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Biografía

Adrien Brody

Adrien Brody

47 años

Adrien Brody

Nació el 14 de Abril de 1973 en Nueva York, EE.UU.

Premios: 1 Oscar

En pie de guerra

01 Junio 2003

Ha dado mucha guerra con personajes empecinados en sobrevivir como sea a los más encarnizados conflictos bélicos. Tiene una nariz singular en un rostro expresivo y único, que no era conocido ni mucho menos por el gran público, hasta que el pasado 23 de marzo, recibió el Oscar al mejor actor por su apasionado trabajo en El pianista. “Mi experiencia en esta película me hizo muy consciente de la tristeza y deshumanización de la gente en tiempos de guerra”, decía su discurso, el más emotivo y cabal de una ceremonia marcada por el inicio de la guerra de Iraq. Exactamente en ese momento se había convertido en una estrella, pero Adrien Brody ya había destacado en más de una ocasión, y su currículum incluye trabajos con directores de tanto prestigio como Barry Levinson, Ken Loach, Spike Lee y Terrence Malick.

Adrien Brody nació un 14 de abril hace treinta años, en Brooklyn, el popular barrio de Nueva York. Su padre Elliot era profesor de historia y su madre Sylvia Plachy, de origen húngaro, una de las más prestigiosas fotógrafas de la prensa norteamericana, lo que le ayudó a acostumbrarse a estar frente a las cámaras. Como a los doce años ya actuaba frente a sus compañeros de colegio, su madre le aconsejó que se matriculara en la Escuela Superior de las Artes Escénicas de Nueva York, donde se rodó la famosa serie Fama. Mientras estudia, debuta como profesional en Home at Last, un subproducto televisivo de 1988. Fue decisiva en su vida la aparición del cineasta Steven Soderbergh, que le contrató para El rey de la colina, que lleva a que le ofrezcan los más variados papeles, aunque normalmente en películas mediocres, como Solo. El destructor, Bullet, La última vez que me suicidé o Restaurant. Este largo periplo produce sus frutos cuando se fija en él el director de culto Terrence Malick, que le ofreció en bandeja de plata un papel que iba a suponer su reconocimiento internacional, el capitán Fife, fumador compulsivo de La delgada línea roja, que en principio era uno de los que tenían mayor protagonismo. La sorpresa del actor debió ser mayúscula cuando acudió al primer pase, porque al director se le había olvidado comunicarle el pequeño detalle de que en el último momento, había decidido reducir su interpretación a una frase: la mayor parte de sus escenas cayeron en la mesa de montaje.

Al menos Malick tuvo el detalle de recomendarle al director Spike Lee, que buscaba al actor idóneo para encarnar al punk sospechoso de ser un asesino en serie en Nadie está a salvo de Sam. En Liberty Hights se puso a las órdenes de Barry Levinson, en otra de las películas intimistas que de vez en cuando le gusta rodar al director de Rain Man. No tuvo mucha suerte en su colaboración con el británico Ken Loach: Pan y rosas no pasará a la historia como lo mejor del autor de Agenda oculta, pero Brody salía del paso, como un organizador sindical poco convencional. Pero su trabajo más sentido en esta etapa es su interpretación de un fotógrafo de guerra destacado en Bosnia en Las flores de Harrison, de Elie Chouraqui. El secreto de que el actor resultara tan convincente reside en que conocía todos los detalles de la ocupación de su personaje, porque se trata del trabajo real de su madre. Para demostrar su versatilidad, en su siguiente film, El misterio del collar, de Charles Shyer, dio vida a Nicolas de la Motte, un revolucionario en la Francia del siglo XVIII.

Esta última se rodó en París, ciudad donde se topó con el director Roman Polanski, que en ese momento lloriqueaba a los cuatro vientos que tenía dificultades para encontrar a alguien capaz de encarnar a un personaje real, el músico polasco Wladyslaw Szpilman, cuyas memorias iba a llevar a la pantalla en El pianista. Aunque el cineasta había puesto un anuncio en el periódico al que contestaron 1400 actores, decidió que Brody era el que más se acercaba a su idea del personaje, pero le hizo adelgazar para parecerse todavía más. Además de quince Kilos, Brody perdió también a su novia, con la que llevaba ocho meses, y que no pudo soportar la tensión e irritabilidad que le produjo un intenso rodaje en Europa, en el que tuvo que hacer esfuerzos como el de familiarizarse con el piano, a lo que le ayudó saber tocar el sintetizador, y el de aprender a hablar con acento polaco, que al menos le era familiar, gracias a su abuela. Todo eso se refleja en la pantalla, a juicio de los miembros de la Academia de Hollywood, que decidieron convertirle en el único actor de la historia que le ha arrebatado el Oscar a otros cuatro que lo habían ganado previamente. La otra marca batida por Brody es que le ha quitado a Richard Dreyfuss el título de actor adulto más joven que se haya llevado la estatuilla.

No debe ser fácil encontrar otro personaje a la altura, y por esta razón, Brody está pensando con cautela cuáles serán sus siguientes trabajos. De momento, le veremos como el malo de una cinta de acción, El detective cantante, con Mel Gibson y Robert Downey Jr.

Oscar
2003

Ganador de 1 premio

Filmografía
The French Dispatch

2020 | The French Dispatch

El Tonto

2019 | El Tonto

Unchained

2017 | Unchained

Manhattan nocturno

2016 | Manhattan Nocturne

Porter Wren, columnista en un periódico, se dedica a ir a la caza de sucesos criminales que acontecen en la ciudad de Nueva York. Él llega pronto al lugar de los hechos, observa, entrevista, indaga y es capaz de escribir una historia que atrapa a los lectores. Vive en una preciosa casa con su mujer y sus hijos. Un día una seductora mujer, Caroline Crowley, le pide que indague en la muerte de su marido, cineasta de renombre. Adrien Brody convence encarnando a un protagonista modélico del género negro, un periodista metido a investigador por obligación, con trazas de perdedor sin remedio, aunque tenga que ser a costa de un guión un tanto caprichoso y forzado, bien ambientado al menos en las calles neoyorquinas. Mucho tiene que ver en las malaventuras de Porter los planes de Caroline (provocadora Yvonne Strahovski), un personaje de ambiguas intenciones, heredero de las clásicas mujeres fatales, capaces de hacer perder la cabeza a los hombres con sólo desplegar sus redes seductoras. Brian DeCubellis, director y guionista es el encargado de adaptar la novela de Colin Harrison, cargando la mano en las escenas morbosas.

5/10
Dragon Blade

2015 | Tian jiang xiong shi

Huo An es un comandante de la Brigada de Protección de las regiones occidentales, que se ve envuelto en las garras del mal y queda esclavizado.

Backtrack

2015 | Backtrack

El mundo del psiquiatra Peter Bower y de su mujer se ha derrumbado por completo tras la muerte accidental de su hija Evie. Ella anda empastillada todo el día, dormitando, él acude metódicamente a su consulta para atender a sus pacientes. Entre ellos aparece un día una preadolescente llamada Elizabeth Valentine, que se comporta de modo muy extraño. Las visitas de Elizabeth se repetirán y cada vez sus apariciones son más fantasmales, de modo que el propio Bower se preguntará si está perdiendo la razón. Correcto thriller sobrenatural que aúna elementos fantasmagóricos, intriga y un punto terrorífico. Las historias que incluyen espectros que perturban la existencia de los vivos se cuentan por decenas y las variantes narrativas son numerosas, por lo que se agradece el esfuerzo del director y guionista australiano Michael Petroni (El rito) al entregar un relato que intenta evitar clichés y escenas gratuitas que primen el efectismo sobre un coherente desarrollo narrativo. Así, Petroni sabe dar un buen giro de tuerca a la historia, ofreciendo nuevas perspectivas –más cerca del thriller policiaco– hacia la mitad de la cinta, cuando se traen al presente ciertos hechos del pasado, a la vez que introduce nuevos personajes bien caracterizados, cuya presencia interesa. Por el contrario, es cierto, que Petroni se pliega varias veces a los típicos sustitos agotadores de este tipo de películas, un poquito de sonido por aquí, un chillido imprevisto por allá, una aparición espectral por acullá, que no enriquecen el argumento. Para meter en ambiente al espectador, Petroni ha elegido una atmósfera inquietante, con perpetuos días lluviosos, nublados, incómodos, y personajes aislados que parecen no mantener relaciones con sus semejantes. Se logra así entender el desolado estado de ánimo del protagonista, un sufriente Adrien Brody, que logra un papel bastante convincente, jugando con la ambigüedad a la hora de encarnar sus traumas y su confuso equilibrio mental.

