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Biografía

John Ford

John Ford

79 años ()

John Ford

Nació el 01 de Febrero de 1894 en Cape Elizabeth, Maine, EE.UU.
Falleció el 31 de Agosto de 1973 en Palm Desert, California, EE.UU.

Premios: 4 Oscar

El hombre inquieto

22 Enero 2007

Director de directores, dejaba boquiabiertos a los espectadores, pero también a sus propios compañeros, los que mejor entendían lo que aportaba su cine. Elevó a categoría de arte el cine más convencional. “Era uno de esos artistas que nunca pronuncian la palabra ‘arte’, y de esos poetas que no hablan nunca de poesía”, escribía François Truffaut. Pero siempre rechazó que le trataran como a un autor. “No hago películas para hacer obras de arte. Ruedo películas para poder pagar las facturas”, dijo el hombre que se presentaba de la forma más humilde posible: “Me llamo John Ford y hago películas del oeste”. Dedicamos este perfil a los tres mejores directores de la historia del cine, según Orson Welles: John Ford, John Ford y John Ford.

John Martin Feeney (verdadero nombre del maestro) fue el decimotercer hijo de un matrimonio de emigrantes irlandeses que regentaban una taberna. Según consta en su partida de nacimiento, nació el 1 de febrero de 1894, en Cape Elizabeth, una ciudad costera de Maine. De pequeño era un mal estudiante, pero sus gafas de concha le daban un aspecto tan serio, que su padre siempre pensó que se ordenaría sacerdote. Tras la adolescencia, se convirtió en un muchacho tremendamente fuerte y ancho de espaldas, apodado ‘Toro Feeney”, por sus compañeros del equipo de fútbol. En el instituto manifestó un interés especial por las clases de Historia de los Estados Unidos, sobre todo cuando se enteró de la gran cantidad de irlandeses que lucharon en la guerra de la Independencia. En esta época empezó a desarrollar la pose de hombre rudo, con la que trataba de disimular su personalidad de artista sensible. Es decir, que en esencia el verdadero Ford era como Ethan Edwards y Sean Thornton, los protagonistas de Centauros del desierto y El hombre tranquilo.

El joven Ford encaminó sus primeros pasos profesionales hacia el mundo de la publicidad, pero pronto recaló en la Meca del cine. Cuando el director francés Jean-Luc Godard le preguntó en una entrevista qué le llevó a Hollywood, Ford respondió de forma concisa: “Un tren”. En realidad, se fue siguiendo los pasos de su hermano, Francis Ford, actor, guionista y cineasta en Universal, que le dio trabajo en sus películas, a veces como intérprete, pero también como ayudante de dirección. En 1917, escribió, protagonizó y dirigió su primer corto, el western mudo The Tornado, en cuyos títulos de crédito firmaba como Jack Ford. Causó tan buena impresión en Universal, que pronto le pusieron al frente de largometrajes, como The Fightin Gringo, el primero de los más de 130 que llegó a rodar. Estaba protagonizado por Harry Carey, una de las estrellas del cine del oeste de la época muda. Durante los años 20, Ford fue aprendiendo el oficio, y aunque todavía partía de guiones simplones, desarrolló su particular estilo, que consistía en seleccionar el encuadre ideal y dejar hacer a los actores, a los que dirigía con una gran habilidad. Se consagró con El caballo de hierro, donde narraba las dificultades que tuvieron los operarios que el ferrocarril, con imágenes cercanas al documental. Por aquella época, conoció a la mujer de su vida, Mary McBryde Smith, joven de origen irlandés, que descendía de Tomás Moro, y aunque no se pudieron casar por la iglesia, pues ella era divorciada, le acompañaría hasta su muerte. El matrimonio tuvo dos hijos, ambos dedicados al cine, pues Patrick Michael se hizo productor de subproductos de serie B y Barbara montadora.

Aunque a partir de la llegada del sonoro, es difícil encontrar una película decepcionante de John Ford, y abundan las obras maestras, la época más importante, decisiva e influyente del maestro fueron los 30, donde se gestaba el cine tal y como lo conocemos. Durante la época de la Gran Depresión, el cineasta perfecciona su lenguaje fílmico en sus películas, casi siempre escritas por los guionistas Dudley Nichols y Nunnally Johnson. Destaca La patrulla perdida, centrada en la presión psicológica a la que se ven sometidos los protagonistas, integrantes de una patrulla inglesa, perdidos en el desierto, donde están siendo acosados por un enemigo al que no logran ver. Igualmente interesante es El delator, rodada en decorados que reconstruían la ciudad de Dublín, en la que un tipo ha denunciado a la policía al líder del grupo nacionalista irlandés del que ha sido expulsado. Su película más influyente es La diligencia, de 1939, que transformó para siempre no sólo el western, sino también el cine de acción. Hasta entonces, las películas del oeste eran intrascendentes espectáculos de acción, casi siempre de serie B. Pero Ford narra en el primer western psicológico los conflictos dramáticos que sufren varios personajes, tan realistas como interesantes, que por diversos motivos, coinciden en una reducida diligencia, rumbo a la ciudad de Lordsburg. Por su interpretación de Ringo Kid, el hombre que va al encuentro de los que mataron a su familia, John Wayne se convirtió en una estrella, y también en el actor fetiche de John Ford, pues el director le consideraba “el mejor actor de Hollywood” y el hombre que mejor le representaba a sí mismo en la pantalla. Fue la primera película que el director rodó en Monument Valley, en la frontera de Utah con Arizona, donde regresó en numerosas ocasiones, para otros rodajes. Allí, se hizo amigo de los navajos, a los que contrató como extras, pagándoles las tarifas establecidas por el sindicato. Los pieles rojas le consideraban miembro honorario de la tribu, pues les dio trabajo durante muchos años, y le pusieron el nombre indio Natani Nez, que significa “jefe alto”.

En Hombres intrépidos, basada en varias obras de teatro cortas de Eugene O'Neill, Ford también contaba los problemas de muchos personajes, en situaciones extremas, concretamente estaba protagonizada por la tripulación de un barco cargado de municiones. En esta época también rodó El joven Lincoln, con Henry Fonda interpretando a Abraham Lincoln cuando era un prometedor abogado que no sabía que llegaría a ser presidente de los Estados Unidos. Las uvas de la ira es una de sus películas más valiosas, pues salió airoso de un reto impensable para cualquier director, triunfar con la adaptación de una obra maestra de John Steinbeck, peso pesado de la literatura americana. Se trata además de un atípico drama social, rodado en 1940, cuando aún se notaban las consecuencias del Crack del 29, y el público prefería ver musicales, westerns o comedias distendidas para evadirse de sus propios problemas. También se basaba en un libro de éxito, esta vez de Richard Llewellyn, el drama Qué verde era mi valle, con Walter Pidgeon y Maureen O'Hara.

Aunque Ford tenía fama de tratar a los actores duramente en los rodajes, acentuando su pose de tipo duro, y convirtiéndose en un dictador, lo cierto es que mantenía una gran amistad con muchos de ellos. A diferencia de otros directores, Ford solía trabajar con los mismos actores, a los que siempre sabía darles ese personaje que les venía al pelo. A los habituales de sus películas se les llama ‘Compañía Estable de John Ford’, término normalmente usado en el teatro. Los que hayan disfrutado de más de una película de Ford, se habrán fijado en que los secundarios casi siempre son los mismos: su hermano Francis Ford, Ward Bond, Ken Curtis, Victor McLaglen, Mae Marsh, Woody Strode y alguno más, mientras que también repetía con algunos de los actores principales, como Henry Fonda, que protagonizó nueve de sus películas, y sobre todo John Wayne, presente en una veintena de films, los primeros como extra.

