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Biografía

Pete Docter

Pete Docter

51 años

Pete Docter

Nació el 09 de Octubre de 1968 en Bloomington, Minnesota, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 1 nominaciones)

Un cerebro de dibujos

20 Julio 2015

Si hablamos de cine animado moderno se nos viene a la cabeza un nombre. Sí, es Pete Docter. Los mundos y personajes creados por este genio son ya historia de Pixar. Docter escribe, dirige, produce y pone su voz a sus creaciones. Es un cineasta muy implicado en sus proyectos con una imaginación sin igual para transmitir y generar sentimientos.

El realizador nacido el 9 de octubre de 1968 es natural de Minnesota, Estados Unidos. Proviene de una familia dedicada a la enseñanza y a la música, pues su padre, Dave, era el director del coro en el Normandale Community College, y su madre, Rita, era profesora de música. Además tiene dos hermanas: Kirsten, toca la viola en el Cuarteto Cavani String; y Kari, toca el violonchelo en la Orquesta Metropolitan Opera. De niño, Pete era solitario e introvertido. Prefería jugar solo y muchas veces se dedicaba a recrear secuencias de Indiana Jones. Un antiguo compañero de clase le definió como: “el típico chico alto y algo raro, que era carne de cañón para los matones”.

Estaba destinado a hacer grandes cosas, y desde joven Docter ya trasteaba con los dibujos aprendiendo por sí mismo cómo hacer cartooning y dirigiendo pequeños cortos animados con una cámara casera. Definía su interés por los dibujos como una manera de “jugar a ser Dios”. Al llegar a la universidad no tenía claro qué estudiar y comenzó compaginando filosofía y arte. No lo vio claro y se traslado al California Institute of  the Arts, donde se graduó en 1990 y ganó un premio por su producción Next Door. De repente se vio con ofertas tanto de Pixar como de los productores de Los Simpson y, aunque en un principio no lo tenía claro, se decantó por Pixar.

Pese a sonar extraño, sus primeros trabajos fueron tres cortos sin animación por ordenador. Junto al premiado en su graduación están Winter y Palm Springs, realizados antes de comenzar su andadura en la empresa animada más importante del momento. A los pocos años de empezar, Pete coescribió el guion de la mundialmente conocida Toy Story (1995), la aventura de los muñecos Woody y Buzz Lightyear que marcó a toda una generación y que hoy en día sigue enamorando tanto a niños como a adultos. El film le brindó su primera oportunidad para alzarse con el Oscar como guionista, aunque finalmente no lo logró. En 1999 ante el éxito de esta producción, le encomendaron la tarea de redactar el guión de la secuela junto con John Lasseter, Ash Brannon y Andrew Stanton. El filme volvió a dar el pelotazo y se hizo con el Globo de Oro a Mejor Película.

Pete estaba preparado para dar el gran salto y en 2001 dirigió y dio la idea inicial de otro gran éxito de Pixar, Monstruos, S.A. Una divertida y entrañable comedia sobre una empresa dedicada a asustar a los niños contratando a monstruos, entre los que destacan Mike y Sullivan. La crítica fue unánime y la ensalzó, aunque el Oscar se le volvió a resistir. Tan solo un año después dirigió el corto El coche nuevo de Mike, con la misma pareja de personajes.

Sus próximos años estuvo en la sombra, nadie conocía si tenía algún proyecto entre manos. Solo se supo de él porque puso su voz a un personaje de Los Increíbles. Hasta que en 2008 volvió a sorprender escribiendo la historia inicial de la entrañable WALL·E, un pequeño robot perdido en un planeta destruido que comienza una aventura al conocer a EVE. Es un film primoroso, cuidado hasta el más mínimo detalle, que conmovió en Hollywood y ganó el Oscar a Mejor largometraje de animación.

El clímax de su carrera llegó en 2009 con el estreno de Up. Una historia sobre la pérdida de la alegría, de la esperanza y las ganas de vivir, y de cómo puede haber personas optimistas que nos recuerden que en la vida hay muchas razones para ser feliz. Esta pequeña aventura gustó mucho a la crítica y al gran público entre otras cosas por ser una apuesta arriesgada que mostraba hechos de la vida cotidiana junto con la magia de las películas de animación. Era su año y así se lo demostraron otorgándole de nuevo el Oscar a Mejor largometraje de animación.