5/10
Septembers of Shiraz

2015 | Septembers of Shiraz

Antes de la revolución islámica, Irán (Persia, por entonces) era un país en donde convivían pacíficamente todas las religiones. Pero eso se acaba y una familia judía deberá escapar a la violencia de los revolucionarios. Interesante película estadounidense, de potente relato y cuidada puesta en escena, que se basa en la novela de Dalia Sofer. Mantiene el interés y hay momentos de intensidad logrados. Ayuda la presencia de un reparto a la altura, encabezado por Salma Hayek y Adrien Brody.

5/10
El Gran Hotel Budapest

2014 | The Grand Budapest Hotel

Imaginativo juego de muñecas rusas a cargo del inclasificable y ocurrente Wes Anderson, que dice haberse inspirado en la obra del genial escritor Stefan Zweig, aunque igual podría afirmar que sus personajes de bigotes son deudores de Hergé y su álbum de Tintín “El cetro de Ottokar”, ya puestos. Una joven en la actualidad se siente profundamente conmovida por la novela “El Gran Hotel Budapest”; un autor, unos años antes, confiesa haber escuchado su historia en dicho hotel sito en una montaña solitaria, de labios del señor Mustafá; y Mustafá recuerda su época de botones del hotel, cuando era Zero, a las órdenes del señor Gustave, dueño del establecimiento y todo un caballero, cuando descubrió el amor y se vio sumergido en una vertiginosa aventura conspiratoria de crímenes a cuento de una herencia. Anderson entrega una narración aventurera de enorme dinamismo, con sugerentes toques surrealistas, en la época del desmembramiento del imperio austrohúngaro previa a la Segunda Guerra Mundial, aunque aludiendo siempre a países ficticios. Y a la hora de apostar por lo grotesco, se permite algún detalle gore o tosco, jugando así al contraste con los modales impecables del señor Gustave. Como hiciera ya en Moonrise Kingdom, el cineasta texano apuesta en El Gran Hotel Budapest por una visión romántica, con una paleta de colores pastel muy estudiada, y acudiendo a encuadres atrevidos y al uso de grandes angulares. En su cuidado guión hay espacio para una idealizada historia de amor, y una bonita relación patrón-subalterno de tipo casi paternofilial, que no paternalista. Destaca además un reparto coral de divertidos personajes estrambóticos, y riesgos como el de un formato de pantalla casi cuadrado, y efectos de miniaturas apenas disimulados, que dan al conjunto un adecuado aire naïf.

8/10
Atraco americano

2014 | American Heist

Una pareja de hermanos en su busca desesperada por conseguir dinero se une a una banda de atracadores que pretende robar el banco más importante de la ciudad de San Luis. El buen reparto es lo mejor de este entretenido thriller de acción dirigido por el armenio Sarik Andreasyan.

4/10
En tercera persona

2013 | Third Person

Michael, escritor ganador del Pulitzer, se encuentra en parís escribiendo una novela. Hasta allí llegará su amante Anna. En Roma un norteamericano que roba diseños de moda entrará en contacto con una mujer rumana y decidirá ayudarla para recobrar a su hija, por la que una mafia de inmigración pide 5.000 euros. En Nueva York, la sufriente Julia y su psiquiatra luchan para que aquélla pueda ver a su hijo, tras serle denegado ese derecho por atentar en el pasado contra la vida del pequeño. Tras el éxito de Crash, el canadiense Paul Haggis demostró ser un director con personalidad en trabajos como En el valle de Elah y con la entretenida aunque más convencional Los próximos tres días. Su fuerte es la escritura cuidada del guión, que procura alejarse de lugares comunes. En este caso vuelve a escribir y dirigir un film a priori ambicioso, que sobre el papel puede interesar por su originalidad, su punto de intriga, su mezcla de historias... Sin embargo, estamos ante la película menos lograda de Haggis, y todo debido a un enfoque de la cuestión –la creación literaria– que por su propia naturaleza acaba por resultar banal, puro oropel, una especie de vacío divertimento que nunca puede ir más allá. Algo parecido sucedía en El ladrón de palabras, por poner un ejemplo cercano en la temática y en el tiempo. Y es que el material de En tercera persona es sumamente inflamable, muy difícil de manejar por muchas piruetas que invente Haggis, y lamentablemente también a él le acaba explotando el guión en la pantalla. Se demuestra una vez más lo complicado que resulta trazar una historia convincente, con fondo y sin trampa, sobre el mundo de la literatura, de los escritores y sus fantasmas (o sus musas), con sus diversos hilos narrativos reales o inventados –¿o todo es pura ficción?–, caminos que se amalgaman hasta donde se quiera con tal de sorprender al espectador. El comienzo de la película es puro desconcierto, con la presentación de personajes en sus distintas localizaciones (Roma, París, Nueva York), aunque tras el exagerado aturdimiento poco a poco las cosas comienzan a serenarse. Las distintas historias avanzan, avanzan, avanzan, hasta que Haggis logra sutilmente entrelazarlas con oficio, todo hay que decirlo. Sin embargo, los cabos sueltos siguen siendo tan numerosos como lo es el desproporcionado afán de dramatizar sentimentalmente cada fotograma. Hay algo que no cuadra (o que cuadra demasiado), las cosas son muy directas, las situaciones son crudas, las coincidencias sorprendentes… Al final el espectador deja de interesarse por los personajes para intentar únicamente dar coherencia al rompecabezas formal que es la película. Y puede que ni siquiera lo consiga. Paul Haggis ha contado con buen material para armar este castillo de fuegos artficiales. Es llamativa la constelación de estrellas que reúne el film, entre los que destacan un Liam Neeson muy diferente de sus papeles de acción y una bipolar Olivia Wilde que sorprende con una repetitiva tendencia a quitarse la ropa. Y hace también un trabajo esforzado Adrien Brody.

