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Biografía

Dakota Johnson

Dakota Johnson

30 años

Dakota Johnson

Nació el 04 de Octubre de 1989 en Austin, Texas, EE.UU.

Luz al final de las sombras

07 Julio 2015

¿Que después de 15 años no consigo más que papeles secundarios? Pues de la noche a la mañana me doy a conocer en el mundo entero con Cincuenta sombras de Grey. Así soy yo, Dakota Johnson.

Nacida el 4 de octubre de 1989, esta joven de Texas, Estados Unidos, es hija de los actores Melanie Griffith y Don Johnson. Su futuro pues, estaba unido al mundo de la actuación. Su abuela es la conocida actriz Tippi Hedren; y en este saco está también su padrastro, Antonio Banderas, con el que debutó en 1999 con la comedia Locos en Alabama, donde compartió set con su madre y hermanastra, Stella del Carmen Banderas.

De niña estudió en el Colegio Comunitario de Aspen, y allí se inició en el baile. Con tan solo dieciséis años firmó su primer contrato para hacer de modelo de la marca Mango. Al terminar sus estudios se metió de lleno en el mundo del espectáculo, firmó con la agencia William Morris.

En el año 2010 volvimos a verla en el cine en la aclamada película de David Fincher, La red social, aunque solo contó con una pequeña aparición junto a Justin Timberlake. Sus próximas producciones fueron pequeños dramas como For Ellen, una road movie de serie B o El corazón de la bestia (2011), adaptación algo distinta del libro “La bella y la bestia”, en la que su personaje es efímero.

Al no conseguir buenos papeles en la gran pantalla, decidió probar con la serie Ben and Kate. Solo estuvo en antena una temporada, pero su papel de joven maniática del orden en la comedia de FOX le dio algo de prestigio.  De 2012 a 2015 se dejó ver en producciones discretas como la comedia Eternamente comprometidos; también estuvo en la desternillante Infiltrados en clase, donde coincidió con Channing Tatum y Jonah Hill; y en 2014 estrenó Cymbeline, adaptación moderna de una obra de Shakespeare, en la que actuó con Ed Harris y Ethan Hawke. Es un drama policíaco sobre drogas y traficantes, y Dakota obtuvo uno de sus papeles con mayor protagonismo.

Sus elecciones no parecían las más acertadas, todo hacía indicar que se convertiría en una actriz segundona de poco caché. La adaptación del videojuego de carreras Need for Speed (2014) y la comedia juvenil Date and Switch (2014) no pronosticaban un buen futuro para ella. Hasta que recibió una llamada que le cambiaría la vida. En 2015 estrenaría la esperadísima adaptación de la novela erótica Cincuenta sombras de Grey. Logró una escandalosa recaudación de más de 500 millones de dólares en solo tres semanas desde su estreno el día de San Valentín, aunque los críticos fueron muy duros con el filme de Sam Taylor-Johnson, y llegaron a considerarla como una broma de mal gusto que aburría y decepcionaba a partes iguales. Precisamente lo único que se salvó de la criba fue ella. Meses después del estreno, Johnson viajaría a Ibiza, España, para rodar el corto veraniego de la cerveza Estrella Damm a las órdenes de Alejandro Amenábar.

Filmografía
Personal Assistant

2020 | The High Note

Maggie Sherwoode es la asistente personal de una diva de la canción, la popularísima Grace Davis, que aún sigue arrastrando a multitudes a sus conciertos, aunque no graba un nuevo álbum desde hace años. ¿Se le ha pasado el arroz musical a la cantante? Maggie piensa que no, y hasta está haciendo arreglos de sus canciones por su cuenta, pues sueña con ser productora discográfica. Pero a pesar de que ha bebido la pasión por la música desde pequeñita –su padre es periodista radiofónico del sector–, nadie parece creer en sus cualidades, y a Grace le asaltan muchos miedos e inseguridades, a pesar de su condición de estrella. De pronto, casualmente, conoce en un supermercado a un joven afroamericano, David, que es un encanto, y encima parece tener cualidades de cantautor. ¿Y si le diera a entender que es productora, y tratara de dar impulso a su posible carrera? Podría ser la oportunidad de su vida. Agradable película, que por su título en España, evoca uno de punto de partida parecido, Personal Shopper de Olivier Assayas y Kristen Stewart, aquí como ayudante tomaría el relevo la cada vez más en alza Dakota Johnson, que entrega una gran interpretación. La directora, Nisha Ganatra, es bastante desconocida, aunque tiene experiencia televisiva y ha sido consultora de la serie Transparent. Con un guion de la debutante Flora Greeson, entrega una historia más o menos previsible, aunque incluye un giro sorpresivo en el último tramo bastante de culebrón, un elemento que se justifica con un recurso simpático pero con trampa, al aludir la protagonista de que “esto es un plan urdido desde mi infancia”. Puede pensarse en filmes como la última versión de Ha nacido una estrella o Yesterday, a la hora de introducir adecuadas canciones, siguiéndose la estela del segundo título a la hora de suavizar posibles aristas del mundo de la fama. Y se lleva bien la idea de saber posicionarse bien en las distintas fases de la vida, o lo bien que viene tener cerca gente que nos aprecia, consejeros capaces de decirnos lo que piensan para ayudarnos, aunque duela: hay que saber hablar, y el silencio, callar, puede ser un error que acaba pasando factura. Los melómanos apreciarán las muchas referencias musicales, por ejemplo en la comparación de canciones que aluden a California, y a los artistas detrás de ellas. O las grabaciones y arreglos de los distintos temas. Además de Johnson, hacen un buen trabajo los demás actores, los menos conocidos Tracee Ellis Ross –que estuvo en la serie CSI– y Kelvin Harrison Jr., más otros secundarios como Zoe Chao, Bill Pullman, Ice Cube y June Diane Raphael.