Su último trabajo hasta la fecha ha sido Del revés (2015), una comedia que trata sobre las distintas emociones que experimenta el ser humano: alegría, miedo, ira, asco y tristeza. Las críticas han vuelto a ser muy positivas y no sería de extrañar que Pete volviese a alzar el máximo galardón. Desde luego es un director diferente, visionario, creativo y con un mundo interior gigante, que genera un torbellino de emociones a sus fans.

Oscar
2016

Nominado a 1 premio

Oscar
2010

Ganador de 1 premio

  • Película de animación Up
Filmografía
Soul

2020 | Soul

Justo cuando Joe piensa que puede alcanzar su sueño, un acontecimiento inesperado lo envía a un lugar fantástico donde se ve obligado a pensar sobre lo que realmente significa tener alma. Ahí es donde se encuentra con 22, un alma que no cree que la vida en la Tierra sea todo lo que parece ser.

Del revés

2015 | Inside Out

Casi dos años han pasado desde que Pixar entregara Monstruos University. El largo tiempo transcurrido y la incursión en las secuelas hizo pensar a algunos que los tiempos de la desbordante creatividad del estudio animado habían pasado, no se podía acertar eternamente y entregar con tanta frecuencia obras maestras. Del revés viene a desmentir tal apreciación, pues se trata de una cinta enormemente imaginativa y arriesgada, que logra dar en el blanco con un guión de hierro, que aborda grandes verdades de la naturaleza humana, emociona ver cómo se aborda justamente el mundo de las emociones. De nuevo la historia, maravillosamente armada, es pilar fundamental, pero hay que aplaudir también todos los diseños, sobre todo los personajes no humanos, y el modo de representar lo onírico, el mundo de la mente, los sueños y los recuerdos, rebosante de ocurrencias bien plasmadas visualmente, incluso acudiendo a representaciones propias del arte pictórico moderno, Disney se sentiría orgulloso de ciertas ocurrencias a lo Dalí y de las menciones a Picasso. La película parte de la idea de que las acciones de las personas las guía en su interior un centro de mando, ahí operan como un equipo las emociones personificadas en Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco. Ocurre con la niña Riley, que con sus padres se muda desde Minnesota a San Francisco. Un cambio que no lleva demasiado bien –echa de menos su entorno anterior, sus padres andan agobiados porque sus enseres no llegan y por la inseguridad laboral, en clase se siente extraña y no congenia con sus compañeros...–, y la gestión de sus emociones encontradas se desequilibra por el excesivo protagonismo que suele asumir Alegría, que siempre relega a Tristeza a segundona. Lo que eran islas seguras y firmes de la personalidad de Riley –su talento para el hockey, el sentido del humor, la amistad, la honestidad...– empiezan a tambalearse, y comienza a sufrir en soledad. Pete Docter (Up, Monstruos S.A.), director y guionista secundado por compañeros como Ronaldo Del Carmen, se mueven más que nunca en el filo de la navaja, pues dar vida a lo que hay dentro de una persona, todo lo que configura su forma de ser, inteligencia y voluntad, y que le lleva a actuar, a soñar, a reír, a llorar, a consolar, parece, esta sí, de verdad, si se nos permite parafrasear a una serie y saga de películas, misión imposible. Y sin embargo, ese manojo de personajes que operan dentro de Riley –y sus semejantes, mostrados a escala menor, en otros seres humanos, como los padres–, no resultan ridículos o increíbles, sino tremendamente entrañables, y el espectador reconoce que por emociones como ésas se mueve en tantas ocasiones. Emocionar representando emociones es rizar el rizo, y aquí se logra de modo sobresaliente, conjugando la risa y el llanto, sonrisas y lágrimas, para así hablar de las cosas que importan, la familia, la amistad, los grandes ideales, el desarrollo de los talentos, que permiten superar los inevitables bajones que acompañan a la existencia humana.  