4/10
Midnight in Paris

2011 | Midnight in Paris

Gil e Inez son unos jóvenes prometidos, que pasan unos días de turismo en la capital del amor, París, antes de su inminente boda. Él es guionista exitoso en Hollywood, pero su ambición es convertirse en un gran escritor de novelas. Una noche en que decide volver por su cuenta al hotel, se pierde en las calles parisinas. Mientras suenan las campanadas de la medianoche, un antiguo carruaje pasa a su vera y los ocupantes le invitan a subir. Se ve de pronto inmerso en una fiesta... ¡en el París de los años 20! Y no sólo eso, sino que tiene el honor de conocer a los escritores y artistas de la época a los que tanto admira: Francis Scott Fitzgerald y su esposa Zelda, Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Luis Buñuel... Y queda especialmente fascinado por una chica Flapper, que le hace dudar acerca de su amor por Inez. Originalísima película de un Woody Allen sembrado, con un estupendo punto de partida al que sabe sacar todo su jugo. El personaje de Gil, encarnado por Owen Wilson, es por supuesto un “alter ego” del director, el típico personaje que él habría podido interpretar en otra época; pero el actor ha sabido hacerlo suyo, y concederle la deseada aura romántica. Tiene interés la consideración de la expresión artística como forma de exorcizar la nostalgia de la belleza, de una edad de oro que se añora y que idealmente algunos colocan en el pasado. Toda una declaración de principios de Allen, que advierte del peligro de caer en el “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero que también supone una andanada para los que sólo creen en el futuro y el progreso, que siempre serían lo mejor. El artificio fantástico, con un recurso de medianoche a lo “Cenicienta”, conecta claramente con La rosa púrpura del Cairo. Pero gran mérito de Allen es que aceptemos la inesperada magia, y que en ese mundo alternativo sepa definirnos con unos pocos trazos a una numerosa galería de artistas, moviéndose entre el homenaje y la broma, manejando con absoluta conciencia ciertos tópicos al uso. Aunque hable de sus temas recurrentes, el amor que no acaba de encontrarse plenamente, o el arte como forma de llenar el vacío existencial, el tono de Allen es más ligero que en otras ocasiones, claramente ha optado por ofrecernos un “divertimento”, donde hay espacio para alcanzar una cierta felicidad. Acierta Allen en su reparto, donde nuevas caras que nunca habían trabajo con él se suman a la función, allí están el citado Wilson, Rachel McAdams, Michael Sheen, la muy publicitada Carla Bruni –la esposa de Nicolas Sarkozy, que sale airosa de un papel menor– y la formidable Marion Cotillard, más Adrien Brody y Kathy Bates (que hizo con él tiempo ha, Sombras y niebla). Como es natural, París está muy presente en toda la cinta. La película arranca con una especie de obertura jazzística, con cantidad de planos de todo París, que podría hacer temer que Allen había caído en la tentación de filmar un spot de promoción turística; pero no, luego Darius Khondji juega al contraste con el resto de poderosas imágenes que ofrece de la capital francesa.

8/10
El profesor (Detachment)

2011 | Detachment

Henry Barthes es profesor sustituto, que va de instituto en instituto haciendo suplencias. Ahora acaba de llegar a uno especialmente conflictivo. De rostro permanentemente triste, se toma sin embargo muy en serio su trabajo de profesor de literatura con sus alumnos, su deseo es darles armas para enfrentarse a un mundo que inevitablemente les va a desilusionar igual que a él, pero en el que se puede vivir al menos con una cierta dignidad, dando amor y haciendo lo correcto. Además de las relaciones que establece en el instituto con alumnos y colegas, Henry tiene una vida fuera de las aulas donde le toca ocuparse de su abuelo senil, que fue quien le crió, y de Erica, una adolescente prostituta a la que ha rescatado de la calle. Y sin embargo, un ego tremendamente pesimista le cubre de una capa de impenetrabilidad, que impide un trato normal con sus semejantes. El inglés Tony Kaye deslumbró en 1998 con American History X, una singular historia de educación y racismo a cuento de la seducción del nazismo, pero luego casi se puede decir que desapareció del mapa, aunque hizo en 2006 un debatido documental sobre el aborto en Estados Unidos, Lake of Fire. Ahora vuelve con El profesor (Detachment), una magnífíca muestra de ese interesante subgénero dramático que es el cine del mundo de la educación, con un guión del desconocido debutante Carl Lund. De El profesor (Detachment) se puede decir que es de todo menos convencional. Tiene un magnífico protagonista, que permite a Adrien Brody hacer su mejor interpretación desde que ganara el Oscar con El pianista; y la selección de secundarios, algunos muy conocidos sobre todo en televisión, es perfecta. Su estructura narrativa es original, con la voz en off justa de Henry de lo que se dirían declaraciones para un documental, ciertas animaciones sobre una pizarra, planos brevísimos de la infancia del profesor que desvelan poco a poco su historia, y escenas sobre los otros profesores –la directora del colegio, la psicóloga, etc–, lo que junto a las escenas en clase, con el abuelo y con Erica, propician un rico mosaico que es paradójicamente realista, casi documental, pero también onírico y estilizado, artístico. Algo que hace de El profesor (Detachment) una película inolvidable es que pinta personas y sus problemas, y los reconoces, aquello desprende el buen aroma del verismo. Además hay sutileza en los planteamientos, por ejemplo a la hora de abordar el gran problema que tienen los profesores a la hora de formar a sus alumnos, que no es otro que el de la demasiado frecuente ausencia de colaboración por parte de las familias, cuando no simple torpedeamiento de sus esfuerzos por una equivocada decisión de ponerse de parte de sus hijos, sin más razonamientos.

7/10
High School

2010 | High School

Parece que las comedias alocadas sobre jóvenes que sólo piensan en fiestas y sexo, suelen tener éxito, desde que títulos como Desmadre a la americana y Porky's iniciaron la moda de un subgénero en el que también se engloban títulos posteriores como American Pie o las más recientes Supersalidos o Project X. Sigue su estela High School, de producción independiente, que cuenta con caras conocidas. High School tiene como protagonista a Henry, lumbreras del instituto que se resiste a fumar marihuana, como hacen algunos de sus compañeros, hasta que cede a la presión de su amiguete Travis, y acaba probándola una noche. Pero tiene la mala suerte de que justo al día siguiente el director del centro –enojado porque una alumna que participaba en un concurso de ortografía consumió marihuana– anuncia que se van a realizar unas pruebas a todos los alumnos para verificar si han consumido estupefacientes. Henry y Travis pondrán en marcha un disparatado plan que consiste en robarle un alijo a un peligroso traficante conocido como Psycho Ed, y echarlo en unas tartas que se repartirán entre los alumnos al día siguiente. Si todos dan positivo la prueba carecerá de valor. Sorprende la presencia en High School, una producción barata con pocas pretensiones, de Adrien Brody, oscarizado por El pianista, como el camello Psycho Ed, y de Michael Chiklis (The Shield), que interpreta al director. Ambos realizan interpretaciones exageradas y caricaturescas impropias de su nivel. Les acompañan jóvenes como Matt Bush, Sean Marquette y Colin Hanks, que por su parte no parecen esforzarse mucho. El humor del conjunto es bastante básico, a base de groserías continuas, por lo que sólo lo apreciará el público joven predispuesto a pasarlo bien.

3/10
El experimento

2010 | The Experiment

Travis decide inscribirse en un experimento psicológico conductual donde se escogen 20 hombres y se les hacen representar los papeles de guardias y prisioneros en una cárcel durante 14 días. El premio por participar son 1000 dólares diarios. Una de las principales reglas del experimento es "no tener violencia física"; si alguien recibe algún daño físico, corre peligro o alguien abandona el estudio, el experimento se da por terminado y nadie obtiene su dinero. Allí Travis conoce a Barris, una persona tímida e introvertida. Después de la entrevista inicial se reparten los roles en 8 guardias y 12 prisioneros, quedando Barris como guardia y Travis como prisionero. Los primeros momentos parecen de rutina y todavía no sienten su papel plenamente, pero después de ciertos incidentes las cosas empiezan a cambiar. Barris empieza a tomar su papel muy en serio y debido a que no pueden usar violencia física adopta la tortura psicológica, en especial con Travis. En pocos días todos se dan cuenta de que las cosas se han salido de control

Predators

2010 | Predators

Poco después de ser reclutado por Hollywood, Robert Rodriguez escribió de forma espontánea, sin que los propietarios de los derechos le contrataran previamente, un guión para una secuela de Depredador. Su trabajo se quedó archivado hasta hace poco, cuando algún ejecutivo de Fox ha decidido resucitar la franquicia y llamar a Rodriguez. Éste se encontraba inmerso en otros proyectos, pero decidió ejercer de productor, y dejarle la realización a Nimród Antal, responsable de Blindado y Habitación sin salida. Royce, mercenario estadounidense, es lanzado en paracaídas sobre una jungla situada en un lugar desconocido. No recuerda cómo llegó hasta allí. Pronto se reencuentra con otros individuos similares que también sufren amnesia y que deciden seguir sus directrices, tomándole como una especie de líder. Descubrirán que son perseguidos por los Predators, siniestros alienígenas, y que en la zona habita Noland, un veterano marine que lleva años evitando a los cazadores. Quinta aparición cinematográfica de los Predators, tras Depredador, Depredador 2, Alien vs. Predator y Alien vs. Predator 2. Transcurre en la jungla como la primera parte, la única realmente interesante de toda la saga. Pero Nimród Antal no tiene el talento de John McTiernan, el director original, por lo que es incapaz de disimular que no se aporta nada nuevo a la saga, y que el guión es totalmente hueco y carente de sorpresas. Ofrece más o menos el suspense y la acción esperados, y tiene a sus órdenes actores con oficio, como Adrien Brody, que resulta lo suficientemente creíble en un inusitado registro de héroe de acción, y el siempre eficiente Laurence Fishburne (el marine Noland).

