Blog de Hildy
El insoportable afán de novedades, estrenos de cine y series recién cocinadas
No soy de esos que creen que el cine se terminó allá por los años 50, o los 70, o los 90, y cuya divisa es “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Pero tampoco entiendo a las personas que sólo quieren estar a la última, y que consideran poco menos que obligatorio estar comentando los episodios de la última temporada de “Juego de tronos”.
Ocurre en todos los ámbitos, los libros más vendidos siempre son las novedades, y parece que eres un pringado si no tienes el último modelo de iPhone. Y muchos no se enteran de que hubo un pintor llamado Bartolomé Murillo, hasta que llega el cuarto centenario de su nacimiento. De todos modos, y es inevitable, y hasta se agradece, se produce un efecto acción-reacción, de ahí que frente al seguidismo de las modas, surja la reivindicación de los clásicos, y la nostalgia, sí, yo también estudié en EGB.
Pero en la dictadura de lo mediático y las redes sociales, lo bueno si nuevo, no dos veces, sino mil veces bueno. De ahí que tengamos una verdadera saturación en la oferta audiovisual, en la que se multiplican las plataformas de streaming, y el contenidos que se puede encontrar en las mismas. Resulta poco menos que imposible, doy fe de ello, dar cuenta de todo lo que se estrenar en salas de cine, DVD, Blu-ray o 4K Ultra-HD, lo que programan las televisiones, y lo que se puede encontrar en las distintas plataformas. Ni Netflix sabe lo que tiene ni lo comunica, simplemente te lo encuentras, tal vez por el algoritmo de marras, ayer mismo me enteré prácticamente por casualidad, que acaban de estrenar lo último de Bille August, Per el afortunado, una ambiciosa adaptación de una novela de premio Nobel danés de literatura Henrik Pontoppidan.
Hay tanta oferta de ocio, que, paradójicamente, la gente se aburre. Hay muchísimas cosas que leer, nunca tuvimos tanta información enciclopédica al alcance de un click, tenemos vacaciones y posibilidades de viajar a países remotos. Pero no disfrutamos, vamos corriendo por los museos tomando fotos para subirlas a nuestro Instagram, vemos series aumentando la velocidad de visionado para abarcar más capítulos en menos tiempo, empezamos muchas películas y libros y no terminamos. Esto por no hablar de las adicciones solitarias o con gente perdida en otro ordenador o móvil, el consumo de pornografía, el juego, las charlas picantes o al menos insustanciales, ligues virtuales que no llevan a ninguna parte. Mientras tanto, nos podemos olvidar de la persona que tenemos al lado: la madre, el padre, el marido, la mujer, los hijos, nietos y sobrinos, el cuñado, sí, y la suegra, que son más interesantes de lo que crees, mejor que un Lannister de plasma, por favor, sí, créetelo, es verdad, es de verdad.
En fin, a lo que invito es a un consumo racional e informado de películas y series. Lee decine21, o acude a una fuente de información cinematográfica de la que te fíes, entérate un poco y escoge. Y lo mismo si se trata de buscar entretenimiento, también formativo, para la familia. Dedica un poquito de tiempo a pensar lo que ves, y no sólo veas lo último. Una obra maestra a la semana, no hace daño, todo lo contrario. Descubre a Fritz Lang, a John Ford, a Frank Capra, a William Wyler. Y también a los directores actuales valiosos como Christopher Nolan o los hermanos Coen. Conoce el cine de otros países, el japonés de Akira Kurosawa, el sueco de Ingmar Bergman y el español de Luis García Berlanga. Hay tanto con lo que disfrutar. Y puede que te lo estés perdiendo por dedicar tiempo a tontaditas prescindibles como la nada especial Alguien especial.
Una película de fútbol arrasa en la taquilla china
El rey de la comedia hongkonesa vuelve a demostrar que sigue teniendo un toque mágico. Stephen Chow ha convertido “Kung Fu Soccer”, el esperado spin-off de “Shaolin Soccer”, en uno de los grandes fenómenos cinematográficos del verano en China, donde ya ha superado los 214 millones de dólares de recaudación en apenas nueve días.
Russell Crowe y Leonardo DiCaprio, coleccionistas de dinosaurios
El rey de los dinosaurios ha vuelto a sentarse en su trono. Un espectacular esqueleto de Tyrannosaurus Rex bautizado como Gus ha sido vendido por 50,1 millones de dólares en una subasta celebrada por Sotheby’s, convirtiéndose en el fósil de dinosaurio más caro jamás adquirido en una puja.