Las raíces irlandesas del creativo realizador explican la temática de su obra, que siempre gira en torno a la lealtad, la camaradería, la familia y sobre todo la tradición. Periodistas y autores que han escrito sobre Ford siempre han pensado que era conservador, del partido republicano, sobre todo porque sus mejores amigos, John Wayne, James Stewart y Ward Bond sí que lo eran. Sin embargo, sus familiares han declarado muchas veces que esto es completamente falso, pues se declaraba como un activista liberal. En una ocasión escuchó una conversación entre John Wayne y Victor McLaglen, que criticaban muchísimo a Roosevelt, durante una pausa de un rodaje. No dudó en increparles: “Todos vosotros habéis ganado vuestro dinero durante la era de Roosevelt”. A partir de ese momento, Wayne, que apreciaba mucho a su maestro, decidió eludir la política cuando estaba con él.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Hollywood también colaboró en la lucha contra los nazis, sobre todo produciendo propaganda bélica. Los mejores directores del momento son reclutados por el ejército, entre ellos John Ford, que alcanzó el grado de comandante, dedicándose a documentales sobre la marina, mientras el coronel Frank Capra rodaba sobre la infantería y el mayor William Wyler hacía lo propio con el ejército del aire.

Al término de la contienda, Ford siguió cosechando éxitos, como Pasión de los fuertes, Los tres padrinos, Mogambo , El hombre tranquilo y El fugitivo, pero tanto él como otros ilustres directores de su generación fueron desplazados por nuevos talentos, los miembros de la generación perdida: Elia Kazan, Billy Wilder, John Huston. Ford supo plasmar mejor que nadie en la pantalla lo que sintieron los grandes pioneros que hicieron avanzar al cine cuando fueron sustituidos por intelectuales, en películas como La legión invencible (que conforma la trilogía de la caballería, con Fort Apache y Río Grande) donde un capitán a punto de jubilarse impide el avance de los indios, gracias a su veteranía. En Centauros del desierto, el curtido ex militar Ethan Edwards tiene dificultades para encajar en la sociedad de postguerra y la mujer de la que estaba enamorado prefirió casarse con su hermano, un hombre más hogareño. En El hombre que mató a Liberty Valance (para quien firma estas líneas la mayor obra maestra entre las grandes obras maestras de Ford), Tom Doniphon, el personaje de John Wayne, es un héroe abrupto, imprescindible para pacificar la ciudad, que ha quedado desplazado por la llegada del progreso, por una sociedad que necesita hombres como Ransom (James Stewart).

Aunque John Ford nunca fue tan popular para el gran público como Alfred Hitchcock, sus películas siempre triunfaron en taquilla, por su calidad, y porque estaban protagonizadas por actores como John Wayne, que era una gran estrella. Se le recuerda sobre todo por sus westerns (Dos cabalgan juntos, Misión de audaces, Caravana de paz, su episodio de La conquista del oeste). En realidad, cultivó géneros dispares como el drama (El último Hurra, Un crimen por hora), la comedia (La taberna del irlandés), la comedia dramática (El hombre tranquilo, Relatos de Irlanda, La ruta del tabaco), el biopic (Escrito bajo el sol, Cuna de héroes), el cine de aventuras (Mogambo, Corazones indomables) y se prodigó muchísimo en el cine bélico (No eran imprescindibles, Escala en Hawai, El precio de la gloria, La batalla de Midway). Cuentan que cuando rodaba una de sus películas tuvo que ser operado de cataratas. Pero su pasión por el cine era tan grande, que se quitó la venda antes de tiempo, para retomar el rodaje antes de tiempo, desobedeciendo las advertencias del médico. Al final acabó perdiendo la visión en un ojo, lo que explica su característico parche. En cualquier caso, no está comprobada la veracidad de esta anécdota, pues el mismo John Ford disfrutaba despistando a sus biógrafos inventándose datos contradictorios sobre su vida.

Al final de su carrera, Ford estaba preocupado por algunas críticas que le habían acusado, a veces sin haber visto su obra, de racista y machista. Quizás esto explica películas como El sargento negro, protagonizada por un afroamericano injustamente sometido a consejo de guerra acusado de dos asesinatos y una violación, El gran combate, donde reflejó las injusticias que se cometieron con los cheyennes, maltratados y condenados a vivir en la misería en una reserva de Oklahoma, y Siete mujeres, sobre un grupo de misioneras en Manchuria, durante la guerra entre China y Mongolia. El cineasta murió de cáncer de estómago el 31 de agosto de 1973, cuando el cine se transformaba por completo.

Oscar
1953

Ganador de 1 premio

Oscar
1942

Ganador de 1 premio

Oscar
1941

Ganador de 1 premio

Oscar
1936

Ganador de 1 premio

Filmografía
7 mujeres

1966 | 7 Women

Verano de 1935. En la frontera entre China y Mongolia un grupo de piadosas mujeres trabaja en una misión. Se trata de una zona peligrosa, infestada de bandidos y señores de la guerra. A su requerimiento de que venga un médico a trabajar con ellas, se presenta Cartwright, una mujer moderna, que choca con su mentalidad. Pero el verdadero valor de este grupo de mujeres se podrá comprobar cuando Tunga Khan, un malhechor, se presenta en la misión. El título que cierra la maravillosa filmografía de John Ford, no siempre bien comprendido por la crítica, que lo tachó de enfático y previsible. En realidad se trata de un trabajo muy personal del cineasta, donde aborda el tema de las ideas religiosas, lo que entronca con su también muy querido El fugitivo (1947). Ford logra que nos interesen todos los personajes, incluso el de la señorita Andrews, la estricta jefa de la misión. Se abordan temas como el del sacrificio, y las ideas distintas que se pueden tener acerca de lo correcto, el espíritu sopla donde quiere y tal. Desde luego, resulta un film atípico en Ford, que nunca trabajó con tantas mujeres en papeles principales, entre las que destaca Anne Bancroft.

7/10
El gran combate

1964 | Cheyenne Autumn

El último western de John Ford. Cuenta la odisea de los indios cheyenes, que rehúsan ser confinados en una reserva, y emprenden un largo viaje de 3.000 kilómetros hacia sus territorios ancestrales. Una maestra cuáquera les acompaña, y el oficial que debe detenerles no acaba de tener claro que esa acción sea la correcta. Richard Widmark repitió con Ford tras Dos cabalgan juntos, en un título que muestra a los indios en toda su humanidad, algo por otra parte habitual en la filmografía del director de Maine. Con su expresivo título original, "Otoño cheyene", pinta de un modo muy lírico ese declinar de un gran pueblo al que el hombre blanco, sobre todo los leguleyos de Washington, habría condenado al ostracismo. El film, de reparto estelar, incluye como personajes secundarios a Wyatt Earp y Doc Holliday.

6/10
La taberna del irlandés

1963 | Donovan's Reef

Dos amigos pasan la vida en la taberna de una pequeña isla de Polinesia, donde se mantienen pequeñas discusiones. Un día, llega al lugar una joven bostoniana, en busca de su padre. Una de las películas con más sentido del humor del maestro John Ford, y una espléndida interpretación de su actor favorito: John Wayne.

