Blog de Hildy
¿El final definitivo de la edad de oro con John Lasseter?
Algo pasa con el flexo de Pixar
Érase una vez en que la animación conoció una revolución gracias a la tecnología digital. Y lejos de ahogarse en los logros del increíble aspecto visual, lo más importante era, siempre, la historia. Sí, en aquella época reinaban los juguetes, los coches, las ratas, los peces, los superhéroes de andar por casa...
Cada nueva película lo petaba. John Lasseter propugnaba las reuniones con tormentas de ideas, donde un concepto inicial era mejorado con las aportaciones de todos. Se daba por hecho que cada trama debía ser nueva y rompedora, nada de secuelas. Aunque nunca digas nunca jamás, si podías fundamentar bien una segunda entrega de algo, entonces, tal vez...
Pero nada dura eternamente, y a veces las cosas se complican. Disney compró Pixar y Lasseter se convirtió en cabeza del área de animación. Las líneas entre unos y otros títulos animados empezaron a difuminarse. Y cuando llegó la era del #MeToo alguna conducta inadecuada nunca aclarada, pero que no era admisible con los altos estándares de no pasar ni una que entraron en vigor en Hollywood, obligó a Lasseter a una retirada discreta y sin escándalos en 2018. Emprendería otra aventura con Skydance, aunque para él la animación ya no ha vuelto a ser lo mismo.
¿Y qué ha pasado con Pixar? Que Pete Docter, director con logros originales y notables, los de Monstruos, S.A., Up y Del revés fue aupado como CEO de la compañía. Y la impresión que da es que le gusta más la parte creativa que la de mandar. Se nota en la candorosa entrevista que integra un artículo del Wall Street Journal del pasado 6 de marzo, donde dice que “entré en la animación porque es más fácil dibujar personas que hablar con ellas”. Claramente no se encuentra cómodo dando pautas para las nuevas producciones, en las que ha confiado en los que los artistas proponían, sin pensar tanto en si era lo que el público demandaba.
Hay que reconocer que Docter ha tenido mala pata. La última historia original que funcionó indiscutiblemente bien fue Coco, de 2017. La pandemia del covid no ayudó a la flojita Onward (2020), y llegaron varios títulos al streaming, incluido uno suyo, Soul (2020), que parecían mirarse demasiado a sí mismos, un pelín de autor o de experiencias personales, Luca y Red de 2021 y 2022, que no han pasado a los anales de la historia pixariana.
Al final lo que funcionaba eran las secuelas Toy Story 4 o Del revés 2, y no tanto las más sositas Elemental y Elio, aparte de que se complicaron la vida con subtramas gay que no parecían pensar mucho en las familias que eran el público objetivo a cuidar, afectando a la acogida del spin-off Lightyear. Con sencillez, y explicando la avalancha de secuelas que se aproximan, Docter explica lo que hay, “con el tiempo advertí que mi tarea es asegurarme de que las películas atraigan a todo el mundo”. Y sobre la eliminación en Elio de elementos LGTBI también razona que “estamos haciendo una película, no terapia con un coste de cientos de millones de dólares”. Ahora se miran y se remiran las historias demasiado personales, lo que puede afectar a la frescura y la espontaneidad de antaño.
No hay renuncia completa a las tramas estrictamente originales, pero sí cautela. De modo que se puede suspender un film como Be Fri, en cuyo desarrollo se había invertido bastante dinero, pero dar luz verde a Hoppers, que ha tenido un recibimiento de público razonablemente bueno, o apostar en un futuro no muy lejano por Gatto. Aunque las esperanzas se ponen sobre todo en lo que se consideran apuestas seguras, o sea, Toy Story 5, Coco 2, Monstruos S.A. 3...
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