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Biografía

Luis García Berlanga

Luis García Berlanga

89 años ()

Luis García Berlanga

Nació el 12 de Julio de 1921 en Valencia, España
Falleció el 13 de Noviembre de 2010 en Madrid, España

El crítico mordaz

13 Noviembre 2010

Cineasta ácido y sarcástico, ha descrito mejor que nadie, en un tono cercano al surrealismo, el carácter típicamente español. Sus comedias más clásicas siguen siendo tan frescas que las nuevas generaciones las encuentran igual de divertidas que el primer día después de su finalización. No en vano, Luis García Berlanga ha sido tradicionalmente el director de cine español mejor valorado por sus paisanos, a pesar de que a nivel internacional apenas ha tenido la repercusión de Buñuel o Almodóvar. El cineasta murió el 13 de noviembre de 2010 aquejado de Alzheimer. 

El valenciano Luis García Berlanga Martí nació el 12 de junio de 1921, poco más de un mes antes del desastre de Annual, en el seno de una de esas familias burguesas a cuyas costumbres sacaría posteriormente punta en sus películas. Su padre había sido diputado durante la Segunda República y posteriormente fue encarcelado por su pertenencia al Frente Popular. El joven Luis estudió en los jesuitas y en un refinado internado suizo, para posteriormente matricularse en Derecho y Filosofía y Letras. Dejó la universidad para alistarse en el ejército, en la famosa División Azul, a cambio de que el gobierno aplicara medidas de gracia a su recluido progenitor. “Tuvo un componente de aventura, porque yo me creía que por estar allí iba a conquistar a todas las chicas cuando volviera a Valencia. Y de hecho, algunas de las más guapas me escribieron a Rusia”, recuerda el cineasta.

Combatió en el frente ruso durante un año, y cuando se licenció había decidido dedicarse al cine, que era su vocación desde que era pequeño. “Yo había soñado con ser arquitecto, decorador, poeta, hasta que descubrí que lo mío era el cine en medio de la proyección de Don Quijote, de Pabst. Ahí fue cuando me dije que iba a ser director. Tuve una especie de revelación”, aclara el cineasta, que tenía un antecedente familiar, pues su tío, Luis Martí, escribió El faba de Ramonet, primer film hablado en valenciano. “Mi padre no se lo tomó nada bien. Me dijo que podía ser pintor, pero que los directores de cine estaban todo el tiempo rodeados de hombres que se pintaban la cara, y que eso no podía ser bueno. Tenía una enorme obsesión con los homosexuales”, explica Berlanga.

Dispuesto a alcanzar su sueño, Berlanga consigue que su tío le dé una carta de recomendación dirigida a Vicente Casanova, jefazo de  Cifesa, importante productora. Y aunque viajó a Madrid, por su timidez estuvo tres días dando vueltas alrededor del edificio de Cifesa, sin atreverse a subir. “Al final volví a Valencia sin presentar la carta y dije que me habían dicho que Casanova estaba de viaje”, explica el director.

Poco después de este episodio, que estuvo a punto de dar al traste con su vocación, se hace pública la convocatoria para el ingreso de alumnos de la primera promoción del Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas de Madrid. Berlanga pasa el examen de ingreso, y se matricula en el centro, en el que tiene como compañeros de promoción a José Luis Borau y a Juan Antonio Bardem. “Berlanga vino el primer día con sombrerito de niño bien, de buena familia, y me cayó muy mal”, comentaba Bardem, que al final se hizo gran amigo suyo. Berlanga debuta en el cine con tres cortos (Paseo por una guerra antigua, Tres cantos y El circo).

Poco después, un grupo de alumnos del Instituto crea una productora, y reúne algo de dinero para que uno de ellos dirija una película. Como no se decidían entre Bardem y Berlanga –cada uno con un proyecto propio–, al final ambos se unen y escriben juntos La huida, que iba a ser un drama social. El día antes de empezar a rodarla, se echan atrás, por miedo a fracasar y acaban cambiándola por una comedia, Esa pareja feliz, con Fernando Fernán Gómez y José Luis Ozores. Al parecer, Bardem se encargó más de dirigir a los actores, mientras que Berlanga estuvo más pendiente de la parte técnica. El film fue muy bien recibido, sobre todo porque  su descripción en clave de humor de los problemas cotidianos de un joven matrimonio de realquilados es un soplo de aire fresco en el panorama cinematográfico español, dominado por las producciones folclóricas.