6/10
La conquista del Oeste

1962 | How The West Was Won

Como el título indica, esta película nos narra a través de las aventuras de varias generaciones de una familia, la colonización y conquista de las maravillosas tierras del oeste. Estamos ante un maravilloso relato épico. Grandiosos paisajes, abruptas montañas y ríos salvajes, son el decorado de esta superproducción Tres grandes directores fueron necesarios para la realización de este film: John Ford, Henry Hathaway y George Marshall. Tampoco se escatimaron medios a la hora de escoger el reparto: Henry Fonda, John Wayne, Gregory Peck, James Stewart, Carolyn Jones, Richard Widmark, Spencer Tracy, Karl Malden son algunos de los nombres que vemos aparecer en los títulos de crédito, casi todos ellos ya veteranos en el género del western. Con una duración de más de ciento cincuenta minutos, este film, que en ningún momento se nos hace largo, nos convierte en testigos de más de cincuenta años de la historia americana. Tiroteos, bandidos, indios salvajes, tahúres, vaqueros, buscadores de oro y todos los demás elementos que componen el western clásico, se dan cita en La conquista del oeste. La película ganó 3 Oscar y obtuvo ocho nominaciones.

6/10
El hombre que mató a Liberty Valance

1962 | The Man Who Shot Liberty Valance

En El hombre que mató a Liberty Valance, James Stewart interpreta a un abogado que resulta herido tras el ataque a una diligencia. Es un hombre con convicciones, y jura atrapar al forajido responsable del robo. Pero él es un ciudadano civilizado que no entiende de pistolas, y necesita la ayuda de alguien al que no le cueste apretar el gatillo. El hombre adecuado es un forzudo, tan bravucón como implacable con los puños y con el revólver. El problema es que el malvado se llama Liberty Valance (Lee Marvin), y es uno de los más temidos del Oeste. La atractiva mujer interpretada por Vera Miles creará un conflicto entre el torpe Stewart y el duro Wayne. Aunque al principio no fue elogiada por la crítica ni considerada por el público, El hombre que mató a Liberty Valance se ha convertido en uno de los títulos más significativos del maestro del western, John Ford. Su tono crepuscular, el contraste entre salvaje oeste y civilización, el explicar cómo se forjan las leyendas, configura una historia de rara belleza. Otras de las películas de Ford convertidas ya en hitos del cine son La diligencia (1939), El hombre tranquilo (1952) o Centauros del desierto (1956). Es una película cumbre absoluta, que cuenta con un magnífico reparto de especialistas en el género. Tiene tensión, mezcla de emociones y, sobre todo, el brillante retrato de unos personajes peculiares y atractivos que Ford hacía como nadie.

10/10
Dos cabalgan juntos

1961 | Two Rode Together

Territorio de Texas, a principios de 1880. Son los tiempos en que sólo los tipos duros sobreviven en el salvaje Oeste norteamericano. Richard Widmark es el Jim Gary, un valiente aunque algo tieso teniente de caballería que, presionado por sus familiares y atendiendo las órdenes de su superior, pretende rescatar a un grupo de hombres y mujeres blancos que fueron secuestrados por los comanches cuando apenas eran unos niños. No le resulta muy difícil darse cuenta de que su empresa es imposible sin contar con la ayuda de alguien que conozca el terreno. Y el tipo adecuado parece ser Guthrie McCabb, sheriff algo escéptico y que con alma mercenaria trabaja cuando hay dinero de por medio –lo interpreta James Stewart–, ideal para formar un equipo de rescate. El sheriff se muestra duro y vaticina que los candidatos a ser rescatados se habrán convertido en unos salvajes, pero con alguna artimaña el teniente logra convencerle. Juntos emprenden un complicado viaje, en el que deberán superar multitud de contrariedades. Un excelente western del rey del género, John Ford, uno de los grandes directores de la historia del cine. Cuenta con una pareja protagonista de lujo. Como era característico en Ford, hay acción y emotividad. Sus personajes no son marionetas al servicio del desarrollo de la historia, sino que están muy bien perfilados y se puede escarbar en su interior. No es su western más recordado, pero es que compite con otros títulos del director, como La diligencia (1939), Fort Apache (1948), Centauros del desierto (1956) o El hombre que mató a Liberty Valance (1962). Entretenido, original y con personajes, especialmente el de Stewart, muy alejados de lo convencional. Supone toda una reflexión acerca de cómo un cambio en la educación cuando se es niño, puede suponer una transformación radical, pero a Ford, que maneja un guión de unos de sus colaboradores habituales, Frank S. Nugent, no le duelen prendas al señalar que a veces los comanches pueden mostrar un comportamiento más noble que las personas supuestamente civilizadas. La frase que le dice el oficial a McCabb sobre Gary -"esperaba que le enseñara que el único que puede hacer de Dios es Dios"-, en ese intento de recuperar a los que fueron tiernos infantes y ahora son adultos muy diferentes, resulta muy elocuente. Arriesga desde luego en el climático final del linchamiento de un blanco criado por los indios, al que el único lazo que le une con su pasado resulta ser la caja de música que conservaba su hermana. Entre los típicos elementos fordianos no falta su personalísimo sentido del humor, con el sargento de turno y las típicas peleas, y el baile de los oficiales solteros.

8/10
El sargento negro

1960 | Sergeant Rutledge

1881, tras la Guerra de Secesión. Al sargento primero de Caballería Braxton Rutledge le someten a un consejo de guerra como principal sospechoso del asesinato y violación de Lucy, hija de su superior, el mayor Dabney. En el abogado de la acusación es un militar insensible y racista que da por sentada la culpabilidad del sargento, mientras que el defensor quiere llegar al fondo del asunto. Al igual que en su último trabajo, 7 mujeres, de seis años después, John Ford daría el protagonismo a las mujeres, harto de ser acusado injustamente de machista, aquí coloca como personaje central a un negro, en una época en la que no era habitual en el cine. Poco después del rodaje se publicaba, en julio de 1960 una novela de temática similar, Matar a un ruiseñor, llevada a la pantalla dos años después. Acababa de eclosionar el movimiento por los derechos civiles, pero no era habitual que en Hollywood se rodaran alegatos como éste, a favor de la igualdad de todas las razas. Western atípico, tiene imágenes de la caballería en Monument Valley, la localización preferida del realizador, pero sobre todo es un thriller judicial, narrado a base de flash-backs, adelantándose a modernos exponentes de este género. No faltan las secuencias cómicas, como la aparición de los jueces borrachines, y de la esposa del presidente del tribunal... Pero también las emotivas, como cuando todos los hombres del regimiento cantan al protagonista, o cuando éste se levanta y dice "Soy un hombre".  Esta vez, Ford no contó con grandes estrellas, y se arriesgó colocando como protagonista al hasta entonces muy secundario futbolista reconvertido en actor Woody Strode, con el que después repetiría en tres películas más, y que también fue un gladiador que se enfrentaba a Kirk Douglas en Espartaco, y un forajido en Hasta que llegó su hora. Resulta meritorio también el trabajo como abogado defensor de Jeffrey Hunter, que había trabajado con el maestro en Centauros del desierto y El último hurra y que justo después protagonizaría Rey de reyes, de Nicholas Ray.