6/10
Wounds

2019 | Wounds

La familia que tú eliges

2019 | The Peanut Butter Falcon

Una deliciosa y fresca cinta de aventuras contemporáneas, claramente deudora de la narrativa de Mark Twain, es como si estuviéramos viviendo nuevas andanzas de Huckleberry Finn o Tom Sawyer, ya que los protagonistas viajan, navegan y se meten en líos perseguidos por delincuentes, mientras forjan su singular camaradería. Describe la amistad improbable entre Zak, inocente y bondadoso joven con síndrome de Down fugado de la residencia de ancianos estatal que le acogía, y Tyler, tipo asocial con problemas desde la muerte de su hermano. Contra pronóstico, éste ayudará al otro en su peculiar sueño de conocer a un luchador de wrestling al que admira, y que podría introducirle en tan singular disciplina. Aunque les pisan los talones una cuidadora del centro, la dulce Eleanor, y dos matones que quieren saldar cuentas con Tyler. Los debutantes Tyler Nilson y Michael Schwartz escriben y dirigen su film con buen pulso, con un desarrollo de la relación de los personajes protagonistas en línea con la oscarizada Rain Man. La idea, también con Eleanor, es subrayar la fuerza de los lazos que llevan a constituir una familia. Arriesgan y logran nota alta en el clímax de la pelea, arriesgadísimo, pues la línea entre lo sublime y lo ridículo, ya se sabe, puede ser muy tenue, y el caso es que funciona a la perfección. Zack Gottsagen, que es realmente Down, demuestra una enorme naturalidad, al estilo de Jesús Vidal en la celebrada Campeones. Y está muy bien arropado por todo el reparto, donde Shia LaBeouf y Dakota Johnson saben mostrar su lado más encantador.

7/10
Cincuenta sombras liberadas

2018 | Fifty Shades Freed

Tras su boda, Anastasia y Christian se van de luna de miel. Pero lo que promete ser un matrimonio feliz se verá enturbiado… Por un lado por la arquitecta Gia Matteo –contratada para reconstruir la nueva casa de verano del matrimonio–, que coquetea con el millonario, por otro porque Jack Hyde, ex jefe de ella despedido por acosarla sexualmente, parece haber enloquecido y la persigue. Al principio de su carrera, James Foley rodó la excelente Glengarry Glen Ross, basada en la obra de David Mamet, y en los últimos años ha firmado impecables capítulos de House of Cards. Qué lástima que haya acabado haciéndose cargo de las dos últimas entregas de la trilogía basada en las exitosas novelas de E.L. James, que enmascaran una relación dominante-sumisa, basada en la intimidación, de historia romántica. Tremendo que triunfe en las taquillas cuando se supone que se están haciendo campañas para prevenir la violencia en la pareja. Se supone que no quedan más libros (el cuarto vuelve a narrar la misma historia desde la perspectiva de Grey), por lo que 50 sombras liberadas se consideraría una liberación, de no ser porque al lograr tan buenos resultados económicos, los productores podrían alargar la franquicia, pese a todo. Se podría decir que el capítulo final supera en calidad a sus predecesoras, pero entiéndase, esto tampoco es decir mucho, ya que el listón estaba bajísimo. Aquí al menos las secuencias de porno blando a ritmo de éxitos rock y pop están reducidas al mínimo, y aunque son todas calcadas, nunca vienen a cuento y siguen apareciendo esposas, cuero, antifaces y fustas, están pensadas para no resultar excesivamente groseras, dentro de lo que cabe. También se presenta un conflicto central, la venganza del ex jefe de la protagonista, que otorga un poco de interés, una pena que los elementos de thriller estén resueltos con todos los clichés posibles, y una interpretación penosa del villano, Eric Johnson (The Knick), quizás no por culpa suya, sino porque le han puesto un maquillaje ridículo, y además su personaje no podría ser más plano en el guión firmado por Niall Leonard, cuyo único mérito para el papel de libretista consiste… ¡en ser marido de la escritora! Por otro lado, existe un esfuerzo por mostrar una evolución de Grey, el personaje central, que tiene pánico a la paternidad, pero poco a poco va sentando la cabeza. Esto redime en cierta medida que el actor que lo interpreta, Jamie Dornan, no pasa de poner cara de atormentado todo el tiempo, y como en las entregas anteriores demuestra una nula química con su compañera de reparto, una Dakota Johnson que promete brillar más, si le dan personajes mejores en el futuro. Aparte de que los fans de Kim Basinger se horrorizarán de que su personaje sólo aparezca en off, en unos mensajes de móvil, posiblemente para no pagar a la estrella, abundan los momentos ridículos, sobre todo en lo que se refiere a los elementos supuestamente románticos, que no pasan de carantoñas, arrumacos y secuencias cursis, o a la publicidad poco encubierta del coche que conduce el millonario. Pero nada tan risible como la secuencia en la que Dornan toca el piano con voz melosa… Parece sacada de la parodia tipo Aterriza como puedas. En suma, el colofón de una trilogía para masoquistas con poco gusto para el cine.

