Entrevistas
"Todas las cuestiones existenciales son las mismas, tengas trece años o cincuenta”
Entrevista con Olivier Nakache y Éric Toledano, directores de “Tiempos de ilusión”
Olivier Nakache y Éric Toledano, los directores de "Intocable", regresan a los cines españoles con "Tiempos de ilusión", una película inspirada en sus propias vidas. Ambientada en 1985, sigue a Vincent, un chico a punto de cumplir trece años que vive en las afueras de París, en una familia de clase media donde las discusiones de sus padres forman parte del paisaje cotidiano. Su hermano mayor tampoco parece especialmente interesado en hacerle la vida más fácil. Empieza a hacerse preguntas sobre el amor, la amistad, la religión, el deseo y la propia identidad, mientras descubre que los adultos, pese a su empeño en dar lecciones, tampoco tienen todas las respuestas.
Tras el éxito internacional de Intocable, Olivier Nakache y Éric Toledano han demostrado su interés por las relaciones humanas y por personajes que se enfrentan a situaciones difíciles sin perder del todo la capacidad de reírse de ellas. En Tiempos de ilusión, la mirada se vuelve más íntima: los directores regresan a sus propias raíces para hablar de una experiencia que, con independencia de la época o el país, resulta reconocible para cualquiera que haya tenido trece años.
¿Cómo escribisteis el guion? ¿Trabajasteis juntos a partir de los recuerdos de ambos, eligiendo las mejores anécdotas de cada uno?
Éric Toledano. Trabajamos a cuatro manos, a cuatro ojos y con dos cerebros. Es exactamente así como hacemos las cosas. En esta ocasión, hemos mezclado nuestros recuerdos para construir una historia que tiene mucho de nosotros, aunque el protagonista no sea exactamente ninguno de los dos.
Vuestras películas suelen abordar cuestiones sociales, pero siempre con un toque de comedia. En Tiempos de ilusión también aparecen la crisis económica, los cambios sociales y los conflictos relacionados con la identidad.
Éric Toledano. Nos interesa contar historias que hablen de la sociedad en la que vivimos, pero a través de los personajes y de sus relaciones. En este caso, queríamos volver a una época en la que empiezas a descubrir el mundo y a hacerte preguntas que hasta entonces ni siquiera te habías planteado.
Olivier Nakache. En la adolescencia recibimos muchas cosas del exterior que terminan formando parte de nuestra identidad. Nos preguntamos quiénes somos. En la película, a Vincent le preguntan si es francés, árabe o judío. Todas esas cuestiones existenciales aparecen en una época bastante extraña de la vida, cuando nuestra mente se abre y empezamos a observar el mundo de una manera diferente.
Salimos de la infancia. La infancia es como un abrigo: estamos protegidos por nuestros padres. Pero llega un momento en que fuera hace un poco más de frío y tenemos que salir a descubrir qué ocurre. Esa etapa de transformación es precisamente lo que nos interesa.
Éric Toledano. La separación de los padres puede romper la infancia tal como la conocíamos. No elegimos la familia en la que nacemos. A veces llegamos a hogares un poco tumultuosos, con discusiones y tensiones, y eso resulta muy determinante.
En mi caso, quizá más que en el de Olivier, en casa se gritaba bastante. Creo que esa experiencia me empujó hacia el cine. Necesitaba descubrir otros modelos familiares y comprobar que no todo tenía que ser igual.
Recuerdo una idea de Woody Allen: cuando sonaba el teléfono en su casa, era para anunciar una mala noticia, como que un vecino tenía cáncer. En las películas, en cambio, aparecían personas maravillosas que se llamaban para decirse que se querían. Esa posibilidad de vivir otras experiencias a través del cine fue algo que me atrajo desde el principio.
Olivier Nakache. Creo que esa es una de las cosas que tenemos en común. A mí también me gustaba la posibilidad de descubrir otras vidas a través de las películas. Por eso hay en esta historia muchos homenajes al cine que nos ha acompañado, desde Claude Lelouch hasta el cine italiano.
Como español, puedo deciros que la película funciona muy bien aquí. Me ha gustado mucho y creo que la infancia de la gente ha sido bastante parecida, porque el público entiende la historia fuera de Francia. ¿Os sorprende esa respuesta?
Éric Toledano. Es increíble comprobarlo. Cada país tiene sus particularidades culturales, pero la infancia es universal. Hemos presentado la película por toda Europa y, a menudo, la gente nos dice que le hemos contado su propia vida.
