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Biografía

Owen Wilson

Owen Wilson

51 años

Owen Wilson

Nació el 18 de Noviembre de 1968 en Dallas, Texas, EE.UU.

El friki gracioso

29 Marzo 2011

Estamos acostumbrados a verle en películas alocadas, de humor surrealista, pero ha logrado cautivar a gran cantidad de público con sus personajes simpáticos y siempre estrafalarios.

Es uno de esos actores que están encasillados en un tipo concreto de papeles. Hoy por hoy es imposible que pensemos en Owen Wilson interpretando a un personaje serio y apenas ha trabajado en otros géneros distintos a la comedia. Quizá destaque entre ellos el de soldado en Tras la línea enemiga. Pero, pese a esa falta de variedad, los números y los resultados de taquilla hablan por sí mismos: Owen Wilson tiene un don para llegar al espectador, para hacerse querido y entrañable a su modo, porque hay algo en él que también le hace vulnerable... Aparte de su inconfundible físico –se ha roto la nariz en innumerables ocasiones–, sus roles rezuman una llamativa falta de dobles intenciones, de recovecos insanos: él siempre es simple, directo, se comporta con inocencia inaudita y suelta lo primero que se le viene a la cabeza (lo cual puede no ser muy satisfactorio para los otros personajes, al contrario que para el espectador). Y, por lo visto, esa franqueza la usa también en los rodajes, pues es famoso por dar rienda suelta a su inventiva mientras está delante de la cámara.

Owen Cunningham Wilson nació el 18 de noviembre de 1968, en Dallas, Texas. Es hijo de un ejecutivo publicitario y de una fotógrafa. Sus dos hermanos también son actores, Andrew Wilson (el mayor) y Luke Wilson (el menor). No fue un estudiante modelo, pues fue expulsado de la St. Mark Academy en Dallas en décimo grado. Tras acabar en otra escuela marchó a estudiar Literatura a la Universidad de Texas. Es ese un momento muy especial en su vida, pues allí conoció a Wes Anderson, quien ha sido desde entonces su amigo y mentor. De hecho Wilson ha participado en todas las películas de Anderson y el cine de éste está tan relacionado con el actor, que no se sabe muy bien quién configura a quién. En 1996 ambos escribieron el guión de Ladrón que roba a otro ladrón. El guión llegó por diversas peripecias hasta James L. Brooks, quien prestó dinero a los creadores para que hicieran el film. Aunque fracasó en taquilla, Anderson y los hermanos Wilson (Owen y Luke) decidieron mudarse a Hollywood y convertirse en cineastas.

En poco tiempo Owen empezó a trabajar como secundario en películas de cierto renombre pero de calidad más bien patética, títulos como Un loco a domicilio (1996), con Ben Stiller, Anaconda (1997), con Jennifer López, The Haunting (La guarida) (1999), con Catherine Zeta-Jones, o El desayuno de los campeones (1999). Pero en 1998 había coescrito junto con Wes Anderson la comedia Academia Rushmore, el debut de Anderson tras la cámaras. Las críticas fueron buenas y el film dio inicio a una serie de colaboraciones entre Anderson-Wilson que forjarían un peculiar sentido del humor, entre el absurdo y la tragicomedia, con personajes estrafalarios y tramas surrealistas. Así llegaron después Los Tenenbaums (2001) –cuyo guión fue nominado al Oscar–, Life Aquatic (2004) o Viaje a Darjeeling (2007). De todas maneras, aunque Owen Wilson ha participado como actor en todas las películas de Anderson, él se considera principalmente un escritor y ser guionista es lo que más le gusta. De hecho se sintió muy triste cuando por problemas de tiempo tuvo que renunciar a escribir con Anderson el guión de Life Aquatic, que hubiera sido su cuarta colaboración libresca.

En 2000, Wilson comenzó a aparecer en comedias de mejor calidad, como Shanghai Kid. Del este al oeste, aunque muchas veces trabajó como secundario, interpretando al amigo rarito. Tal era el caso de Los padres de ella, que ha conocido dos secuelas. En ese film volvió a coincidir con Ben Stiller, un actor que forma parte, digamos, de su cuadrilla de cómicos, una serie de tipos como Vince Vaughn, Will Ferrell o Jack Black, especializados en hacer el ganso. En concreto, sus trabajos con Stiller se extienden a diez películas, entre las que destacan Zoolander (2001), un film que cuenta con un elevado número de fans; Starsky & Hutch (2004), remake fallido de la célebre serie de televisión; y las dos partes de Noche en el museo (2006), agradable aventura fantástica con buenas dosis de risas y acción.

Sin embargo, pese al éxito profesional, parece que la felicidad no acababa de instalarse en la vida de Owen. El actor pasó por varias relaciones que terminaron en fracaso: con Demi Moore, Sheryl Crow y dos veces con Kate Hudson. Y la prueba terrible de que Wilson no era feliz es que tocó fondo en agosto de 2007. El actor estuvo a punto de morir después de un intento de suicidio. Él mismo ha hablado alguna vez de su inestabilidad: “Con la edad me doy cuenta de que la salud mental es tan frágil como la salud física. Soy definitivamente una persona subidones y bajones. Aprensivo. Ese tipo de optimistas que en el fondo saben que las cosas no van a salir bien”.

Pero tras ese momento crítico, la vida de Owen Wilson parece que ha adquirido poco a poco una nueva perspectiva. Ha participado en algunas películas más clásicas, románticas y optimistas, como Una pareja de tres (2008), con la simpática Jennifer Aniston, y se ha convertido en protagonista de la comedia de Woody Allen Midnight in Paris, junto a Rachel McAdams y Marion Cotillard. Y, por si eso fuera poco, el 14 de enero de 2011 nació su primer hijo, Robert, fruto de su relación con Joan Duell.

Filmografía
The French Dispatch

2020 | The French Dispatch

Father Figures

2017 | Father Figures

Wonder

2017 | Wonder

Lograda adaptación de la popular e inspiradora novela de R.J. Palacio. Narrada igual que el libro desde el punto de vista de diversos personajes, se centra en August Pullman, más conocido como Auggie, un chaval de diez años con una rara enfermedad genética por la que tiene el rostro terriblemente deformado, y ha debido someterse a numerosas intervenciones quirúrgicas. Sus padres Nate e Isabel le han prestado sus mejores atenciones, y ella ha sacrificado su carrera profesional por cuidarle, dándole una educación escolar personalizada en casa. También ha sido duro para su hermana adolescente Via, pues Auggie es el centro de atención, de modo que sus problemas han pasado a un segundo plano. Las cosas están a punto de cambiar, porque Auggie va a empezar a ir al colegio, en un intento de que pueda llevar una vida lo más normal posible. Y aunque el atento director suaviza su llegada animando a tres alumnos a que le sirvan de guías, el cambio va a ser duro. Todo el mundo le mira como a un bicho raro, y hasta hay quien se empeña en hacerle la vida imposible. Frente a tanta tonta y frívola película de colegios e institutos, u otros enfoques altamente depresivos –viene a la cabeza la no muy aleccionadora serie televisiva Por trece razones–, Wonder cuenta una historia emotiva y positiva, con personajes y situaciones sólidamente desarrollados, y que sabe sortear en todo momento el riesgo de la ñoñería, lo que no impide que sea una película muy conmovedora. Impacta la madurez de un niño que sabe lo que es el sufrimiento pero que mantiene su alma infantil, Jacob Tremblay, el coprotagonista de La habitación, hace un magnífico trabajo, nos conmueve con su corazón de oro, y también por el modo en que sobrelleva el rechazo y los chascos –las personas decepcionan, pero hay que saber perdonar–, la ilusión que despierta su pasión por la ciencia, o lo mucho que le encanta la fiesta de Halloween o La guerra de las galaxias. Y están muy bien presentados los compañeros de clase, con las distintas actitudes, desde el desdén lindante con el bullying puro y duro, hasta la buena acogida con aspectos vergonzantes, pasando por el que tiene valor para hacer lo correcto sin importarle el qué dirán. La película tiene además el valor de saber entregar con los trazos justos la dedicación de los padres –qué bien lo hacen Owen Wilson y Julia Roberts–, la inspiración de los profesores –ese lema de “Cuando tengas que escoger entre tener razón o ser amable, escoge ser amable”– o mostrar otros momentos más o menos traumáticos a esas edades, los que atraviesa Via dejada un poco de lado, con una amiga que en plena edad de pavo ha cambiado de intereses, aunque todas las cosas hay que saber verlas desde distintas ópticas para hacerse una idea más ajustada, y esto lo hace muy bien el film. Stephen Chbosky ya demostró habilidad para reflejar problemas juveniles en la adaptación de su libro Las ventajas de ser un marginado. Aquí se basa en obra ajena, pero que sabe hacer propia bien arropados por los compañeros de libreto Steve Conrad y Jack Thorne, es notable el importante esfuerzo de condensación, que sabe atrapar con fidelidad el espíritu del original, e incorporar ideas propias muy visuales, a partir del gusto de Auggie por su casco de astronauta, y de Star Wars, aúpa Chewbacca.

8/10
Zoolander 2

2016 | Zoolander 2

Retirados desde hace tiempo, los supermodelos Derek Zoolander y Hansel Mcdonald han caído en el olvido. Pero el diseñador del momento vuelve a reclutarles para trabajar con Todo, nuevo ídolo de las pasarelas. Mientras, la detective Valentina, miembro de la división de Moda de la Interpol, investiga quién está detrás de la muerte de varios iconos de belleza. Tras el paréntesis de la tragicómica La vida secreta de Walter Mitty, Ben Stiller vuelve a dirigir comedia con la secuela de una de sus películas más celebradas, rodada quince años antes. Zoolander 2 mantiene en parte las críticas del original a la superficialidad del mundo de la alta costura. La secuencia inicial, que muestra el asesinato de Justin Bieber haciendo de sí mismo, marca el tono surrealista y disparatado a ultranza del film, que acumula gags, algunos muy locos, otros tienen su gracia. La simplona trama sirve como mera excusa para un desfile de rostros famosos, que incluye a grandes diseñadores, como Tom Ford y Valentino, y otras figuras de la moda, pero también artistas de otros ámbitos, como los cantantes Sting, Lenny Kravitz, Kanye West, y Ariana Grande, y muchísimos actores, como Billy Zane, Kiefer Sutherland, Demi Lovato y hasta el mismísimo Macaulay Culkin. Por desgracia, la mayoría de apariciones no vienen a cuento, da la impresión de que a falta de ideas Stiller quiere distraer al público con el juego de reconocer a los famosos, en la línea de las secuelas de Torrente. Tiene cierta gracia Penélope Cruz, principal protagonista femenina, mientras que Benedict Cumberbatch resulta desconcertante como modelo andrógina.