3/10
Malos tiempos en El Royale

2018 | Bad Times at the El Royale

Thriller deudor del mejor cine de los hermanos Coen y Quentin Tarantino, perfectamente ejecutado, con humor negro, misterio, perdedores en busca de redención, villanos grotescos, violencia operística, buenos golpes de efecto. Drew Goddard, como en Una cabaña en el bosque, vuelve a concentrar la acción en un lugar en medio de la nada, y sorprende su manejo del espacio y los conflictos, con personajes muy bien perfilados e interpretados por un gran reparto. La acción transcurre en El Royale, un hotel situado junto al lago Tahoe entre los estados de Nevada y California, hasta el punto de que los huéspedes pueden elegir habitación entre uno y otro estado, según gustos y deseos de ahorrar unos dólares. En tan pintoresco hotel recalan diversos personajes. Allí está el padre Daniel Flynn, que de cura no tiene nada, simplemente ha venido a recuperar el botín de un atraco, que escondió bajo el suelo de una habitación, antes de que se viera obligado a pasar una temporada en prisión. Darlene Sweet es una cantante afroamericana, que lucha por abrirse camino en su profesión. Seymour "Laramie" Sullivan es un supuesto viajante, muy charlatán, que vende aspiradoras. Emily Summerspring es una misteriosa mujer, que tiene secuestrada a su hermana Rose, a la que ha rescatado de una secta, cuyo líder les pisa los talones. Y como anfitrión ejerce el joven conserje del hotel, Miles Miller, católico cuya conciencia le atormenta por ciertas actividades de espionaje, y por un pasado violento que se irá esclareciendo. Con esta grupo de variopintos personajes, a los que seguimos sobre todo a lo largo de una noche, saltando de habitación en habitación, con los necesarios flash-backs para entender su trayectoria y presencia en el hotel, Goddard, director y guionista, logra entregar una película dinámica, con elementos de thriller y humor negro, que verá con sumo gusto cualquier espectador al que le guste este tipo de filmes con el justo punto bizarro. El coral reparto es fantástico, tanto los actores más conocidos –Jeff Bridges, Dakota Johnson, Jon Hamm, Chris Hemsworth– como los menos –Cynthia Erivo, Lewis Pullman...–.

7/10
Suspiria

2018 | Suspiria

Años 70. La bailarina estadounidense Susie Bannon pasa una prueba para ingresar como alumna en la academia de baile de Madame Blanc. Pero Patricia, una de sus compañeras, ha desaparecido sin dejar rastro, así que su psicoanalista, el anciano Dr. Josef Klemperer, trata de dar con ella. Una de sus nuevas compañeras, Sara, le pedirá a Susie que le ayude a desentrañar el oscuro secreto que esconde la institución. Luca Guadagnino ha triunfado sobre todo con el relato de pasión homosexual Call Me By Your Name, con la que ganó un Oscar el veterano James Ivory por el guión adaptado. Le tiran sobre todo los homenajes al pasado, como se podía comprobar en dos trabajos con Tilda Swinton a sus órdenes Io sono l’amore (Yo soy el amor), deudor de El gatopardo y otros títulos de Luchino Visconti, y Cegados por el sol, remake de La piscina, de Jacques Deray. Rescata de nuevo a la carismática actriz para componer una relectura bastante libre del film homónimo de terror estrenado en el 77 (la trama de este remake transcurre ese año) de Dario Argento, director con el que tiene en común su primacía de la estética, pese a que ambos tengan sellos muy distintos. De nuevo barroco y excesivo, el cineasta abusa de la violencia, de la truculencia, y del simbolismo, pero sobre todo peca de pretencioso, pues no se limita a desarrollar una simple historia de horror, como el original, sino que pretende reflexionar sobre la psicosis colectiva, preguntándose cómo es posible que las ideas puedan arrastrar a numerosas personas a la violencia. Para ello, compara la secta de brujas presentada en la trama con el nazismo y el terrorismo de la RAF. Incorpora un elemento feminista, al denunciar que se menosprecia la violencia contra las mujeres, a las que se tilda muchas veces de histéricas. Estos temas de fondo tienen interés, pero el realizador acaba reiterándolos demasiado, lo que sumado a su propensión a alargar demasiado algunas secuencias, y a meter demasiados personajes secundarios, deriva en un metraje extenso, 152 minutos que agotan. Muchas escenas resultan llamativas por su poderío visual, sobre todo la de la bailarina que se descoyunta en la sala de espejos, mientras la protagonista ejecuta una coreografía en otra habitación. Pero no logran generar suspense, por la ausencia de personajes que generen una mínima empatía, lo que también deriva en un desarrollo demasiado aséptico. Tampoco aumentan el interés por ellos las excelentes actrices, pues el film cuenta con protagonistas exclusivamente femeninas, y el único personaje masculino de peso, el doctor, está interpretado por la citada Swinton, con maquillaje protésico. También aparece muy caracterizada como la jefa suprema de la escuela, y con una apariencia más reconocible como la directora artística de la misma, inspirada en la coreógrafa Pina Bausch. Desde luego, demuestra que no hay reto que se le resista, mientras que sus compañeras más o menos cumplen, sobre todo Dakota Johnson (Susie), Mia Goth (Sara), en alza con títulos como El secreto de Marrowbone, Chloë Grace Moretz, en una aparición breve, y Jessica Harper, protagonista original de la cinta setentera, como Anke, esposa de Klemperer.