8/10
Misión de audaces

1959 | The Horse Soldiers

John Ford acomete este western situado en la guerra de secesión, donde John Wayne es un testarudo coronel de la Unión, que lidera una peligrosa misión para destruir una fortaleza sudista. Su modo de ser choca frontalmente con el tranquilo cirujano del grupo (William Holden) y con una dama sureña (Constance Towers) a la que no tienen más remedio que llevar con ellos para evitar que pase información a los rebeldes. Basado en la novela de Harold Sinclair, no es el mejor film de Ford, pero tiene notables escenas de acción, además de su humor característico.

6/10
El último hurra

1958 | The Last Hurrah

Frank Skeffington, alcalde de una ciudad innombrada de Nueva Inglaterra, se prepara para presentarse a las elecciones del que sería su último mandato. Anciano y viudo, de origen irlandés y hecho a sí mismo desde sus humildes comienzos en los suburbios, desea que su sobrino Adam, periodista, siga su campaña para que vea cómo funciona la política desde dentro. En parte ve en él al hijo ideal que no puede contemplar en su retoño, Fran Jr., joven frívolo y egoísta. Aunque Frank tiene a veces formas de resolver los problemas poco ortodoxas, Adam no puede dejar de reconocer su grandeza de corazón a la hora de llenar el velatorio del marido una vieja amiga, o de presionar a los bancos para que apoyen su proyecto de viviendas en una zona deprimida de la ciudad. Genial película del maestro John Ford, a partir del guión de uno de sus colaboradores habituales, Frank S. Nugent, que adapta una novela de Edwin O'Connor. El film ofrece un interesante cuadro de los intereses bastardos que surgen en la política, pero también de su significado más noble, de servicio al ciudadano. Todo ello sin acritud, recorrido por la mejor vena sentimental de Ford, donde no falta su proverbial sentido del humor. No falta el retrato de la esposa de Frank, al que éste mira con cariño siempre que sube o baja la escalera de su casa, y ante el cual hay siempre una flor fresca; algo que contrasta con la primera aparición del hijo, que asciende con ligereza la escalera sin dedicar al cuadro ni una fugaz mirada. Hay momentos muy emotivos, sobre todo en el último tramo del film, que hace honor al título de "El último hurra", a la hora de afrontar la muerte, el salto al más allá. Y al tiempo hay espacio para la diversión, como la escena de la irrupción en un exclusivo club de los potentados de la ciudad. Por supuesto está genial Spencer Tracy, pero también el maravilloso plantel de actores secundarios, entre los cuales resulta casi imposible señalar quién está mejor, casi todos habituales de Ford.

8/10
Un crimen por hora

1958 | Gideon's Day

El inspector Gidgeon se enfrenta a una jornada laboral como otra cualquiera. A la contrariedad de una multa, sumará los pequeños y grandes delitos de los que se suele ocupar, que a veces le ponen en situaciones algo surrealistas. Y por si fuera poco, debe cumplir con las obligaciones familiares que le ligan a su esposa e hija. Aunque no se trata de uno de los filmes más conocidos de John Ford, sí se reconoce enseguida su particular sentido del humor, aplicado a situaciones cotidianas, aunque esa cotidianeidad tenga que ver con el trabajo policial. Buen reparto británico, con Jack Hawkins a la cabeza.

6/10
Escrito bajo el sol

1957 | The Wings of Eagles

Biografía del piloto y luego escritor Frank W. "Spig" Wead, que firmó precisamente el guión de otra gran película de John Ford, No eran imprescindibles. “Spig” es encarnado por John Wayne, y el film, de corte biográfico, explica cómo una cojera que le impidió volver a volar, le hizo descubrir su vocación de escritor. El film es uno de los cinco en que Wayne trabajó con la pelirroja Maureen O'Hara, y entre las que hay que destacar El hombre tranquilo. Entre los personajes que rodean a Spig en la película destaca el del cineasta encarnado por John Dodge, que es un reflejo del propio John Ford. La película contiene muchos momentos humorísticos, tan característicos del director, además de su tono nostálgico y la admiración por la profesión castrense.

6/10
Centauros del desierto

1956 | The Searchers

Al término de la Guerra de Secesión, Ethan Edwards regresa a la casa de su hermano adoptivo. Éste vive con su esposa, Martha, con la que tiene dos hijas y además, ha adoptado a Martin, un niño medio indio. Ethan odia descaradamente a los indios, por lo que no aguanta al chico. Un día, un tipo llega a la granja, pidiendo ayuda para recuperar unas vacas robadas por los indios. Ethan encabeza una expedición en busca de los ladrones, pero resulta ser una trampa para alejar a los hombres de sus casas. Cuando se da cuenta, es demasiado tarde, los indios han quemado la casa de su hermano, han matado a éste y a su esposa, y se han llevado a las niñas. Con ayuda de Martin, Ethan removerá cielo y tierra para encontrar a sus sobrinas. El dominio de la técnica cinematográfica de John Ford alcanzó su cumbre con este lírico western, una de las joyas de su filmografía. El personaje central, interpretado por John Wayne, está descrito con tal sutileza que se trata de una de las grandes creaciones del Séptimo Arte. Se trata de un mercenario contradictorio (odia los indios, parece racista, pero sin embargo conoce sus tradiciones), apátrida, sin hogar, supuestamente contrario a integrarse en la sociedad, pero capaz de arriesgar su vida para salvar a sus familiares. El personaje, un rudo pionero de los que hicieron posible el avance de a civilización, parece haberse quedado anticuado, una vez que ha cumplido con su tarea, tema que Ford recuperó en El hombre que mató a Liberty Valance, otro de sus grandes films, y que había tratado anteriormente en La legión invencible. A partir de un modélico guión de Frank S. Nugent, Ford compuso una obra maestra sobre la necesidad de las relaciones familiares, el sentido del la vida, el deber, el odio, y el choque multicultural.

10/10
Escala en Hawai

1955 | Mister Roberts

John Ford dirige esta película, que se basa en la obra teatral escrita por Thomas Heggen y Joshua Logan. El film narra las relaciones y conflictos personales que surgen entre los miembros de la tripulación de un barco que, durante la Segunda Guerra Mundial, transporta mercancías de un lugar a otro sin entrar directamente en el conflicto; lo cual no es del agrado de todos, pues muchos querrían participar en la lucha. La película cuenta con un reparto increíble de actores, entre los que hay que destacar a un veterano James Cagney (alejado aquí de sus caracterizaciones como gángster que tanta fama le dieron en Al Rojo Vivo, Ángeles con caras sucias...), Henry Fonda, William Powell y Jack Lemmon, que ganó el Oscar en la categoría de mejor actor secundario. Apoyándose en tales intérpretes, Ford elabora un memorable melodrama protagonizado exclusivamente por hombres, al que imprime su sello personal.

6/10
Cuna de héroes

1955 | The Long Gray Line

Sentida mirada a la vida militar, y a la emblemática academia de West Point, a través de los pasos de un personaje real, el inmigrante irlandés Martin Maher, y sus 50 años al servicio del ejército. John Ford saba combinar cómo nadie la exaltación de las virtudes patrióticas, con un sentimentalismo que mezcla risas y lágrimas, lo que humaniza maravillosamente a sus personajes. Y pinta bien la formación de los militares, de donde saldrá gente de la talla de un Eisenhower. Da vida al protagonista un actor inesperado en Ford, Tyrone Power, pero está acompañado por esa pléyade de actores maravillosos que tantas veces trabajó para él, entre los que se cuentan Maureen O'Hara (la que se convertirá en esposa de Maher en el film), Ward Bond, Harry Carey Jr. y Patrick Wayne, hijo de su gran amigo e intérprete de cabecera John Wayne.

