianza. En esta situación, Saúl acude al profeta Samuel, que le revela que su sucesor será un joven pastor llamado David. Todo el encanto del peplum, en esta producción italiana que recrea fielmente la historia del célebre personaje bíblico. El gran Orson Welles interpreta al protagonista.

4/10
Austerlitz

1960 | Austerlitz

Abel Gance fue artífice de la obra maestra del cine mudo Napoleón, en 1927. El film estaba concebido como la primera parte de una serie de seis películas que abarcaran la vida del emperador francés. Como la película fue un gran fracaso económico, no pudo filmar las cinco entregas restantes. Más de cuarenta años después, Gance rodó esta reconstrucción de la batalla de Austerlitz, el mayor triunfo militar de Napoleón. Se trata de un ambicioso film, con actores de primera, que sin embargo resulta decepcionante, pues no alcanza la espectacularidad de su muda predecesora.

5/10
Impulso criminal

1959 | Compulsion

Una de las obras maestras del director Richard Fleischer, sobre todo por el ambiente de tensión que logra Orson Welles, en el rol de abogado defensor, donde demuestra una vez más su personalidad como actor. Basada en la novela de Meyer Levin, después convertida en obra teatral, cuenta un célebre caso de asesinato que ocurrió en la América de 1924 cuando dos jóvenes estudiantes homosexuales asesinaron a un compañero para demostrar su supuesta superioridad, según los dictámenes del superhombre de Nietzsche. Dicha trama sería también llevada al cine por Hitchcock en La soga (1948). Cuenta con un guión muy inteligente, donde se analizan importantes aspectos como la ausencia de moral, la hipocresía social y esas ansias de superioridad que acabarían siendo la semilla del nazismo. El film fue premiado por la interpretación masculina conjunta en el Festival de Cannes; en efecto, Dean Stockwell, Bradford Dillman y Orson Welles están soberbios.

8/10
Escala prohibida

1959 | Ferry to Hong Kong

Una de esas cintas de aventuras más o menos previsibles, a las que se apuntaba Orson Welles como actor para sanear su cuenta corriente, aunque dirigida por el siempre competente Lewis Gilbert. Sigue las andanzas de un aventurero camorrista, expulsado de Hong Kong tras un altercado. Viajará en ferry a Macao, pero por un problema de papeles no le dejan desembarcar.

5/10
Sed de mal

1958 | Touch Of Evil

Uno de los grandes títulos de la filmografía de Orson Welles. Este hombre genial, que deslumbró con su talento multifacético, tuvo siempre muy mermadas sus posibilidades de dirigir. Tras Ciudadano Kane se labró una fama de director difícil, por lo que saber cuándo iba a acometer un nuevo proyecto era todo un misterio: pocos estudios se arriesgaban a darle la oportunidad, y a veces Welles se las debía arreglar para convertir tramas más o menos mediocres en películas que trascendendían sus estrechos márgenes para así convertirse en cine con mayúsculas. Fue el caso de Sed de mal, adaptación libre de Welles de "Badge of Evil", novela negra de Whit Masterson. La revista cinéfila "Cahiers du cinéma" la definió como “la mejor película de serie B que jamás se haya hecho”. El film transcurre en una pequeña ciudad fronteriza entre Estados Unidos y México. Un caso obliga a colaborar a Quinlay (Orson Welles), un policía americano, con Vargas (Charlton Heston), un funcionario mexicano. El primero tiene un innato olfato detectivesco para dar con los culpables de crímenes y delitos. Pero sus métodos son heterodoxos, y no tiene escrúpulos en inventar pruebas falsas para incriminar a los sospechosos. La definición que el honrado Vargas hace de Quinlay, “era un buen detective, pero un mal policía”, se ajusta a la realidad como un guante. Así describía Welles la superioridad moral del personaje que encarna Heston: “Es un ser superior, y no porque sea un buen mozo o esté en el candelero, no. Es debido a que es una persona civilizada y tiene una cultura más honda. No se trata sólo de que sea bueno e incapaz de hacer canalladas, sino de que comprenda qué significa ser bueno. Así, tenemos un hombre que puede responder al sinvergüenza sin tener siempre la palabra virtud en la boca, y los argumentos que opone al poder policial son aquellos que sólo un hombre cultivado puede ofrecer.” Fue Charlton Heston el que propuso a Welles como director del film a Universal, pues al principio sólo debía intervenir como actor, haciendo el papel del detective. Heston dijo de Welles que “fue el hombre con más talento que he conocido, lo cual no quiere decir que fuera el mejor actor o el mejor director. No pienso que lo fuera. Pero eso que llamamos ‘talento’, esa capacidad de crear arte, Orson la tenía a punta pala.” Quedó para la posteridad, y ha sido requeteestudiado en las escuelas de cine el plano secuencia con que se abre el film, en que somos testigos de cómo un tipo pone una bomba. Las acrobacias que hace la cámara son sencillamente increíbles. Otro arranque de genialidad ocurrió el primer día de rodaje: Welles estuvo casi todo el día preparando un plano, sin rodar nada, para desesperación de los ejecutivos del estudio. Cuando al fin lo hizo, declaró que ese plano correspondía a doce páginas del guión, y que por tanto iban con dos días de adelanto con respecto al calendario previsto.

8/10
El largo y cálido verano

1958 | The Long, Hot Summer

Ben Quick (una de las interpretaciones inolvidables de Paul Newman) regresa a su pueblo natal, donde tiene fama de incendiario. La noticia sienta muy mal en la casa de un viejo terrateniente (Orson Welles), algo fanfarrón y, sin embargo, cuando se encuentra con él, decide contratarle para vender unos caballos demasiado salvajes. Si lo consigue le hará dependiente de su tienda. Realizando una exhibición de labia, el joven vende todos los animales a los rancheros locales que, posteriormente, son incapaces de atraparles. El viejo le contrata y en poco tiempo le demuestra que es un empleado muy competente, por lo que comienza a sentir cariño por él y, además, ve en él al hijo que siempre ha querido tener, por encima de su propio hijo, que comienza a sentir celos, pues teme que se le escape la herencia. Paralelamente, la joven hija del terrateniente se enamora de él. La obra más recordada de Martin Ritt (La tapadera) que consiguió reunir un mítico reparto, con el joven Paul Newman (El buscavidas, La leyenda del indomable) a la cabeza, su mujer en la vida real Joanne Woodward (Harry e hijo) y el director más aclamado de la historia del cine, Orson Welles (Ciudadano Kane). Todos ellos realizan unas interpretaciones inolvidables. El guión de Irving Ravetch y Harriet Frank Jr, resulta tan memorable que años después se haría un remake de esta película con Don Johnson y Melanie Griffith, entretenido, aunque no llegaba a la genialidad del original.

7/10
Las raíces del cielo

1958 | The Roots of Heaven

Morel es un aventurero que se traslada hasta una colonia francesa en África para luchar contra el exterminio indiscriminado de elefantes. Contará con el apoyo de la nativa Minna, el ex soldado Forsythe y de un presentador televisivo que se encargará de realizar un reportaje, pero en su cruzada encontrará también enemigos que luchan por sus propios intereses. Película de aventuras llena de conciencia ecológica dirigida por John Huston y con guión del propio escritor de la novela, Romain Gary. Protagoniza Trevor Howard, acompañado del caballero Errol Flynn y el maestro Orson Welles.

5/10
Sangre en el rancho

1957 | Man in the Shadow

En la pequeña población de Spurline, dos hombres que trabajan para un ranchero manipulador y poderoso llamado Renchler, dueño de la hacienda Golden Empire, son acusados de haber matado a un hombre mexicano. El sheriff Sadler luchará contra muchos obstáculos en su decisión valerosa de encontrar a los asesinos e impartir justicia. Western intenso y dramático, de buena factura. Buen trabajo de Orson Welles (La dama de Shanghai) como el cacique Renchler, en uno de esos papeles oscuros y ambiguos que tanto le gustaban.

5/10
Moby Dick

1956 | Moby Dick

Moby Dick es la historia de una obsesión, la que consume al Capitán Achab por dar captura y muerte a la ballena blanca que le desfiguró el rostro y le mutiló. Una sed de venganza domina a este hombre que no parará ante nada para enfrentarse a su mortal enemigo, aun a costa de poner en peligro la vida de los demás miembros de la tripulación. John Huston, dirige esta adaptación de la famosa novela de Herman Melville obteniendo un apasionante relato épico, con escenas cargadas de gran fuerza dramática,como el duelo final entre el capitán y la mítica ballena. Cuenta con un excelente reparto encabezado por Gregory Peck en el papel de capitán Achab, James Robertson Justice, y Harry Andrews. Destacamos la breve pero intensa aparición de Orson Welles en el papel de padre Mapple. En definitiva estamos ante un gran clásico del cine de aventuras, en el que Huston pone al servicio del relato de Melville unos magnícos actores y unos excelentes exteriores que se rodaron en Madeira, Irlanda Gales e Islas Canarias.