4/10
Cincuenta sombras más oscuras

2017 | Fifty Shades Darker

Anastasia Steele ha logrado un nuevo trabajo, como ayudante en una editorial. En una exposición fotográfica de un conocido, se reencuentra con el millonario Christian Grey, que le pide que reconsidere retomar su peculiar relación de amo y sumisa. Adrian Lyne puso de moda en los 80 en el cine de las grandes compañías el erotismo escandaloso, pero al menos los actos de sus protagonistas tenían sus consecuencias, pues el marido que probaba la infidelidad daba con una psicópata que ponía en peligro su vida, o la mujer que aceptaba aquella oferta de acostarse con el desconocido que le ofrecía un millón de dólares se daba cuenta de que después su matrimonio ya no era el mismo. Moralina barata, y tardía, pues las entradas se vendían únicamente por el morbo y las secuencias turbias, pero al menos se intuía a lo lejos dónde quedaba el sentido común. Como todo resulta susceptible de empeorar, ni siquiera se atisba el norte en Cincuenta sombras más oscuras, adaptación del segundo volumen de la trilogía superventas de E.L. James, que se podría resumir con una frase que le habría encantado al ya retirado Lyne: ¿se liaría usted con el hombre perfecto a cambio de tolerar la violencia sexual? Así de crudo es el planteamiento de la saga, pero si en la primera entrega la protagonista comprobaba el percal y se retiraba, la continuación resulta aún más retorcida, como promete el título. Ahora el joven, guapo y con dinero, pero pervertido Grey reconoce que esto último va más allá de un 'simple' juego de dominación, pues disfruta con el dolor de su pareja. Ésta en lugar de poner pies en polvorosa se entrega totalmente, pues no sólo parece disfrutar del sadismo, las cadenas, los ganchos para pezones y los grilletes, sino que además pide de vez en cuándo algún que otro azote. De haberse abordado el relato como un drama sobre la degradación de la mujer, podría haber tenido sentido. Pero no, todo conduce a una supuesta felicidad. Un mensaje peligroso en tiempos en los que las muertes por violencia machista inundan los medios de comunicación. ¿Dónde están las voces de las feministas? A nivel cinematográfico el producto resulta pobre, sobre todo porque al otrora glorioso James Foley (¿quién diría que rodó Glengarry Glen Ross?) no le han dejado apartarse mucho del libro. Y si a la trama pobretona del mismo igual le habría sacado algo de tajada un guionista de oficio, resulta que se ha ocupado de la adaptación del guión Niall Leonard, cuyo mayor mérito no son precisamente sus diálogos, bastante torpes, sino… ¡haberse casado con la autora! Frente a una primera entrega lineal, aquí se han intentado introducir elementos de melodrama. Pero ha sido peor el remedio que la enfermedad, pues éstos no sólo son bastante baratos –un jefe de ella que nada más aparecer se huele que va a dar problemas, una antigua sumisa de él que ha acabado de enloquecer—, sino que para más inri se resuelven de forma tan facilona y tópica, que dan risa. Lo peor, que se haya reclutado a una veterana bastante competente, Kim Basinger, incorporada a la saga para la antagonista, una Mrs. Robinson sin apenas peso en la trama que defiende que Grey debe tener a su lado a una novia más sumisa todavía que Anastasia Steele. El resto de secundarios, como la madre –encarnada por otra buena actriz, Marcia Gay Harden– no sólo son igual de planos y prescindibles, sino que además desaparecen y vuelven a reaparecer cuando el espectador ni los esperaba, como el fotógrafo amigo, que no aporta gran cosa. A los protagonistas se les dedica más tiempo, lo que no quiere decir que estén más definidos, pues la ingenua y el millonario con un punto oscuro, que se va de compras y adquiere aerolíneas, son arquetipos de manual. De salvar algo, quizás el esfuerzo de la expresiva Dakota Johnson, que podría dar sus frutos… en otra película. No, la posecita atormentada de Jamie Dornan no cuela.