4/10
Lío en Broadway

2015 | She's Funny That Way

Con el sobrenombre de Glo, la joven Liz ejerce en Nueva York la profesión más antigua del mundo, aunque su sueño es ser actriz. Casualmente el prestigioso director escénico Arnold Albertson solicita sus servicios, y hace con ella lo que siempre hace después de haberse acostado con una prostituta: ofrecer una generosa suma para que abandone ese género de vida y realice sus sueños. Lo que no imagina es, que al día siguiente, en una audición para su nueva obra en Broadway, donde actúa su esposa y madre de sus hijos, se va a presentar, para el papel de una prostituta... ¡Liz!, que ignoraba la profesión de su último cliente. Es el primero de una larga cadena de enredos y casualidades, que apuntan a lo complicado del "show business", donde a pesar de todo el espectáculo debe continuar. Agradable comedia al estilo de las viejas y gloriosas "screwball comedies", que el propio Peter Bogdanovich abordó en sus cintas más celebradas de los 70, ¿Qué me pasa, doctor? y Luna de papel. Incluso se cita, incluyendo en los títulos de crédito finales un fragmento de la misma, El pecado de Cluny Brown, de Ernst Lubitsch, tal vez con la esperanza de que las nuevas generaciones puedan acercarse curiosas a esta cinta, rodada 70 años atrás nada menos. El film funciona perfectamente, el director, que firma el guión con quien fuera su esposa, Louise Stratten, tiene un perfecto sentido del "timing", y es elegante en las formas; el modo en que se complican las cosas se acepta, y logra de sobras que el espectador suspenda su incredulidad. Las risas están garantizadas también gracias a las citas a los clásicos y a un buen "casting": aunque Imogen Poots no sea Barbra Streisand, aguanta bien el peso protagonista, mientras Owen Wilson entrega a un personaje que se le da a las mil maravillas, calco del que entregó para Woody Allen en Midnight in Paris. Austin Pendleton tiene gracia como el juez obsesionado con Glo, Jennifer Aniston clava a la terapeuta histérica, Rhys Ifans sorprende con su personaje algo fornido de actor, y Kathryn Hahn acierta como la esposa del director. 

7/10
De-mentes criminales

2015 | Masterminds

Rompiendo sus principios, David Ghantt roba una millonada de la empresa de furgones blindados para la que trabaja, persuadido por Kelly, atractiva ex compañera de la que está enamorado hasta las trancas. A su vez, ésta ha sido manipulada por su amigo el delincuente Steve Chambers, que ha planeado que el pobre infeliz huya a México, donde ‘ya le enviarán el dinero’ y la chica ‘se reunirá con él’. Jared Hess, responsable de Napoleon Dynamite y Super Nacho, reincide con otro film en la línea, para el que también ha coescrito el guión, junto a su esposa y habitual colaboradora, Jerusha. De nuevo colocan como protagonistas a personajes sencillos, con un punto extravagante. La novedad es que aunque parezca mentira, en este caso reconstruyen un caso real, sucedido en 1997, que a los espectadores españoles les traerá a la memoria el robo perpetrado por El Dioni, vigilante que salió corriendo con el dinero que él mismo custodiaba. Sus gags más surrealistas y momentos ridículos –marca de la casa– funcionan, sobre todo para los espectadores a los que ‘les vaya la marcha’, o sea que estén predispuestos a reírse, entrando en una historia disparatada. El realizador ha contado con estrellas más o menos conocidas, que realizan eficaces trabajos, en un registro exageradísimo, sobre todo Zach Galifianakis y Kristen Wiig, que consiguen darle cierta humanidad a sus personajes, a pesar de la simpleza con la que están descritos. Por desgracia, incluye demasiados gags escatológicos, en la línea de la moderna –e insufrible en términos generales desde hace décadas– comedia americana.

4/10
Golpe de estado

2015 | No Escape

La familia Dwyer se traslada en avión a un país asiático, donde el padre Jack va a trabajar en una empresa de depuración de aguas. Pero justo la noche de su llegada se produce el asesinato del primer ministro y el país queda sumido en el caos más violento. A primera hora de la mañana Jack se da cuenta de que él y los demás extranjeros son objetivos de los revolucionarios, que empiezan a asesinar a mansalva. Desde ese momento Jack tendrá como obsesión escapar y poner a salvo a su familia, cosa que parece materialmente imposible. Trepidante film, modélico en su concepción “familia atrapada sin posibilidad de escapar”, que supone sin duda el mejor trabajo hasta la fecha de su guionista y director John Erick Dowdle (Así en la Tierra como en el infierno). Aunque hay una leve aunque explícita mención a la culpabilidad de occidente respecto a la situación injusta de muchos países de asiáticos, el guión ha sido depurado hasta el extremo para no perderse en berenjenales políticos, sentimentales o simplemente discursivos. Aquí hay los mínimos pespuntes –se supone que estamos ante un golpe de estado en Tailandia– para que la trama resulte absolutamente verosímil y el realismo contundente de la situación transmita la idea de que únicamente un milagro podrá salvar a esa familia de ser asesinada. El ritmo de Golpe de estado es enorme (los hechos suceden en un único día) y la puesta en escena realista, con profusión de primeros planos y cámara en movimiento (pero sin agotar) logran que la sensación angustiante no desaparezca ni un minuto del metraje. Hay escenas potentes, como la del salto al tejado o la de la motocicleta entre la masa revolucionaria. Por encima de la autoconservación, funciona además la obsesión natural de unos padres por salvar a su prole, cuestión apuntalada varias veces por Erick Dowdle. También se evita certeramente el peligro de derivar la historia hacia un film de acción al estilo agentes especiales, de modo que la inclusión del personaje interpretado por Pierce Brosnan brilla sólo lo justo. Los actores están formidables, especialmente los padres: un Owen Wilson en un papel muy alejado de sus típicas comedias, y una aterrorizada Lake Bell (El chico del millón de dólares).

7/10
Puro vicio

2014 | Inherent Vice

Finales de los 60, en pleno auge de los hippies y la contracultura. El desaliñado detective privado adicto a la marihuana Larry "Doc" Sportello recibe la visita de su ex novia, Shasta, que le dejó abandonado para convertirse en una de las múltiples amantes de un promotor inmobiliario. Pero la esposa de éste también tiene un querido, y juntos han planeado hacerle pasar por loco o eliminarle para quedarse con su dinero, así que la chica le pide a Sportello que investigue el asunto... Hasta ahora nadie se había atrevido a llevar al cine ninguna novela del denso, estrambótico y paranoico Thomas Pynchon, y ha tenido que ser uno de los grandes del cine americano actual, Paul Thomas Anderson, el que ha dado el paso. Al igual que el texto en el que se basa, titulado en España "Vicio propio", cuenta con estructura, personajes y situaciones propios del género negro, pero en realidad se diría que se trata más bien de una descripción iconoclasta de la época del amor libre, el ácido y los porros sin ningún punto positivo, donde los ciudadanos huyen de una realidad terrible enganchándose o desenganchándose de las drogas o recurriendo a filosofías new-age de poco calado. Puro vicio está al nivel formal del cine de Anderson, y cuenta con intensas interpretaciones, especialmente por parte de Joaquin Phoenix, que se convierte en un memorable investigador, tan torpe como sucio; resulta llamativo el nivel de los secundarios, especialmente de Josh Brolin, como policía ‘brutote’, pero también de algunos actores con un rol muy secundario como Reese Witherspoon, Benicio del Toro y Owen Wilson. Está muy lograda la ambientación de la década, en gran parte debido a la destacada fotografía de Robert Elswit, de aire retro, con tonos propios de la época que retrata. Pero no resulta ni de lejos tan redonda como Pozos de ambición y Magnolia, los dos títulos más destacados del realizador. Para empezar, el metraje de Puro vicio, que alcanza las dos horas y media, resulta a todas luces excesivo por mucho que pretenda abarcar por completo el texto original. Algunos diálogos y especialmente la voz en off acaban siendo excesivamente literarios, lo que suele ser habitual en la obra de Anderson, pero aquí no acaba de funcionar. La trama resulta compleja y liosa; abunda en personajes y subtramas cercanas al surrealismo, como en lo referente a la organización secreta de dentistas, y ocurren acontecimientos por casualidad que le vienen curiosamente bien al personaje en su objetivo único, que parece ser el reencontrarse con su amada. Gustará a los apasionados de Pynchon y de Anderson, pero para el resto se queda en un ejercicio de estilo. El título hace referencia a un término legal que señala los defectos ocultos que puede tener un bien objeto de compra-venta.