7/10
Napoleón (1955)

1955 | Napoléon

Película río acerca de Napoleón Bonaparte, a cargo del especialista en cine de época de Sacha Guitry. El film adopta el punto de vista de Tayllerand, que acaba de enterarse de la muerte de Napoleón, para trazar sus recuerdos de tan gran personaje, desde sus primeros pasos en Córcega, pasando por sus gestas militares y la derrota de Waterloo, hasta el destierro. Cuento con un reparto excepcional, lo más granado del cine francés e incluso Orson Welles. Resulta algo desmesurada, y domina la concepción episódica, pero resulta sin duda un gran espectáculo.

5/10
Mr. Arkadin

1955 | Mr. Arkadin

Coproducción hispano-suiza-francesa, lo que da idea de los apaños que debía hacer Orson Welles para hacer películas, por su condición de cineasta maldito. El film conecta con otros de sus trabajos al mostrar a un personaje "bigger than life", Mr. Arkadin, que en algunos momentos puede recordar al millonario de Ciudadano Kane, o al Harry Lime de El tercer hombre. Un misterioso millonario contrata los servicios de un asesino, con idea de que dé con el paradero de incómodos testigos que conocen los aspectos más oscuros de su trayectoria, con idea de eliminarlos. Entre los momentos inolvidables del film, se encuentra el del relato de la fábula de la rana y el escorpión –"es mi carácter, es mi carácter"–, que habla de las dificultades de las personajes para enfrentarse a sus debilidades.

7/10
Si Versalles pudiera hablar

1954 | Si Versailles m'était conté

Sacha Guitry compone un monumental film, con la premisa de las muchas historias que podrían contar las paredes de Versalles si dispusieran del don del habla. El film se inicia con el futuro Luis XIV niño de paseo por el campo con su padre, Luis XIII, encantado de no ser reconocido por un súbdito –en realidad sí le reconoce, pero él no se entera–, motivo por el cual decide planear construir una casa de campo que será en el futuro el Palacio de Versalles. A partir de ahí todo son breves estampas, pequeñas historias de personajes históricos desfilando por Versalles, con sus aventuras amorosas, historias de enredo, etcétera, desde la época del rey sol, hasta los sucesos de la revolución. Todo ello impregnado de tono ligero y humorístico, que exasperó a los historiadores, a los que el film les parecía poco riguroso. Guitry, que interpreta a Luis XIV adulto además de dirigir y firmar el guión, tenía 70 años cuando acometió el film. Sus achaques y las acusaciones de colaboracionismo con los alemanes le habían pasado factura, pero acogió con entusiasmo esta película de encargo, que llegó a definir como “la alegría más grande de mi carrera”. Lo cual no quiere decir que no hubiera obstáculos, pues un diputado de la Asamblea Nacional francesa tachó de nulo el interés del film, rodado en el auténtico Palacio de Versalles. El mismísimo ministro de Bellas Artes tuvo que salir a defenderlo, señalando el carácter de cuento de la trama, que no pretendía ser un tratado de historia. Por el film, narrado por Orson Welles y de agradable y colorido tono festivo, desfilan decenas de actores archiconocidos, en breves pero jugosos papeles.

6/10
Otelo

1952 | The Tragedy of Othello: The Moor of Venice

Otelo, orgulloso militar veneciano, está felizmente casado con Desdémona. Pero Yago, uno de sus hombres de confianza, siente tanta envidia que decide convencer a Otelo de que Desdémona le ha sido infiel. Una de las tres geniales incursiones de Orson Welles en el universo de Shakespeare, junto a Macbeth y Campanadas a medianoche. Aunque tardó años en terminar el rodaje, obtuvo una obra maestra, con elaborados movimientos de cámara y ángulos sorprendentes.

7/10
La Rosa Negra

1950 | The Black Rose

En la Inglaterra del siglo XIII, un noble sajón (Tyrone Power) y su fiel amigo (Orson Welles) abandonan su patria, hartos de la tiranía de los normandos. Intentan refugiarse en los remotos países del Este. Cuando atraviesan el norte de África se unen a un poderoso señor feudal que sueña con conquistar el mundo y, juntos, viven emocionantes aventuras. En China son recibidos como dioses y les enseñan el uso de la pólvora y la imprenta. Entonces decidirán regresar a su patria. Junto con Errol Flynn, Tyrone Power es el rey del género de aventuras, como lo demuestran títulos como La marca del Zorro. En esta ocasión comparte cartel con el magistral actor y realizador Orson Welles (Ciudadano Kane, Sed de mal) en un emocionante filme bien dirigido por el maestro Henry Hathaway (El beso de la muerte, Niágara).

5/10
Cagliostro

1949 | Black Magic

Historia basada en la novela de Alejandro Dumas (padre). Cagliostro fue un falso conde italiano que recorrió la Europa del siglo XVIII engañando a destacados miembros de la Corte. Acaso su episodio más conocido es el robo del collar de la reina Maria Antonieta, que provocó su condena a prisión. El film que nos ocupa –que en principio iba a ser dirigido por Douglas Sirk con George Sanders de protagonista–, cuenta con una adecuada ambientación de la Francia prerrevolucionaria y una gran interpretación de Orson Welles como tan peculiar individuo. A destacar el resto del reparto, con Akim Tamiroff como su cómplice gitano, y Valentina Cortese.

6/10
El príncipe de los zorros

1949 | Prince of Foxes

Durante el Renacimiento italiano, César Borgia envía al ambicioso cortesano Andrea Orsini, a que se infiltre en una ciudad-estado para que le mande informes, de cara a su futura invasión. Orsini se enamora de Camilla, la joven esposa del bondadoso conde Varano, que gobierna el lugar. Orsini será incapaz de traicionarles. Tyrone Power protagoniza una cinta de aventuras a la antigua usanza, basada en una novela de Samuel Shellabarger. Destaca el trabajo de Orson Welles, que interpreta a César Borgia.

6/10
El tercer hombre

1949 | The Third Man

La famosa novela de Graham Greene convertida en Obra Maestra del Cine. El escritor americano Holly Martins llega a Viena para encontrarse con su amigo Harry Lime, pero al llegar se entera de que Harry ha muerto atropellado por un camión. La viena de posguerra sirve de escenario a una trama apasionante y sombría de intrigas políticas, corrupción y asesinatos. Carol Reed exprime la novela con gran sentido narrativo, subrayando la atmósfera de misterio a través de una fotografía proverbial. Geniales son los simbólicos diálogos entre el bien y el mal representados por los personajes. E inolvidables son la escenas de la persecución en las cloacas y el altivo caminar de Alida Valli al compás de cítara de Anton Karas.

9/10
Macbeth

1948 | Macbeth

Orson Welles, fiel a su origen teatral y a su amor por Shakespeare, adapta esta obra modélica en su retrato de la ambición, donde Macbeth es empujado a acciones abominables por su esposa. El cumplimiento de la profecía de las brujas es un momento poderoso.

7/10
La dama de Shanghai

1947 | The Lady from Shanghai

Clásico donde los haya, La dama de Shanghai es una de las mejores películas de la mítica Rita Hayworth, elevada al cielo de los mitos gracias a su papel de Gilda, quizá el personaje más atractivo que hayan ofrecido las pantallas de cine. Basado en la novela de Sherwood King, el guión de esta película es una prueba fehaciente de la genialidad de Orson Welles, autor del mismo y de la dirección de la película. El célebre creador de Ciudadano Kane y Sed de mal demuestra de nuevo el por qué de su consagrada figura en el firmamento cinematográfico. La historia cuenta cómo un ingénuo marino irlandés (Orson Welles) se ve envuelto en una serie de intrigas controladas por una bella y misteriosa mujer (Everett Sloane). Entre ellos estará la fascinante presencia de la esposa del marino (Rita Hayworth). Inolvidable resulta la persecución en la galería de los espejos. Imprescindible.

8/10
El extraño (1946)

1946 | The Stranger

En busca de un peligroso criminal de guerra, un cazador nazi, escondido bajo un falso nombre, se traslada a una pequeña ciudad de Connecticut. Un sabueso con el rostro de Edward G. Robinson le sigue la pista. Thriller ambientado al término de la Segunda Guerra Mundial dirigida por Orson Welles, incluye el memorable clímax del reloj.