0/10
Mejor... solteras

2016 | How to Be Single

Alice decide cortar con su novio para darse un tiempo y vivir la soltería. Conocerá entonces en su bufete a Robin, una desvergonzada compañera que le llevará a fiestas nocturnas y le empujará a ligarse a cuantos hombres se le pongan por delante. Meg, hermana de Alice y doctora adicta al trabajo, le comunica su decisión de tener un bebé con un donante anónimo de esperma. Y Lucy, una chica que busca pareja, se conecta a internet con el wifi del bar que frecuentan Alice y Robin. Gamberrada femenina producida nada menos que por Drew Barrymore. El alemán Christian Ditter, director de Los imprevistos del amor deja a un lado el aspecto más romántico de la cuestión y se zambulle en una comedia alocada en torno a las relaciones informales entre hombres y mujeres. El resultado es el que cabría esperar de los guionistas Abby Kohn y Marc Silverstein –responsables de productos irregulares y amatorios como Qué les pasa a los hombres o Historias de San Valentín–, a los que se une Dana Fox (Todo incluido), para adaptar una novela de Liz Tuccillo. Tal equipo da lugar a una película muy ligerita con un planteamiento frívolo y complaciente con la chata visión del amor humano reinante en gran parte de la sociedad. Aunque en el fondo todas las mujeres y hombres demanden amor de entrega, compromiso, a menudo se opta por una simple huida de la soledad que se traduce en sexo, de modo que la compañía del otro vale el tiempo que a uno/a le venga bien, de lo contrario lo mejor es permanecer en la soltería y disfrutar sin ataduras. Este planteamiento se ofrece en Mejor... solteras con historias entrelazadas, en donde las hormonas se disparan en muchos casos, los encuentros esporádicos son continuos, las dudas corroen los corazones, etc. Algunas historias son más normales que otras, como la de Alice (gran actriz Dakota Johnson), no así las peregrinas e incluso rocambolescas de su hermana Meg (Leslie Mann) o de la cuadriculada Lucy (Alison Brie). Mientras que la guasa descontrolada, los chistes verdes y el lenguaje procaz no apto para menores lo pone, cómo no, la desfasada Rebel Wilson (Dando la nota), a quien le sobra de todo menos recato.

3/10
Cincuenta sombras de Grey

2015 | Fifty Shades of Grey

Anastasia Steele, estudiante de filología, acepta sustituir a su compañera de piso enferma, Katherine, que debía entrevistar para la revista universitaria a Christian Grey, empresario de éxito de 27 años. Días después, el magnate se presenta como por casualidad en la ferretería donde ella se saca un dinerillo trabajando unas horas, y le envía como regalo unos valiosos libros antiguos. Parece inevitable que la muchacha se sienta atraída por este hombre, bien parecido, con un carácter enigmático que resulta atractivo, y que vive en un mundo de lujo. Pero cuando le conoce más, descubre que tiene un lado oscuro. Hollywood ha visto la oportunidad de resucitar la fórmula de las ya trasnochadas películas escandalosas estilo Atracción fatal adaptando la exitosa novela de la británica E.L. James, pues lleva al público un paso más allá en el erotismo mostrando las relaciones sadomasoquistas, vistas hasta ahora en cintas más minoritarias, como Historia de O, pero no en una superproducción. Tras el planteamiento 'novedoso', el film se estanca por completo, y pasa a ser un bucle en el que se suceden las exhibiciones de poderío económico del protagonista, con las morbosas secuencias de cama. No existe ningún giro ni sorpresas que aporten algo, por lo que 50 sombras de Grey resulta sobre todo aburrida. Con este material, y con la productora presionando para que no se cambie nada, no se vaya a estropear la fórmula del éxito, poco puede hacer la realizadora Sam Taylor-Johnson, hasta ahora autora de un único largometraje, Nowhere Boy, de mayor interés. Sólo un personaje pasa de ser un mero arquetipo, el propio Grey, del que se sugiere algo de tridimensionalidad y background. El actor que le interpreta, Jamie Dornan, hasta ahora secundario de títulos como María Antonieta, tiene actitudes, pero le falta carisma que explique por qué despierta tanta fascinación. Por su parte, la protagonista femenina parece demasiado ingenua y esquemática, lo que lastra la interpretación de Dakota Johnson, hija de Melanie Griffith y Don Johnson, que tiene una mirada que denota que cuando tenga más tablas podría llegar a ser una actriz. Asombrosamente, el resto de personajes sólo pasan ocasionalmente por allí, y dicen un par de frases que no aportan nada al conjunto, lo que desaprovecha a alguna actriz de talento, como Jennifer Ehle (la madre de Anastasia) y Marcia Gay Harden (la de Grey). Pero lo realmente preocupante de 50 sombras de Grey reside en el hecho de que se presente en la pantalla como fantasía sexual lo que tiene todos los componentes de relación tóxica, pues Anastasia se siente infeliz por la situación, da su 'consentimiento' por amor a un tipo de relaciones sexuales que le desagradan, y hasta se deja controlar, pues Grey decide incluso qué se pone o qué bebe. El caso resulta tristemente similar al de numerosas mujeres que han sido víctimas de la violencia por sus sentimientos, con la esperanza vana de poder cambiar al agresor. Se explican las perversiones sexuales del protagonista por su traumático pasado, pues su madre biológica drogadicta murió prematuramente, y fue víctima de la pederastia cuando una mujer madura, a la que apodan Mrs. Robinson, le tuvo como esclavo sexual a los 15 años. Pero no se indaga en su problema, se vende la película por el erotismo, y además se le presenta como un tipo sensible que toca el piano, y que además contribuye a causas benéficas, lo que da al film un tono de historia supuestamente romántica, con frases dignas de novela de Nicholas Sparks, aunque totalmente fuera de lugar.

