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Zona friki

¿Por qué Sean Connery no hacía de escocés?

Hace poco, se celebraba el Día Mundial de James Bond, rememorando el estreno de “Agente 007 contra el doctor No”, y a mí me vino a la cabeza que el pobre Sean Connery debía estar bastante harto de que siendo escocés, nadie le llamara para interpretar a un compatriota.

¿Por qué Sean Connery no hacía de escocés?

Porque fijaos en su carrera. En La caza del Octubre Rojo hace de capitán de submarino ruso. Ruso. Comunista, en plena Guerra Fría. Y abre la boca y le sale un acento de Edimburgo que te huele a whisky desde la última fila del cine. Los americanos en el submarino rastreando: “Mi capitán, el sonar detecta algo… parece que llueve dentro del submarino”.

Luego, en Los intocables, hace de policía irlandés en Chicago. Irlandés. Con acento escocés. Y le dan el Óscar. ¡El Óscar! O sea, la Academia de Hollywood viendo aquello y diciendo: “No sé qué nacionalidad tiene este hombre, pero me la creo”.

Pero lo mejor, lo mejor, es Los inmortales. Una película que va literalmente de Escocia. Highlander, el de las Tierras Altas. Gaitas, kilts, niebla, ovejas… Y Sean Connery, el único escocés del reparto, hace de… español. Bueno, de egipcio con nombre español. Se llama Ramírez. Ramírez. Un señor de Edimburgo llamado Ramírez.

¿Y quién hace de escocés? Christopher Lambert. Un francés. El francés haciendo de escocés y el escocés haciendo de Ramírez. Eso no es un casting, eso es un intercambio Erasmus.

Yo me imagino al director de casting: “A ver, necesitamos un escocés”. Y pasa Sean Connery. “No, no, tú tienes cara de Ramírez”.

Y diréis: “Bueno, pero alguna vez haría de escocés”. Pues sí. Una vez. En 1961 hizo de Macbeth. El rey escocés por excelencia. Para la televisión… canadiense. Un año antes de ser famoso. O sea, la única vez que Sean Connery hizo de escocés fue cuando nadie sabía quién era Sean Connery y en un país donde no lo vio nadie. Eso es como ganar la lotería y que el décimo esté en el bolsillo de un abrigo que donaste.

Y luego llega James Bond. James Bond es inglés, inglesísimo, té a las cinco, la reina, el paraguas. Y Ian Fleming, el autor de las novelas, al principio no quería a Sean Connery. Pero ve las películas, ve que el público se vuelve loco, y en el siguiente libro… le pone a James Bond un padre escocés.

¡Que no es que el actor se adaptara al personaje! ¡Es que el personaje se rindió! Ian Fleming escribiendo: “Bueno, mira, ya que vas a hablar así de todas formas, te cambio la familia”.

Eso es poder. Tú y yo vamos a un trabajo y nos adaptamos. Sean Connery iba a un trabajo y le cambiaban el árbol genealógico al personaje.

Imaginad que en España le dieran a Luis Zahera papeles de andaluz, pero mantuviera su acento gallego, sería la risión. Pues eso.

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