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Recibe el León de Oro a toda su carrera

George Clooney electriza Venecia con un discurso de gran calado político

George Clooney recibió este miércoles uno de los mayores reconocimientos de su carrera, el León de Oro honorífico del Festival de Venecia, pero decidió que la ocasión no fuera únicamente una celebración de su trayectoria. El actor y director aprovechó el escenario del Lido para lanzar una contundente defensa del cine, el periodismo y la libertad de expresión frente a "quienes utilizan el miedo para dividir a la sociedad".

George Clooney electriza Venecia con un discurso de gran calado político

La encargada de entregarle el premio fue Laura Dern, amiga de George Clooney desde hace más de cuatro décadas y compañera de reparto en Grizzly II: Revenge, una película de terror de infausto recuerdo que ambos rodaron en Hungría cuando apenas comenzaban sus carreras. Laura Dern definió a George Clooney como "un hombre íntegro", un compañero excepcional y una de las personas más generosas que ha conocido en Hollywood. También recordó, entre sus numerosos reconocimientos, que fue elegido dos veces como el hombre más sexy del mundo por People. Dos veces, recalcó con especial entusiasmo.

Pero Laura Dern no quiso quedarse sola en los elogios. Para homenajear a su amigo contó con mensajes de algunos de sus compañeros y colaboradores más célebres: Brad Pitt, Adam Sandler, Steven Soderbergh, Alexander Payne, Noah Baumbach y Bryan Lourd, su agente durante 25 años. Brad Pitt, con su habitual sentido del humor, recordó que George Clooney es "un padre, un marido, un ciudadano global, un defensor de la justicia y un bailarín realmente malo". Una acusación especialmente grave en una noche veneciana.

Tras una prolongada ovación, George Clooney subió al escenario y comenzó su discurso con una broma. "Cuando te dicen que vas a recibir un premio a toda una vida, solo se te ocurren dos cosas", explicó. "La primera es qué honor tan increíble. Y la segunda, ¿saben algo que yo no sé?".

Después llegó el momento más emotivo. George Clooney recordó que lleva 45 años trabajando como actor y reconoció que nunca tuvo un gran plan profesional. Durante buena parte de su carrera, explicó, simplemente intentaba pagar el alquiler y evitar tener que regresar a Kentucky para trabajar cortando tabaco. Su trayectoria, aseguró, ha sido más una sucesión de "accidentes felices" que el resultado de una estrategia perfectamente diseñada.

"Alguien me dio mi primer trabajo, otra persona me dio el segundo. Un director vio algo en mí que yo todavía no había visto. Un guionista escribió mejores frases de las que yo merecía. Un miembro del equipo hizo que pareciera que sabía lo que estaba haciendo", recordó. Y añadió una reflexión sobre la importancia de quienes le acompañaron durante el camino: "Nadie llega a ninguna parte por sí solo".

George Clooney convirtió entonces el agradecimiento en una defensa de la capacidad del cine para unir a personas de culturas diferentes. "Nadie ríe en un idioma diferente. Nadie llora en un idioma diferente. Los padres se preocupan por lo mismo. Los niños sueñan con lo mismo. El amor se parece extraordinariamente en todos los idiomas", afirmó.

Y fue precisamente ahí cuando endureció el tono. El actor señaló que vivimos un momento en el que "las personas que mandan, las personas que tienen más dinero, nos están diciendo que debemos tener miedo los unos de los otros". Su respuesta fue inequívoca: "Pero nosotros sabemos que no es así, ¿verdad?".

George Clooney señaló entonces directamente a los autoritarios y al papel de la cultura como elemento incómodo para el poder. "Las primeras personas que los autoritarios intentaron silenciar no fueron los políticos. Fueron los periodistas que hacen preguntas", afirmó. Después incluyó en la misma lista a "los artistas que se niegan a dar respuestas sencillas" y a "los cineastas, escritores, actores y músicos que insisten en que alguien a quien nunca has conocido merece tu empatía".

Y remató con la frase que se convirtió en el gran titular de la noche: "Las historias siempre son peligrosas para las personas que venden miedo".

George Clooney insistió en que quienes temen a los libros, la música y las historias "nunca son los héroes de la Historia". El cine, reconoció, no puede detener una guerra, bajar la inflación ni arreglar unas elecciones, pero sí puede hacer algo extraordinario: recordarnos que un desconocido nunca es simplemente un desconocido y que quizá sea el héroe de la historia de otra persona.

"Si todavía podemos sentarnos juntos a oscuras y preocuparnos por personas que nunca hemos conocido, creo que quizá estaremos bien", concluyó.

El León de Oro honorífico supone además un reconocimiento especialmente significativo por la relación de George Clooney con Venecia. Su primera aparición en el Lido se produjo en 1998 con Un romance muy peligroso, de Steven Soderbergh, y desde entonces algunas de sus películas más importantes han pasado por el festival, entre ellas Michael Clayton, Quemar después de leer y Gravity. Como director, también presentó allí Buenas noches y buena suerte, que ganó el premio al mejor guion y terminó obteniendo seis nominaciones al Oscar.

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