2/10
Black Mass. Estrictamente criminal

2015 | Black Mass

Si hubiera que mencionar un género fílmico genuinamente americano, y el western estuviera descartado, probablemente el cine gangsteril nos vendría inmediatamente a la cabeza. Quizá ante Black Mass. Estrictamente criminal uno puede pensar que ya poco queda que aportar a dicho género, con las aportaciones inolvidables de Coppola y Scorsese. Pero lo cierto es que la realidad siempre logra sorprender. Y al estar basado el film en hechos auténticos bien documentados en el libro de los periodistas del Boston Globe, ganadores del Pulitzter, Dick Lehr y Gerard O'Neill, ser sólido el guión de Mark Mallouk y Jez Butterworth, y cuidada la puesta en escena de Scott Cooper con el respaldo de un gran estudio de Hollywood, el visionado resulta muy grato, si es que se puede usar tal expresión ante una trama criminal y violenta, con chanchullos en el lado de los criminales, pero también en el FBI. Básicamente se nos cuenta la alianza, amistades peligrosas, entre un gángster del sur de Boston, James 'Whitey' Bulger, y un agente del FBI también del barrio y conocido de la infancia, John Connolly. Es la década de 1970, y Connolly propone a Bulger que le pase información que permita desactivar a la mafia italiana, lo que en la práctica le convierte en confidente, aunque tiene la indudable ventaja de despejarle el campo para sus personales actividade criminales. Bulger acepta el trato, e irá copando poder delictivo a medida que transcurre el tiempo, pues los federales no actúan contra él por considerarlo un importante activo. Sin embargo, algunas desgracias familiares le convierte en un hombre básicamente solo, que actúa con pasmosa frialdad a la hora de ordenar asesinatos o cometerlos con sus propias manos. Se nota que la historia sobre el gangsterismo irlandés en Boston daba para más metraje, y que ha habido que meter tijera, por lo que se resiente la humanidad de Bulger, pese al notable esfuerzo interpretativo de Johnny Depp, que vuelve a transformarse físicamente para componer a su personaje; otros elementos que podían haber tenido más peso, la familia o el background católico, quedan diluidos. Y algunas cuestiones como el apoyo de Bulger al IRA, o las relaciones con su hermano senador, apenas quedan apuntadas. De modo que el espectador se queda con ganas de más. Quizá mejor perfilada está "la otra cara de la moneda", Connolly, interpretado por Joel Edgerton, arribista del FBI con la connivencia tácita de los jefes, que empieza a perder los papeles cuando llega un nuevo fiscal. En cualquier caso se incide bien en esa doble moral hipócrita de ciertos personajes narcisistas, que sólo buscan su propio beneficio, aunque se envuelvan de curiosos códigos de honor o del éxito de algunoas operaciones policiales para justificar sus deleznables acciones.

7/10
Cegados por el sol

2015 | A Bigger Splash

Tras Yo soy el amor, el siciliano Luca Guadagnino repite con Tilda Swinton. Cegados por el sol compitió en la sección oficial en el Festival de Venecia de 2015. Marianne Lane, gran estrella del rock, se ha sometido a una compleja operación quirúrgica de las cuerdas vocales. Mientras recupera la voz pasa unas vacaciones con su novio, el musculoso fotógrafo Paul, en Italia. También se apunta de improviso Harry, su ex, un productor discográfico que llega con su joven hija, Penélope, y que levantará resquemores y celos. Se trata de un remake libre y cambiando la localización de La piscina, de Jacques Deray, que protagonizaron en 1969 los legendarios Alain Delon, Romy Schneider y Jane Birkin, y transcurría en Francia. Guadagnino hereda el ritmo lento del original, pero no la capacidad de sugerencia ni la elegancia. Quizás porque no se sabe muy bien hacia dónde va, los dos primeros actos se siguen con cierto interés, también por el buen hacer de los actores, y porque apunta reflexiones sobre la factura que pasa una vida llena de excesos, la traición y la amistad. Pero el último tramo resulta insoportable.

