Reportajes
A propósito de la resurrección de Peter Cushing en "Rogue One"
¿Nos aguarda un futuro de actores digitales? Un debate con implicaciones éticas de envergadura
Una de las sorpresas que han encandilado a los fans de la saga Star Wars en el spin-off "Rogue One: Una historia de Star Wars", es el reencuentro con un querido personaje de la película con que empezó todo, Grand Moff Tarkin, que fue encarnado en 1977 por Peter Cushing.
Tarkin tiene presencia e incluso algunos diálogos, y considerando que el actor falleció en 1994, verlo incluso más joven que en el original, puede dejar boquiabierto. Como es bien sabido, esta “resurrección” de Peter Cushing en Rogue One ha sido posible gracias a la magia de los efectos visuales digitales, y al permiso de los herederos del actor. También es cierto que la princesa Leia aparece en versión juvenil con la misma técnica y el rostro de Carrie Fisher, pero como es un solo plano fugaz y no habla, no ha llamado la atención del mismo modo. Y tras su inesperada muerte, Disney ha querido zanjar las especulaciones de si la recuperarían con CGI para nuevos episodios galácticos, afirmando que no lo hará.
Está claro que el Tarkin de Rogue One resulta un personaje algo desangelado, pero puede ser la punta del iceberg de los futuros actores digitales, con los que ya especuló una interesante película de Andrew Niccol, S1m0ne.
Temas de los que ya se está hablando. Crear digitalmente versiones de actores ya fallecidos, al estilo Cushing. Y dudas éticas, ¿no es esto manipulación, no se confudirán en el futuro trabajos reales del actor e inventados por artistas computacioneles? ¿Se imaginan al protagonista de Trumbo discutiendo con un John Wayne que realmente tenga la cara y los andares del “auténtico” Duke, recreados digitalmente? ¿O hacer Feud, miniserie que va a contar el movidito rodaje de ¿Qué fue de Baby Jane? con las “verdaderas” Bette Davis y Joan Crawford tirándose los trastos, y no con actrices que las interpretan, Susan Sarandon y Jessica Lange?
De momento, los magos de los efectos hablan con cautela. John Knoll, de ILM, Industrial, Light & Magic, que “despertó” a Cushing, explica que “es un proceso muy laborioso y caro de hacer. No me imagino a nadie metido en algo así caprichosamente”. Pero claro, si sólo es cuestión de dinero, y aunque suene algo cínico, podríamos decir que es cuestión de tiempo.
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