4/10
Giallo

2009 | Giallo

La modelo americana Celine es secuestrada en Milán durante la Semana de la Moda. Detrás está un asesino en serie que hace pasar a sus víctimas por un verdadero calvario. Linda, la hermana de Celine, debe confiar en el buen hacer del inspector Enzo Lavia, un tipo obsesionado con este tipo de casos por un trauma del pasado, y que deberá encontrar a la chica antes de que sufra el terrible desenlace de las víctimas anteriores. Coproducción internacional, muy efectista y de credibilidad nula, del experto en el denominado cine "giallo" Dario Argento (Suspiria). Para este film, no estrenado en cines, cuenta con tres intérpretes de sobra conocidos, pero que no se creen nunca la historia en que se encuentran metidos: Elsa Pataky se limita a desfilar como modelo y emitir gritos cuando le tortura su secuestrados; Adrien Brody es el que peor está, su policía que masca chicle y fuma pitillos es absurdo, y lo increíble es que el actor es también productor del film; mientras que Emmanuella Seigner se limita a sufrir por su hermana y a enfadarse con el poli cuando las cosas se tuercen. Por lo demás, hay lo normal en este tipo de filmes, entre el thriller criminal y el terror sangriento: mucha sangre y sadismo, algo de sexo y variados momentos de angustia.

3/10
Splice: Experimento mortal

2009 | Splice

Guillermo del Toro ha demostrado no sólo que es un realizador visualmente impactante, sino que tiene también una inmensa intuición como productor de títulos de calidad (El orfanato, Rabia). En esta ocasión apadrina un film de un cineasta canadiense de inmenso prestigio en el campo del cine fantástico, Vincenzo Natali, responsable de Cube y Cypher. Splice viene a ser la enésima reactualización de Frankenstein, con modificaciones en la trama que le dan la suficiente frescura como para que parezca una historia lo suficientemente nueva. Clive y Elsa son una pareja de brillantes bioquímicos que trabajan creando vida mediante ingeniería genética, para una corporación, mezclando ADN de diversas especies, entre ellas el ser humano. Aunque después de una presentación desastrosa, la empresa les insiste en que deben abandonar su proyecto, deciden continuar por su cuenta con la creación que tienen entre manos, un organismo femenino muy avanzado, al que llaman Dren. Natali demuestra una vez más que es un cineasta solvente, y sus imágenes recuerdan mucho también al cine de Del Toro. Es necesario mencionar el mérito que tiene la creación de la criatura, mezcla de maquillaje y efectos por ordenador, que la hacen de carne y hueso. No en vano, recibió el premio a los mejores efectos especiales en el Festival de Sitges. Funcionan sus críticas a la manipulación genética, y a la falta de ética en la ciencia, cuando están en juego intereses empresariales y el afán de notoriedad de los científicos. Los personajes principales resultan bastante creíbles, sobre todo porque están interpretados por dos grandes actores, Adrien Brody y Sarah Polley, casi siempre asociados al cine de autor. Sobre todo, consiguen hacer interesante su relación paterno-filial con la criatura que han creado después de que no han tenido hijos reales, dedicando su vida a su trabajo. Pero Splice acaba sorprendiendo mucho menos de lo que promete en su planteamiento, hasta el punto de que el final es mucho más previsible que el arranque. Introduce algunos segmentos morbosos, en una subtrama de perversión sexual poco sutil, que no acaba de funcionar tan bien como el resto de la película.

5/10
Los hermanos Bloom

2008 | The Brothers Bloom

Rian Johnson dio la campanada en 2005 en Sundance con Brick, una aproximación al cine negro y de suspense con “teenagers”, ciertamente original. Aquí vuelve a jugar a los experimentos, al contar una historia de timadores trufada de detalles surrealistas, que en cierto modo conecta con un cine como el de Wes Anderson. Ellos son los hermanos Bloom, huérfanos, que pasaron por un montón de hogares, donde sus trastadas acababan con el rechazo de los diferentes padres adoptivos. Ya de pequeños, con el cerebro organizador del hermano mayor, empezaron a realizar diversos timos, siempre siguiendo un esquema maestro de 16 pasos, casi con la misma estructura que un guión cinematográfico. Los hermanos se hacen mayores, y su vida de engaños continúa, en colaboración con Bang Bang, una japonesa experta en tiros y explosivos de pocas palabras. Pero el hermano pequeño querría tener una existencia diferente, donde el guión no esté escrito de antemano. E incluso descubrir el amor. Esto podría ocurrir si en el nuevo timo que trama el otro hermano, embaucar a una estrafalaria millonaria, fotógrafa epiléptica, se deja guiar por el corazón, que le dice que podría amar a esa mujer. Película bastante singular, donde los engaños se vuelven tan complicados que resulta fácil perderse. Se ve que lo alambicado agrada a Johnson, no hay más que recordar las complicaciones de la trama de su anterior trabajo. Aquí maneja un humor disparatado y ocurrente, con algunas buenas salidas -la chica mostrando los numerosos hobbies que ha practicado en sus ratos de ocio, el accidente que permite que se conozcan, la explosión en la catedral de Praga y la chica escapando por el conducto de ventilación...- y un ritmo ágil en los cambios de escenarios por todo el mundo. Funciona mejor la relación entre el hermano pequeño (Adrien Brody) y la chica (Rachel Weisz), que entre los dos hermanos -el mayor, Mark Ruffalo, es algo soso-, una parte de la trama que queda algo coja; no se perfila bien lo estrecha que es esa unión, y lo asfixiante que ha podido volverse para uno de ellos. Hay secundarios graciosos -la japonesa, el socio belga...- y otros que no lo son tanto -el villano encarnado por Maximilian Schell-. Título con vocación minoritaria, de film de culto, algunas bromas requieren a veces de cierta complicidad, y a los timos les falta una mayor explicitud, que permita su disfrute pleno al espectador.

5/10
Cadillac Records

2008 | Cadillac Records

Una de esas películas-río que abarca un par de décadas, y cuenta los logros del sello discográfico Chess Records, nacido en Chicago, para aupar la música racial a lo largo y ancho de los Estados Unidos... y del resto del mundo. Sigue a Leonard Chess, un avispado judío de origen polaco, que detecta en 1947 el buen hacer musical de Muddy Waters y Little Walter, cuyos temas irá posicionando en lo más alto del 'hit parade'. Con el paso de los años irá sumando nombres míticos a su “gran familia” discográfica, como los de Chuck Berry que preludia el rock and roll, y los de Willie Dixon, Howlin' Wolf y Etta James. A la hora de sacar adelante sus carreras, estos artistas deberán lidiar con sus personales demonios, lo que incluye adicciones a las drogas, excesos sexuales o reacciones violentas. Darnell Martin, forjada en la televisión -ha dirigido episodios de series como Ley y orden y Anatomía de Grey-, parece haber puesto toda su alma en este film, cuyo guión firma, y que ella misma ha dirigido. Los resultados son desiguales. Se diría que su intención es presentar “la historia real” de parte de la música negra, una especie de respuesta a la ficción imaginada por Dreamgirls a partir del devenir de Motown Records. Desde luego, la reconstrucción de época es fantástica, los actores son buenos, y la música ayuda a soportar el conjunto. Pero los personajes quedan muy desdibujados, por ejemplo lo referente al matrimonio de Leonard -un correcto Adrien Brody-, o a los problemas amorosos de Muddy -buen trabajo de Jeffrey Wright; más disparatado es el dibujo de Little Walter, con la escena en que mata de un tiro a un pobre diablo, sin que tal acción suponga algo en la trama: nada se construye alrededor de esto, ni parece afectar a los personajes, lo que no dejará de sorprender al espectador. También resulta leve la aparición de Berry, sabe a poco, apenas una ligera cata de cómo era. Mientras que Beyoncé Knowles, encarnando a Etta James, se ha esforzado en sus canciones con un potente chorro de voz; la actriz cantante, que ejerce de productora ejecutiva, ha cuidado su composición, aunque también resulta algo simple el dibujo de su relación con Chess. La película está punteada por una voz en off de un narrador que, la verdad sea dicha, no se sabe muy bien a quién corresponde. El tímido intento de dar una idea de una etapa de la historia de los Estados Unidos tampoco está bien resuelto, se quiere apuntar a los avances en derechos civiles y la integración racial, a los que habría ayudado la música, cuestión que le va grande a una película que debería haberse preocupado más de aunar bien los dramas personales de sus protagonistas.