4/10
Need for Speed

2014 | Need for Speed

Los videojuegos mueven grandes cantidades de dinero. Por eso Hollywood insiste en llevar a cabo una y otra vez adaptaciones que pocas veces alcanzan un nivel de calidad aceptable, pero que suelen funcionar en taquilla. Tras títulos como Resident Evil, Tomb Raider o Prince of Persia: Las arenas del tiempo, le llega el turno a Need for Speed, franquicia de títulos con numerosas entregas, algunas con argumento. En la versión cinematográfica de Need for Speed, Tobey Marshall, mecánico de coches clásicos de gran cilindrada, y piloto de carreras ilegales, acepta arreglar en su taller un viejo y valioso modelo para Dino Brewster, un tipo del que no acaba de fiarse, pues tuvo problemas con él en el pasado. Tras una mala jugada de Dino, Tobey acaba en la cárcel injustamente acusado de la muerte de su mejor amigo. Al salir, tratará de vengarse derrotando a su rival en la carrera clandestina DeLeon. Supone el segundo título como realizador de Scott Waugh, anteriormente especialista en diversos títulos de éxito, que saltó a la dirección de largometrajes con Acto de valor, de 2012. Como en aquélla, rueda con cierta corrección, y hasta consigue cierta espectacularidad en las persecuciones. Pero le falta la brillantez necesaria para remontar un guión tópico y predecible que no tiene ni un personaje que no sea un cliché. No parece que esté escrito por John Gatins, autor de la muy superior El vuelo, que ha contado con la ayuda de su hermano, el debutante George Gatins. Por si fuera poco, Need for Speed se resiente de su extrema ligereza, y de sus ansias por imitar a la exitosa saga iniciada con A todo gas, con la que tiene numerosos puntos en común, sobre todo las competiciones clandestinas de vehículos. Además, no acaban de resultar convincentes algunos actores que han dado más de sí en otras ocasiones, como Aaron Paul (Breaking Bad) y Dominic Cooper (El doble del diablo, An Education).

4/10
Guerra total

2014 | Cymbeline

For Ellen

2012 | For Ellen

Eternamente comprometidos

2012 | The Five-Year Engagement

Violet y Tom son tal para cual. Viven en San Francisco y se conocieron durante la fiesta de fin de año. El flechazo fue instantáneo. Se quieren de verdad y pocos meses después Tom le pide que se case con ella. Por supuesto, Violet acepta. No pueden ser más felices. Las familias y los amigos están encantados. Sin embargo, los planes de boda se trastocarán debido a que Violet consigue un ansiado puesto de trabajo en la Universidad de Michigan. No pasa nada: retrasarán la boda y Tom dejará su prestigioso puesto de chef en San Francisco y marchará con ella al frío Michigan. Y se casarán cuando puedan, cuando sus vidas se estabilicen... Pero ¿y si ese momento nunca acaba de llegar? El director Nicholas Stoller (Todo sobre mi desmadre) vuelve a formar equipo con Judd Apatow para ofrecer una comedia en su línea de “cine de autor”, el de la nueva y gruesa comedia norteamericana. Apatow cuenta además como protagonista con uno de sus actores fetiche, Jason Segel (Paso de ti), que también ejerce como productor ejecutivo y coguionista. Eternamente comprometidos tiene un planteamiento argumental más clásico de lo habitual en Apatow y la historia es en líneas generales un poco más amable que otras generadas por el escatológico productor. Esto no impide, claro, que ofrezca un sinnúmero de molestas zafiedades sin las cuales parece que su cine carecería de sentido, para bien o para mal. Pero, en fin, el talón de Aquiles de Eternamente comprometidos es el guión. Dista mucho de ser redondo; hay un claro estancamiento en el núcleo del conflicto (en parte porque resulta forzado) y el tramo final carece del encanto necesario para levantar el conjunto. Además, y esto es quizá lo más importante, falta chispa en la mayoría de los gags, chistes que presumiblemente tendrían que hacer despatarrarse al público y que no tienen el efecto deseado. Algunos arrancan la risa, claro, pero son más bien escasos. Lo mejor del film es el trabajo actoral, encabezado por una fascinante Emily Blunt, que demuestra una vez más su enorme talento. Segel está correcto, en su línea de lentorro y buena gente, mientras que los secundarios cumplen.

4/10
Infiltrados en clase

2012 | 21 Jump Street

Schmidt y Jenko fueron rivales en el instituto. El primero era el típico pringado empollón, mientras que el otro, un guaperas, se llevaba a las chicas de calle. Contra pronóstico se hacen grandes amigos años más tarde cuando coinciden en la Academia de Policía. Convertidos en agentes, son asignados a un grupo especial con sede 21 Jump Street, especializados en infiltrarse en ambientes juveniles aprovechando su aspecto imberbe: y su primera misión es volver al instituto de antaño, para desarticular una red de tráfico de una nueva droga de diseño. Ambos descubrirán que las cosas han cambiado un tanto desde su época estudiantil. Adaptación con puesta al día de la serie televisiva de los 80, en la que estuvo un juvenil Johnny Depp. Firman el guión Michael Bacall, y uno de los protagonistas, el especialista en comedia Jonah Hill; tras la cámara tenemos al dúo director de la cinta animada Lluvia de albóndigas, o sea, Phil Lord y Chris Miller (II). La cinta está en línea con el clásico cine adolescente de instituto, donde los gags giran en torno al sexo, las drogas, las fiestas y el contraste entre distintos tipos de alumnos; a ello se suma la abundante acción del cine policial de las películas de pareja de colegas tipo Arma letal, donde se convierten en objeto de broma sus típicas persecuciones y explosiones, las situaciones que afrontan los agentes ocultos, los moteros macarras, etc. No podemos negarlo, la cinta contiene un puñado de momentos tronchantes, algunos en torno a las ideas actuales sobre lo políticamente correcto. Y funciona bien la “extraña pareja” compuesta por los supuestamente hermanos a los que encarnan Hill y Channing Tatum. Pero también es cierto que la trama acaba siendo reiterativa, se suceden las situaciones parecidas sin que avance la acción, y que el recurso facilón a lo zafio agota al espectador mejor dispuesto.