7/10
Mogambo

1953 | Mogambo

En las lejanas tierras de Kenia, en un safari, el guía de la expedición, al que da vida Clark Gable, es objeto del amor de dos mujeres muy diferentes: Grace Kelly, la esposa del antropólogo que lo ha contratado, y Ava Gardner una antigua bailarina de Broadway. John Ford dirige esta ardiente historia de amor, que se desarrolla en los espectaculares parajes de África. El film nos muestra a un Clark Gable que encarna con gran convicción el papel de galán maduro, seguro de sí mismo y auténtico rompecorazones. Las dos actrices obtuvieron nominaciones al Oscar, Ava Gardner en la categoría de mejor actriz y Grace Kelly en la de mejor actriz secundaria. En España el film es recordado por el famoso "cambio de guión" del que fue objeto por la censura franquista. Nuestros ingeniosos censores, para evitar que se planteara la cuestión del adulterio, al doblar la película hicieron pasar al matrimonio por hermanos; con lo cual la cosa era aún peor, pues la cosa podía entenderse como un incesto. Hoy en día algunas escenas selváticas resultan pobres -las imágenes intercaladas de los gorilas desdicen demasiado-, pero el guión sigue conservando toda su fuerza y los personajes femeninos, especialmente el de Ava Gardner, permanecen igual de inalterables e irresistibles.

8/10
El sol siempre brilla en Kentucky

1953 | The Sun Shines Bright

A principios de siglo XX, en Kentucky, el juez William Priest, un hombre bueno, honrado y tolerante lucha por un mundo justo en una América dividida y llena de prejuicios. En las próximas elecciones, Priest competirá contra un fiscal yanqui. John Ford firma una película emotiva y preciosa sobre un hombre de honor. Aunque no cuenta en el reparto con ninguna de las grandes estrellas de Hollywood, destaca la interpretación de Charles Winninger (Arizona, Lazos eternos) y la música de Victor Young, todo un maestro. El mítico director de Cape Elizabeth siempre dijo que ésta era una de sus películas preferidas.

7/10
El precio de la gloria (1952)

1952 | What Price Glory

Un sargento es destinado a la compañía de un viejo rival amoroso, capitán de marines, en los años de la I Guerra Mundial. John Ford adapta bastante libremente una obra de Maxwell Anderson. Destaca Cagney. 

6/10
El hombre tranquilo

1952 | The Quiet Man

Una de las obras maestras indiscutibles de John Ford, y canto de amor a Irlanda, la tierra de sus ancestros. El hombre tranquilo cuenta el regreso a tierras irlandesas del ex boxeador Sean Thornton, que desea dejar atrás su traumático pasado en Estados Unidos, y establecerse así en Inisfree, el lugar de los orígenes familiares, para vivir en paz. Enseguida echa el ojo a una temperamental pelirroja, Mary Kate Danaher, con quien querría casarse, pero las diferencias con su hermano Will por cuestiones de tierras parecen abocar al fracaso las posibilidades de que tal matrimonio se celebre algún día. El inimitable Ford sabe dotar la historia de El hombre tranquilo de una importante carga sentimental, sin hacerse en ningún momento cargante ni empalagoso. Su profundo y suave sentido del humor se hace presente en mil y un detalles, subrayados por el narrador, el católico padre Lonergan (perfecto Ward Bond), que mantiene una cordial rivalidad con el pastor anglicano. Son memorables la escena de amor en la vieja capilla una noche de lluviosa tormenta, y las peleas, especialmente la que tiene lugar en el prado. Y hay momentos realmente divertidos, como cuando el personaje de Michaleen Oge Flynn exclama: "¡Homérico!" tras echar un vistazo a la casa de Thornton... Durante todo el film, Ford homenajea la vida familiar, hogareña hasta el extremo, pintándola de modo idílico, pero aportando también buenas dosis de realidad. John Wayne y Maureen O'Hara hicieron una pareja magnífica, y John Ford ganó justamente el Oscar al mejor director; y además del premio a la fotografía, el film recabó otras cinco nominaciones a la estatuilla dorada.

10/10
Bill, qué grande eres

1950 | When Willie Comes Marching Home

Durante la II Guerra Mundial, Bill Kluggs deja su pueblecito natal para alistarse en el ejército. Se siente frustrado porque pretendía convertirse en un héroe y sus superiores le tienen dedicado al entrenamiento. Hasta que le asignan una misión secreta. Uno de los pocos films decepcionantes del maestro John Ford. Supuso la primera aparición en la gran pantalla de Vera Miles, que no aparece en los títulos de crédito.

5/10
Río Grande

1950 | Rio Grande

Un veterano coronel está al frente de un fuerte fronterizo que intenta parar los ataques de los apaches. Su hijo se alista en el regimiento, tras haber fracasado en la academia militar. Tras él, llega su madre, dispuesta a sacarle de allí, que se reencuentra con su marido después de muchos años de separación. Al mismo tiempo, la guerra se recrudece. Una de las mejores películas del Oeste del maestro John Ford, que forma parte de su célebre "Trilogía de la caballería" junto con Fort Apache y La legión invencible. Se trata de una historia de fondo muy familiar, donde John Wayne forma una pareja excepcional con Maureen O'Hara, al igual que en El hombre tranquilo.

8/10
Caravana de paz

1950 | Wagon Master

Uno de los westerns menos conocidos de John Ford, pero igualmente fantástico. El relato del viaje al Oeste de un grupo de mormones está impregnado de lirismo. Intervienen algunos de sus actores más característicos, aunque menos dados al estrellato.

7/10
La legión invencible

1949 | She Wore a Yellow Ribbon

El capitán Nathan Brittles está en vísperas de retirarse. Pero antes los indios le van a dar mucho quehacer. Nostálgico western de John Ford, el segundo de la llamada "trilogía de la caballería", junto a Fort Apache y Río Grande. Tiene escenas excelentes como los diálogos de Wayne ante la tumba de su esposa muerta, el momento en que sale por dos veces a pasar revista a las tropas que aguardan en el exterior, o la tormenta en Monument Valley.

7/10
Pinky

1949 | Pinky

Patricia, alias 'Pinky' es una mujer de tez blanca, pero de ascendencia negra, que acaba de graduarse en Boston como enfermera. Cuando regresa a su casa, se queda a vivir con su abuela negra y tendrá que enfrentarse a los prejuicios y el racismo que se vive en Mississippi. Drama racial al estilo de Imitación a la vida (1959), donde se habla de la lucha de uno mismo por defender las propias raíces. Jeanne Crain (La feria del estado) se pone en la piel (nunca mejor dicho) de la sufrida Pinky y por su interpretación optó al Oscar a la mejor actriz, a pesar de que algunos opinaban que tenía la piel demasiado blanca para lo que requería el personaje. Barrymore y Waters fueron también nominadas en la categoría de mejor actriz de reparto. El film está dirigida por el gran Elia Kazan, que acostumbraba a retratar personajes controvertidos, como en Un tranvía llamado deseo, Baby Doll o Esplendor en la hierba. Curiosamente, John Ford echó una mano, aunque no aparecía en los títulos de crédito.