4/10
Manolete

2008 | Manolete

Viaje a Darjeeling

2007 | The Darjeeling Limited

Película a película el texano Wes Anderson se ha ganado una fama de tipo peculiar, con una visión tragicómica de la existencia, muy, pero que muy suya. Su éxito se debe seguramente a que propone historias distintas a lo acostumbrado, bien sea sobre familias de genios (Los Tenenbaums), un alumno de dotes extraordinarias (Academia Rushmore) o una paranoica aventura marina (Life Aquatic). En este caso ofrece más de lo mismo, es decir un planteamiento caprichoso y un desarrollo disparatado, donde nunca se sabe qué puede venir después. Tres hermanos, que no se ven desde hace un año, se dan cita en un tren que viaja por las tierras de la India. Han sido convocados allí por el hermano mayor Francis, que tiene preparada una sorpresa para Peter y Jack: reencontrarse con su madre, que se ha hecho monja en un pueblo perdido del país. Su intención es que realicen un viaje espiritual hasta dar con ella. El film se estrena junto al cortometraje Hotel Chevalier, que narra el encuentro sexual de uno de los hermanos (Jack) con su novia (Natalie Portman) en la habitación de un hotel parisino.  El principal “handicap” de esta película es que la historia que propone Wes Anderson no interesa lo más mínimo. El guión está formado por un conjunto de ideas que a duras penas parecen conducir a un todo unitario, y en cualquier caso muchas resultan prescindibles. Hay humor, pero es un humor difícil, no hecho de gags, sino de situaciones raras –como el ambiente del compartimiento de los hermanos, trasunto del de los hermanos Marx– y de la misma concepción de los personajes, unos tipos algo mastuerzos, los tres con sus señas de identidad: Francis, con la cabeza vendada por un accidente y siempre organizando la vida de los demás; Peter, el recolectador de las cosas de su padre muerto y agobiado porque su mujer está embarazada; y Jack, con una singular relación a distancia con su novia y enamoradizo empedernido. El conjunto puede hacer reír a algunos espectadores y a otros dejarlos completamente indiferentes. El aspecto visual es quizá lo más sobresaliente del film. Anderson sabe crear una atmósfera “ad hoc” para las situaciones surrealistas que plantea, especialmente en las imágenes a cámara lenta, o en los travellings laterales del tren. También destaca el reparto, que sin duda se esfuerza y que incluye a algunos de los actores fetiche de Anderson (Jason Schwartzman, Owen Wilson, Anjelica Huston). Pero es poco bagaje para un film absolutamente anodino.

3/10
Hollywoodland

2006 | Hollywoodland

El 16 de junio de 1959 marcó el final de la inocencia para millones de niños de todo el mundo, conmocionados por la noticia de que Supermán había muerto. Ese día aparecía el cadáver del primer actor que encarnó al personaje en televisión, George Reeves, que presuntamente se disparó con un revólver en su dormitorio, aunque la policía encontró dos orificios de bala en la moqueta, por lo que se llegó a barajar entre otras la hipótesis de un posible asesinato. Este suceso dio mucho que hablar en Hollywood en su momento, e inspira este film, con varios puntos en común con La dalia negra, basada en una novela de James Ellroy, que también es cine negro a partir de un célebre asesinato real. El guión de Paul Bernbaum, que en su momento fue uno de esos niños que no se perdían ni un solo episodio de Supermán, introduce a un personaje real, el detective privado de medio pelo Louis Simo, que para rehabilitar su buen nombre, investiga el ocaso de la carrera de Reeves, en busca de una explicación a su muerte, tras ser contratado por la madre del actor, convencida de que su retoño nunca habría sido capaz de suicidarse. Adrien Brody, Diane Lane y Bob Hoskins realizan interpretaciones tan sólidas como siempre. Pero la crítica se ha fijado especialmente en el trabajo de Ben Affleck, bastante correcto, lo que no suele ser habitual en un actor que muchas veces resulta poco convincente. Esto explica su nominación al Globo de Oro, y su Copa Volpi al mejor actor en el Festival de Venecia. Así las cosas, puede calificarse de prometedor esta opera prima en cine de Allen Coulter, forjado en series de éxito como Los Soprano, A dos metros bajo tierra y Roma. Coulter muestra los mecanismos internos de Hollywood, centrándose en los aspectos más oscuros y sórdidos, como los productores ávidos de poder, la ambición de los aspirantes a estrella, las relaciones sexuales motivadas por intereses creados, y sobre todo el declive de estrellas que no han sabido asimilar ni el éxito ni el fracaso. Todo esto, narrado con un tono propio de clásicos del ‘film noir’ como El sueño eterno y El halcón maltés, podría haber dado lugar a una película memorable. Desgraciadamente, Coulter no llega a rematar la jugada, perdiéndose con escenas muchas veces reiterativas, pues filma tres hipótesis posibles del asesinato que llegan a resultar insufribles, pues no aportan nada nuevo. También pesa excesivamente el hecho de que el film no se moje aportando una posible resolución al caso, como hacía La dalia negra.

5/10
The Jacket

2005 | The Jacket

Un veterano de la Guerra del Golfo es recluido en un psiquiátrico. Algo pasó en una carretera de montaña, cuando Jack caminaba por ese lugar solitario haciendo autoestop, y el encontronazo terminó a tiros, muertos incluidos. El ex militar no recuerda nada, pero el caso es que lo tienen encerrado en un lugar, y todo pinta a que le utilizan como cobaya. Especialmente siniestro es el uso que hacen de una extraña chaqueta metálica, una especie de ataúd. Ahí tiene raras visiones, recuerdos fragmentados, premoniciones, y también aparece una mujer a la que pide ayuda. Pues parece existir en ese mundo de la chaqueta una cierta realidad. Curioso e inclasificable film, con ribetes siniestros de tipo fantástico. Recuerda en parte a otra peli rarita, ¡Olvídate de mí!. Le pega a Adrien Brody, aunque la presencia que más sorprende es la de Keira Knightley, quien arriesga con un papel diferente a lo abordado hasta ahora por la actriz.

