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"Es un problema sistémico", asegura la presidenta del jurado
Maggie Gyllenhaal se queja de que hay pocas mujeres directoras compitiendo en Venecia
Maggie Gyllenhaal ha convertido la rueda de prensa del jurado de la 83ª edición del Festival de Venecia en una reivindicación de la presencia de las mujeres en el cine. La actriz y directora, presidenta del jurado que decidirá este año el León de Oro, cuestionó abiertamente la escasa representación femenina en la competición y aseguró que detrás de esta situación existe "un problema sistémico".
La cuestión no es precisamente menor. De las 20 películas inicialmente seleccionadas para competir por el León de Oro, solo una estaba dirigida por una mujer, Woman Unknown, de May el-Toukhy. La incorporación posterior del documental sobre Gaza NAZA, codirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, elevó a dos el número de títulos con participación femenina en la dirección. El año pasado fueron seis las películas dirigidas por mujeres en la competición.
"Es mucho más difícil para las mujeres conseguir financiación para sus películas", afirmó Maggie Gyllenhaal. Pero añadió una cuestión que, a su juicio, merece una reflexión más profunda: "¿Podría ser posible que las cosas sobre las que las mujeres, al haber tenido una experiencia diferente de estar vivas en el mundo, quieren hacer películas no siempre sean consideradas alta cultura?".
La directora de La hija oscura reconoció que llega al festival preguntándose por qué hay tan pocas mujeres en la competición principal. Al mismo tiempo, quiso reconocer el gesto de los responsables de Venecia al haberla elegido para presidir el jurado. "Que Alberto y Julia me pidieran que encabezara el jurado de la competición principal, después de las dos películas que he hecho, también es algo muy importante que considerar", señaló.
Maggie Gyllenhaal se refería especialmente a La hija oscura, su debut como directora, que compitió en Venecia en 2021, donde obtuvo el premio al mejor guion antes de conseguir tres nominaciones al Oscar. Su presencia este año en el festival se completa con Flesh Impact, un cortometraje publicitario inspirado en Marilyn Monroe y protagonizado por Dakota Johnson, Ellen Burstyn y Peter Sarsgaard, que se proyectará fuera de competición.
La cineasta también rechazó la idea de que el cine pueda mantenerse al margen de la realidad política. Preguntada por si los cineastas tienen la responsabilidad de posicionarse ante los conflictos actuales, respondió que el cine puede ofrecer algo especialmente necesario en tiempos de crisis: empatía.
"Podríamos decir: "¿Cómo podemos estar aquí hablando de películas cuando el mundo se encuentra en estado de emergencia?"", planteó. Para Maggie Gyllenhaal, la respuesta está precisamente en la capacidad del cine para permitirnos acercarnos a experiencias ajenas y comprender incluso a personas con las que podemos estar radicalmente en desacuerdo.
"No creo que haya ningún tema ni ningún cineasta que no deba ser escuchado", afirmó. En su opinión, incluso las historias protagonizadas por "las personas más corruptas, las más perversas" pueden servir para explorar la empatía y reconocer que existe "un pequeño tipo malo" o "un poco de perversidad" dentro de cada uno de nosotros.
La directora fue todavía más lejos al definir el cine como una forma inevitable de expresión política. "Si las películas son realmente una mirada honesta a la experiencia de otras personas, entonces son fundamentalmente, inevitablemente políticas, además de muchas otras cosas", aseguró.
El discurso llega en una edición especialmente marcada por la política. El director artístico de Venecia, Alberto Barbera, ya había definido la programación como una de las más políticas de los últimos años, en un contexto internacional dominado por las guerras de Gaza, Ucrania y el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
El debate sobre la política y el cine ha recorrido también otros grandes festivales. Mientras la Berlinale vivió este año una fuerte controversia después de que su presidente del jurado, Wim Wenders, defendiera que los cineastas deberían mantenerse al margen de la política, Cannes optó meses después por permitir una presencia política más medida.
Ahora Venecia afronta el debate desde el jurado presidido por Maggie Gyllenhaal, que estará acompañado por la cineasta tunecina Kaouther Ben Hania, el compositor Daniel Blumberg, el historiador del cine Francesco Casetti, el director francés Xavier Giannoli, la cineasta afgana Shahrbanoo Sadat y el realizador hongkonés Johnnie To.
Ellos tendrán que decidir entre las películas que compiten este año por el máximo premio del festival, entre ellas Ink, de Danny Boyle; Primetime, protagonizada por Robert Pattinson; Wild Horse Nine, de Martin McDonagh; Possible Love, el esperado regreso de Lee Chang-dong, y NAZA. El León de Oro se entregará el 12 de septiembre.
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