6/10
Mañana es vivir

1946 | Tomorrow Is Forever

Elizabeth y John están casados. Ambos se separan cuando John ha de acudir como piloto a la Primera Guerra Mundial. Cuando Elizabeth recibe la triste noticia de que John ha muerto en combate, se casará de nuevo. Pero John no ha muerto. Pero ha sufrido una importante cirugía plástica en el rostro, de modo que cuando regresa a Norteamérica está prácticamente irreconocible. Además, ha adoptado a una niña. Inquietante y notable drama con ribetes de cine negro, magníficamente protagonizado por el trío protagonista, especialmente por el siempre ambiguo Orson Welles y por la diva Claudette Colbert (Sucedió una noche). Fue la primera película en que salió acreditada Natalie Wood (West Side Story), con sólo ocho añitos.

6/10
Jane Eyre (Alma rebelde)

1944 | Jane Eyre

La más cuidada de las adaptaciones de "Jane Eyre", la novela más famosa de Charlotte Brontë, y muy representativa del romanticismo literario. Existen varias versiones, algunas más modernas, pero ninguna consigue el poder evocador y nostálgico de esta cuidada cinta, que destaca sobre todo por su fotografía. Robert Stevenson demostró su habilidad para el drama, como años después lo haría para la aventura en producciones de la Disney, productora donde desarrolló la mayor parte de su carrera (El abuelo está loco, La bruja novata, Mary Poppins). En esta ocasión contó con un privilegiado reparto en el que destaca el polivalente Orson Welles, y una Joan Fontaine en la línea de Rebeca, su papel más famoso. Una joven sale del orfanato donde ha pasado toda su infancia y comienza a trabajar como institutriz en una mansión que resulta siniestra, debido al misterioso carácter del dueño, Edward Rochester. La causa de su comportamiento es el repentino fallecimiento de su esposa, que no ha conseguido superar. Sin embargo, la nueva empleada le lleva algo de alegría, tanto es así que surge un romance entre los dos y deciden casarse. Sin embargo, tras el matrimonio él se comporta de forma muy inusual, por lo que queda claro que esconde algo que no le ha contado a su nueva mujer. Ella decide investigar para recuperar su amor.

7/10
Sueños de gloria

1944 | Follow the Boys

Estimable film propagandístico del bando aliado de la II Guerra Mundial. Universal, al igual que los otros grandes estudios, puso a sus estrellas a trabajar en esta recopilación de números musicales y sketch cómicos. El objetivo era moralizar a las tropas y animar a la población que seguía siendo civil. Destaca el fragmento en el que Orson Welles realiza un número de magia serrando en dos a Marlene Dietrich.

5/10
Estambul

1943 | Journey Into Fear

Un ingeniero yanqui experto en armas sufre un atentado. Anda tras él un asesino de la Gestapo. Tras Ciudadano Kane y El cuarto mandamiento, Orson Welles sufre para controlar creativamente este film ya que comenzó a dirigirlo él pero fue, finalmente, Norman Foster, quien llevó la batuta de la película.

5/10
Ciudadano Kane

1941 | Citizen Kane

Los historiadores cinematográficos señalan que la película más influyente de la historia del cine sería El nacimiento de una nación, en la que Griffith combinó todos sus descubrimientos, dando lugar al lenguaje cinematográfico. La segunda sería Ciudadano Kane, que partiendo del lenguaje de Griffith, dio lugar al cine moderno, preocupado por ofrecer en cada plano elaborados encuadres y movimientos de cámara. Los personajes esquemáticos e ingenuos de El nacimiento de una nación, y su indisimulado racismo, han quedado superados por el paso del tiempo, mientras que Ciudadano Kane ofrece una riqueza antropológica aún vigente. Todo comenzó con un joven genio, Orson Welles, director teatral que se había hecho popular con su particular versión radiofónica de la novela "La guerra de los mundos", de H. G. Wells, que provocó auténtico pánico entre la población. RKO le ofreció el contrato más sustancioso que jamás haya recibido un cineasta debutante, que incluía un porcentaje de los beneficios y el absoluto control creativo de sus filmes. El imaginativo Welles pasó algún tiempo barajando la idea de adaptar la novela "El corazón de las tinieblas", de Joseph Conrab, filmándola en primera persona, con un punto de vista subjetivo. Finalmente, desecho este proyecto, pues se le había ocurrido algo mucho mejor, retratar a un magnate inspirado en William Randolph Hearst. Precursor del amarillismo periodístico, Hearst llegó a poseer en sus mejores momentos 28 periódicos, diversas emisoras de radio y multitud de revistas e incluso productoras de cine. Como no contaba ni mucho menos con la autorización de Hearst, Welles le cambió el nombre por Charles Foster Kane, y cambió ligeramente algunos de los hechos reales. Por ejemplo, Hearst se gastó infructuosamente una fortuna para que Marion Davis, su amante, triunfara en el cine. Por su parte, Kane, el personaje de ficción, haría lo propio para que su esposa se convierta en estrella de la ópera. Parece que Kane sólo llegó a sentirse feliz durante su infancia. Ésta es la clave de la última palabra que pronuncia al morir, Rosebud, nombre del trineo con el que solía jugar. El arranque del film se considera curiosamente uno de los mayores errores de la historia del cine, pues en la célebre secuencia de la muerte de Kane, nadie está presente para escuchar sus últimas palabras. Aún así, el fallecimiento desencadena que un periodista investigue qué significaba la palabra Rosebud. Éste entrevista a numerosas personas que le conocieron, pero no conseguirá resolver el misterio. Welles sostiene que nadie puede penetrar en la insondable y compleja mentalidad del ser humano. Por mucho que se conozca a una persona, no se puede saber qué es lo que pasa por su cabeza. Se sintetiza en un plano metafórico, que aparece al principio y al final de la película, en el que la cámara muestra la inscripción No traspassing (Prohibido el paso), en la verja de Xanadú, la suntuosa mansión de Kane.

10/10
Too Much Johnson

1938 | Too Much Johnson

Una de las primeras películas escritas y dirigidas por Orson Welles (antes había realizado un cortometraje de 8 minutos), quien contó para ello con su amigo Joseph Cotten, que debutaba en el cine y que tres años después coprotagonizaría Ciudadano Kane. Formaba parte del fondo de uno de sus montajes teatrales, y estuvo perdida durante mucho tiempo, hasta su recuperación en Roma. El genio de Wisconsin tiene como referente la farsa, una obra teatral cómica de William Gillette. Y la trama se centra en la huida de un mujeriego caradura que escapa del airado marido de su amante, por los lugares más inverosímiles, tejados y muchedumbres que llevan un sombrero similar al suyo, así hasta tomar una nueva identidad como propietario de una plantación. Destaca ya el talento visual de Welles, con influencias expresionistas evidentes y elementos humorísticos originales.