A continuación, Berlanga y Bardem reciben el encargo de rodar un musical que debía ensalzar la figura de Lolita Sevilla, prometedora cantante de copla. Ambos coescriben el guión, junto con el ingenioso dramaturgo Miguel Mihura, y tienen el acierto de respetar las condiciones del acuerdo –debían incluir tres canciones de la susodicha– sin por ello dejar de componer un trabajo muy personal, que describe la España de la época, muy pendiente de lo que se hace en Estados Unidos, y muestra las costumbres rurales y la realidad social, marcada por los problemas económicos. Expresó la precariedad en detalles como el mapa de la escuela, en el que aún estaba presente el imperio austrohúngaro, disuelto en 1919 (Berlanga adoptó como costumbre hacer una referencia al imperio austrohúngaro en cada uno de sus filmes, aunque fuera forzada). Aunque al principio iban a dirigir nuevamente en tándem Bardem y él, el primero acaba renunciando. “Se retiró al final porque no llegó a un acuerdo económico con la productora. Desde entonces me reprocha que tenía que haber hecho causa común con él. Hemos hablado alguna vez de este tema, porque pienso que también él podía haber rebajado su sueldo, para que se pudiera hacer la película”.

Bienvenido Mr. Marshall es una declaración de principios, y el modelo que seguirá todo el cine ‘berlanguiano’. Es un film coral, como los que le seguirían a continuación, y el realizador estaba totalmente desatado en cuanto a su humor satírico, muy crítico con la realidad de la época. Seguiría el mismo esquema en Novio a la vista, Calabuch y Los jueves, milagro. En 1955, el cineasta fue uno de los participantes en las llamadas Conversaciones de Salamanca, promovidas por Basilio Martín Patino, para analizar el futuro del cine español, y tratar de darle un aire realista, comprometido con la realidad. Plácido –crítica de algunas costumbres navideñas–es su primer largometraje con Rafael Azcona, con quien había escrito anteriormente el corto Se vende un tranvía. Juntos volvieron a colaborar en El verdugo, uno de sus mejores trabajos, por la elegancia con que trataron un tema tan espinoso como la pena de muerte. “Azcona tenía hallazgos geniales. Recuerdo que decía que un día los productores descubrirían que las películas no sirven para nada. Que si no se proyectaba ninguna película, la gente seguiría yendo al cine, a calentarse, a hacer tiempo, o a besar a la novia. A la hora y media se encenderán las luces y entrarán los siguientes”, explica Berlanga sobre su colaborador en Las pirañas, ¡Vivan los novios!, Tamaño natural, Moros y cristianos, La vaquilla, un episodio del film colectivo Las cuatro verdades y también en La escopeta nacional y sus dos secuelas: Patrimonio nacional y Nacional III.

En 1980, Berlanga recibe el Premio Nacional de Cinematografía, seguido de la Medalla de Oro de las Bellas Artes, en 1981, y el Príncipe de Asturias de las Artes, en 1986, pero su cine va progresivamente decayendo en interés, como si el hecho de no tener que sortear la censura relajara su ingenio, y exaltara su lado más proclive al humor facilón y soez. Criticó la España del pelotazo en la desigual Todos a la cárcel y tras la serie Blasco Ibáñez se despidió de los largometrajes con la fallida comedieta, impropia de su talento, París Tombuctú.

Filmografía
París Tombuctú

1999 | París Tombuctú

Michel, un anciano cirujano plástico en crisis con problemas de impotencia, emprende un viaje desde París rumbo a Tombuctú. Cuando recala en Calabuch, un pueblo levantino, se topa con un grupo de pintorescos personajes. Luis G. Berlanga no llega a la altura de sus grandes títulos (Bienvenido, Mr. Marshall, El verdugo), pero es fiel al esperpento algo exagerado de su última etapa como director.