7/10
Los 3 padrinos

1948 | 3 Godfathers

El maestro John Ford comenzó en la época del cine mudo, y a lo largo de cinco décadas dirigió más de 140 películas. Casi todas son correctas, ninguna está considerada un patinazo en su carrera y unas cuantas son indiscutibles obras maestras. Curiosamente, estas últimas están casi todas protagonizadas por su actor fetiche, John Wayne, como El hombre que mató a Liberty Valance, Centauros del desierto, La diligencia, o El hombre tranquilo. Ésta es una de las colaboraciones más desconocidas entre el actor y el cineasta, y sin llegar a la altura de los títulos citados, se trata de una cinta correcta, de argumento entrañable. Tres forajidos asaltan un banco en la pequeña localidad de Welcome, una aldea antes llamada Tarántula, próxima al desierto de Arizona. Durante su huida del sheriff descubren a una mujer moribunda que está a punto de dar a luz en medio del desierto. Ésta les hace prometer que cuidarán de su pequeño, hasta que le hayan sacado de allí. Los hombres aceptan, aunque el chico retrasará su huida. La cinta reincide en uno de los temas favoritos de Ford, las relaciones humanas en un grupo variopinto durante una situación extrema, que el maestro trató sobre todo en La diligencia, Centauros del  desierto y La patrulla perdida. Además, lanza interesantes notas sobre la necesidad de formar una familia, la resistencia del ser humano y el espíritu de sacrificio. Los diálogos son especialmente memorables, y Wayne está acompañado por magníficos secundarios, casi todos habituales del cine del realizador, y miembros de la llamada “compañía estable” de John Ford. La película está noltágicamente dedicada a la memoria de Harry Carey (padre de uno de los actores protagonistas),"estrella luminosa de las primeras películas del oeste". Por lo demás se trata de western muy atípico, donde apenas se dispara una bala. Ford narra a modo de cuento, con muchos detalles humorísticos, aunque se cae sorprendentemente en algunos defectos de forma muy llamativos –sobre todo relativos al bebé– y que restan verosimilitud a los hechos. Pero, en fin, al viejo Jack le interesa la fábula moral por encima de todo. A este respecto la aventura de los tres protagonistas corre paralela algunos relatos evangélicos relacionados con la Navidad: un niño, una mujer, tres hombres, una estrella que los guía, un asno y su pollino... La fotografía en color de Winton C. Hoch destaca en algunos planos espléndidos.

6/10
Fort Apache

1948 | Fort Apache

Llega a Fort Apache un nuevo oficial: el coronel Thursday, un tipo estirado, que considera su destino actual como un castigo, y que desea brillar allí lo antes posible para poder irse enseguida a cualquier otro lugar. Está dispuesto a hacerlo a costa de los indios y de sus propios hombres. Por ejemplo del capitán York, enviado a negociar con el gran guerrero Cochise; una vez conseguido el compromiso para parlamentar, Thursday desoía todos los consejos, y decidía luchar con los indios. John Ford inició con este film su conocida “Trilogía de la caballería”, integrada además por La legión invencible y Río Grande. El personaje de Thursday estaba inspirado, obviamente, en el general Custer, muerto en la célebre masacre de Little Big Horn. El director empezaba a trabajar esa idea, que tendría su máxima expresión en El hombre que mató a Liberty Valance, de que la leyenda muchas veces ayuda más a la nación que los hechos reales. Por eso aseguraba que “al país le conviene tener héroes a los que admirar. Como Custer, un gran héroe.” El film probaba una vez más el aprecio de Ford por los indios, a los que dibujaba dotados de una gran honorabilidad. En unas notas que pasó al escritor James W. Bellah, en uno de cuyos relatos se inspiraba el film, describía así a los navajos: “Son grandes jinetes, buenos actores... tienen el pelo largo y, lo mejor de todo, es que creen en mí”.

8/10
El fugitivo (1947)

1947 | The Fugitive

Un sacerdote es perseguido por la policía en un país centroamericano, pues el Estado ha prohibido la religión y cualquier manifestación de culto. Los campesinos le ofrecen cobijo en sus casas, pero temen por sus vidas ya que la policía los matará a no ser que confiesen dónde se encuentra este último cura vivo. Gran película de John Ford (Misión de audaces) y buen tratamiento de la fotografía a cargo del mexicano Gabriel Figueroa. Henry Fonda (Fort Apache, Las uvas de la ira) protagoniza la cinta, acompañado de la mexicana Dolores del Rio (La Malquerida) en una de sus intervenciones en el cine americano. Se trata de una adaptación de la novela de Graham Greene, que no agradó al novelista.

6/10
Pasión de los fuertes

1946 | My Darling Clementine

La historia del enfrentamiento de los hermanos Earp y Doc Holliday con el clan de los Clanton, que culmina en el mítico enfrentamiento del O.K. Corral, ha sido revisitado con frecuencia a lo largo de la historia del cine. Son destacables las versiones de John Sturges (Duelo de titanes, 1957, y La hora de las pistolas, 1967), George P. Cosmatos (Tombstone. La leyenda de Wyatt Earp, 1993) y Lawrence Kasdan (Wyatt Earp, 1994), pero sin duda que la aproximación de John Ford es la más poética de cuantas se han hecho. Cuando Wyatt Earp llega con sus hermanos a Tombstone para vender su ganado, el desprecio con que les tratan los Clanton, que ofrecen una cantidad ridícula por sus reses, anuncia ya un enfrentamiento entre familias que irá ‘in crescendo’. Su presencia en la ciudad obliga a Wyatt a preguntarse acerca de la civilización, que pugna por imponerse en el salvaje oeste, tema predilecto de Ford, planteado con la posibilidad de convertirse en sheriff. A la hora de ir construyendo la rivalidad Earp-Clanton el cineasta no renuncia al humor, algo que se pone de manifiesto en el primer encuentro de Wyatt con Doc Hollyday, el médico tuberculoso del que acabará siendo buen amigo. Que Henry Fonda esté sobresaliente es lo que uno espera, pero el trabajo del habitual e injustamente denostado Victor Mature es sencillamente soberbio. Otro de los campos donde el proverbial sentido del humor de Ford se encuentra a sus anchas, en los celos amorosos de Chihuahua (Linda Darnell) hacia Clementine (Cathy Downs). Y también cabe destacar la escena en que Wyatt y Doc defienden a un actor shakespeariano, objeto de burlas de los Clanton.

8/10
No eran imprescindibles

1945 | They Were Expendable

John Ford dirige este drama bélico ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Robert Montgomery y John Wayne son John Brickley y "Rusty" Ryan, dos oficiales de la Armada norteamericana destacados en las Islas Filipinas, que deben hacer frente a los avances de la flota japonesa en las Islas del Pacífico. Ambos demostrarán que la pequeña flota de lanchas torpederas que se encuentra bajo su mando puede usarse como arma de precisión contra los buques japoneses, con una eficacia arrasadora. El buen hacer de John Ford se vuelve a poner de manifiesto en este film que recrea con realismo las maniobras navales y las escenas bélicas. John Ford, que durante la Segunda Guerra Mundial sirvió a su país bajo las ordenes de la Armada norteamericana, y en más de una ocasión se vio bajo el fuego enemigo, realiza con este film un homenaje a aquellos hombres que lucharon y murieron por su patria.

7/10
El 7 de diciembre

1943 | December 7th

Documento de gran valor histórico filmado por John Ford y Gregg Toland, que recoge un momento trascendental de la Segunda Guerra Mundial, el del bombardeo de Pearl Harbor por parte de la aviación japonesa, lo cual provocó la entrada de Estados Unidos directamente en el conflicto. La película fue parte del servicio militar prestado por el gran director de Maine.