10/10
Up

2009 | Up

Carl Fredericksen es un anciano al que, desde que enviudó de su amada Ellie, los achaques le pesan más que nunca. Muy enamorado de su mujer, le quedó la espinita de no haber cumplido el sueño común, que se remontaba a la infancia, de hacer un viaje aventurero a las Cataratas del Paraíso en Sudamérica. Ahora ese sueño parece más lejos que nunca. Y por si fuera poco, la linda casita que Ellie y Carl convirtieron en hogar, se ha convertido en una especie de islote en medio de un montón de obras que pretenden levantar alrededor imponentes rascacielos. Cuando por mandato judicial, Carl está a punto de ser trasladado a una residencia de ancianos, pone en marcha un increíble plan, inspirado en su antiguo oficio de vendedor de globos: con una increíble nube de globos inflados con helio logra arrancar la casa de sus cimientos, y con pericia que envidiarían los mismísimos hermanos Montgolfier, emprende rumbo, volando, a Sudamérica. Lo que no sabe es que se le ha colado a bordo un polizón: Russell, un chico explorador, al que le falta la prueba de haber ayudado a una persona de la tercera edad para convertirse en Explorador Intrépido.Joya animada de Pixar. Obra maestra sin paliativos. Se superan en cada película, hasta poner cada vez más alto el cielo de la perfección. Toda alabanza es poca para las películas de animación que vienen llegando desde aquel año 1995 que alumbró Toy Story. John Lasseter y sus chicos han logrado el increíble milagro de acertar desde entonces con cada uno de los diez largometrajes que han entregado. La clave, por supuesto, es una buena historia, que se entrega con un maravilloso sentido artístico de la animación. En esta ocasión a dos veteranos de la casa, Pete Docter -director de Monstruos, S.A., y coguionista en los Toy Story, Buscando a Nemo y WALL·E- y Bob Peterson -coguionista en Buscando a Nemo y Ratatouille-, se suma como creador de la trama un tercer nombre inesperado, el actor y director de películas con actores de carne y hueso Thomas McCarthy -Vías cruzadas, The Visitor-. El resultado es una historia entrañable, humana, que atrapa. Sorprende, de entrada, poder ser testigos de la primera historia de amor potente en una película de Pixar. De acuerdo que hemos visto amor entre los robots WALL·E y Eve, o con los autos de Cars, o entre el pinche y la chef de Ratatouille, pero nada es comparable a la narración del amor de Carl y Ellie desde su más tierna infancia, cuando ambos sienten la llamada a la aventura, guiados por su común admiración de Charles Muntz, un explorador profesional que se diría un cruce de Errol Flynn y Clark Gable; el modo en que se cuenta en apenas unos minutos, en algunos momentos sin palabras, lo que ha sido su vida en común, su pena por no poder tener hijos, su felicidad en situaciones corrientes, que tiene un eco en el prólogo al clímax de la película, resulta simplemente conmovedor, y apuntala la idea de que no hay nada como las aventuras de la vida cotidiana, la mayor parte de las veces más valiosas que aquellas que llamamos extraordinarias. Además está esa preciosa relación entre Carl y Russell, donde ambos se enriquecen, pues el primero encuentra al hijo que nunca tuvo, mientras que el otro ve rellenado el hueco de la ausencia del padre, divorciado y al que le falta tiempo para estar con él. Además de estar muy bien perfiladas las relaciones entre los personajes, estamos ante un film repleto de sentido del humor, con gags memorables, en que no se para de reír, por supuesto con los personajes humanos, pero también con la presencia de divertidos animales, el “gamusino” y un puñado de perros entre los que sobresale Dug. Y hay además acción trepidante, casi terror con el villano, y emoción sin límites, todo propiciado por la casa volante y un dirigible, que se diría entrañable homenaje al maestro de la animación nipona Hayao Miyazaki, claramente a títulos como El castillo en el cielo y El castillo ambulante. También el original diseño de los “cabezones” personajes recuerda a algunos de los creados por el director japonés. La combinación de elementos de géneros variados convierten al film en un candidato a gustar a toda clase de públicos: los niños, claro está, pero también los abuelitos, la gente joven amante de las emociones fuertes, el público femenino con su corazoncito... Algo parecido a lo que logró Titanic.