2/10
Todos a la cárcel

1993 | Todos a la cárcel

En la cárcel modelo de Valencia se celebra el Día Internacional del Preso de Conciencia. Al acto van a asistir representantes del mundo de la política, la cultura y el espectáculo. Durante los preparativos, comienzan a ocurrir una serie de desastres. Entre ellos, el número de asistentes es muy reducido, ya que el evento coincide con la final de la copa de fútbol. Poco a poco, en medio de disparatadas situaciones, se va descubriendo que todos los que se encuentran en la cárcel y que no son presos, persiguen algún interés. Se trata de una divertida historia que bajo una situación absurda, esconde una crítica social. Berlanga consiguió el reconocimiento en nuestro país y en el extranjero con Bienvenido Mister Marshall (1952) y posteriormente con Plácido (1961) y El verdugo (1963). La exposición de unos peculiares personajes se acerca a lo pintoresco, y de esta manera Berlanga traza un cuadro sociológico de España. No es ni mucho menos su mejor película, pero gracias a la efectiva interpretación de algunos actores como Agustín González o José Luis López Vázquez, la historia sale adelante.

4/10
Moros y cristianos

1987 | Moros y cristianos

Última comedia del tándem Berlanga-Azcona tras treinta años de fructífera colaboración. Se trata de una especie de recopilatorio de los momentos estelares de la pareja que se sustenta en gastados gags como el del ataúd pequeño, imposibles –y elaborados– planos secuencia, incómodos chistes sobre personajes actuales, y actores representando a los mismos personajes de siempre. Con objeto de reconducir su fábrica de turrones valencianos de Xixona, una familia compuesta por el padre (Fernando Fernán Gómez) y sus hijos (Pedro Ruiz y Rosa Maria Sardà) se involucrará en una demente campaña de publicidad organizada por un histriónico asesor de imagen (José Luis López Vázquez). Los mejores momentos los protagoniza un delirante Andrés Pajares, absolutamente genial como sobrino tarado adicto al sexo, que se preocupa de que un pez pueda ahogarse en la piscina, cree que hay 'gusanos' en su comida japonesa y se extraña de que hayan multado a su furgoneta al estar parada.

5/10
La vaquilla

1985 | La vaquilla

En plena Guerra Civil española unos soldados republicanos planean robar la vaquilla que el pueblo enemigo cocinará en el banquete de la fiesta en honor a la Virgen de Agosto. Esto echaría al traste los festejos, pero animaría a las tropas que sufren escasez de alimentos debido a la guerra. Comedia al más puro estilo del equipo formado por Luis García Berlanga y Rafael Azcona, ambientada en la Guerra Civil y con moraleja de fondo. Hay algunos aspectos tópicos, como las caracterizaciones del comandante franquista (Agustín González), del marqués o del cura, con el anticlericalismo propio de Berlanga, y también excesiva tendencia a la grosería burda. De todas maneras, el tono cómico resta seriedad y maniqueísmo a la visión de la época. La odisea del intento de rapto de la vaca es la parte más divertida del film, que cuenta entre el reparto con actores de la talla de Alfredo Landa, José Sacristán o María Luisa Ponte.

6/10
Nacional III

1982 | Nacional III

Título que cierra la trilogía de la familia Leguineche tras La escopeta nacional y Patrimonio nacional. Aunque en esta ocasión el asunto no salió tal y como el público esperaba, ya que, desde su argumento inicial, parece más una comedia políticamente coyuntural de Mariano Ozores (¡Qué vienen los socialistas!, sería el mejor ejemplo) que una ácida crítica social de Berlanga. El filón ya estaba agotado, notándose cierta dejadez en un doblaje ineficaz, situaciones burdas (los camareros con la rosa en la mano, el truco fallido del brazo de escayola, el top-less limpiabotas...) y situaciones, diálogos y personajes demasiado vistos anteriormente en la serie. La acción tiene lugar en 1981, cuando después del fallido golpe de Estado de Tejero, los Leguineche deciden evadir su capital a Francia aunque, para su desgracia, el partido socialista gana las elecciones.