7/10
La ruta del tabaco

1941 | Tobacco Road

En una zona del sur de Estados Unidos, durante la Gran Depresión las gentes malviven en la pobreza y la marginación. Jeeter es expulsado por no pagar sus deudas e intentará sacar adelante a su familia pero no será fácil. A pesar del triste planteamineto, la película es una comedia dirigida por John Ford, ni más ni menos. Nada que ver por tanto con el durísimo texto del que parte el guión, una tragedia sureña escrita por Erskine Caldwell. Cuenta con Charley Grapewin (El mago de Oz), una jovencísima Gene Tierney y Ward Bond (La diligencia), entre otros. Momentos de humor al más puro estilo Chaplin y escenas ingeniosas a cargo de los personajes que hacen lo que sea por comer.

7/10
Qué verde era mi valle

1941 | How Green Was my Valley

Recuerdos de infancia. Huw niño, en la zona minera de Gales, donde su familia trabaja duro para salir adelante. Un film conmoveor, ganador de 5 Oscar incluido el de mejor película, que demuestra que John Ford bordaba otros géneros además de western.

8/10
Hombres intrépidos

1940 | The Long Voyage Home

En plena Segunda Guerra Mundial un grupo de marinos se disponen a regresar a casa. Viajan en el Glencairn, un viejo y sucio carguero británico, después de haber recogido una carga de explosivos desde Baltimore a Londres. Con la guerra a sus espaldas y los submarinos alemanes acechándoles, la tripulación estará intranquila y siempre alerta por si sus enemigos, la mercancía o el propio mar, les juega una mala pasada. John Ford realiza una gran película que estuvo nominada a los Oscar. Lejos de parecer heroica y exaltar el patriotismo americano, (tan propio de esos años), el director plantea una situación muy real. Un grupo de hombres que viven el tormento de la guerra, que viajan con miedo e incertidumbre pensando que cada viaje puede ser el último, y que su único deseo es volver a casa. Destaca la fotografía, también nominada, a cargo de Gregg Toland (Ciudadano Kane). Además, el reparto es de primera, comenzando por ese gran 'hombre intrépido', que no es otro que John Wayne. Thomas Mitchell y Barry Fitzgerald le acompañan, entre otros.

6/10
Las uvas de la ira

1940 | The Grapes Of Wrath

Tras perder su puesto de trabajo, los Joad sobreviven como jormaleros, recorriendo Califorinia en una destartalada camioneta, en busca de tierras en las que recoger las cosechas. Obra maestra de John Ford, adapta fielmente el libro de John Steinbeck, pero con más optimismo. Es de los pocos filmes de realismo social de los 40, cuando casi todo el cine era de evasión, para hacer olvidar al público sus problemas. Magníficos Jane Darwell y Henry Fonda, madre e hijo en la pantalla.

8/10
Corazones indomables

1939 | Drums Along The Mohawk

El gran John Ford dirige esta película ambientada en 1776, en la que dos recién casados, Gilbert y Lana, pretenden crear su nuevo hogar y vida en común en el valle Mohawk, en una zona fronteriza al noroeste del estado de Nueva York. El incendio de su casa y de sus tierras a manos de los indios aliados de los ingleses es la premisa para que él entre en conflicto contra ellos. En la historia, basada en una novela de Walter D. Edmonds, destaca el coraje y el patriotismo de los colonos norteamericanos mientras se retrata un pequeño episodio de la Guerra de la Independencia americana. No es la mejor película de su director, pero supuso uno de los mejores ejemplos de estilo de John Ford y fue la primera vez que utilizó el technicolor.

6/10
El joven Lincoln

1939 | Young Mr. Lincoln

Biografía filmada de uno de los hombres considerados en Estados Unidos como Padre de la Patria, Abraham Lincoln, durante sus años de juventud, cuando ejercía la abogacía en una pequeña capital de provincia, muchos años antes de convertirse en presidente de la nación y cambiar para siempre el destino de los Estados Unidos. John Ford se concentró en dos de los momentos claves de la juventud de Lincoln: cuando valientemente impidió un linchamiento injusto, y su competente defensa en el juicio de un inocente acusado de asesinato. Esta última historia está filmada de acuerdo con las reglas del emergente cine judicial, que John Ford supo filmar con gran suspense; luego sería imitado en numerosos largometrajes posteriores. El maestro John Ford se encontraba en el mejor momento de su carrera, tras haber rodado grandes obras maestras como La patrulla perdida, Huracán sobre la isla y, ese mismo año, su mayor éxito, La diligencia. Henry Fonda fue uno de sus dos actores favoritos junto con su gran amigo John Wayne, y participó en títulos clave de su filmografía como Las uvas de la ira. En esta ocasión consiguieron uno de los eminentes clásicos del cine norteamericano, con unos actores secundarios espléndidos, entre ellos Alice Brady como Abigail Clay. Gran parte del mérito de la reconstrucción histórica corresponde al documentado guión de Lamar Trotti. La fascinante música es de su imprescindible colaborador Alfred Newman.

6/10
La diligencia

1939 | Stagecoach

En La diligencia, un forajido llamado Ringo Kid comparte viaje en diligencia con otros variopintos compañeros: Dallas, una prostituta a la que han echado del pueblo; Hatfield, un jugador; Boone, un médico borrachín; Peacock, un viajante de whisky; Gatewood, un banquero; la señora Mallory, que está embarazada; el sheriff Curly y conductor Buck. El trayecto va desde Tonto hasta Lordsburg, a través del desierto de Arizona, con la constante amenaza de los indios, ya que el indio Gerónimo ha huido de la reserva y se alzado en armas. Las relaciones entre los viajeros son tensas. De repente, cerca de su destino, los apaches les atacan en medio de una llanura. Una de las grandes obras maestras de John Ford, considerado como el mejor realizador de la época dorada de Hollywood. El papel de Ringo Kid fue clave en la carrera de John Wayne, que se convirtió en la estrella por excelencia del género. La diligencia consiguió dos Oscar en 1939, relativos a la mejor música original y al mejor actor secundario, Thomas Mitchell. Todavía hoy resulta antológica la escena del ataque de los apaches, de una planificación y ritmo impresionantes.

9/10
4 Hombres y una plegaria

1938 | Four Men and a Prayer

Como buenos hijos, cuatro hombres quieren limpiar el nombre paterno. En efecto, el hombre, que estuvo destinado en India por el ejército británico, ha aparecido muerto, y se le relaciona con un turbio caso de tráfico de armas. Los 4 retoños intentarán averiguar la verdad.Poco conocido film de aventuras de John Ford, con trama británica lejana al director. Destaca la simpática Loretta Young, y es de los muchos guiones en que intervino, oscuramente, William Faulkner.

7/10
Submarine Patrol

1938 | Submarine Patrol

Durante la I Guerra Mundial, y tras cometer una negligencia, un oficial naval, Perry Townsend III (Richard Greene) es destinado a un viejo submarino. Ansioso por redimirse ante sus superiores, pondrá todo su empeño en convertir a la desastrosa y conflictiva tripulación en un perfecto equipo de combate. Americanada en la que destaca el deseo de redención y búsqueda de un nuevo honor por parte de un oficial de la marina.  