5/10
El Gran Hotel Budapest

2014 | The Grand Budapest Hotel

Imaginativo juego de muñecas rusas a cargo del inclasificable y ocurrente Wes Anderson, que dice haberse inspirado en la obra del genial escritor Stefan Zweig, aunque igual podría afirmar que sus personajes de bigotes son deudores de Hergé y su álbum de Tintín “El cetro de Ottokar”, ya puestos. Una joven en la actualidad se siente profundamente conmovida por la novela “El Gran Hotel Budapest”; un autor, unos años antes, confiesa haber escuchado su historia en dicho hotel sito en una montaña solitaria, de labios del señor Mustafá; y Mustafá recuerda su época de botones del hotel, cuando era Zero, a las órdenes del señor Gustave, dueño del establecimiento y todo un caballero, cuando descubrió el amor y se vio sumergido en una vertiginosa aventura conspiratoria de crímenes a cuento de una herencia. Anderson entrega una narración aventurera de enorme dinamismo, con sugerentes toques surrealistas, en la época del desmembramiento del imperio austrohúngaro previa a la Segunda Guerra Mundial, aunque aludiendo siempre a países ficticios. Y a la hora de apostar por lo grotesco, se permite algún detalle gore o tosco, jugando así al contraste con los modales impecables del señor Gustave. Como hiciera ya en Moonrise Kingdom, el cineasta texano apuesta en El Gran Hotel Budapest por una visión romántica, con una paleta de colores pastel muy estudiada, y acudiendo a encuadres atrevidos y al uso de grandes angulares. En su cuidado guión hay espacio para una idealizada historia de amor, y una bonita relación patrón-subalterno de tipo casi paternofilial, que no paternalista. Destaca además un reparto coral de divertidos personajes estrambóticos, y riesgos como el de un formato de pantalla casi cuadrado, y efectos de miniaturas apenas disimulados, que dan al conjunto un adecuado aire naïf.

8/10
Noche en el museo 3: El secreto del faraón

2014 | Night at the Museum: Secret of the Tomb

La saga iniciada con Noche en el museo recuperó el cine familiar concebido como un gran espectáculo de calidad. No en vano ejerce como productor Chris Columbus, director de grandes títulos del género, como Solo en casa y Señora Doubtfire. En la tercera entrega también se mantiene como director Shawn Levy, artesano que gracias al enorme éxito de la franquicia se ha convertido en uno de los más valorados por la industria. Si en la primera entrega se desarrollaba en el Museo de Historia Natural y en la segunda los protagonistas se trasladaban al Smithsonian de Washington, en esta ocasión en el Museo Británico de Londres. Allí acude Larry para investigar qué ocurre con la Tablilla que mágicamente da vida a las criaturas, pues éstas han comenzado a comportarse de forma extraña. Noche en el museo 3: el secreto del faraón pierde fuelle con respecto a sus predecesoras. El guión resulta mucho más caótico, y se echa de menos a Amy Adams, que fue un gran contrapunto de Ben Stiller en la entrega anterior, con sus diálogos dignos de la mejor screwball comedy. En general, esta vez los actores tienen poca cancha o no acaban de resultar brillantes, como en el caso del recién llegado Dan Stevens, que encarna a una figura de Lancelot. Quedan también un poco deslucidas, al ejercer como meros comparsas Robin Williams y Mickey Rooney, en sus últimas apariciones cinematográficas. Todo esto devalúa la previsible exhibición de sofisticados y espectaculares efectos especiales, aunque Noche en el museo 3: el secreto del faraón cuenta con algún gag realmente eficaz, especialmente la aparición estelar de Hugh Jackman, que demuestra una enorme capacidad para reírse de sí mismo y de su imagen pública. Visualmente lo mejor es la entrada gracias a la animación digital de los protagonistas en la famosa pintura "Relatividad", de M.C. Escher, lo que les sumerge en un universo con reglas surrealistas.

5/10
The Coup

2013 | The Coup

Una familia americana, trasladada al sudeste asiático por motivos laborales, se ve de pronto inmersa en un violento golpe de estado en el que los ciudadanos extranjeros son asesinados de forma indiscriminada. Tendrán que buscar la forma de sobrevivir en medio del caos.

Los becarios

2013 | The Internship

Billy y Nick son dos veteranos comerciales, amigos del alma ya talluditos, que a pesar de ser geniales vendiendo relojes se han convertido en dinosaurios en la era de internet. Puestos de patitas en la calle, reciclarse no parece una tarea sencilla. Hasta que Billy propone a Nick una idea que parece completamente disparatada: presentarse al programa de becarios de Google, la célebre empresa tecnológica, que les da opción de tomar el paso de los tiempos y tal vez de lograr empleo fijo. Contra pronóstico son seleccionados para este período de prácticas, aunque parecen unos "ancianos" al lado de sus compañeros becarios, auténticas criaturas en torno a los 20 años. Shawn Levy tiene en su haber simpáticas comedias familiares como Doce en casa, Acero puro o las dos entregas de Noche en el museo. Aunque también títulos tan fallidos como Recién casados. En Los becarios maneja un guión coescrito por el también coprotagonista Vince Vaughn, que no suele ser un modelo de elegancia a la hora de hacer comedia. Pero en líneas generales él y su compañero en la pantalla Owen Wilson dan a esta narración un tono amable, si se deja fuera su labor iniciática con algunos jovencitos en sus lances sexuales en un bar de barra americana. Hay que reconocer que el punto de partida de este film es original, y podía haber dado pie a situaciones muy divertidas, criticando con ingenio a una sociedad demasiado atrapada en pantallas digitales e internet y donde se fomenta una feroz competitividad y el arrinconamiento de los trabajadores de mediana edad, haciendo bromas con una jerga y unas herramientas informáticas que a las personas de ciertas generaciones le suenan un poco a chino. Además la crisis económica y los cambios en el mercado laboral, también daban pie a las bromas. Así las cosas, el resultado final de Los becarios es un poquito decepcionante, algo "light". Da la sensación de que lo que podía haber sido una disparatada comedia de enredo con gags tronchantes, queda reducido a algunas bromas simpáticas, pero siempre sin tirar piedras contra el tejado de Google, hasta el punto de que por momentos uno tiene la sensación de estar contemplando un spot promocional de la compañía, donde se alabaría el espíritu de equipo, la innovación, la atención al cliente, etc. La apuesta por no arriesgar y el ser más o menos politicamente correcto acaba dejando lo que podía ser una comedia memorable en simplemente entretenida.

4/10
¿Estás aquí?

2013 | Are You Here

Dos amigos de la infancia regresan a su pueblo al enterarse de que el padre de uno de ellos ha fallecido. Steve es un vividor y mujeriego triunfador, mientras que Ben sufre problemas bipolares. El creador de Mad Men, el norteamericano Matthew Weiner, escribe y dirige esta comedia dramática sobre la amistad. Tiene momentos lúcidos y algunos personajes resultan atractivos, pero no llega a dejar demasiado poso. El reparto, eso sí, hace un gran trabajo.

4/10
Carta blanca

2011 | Hall Pass

Rick y Fred son dos grandes amigos. Están casados con dos buenas mujeres, Maggie y Grace, y Rick tiene además varios hijos con Maggie. Se trata de cuatro personas normales, felices... Pero Rick y Fred son jóvenes aún y sienten que su vida ha perdido frescura. El caso es que cuando se juntan fantasean continuamente con cuantas mujeres se cruzan en su camino y tienen conversaciones, digamos, muy “de hombres”, es decir vergonzosamente hormonales, llenas de sexo. Ellos creen que sus mujeres no se dan cuenta de sus frustraciones, pero Maggie y Grace son muy conscientes de la inmadurez afectiva de sus maridos. Para darles una lección les darán “carta blanca” durante un fin de semana, lo que significa que podrán enrollarse con quien quieran durante esa tiempo. Y Rick y Fred comprobarán que no es tan fácil. Comedia al más puro estilo de los hermanos Farrelly. Desde Algo pasa con Mary, Bobby Farrelly y Peter Farrelly alcanzaron un “status” alto en la comedia escatológica norteamericana, basada en gags tontos y chistes gruesos, pero todo mostrado dentro de una trama de interés, a menudo con guión trabajado y actores de prestigio. Tras ese primer bombazo los hermanos y socios prosiguieron con idéntica receta pero sólo volvieron a destacar con Pegado a ti. Y después el productor y director Judd Apatow (Lío embarazoso) y el director Todd Phillips (Resacón en Las Vegas) les sacaron la delantera y se llevaron el relevo de ese tipo de cine... Ahora lo Farrelly contraatacan intentando resituarse en el mundo de la alocada comedia americana, y para ello han contado con dos de los comediantes con mayor tirón entre el público, Owen Wilson (Una pareja de tres) y Jason Sudeikis (Salvando las distancias). Pero el resultado es decepcionante. Bajo una supuesta intención de buenismo en torno a la unidad familiar, los Farrelly se muestran continuamente groseros en esta comedia no apta para todos los públicos. Las conversaciones son tan guarras y explícitas que producen vergüenza y no se ahorran tampoco momentos de explicitud visual. Es cierto que algunas escenas funcionan, como cuando Rick y Fred son pillados por las cámaras por sus mujeres y amigos, pero en general todo se basa en el componente sexual más recalcitrante y desinhibido, lo cual acaba siendo un absoluto lastre. Destaca el papel estelar y sorprendente de Richard Jenkins (The Visitor), haciendo de experimentado vividor experto en mujeres.