6/10
Al otro lado del viento

2018 | The Other Side of the Wind

Una película que Orson Welles no pudo terminar y estrenar en las salas de cine, se presenta de modo acabado 33 años después de su muerte, gracias al apoyo de muchas personas, instituciones y empresas, entre otros destacan los nombres de Frank Marshall y Peter Bogdanovich –estudioso y amigo de Welles, firmó un libro sobre él a partir de sus conversaciones–, éste además actor de una obra que ha permanecido en el limbo durante décadas. Una plataforma como Netflix facilita la difusión masiva de una película que tiene la vitola del genio Welles, lo que no impide que sea de arduo visionado, su complejidad no hace previsible que el gran público acceda a ella. Incluso, sin dudar de la ambición de la propuesta, se plantean muchas preguntas para el amante del cine de este gran cineasta: ¿de verdad es ésta la película que pretendía su director? Y en caso de serlo, ¿es una película lograda? Cuando uno ve cómo se ha vendido el film, y las ganas de Welles que había entre los cinéfilos, vienen a la cabeza J.R.R. Tolkien con su genial trilogía de “El Señor de los Anillos” –el equivalente, para entendernos, a Ciudadano Kane, en literatura fantástica–, y los posteriores esfuerzos de los custodios de su legado por publicar cualquier papel que hubiera dejado escrito el autor sobre la Tierra Media y alrededores, que por supuesto no están a la altura de la que es su obra maestra. En efecto, Al otro lado del viento es una película valiosa, especialmente para estudiosos, con momentos muy logrados, y gozosos pasajes estéticos, como esa persecución con un extraño juego de sombras que reinventa la secuencia del laberinto de espejos de La dama de Shanghai. Pero no es memorable. La película documenta el supuesto último día de trabajo del mítico director de cine Jake Hannaford, que ha sufrido un accidente mortal de automóvil tras acudir a una fiesta donde se ha proyectado con diversas interrupciones un copión con imágenes de su nueva película. De modo que la trama discurre fragmentadamente entre el material filmado de esa fiesta, por distintas personas y con distintos formatos, y la propia película en la que Hannaford estaba trabajando, donde un hombre y una mujer se persiguen sin que sepamos por qué, gran parte del metraje completamente desnudos. La película de Orson Welles, con la metáfora del título, “el otro lado del viento”, está coescrita con la croata Oja Kodar, también actriz y su amante, lo que no deja de ser otra circunstancia singular. Y se plantea como una reflexión acerca del oficio de cineasta, no exenta de ambigüedad y de un punto de ironía en torno al cine de autor, también en lo relativo a la relación con los actores, productores, técnicos. Ahí, Welles parece sentirse a gusto con un personaje director-actor, John Huston, encarnando a Hannaford, con rasgos viriles a lo Ernest Hemingway, incluido el gusto por las armas de fuego y las peleas con los puños desnudos. No podemos olvidar que su film se está gestando en el nuevo Hollywood de los 70, con jóvenes barbudos admiradores del cine europeo, de hecho entre los asistentes a la fiesta del film se encuentran personalidades como Claude Chabrol, uno de los cineastas emblemáticos de la nouvelle vague. Y tras esa especie de argumento sesudo pero también hueco, representativo del célebre antiargumento para representar el vacío existencial, que han manejado directores como Michelangelo Antonioni, o el erotismo rampante –aunque haciendo un habilidoso uso del bloqueo–, que podría hacer pensar en Bernardo Bertolucci o Ingmar Bergman, parece adivinarse a un Welles burlón y ambiguo, un Harry Lime de carne y hueso, el mismo que aleteaba detrás de Fraude, donde no se sabía dónde empezaba el arte y terminaba la falsificación; curiosamente en este film también tuvo parte creativa Kodar.

6/10
La gran rueda del poder

1999 | The Big Brass Ring

Curioso film que rescata un guión inédito de Orson Welles y Oja Kodar. Cuenta el curioso chantaje que sufre un candidato a gobernador de un estado en EEUU. Ritmo pausado, reflexión sobre los pliegues y repliegues del poder (un tema muy wellsiano) tiene un atinado reparto y su visión resulta, cuando menos, curiosa.

7/10
Don Quijote (1992)

1992 | Don Quijote

En algún lugar del planeta, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un director de cine que deseaba hacer películas. Aunque su primer film, Ciudadano Kane, había deslumbrado al mundo, el camino de la realización, lejos de quedar allanado, se le hizo cuesta arriba. Se creó fama de dominante, excéntrico, amante de rarezas y poco disciplinado; y su obra se consideraba minoritaria. Las posibilidades de dirigir disminuían, hasta el punto de que para costearse sus proyectos, aceptó pequeños papeles en películas que le interesaban bien poco. Cada muchos años dirigía algún film, cuando conseguía financiación; y, a la vez, con el dinero de que disponía, rodaba fragmentos de obras muy personales. Una de estas era Don Quijote (1992) que, comenzada en 1957, quedó inacabada. Siete años después de su muerte, en 1992, se presentó un montaje con el material rodado. El nombre del director era Orson Welles. El film rezuma la fuerza de su director, pero hay que considerarlo como lo que es: un film sin terminar; y quedarnos con las ganas de lo que podía haber sido: una obra maestra. Claro esto, hay que señalar una inteligente decisión de Welles en la concepción de su película: sitúa al caballero andante y su escudero en la época actúal. Esto, que podría considerarse una decisión caprichosa, o dictada por las precarias condiciones económicas del rodaje, sirve para mostrar la universalidad de los tipos de don Quijote y Sancho, que siguen cabalgando a lo largo de todos los tiempos... y la del mismo relato de Cervantes, de quien toma relevo el propio Welles como cronista, que con su cámara quiere filmar las ingeniosas aventuras de pareja de tan gran fama. El montaje de Patxi Irigoyen y Jesús Franco, meritorio, sirve para recuperar un precioso material de Welles. Inicialmente, la acción transcurre en un escenario campestre, que podría corresponder casi siempre a cualquier época; es a partir de cierto momento, en que caballero y escudero se separan, cuando la película pierde un tanto su ritmo; la visión de Sancho Panza recorriendo las calles de Pamplona, en pleno San Fermín, preguntando por una cajita que tiene imágenes y hace ruido –la televisión– llega a agotar. En cualquier caso, las andanzas de don Quijote y Sancho –muy bien encarnados por Francisco Regueira y Akim Tamiroff, que dan con los tipos imaginados por Cervantes– se siguen con interés, gracias en gran parte a los maravillosos diálogos que mantienen, traslucidores de un idealismo y pragmatismo, que ambos irán poco a poco intercambiándose. La fotografía en blanco y negro, muy contrastada, da a algunas de las imágenes un tono de aguafuerte muy atractivo. Y momentos tan conocidos como el del ataque a los molinos de viento, se resuelven con una admirable planificación.

6/10
Fraude

1974 | F for Fake

Apasionante e inclasificable documental de Orson Welles, que se fija en falsificadores de arte como el pintor Elmyr D’Hory, cuyo admirable perfeccionismo lleva a cuestionar qué entendemos por arte; el propio cineasta viene a definirse como un embaucador.

6/10
La isla del tesoro (1972)

1972 | Treasure Island

El jovencito Jim vive con su madre en una posada. Un día llega a la costa, el capitán Billy Bones que posee un enorme cofre con el mapa de la isla donde se encuentra un tesoro enterrado. Decide alojarse en la posada y tras conocer a Jim, le entrega a éste, una bolsa y le confía un secreto: Un pirata con pata de palo le persigue, y ha de mantenerse alerta. Esa misma noche un grupo de marineros ataca la posada y tras ver a Bones muerto y el cofre vacío, secuestra a Jim y deciden ir tras el tesoro. Los piratas utilizan al chico para que les ayude a encontrar a Long John Silver (Orson Welles); pero, lo que Jim no sabe es que tras encontrar el tesoro, los piratas le matarán. 'La isla del tesoro' es una de las historias más contadas en las películas de piratas. En este caso es John Hough el que aporta su particular versión. El enorme Orson Welles protagoniza este film entretenido que no supera el listón que dejó La isla del tesoro (1950) de Byron Haskin.

4/10
Una historia inmortal

1968 | Histoire immortelle

Primera película en color rodada por Orson Welles, en un trabajo hecho para la televisión francesa, del que existen dos versiones, una en francés y otra extendida en inglés. Responde al deseo siempre expresado por el cineasta de llevar a la pantalla alguna de las obras de la danesa Karen Blixen, más conocida por su nombre literario de Isak Dinesen. Se trata de una obra aparentemente sencilla, sin gran alarde de medios, pero en realidad muy estudiada para crear una atmósfera especialísima. Protagonizan el propio Welles más Jeanne Moreau. Sigue al señor Clark, empresario de edad avanzada afincado en Macao, que ha conocido la prosperidad gracias a sus negocios en el mercado chino. Subyugado por cierta historia que se repite en ambientes marineros, de la que habla con su fiel empleado Levinsky, según la cual un tipo mayor pagó a un marinero para que le diera un hijo, acostándose con su joven esposa, decide convertirla en realidad. Sorprende la solidez del film, muy bien iluminado, y donde la nostalgia por algo inefable, cierta inocencia primitiva, tiene un símbolo en una caracola que recuerda a aquella esfera de un paisaje nevado que sostenía el protagonista de Ciudadano Kane.

7/10
La biblia (en su principio)

1966 | The Bible: In the Beginning...

Espectacular recreación de los más conocidos libros de la primera parte del Antiguo Testamento. La película empieza con el libro del Génesis, con la historia de Adán y Eva. Posteriormente, adapta otras historias como la de Sodoma y Gomorra, Noé, el Diluvio Universal y el Arca, y la torre de Babel. A pesar de la dificultad que entraña adaptar los Libros Sagrados en su totalidad, el prestigioso realizador John Huston salió airoso de la prueba, debido a su amplio presupuesto, un guión muy cuidado, unos espectadulares efectos especiales para la época, y a los excelentes actores que conforman el reparto, probablemente el más extenso de toda la carrera de Huston. Este título supuso un giro radical frente a las producciones anteriores en las que había estado al frente, de cine negro, como El halcón maltés o Tener o no tener y la aventurera El tesoro de Sierra Madre. Todo esto produce que el resultado final pueda servir como ilustración de la Biblia, en general correcta, aunque se queda en nada al lado del Texto Sagrado. Se nota la mano maestra del realizador, sobre todo en el ritmo ágil de la película, algo muy difícil de conseguir en un filme conformado por varios episodios, los cuales pueden ser calificados como irregulares en general.