4/10
King Kong

2005 | King Kong

Tras acometer de modo maestro la difícil adaptación de El Señor de los Anillos, el neozelandés Peter Jackson cumple un viejo sueño de infancia: contar la historia de King Kong que, en su versión de 1933 de Merian C. Cooper, alimentó sus deseos de hacer cine cuando contaba nueve años. El resultado es una notable película, ambiciosa al tratar de ampliar el alcance del original. Para ello, en el guión de Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens, se cuidan con esmero los tramos neoyorquinos que enmarcan la narración, que sirven primero para describir los duros años de la Depresión, y luego para construir el magnífico clímax en el Empire State Building. Entre medias tenemos el viaje en barco que conduce a un equipo de cine a una isla misteriosa, y sus andanzas entre prehistóricas criaturas y terroríficos indígenas. Hay un deseo consciente de Jackson por hacer una gran película, donde no estén reñidos espectacularidad e intimismo: la sombra de Titanic de James Cameron es alargada. Una perfecta recreación de Times Square y los parajes selváticos, no impiden cuidar los personajes, incluidos los secundarios. Envalentonado por la duración de sus filmes tolkienianos, el director vuelve a apostar por el largo metraje. Hay en esto cierto error de cálculo, pues la sencilla trama de aventuras a la vieja usanza, por muy enriquecida que esté, no da para tanto; el film habría ganado con más concisión, sobre todo en la parte ‘jurásica’. No obstante, hay tanta pasión en la realización, que el resultado deslumbra. Naomi Watts compone bien su actriz de vodevil, y la escena ejercitando sus habilidades escénicas ante King Kong, plasma bien la relación entre ‘la bella’ y ‘la bestia’. Adrien Brody saca adelante su galán autor de teatro, obligado a escribir libretos para el cine, valiente a su pesar. Y Jack Black nos hace cómplices de su egoísta entusiasmo, cruce de un Orson Welles juvenil y el John Hammond de Parque Jurásico. El gigantesco gorila rezuma expresividad, labor encomiable del equipo de efectos especiales y del actor Andy Serkis, referencia perfecta para los casi humanos gestos del gorila.

6/10
El bosque

2004 | The Village

Repetirse o no repetirse, he ahí el dilema. M. Night Shyamalan, que escribe, dirige y produce este film, lo tiene claro: él no se repite, aunque sus detractores se empeñen en ver otra cosa. Lo que sí hace es aprovechar un género inmensamente popular, el de suspense, para abordar cuestiones de entidad e interpelar al espectador. Y cuenta con el uso de caminos narrativos inesperados, que enganchan. Por eso la experiencia de ver sus filmes sin saber mucho de ellos, apenas lo imprescindible, se agradece. Se disfrutan más. Finales del siglo XIX. Un pueblecito aislado, rodeado por un bosque. Sus habitantes viven en relativa alegre camaradería, todos se conocen, con frecuencia tienen comidas al aire libre, todos juntos. Son gobernados por un grupo de mayores, que resuelven los problemas de la comunidad. Pero, única limitación, han acordado no salir nunca del pueblo, pues en el bosque habitan unas horribles criaturas, ‘los que no se pueden nombrar’. Mientras no traspasen los límites del villorrio, podrán vivir en paz. Pero de lo contrario… Nuevos desafíos para Shyalaman, brillantemente superados. El primero, crear su primera protagonista femenina fuerte, el de la ciega Ivy. Tal personaje sirve para plantear la existencia de varios tipos de ceguera; y conduce a una delicada historia de amor, con la escena del porche, resuelta con maestría. Y hay aún más amores, amores secretos no confesados. Y secretos, secretos no comunicados. Porque la cuestión de la transparencia, de mostrar las cosas como son, de hablar claro, sigue presente en el cineasta de origen hindú. Y luego está el miedo. Miedo distinto del terror (aunque hay un pasaje en el bosque, donde Ivy bien podría ser bautizada como ‘Caperucita amarilla’, de enorme fuerza, capaz de asustar a cualquiera), y de más largo alcance de lo que podría parecer. Se trata del miedo al exterior, a un peligro que nunca ha sido afrontado en serio. Permanecer enclaustrados en el pueblecito tiene su contrapartida: faltan medicinas y otras cosas buenas, a las que se ha renunciado para evitar a los monstruos. Controlar esta historia no es tan sencillo. Para crear la atmósfera precisa, la puesta en escena es esencial. Y el director sabe mover todas sus fichas: el sonido y la música, tan cruciales en su cine; los movimientos de cámara, con un inesperado uso del zoom; el diseño artístico del pueblo, en localizaciones invernales, y no en estudio… Los personajes y su desarrollo son importantes. Shyamalan sigue probando que es un excelente director de actores. En el film reúne a un reparto de aúpa (Joaquin Phoenix, Adrien Brody, William Hurt, Sigourney Weaver, Brendan Gleeson), que maneja bien, e incluso se permite jugar a lo Hitchcock en Psicosis, con la desaparición a mitad de trama de un actor.

8/10
El detective cantante

2003 | The Singing Detective

Aquejado de psoriasis, enfermedad de origen mental que ha dejado su cuerpo prácticamente desfigurado, con horribles manchas, Dan Dart, un escritor de novela negra, ingresa en un hospital. Para olvidar su estado de depresión rememora mentalmente las escenas de su primer libro, El detective cantante, pero pronto estos recuerdos se convierten en alucinaciones. Le ayudará a superar la enfermedad el doctor Gibbon, un carismático psiquiatra. Personajes y situaciones de cine negro, secuencias oníricas y hasta números musicales. No cabe duda de que estamos ante una producción singular e inclasificable, especialmente indicada para los amantes de la originalidad. Se trata de una adaptación de la teleserie homónima producida por BBC y escrita por el dramaturgo británico Dennis Potter en los 80. Potter dejó terminado el guión cinematográfico antes de morir en 1994. En una brillante interpretación, que incluye secuencias en las que aparece transformado por el maquillaje, Robert Downey Jr. encabeza un reparto de primera. También resulta casi irreconocible Mel Gibson, que ejerce de productor, y se ha reservado el papel del psiquiatra.

4/10
Dummy, el muñeco

2002 | Dummy

Steven aspira a triunfar como ventrilocuo. A través de un muñeco expresa sentimientos que no logra comunicar de otra manera. Al ser un inadaptado, hará migas con otros personajes excéntricos, como Fangora, que desea ser cantante. El film, pobladito de “freaks”, empareja al último ganador del Oscar, Adrien Brody (El pianista), con la siempre resultona Milla Jovovich. Greg Pritikin insufla a la historia, entre bromas y veras, un curioso aliento poético.

6/10
El pianista

2002 | The Pianist

Que la guerra es un completo horror, lo sabe todo hijo de vecino. Pero sin duda que hay horrores y horrores, y el que le toca padecer a la familia Szpilman es de los que hacen época. Al estallido de la Segunda Guerra Mundial y la consiguiente ocupación de Polonia por los nazis, sigue la insidiosa persecución de los judíos. Y el gran crimen de Wladyslaw Szpilman y sus padres y hermanos, que viven en Varsovia, no es otro que el de ser judíos. Aunque Wladyslaw es un pianista de prestigio, esto no le libra ni a él ni a los suyos de lo que comienzan siendo vejaciones, sigue con el ghetto y el asesinato indiscriminado, y llega hasta a la amenaza de “la solución final”, o sea, el holocausto. Una narración clásica, que funciona, basada en rigurosos hechos reales, narrados por Wladyslaw Szpilman en sus memorias. A pesar de que el territorio del holocausto está más que trillado por el cine (con esa esa obra maestra de Spielberg, La lista de Schindler, como magnífico fruto), Roman Polanski hace una aportación original. Curiosamente, lo que da su enorme personalidad al film es el desapasionamiento, el esfuerzo por ofrecer el punto de vista de Szpilman sin aspavientos innecesarios, confiando en la fuerza de su tragedia, del horror de que es involuntario testigo y protagonista. Hay más acierto en este film que en Rebelión en Polonia de Jon Avnet que, al poner el acento en la resistencia judía en el guetto, distorsiona ligeramente el conjunto de los hechos; o que en Amén de Costa-Gavras, intento nada disimulado de culpabilizar a la Iglesia por el holocausto. Polanski gradúa la presentación de los elementos de la historia, sabe hacerla crecer en interés. Define bien los personajes, una familia judía de lazos muy estrechos. Y muestra cómo los acontecimientos históricos les sobrepasan: la invasión nazi, los bombardeos, la discriminación racial, que aumenta progresivamente hasta llegar al guetto y los campos. Viene entonces el punto de inflexión de la película, que conduce a una reflexión acerca de la soledad, de la capacidad de aguante del espíritu humano. Cómo se va minando la vida del alma lo muestra muy bien esa escena en que Szpilman está ensayando un posible salto suicida desde la ventana, para no caer en manos de los nazis. El piano que Szpilman no puede tocar físicamente, pero sí con la mente, habla de lo más noble que tiene el hombre, que a pesar de la crueldad y la persecución implacables es capaz de conservar. Esa segunda mitad del film es un prodigio de sensibilidad. Las escenas del protagonista entre las ruinas de la ciudad son de una fuerza enorme, parece que nos encontremos en un paisaje lunar, donde todo es piedra. Sin apenas palabras en su etapa de soledad, el desconocido y recién oscarizado Adrien Brody aguanta el peso de la narración con su mirada de animal acorralado a la que queda un resto de humanidad, que agradece las ayudas inesperadas. Magnífica resulta la aparición providencial del oficial alemán, un personaje que da un giro insospechado a la trama, y que nos recuerda lo ingenuo que resulta querer convertir la Historia en un relato de buenos y malos, o el confiar sólo en las propias fuerzas.