3/10
Midnight in Paris

2011 | Midnight in Paris

Gil e Inez son unos jóvenes prometidos, que pasan unos días de turismo en la capital del amor, París, antes de su inminente boda. Él es guionista exitoso en Hollywood, pero su ambición es convertirse en un gran escritor de novelas. Una noche en que decide volver por su cuenta al hotel, se pierde en las calles parisinas. Mientras suenan las campanadas de la medianoche, un antiguo carruaje pasa a su vera y los ocupantes le invitan a subir. Se ve de pronto inmerso en una fiesta... ¡en el París de los años 20! Y no sólo eso, sino que tiene el honor de conocer a los escritores y artistas de la época a los que tanto admira: Francis Scott Fitzgerald y su esposa Zelda, Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Luis Buñuel... Y queda especialmente fascinado por una chica Flapper, que le hace dudar acerca de su amor por Inez. Originalísima película de un Woody Allen sembrado, con un estupendo punto de partida al que sabe sacar todo su jugo. El personaje de Gil, encarnado por Owen Wilson, es por supuesto un “alter ego” del director, el típico personaje que él habría podido interpretar en otra época; pero el actor ha sabido hacerlo suyo, y concederle la deseada aura romántica. Tiene interés la consideración de la expresión artística como forma de exorcizar la nostalgia de la belleza, de una edad de oro que se añora y que idealmente algunos colocan en el pasado. Toda una declaración de principios de Allen, que advierte del peligro de caer en el “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero que también supone una andanada para los que sólo creen en el futuro y el progreso, que siempre serían lo mejor. El artificio fantástico, con un recurso de medianoche a lo “Cenicienta”, conecta claramente con La rosa púrpura del Cairo. Pero gran mérito de Allen es que aceptemos la inesperada magia, y que en ese mundo alternativo sepa definirnos con unos pocos trazos a una numerosa galería de artistas, moviéndose entre el homenaje y la broma, manejando con absoluta conciencia ciertos tópicos al uso. Aunque hable de sus temas recurrentes, el amor que no acaba de encontrarse plenamente, o el arte como forma de llenar el vacío existencial, el tono de Allen es más ligero que en otras ocasiones, claramente ha optado por ofrecernos un “divertimento”, donde hay espacio para alcanzar una cierta felicidad. Acierta Allen en su reparto, donde nuevas caras que nunca habían trabajo con él se suman a la función, allí están el citado Wilson, Rachel McAdams, Michael Sheen, la muy publicitada Carla Bruni –la esposa de Nicolas Sarkozy, que sale airosa de un papel menor– y la formidable Marion Cotillard, más Adrien Brody y Kathy Bates (que hizo con él tiempo ha, Sombras y niebla). Como es natural, París está muy presente en toda la cinta. La película arranca con una especie de obertura jazzística, con cantidad de planos de todo París, que podría hacer temer que Allen había caído en la tentación de filmar un spot de promoción turística; pero no, luego Darius Khondji juega al contraste con el resto de poderosas imágenes que ofrece de la capital francesa.

8/10
El gran año

2011 | The Big Year

Todo el mundo busca algo, y Stu Preissler (Steve Martin), Brad Harris (Jack Black) y Kenny Bostick (Owen Wilson) están decididos no sólo a encontrar “su algo”, sino a ser los mejores en la tarea. Al igual que este intrépido trío dispuesto a trotar por el continente, casi todos nosotros soñamos con ser los primeros, tanto si se trata del mejor atleta, del autor de mayor venta o, tal vez, de ese artista acaparador de premios. Puede tratarse de cualquier cosa, pero en el terreno ideal debe ser algo que te apasione.

¿Cómo sabes si...?

2010 | How Do You Know

Lisa, una joven jugadora de béisbol de 31 años, pasa por un mal momento tras quedar fuera del equipo nacional de Estados Unidos. Su futuro se abre incierto y no ayuda su relación con Matty, otro jugador al que las cosas le van mejor deportiva y económicamente pero que  tiene un carácter frívolo e infantil. Por casualidad, Lisa recibe entonces una llamada de George, joven empresario que igualmente pasa por un momento muy delicado al recibir calabazas por su novia y ser acusado por fraude fiscal. Cahrles, fundador de la empresa y padre de George, le explica que la situación es muy delicada y que su hijo puede dar con sus huesos en la cárcel. Seis años después de Spanglish, James L. Brooks vuelve a la palestra con su tema favorito, el de las relaciones amorosas, abordadas desde una perspectiva optimista, con humor y sentimientos a flor de piel. No hay más que echar un vistazo a la breve filmografía de Brooks para darse cuenta de que es un experto en estas lides, y, sin embargo, parece que a sus 70 años ha perdido un ápice la frescura de antaño. Un ápice que es suficiente para restar atractivo a su guión. Y es que el desarrollo de la historia se atasca a la media hora, no avanza más allá de lo puramente previsible, y aunque el director intenta  no perder el gancho inicial, sumar más y más minutos y repetir situaciones (los bla, bla entre Lisa y Matty o entre George y su padre) no son la solución. Falta creatividad, ocurrencia, y los momentos inspirados al estilo “Brooks” –como los protagonizados por el portero– son más bien escasos. El conjunto es, sin duda, entretenido, positivo y agradable, pero no alcanza el nivel esperado. Lo mejor es el trabajo del reparto, y ahí Brooks demuestra que no ha perdido ni ojo ni buena mano para dirigir. Repite con un talludito Jack Nicholson, tras filmes como La fuerza del cariño y Mejor... imposible, y la rubita Reese Witherspoon está especialmente encantadora y graciosa. Y Paul Rudd tiene menos gracia pero sale más o menos airoso, mientras que Owen Wilson está más comedido que otras veces, lo que ya es mucho.

5/10
Ahora los padres son ellos

2010 | Little Fockers

Tercera entrega de la especie de saga protagonizada por los Focker y los Byrnes, iniciada con Los padres de ella y continuada con Los padres de él. La siguiente película sigue el mismo esquema que las dos anteriores, con el antagonismo bufonesco entre los dos cabezas de familia, Greg Focker por un lado y su suegro Jack Byrnes, por otro. Dirige esta vez Paul Weitz, conocido por sus trabajos en Un niño grande o In Good Company. Han pasado los años y Greg Focker y su mujer Pam tienen ahora dos hijos gemelos, Henry y Samantha. Las relaciones con su suegro Jack, un ex agente de la CIA bastante paranoico, parecen haber prosperado, de modo que cuando Jack tiene un infarto decide elegir a Greg como el nuevo jefe del clan o, como él dice, "The Godfocker". Sin embargo, las cosas se tuercen cuando el suegro sospecha que su yerno tiene una aventura extramatrimonial con una jovencita de buen ver... No hay nada nuevo que reseñar en este film. Es gracioso y se deja ver. Los gags son continuos y algunos resultan, justo es admitirlo, despiporrantes, como algunas payadas de Kevin (Owen Wilson), la cena familiar o los muchos caretos y otras tonterías por el estilo. Pero también es fácil comprobar que la fórmula se agota cuando se recurre con frecuencia a chistes facilones, groseros y zafios. Los actores están en su justo lugar y Ben Stiller y Robert De Niro mantienen el tipo, aunque inevitablemente se repitan. Ocurrente resulta Dustin Hoffman y sus clases de flamenco, y funciona la entrada en escena de la guapa Jessica Alba como chica cañón ligera de cascos.

4/10
Noche en el museo 2

2009 | Night at the Museum: Battle of the Smithsonian

Estupenda secuela de Noche en el museo, que logra superar a la película original. Larry, el vigilante nocturno del Museo de Historia Natural de Nueva York, ha dejado su antiguo empleo, ahora es un exitoso empresario que comercializa inventos como la linterna fluorescente. Pero siente nostalgia por sus amigos del museo, maniquíes y miniaturas que representan personajes históricos, y que cobran vida por la noche gracias a una antigua tabla egipcia. En una de sus visitas al lugar para recordar viejos tiempos, se encuentra con que el museo está de reformas: va a incorporar las nuevas tecnologías, hologramas e interactividad, de modo que las viejas figuras van a ser trasladadas al complejo del Museo Smithsoniano de Washington. Lo que muchas de las figuras a trasladar ignoran es que la tabla egipcia se queda en Nueva York, con lo que ya no volverán a cobrar vida. El éxito de la primera Noche en el museo, hacía previsible una nueva película. Lo primero que hay que decir, es que se beneficia de un holgado presupuesto para pensar nuevas aventuras a lo grande. Y tal planteamiento no defrauda, pues hay una tormenta de efectos especiales apabullante, muy bien utilizada, que deja permanentemente con la boca abierta. El Museo Smithsoniano permite la introducción de un montón de nuevos personajes y sus mundos especiales: ahí están Ivan el Terrible y sus cosacos, Napoleón y sus soldados, y Al Capone con sus gángsteres, servidos en blanco y negro. Hay estatuas diversas que cobran vida, la parte dedicada a la era espacial y aérea permite la presencia de aviones y naves... Y hay una gran idea en los cuadros animados, y que llevan a que los personajes puedan meterse, por ejemplo, dentro de la célebre foto de "El beso" del día de la Victoria al acabar la Segunda Guerra Mundial. La trama es muy clásica, pero efectiva: el rescate de los amigos, que corren peligro por las pretensiones del egipcio Kahmunrah de utilizar la tabla egipcia para traer del inframundo a un ejército de criaturas del averno. El mérito del guión de Robert Ben Garant y Thomas Lennon es entregar una trepidante aventura de acción, que no deja un instante de respiro, con una espina dorsal lo suficientemente sólida, y que permite además la entrega de muchos momentos cómicos ciertamente ocurrentes, donde Ben Stiller da lo mejor de sí mismo. Botón de muestra de los ingeniosos gags que recorren la cinta puede ser el modo en que Larry birla a otra vigilante su pase de guarda del Smithsoniano; o los muñequitos cabezones de Einstein. Mención aparte merece Amy Adams, uno de los nuevos muñecos que cobra vida, la heroína de la aviación Amelia Earhart, que la primera mujer que cruzó en avión el Atlántico. Su composición es perfecta, da el tipo del papel clásico de las clásicas "screwball comedies" de los 30 y 40, al estilo Katharine Hepburn, gracias a su arrolladora personalidad, y a su modo anacrónico y rápido de expresarse.

6/10
No tan duro de pelar

2008 | Drillbit Taylor

Tres estudiantes de instituto -el regordete Ryan, el delgadísimo Wade y el diminuto Emmit- sufren el acoso continuo del gamberro Filkins. Hartos de pasarse el día corriendo o encajando golpes, deciden poner un anuncio en internet, en el que solicitan los servicios de un guardaespaldas. Entre los que contestan se decantan por Drillbit, el más barato de todos, y que según él es un especialista en operaciones especiales. Drillbit -que oculta que en realidad es un desertor y vive como un vagabundo- se infiltra en el instituto, se hace pasar por un profesor, y así está siempre cerca de sus protegidos, para evitar que sufren daños. Steven Brill tiene en su haber tres de las peores comedias de la década: Little Nicky, Mr. Deeds y De perdidos al río. Con semejante carta de presentación, no cabía esperar mucho de su nuevo trabajo. Pues bien, Brill confirma que no es un gran director, con una comedia absolutamente fallida, a pesar de que está producida por Judd Apatow, director de Virgen a los 40 y Lío embarazoso, que rompe las taquillas con cada proyecto en que se involucra. Los filmes donde está Apatow se distinguen porque son completamente disparatados y contienen dosis de sal gruesa, pero también existe cierto esfuerzo por incluir algo de fondo, como en esta cinta sobre la mentira y la violencia. Pero los guionistas (Seth Rogen y Kristofor Brown, colaboradores habituales de Apatow), no se han esforzado nada por hacer que funcione su alocada premisa inicial. Desde el momento en el que Drillbit asegura que es profesor y le ponen a dar clases, no se sabe por qué, el espectador sabe que no puede esperar ningún tipo de coherencia interna en el relato. Para colmo, las interpretaciones son histriónicas y exageradas.