6/10
Campanadas a medianoche

1965 | Campanadas a medianoche

Magnífica película de un Orson Welles que tenía muchas dificultades para hacer cine. Aquí contó con el apoyo del productor español Emiliano Piedra para seguir explorando a su amado Shakespeare, en un título que aúna varias obras del genial bardo sobre Enrique V. Con increíble inspiración, Welles sabe conjugar las partes de comedia, de la época en que el rey se divierte con Falstaff y sus juerguistas amigos, con las más dramáticas sobre la responsabilidad que conlleva ser rey, y que trasladará la acción al campo de batalla. Las palabras escritas por Shakespeare suenan de un modo sin parangón, con un reparto estupendo e internacional, donde no faltan hispanos como Fernando Rey. Y el cineasta muestra su talento en las escenas de las batallas, de las más memorables de la historia del cine a pesar del ajustado presupuesto, nada comparable a lo que Hollywood puso a sus pies en los años de Ciudadano Kane.

8/10
La isla del tesoro (1965)

1965 | La isla del tesoro

El español Jesús Franco no pudo concluir el proyecto de adaptar la novela "La isla del tesoro", de Robert Louis Stevenson, basándose en un guión de Orson Welles, con el que el realizador había colaborado en Campanadas a medianoche. La cosa se quedó en un triste cortometraje inacabado.

4/10
El proceso

1962 | Le procès

Adaptación de la celebérrima novela de Franz Kafka. Describe las tribulaciones de un pobre oficinista, Joseph K., que es detenido por la policía debido a un crimen terrible que nunca se especifica, y del que K. no tiene ninguna conciencia. Orson Welles atrapa el alucinante y absurdo proceso judicial al que es sometido el protagonista, un Anthony Perkins que dos años antes había saboreado las mieles de la gloria gracias a Psicosis. Destaca la tenebrista fotografía en blanco y negro de Edmond Richard, que convierte la película en algo muy próximo a un título de terror.

7/10
Sed de mal

1958 | Touch Of Evil

Uno de los grandes títulos de la filmografía de Orson Welles. Este hombre genial, que deslumbró con su talento multifacético, tuvo siempre muy mermadas sus posibilidades de dirigir. Tras Ciudadano Kane se labró una fama de director difícil, por lo que saber cuándo iba a acometer un nuevo proyecto era todo un misterio: pocos estudios se arriesgaban a darle la oportunidad, y a veces Welles se las debía arreglar para convertir tramas más o menos mediocres en películas que trascendendían sus estrechos márgenes para así convertirse en cine con mayúsculas. Fue el caso de Sed de mal, adaptación libre de Welles de "Badge of Evil", novela negra de Whit Masterson. La revista cinéfila "Cahiers du cinéma" la definió como “la mejor película de serie B que jamás se haya hecho”. El film transcurre en una pequeña ciudad fronteriza entre Estados Unidos y México. Un caso obliga a colaborar a Quinlay (Orson Welles), un policía americano, con Vargas (Charlton Heston), un funcionario mexicano. El primero tiene un innato olfato detectivesco para dar con los culpables de crímenes y delitos. Pero sus métodos son heterodoxos, y no tiene escrúpulos en inventar pruebas falsas para incriminar a los sospechosos. La definición que el honrado Vargas hace de Quinlay, “era un buen detective, pero un mal policía”, se ajusta a la realidad como un guante. Así describía Welles la superioridad moral del personaje que encarna Heston: “Es un ser superior, y no porque sea un buen mozo o esté en el candelero, no. Es debido a que es una persona civilizada y tiene una cultura más honda. No se trata sólo de que sea bueno e incapaz de hacer canalladas, sino de que comprenda qué significa ser bueno. Así, tenemos un hombre que puede responder al sinvergüenza sin tener siempre la palabra virtud en la boca, y los argumentos que opone al poder policial son aquellos que sólo un hombre cultivado puede ofrecer.” Fue Charlton Heston el que propuso a Welles como director del film a Universal, pues al principio sólo debía intervenir como actor, haciendo el papel del detective. Heston dijo de Welles que “fue el hombre con más talento que he conocido, lo cual no quiere decir que fuera el mejor actor o el mejor director. No pienso que lo fuera. Pero eso que llamamos ‘talento’, esa capacidad de crear arte, Orson la tenía a punta pala.” Quedó para la posteridad, y ha sido requeteestudiado en las escuelas de cine el plano secuencia con que se abre el film, en que somos testigos de cómo un tipo pone una bomba. Las acrobacias que hace la cámara son sencillamente increíbles. Otro arranque de genialidad ocurrió el primer día de rodaje: Welles estuvo casi todo el día preparando un plano, sin rodar nada, para desesperación de los ejecutivos del estudio. Cuando al fin lo hizo, declaró que ese plano correspondía a doce páginas del guión, y que por tanto iban con dos días de adelanto con respecto al calendario previsto.

8/10
Mr. Arkadin

1955 | Mr. Arkadin

Coproducción hispano-suiza-francesa, lo que da idea de los apaños que debía hacer Orson Welles para hacer películas, por su condición de cineasta maldito. El film conecta con otros de sus trabajos al mostrar a un personaje "bigger than life", Mr. Arkadin, que en algunos momentos puede recordar al millonario de Ciudadano Kane, o al Harry Lime de El tercer hombre. Un misterioso millonario contrata los servicios de un asesino, con idea de que dé con el paradero de incómodos testigos que conocen los aspectos más oscuros de su trayectoria, con idea de eliminarlos. Entre los momentos inolvidables del film, se encuentra el del relato de la fábula de la rana y el escorpión –"es mi carácter, es mi carácter"–, que habla de las dificultades de las personajes para enfrentarse a sus debilidades.

7/10
Otelo

1952 | The Tragedy of Othello: The Moor of Venice

Otelo, orgulloso militar veneciano, está felizmente casado con Desdémona. Pero Yago, uno de sus hombres de confianza, siente tanta envidia que decide convencer a Otelo de que Desdémona le ha sido infiel. Una de las tres geniales incursiones de Orson Welles en el universo de Shakespeare, junto a Macbeth y Campanadas a medianoche. Aunque tardó años en terminar el rodaje, obtuvo una obra maestra, con elaborados movimientos de cámara y ángulos sorprendentes.

7/10
Macbeth

1948 | Macbeth

Orson Welles, fiel a su origen teatral y a su amor por Shakespeare, adapta esta obra modélica en su retrato de la ambición, donde Macbeth es empujado a acciones abominables por su esposa. El cumplimiento de la profecía de las brujas es un momento poderoso.

7/10
La dama de Shanghai

1947 | The Lady from Shanghai

Clásico donde los haya, La dama de Shanghai es una de las mejores películas de la mítica Rita Hayworth, elevada al cielo de los mitos gracias a su papel de Gilda, quizá el personaje más atractivo que hayan ofrecido las pantallas de cine. Basado en la novela de Sherwood King, el guión de esta película es una prueba fehaciente de la genialidad de Orson Welles, autor del mismo y de la dirección de la película. El célebre creador de Ciudadano Kane y Sed de mal demuestra de nuevo el por qué de su consagrada figura en el firmamento cinematográfico. La historia cuenta cómo un ingénuo marino irlandés (Orson Welles) se ve envuelto en una serie de intrigas controladas por una bella y misteriosa mujer (Everett Sloane). Entre ellos estará la fascinante presencia de la esposa del marino (Rita Hayworth). Inolvidable resulta la persecución en la galería de los espejos. Imprescindible.

8/10
El extraño (1946)

1946 | The Stranger

En busca de un peligroso criminal de guerra, un cazador nazi, escondido bajo un falso nombre, se traslada a una pequeña ciudad de Connecticut. Un sabueso con el rostro de Edward G. Robinson le sigue la pista. Thriller ambientado al término de la Segunda Guerra Mundial dirigida por Orson Welles, incluye el memorable clímax del reloj.

6/10
El cuarto mandamiento

1942 | The Magnificent Ambersons

Indianápolis, siglo XIX. Isabel Amberson, que pertenece una familia de la aristocracia, cancela su noviazgo con Eugene Morgan, inventor de origen humilde. Finalmente, Isabel se casa con Wilbur Minafer. El matrimonio tiene un hijo, que con el paso del tiempo crece y se enamora de Lucy, la hija de Eugene. Tras Ciudadano Kane, Orson Welles adaptó la novela de Booth Tarkington. RKO tenía miedo de que Welles rodara una película demasiado personal, lo que pudiera perjudicar a sus resultados en taquilla. Así que la productora arrebató el control creativo al cineasta, y ordenó un nuevo montaje, que mutiló seriamente el original. Aún así, el resultado es un excelente film sobre la decadencia de la aristocracia y el amor interracial.