7/10
El misterio del collar

2001 | The Affair Of The Necklace

En vísperas de la Revolución Francesa, tuvo lugar en la corte de Luis XVI el histórico suceso conocido como “l’affaire du collier”. Todo gira alrededor de un precioso collar de 647 diamantes, una pieza de ensueño que Luis XV pensaba regalar a su amante. El rey murió, y los joyeros se quedaron con un palmo de narices. ¿Qué hacer con el encarguito que ha costado una pasta gansa? Entonces entra en escena la condesa Jeanne de la Motte-Valois que, despojada injustamente de sus privilegios nobles, dedica toda su vida a tramar una venganza contra todo y contra todos: y hace creer al ambicioso y libertino cardenal Rohan que Maria Antonieta desea la joya, enredando en sus manejos a un montón de personajes influyentes, hasta configurar un escándalo de proporciones mayúsculas. Hillary Swank, oscarizada por Boys Don't Cry, quizá no tiene el mejor físico posible para un film de época. Pero la intriga que nos cuenta Charles Shyer –que cambia la comedia de El padre de la novia por los misterios palaciegos– es lo suficientemente curiosa para tenernos con la mosca detrás de la oreja durante casi todo el metraje.

4/10
Amar al límite

2001 | Love The Hard Way

Los polos opuestos se atraen. En esta cinta, los protagonistas no podían ser más dispares. Ella, Claire, una guapa, culta y responsable estudiante de biología. Él, Jack, un macarra que ha crecido en un orfanato, que sobrevive timando a adinerados ejecutivos y aspira a convertirse en escritor. Tras conocerse en un cine, ambos inician un tórrido romance que amenaza con destruir sus respectivas vidas. A partir de una novela del desconocido autor chino Wang Shuo, el alemán Peter Sehr intenta mostrar la necesidad de sacrificio en el amor, de superar las dificultades en pro de las partes buenas. Y cuenta con una pareja de buenos actores: Charlotte Anaya, a quien vimos como mujer de Ethan Hawke en Training Day, y Adrien Brody, que rodó esta cinta antes de El pianista. Lástima que no quede del todo creíble la pasión de los protagonistas, y que la cinta se exceda en secuencias tórridas.

4/10
Pan y rosas

2000 | Bread And Roses

Maya y Rosa son dos hermanas mexicanas. Trabajan como limpiadoras en un edificio de oficinas, en condiciones infrahumanas. Cuando conocen a Sam, un activista sindical, su vida pega un giro. Empiezan a organizar a sus compañeras y batallan por sus derechos con orgullo. Ken Loach pone un “ladrillito” más en su filmografía de cine social. La peli conjuga la proposición de una historia humana, con personajes de carne y hueso, con la invitación a la reflexión. El director pinta un cuadro algo oscuro al hablar de lo que se encuentra un hispanoamericano que llega a Estados Unidos soñando con un mundo mejor: una situación “sin papeles”, la prostitución, el racismo, la amenaza y el miedo, las mafias, la extorsión... Nos gustaría que Loach fuera algo más optimista, pero lo que dice es parte de lo que hay.

5/10
Las flores de Harrison

2000 | Harrison's Flowers

Particular odisea de una mujer estadounidense que se adentra en medio del polvorín del conflicto yugoslavo en busca de su marido, un fotógrafo que ha sido dado por muerto. 1991. Harrison es un reportero de guerra de la revista Newsweek. Su buen hacer le ha valido la fama, pero él está cansado de presenciar tantas muertes y desea retirarse, estar más con su familia y dedicarse a su verdadera pasión: el cuidado de las flores. Antes de su retiro deberá viajar a Yugoslavia para cubrir “los inicios de un conflicto menor”. Harrison promete a su mujer que estará de vuelta para el cumpleaños de su hijo, pero llega la fecha y no regresa. Al poco tiempo es dado por muerto. Sin embargo, su mujer, Sarah, no lo tiene nada claro, y decide viajar a los Balcanes para traérselo de vuelta. Su objetivo es llegar a Osijek, el pueblo donde Harrison desapareció. Chouraqui divide la película en dos partes bien diferenciadas, una de ellas ambientada en América, donde muestra la vida familiar del matrimonio, la relación de Harrison con sus colegas y la posterior incertidumbre de su desaparición. Cuando parece estancarse la narración, ésta da un giro inesperado y nos muestra la escalofriante odisea de un grupo de reporteros en plena guerra civil. Elie Chouraqui no tiene compasión a la hora de mostrar escenas de brutal violencia, con una fascinante puesta en escena que alcanza cotas de gran realismo y es capaz de helar la sangre al espectador (aviso: el asesinato de los niños en Vukovar no es apto para pieles sensibles). A todo este atroz conjunto ayuda la soberbia interpretación de Andie MacDowell, quizá en el mejor papel de su carrera. Las flores de Harrison obtuvo la Concha a la Mejor Fotografía en el Festival de San Sebastián y fue galardonada con el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC).

6/10
Nadie está a salvo de Sam

1999 | SOS Summer of Sam

Verano de 1977. Un calor asfixiante sofoca a la Gran Manzana neoyorquina. Allí un anónimo psicópata que se autodenomina “el hijo de Sam”, se dedica a acribillar a balazos a parejas indefensas. Su crueldad y el calibre 44 son las únicas pistas con que cuenta la policía para encontrarlo. Un grupo de amigos del barrio mezcla sus preocupaciones diarias con el temor de que alguno de sus conocidos sea el asesino. El film aprovecha un hecho real, las actuaciones de un loco asesino, para contar las vicisitudes de unos tipos que llevan una vida de perros en uno de los barrios modestos de Nueva York. Vinny (John Leguizamo) tiene una esposa preciosa, Dionna (Mira Sorvino), pero es un mujeriego compulsivo, y la engaña constantemente. Ritchie, su mejor amigo, está mostrando algunas raras manías, por lo que a los ojos de la gente del barrio se convierte en principal sospechoso de los asesinatos. El cineasta negro Spike Lee cuenta con oficio no exento de crudeza esta historia de muertes y amores inconstantes.

5/10
Liberty Heights

1999 | Liberty Heights

Película que narra con nostalgia amores adolescentes. Son los años 50 y seguimos los pasos a Van y Ben, hijos de un matrimonio judío. La película la dirige Barry Levinson, director de El mejor, Rain Man o La cortina de humo. El título que nos ocupa se inscribe en el llamado ciclo de Baltimore, la ciudad natal de Levinson, lugar donde ha situado sus películas más personales: Diner, Dos estafadores y una mujer y Avalon. En el film destacan los rostros conocidos de Adrien Brody (El pianista), Joe Mantegna (El padrino III) o Justin Chambers (Anatomía de Grey).