1/10
Una pareja de tres

2008 | Marley & Me

Simpatiquísima película basada en el libro autobiográfico de John Grogan. La trama arranca con éste y Jennifer recién casados, ambos periodistas, que deciden mudarse a Florida, un clima cálido, dispuestos a ejercer allí su profesión. Ella tiene un puesto estupendo en un periódico, él logra por los pelos ocuparse de las noticias locales en otro diario. Aconsejado por su amigo Sebastian, que tiene el reporterismo en las venas, y es un ligón empedernido, John decide regalar a Jennifer un perro, con idea de dilatar el deseo expresado por ella de tener hijos. Y en efecto, se incorpora al hogar Marley, un perro tremendo, tremendo, que lo muerte todo y lo rompe todo, pero que se hace querer por el joven matrimonio. Además, es la ocasión de que John descubra su talento como columnista, tarea que su jefe le encarga de rebote, y que le sirve para pergeñar artículos sobre su vida doméstica, con Marley siempre muy presente, que enseguida se hacen tremendamente populares. El tiempo irá pasando, y formar una familia se convierte en prioridad. Llegará un hijo, y las cosas van a cambiar. Se hacen necesarios los sacrificios, la familia va creciendo y hay que renunciar a cosas para ejercer “el oficio más difícil del mundo” -así se dice en la película-, el de ser padre. David Frankel ya conectó con el público en El diablo viste de Prada. Aquí logra esa misma conexión, porque su historia es completamente universal, y se puede empatizar con ella. El cineasta, que maneja un sólido guión de Scott Frank y Don Roos, aborda la increíble aventura de formar una familia, mucho más arriesgada y apasionante que la vivida por Sebastian, enviado especial del New York Times en lugares en conflicto. Puede que John haya tenido que prescindir de un desarrollo profesional en esa línea, o que el compromiso de Jennifer de volcarse en el hogar tenga un precio alto, pero se insiste -y se apuntala bien- en la idea que se trata de una aventura tremendamente gratificante, porque se apoya en el sólido fundamento del amor y de la entrega. Contiene el film momentos muy divertidos, Owen Wilson y Jennifer Aniston bordan sus papeles, porque combinan el humor, con una buena caracterización de los momentos en que están desbordados. Y hay buenos secundarios, una inesperada Kathleen Turner, un eficaz Eric Dane y un estupendo Alan Arkin. Frankel maneja muy bien un vertiginoso pasaje en que encadena lo que sería un montón de divertidas columnas de John. Muchos dirán que la gran estrella de la película es Marley, el perro, y no les faltará razón, aunque en honor a la verdad hay que decir que parece que hasta 22 canes fueron usados para el papel. El caso es que el perro se convierte en un miembro más de la familia, y se hace querer, no es de esos chuchos insoportables que a veces se cuelan en las películas, y que sólo se dedican a hacer monerías. El afecto que padres e hijos cobran por Marley es comprensible y no resulta desmesurado, Frankel lo sabe mantener en los términos justos de quienes, en el caso de los padres, han pasado tantas cosas junto al animal. De los sacrificios a que obliga el compromiso familiar es muy representativo ese collar, regalo de John a Jennifer, que se traga Marley. La posterior espera y desmenuzamiento de los excrementos con una manguera, es una adecuada metáfora de cómo, las cosas que merecen la pena, exigen pasar por algunas tribulaciones.

6/10
Viaje a Darjeeling

2007 | The Darjeeling Limited

Película a película el texano Wes Anderson se ha ganado una fama de tipo peculiar, con una visión tragicómica de la existencia, muy, pero que muy suya. Su éxito se debe seguramente a que propone historias distintas a lo acostumbrado, bien sea sobre familias de genios (Los Tenenbaums), un alumno de dotes extraordinarias (Academia Rushmore) o una paranoica aventura marina (Life Aquatic). En este caso ofrece más de lo mismo, es decir un planteamiento caprichoso y un desarrollo disparatado, donde nunca se sabe qué puede venir después. Tres hermanos, que no se ven desde hace un año, se dan cita en un tren que viaja por las tierras de la India. Han sido convocados allí por el hermano mayor Francis, que tiene preparada una sorpresa para Peter y Jack: reencontrarse con su madre, que se ha hecho monja en un pueblo perdido del país. Su intención es que realicen un viaje espiritual hasta dar con ella. El film se estrena junto al cortometraje Hotel Chevalier, que narra el encuentro sexual de uno de los hermanos (Jack) con su novia (Natalie Portman) en la habitación de un hotel parisino.  El principal “handicap” de esta película es que la historia que propone Wes Anderson no interesa lo más mínimo. El guión está formado por un conjunto de ideas que a duras penas parecen conducir a un todo unitario, y en cualquier caso muchas resultan prescindibles. Hay humor, pero es un humor difícil, no hecho de gags, sino de situaciones raras –como el ambiente del compartimiento de los hermanos, trasunto del de los hermanos Marx– y de la misma concepción de los personajes, unos tipos algo mastuerzos, los tres con sus señas de identidad: Francis, con la cabeza vendada por un accidente y siempre organizando la vida de los demás; Peter, el recolectador de las cosas de su padre muerto y agobiado porque su mujer está embarazada; y Jack, con una singular relación a distancia con su novia y enamoradizo empedernido. El conjunto puede hacer reír a algunos espectadores y a otros dejarlos completamente indiferentes. El aspecto visual es quizá lo más sobresaliente del film. Anderson sabe crear una atmósfera “ad hoc” para las situaciones surrealistas que plantea, especialmente en las imágenes a cámara lenta, o en los travellings laterales del tren. También destaca el reparto, que sin duda se esfuerza y que incluye a algunos de los actores fetiche de Anderson (Jason Schwartzman, Owen Wilson, Anjelica Huston). Pero es poco bagaje para un film absolutamente anodino.

3/10
Tú, yo y ahora... Dupree

2006 | You, Me and Dupree

Comedieta de enredo, entretejida alrededor del típico personaje gorrón. Owen Wilson da vida al típico solterón inmaduro, rey de todas las fiestas, cuya presencia puede ser agradable a la hora de animar una reunión... y punto. Lo experimentan los Peterson, recién casados, que aceptan en su casa a Dupree un par de días, que se alargan y se alargan… El film de los desconocidos hermanos Russo combina los momentos inspirados con la gracias fáciles en el resbaladizo terreno de lo zafio. Tiene la fortuna de contar con un plantel de actores dotados para la comedia, que ayudan a salvar los pasajes cuando la cosa decae.

4/10
Noche en el museo

2006 | Night at the Museum

Entretenida película, mezcla de comedia y aventuras, trufada de efectos especiales prácticamente en cada plano, clara deudora de títulos como Jumanji y Zathura, una aventura espacial. El protagonista absoluto del film es Larry Daley (el siempre eficaz Ben Stiller), un tipo que no da un palo al agua. Divorciado, con un hijo adolescente, es incapaz de encontrar trabajo estable. Al fin la agencia de empleo le envía al neoyorquino Museo de Historia Natural, donde trabajará de vigilante nocturno, en sustitución de tres simpáticos guardianes de edad avanzada (Dick Van Dyke, Mickey Rooney y Bill Cobbs), a punto de jubilarse. El trabajo parece sencillo, entre esquéletos de tiranosaurios, dioramas del viejo Oeste y de las legiones romanas, estatuas de cera del presidente Theodore Roosevelt o momias del antiguo Egipto. Pero lo que no le han explicado sus predecesores es que, cuando dan las doce de la noche, todas esas figuras cobran vida, por un milenario hechizo egipcio. Estamos ante un film familiar del director de Doce en casa sin grandes pretensiones, al que se habría agradecido un guión mejor trabajado, más coherente. Adaptación de un libro de Milan Trenc a cargo de Robert Ben Garant y Thomas Lennon, las subtramas –el padre que debe ganarse la confianza del hijo y sentar la cabeza; el apunte de romance de Larry con una guía; los verdaderos propósitos de los tres vigilantes; el amor inconfeso de Roosevelt (Robin Williams) hacia una exploradora india; el amor-odio entre un vaquero y un centurión romano– son de escasísima entidad, y al final todo queda reducido a un buen puñado de gags y a un ritmo vertiginoso con planos muy vistosos, compuestos seguramente por ‘tropecientas’ capas superpuestas de efectos especiales. No pedimos un tratado de historia, ni un guión trazado con escuadra y cartabón, pero sí un poquillo de esfuerzo, no dar por sentado el éxito de taquilla. En cualquier caso, se pasa bien el rato, y uno puede echar una buenas risas. Además, Ben Stiller aprovecha su probada solvencia para el género cómico. Junto a él, destaca la presencia en un papel secundario de Owen Wilson, que ha participado con Stiller en otras comedias, como Zoolander y Starsky y Hutch. El film fue un gran éxito en EE.UU., donde lideró donde tres semanas consecutivas la lista de películas más taquilleras.

5/10
De boda en boda

2005 | Wedding Crashers

John y Jeremy son dos amigos del alma, especialistas en mediar en casos de divorcio, que tienen un curioso pasatiempo favorito: acudir a bodas a las que nadie les ha invitado, y convertirse en el centro de atención por su agradable conversación y habilidades varias, lo que suele terminar en cita en la alcoba con alguna de las participantes en la celebración. Pero en una de estas ‘juerguecillas’ uno se encapricha más de la cuenta de una dama. ¿Será amor después de todo? Comedia con su punto de gracia, buena pareja cómica Owen Wilson-Vince Vaughn y un asumido tono zafio, aunque envuelto de moraleja acerca de la inmadurez, el clásico complejo de Peter Pan que ya es hora de que los protagonistas superen.