9/10
WALL·E

2008 | WALL·E

Noveno largometraje de la compañía Pixar, que viene animándonos la vida desde su Toy Story de 1995. Desde aquel año han sido muchos los protagonistas de sus historias: juguetes, insectos, peces, monstruos de pesadilla, coches, superhéroes, ratas... Ahora le toca el turno a un pequeño y simpático robot, cuya historia está ambientada en un futuro muy, muy lejano. Pero más allá del protagonista, esta vez la gran osadía de Pixar ha sido atreverse a estrenar una película de dibujos animados prácticamente muda. Durante la primera media hora no se pronuncia ni una palabra y aun así la cosa funciona. El no va más. El planeta Tierra está desolado por la contaminación y se ha convertido en un gran basurero de desperdicios. No hay allí ni un solo ser humano y ningún ser vivo es capaz de subsistir en tales condiciones ambientales. Un estremecedor paisaje de escombros se extiende hasta el horizonte. Lo único que se mueve por ese desierto de residuos es un pequeño robot llamado WALL·E, que se dedica a amontonar en forma de edificios las ingentes cantidades de desechos, como si fuera el arquitecto de una apocalíptica ciudad en ruinas. Su monótona existencia cambia cuando los humanos –que ahora viven en una enorme y alejada estación espacial– envían a la Tierra otro robot, mucho más sofisticado, con la misión de buscar cualquier signo de vida natural. Con una clara denuncia del maltrato de la naturaleza por parte de los seres humanos, la compañía Pixar se une al tipo de películas que dibujan un futuro nada halagüeño para nuestro planeta, historias futuristas -como Soy leyenda, por ejemplo- que describen los peligros que pueden sobrevenir si el hombre se desentiende del entorno. Además de este claro sentido ecológico, el guión incide en el lamentable estado al que podemos llegar los hombres cuando dejamos que todo el trabajo, absolutamente todo, lo realicen las máquinas. Resulta muy gráfico el repugnante retrato que se hace de ellos en la estación espacial y produce incluso desasosiego verlos como enormes babosas perezosas, que, además de ser incapaces de cualquier esfuerzo –¡hasta la comida es líquida para que no haya ni que masticar!–, también han perdido cualquier tipo de iniciativa y pensamiento propios. Y es que, viene a explicar didácticamente el film, lo de hacer fructificar los talentos tiene su importancia si uno no quiere acabar su existencia como una ameba. El director Andrew Stanton, habitual de la compañía y director de uno de sus mayores éxitos, Buscando a Nemo, habla en el film del peligro de la soledad y de la necesidad de sentirse amados, comprendidos, un leitmotiv continuo apuntalado con unas nostálgicas imágenes y canciones de la película ¡Hello, Dolly!. Con ese fin, pone mucho énfasis en humanizar a los dos robots protagonistas, sobre todo a WALL·E, que verdaderamente acaba por resultar entrañable. Sin embargo, también es verdad que es posible que al espectador no le "llegue" el personaje tanto como el de otras películas. Y es que al riesgo de ser robots se une el pequeño detalle de ser un film mudo. Quizá debido a esta causa se percibe una caída de tensión e interés hacía el segundo tercio del film, al poco de llegar a la nave, y esto es un "handicap" que sin duda puede hacer mella en el público infantil. Como siempre en Pixar la calidad de los dibujos es meritoria, aunque aquí quizá son más originales las imágenes de la Tierra que las de la estación espacial, cuyo acabado visual es de por sí menos agradecido por su estética futurista. Hay en la película momentos muy destacados: divertidos, como la presentación de la furiosa EVA; o tiernos, como su grabación de seguridad cuando estaba desactivada. Además de la mención a ¡Hello, Dolly!, se pueden buscar otras referencias cinematográficas, como a La guerra de las galaxias, con los dos androides o las claras similitudes entre naves espaciales, etc. Y además hay explícitos homenajes a 2001: una odisea del espacio, con la fuerte presencia del ordenador estilo HAL y la divertida escena en que arrancan los acordes musicales de "Así habló Zaratustra", del compositor Richard Strauss.

7/10
El coche nuevo de Mike

2002 | Mike's New Car

Mike acaba de comprarse un coche nuevo. Está deseando enseñárselo a su mejor amigo, Sulley. Éste sube a bordo y empieza a tocar todos los botones. Los personajes protagonistas de Monstruos, S.A. protagonizan este divertido corto de Pixar, creado mediante técnicas de animación digital muy avanzadas para la época en la que fue rodado. En cierta manera recuerda a las viejas películas de Stan Laurel y Oliver Hardy, que también tenían gags con automóviles.

6/10
Monstruos, S.A.

2001 | Monsters, Inc.