5/10
Oxígeno

1999 | Oxygen

Turbio thriller sobre un policía que oculta oscuros secretos interiores y que se ve impelido a resolver un radical caso de secuestro. Una mujer ha sido enterrada viva en Manhattan y se pide un rescate. De no ser recibido, el secuestrador, apodado Harry en referencia al escapista Houdini, abandonará a la mujer. Protagoniza Adrien Brody, en uno de sus papeles más relevantes antes de recibir el Oscar por El pianista tres años después.

4/10
Restaurant

1998 | Restaurant

Chris Calloway se un joven aspirante a dramaturgo, angustiado ante la posibilidad del fracaso. Acude a diario al bar restaurante J.T., donde coincide con otros artistas que luchan por abrirse camino. Chris acaba iniciando una relación con una camarera del bar, que sueña con triunfar como cantante. Antes de consagrarse con Las flores de Harrison y sobre todo con El pianista, Adrien Brody rodó este drama de un director de New Jersey, que describe personajes típicos de esta ciudad.

4/10
La delgada línea roja

1998 | The Thin Red Line

Segunda Guerra Mundial. Invasión de Guadalcanal por tropas estadounidenses. El soldado Witt (Jim Caviezel), que se había refugiado en una isla paradisíaca, es obligado a reincorporarse a filas. Allí, en medio del horror de la batalla, convive con compañeros muy dispares: el escéptico sargento Welsh (Sean Penn); el dubitativo capitán Staros (Elias Koteas); el enamorado soldado Bell (Ben Chaplin); el belicoso y resuelto teniente coronel Tall (Nick Nolte); y otros muchos. Todos quedan marcados por la experiencia bélica. Sus pensamientos persisten a lo largo de las casi 3 horas de metraje, con sus distintas voz en off. El film, Oso de Oro en Berlín y candidato a 7 Oscar, muestra el dolor y las terribles heridas propias del combate… Pero va más allá. En un escenario de gran belleza, se asiste al miedo y a cómo se mina la moral de los combatientes. Conviven escenas de cuerpos mutilados con estampas bellísimas de la naturaleza. La misma lucha cobra cierto atractivo estético. El misterioso cineasta Terrence Malick (autor dos filmes visualmente subyugantes, Malas tierras y Días del cielo) vuelve de un retiro de casi 20 años con una arriesgada meditación sobre la guerra. Su adaptación de la novela de James Jones es profundamente personal y reflexiva, pausada; se aleja de la versión que en 1964 hiciera Andrew Marton, o de De aquí a la eternidad (1953) de Fred Zinnemann, basada en una novela de Jones. El director apuesta por el lirismo y el pensamiento sobre la condición humana, aunque hace convivir esa opción con abundantes escenas de acción bélica. Los personajes tienen hondura, vida interior… Sobre el telón de fondo de un profundo pesimismo sobre la condición humana, cuelgan diversas situaciones individuales que al final parecen casi coincidentes, en el sentido de que no hay asideros donde uno pueda agarrarse: ya sean Dios, la mujer amada o el teórico paraíso de los indígenas, al final resultan falibles. El espectador acaba preguntándose con Sean Penn dónde está “la chispa” capaz de dar un poco de luz a tanta oscuridad. Entre las muchas secuencias impactantes que incluye la película, destaca la de la difícil toma de una colina, narrada con auténtico rigor militar. Los distintos comportamientos (pánico, horror, heroísmo, aunque no se le llame con ese nombre...) resultan muy reveladores de la condición humana y resultan creíbles. A destacar la fotografía de John Toll y la música de Hans Zimmer. 

7/10
La boda del enterrador

1997 | The Undertaker's Wedding

Mario Bellini es un joven emprendedor que se lucra con el negocio funerario gracias a la mafia. Se verá envuelto en una historia rocambolesca de guerra de bandas cuando se vea obligado a proteger a un hombre que finge estar muerto, hermano de uno de los jefes mafiosos. Por si fuera poco se implicará emocionalmente con una mujer con relaciones turbias. Discreta comedia criminal que tiene, sin embargo, cierta gracia por las situaciones de enredo y la intriga que genera la propia historia. Destaca entre el reparto un por entonces bastante jovencito Adrien Brody.

4/10
Solo. El destructor

1996 | Solo

El ejército americano ha construido un arma invencible que, después de la bomba atómica, se revela como la más mortífera jamás inventada. Se trata, ni más ni menos, que de un androide, Solo (Mario Van Peebles), cuya misión es llevar a cabo las más arriesgadas y peligrosas acciones. Solo está programado para destruir al enemigo y nunca deja rastro de vida. El gobierno americano le encargará en esta ocasión una misión algo distinta de las demás: se trata de algo ilegal y que va a significar la muerte de muchos inocentes. Pero el gobierno no sospecha que su creación va a decidir por sí misma y se rebelará contra sus creadores para poner sus cualidades al servicio de la humanidad. Acción a raudales y efectos especiales fantásticos son las características de esta película trepidante, que no ofrece respiro al espectador. Encantará a los amantes del género.

4/10
Ángeles

1994 | Angels in the Outfield

Un niño huérfano de madre y cuyo padre se desentiende de él pide a Dios que el equipo de béisbol de Los Ángeles gane una liga de la que es colista. Él cree que a esta victoria va unida la consecución de otro deseo más hondo: encontrar, al fin, un verdadero padre. Los ruegos del chico son escuchados, y un grupo de ángeles opera un verdadero milagro en el mediocre equipo, que comienza a ganar partido tras partido ante la sorpresa de su arisco entrenador. Película amable y divertida, sin mayores pretensiones, es una muestra del reciente interés despertado por el tema de los ángeles en Estados Unidos, que mereció portada en la revista Time. La cuestión angélica, aunque tratada de modo superficial, resulta sintomática de la sed de trascendencia de todo hombre. El principal problema de William Dear, un director formado en la factoría Spielberg, es que ahonda poco en los personajes, desaprovechando de paso un ajustado reparto. Especialmente descuidados están los ángeles, que no pasan de ser una mera presencia. Sobresalen los estupendos efectos especiales en el campo de juego, cuando los ángeles han de echar una mano a los torpes jugadores.

4/10
El rey de la colina

1993 | King Of The Hill

Durante los años de la Gran Depresión en los Estados Unidos, un chico de doce años con una gran imaginación vive en un hotel de mala muerte junto con su padre, un vendedor ambulante, su madre y su hermano pequeño. A pesar de sus tristes perspectivas, el joven está lleno de proyectos y sueños e intentará ganar dinero por todos los medios. Tras el éxito de Sexo, mentiras y cintas de vídeo el realizador Steven Soderbergh cambió completamente de registro con este drama social, que trata sobre el escapismo de un joven repleto de imaginación. Entre los intérpretes se puede ver a Karen Allen (En busca del arca perdida).

6/10
El niño que gritó puta

1991 | The Boy Who Cried Bitch

Dan Love es un chico extremadamente agresivo que convive con su madre y sus dos hermanos. Junto con éstos maltrata psicológicamente a su madre, hasta el punto de que le hace la vida completamente imposible. El chico acaba ingresado en un centro psiquiátrico. Primer film dirigido en solitario por Juan José Campanella (El hijo de la novia), que describe la mente retorcida del agresivo protagonista, un chico que bien podría convertirse en un psicópata cuando se convierta en adulto. Espléndida interpretación del niño Harley Cross, que ganó el premio de interpretación en el Festival de Valladolid.

6/10
Historias de Nueva York

1989 | New York Stories

Los tres realizadores que más han recurrido, a lo largo de su filmografía a escenarios de Nueva York, se unieron en esta cinta donde cada uno aporta un episodio.  En 'Apuntes del natural', de Scorsese, un pintor mundialmente famoso se siente atraido por su ayudante. 'Vida sin Zoe', de Coppola, es la historia de una niña de doce años. 'Edipo reprimido', de Woody Allen, sigue los pasos de un neurótico abogado, incapaz de escapar a la influencia que su madre ejerce sobre él. Mientras que el de Coppola resulta magistral y está lleno de elementos autobiográficos, el de Scorsese es un tanto rutinario y el de Allen autocomplaciente aunque divertido.

6/10

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