4/10
Un caradura de confianza

2005 | The Wendell Baker Story

El actor Luke Wilson (Una rubia muy legal), protagoniza, escribe y codirige esta comedia con tintes románticos, que sólo disfrutarán los incondicionales del género. Incluye, eso sí, un reparto de ensueño, con nombres y caras tan conocidas como las de Eva Mendes, Owen Wilson, Will Ferrell o Kris Kristofferson. La trama cuenta como un antiguo estafador encuentra trabajo en un hotel cercano a la frontera mexicana. Allí intentará recuperar a su novia, al tiempo que ayuda a unos veteranos inquilinos a mejorar su relación con la dirección del hotel.

4/10
Los padres de él

2004 | Meet the Fockers

Al final de Los padres de ella, los protagonistas anunciaban que irían a conocer a los padres de Greg Folien, el novio de Pam Byrnes. En la secuela, se acerca la boda, por lo que se impone que los Folien y los Byrnes se conozcan, para lo que conciertan un encuentro durante un fin de semana en la residencia de los Folien. Greg y Pam harán todo lo posible porque el encuentro no arruine su futura boda, pero Jack Byrnes sospecha que su futuro yerno tuvo un hijo con la criada de sus padres, lo que está a punto de dar al traste con los planes de su hija. Jay Roach, director de Austin Powers 2. La espía que me achuchó, evolucionó a un tipo de comedia más sutil con Los padres de ella, que a pesar de incluir algunos chistes de humor grueso, tenía un estilo más parecido al de las clásicas películas de la screwball comedy, basado en la confrontación entre personajes opuestos. El cineasta le sacó mucha tajada a la capacidad humorística generada por la unión entre Robert de Niro y Ben Stiller. En la secuela, se unen al elenco dos monstruos del cine estadounidense, el mismísimo Dustin Hoffman, y Barbra Streisand, que llevaba una década retirada de la interpretación. Ciertamente, el guión incide en gags bastante similares a los de la primera parte, y baja el nivel, abusando de los chistes escatológicos. Pero los pesos pesados de la interpretación que protagonizan la cinta salvan sobradamente la función, y no faltan momentos hilarantes, como el partido de fútbol entre Robert De Niro y Dustin Hoffman.

4/10
Starsky & Hutch (2004)

2004 | Starsky & Hutch

David Starsky, un policía extrovertido que sigue el reglamento a rajatabla, investiga un violento homicidio. Para ello, el capitán Dobey le asigna un nuevo compañero, Ken Hutchinson, apodado Hutch, que parece su antítesis, pues se trata de un tipo retraído que prefiere seguir su instinto, aunque se tenga que saltar las normas. Huggy Beard, un chulito callejero que les hace de confidente, y dos animadoras, les ponen tras la pista del culpable, el narcotraficante Reese Feldman, que está poniendo en circulación un nuevo tipo de cocaína indetectable por la policía, por su parecido al azúcar. Contratados por su parecido físico con los protagonistas originales, Ben Stiller y Owen Wilson se llevan esta versión cinematográfica de la famosa serie policíaca de los 70 a su terreno, la comedia disparatada estilo Zoolander. Incluso han contado como director con un especialista en el género, Todd Philips, responsable de Road Trip, viaje de pirados y Aquellas juergas universitarias. Sin llegar al nivel de Los intocables de Elliot Ness y El fugitivo, también basadas en series, está por encima de grandes fiascos como Los vengadores o Wild, Wild West. No falta el ford rojo, modelo “Grand Tourino” con una raya blanca, característico de los personajes, y una divertida aparición estelar de David Soul y Paul Michael Glaser, los intérpretes originales. ¿Cómo es que no toman nota los cineastas españoles y versionan clásicos de nuestra tele como Curro Jiménez o Verano Azul?

4/10
La vuelta al mundo en 80 días (2004)

2004 | Around the World in 80 Days

Hay historias que nunca pasan de moda, como ocurre con este clásico del escritor francés Julio Verne. La vuelta al mundo en 80 días ha sido llevada a la televisión y al cine en multitud de ocasiones, aunque sin duda la más recordada es la protagonizada por David Niven en el papel principal y por el entrañable Cantinflas en el de Passepartout. Ahora la historia adquiere modernidad gracias a los efectos especiales y al considerable esfuerzo de producción. De paso se le da cierto aire nuevo a los protagonistas, ya que Phileas Fogg es aquí un tipo algo estrafalario y adelantado a su tiempo, que inventa todo tipo de cosas (el avión, la electricidad, los patines). Sin embargo, sus adelantos son despreciados por los potentados aristócratas y en especial por Lord Kelvin, el director de la Real Academia de la Ciencia. Es entonces cuando, ni corto ni perezoso, Fogg apuesta con él a que es capaz de dar la vuelta al mundo en menos de ochenta días. Lord Kelvin recoge el guante y Fogg parte a correr mil y una aventuras acompañado de su criado Passpartout y de Monique, una artista francesa en busca de emociones. Lo mejor de la película es su ritmo trepidante y sus bellísimos paisajes y localizaciones geográficas. De hecho se rodó en diez países diferentes y según el director Frank Coraci sólo se acudió a los efectos digitales cuando fue estrictamente necesario. Pero sin duda el gran atractivo es la presencia de Jackie Chan en el papel de Passepartout. El actor de Hong Kong, que además ejerce de productor, es todo un veterano de la comedia y logra un acercamiento muy cantinflero al personaje. Eso sí, se reserva algunas escenas de lucha al más puro estilo Hora punta, con coreografías disparatadas y muy divertidas. El semidesconocido Steve Coogan interpreta eficazmente a Fogg y al otro extremo le acompaña un magnífico Jim Braodbent (Moulin Rouge). Destaca también la vigorosa música de Trevor Jones, antaño compositor de El último mohicano, una de sus bandas sonoras más celebradas.

4/10
Life Aquatic

2004 | The Life Aquatic with Steve Zissou

Steve Zissou es un oceanógrafo famoso por sus documentales estilo Jacques Cousteau. Durante uno de sus rodajes, un tiburón ataca a su tripulación, lo que provoca el fallecimiento del mejor amigo de Zissou. Así que decide organizar una nueva expedición para atrapar al escualo. Antes de partir se presenta Ned, un joven que asegura ser hijo de Zissou, y que acabará acompañándole junto con su habitual tripulación, compuesta por los ‘freaks’ más estrafalarios. Wes Anderson es un joven director de sello muy personal, que mezcla situaciones surrealistas y cómicas, creando una atmósfera muy especial que dio lugar a la magnífica Academia Rushmore y a la interesante Los Tenenbaums. Ciertamente, no se sabe adónde va esta especie de parodia postmoderna de Moby Dick, y algunos magníficos actores están desaprovechados, sobre todo Willem Dafoe, cuyo personaje es anecdótico. Pero Anderson es un tipo con talento que propicia grandes hallazgos, como algunos momentos graciosos o líricos, y la incorporación de animaciones en los fondos marinos, creados por Henry Selick, el responsable de Pesadilla antes de Navidad. Destaca la interpretación de Bill Murray, en el papel de ‘caradura’ simpático que le ha hecho famoso.

4/10
Golpe en Hawai

2004 | The Big Bounce

La vida es una playa para Jack Ryan (Owen Wilson). El surfista holgazán y mezquino ladrón está jugando su baza en la competición de surf cuando aparecen las impresionantes curvas: una esbelta belleza con un plan muy simple que, según ella, se convertirá en un gran golpe. Todo lo que Jack tiene que hacer es entrar en una casa, siendo pobre y saldrá rico de ella.

Los rebeldes de Shanghai

2003 | Shanghai Knights

Tras haber rescatado a la princesa del Imperio chino en el oeste americano, Chon Wang (rebautizado como John Wayne) se ha instalado en Carson City, donde ejerce como sheriff. Pero un día recibe una carta de su hermana que le comunica el asesinato de su padre y que ella ha seguido a los culpables hasta Londres. Chon Wang acude en busca de su antiguo compañero de aventuras, Roy O'Bannon, y juntos se trasladan a la Inglaterra victoriana para atrapar a los asesinos. Secuela de Shanghai Kid. Del este al oeste, que basaba su humor en la presencia de un karateka chino en los escenarios típicos del western. A Jackie Chan el rey de las artes marciales, se contraponía un forajido interpretado por Owen Wilson. Ahora, ambos personajes se convierten en peces fuera del agua, esta vez en el Londres del siglo XIX, donde conocerán a Jack el Destripador y a la mismísima reina Victoria. Las secuencias de acción homenajean el humor del cine mudo de Charles Chaplin y Buster Keaton.

4/10
Soy espía

2002 | I Spy

A pesar de su fracaso en una importante misión, el incompetente agente especial Alex Scott es enviado a recuperar un sofisticado prototipo aeronáutico, que va a ser subastado por Gundars, un peligroso traficante de armas. Fanático del boxeo, Gundars está organizando un combate en su cuartel general de Budapest, por lo que Alex recluta al ególatra Kelly Robinson, un campeón de boxeo. Sin embargo, el arrogante Kelly parece más preocupado por seducir mujeres que por servir a su país. El veterano de la comedia Eddie Murphy se empareja con Owen Wilson, cada vez más en alza, en la adaptación libre de una popular serie. Protagonizada en los 60 por Bill Cosby, este actor se convirtió en el primer afroamericano que encabezaba un reparto televisivo. Eso sí, entonces los espías eran un tenista y su entrenador, y combatían contra la amenaza soviética. Dirige Betty Thomas, artífice de Dr. Dolittle, también con Eddie Murphy.