Érase una vez “un lobito bueno” y una “bruja hermosa” decía el popular poema. También rompen todos los tópicos Mike y Sulley, dos monstruos que en realidad son tipos entrañables y que tienen miedo de los niños porque creen que son tóxicos. Ambos son “asustadores” profesionales, que trabajan para una compañía que convierte la energía de los gritos infantiles en energía para Monstruópolis. Una noche, Sulley descubre que no ha sido devuelta a su sitio una puerta de las que conectan su mundo con el de los humanos. Cuando intenta colocarla, no puede impedir que la cruce una niña, que siembra el terror entre los habitantes de la ciudad. ¿Podrán devolverla a sus padres antes de que alguien se entere? Todo este derroche de imaginación sólo puede proceder de Pixar, compañía asociada con Walt Disney, creadores de hitos como Toy Story y Bichos. John Lasseter, presidente de la compañía, cede la realización a Pete Docter, uno de sus más estrechos colaboradores, y se reserva para sí la labor de productor ejecutivo. Con este cuarto largometraje Pixar vuelve a demostrar su superioridad en el campo de la creación digital, gracias a movimientos más precisos y reales que los de trabajos anteriores. El tema central de la banda sonora, "If I didn’t have you" ("Si no estoy contigo"), ganó el Oscar en la categoría de mejor canción.

8/10
Soul

2020 | Soul

Justo cuando Joe piensa que puede alcanzar su sueño, un acontecimiento inesperado lo envía a un lugar fantástico donde se ve obligado a pensar sobre lo que realmente significa tener alma. Ahí es donde se encuentra con 22, un alma que no cree que la vida en la Tierra sea todo lo que parece ser.

Del revés

2015 | Inside Out

Casi dos años han pasado desde que Pixar entregara Monstruos University. El largo tiempo transcurrido y la incursión en las secuelas hizo pensar a algunos que los tiempos de la desbordante creatividad del estudio animado habían pasado, no se podía acertar eternamente y entregar con tanta frecuencia obras maestras. Del revés viene a desmentir tal apreciación, pues se trata de una cinta enormemente imaginativa y arriesgada, que logra dar en el blanco con un guión de hierro, que aborda grandes verdades de la naturaleza humana, emociona ver cómo se aborda justamente el mundo de las emociones. De nuevo la historia, maravillosamente armada, es pilar fundamental, pero hay que aplaudir también todos los diseños, sobre todo los personajes no humanos, y el modo de representar lo onírico, el mundo de la mente, los sueños y los recuerdos, rebosante de ocurrencias bien plasmadas visualmente, incluso acudiendo a representaciones propias del arte pictórico moderno, Disney se sentiría orgulloso de ciertas ocurrencias a lo Dalí y de las menciones a Picasso. La película parte de la idea de que las acciones de las personas las guía en su interior un centro de mando, ahí operan como un equipo las emociones personificadas en Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco. Ocurre con la niña Riley, que con sus padres se muda desde Minnesota a San Francisco. Un cambio que no lleva demasiado bien –echa de menos su entorno anterior, sus padres andan agobiados porque sus enseres no llegan y por la inseguridad laboral, en clase se siente extraña y no congenia con sus compañeros...–, y la gestión de sus emociones encontradas se desequilibra por el excesivo protagonismo que suele asumir Alegría, que siempre relega a Tristeza a segundona. Lo que eran islas seguras y firmes de la personalidad de Riley –su talento para el hockey, el sentido del humor, la amistad, la honestidad...– empiezan a tambalearse, y comienza a sufrir en soledad. Pete Docter (Up, Monstruos S.A.), director y guionista secundado por compañeros como Ronaldo Del Carmen, se mueven más que nunca en el filo de la navaja, pues dar vida a lo que hay dentro de una persona, todo lo que configura su forma de ser, inteligencia y voluntad, y que le lleva a actuar, a soñar, a reír, a llorar, a consolar, parece, esta sí, de verdad, si se nos permite parafrasear a una serie y saga de películas, misión imposible. Y sin embargo, ese manojo de personajes que operan dentro de Riley –y sus semejantes, mostrados a escala menor, en otros seres humanos, como los padres–, no resultan ridículos o increíbles, sino tremendamente entrañables, y el espectador reconoce que por emociones como ésas se mueve en tantas ocasiones. Emocionar representando emociones es rizar el rizo, y aquí se logra de modo sobresaliente, conjugando la risa y el llanto, sonrisas y lágrimas, para así hablar de las cosas que importan, la familia, la amistad, los grandes ideales, el desarrollo de los talentos, que permiten superar los inevitables bajones que acompañan a la existencia humana.  