4/10
Huracán sobre la isla

1937 | The Hurricane

En una isla de los Mares del Sur, un déspota gobernador trunca el idilio entre dos indígenas al condenar al hombre a seis meses de cruel encierro. El prisionero huye para unirse con su amada. Cuando el gobernador va en su búsqueda, un violento huracán se desata sobre la isla. Uno de los clásicos USA de los años 30 y de la filmografía de John Ford. Asombró en su día por los extraordinarios efectos especiales de la espectacular secuencia del huracán. Consiguió el Oscar al mejor sonido.

6/10
La Osa Mayor y las estrellas

1936 | The Plough and the Stars

Basada en la obra de teatro de Sean O'Casey, convertida en guión cinematográfico por el gran Dudley Nichols. Nueva aproximación de John Ford a sus raíces irlandesas tras El delator (1935), para contar los sucesos ocurridos en el Dublín de 1916 con el levantamiento del pueblo contra la dominación inglesa. El director no quedó nada contento con el resultado final del film, ya que éste fue modificado por parte de la RKO, que añadió escenas adicionales filmadas por otro director y convirtió a la pareja protagonista en amantes en lugar de matrimonio. Además, Stanwyck y Preston Foster tuvieron que volver a grabar sus diálogos debido a que su esforzado acento irlandés acababa por resultar incomprensible para el público.

4/10
María Estuardo

1936 | Mary Of Scotland

John Ford aborda un film histórico, algo insólito en él. Las vicisitudes de María Estuardo a la hora de ocupar el trono de Escocia tienen la fuerza de una actriz de carácter, la inolvidable Katharine Hepburn.

5/10
Barco a la deriva

1935 | Steamboat Round the Bend

La última película de Will Rogers, que murió en accidente aéreo. El actor da vida al capitán de un vapor del río Mississippi, cuyo sobrino es acusado injustamente de un crimen; deberá moverse rápido para impedir que acabe colgado de una soga. Fue el tercer film que John Ford hizo con Rogers, y es muy representativo del cine del director. Cuadro tipista de la América sureña, sobresalen su sentimentalismo irlandés, y las situaciones dramáticas tamizadas por un particular sentido del humor. Fluye plácidamente, como un río.

5/10
Pasaporte a la fama

1935 | The Whole Town's Talking

Jones es un tipo normal y corriente, simpático y de buen humor, trabajador ejemplar. Su problema es que tiene un enorme parecido con Marion, el peligroso gángster que asola la ciudad con sus fechorías. Tras ser detenido en varias ocasiones, víctima de esta confusión, la policía decide elaborar un salvoconducto especial para Jones. Con esta identificación, Jones podrá recuperar su vida cotidiana, sin verse sobresaltado por los crímenes de Marion. Pero las cosas se complican cuando el malvado Marion descubre la existencia de este salvoconducto, y decide aprovecharse de la situación en contra del pobre Jones. Dirigida por uno de los mejores directores de cine de todos los tiempos, el infatigable John Ford. El mismo año de esta película, había rodado El delator, una historia típicamente irlandesa, por la que es premiado. Esto eclipsa un tanto a Pasaporte a la fama. Se trata de una atractiva historia, narrada con habilidad, que nos introduce en el mundo del hampa de los años 30. Edward G. Robinson, como es habitual en él, está imponente. Una película imprescindible aunque resulte un título menor dentro de la extensa filmografía de John Ford.

6/10
El delator

1935 | The Informer

Los remordimientos  nacidos de la traición son el detonante de uno de los grandes dramas de John Ford. La  composición plástica es impecable. Y en la caracterización del antihéroe, en contraste con los más nobles ideales, rezuma el mejor estilo fordiano.

8/10
La patrulla perdida

1934 | The Lost Patrol

Un grupo de soldados ingleses cruzan el desierto de Mesopotamia en plena Primera Guerra Mundial. Cuando el oficial de la patrulla muere de un disparo, los soldados han de seguir la ruta solos, temiendo por sus vidas, pues el camino es desconocido y hostil. Buen ejemplo de lucha y superación de un grupo de soldados en este film bélico del gran John Ford (La diligencia). El ánimo de los hombres va decayendo debido a las bajas que va sufriendo la patrulla, y la constante muerte acechando silenciosa, pero entenderán que solo el apoyo mutuo y el deseo de permanecer unidos será lo que les ayude a sobrevivir. Victor McLaglen (El delator), Wallace Ford y el Frankenstein más conocido, Boris Karloff, protagonizan la cinta. Destaca la música de Max Steiner, nominada al Oscar en 1935.

7/10
El juez Priest

1934 | Judge Priest

Billy Priest es un juez viudo que disfruta de su tranquilidad en una casita del sur, mientras intenta sacarle novia a su tímido sobrino. Como abogado, pronto tendrá que hacerse cargo de un complicado caso. Western menor de John Ford (Río Grande), donde el director deja de nuevo palpable su sello personal. Personajes y tramas amables con Will Rogers y Anita Louise como actores principales. Ford volvió a recuperar al personaje protagonista en la fantástica El sol siempre brilla en Kentucky.

6/10
Paz en la Tierra

1934 | The World Moves On

5/10
El doctor Arrowsmith

1931 | Arrowsmith

Martin Arrowsmith es un joven médico que renunció a la investigación con un importante doctor, para casarse. Asentado en su pueblo, abre una consulta y aprovecha sus ratos libres para investigar un antídoto contra una plaga que está atacando al ganado. Película basada en un best-seller de Sinclair Lewis, protagonizada por Ronald Colman. Supone un canto a la investigación científica, pero también al precio que se paga por esa dedicación. También se subraya el papel abnegado de la esposa del protagonista. El film fue nominado a los Oscar y está dirigido por el gran John Ford (Centauros del desierto). Entre el reparto destacan también Helen Hayes (Adiós a las armas (1932)) y Myrna Loy (Los mejores años de nuestra vida). Aunque en algunos momentos es convencional, sobresalen los pasajes de influencia expresionista, donde se habla muy visualmente de los efectos mortales de la peste.

5/10
Cuatro hijos

1928 | Four Sons

Emotiva cinta del maestro John Ford, se centra en los cuatro hijos de una viuda alemana, de la región de Baviera. A uno de ellos le surge un trabajo en Estados Unidos, y emigra a ese país. Al estallar la Primera Guerra Mundial, su nuevo país es neutral, y sus hermanos luchan por Alemania. Pero llegará el momento en que se encontrarán en bandos opuestos.

6/10
El caballo de hierro

1924 | The Iron Horse

Seguramente el western más popular de la etapa muda de John Ford. Gran epopeya que describe la construcción de la línea férrea que unió las costas Este y Oeste de los Estados Unidos, gracias al concurso de las empresas Union Pacific y Central Pacific. El film muestra a trabajadores de todas las razas unidos por la meta común de tan impresionante obra de construcción ingenieril, que debe atravesar las Colinas Negras. Entre los obstáculos a sortear no faltan los ataques de los indios.

6/10
Dirigida por John Ford

1971 | Directed by John Ford

Peter Bogdanovich hizo en 1971 este documental sobre la vida y obra de John Ford, contribuyendo al conocimiento del maestro que se autodescribía como alguien que hace westerns. A través de entrevistas y escenas de sus películas, Bogdanovich analiza el estilo del director y su gran capacidad artística en una época en que el reconocimiento de la autoría cinematográfica no estaba desarrollado. En 2006 rehizo el documental con nuevo material para dar una perspectiva aún más amplia de la obra de Ford.

7/10
Río arriba

1930 | Up the river

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