3/10
Los Tenenbaums

2001 | The Royal Tenenbaums

Una familia de genios con un punto, largo, de excentricidad. Son los Tenenbaums, cuyos 3 hijos exhiben su talento en distintas disciplinas: Chas es un as de los negocios, Margot escribe teatro, y Richie maneja la raqueta de tenis como nadie. Pero la excesiva racionalización de sus dones produce una disfunción afectiva, que conduce al naufragio vital. Con el correr de los años, los padres viven separados, y cada miembro del clan arrastra en soledad profundas heridas amorosas. El director y coguionista Wes Anderson toma sin duda elementos autobiográficos para su historia, como el divorcio de sus padres, que le tocó vivir con ochos años, o la sensación de no ser comprendido a causa de su sensibilidad artística. Lo que no impide que el film adopte a veces un tono disparatado, de situaciones extremas, que a veces no toma demasiado en serio como el amor imposible entre hermanos adoptivos. Se apunta con acierto el intento de redención de Royal Tenenbaum, el padre (espléndido Gene Hackman), que simula una enfermedad mortal para recuperar el afecto de los suyos. O la necesidad de contar con el apoyo de los demás para salir adelante. El desgarrador grito “Necesito ayuda”, o el simbólico secreto de Margot –lleva doce años fumando sin que nadie lo sepa–, hablan de esa necesidad tan humana de tener alguien a quien abrir el corazón. Con un ritmo agilísimo, y a través de un entorno de colores pastel y música nostálgica, Anderson y Wilson dibujan una galería de personajes entrañables –acierto pleno en el reparto– que, para vivir con aquello que les hace “diferentes”, necesitan el amor de los que les rodean.

4/10
Tras la línea enemiga

2001 | Behind Enemy Lines

Los americanos en Los Balcanes. A punto de irse a casa. El piloto de caza Burnett está harto. Harto de no hacer nada. Y ha decidido presentar su renuncia. Pero en una misión de rutina es derribado y cae “tras la línea enemiga”. Y descubrirá, por supuesto, el orgullo de ser americano. Podría hablarse de todo un subgénero, dentro del cine bélico, de relatos de tipos perdidos en territorio hostil, como el clásico Objetivo: Birmania. Aquí John Moore sirve un film simplemente entretenido, de exaltado patriotismo estadounidense, donde los aliados europeos de la OTAN no dan una. El siempre eficaz Gene Hackman cambia el papel que hizo en Bat 21. Si allí era un coronel caído en territorio vietnamita, ahora le toca organizar el rescate de su chico, el rubito Owen Wilson. Quizá la mejor escena es aquella en que Burnett está a punto de ser descubierto por el enemigo; y, desde el alto mando, los jefes siguen la cosa gracias a las imágenes que ofrece un satélite espía. Aunque, como el espectador descubrirá, a la tecnología todavía le queda un trecho largo que recorrer.

5/10
Zoolander

2001 | Zoolander

Galardonado durante tres años seguidos con el máximo trofeo del mundo de la moda, Derek Zoolander ve peligrar su posición como modelo preferido de los diseñadores cuando entra en escena un duro competidor. Se trata de Hansel, un atlético rubio que practica deportes de riesgo, por lo que el público más joven se siente identificado con él. Desenfadada comedia que aprovecha sus ingeniosos gags para lanzar "alguna" que otra crítica acertada a la superficialidad de algunos sectores de la moda, y al exagerado culto al cuerpo que nos invade. En su tercer trabajo como realizador, Ben Stiller no se rebaja demasiado al humor escatológico de algunas comedias actuales que él mismo suele protagonizar, y demuestra su habilidad innata para la sátira. Se rodea de un reparto de correctos comediantes, como su amiguete Owen Wilson (Shanghai Kid. Del este al oeste), su querido padre, Jerry Stiller y la atractiva Milla Jovovich (Juana de Arco). El retrato del mundillo del prêt-à-porter gana en credibilidad por los múltiples cameos de famosos como David Bowie, Natalie Portman o Winona Ryder.

4/10
Shanghai Kid. Del Este al Oeste

2000 | Shanghai Noon

¿Qué hace un chino en el lejano Oeste? La respuesta es muy sencilla: acudir al rescate de la bella princesa Pei Pei, que ha sido secuestrada en la Ciudad Prohibida. Chon Wang, un guardia imperial chino, viaja hasta América para rescatar a la damisela en apuros. Y como no conoce mucho el lugar ni sus costumbres, debe confiar en Roy, un socio que no las tiene todas consigo. Chon no forma parte de la “comitiva oficial”, dispuesta a pagar un tren cargado de oro como rescate; él va por libre, dispuesto a darse de patadas con quien haga falta, para lograr la libertad de la princesa. Western, comedia, acción, aventuras, artes marciales... Todos estos ingredientes están presentes en la “cazuela” de Shanghai Kid, la última película (de momento) de ese actor tan simpático llamado Jackie Chan. De hecho la idea del film era suya, y venía acariciando su realización efectiva desde hacía años: “Localicé posibles exteriores e hice fotos. (...) Me volví a la oficina en Hong Kong, pero me dijeron que no era el momento adecuado. El público por aquel entonces no tenía ningún interés en ver una película del Oeste. Y el proyecto se fue a un cajón.” Pero en fin, la paciencia dio sus frutos, y aquí está el film ya en vídeo. Entre los actores tenemos a una oriental que está dando mucho que hablar: Lucy Liu, que hace de princesa, y que llamó la atención en Ally McBeal, y luego ha triunfado como una de Los ángeles de Charlie. Liu se quedó pasmada con la personalidad de Chan: “Es todo un ejemplo de persona que se preocupa por los demás.” Por supuesto, abundan las escenas arriesgadas a las que Chan es tan aficionado, y que hace sin especialista que le sustituya. Por otro lado, se ha desarrollado la relación “de colegas” entre Jackie Chan y Owen Wilson, lo que posibilita un buen puñado de chistes. Y es que este tipo de relación, en que se muestra el choque de dos culturas muy diferentes, funcionó de perlas en Hora punta, un título emblemático de Chan. En la misma línea de comedia funciona bien una actriz recién llegada, Brandon Merrill; su personaje de india se convierte, después de una noche de juerga, ¡en la esposa de Jackie Chan!

4/10
Los padres de ella

2000 | Meet The Parents

Cuentan que durante el rodaje de esta película, Robert De Niro y Ben Stiller tuvieron que echar mano de toda su bilis para mantener la seriedad delante de la cámara, pero que no siempre lograron su objetivo. Y es que les resultaba muy difícil aguantar la risa cuando tenían delante a su futuro yerno/suegro en pleno alarde cómico. Tenían razón: hay "gags" francamente despiporrantes. Greg y Pam están felizmente enamorados. Justo antes de pedir su mano, él recibe la noticia de que la hermana de ella va casarse y de que por tanto tendrá que acompañarla a la casa familiar para asistir a la ceremonia. Entonces decide posponer su petición de matrimonio hasta conocer a los padres, Jack y Dina, y obtener de ellos su consentimiento. Greg sabe que Jack, un agente de la CIA jubilado, es un tipo singular, exigente y receloso en cuanto a congeniar con los novios de sus hijas, y se presenta en la casa nervioso como un flan. Pero, poco a poco, lo que parecía castaño pasa a ser oscurísimo y su estancia allí se convertirá en una verdadera pesadilla El argumento no es nada del otro mundo, pero este "handicap" se resuelve satisfactoriamente gracias a unos personajes nítidamente dibujados y a un notable trabajo del equipo de guionistas. El tono amable se compagina además con un lenguaje moderno y desenfadado, del que es buen ejemplo el nombre encubierto del joven enamorado. El director Jay Roach era consciente de que jugaba con un material humano fuera de lo común y la clave ha sido ceder a los actores principales todo el protagonismo y dejar aparte otros elementos visuales, utilizados de modo convencional pero con eficacia. Compruébalo: el "tête-a-tête" De Niro-Stiller logra merecidamente que esta comedia se sitúe muy por encima de la media.

5/10
The Haunting (La guarida)

1999 | The Haunting

El doctor Jeffrey Marrow está realizando un concienzudo estudio sobre el miedo en los seres humanos. Para probar sus teorías sobre el terror y los fantasmas selecciona a tres personas, a las que cita para pasar una noche en Hill House. Luke es un tipo algo cínico; Theo se las da de mujer de mundo y desinhibida; y Nell quiere empezar a vivir, después de haber consagrado su vida a cuidar a su madre enferma. Los tres tienen en común sus problemas de insomnio, y creen sinceramente que el doctor les ha convocado para solucionar los problemas con el sueño. Lo que no pueden imaginar es que esa noche van a tener la peor de las pesadillas. En efecto, Hill House es una casa encantada, que esconde tras sus muros secretos terribles. El antiguo dueño de la mansión, el hace tiempo fallecido Hugh Crain, era en 1870 un magnate de la industria textil, que hizo construir la casa para satisfacer su enorme ego. Hill House debía ser un hogar para él y su familia, pero algo perverso ocurrió, porque los hijos no le sobrevivían. Desde ese momento, cada ladrillo de la casa parece impregnado de los efectos de una maldición. Aunque no falten los espectaculares efectos especiales, estamos ante un film de terror psicológico. El director, Jan De Bont, lo tenía claro: "A diferencia de la mayoría de las películas de terror actuales, The Haunting (La guarida) no es una película sangrienta. Tiene un guión verdaderamente inteligente, que desarrolla los personajes, y que es verdaderamente terrorífico".

6/10
El desayuno de los campeones

1999 | Breakfast of Champions

Dwayne (Bruce Willis) es, además de dueño, la imagen publicitaria de una potente empresa de coches usados. Un tipo muy popular, como el famoso Curro de Viajes Halcón, pero con tendencias suicidas. Su socio, Harry (Nick Nolte), es una persona con un secreto inconfesable: le gusta ponerse ropa de mujer. Por otro lado, Kilgore (Albert Finney) es un escritor de quinta división, al que, por alguna razón inexplicable, le han invitado a participar en unas jornadas culturales. El film narra las vicisitudes de tan extrafalarios personajes. El “moderno” Alan Rudolph (Inquietudes, Choose Me...) dirige esta adaptación de una novela Kurt Vonnegut. Una película alocada e inclasificable, con un toque psicodélico que recuerda un poco a Miedo y asco en Las Vegas, de Terry Guilliam. Bruce Willis, que ya trabajó con Rudolph en Pensamientos personales, se pone serio a la hora de hacer esta especie de comedia; así es, aunque suene paradójico, pues este film trata de ser una crítica al desquiciamiento de la sociedad actual.