10/10
Up

2009 | Up

Carl Fredericksen es un anciano al que, desde que enviudó de su amada Ellie, los achaques le pesan más que nunca. Muy enamorado de su mujer, le quedó la espinita de no haber cumplido el sueño común, que se remontaba a la infancia, de hacer un viaje aventurero a las Cataratas del Paraíso en Sudamérica. Ahora ese sueño parece más lejos que nunca. Y por si fuera poco, la linda casita que Ellie y Carl convirtieron en hogar, se ha convertido en una especie de islote en medio de un montón de obras que pretenden levantar alrededor imponentes rascacielos. Cuando por mandato judicial, Carl está a punto de ser trasladado a una residencia de ancianos, pone en marcha un increíble plan, inspirado en su antiguo oficio de vendedor de globos: con una increíble nube de globos inflados con helio logra arrancar la casa de sus cimientos, y con pericia que envidiarían los mismísimos hermanos Montgolfier, emprende rumbo, volando, a Sudamérica. Lo que no sabe es que se le ha colado a bordo un polizón: Russell, un chico explorador, al que le falta la prueba de haber ayudado a una persona de la tercera edad para convertirse en Explorador Intrépido.Joya animada de Pixar. Obra maestra sin paliativos. Se superan en cada película, hasta poner cada vez más alto el cielo de la perfección. Toda alabanza es poca para las películas de animación que vienen llegando desde aquel año 1995 que alumbró Toy Story. John Lasseter y sus chicos han logrado el increíble milagro de acertar desde entonces con cada uno de los diez largometrajes que han entregado. La clave, por supuesto, es una buena historia, que se entrega con un maravilloso sentido artístico de la animación. En esta ocasión a dos veteranos de la casa, Pete Docter -director de Monstruos, S.A., y coguionista en los Toy Story, Buscando a Nemo y WALL·E- y Bob Peterson -coguionista en Buscando a Nemo y Ratatouille-, se suma como creador de la trama un tercer nombre inesperado, el actor y director de películas con actores de carne y hueso Thomas McCarthy -Vías cruzadas, The Visitor-. El resultado es una historia entrañable, humana, que atrapa. Sorprende, de entrada, poder ser testigos de la primera historia de amor potente en una película de Pixar. De acuerdo que hemos visto amor entre los robots WALL·E y Eve, o con los autos de Cars, o entre el pinche y la chef de Ratatouille, pero nada es comparable a la narración del amor de Carl y Ellie desde su más tierna infancia, cuando ambos sienten la llamada a la aventura, guiados por su común admiración de Charles Muntz, un explorador profesional que se diría un cruce de Errol Flynn y Clark Gable; el modo en que se cuenta en apenas unos minutos, en algunos momentos sin palabras, lo que ha sido su vida en común, su pena por no poder tener hijos, su felicidad en situaciones corrientes, que tiene un eco en el prólogo al clímax de la película, resulta simplemente conmovedor, y apuntala la idea de que no hay nada como las aventuras de la vida cotidiana, la mayor parte de las veces más valiosas que aquellas que llamamos extraordinarias. Además está esa preciosa relación entre Carl y Russell, donde ambos se enriquecen, pues el primero encuentra al hijo que nunca tuvo, mientras que el otro ve rellenado el hueco de la ausencia del padre, divorciado y al que le falta tiempo para estar con él. Además de estar muy bien perfiladas las relaciones entre los personajes, estamos ante un film repleto de sentido del humor, con gags memorables, en que no se para de reír, por supuesto con los personajes humanos, pero también con la presencia de divertidos animales, el “gamusino” y un puñado de perros entre los que sobresale Dug. Y hay además acción trepidante, casi terror con el villano, y emoción sin límites, todo propiciado por la casa volante y un dirigible, que se diría entrañable homenaje al maestro de la animación nipona Hayao Miyazaki, claramente a títulos como El castillo en el cielo y El castillo ambulante. También el original diseño de los “cabezones” personajes recuerda a algunos de los creados por el director japonés. La combinación de elementos de géneros variados convierten al film en un candidato a gustar a toda clase de públicos: los niños, claro está, pero también los abuelitos, la gente joven amante de las emociones fuertes, el público femenino con su corazoncito... Algo parecido a lo que logró Titanic.

