Reportajes
Salvador Dalí y el cine
El Museo Reina Sofía de Madrid ha abierto al público una amplia retrospectiva dedicada a Salvador Dalí. Gracias a la colaboración del museo con el centro Pompidou de París, se han reunido más de 200 obras del pintor. Es el momento ideal para recordar que el genio del surrealismo mantuvo esporádicas pero interesantísimas relaciones con el cine.
La primera incursión de Salvador Dalí en el Séptimo Arte se gestó en 1928, cuando el pintor conversaba en Cadaqués con Luis Buñuel, uno de sus grandes amigos de la Residencia de Estudiantes, al igual que Federico García Lorca, y en menor medida Alberto Jiménez Fraud, Rafael Alberti, José Bello, etc.
"Dalí me dice: Esta noche he soñado que unas hormigas pululaban en mi mano. Respondí: Yo he soñado que cortábamos el ojo de alguien", comenta el cineasta en "Conversaciones con Luis Buñuel", de Tomás Pérez Turrent y José de la Colina.
Ambos artistas deciden mezclar los dos sueños para dar lugar a una producción audiovisual. En seis días escribieron el guión entre los dos de lo que iba a ser Un perro andaluz. "Teníamos tal simbiosis que no había discusión", comentó Buñuel. "Nos quedábamos con las primeras imágenes que nos venían a la mente (...). Debían ser imágenes que nos sorprendieran y fueran aceptadas por ambos sin discusión.
El rodaje debió ser bastante peculiar. "El encargado del atrezo nos confesó que creía estar soñando" recordó Dalí. "Entre otras cosas le pedimos una modelo desnuda para la que debía hallar modo de que llevase un erizo de mar vivo bajo cada brazo; un maquillaje para el protagonista que posibilitara que apareciera sin boca, y para que su boca fuera reemplazada por pelos, cuatro asnos en descomposición, cada uno de los cuales debía colocarse sobre un piano de cola; una mano cortada, un ojo de vaca y tres hormigueros".
Un perro andaluz –en el que el propio Dalí aparece brevemente interpretando a un seminarista– tuvo un éxito enorme entre las élites culturales parisinas. Unos aristócratas excéntricos, los vizcondes de Noailles, se pusieron en contacto con Buñuel para financiar su siguiente trabajo. Éste se trasladó nuevamente a Cadaqués para iniciar la escritura de lo que iba a ser La edad de oro. Pero esta vez no se da el mismo entendimiento con el pintor, así que finalmente el aragonés se marcha a Francia, a la residencia de los vizcondes, para encargarse del libreto del film en solitario.
Salvador Dalí en Hollywood
En 1942, Salvador Dalí fue reclutado por Hollywood como colaborador del film Marea de Luna, que iba a ser dirigido por Fritz Lang. Sin embargo, el realizador alemán acabó abandonando el set y fue sustituido por Archie Mayo. El artista de Figueras se encargó de diseñar la secuencia de una pesadilla.
En 1945, Alfred Hitchcock decidió convencer al productor de su film Recuerda, el legendario David O. Selznick, para que contratara a Salvador Dalí, con el fin de que se encargara de una secuencia onírica que tiene gran peso en la trama del film, protagonizado por Gregory Peck e Ingrid Bergman. "La representación de los sueños en el cine solía hacerse mediante imágenes borrosas, difuminadas, pero los sueños no son así", recordaba el maestro del suspense. "Yo quería que mis imágenes fueran todo lo contrario: vívidas, definidas, luminosas. Y el trabajo de Dalí es muy sólido, muy afilado. Era el mejor hombre para hacer eso, porque representa los sueños tal como deben ser".
En 1947, Walt Disney reclutó al español para poner en marcha un corto animado que iba a titularse Destino. Dalí escribió el guión con John Hench, un escritor del estudio, y empezó a trabajar en los diseños. Sin embargo, en los años inmediatamente posteriores a la II Guerra Mundial, el pionero de la animación atravesaba graves problemas económicos, por lo que tuvo que cancelar el proyecto, que quedó inconcluso. Más de medio siglo después, en 2003, el sobrino de Walt Disney, Roy E. Disney, por entonces al frente de la compañía, desenterró el proyecto, y encargó su finalización. Obtuvo una candidatura al Oscar al mejor corto animado.
En España, Dalí trabajó en los decorados de un montaje teatral de la obra más conocida de José Zorrilla, que dio lugar al film Don Juan Tenorio, dirigido por Alejandro Perla, en 1952. El artista también se encargó de pintar el cartel promocional. Dalí también fue coautor –con José Montes Baquer– del bizarro documental Impresiones de la alta Mongolia, de 1976, de argumento también cercano al surrealismo. Su imagen aparece en los films Fun and Games for Everyone y Aussi Loin que l'amour, en los que aceptó aparecer brevemente.
Dalí como personaje de la pantalla
Adrien Brody ha sido quizás el mejor Dalí de cine, en Midnight in Paris, donde con Buñuel y Man Ray daba extravagantes consejos sobre el amor, cercanos al dadaísmo, al protagonista, que se quedaba patidifuso. "Ya, es que ustedes son surrealistas, pero yo soy normal", respondía Owen Wilson.
Por último, nada menos que Robert Pattinson, el archifamoso vampiro de Crepúsculo, interpretó al artista de joven en Sin límites (2008), que incluía una sórdida (y discutible) secuencia de amor homosexual de Dalí con García Lorca.
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