5/10
Armageddon

1998 | Armageddon

Un asteroide se dirige hacia la Tierra. En pocos días podría acabar con todo rastro del ser humano, como ocurrió muchos años atrás con los dinosaurios. ¿Qué hacer? Expertos de la NASA, consejeros presidenciales y estrategas militares se devanan los sesos. La única idea que podría funcionar es enviar una nave tripulada hasta el meteorito. Allí habría que hacer un agujero a una profundidad adecuada, e introducir en su interior un explosivo nuclear. La explosión debería romper el asteroide en mil pedazos, que tomaran una trayectoria no mortífera. ¿Pero quién es capaz de hacer un agujero lo bastante profundo para que la misión tenga éxito? ¡Está clarísimo! Expertos perforadores que buscan petróleo en los fondos oceánicos. Y el mejor es Harry S. Stamper (un Bruce Willlis tan duro como siempre) y su equipo. El problemas es que, aunque son muy buenos en su trabajo, son algo "bruticos". No en vano, el director Michael Bay ha definido la película como una especie de Doce del patíbulo del espacio, en referencia al célebre film sobre un grupo de reclusos que realizan una importante misión, enmarcada en la Segunda Guerra Mundial. Acción trepidante desde el minuto uno. El inconfundible estilo de Michael Bay (un bombardeo de planos que apenas duran más de dos segundos cada uno) ayuda a crear ese ritmo apabullante, que deja sin aliento. Así es esta película. Desde la furia incontenida de Bruce Willis al descubrir a su hija líada con uno de sus hombres, pasando por la secuencia en la estación espacial rusa, hasta llegar al asteroide. Y por supuesto que no faltan algunos fragmentos de asteroide, que destruyen ciudades y monumentos emblemáticos de todo el mundo. Si la reciente Deep Impact se centraba en los sentimientos de los personajes, los responsables de Armageddon apuestan sin dudarlo por el espectáculo con enormes dosis de adrenalina. Eso no implica que hayan descuidado el argumento, que ha contado con todo un batallón de prestigiosos guionistas: Jonathan Hensleigh y Scott Rosenberg (Con Air (Convictos en el aire)), Robert Towne (Chinatown, Marea roja), Tony Gilroy (Medidas desesperadas), J.J. Abrams (A propósito de Henry) y Ann Biderman (Las dos caras de la verdad). En el reparto tampoco se han regateado esfuerzos. Al imprescindible Willis hay que añadir a Ben Affleck (coganador de un Oscar por el guión de El indomable Will Hunting), Liv Tyler, Billy Bob Thornton, Steve Buscemi, Will Patton... Un reparto atractivo y a la vez arriesgado, que funciona perfectamente.

5/10
Anaconda

1997 | Anaconda

Película donde la acción se une al suspense y al terror para formar un verdadero cóctel explosivo. Un grupo de jóvenes reporteros se lanzan a una gran aventura en la selva del Amazonas, pero no saben hasta donde pueden llegar los secretos de la zona más salvaje del planeta. En su intrépido viaje conocerán a un extraño individuo que vive con la obsesión de capturar a la serpiente más grande de la tierra, la anaconda, un verdadero portento de la naturaleza. Pero se trata de un animal asesino y pronto se van a dar cuenta de que tendrán que luchar intensamente por su propia supervivencia. Rodada con esmero, la película contiene secuencias verdaderamente encomiables, de gran tensión. Referencia clara del director es Tiburón de Steven Spielberg, no sólo por contar con Bill Butler, el mismo director de fotografía. Tomas en el agua, apariciones sorpresa del monstruo, y figura del temerario y duro cazador remiten a un film ya clásico. El veterano actor Jon Voight (Cowboy de medianoche, Misión imposible, Enemigo público) derrocha talento y un peculiar sentido del humor a raudales, y Jennifer López (Asalto al tren del dinero) y Eric Stoltz (Memphis Belle) está bien. Para amantes de las aventuras naturales sin mayores pretensiones.

4/10
Un loco a domicilio

1996 | The Cable Guy

Steven acaba de romper con su novia. Ello supone un cambio de domicilio, y la búsqueda de alguna distracción. Un posible consuelo es la televisión; una propina al chico instalador del cable, y Steven podrá tener todos los canales de pago gratis. Lo que no sabe es que el chico no desea pago alguno, sino simplemente amistad. Y se pondrá muy pesado con Steven para obtenerla. Ben Stiller, el realizador de Bocados de realidad, film emblemático de la generación X, no acierta con este trabajo para un gran estudio. La película es una comedia más para el lucimiento de Jim Carrey. Hay algún chiste divertido pero también –cómo no, con Carrey–, abundantes gracias fáciles, basadas en la grosería. Con un poco más de ingenio, podía haber sido un film bastante aceptable, canto a la amistad y al amor, a la vez que crítica a la teleadicción compulsiva. No resulta así. La historia es anodina, sabe a falsa y superficial. Stiller no da con el tono, de modo que incluso la transformación de Carrey, de pelmazo simpático a neurótico peligroso, resulta ser una pirueta mal resuelta.

4/10
Ladrón que roba a otro ladrón

1996 | Bottle Rocket

Comedia en torno a dos amigos no demasiado bien de la ‘azotea’, que para realizar sus sueños, deciden delinquir. Su víctima será el ex jefe de uno de ellos, en cierto modo otro ladrón. Se unirá a sus esfuerzos un vecino, tan perdedor y ‘colgado’ como ellos.  La historia suena a conocida, pero el toque Anderson siempre depara sorpresas, a pesar de que las situaciones presentadas sean algo reiterativas. De hecho, el film es una prolongación de lo que inicialmente fue concebido como un cortometraje. De todos modos hay un esfuerzo de guionistas y realizador –los entonces novatos Wes Anderson y Owen Wilson– por hacer una película interesante, dentro del campo del cine independiente. Y sobresale el trabajo del veterano actor James Caan, en un pequeño papel.

5/10
Los Tenenbaums

2001 | The Royal Tenenbaums

Una familia de genios con un punto, largo, de excentricidad. Son los Tenenbaums, cuyos 3 hijos exhiben su talento en distintas disciplinas: Chas es un as de los negocios, Margot escribe teatro, y Richie maneja la raqueta de tenis como nadie. Pero la excesiva racionalización de sus dones produce una disfunción afectiva, que conduce al naufragio vital. Con el correr de los años, los padres viven separados, y cada miembro del clan arrastra en soledad profundas heridas amorosas. El director y coguionista Wes Anderson toma sin duda elementos autobiográficos para su historia, como el divorcio de sus padres, que le tocó vivir con ochos años, o la sensación de no ser comprendido a causa de su sensibilidad artística. Lo que no impide que el film adopte a veces un tono disparatado, de situaciones extremas, que a veces no toma demasiado en serio como el amor imposible entre hermanos adoptivos. Se apunta con acierto el intento de redención de Royal Tenenbaum, el padre (espléndido Gene Hackman), que simula una enfermedad mortal para recuperar el afecto de los suyos. O la necesidad de contar con el apoyo de los demás para salir adelante. El desgarrador grito “Necesito ayuda”, o el simbólico secreto de Margot –lleva doce años fumando sin que nadie lo sepa–, hablan de esa necesidad tan humana de tener alguien a quien abrir el corazón. Con un ritmo agilísimo, y a través de un entorno de colores pastel y música nostálgica, Anderson y Wilson dibujan una galería de personajes entrañables –acierto pleno en el reparto– que, para vivir con aquello que les hace “diferentes”, necesitan el amor de los que les rodean.

4/10
Academia Rushmore

1998 | Rushmore

Max Fischer es un estudiante de la academia Rushmore de dotes extraordinarias. Tras sus gafas de pasta negra y su aspecto de “repelente niño Vicente” se esconde un chico de gran sensibilidad, que no para de organizar actividades extraescolares: clubes de francés, esgrima, apicultura, astronomía; todos los deportes imaginables; dirección de obras de teatro... Además, es el preceptor de un estudiante más joven. Paradójicamente, sus notas no son demasiado buenas. El chico enseguida llama la atención de un millonario, el señor Bloom, padre de alumnos y benefactor del excluvisista colegio. Y de una profesora, la señorita Cross, de la que Max no puede evitar enamorarse, y para la cual se dispone a construir un acuario... ¡en medio del campo de béisbol de Rusmore! Singular película escolar, que no se parece a ninguna otra. Wes Anderson, que también firma el guión, urde una trama divertidísima, de ritmo endiabladamente ágil, donde también hay lugar para alguna lagrimita. El film incluye apuntes biográficos del director, que confiesa que le encantaba montar obras de teatro en el colegio. A la vez, hay tiempo para tocar cuestiones como la búsqueda del amor, la amistad, el perdón, la iniciativa, la ayuda a los demás... El gran descubrimiento del film es el desconocido Jason Schwartzman, que da vida a Max. Le apoyan con enorme fuerza el subvalorado Bill Murray (Atrapado en el tiempo), la actriz Olivia Williams (El sexto sentido) y el veterano Seymour Cassel (candidato al Oscar por su papel en Faces, de John Cassavetes).

7/10
Ladrón que roba a otro ladrón

1996 | Bottle Rocket

Comedia en torno a dos amigos no demasiado bien de la ‘azotea’, que para realizar sus sueños, deciden delinquir. Su víctima será el ex jefe de uno de ellos, en cierto modo otro ladrón. Se unirá a sus esfuerzos un vecino, tan perdedor y ‘colgado’ como ellos.  La historia suena a conocida, pero el toque Anderson siempre depara sorpresas, a pesar de que las situaciones presentadas sean algo reiterativas. De hecho, el film es una prolongación de lo que inicialmente fue concebido como un cortometraje. De todos modos hay un esfuerzo de guionistas y realizador –los entonces novatos Wes Anderson y Owen Wilson– por hacer una película interesante, dentro del campo del cine independiente. Y sobresale el trabajo del veterano actor James Caan, en un pequeño papel.

5/10

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