6/10
Ciudadano Kane

1941 | Citizen Kane

Los historiadores cinematográficos señalan que la película más influyente de la historia del cine sería El nacimiento de una nación, en la que Griffith combinó todos sus descubrimientos, dando lugar al lenguaje cinematográfico. La segunda sería Ciudadano Kane, que partiendo del lenguaje de Griffith, dio lugar al cine moderno, preocupado por ofrecer en cada plano elaborados encuadres y movimientos de cámara. Los personajes esquemáticos e ingenuos de El nacimiento de una nación, y su indisimulado racismo, han quedado superados por el paso del tiempo, mientras que Ciudadano Kane ofrece una riqueza antropológica aún vigente. Todo comenzó con un joven genio, Orson Welles, director teatral que se había hecho popular con su particular versión radiofónica de la novela "La guerra de los mundos", de H. G. Wells, que provocó auténtico pánico entre la población. RKO le ofreció el contrato más sustancioso que jamás haya recibido un cineasta debutante, que incluía un porcentaje de los beneficios y el absoluto control creativo de sus filmes. El imaginativo Welles pasó algún tiempo barajando la idea de adaptar la novela "El corazón de las tinieblas", de Joseph Conrab, filmándola en primera persona, con un punto de vista subjetivo. Finalmente, desecho este proyecto, pues se le había ocurrido algo mucho mejor, retratar a un magnate inspirado en William Randolph Hearst. Precursor del amarillismo periodístico, Hearst llegó a poseer en sus mejores momentos 28 periódicos, diversas emisoras de radio y multitud de revistas e incluso productoras de cine. Como no contaba ni mucho menos con la autorización de Hearst, Welles le cambió el nombre por Charles Foster Kane, y cambió ligeramente algunos de los hechos reales. Por ejemplo, Hearst se gastó infructuosamente una fortuna para que Marion Davis, su amante, triunfara en el cine. Por su parte, Kane, el personaje de ficción, haría lo propio para que su esposa se convierta en estrella de la ópera. Parece que Kane sólo llegó a sentirse feliz durante su infancia. Ésta es la clave de la última palabra que pronuncia al morir, Rosebud, nombre del trineo con el que solía jugar. El arranque del film se considera curiosamente uno de los mayores errores de la historia del cine, pues en la célebre secuencia de la muerte de Kane, nadie está presente para escuchar sus últimas palabras. Aún así, el fallecimiento desencadena que un periodista investigue qué significaba la palabra Rosebud. Éste entrevista a numerosas personas que le conocieron, pero no conseguirá resolver el misterio. Welles sostiene que nadie puede penetrar en la insondable y compleja mentalidad del ser humano. Por mucho que se conozca a una persona, no se puede saber qué es lo que pasa por su cabeza. Se sintetiza en un plano metafórico, que aparece al principio y al final de la película, en el que la cámara muestra la inscripción No traspassing (Prohibido el paso), en la verja de Xanadú, la suntuosa mansión de Kane.

10/10
Too Much Johnson

1938 | Too Much Johnson

Una de las primeras películas escritas y dirigidas por Orson Welles (antes había realizado un cortometraje de 8 minutos), quien contó para ello con su amigo Joseph Cotten, que debutaba en el cine y que tres años después coprotagonizaría Ciudadano Kane. Formaba parte del fondo de uno de sus montajes teatrales, y estuvo perdida durante mucho tiempo, hasta su recuperación en Roma. El genio de Wisconsin tiene como referente la farsa, una obra teatral cómica de William Gillette. Y la trama se centra en la huida de un mujeriego caradura que escapa del airado marido de su amante, por los lugares más inverosímiles, tejados y muchedumbres que llevan un sombrero similar al suyo, así hasta tomar una nueva identidad como propietario de una plantación. Destaca ya el talento visual de Welles, con influencias expresionistas evidentes y elementos humorísticos originales.

6/10
Al otro lado del viento

2018 | The Other Side of the Wind

Una película que Orson Welles no pudo terminar y estrenar en las salas de cine, se presenta de modo acabado 33 años después de su muerte, gracias al apoyo de muchas personas, instituciones y empresas, entre otros destacan los nombres de Frank Marshall y Peter Bogdanovich –estudioso y amigo de Welles, firmó un libro sobre él a partir de sus conversaciones–, éste además actor de una obra que ha permanecido en el limbo durante décadas. Una plataforma como Netflix facilita la difusión masiva de una película que tiene la vitola del genio Welles, lo que no impide que sea de arduo visionado, su complejidad no hace previsible que el gran público acceda a ella. Incluso, sin dudar de la ambición de la propuesta, se plantean muchas preguntas para el amante del cine de este gran cineasta: ¿de verdad es ésta la película que pretendía su director? Y en caso de serlo, ¿es una película lograda? Cuando uno ve cómo se ha vendido el film, y las ganas de Welles que había entre los cinéfilos, vienen a la cabeza J.R.R. Tolkien con su genial trilogía de “El Señor de los Anillos” –el equivalente, para entendernos, a Ciudadano Kane, en literatura fantástica–, y los posteriores esfuerzos de los custodios de su legado por publicar cualquier papel que hubiera dejado escrito el autor sobre la Tierra Media y alrededores, que por supuesto no están a la altura de la que es su obra maestra. En efecto, Al otro lado del viento es una película valiosa, especialmente para estudiosos, con momentos muy logrados, y gozosos pasajes estéticos, como esa persecución con un extraño juego de sombras que reinventa la secuencia del laberinto de espejos de La dama de Shanghai. Pero no es memorable. La película documenta el supuesto último día de trabajo del mítico director de cine Jake Hannaford, que ha sufrido un accidente mortal de automóvil tras acudir a una fiesta donde se ha proyectado con diversas interrupciones un copión con imágenes de su nueva película. De modo que la trama discurre fragmentadamente entre el material filmado de esa fiesta, por distintas personas y con distintos formatos, y la propia película en la que Hannaford estaba trabajando, donde un hombre y una mujer se persiguen sin que sepamos por qué, gran parte del metraje completamente desnudos. La película de Orson Welles, con la metáfora del título, “el otro lado del viento”, está coescrita con la croata Oja Kodar, también actriz y su amante, lo que no deja de ser otra circunstancia singular. Y se plantea como una reflexión acerca del oficio de cineasta, no exenta de ambigüedad y de un punto de ironía en torno al cine de autor, también en lo relativo a la relación con los actores, productores, técnicos. Ahí, Welles parece sentirse a gusto con un personaje director-actor, John Huston, encarnando a Hannaford, con rasgos viriles a lo Ernest Hemingway, incluido el gusto por las armas de fuego y las peleas con los puños desnudos. No podemos olvidar que su film se está gestando en el nuevo Hollywood de los 70, con jóvenes barbudos admiradores del cine europeo, de hecho entre los asistentes a la fiesta del film se encuentran personalidades como Claude Chabrol, uno de los cineastas emblemáticos de la nouvelle vague. Y tras esa especie de argumento sesudo pero también hueco, representativo del célebre antiargumento para representar el vacío existencial, que han manejado directores como Michelangelo Antonioni, o el erotismo rampante –aunque haciendo un habilidoso uso del bloqueo–, que podría hacer pensar en Bernardo Bertolucci o Ingmar Bergman, parece adivinarse a un Welles burlón y ambiguo, un Harry Lime de carne y hueso, el mismo que aleteaba detrás de Fraude, donde no se sabía dónde empezaba el arte y terminaba la falsificación; curiosamente en este film también tuvo parte creativa Kodar.