Nosotros procedemos de la periferia de París, pero hay algo que trasciende nuestro entorno. Esa es la magia del cine: podemos ver una película ambientada en los suburbios de Buenos Aires y emocionarnos con una familia porque nos conecta con nuestros propios recuerdos.
Cuanto más hablamos de nosotros mismos, más posibilidades tenemos de hablar de mucha gente. Cuando una historia es verdaderamente personal, puede terminar siendo universal.
Olivier Nakache. Hemos estado en Alemania, Portugal y Holanda, y en todas partes hemos comprobado que los espectadores se ríen prácticamente en los mismos momentos. Eso nos demuestra que muchas de las emociones que contamos son compartidas, aunque vivamos en sociedades diferentes.
¿Cómo encontrasteis al joven que interpreta a Vincent? Por lo que contáis, necesitabais a un actor que estuviera justo en ese momento intermedio entre la niñez y la adolescencia.
Éric Toledano. Encontramos a Simon Boublil después de un proceso de selección muy amplio. Los responsables del casting lo buscaron en escuelas, clases de teatro y actividades deportivas. No vimos personalmente a los dos mil candidatos, por supuesto, pero fue una búsqueda muy extensa.
Necesitábamos a un chico que todavía pareciera lo bastante pequeño como para creer, por ejemplo, que Cole y Mitterrand tenían una aventura, pero que al mismo tiempo tuviera edad suficiente para empezar a experimentar la seducción y sentirse atraído por Anne-Karine.
Es algo muy difícil de encontrar. A menudo, los adolescentes están a un lado o al otro: todavía parecen niños pequeños o ya han dado el salto hacia una adolescencia más avanzada. Simon estaba justo en medio, en ese instante fugaz en el que uno ya no es un niño, pero tampoco ha terminado de crecer.
Además, entre el casting y el rodaje un adolescente puede cambiar muchísimo. Por eso siempre hay cierto riesgo. Con Simon, sin embargo, tuvimos mucha suerte.
¿Y cómo fue la relación entre los jóvenes intérpretes durante el rodaje?
Éric Toledano. Muchos de ellos apenas se conocían, pero sucedió algo mágico. En francés tenemos una expresión que dice que la mayonesa ha cuajado. Es lo que esperamos que ocurra cuando reunimos a un grupo de actores: que entre ellos surja una química especial.
Y aquí pasó. Crearon una pareja y una complicidad que se perciben en la pantalla. La gente nos dice que quiere volver a encontrarse con esos personajes, que le gustaría seguir pasando tiempo con ellos. Para nosotros, es una gran satisfacción.
Olivier Nakache. Intocable ha viajado por muchísimos países, no solo por Francia. En Alemania, por ejemplo, tuvo diez millones de espectadores. También funcionó muy bien en Italia, España, Brasil y Argentina. Además, ha dado lugar a numerosas adaptaciones, tanto cinematográficas como teatrales.
Estamos muy contentos de que haya tenido semejante recorrido. Pero también hay otras películas nuestras a las que tenemos mucho cariño, como Samba, C'est la vie! o Especiales.
Éric Toledano. Con Especiales vivimos una experiencia particular. La película tuvo dificultades para completar su recorrido debido a la pandemia de COVID-19, pero nos sentimos muy orgullosos de ella. También estamos satisfechos con otro proyecto que hemos creado, Les Rencontres du Papotin, un programa en el que periodistas autistas entrevistan a personalidades conocidas.
En España se ha adaptado con Antonio Banderas y ha tenido una buena acogida. El formato se ha vendido a una treintena de países. Nos gusta que una idea que nació de nuestro interés por las personas y sus historias pueda encontrar vida propia en otros lugares.
Vuestros padres también parecen estar presentes en Tiempos de ilusión. ¿Cómo se tomaron que utilizarais recuerdos familiares para construir la película?
Éric Toledano. Creo que se sentirán orgullosos, porque en la película están representadas las personalidades de ambos. Hemos tomado elementos de nuestras vidas y de nuestras familias para construir una historia que también habla de una generación entera.
Al final, uno nunca sabe qué recuerdos de su infancia terminarán convirtiéndose en una película. A veces, aquello que en su momento parecía una dificultad acaba ayudándote a comprender mejor a los demás. Y, si además puedes contarlo con humor, quizá consigas que alguien se reconozca en la historia y se sienta un poco menos solo.
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