5/10
Goats

2011 | Goats

El corazón de la bestia

2011 | Beastly

Kyle es un chico que lo tiene todo y no se siente bien a menos que desprecie y humille a todos aquellos que no cumplen con sus estándares de perfección. Hasta que un día se mete con la persona equivocada. Una maldición lo deforma físicamente y la única posibilidad de recuperarse es encontrar a alguien que lo ame realmente, a pesar de su apariencia monstruosa. Pero lo realmente difícil será que él tambien debe amar a esa persona.

La red social

2010 | The Social Network

Otoño de 2003. Mark Zuckerberg estudia en la Universidad de Harvard. Genio de la informática, de mente brillante, e irremediablemente asocial, tras romper con su novia e ingerir altas dosis de alcohol, tiene una idea para que los estudiantes opinen sobre la alumna más maciza de Harvard, lo que difundido viralmente colapsa el servidor de la universidad. He ahí la semilla de Facebook, la red social de internet que revolucionará en poco tiempo el modo de hacer amigos y relacionarse con ellos en el mundo entero. En efecto, la hazaña de Zuckerberg llama la atención de los hermanos Winklevoss, que andan ideando una red social para Harvard, y le fichan como programador. Pero mientras les da largas en lo relativo a su tarea, impulsa por su cuenta con su amigo Eduardo Saverin lo que va a ser Facebook. Al ver la luz, y arrasar en la red, los Winklevoss se sentirán engañados, y no van a ser los únicos en el entorno en que se mueve Zuckerberg. Brillante película de David Fincher, que logra hacer apasionante la complicada narración de cómo Facebook se convirtió en la extraordinaria empresa y fenómeno social que hoy es. Cuenta con un formidable guión de Aaron Sorkin –que utiliza como fuente el imprescindible libro “The Accidental Billionaires”–, que logra que parezca fácil lo difícil, no en vano el creador de la serie televisiva El ala oeste de la Casa Blanca es todo un especialista en hilvanar historias complejas para el medio audiovisual, donde abundan los diálogos vertiginosos, en los que no falta ni sobra una frase; una réplica, una mirada, un plano de un objeto, todo aporta valiosa información a la narración. El esqueleto narrativo es perfecto. Tras un breve prólogo –la brillante conversación de Zuckerberg con su novia, más la caída del servidor de Harvard–, se encadena la sesión pública de la institución académica que ve los hechos, con otra, la de los abogados que ven el conflicto de intereses entre Zuckerberg y sus socios de Facebook con los distintos enemigos que se ha creado en la vertiginosa carrera que le ha hecho multimillonario. Y entreveradas con esta segunda sesión, se presentan las distintas escenas de cómo la red social crece y crece. De modo que somos testigos de la paradoja de que quien ha logrado relacionar a tantos millones de personas en todo el mundo, se encuentra básicamente solo, no conecta con nadie. El film desarrolla así temas clásicos como el saborear las mieles del triunfo, la ambición y el poder, la lealtad puesta a prueba, cuyos principales protagonistas, todos auténticos, no quedan demasiado bien parados. No es que haya una condena sin paliativos, pero el hecho es que se ponen en evidencias sus debilidades y flaquezas, no todo es tan ‘cool’ como el Facebook al que su destino se encuentra ligado. Fincher ha tenido el acierto de acudir a actores jóvenes en alza pero cuyo rostro puede no sonar excesivamente al espectador: los más conocidos son Jesse Eisenberg (Bienvenidos a Zombieland), que da vida a Zuckerberg, y Justin Timberlake, que encarna a Sean Parker, creador de Napster; pero brilla también el recién llegado Andrew Garfield, que interpreta a Saverin.

8/10
Locos en Alabama

1999 | Crazy in Alabama

Verano de 1965. Estado sureño de Alabama. Entorno rústico. Un chaval llamado Peejoe va a madurar gracias al comportamiento de su excéntrica tía Lucille. Ésta, madre de una numerosa prole, sufre los malos tratos de su marido. Harta de él, le mata, y se marcha rumbo a Hollywood decidida a convertirse en actriz. En su equipaje, dentro de una sombrerera, lleva... ¡la cabeza de su marido! Pese al mencionado toque de humor negro, este film, adaptación de una novela de Mark Childress (el mismo novelista firma el guión), tiene importantes componentes dramáticos, y una emotiva crítica a las discriminaciones, ya sea por motivos raciales o de sexo. La película se erige así en un interesante documento sobre la era de la lucha por los derechos civiles. Quizá el mayor mérito del debutante director Antonio Banderas sea combina elementos tan dispares como drama y comedia, sin que el conjunto parezca forzado.

6/10

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