6/10
Don Quijote (1992)

1992 | Don Quijote

En algún lugar del planeta, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un director de cine que deseaba hacer películas. Aunque su primer film, Ciudadano Kane, había deslumbrado al mundo, el camino de la realización, lejos de quedar allanado, se le hizo cuesta arriba. Se creó fama de dominante, excéntrico, amante de rarezas y poco disciplinado; y su obra se consideraba minoritaria. Las posibilidades de dirigir disminuían, hasta el punto de que para costearse sus proyectos, aceptó pequeños papeles en películas que le interesaban bien poco. Cada muchos años dirigía algún film, cuando conseguía financiación; y, a la vez, con el dinero de que disponía, rodaba fragmentos de obras muy personales. Una de estas era Don Quijote (1992) que, comenzada en 1957, quedó inacabada. Siete años después de su muerte, en 1992, se presentó un montaje con el material rodado. El nombre del director era Orson Welles. El film rezuma la fuerza de su director, pero hay que considerarlo como lo que es: un film sin terminar; y quedarnos con las ganas de lo que podía haber sido: una obra maestra. Claro esto, hay que señalar una inteligente decisión de Welles en la concepción de su película: sitúa al caballero andante y su escudero en la época actúal. Esto, que podría considerarse una decisión caprichosa, o dictada por las precarias condiciones económicas del rodaje, sirve para mostrar la universalidad de los tipos de don Quijote y Sancho, que siguen cabalgando a lo largo de todos los tiempos... y la del mismo relato de Cervantes, de quien toma relevo el propio Welles como cronista, que con su cámara quiere filmar las ingeniosas aventuras de pareja de tan gran fama. El montaje de Patxi Irigoyen y Jesús Franco, meritorio, sirve para recuperar un precioso material de Welles. Inicialmente, la acción transcurre en un escenario campestre, que podría corresponder casi siempre a cualquier época; es a partir de cierto momento, en que caballero y escudero se separan, cuando la película pierde un tanto su ritmo; la visión de Sancho Panza recorriendo las calles de Pamplona, en pleno San Fermín, preguntando por una cajita que tiene imágenes y hace ruido –la televisión– llega a agotar. En cualquier caso, las andanzas de don Quijote y Sancho –muy bien encarnados por Francisco Regueira y Akim Tamiroff, que dan con los tipos imaginados por Cervantes– se siguen con interés, gracias en gran parte a los maravillosos diálogos que mantienen, traslucidores de un idealismo y pragmatismo, que ambos irán poco a poco intercambiándose. La fotografía en blanco y negro, muy contrastada, da a algunas de las imágenes un tono de aguafuerte muy atractivo. Y momentos tan conocidos como el del ataque a los molinos de viento, se resuelven con una admirable planificación.

6/10
Fraude

1974 | F for Fake

Apasionante e inclasificable documental de Orson Welles, que se fija en falsificadores de arte como el pintor Elmyr D’Hory, cuyo admirable perfeccionismo lleva a cuestionar qué entendemos por arte; el propio cineasta viene a definirse como un embaucador.

6/10
La estrella del sur

1969 | The Southern Star

En una fiesta desaparece un valioso diamante conocido como "La estrella del sur". El principal sospechoso es Matakit, ayudante de Dan Rochland, prestigioso geólogo estadounidense. Bienintencionada adaptación de la novela homónima de Jules Verne, con sólidos intérpretes.

5/10
Una historia inmortal

1968 | Histoire immortelle

Primera película en color rodada por Orson Welles, en un trabajo hecho para la televisión francesa, del que existen dos versiones, una en francés y otra extendida en inglés. Responde al deseo siempre expresado por el cineasta de llevar a la pantalla alguna de las obras de la danesa Karen Blixen, más conocida por su nombre literario de Isak Dinesen. Se trata de una obra aparentemente sencilla, sin gran alarde de medios, pero en realidad muy estudiada para crear una atmósfera especialísima. Protagonizan el propio Welles más Jeanne Moreau. Sigue al señor Clark, empresario de edad avanzada afincado en Macao, que ha conocido la prosperidad gracias a sus negocios en el mercado chino. Subyugado por cierta historia que se repite en ambientes marineros, de la que habla con su fiel empleado Levinsky, según la cual un tipo mayor pagó a un marinero para que le diera un hijo, acostándose con su joven esposa, decide convertirla en realidad. Sorprende la solidez del film, muy bien iluminado, y donde la nostalgia por algo inefable, cierta inocencia primitiva, tiene un símbolo en una caracola que recuerda a aquella esfera de un paisaje nevado que sostenía el protagonista de Ciudadano Kane.

7/10
Campanadas a medianoche

1965 | Campanadas a medianoche

Magnífica película de un Orson Welles que tenía muchas dificultades para hacer cine. Aquí contó con el apoyo del productor español Emiliano Piedra para seguir explorando a su amado Shakespeare, en un título que aúna varias obras del genial bardo sobre Enrique V. Con increíble inspiración, Welles sabe conjugar las partes de comedia, de la época en que el rey se divierte con Falstaff y sus juerguistas amigos, con las más dramáticas sobre la responsabilidad que conlleva ser rey, y que trasladará la acción al campo de batalla. Las palabras escritas por Shakespeare suenan de un modo sin parangón, con un reparto estupendo e internacional, donde no faltan hispanos como Fernando Rey. Y el cineasta muestra su talento en las escenas de las batallas, de las más memorables de la historia del cine a pesar del ajustado presupuesto, nada comparable a lo que Hollywood puso a sus pies en los años de Ciudadano Kane.

8/10
El proceso

1962 | Le procès

Adaptación de la celebérrima novela de Franz Kafka. Describe las tribulaciones de un pobre oficinista, Joseph K., que es detenido por la policía debido a un crimen terrible que nunca se especifica, y del que K. no tiene ninguna conciencia. Orson Welles atrapa el alucinante y absurdo proceso judicial al que es sometido el protagonista, un Anthony Perkins que dos años antes había saboreado las mieles de la gloria gracias a Psicosis. Destaca la tenebrista fotografía en blanco y negro de Edmond Richard, que convierte la película en algo muy próximo a un título de terror.

7/10
Sed de mal

1958 | Touch Of Evil

Uno de los grandes títulos de la filmografía de Orson Welles. Este hombre genial, que deslumbró con su talento multifacético, tuvo siempre muy mermadas sus posibilidades de dirigir. Tras Ciudadano Kane se labró una fama de director difícil, por lo que saber cuándo iba a acometer un nuevo proyecto era todo un misterio: pocos estudios se arriesgaban a darle la oportunidad, y a veces Welles se las debía arreglar para convertir tramas más o menos mediocres en películas que trascendendían sus estrechos márgenes para así convertirse en cine con mayúsculas. Fue el caso de Sed de mal, adaptación libre de Welles de "Badge of Evil", novela negra de Whit Masterson. La revista cinéfila "Cahiers du cinéma" la definió como “la mejor película de serie B que jamás se haya hecho”. El film transcurre en una pequeña ciudad fronteriza entre Estados Unidos y México. Un caso obliga a colaborar a Quinlay (Orson Welles), un policía americano, con Vargas (Charlton Heston), un funcionario mexicano. El primero tiene un innato olfato detectivesco para dar con los culpables de crímenes y delitos. Pero sus métodos son heterodoxos, y no tiene escrúpulos en inventar pruebas falsas para incriminar a los sospechosos. La definición que el honrado Vargas hace de Quinlay, “era un buen detective, pero un mal policía”, se ajusta a la realidad como un guante. Así describía Welles la superioridad moral del personaje que encarna Heston: “Es un ser superior, y no porque sea un buen mozo o esté en el candelero, no. Es debido a que es una persona civilizada y tiene una cultura más honda. No se trata sólo de que sea bueno e incapaz de hacer canalladas, sino de que comprenda qué significa ser bueno. Así, tenemos un hombre que puede responder al sinvergüenza sin tener siempre la palabra virtud en la boca, y los argumentos que opone al poder policial son aquellos que sólo un hombre cultivado puede ofrecer.” Fue Charlton Heston el que propuso a Welles como director del film a Universal, pues al principio sólo debía intervenir como actor, haciendo el papel del detective. Heston dijo de Welles que “fue el hombre con más talento que he conocido, lo cual no quiere decir que fuera el mejor actor o el mejor director. No pienso que lo fuera. Pero eso que llamamos ‘talento’, esa capacidad de crear arte, Orson la tenía a punta pala.” Quedó para la posteridad, y ha sido requeteestudiado en las escuelas de cine el plano secuencia con que se abre el film, en que somos testigos de cómo un tipo pone una bomba. Las acrobacias que hace la cámara son sencillamente increíbles. Otro arranque de genialidad ocurrió el primer día de rodaje: Welles estuvo casi todo el día preparando un plano, sin rodar nada, para desesperación de los ejecutivos del estudio. Cuando al fin lo hizo, declaró que ese plano correspondía a doce páginas del guión, y que por tanto iban con dos días de adelanto con respecto al calendario previsto.