9/10
El coche nuevo de Mike

2002 | Mike's New Car

Mike acaba de comprarse un coche nuevo. Está deseando enseñárselo a su mejor amigo, Sulley. Éste sube a bordo y empieza a tocar todos los botones. Los personajes protagonistas de Monstruos, S.A. protagonizan este divertido corto de Pixar, creado mediante técnicas de animación digital muy avanzadas para la época en la que fue rodado. En cierta manera recuerda a las viejas películas de Stan Laurel y Oliver Hardy, que también tenían gags con automóviles.

6/10
Monstruos, S.A.

2001 | Monsters, Inc.

Érase una vez “un lobito bueno” y una “bruja hermosa” decía el popular poema. También rompen todos los tópicos Mike y Sulley, dos monstruos que en realidad son tipos entrañables y que tienen miedo de los niños porque creen que son tóxicos. Ambos son “asustadores” profesionales, que trabajan para una compañía que convierte la energía de los gritos infantiles en energía para Monstruópolis. Una noche, Sulley descubre que no ha sido devuelta a su sitio una puerta de las que conectan su mundo con el de los humanos. Cuando intenta colocarla, no puede impedir que la cruce una niña, que siembra el terror entre los habitantes de la ciudad. ¿Podrán devolverla a sus padres antes de que alguien se entere? Todo este derroche de imaginación sólo puede proceder de Pixar, compañía asociada con Walt Disney, creadores de hitos como Toy Story y Bichos. John Lasseter, presidente de la compañía, cede la realización a Pete Docter, uno de sus más estrechos colaboradores, y se reserva para sí la labor de productor ejecutivo. Con este cuarto largometraje Pixar vuelve a demostrar su superioridad en el campo de la creación digital, gracias a movimientos más precisos y reales que los de trabajos anteriores. El tema central de la banda sonora, "If I didn’t have you" ("Si no estoy contigo"), ganó el Oscar en la categoría de mejor canción.

8/10
Toy Story 2 3D

2010 | Toy Story 2 3D

En 1995 un tipo llamado John Lasseter revolucionó el cine de la animación con ese pedazo de película titulada Toy Story. Cinco años después llego una segunda parte que no sólo resiste la comparación con la original, sino que en algunos aspectos la supera. Once años después llega a los cines la versión en 3D de esta joya, al igual que lo hiciera hace un año el primer título de la saga. De nuevo seguimos a los juguetes de un chaval llamado Andy, que cobran vida cuando su dueño no está con ellos. Cuando el vaquero Woody trata de evitar que un juguete viejo acabe en el rastrillo, el resultado es que él mismo va a parar a manos de Al, dueño de un hipermercado de juguetes. Entonces Woody se entera de que es un juguete basado en una serie televisiva de gran éxito en los años 50. Y la idea de Al es completar con él los muñecos basados en el telefilme, para venderlos a un museo japonés. Los amigos de Woody, encabezados por Buzzlightyear, intentarán rescatarlo. No nos engañemos. La calidad de la animación es fantástica, pero éste no es el secreto definitivo de Toy Story 2. Que te atrape tiene que ver, y mucho, con un guión de primerísima calidad. Los personajes están bien definidos, tienen personalidad. Y las cosas que les ocurren te interesan. Ya sea el dolor de un muñeco porque la niña que fue su dueña le olvida en un rincón; el sentido de la amistad y la familia, que lleva a atravesar mil y un peligros; o la conciencia de que el tiempo pasa, y que uno envejece (es decir, los juguetes se estropean). Además, no falta el sentido del humor, que encaja a la perfección con el modo de ser de cada juguete. Guiños a películas como La guerra de las galaxias o Parque Jurásico o la aparición de las célebres muñecas Barbie, provocan, sin remedio, la carcajada. Entre los nuevos personajes, destacar la divertida vaquera Jessie, con su divertidísimo grito ranchero "¡Yeeahoooooo!", Oloroso Pete el Capataz, y Zurg, un villano galáctico, rival de Buzz Lightyear.

7/10
Toy Story

1995 | Toy Story

Producir el primer largometraje de animación digital de la historia era una empresa más arriesgada de lo que parecía. Pero John Lasseter, máximo responsable de Pixar, tenía claro que no bastaba con su avanzada y sorprendente tecnología. El secreto estaba en un guión ingenioso, crónica de una crisis de identidad. La que sufre Buzz Lightyear, convencido de que es un héroe galáctico, pero que en realidad es un juguete, que ha dejado en un segundo plano a la posesión más preciada de Andy hasta el momento, el sheriff Buddy.

8/10

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