8/10
Mr. Arkadin

1955 | Mr. Arkadin

Coproducción hispano-suiza-francesa, lo que da idea de los apaños que debía hacer Orson Welles para hacer películas, por su condición de cineasta maldito. El film conecta con otros de sus trabajos al mostrar a un personaje "bigger than life", Mr. Arkadin, que en algunos momentos puede recordar al millonario de Ciudadano Kane, o al Harry Lime de El tercer hombre. Un misterioso millonario contrata los servicios de un asesino, con idea de que dé con el paradero de incómodos testigos que conocen los aspectos más oscuros de su trayectoria, con idea de eliminarlos. Entre los momentos inolvidables del film, se encuentra el del relato de la fábula de la rana y el escorpión –"es mi carácter, es mi carácter"–, que habla de las dificultades de las personajes para enfrentarse a sus debilidades.

7/10
Otelo

1952 | The Tragedy of Othello: The Moor of Venice

Otelo, orgulloso militar veneciano, está felizmente casado con Desdémona. Pero Yago, uno de sus hombres de confianza, siente tanta envidia que decide convencer a Otelo de que Desdémona le ha sido infiel. Una de las tres geniales incursiones de Orson Welles en el universo de Shakespeare, junto a Macbeth y Campanadas a medianoche. Aunque tardó años en terminar el rodaje, obtuvo una obra maestra, con elaborados movimientos de cámara y ángulos sorprendentes.

7/10
Macbeth

1948 | Macbeth

Orson Welles, fiel a su origen teatral y a su amor por Shakespeare, adapta esta obra modélica en su retrato de la ambición, donde Macbeth es empujado a acciones abominables por su esposa. El cumplimiento de la profecía de las brujas es un momento poderoso.

7/10
La dama de Shanghai

1947 | The Lady from Shanghai

Clásico donde los haya, La dama de Shanghai es una de las mejores películas de la mítica Rita Hayworth, elevada al cielo de los mitos gracias a su papel de Gilda, quizá el personaje más atractivo que hayan ofrecido las pantallas de cine. Basado en la novela de Sherwood King, el guión de esta película es una prueba fehaciente de la genialidad de Orson Welles, autor del mismo y de la dirección de la película. El célebre creador de Ciudadano Kane y Sed de mal demuestra de nuevo el por qué de su consagrada figura en el firmamento cinematográfico. La historia cuenta cómo un ingénuo marino irlandés (Orson Welles) se ve envuelto en una serie de intrigas controladas por una bella y misteriosa mujer (Everett Sloane). Entre ellos estará la fascinante presencia de la esposa del marino (Rita Hayworth). Inolvidable resulta la persecución en la galería de los espejos. Imprescindible.

8/10
El extraño (1946)

1946 | The Stranger

En busca de un peligroso criminal de guerra, un cazador nazi, escondido bajo un falso nombre, se traslada a una pequeña ciudad de Connecticut. Un sabueso con el rostro de Edward G. Robinson le sigue la pista. Thriller ambientado al término de la Segunda Guerra Mundial dirigida por Orson Welles, incluye el memorable clímax del reloj.

6/10
Estambul

1943 | Journey Into Fear

Un ingeniero yanqui experto en armas sufre un atentado. Anda tras él un asesino de la Gestapo. Tras Ciudadano Kane y El cuarto mandamiento, Orson Welles sufre para controlar creativamente este film ya que comenzó a dirigirlo él pero fue, finalmente, Norman Foster, quien llevó la batuta de la película.

5/10
El cuarto mandamiento

1942 | The Magnificent Ambersons

Indianápolis, siglo XIX. Isabel Amberson, que pertenece una familia de la aristocracia, cancela su noviazgo con Eugene Morgan, inventor de origen humilde. Finalmente, Isabel se casa con Wilbur Minafer. El matrimonio tiene un hijo, que con el paso del tiempo crece y se enamora de Lucy, la hija de Eugene. Tras Ciudadano Kane, Orson Welles adaptó la novela de Booth Tarkington. RKO tenía miedo de que Welles rodara una película demasiado personal, lo que pudiera perjudicar a sus resultados en taquilla. Así que la productora arrebató el control creativo al cineasta, y ordenó un nuevo montaje, que mutiló seriamente el original. Aún así, el resultado es un excelente film sobre la decadencia de la aristocracia y el amor interracial.

6/10
Ciudadano Kane

1941 | Citizen Kane

Los historiadores cinematográficos señalan que la película más influyente de la historia del cine sería El nacimiento de una nación, en la que Griffith combinó todos sus descubrimientos, dando lugar al lenguaje cinematográfico. La segunda sería Ciudadano Kane, que partiendo del lenguaje de Griffith, dio lugar al cine moderno, preocupado por ofrecer en cada plano elaborados encuadres y movimientos de cámara. Los personajes esquemáticos e ingenuos de El nacimiento de una nación, y su indisimulado racismo, han quedado superados por el paso del tiempo, mientras que Ciudadano Kane ofrece una riqueza antropológica aún vigente. Todo comenzó con un joven genio, Orson Welles, director teatral que se había hecho popular con su particular versión radiofónica de la novela "La guerra de los mundos", de H. G. Wells, que provocó auténtico pánico entre la población. RKO le ofreció el contrato más sustancioso que jamás haya recibido un cineasta debutante, que incluía un porcentaje de los beneficios y el absoluto control creativo de sus filmes. El imaginativo Welles pasó algún tiempo barajando la idea de adaptar la novela "El corazón de las tinieblas", de Joseph Conrab, filmándola en primera persona, con un punto de vista subjetivo. Finalmente, desecho este proyecto, pues se le había ocurrido algo mucho mejor, retratar a un magnate inspirado en William Randolph Hearst. Precursor del amarillismo periodístico, Hearst llegó a poseer en sus mejores momentos 28 periódicos, diversas emisoras de radio y multitud de revistas e incluso productoras de cine. Como no contaba ni mucho menos con la autorización de Hearst, Welles le cambió el nombre por Charles Foster Kane, y cambió ligeramente algunos de los hechos reales. Por ejemplo, Hearst se gastó infructuosamente una fortuna para que Marion Davis, su amante, triunfara en el cine. Por su parte, Kane, el personaje de ficción, haría lo propio para que su esposa se convierta en estrella de la ópera. Parece que Kane sólo llegó a sentirse feliz durante su infancia. Ésta es la clave de la última palabra que pronuncia al morir, Rosebud, nombre del trineo con el que solía jugar. El arranque del film se considera curiosamente uno de los mayores errores de la historia del cine, pues en la célebre secuencia de la muerte de Kane, nadie está presente para escuchar sus últimas palabras. Aún así, el fallecimiento desencadena que un periodista investigue qué significaba la palabra Rosebud. Éste entrevista a numerosas personas que le conocieron, pero no conseguirá resolver el misterio. Welles sostiene que nadie puede penetrar en la insondable y compleja mentalidad del ser humano. Por mucho que se conozca a una persona, no se puede saber qué es lo que pasa por su cabeza. Se sintetiza en un plano metafórico, que aparece al principio y al final de la película, en el que la cámara muestra la inscripción No traspassing (Prohibido el paso), en la verja de Xanadú, la suntuosa mansión de Kane.

10/10
Too Much Johnson

1938 | Too Much Johnson

Una de las primeras películas escritas y dirigidas por Orson Welles (antes había realizado un cortometraje de 8 minutos), quien contó para ello con su amigo Joseph Cotten, que debutaba en el cine y que tres años después coprotagonizaría Ciudadano Kane. Formaba parte del fondo de uno de sus montajes teatrales, y estuvo perdida durante mucho tiempo, hasta su recuperación en Roma. El genio de Wisconsin tiene como referente la farsa, una obra teatral cómica de William Gillette. Y la trama se centra en la huida de un mujeriego caradura que escapa del airado marido de su amante, por los lugares más inverosímiles, tejados y muchedumbres que llevan un sombrero similar al suyo, así hasta tomar una nueva identidad como propietario de una plantación. Destaca ya el talento visual de Welles, con influencias expresionistas evidentes y elementos humorísticos originales.

6/10
El cuarto mandamiento

1942 | The Magnificent Ambersons

Indianápolis, siglo XIX. Isabel Amberson, que pertenece una familia de la aristocracia, cancela su noviazgo con Eugene Morgan, inventor de origen humilde. Finalmente, Isabel se casa con Wilbur Minafer. El matrimonio tiene un hijo, que con el paso del tiempo crece y se enamora de Lucy, la hija de Eugene. Tras Ciudadano Kane, Orson Welles adaptó la novela de Booth Tarkington. RKO tenía miedo de que Welles rodara una película demasiado personal, lo que pudiera perjudicar a sus resultados en taquilla. Así que la productora arrebató el control creativo al cineasta, y ordenó un nuevo montaje, que mutiló seriamente el original. Aún así, el resultado es un excelente film sobre la decadencia de la aristocracia y el amor interracial.

6/10

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