4/10
Patrimonio nacional

1981 | Patrimonio nacional

Continuación de La escopeta nacional, llevando ahora a la familia Leguineche a un lujoso palacio enfrente de la Cibeles. Allí, el marqués (Luis Escobar) y su hijo (José Luis López Vázquez), planean incapacitar a la marquesa para quedarse con el palacio y así poder codearse con la alta realeza española. Al igual que el título original satirizaba las cacerías franquistas, ahora Berlanga y Azcona dan la vuelta a la tortilla y se aprovechan de la nueva situación monárquica española para ofrecer todo un caudal de diálogos y gags (como cuando el coche de caballos del marqués queda a la par que una 'lechera' de la policía nacional) y toda clase de esperpénticos personajes extraídos de la primera entrega, como Luis Ciges como Segundo y Agustín González como el cascarrabias padre Calvo. En el cine Proyecciones de Madrid el público aplaudía espontáneamente al final de cada proyección, algo insólito en nuestros días y sólo recordable durante los años 80 en títulos como Oficial y caballero y Los santos inocentes.

5/10
La escopeta nacional

1978 | La escopeta nacional

Despiadada crítica sobre los estertores del régimen franquista en una exhibición del cine de Berlanga y Azcona, con memorables planos secuencia y diálogos que no dejaban títere con cabeza sobre algunos temas –ejército, religión, dictadura– hasta entonces intocables en España. Su acción tiene lugar a comienzos de los años 70, cuando el industrial catalán Jaume Canivell llega a Madrid para participar en una cacería donde también están presentes personas muy bien relacionadas con el Pardo. Lo que pretende Canivell es que un futuro ministro que participa en la caza le financie su proyecto de porteros automáticos. Con un antológico José Sazatornil al frente, tiene uno de los mejores repartos de todo nuestro cine con Agustín González, Mónica Randall, José Luis López Vázquez y un recuperado Luis Escobar como el pervertido e inolvidable marqués de Leguineche. Todo un éxito de público aupado también por críticas como la de un revanchista Fernando Trueba en El País: 'Un filme directo, sin concesiones, salvaje, en el que se destapa y tortura a quienes, durante 40 años, nos han estado haciendo la puñeta'.

5/10
Una noche embarazosa

1977 | Una noche embarazosa

Amalio, un taxista mexicano está obligado a trabajar mucho debido a que tiene una familia enorme: su mujer, su suegra y sus 13 hijos, que ha nombrado como los meses del año. Por otra parte, el matrimonio formado por Pablo y Ronnie Copeka, no tiene a quién dejar su bienes por lo que se plantean dárselos a la Iglesia. El problema es que no tienen descendencia: una solución puede ser que sea Amalio quien deje embarada a la señora Copeca. Comedia delirante coproducida por México, Italia y España, cuyos gags humorísticos se asientan las más veces en tonterías y terreno picante. El cómico italiano Lando Buzzanca lleva todo el peso de la trama.

4/10
Tamaño natural

1974 | Grandeur nature

Desconcertante película que parte de una apuesta que Berlanga hizo con Rafael Azcona sobre la posibilidad de vivir durante un tiempo con un maniquí, lo que dio lugar a un argumento ideal para que el director mediterráneo pudiese llevar a cabo en París sus obsesiones fetichistas. Un cuento triste, romántico y estrafalario, que se aparta del resto de la filmografía del director tanto por su realización como por ese tono melancólico centrado en su personaje central: un médico enamorado de una preciosa muñeca hinchable que se trae de Japón, en un modélico alegato sobre la incomunicación y la soledad. A pesar de que casi todo el metraje transcurre en la casa del protagonista –un melancólico Michel Piccoli–, fue un rodaje bastante complejo en lo que a la muñeca se refiere, ya que Berlanga no acababa de encontrar el tono adecuado para que la historia fuese creíble. Finalmente, tras gastarse un dineral en una muñeca que el director rechazó, y eliminar la posibilidad de rodar con una actriz real, Berlanga encargó varias muñecas consiguiendo el efecto deseado en una de ellas.

6/10
¡Vivan los novios!

1970 | ¡Vivan los novios!

Dos novios planean casarse en Marbella, el lugar natal de ella. Pero la madre del novio, delicada de salud, muere repentinamente. Para evitar el retraso del enlace, deciden ocultar la muerte. Lo que da pie a más de una situación disparatada. Una comedia menor de Luis García Berlanga, coescrita con Rafael Azcona. Rodada en 1970, el film tiene un tono picarón que el tardofranquismo empezaba a propiciar, con extranjeras de buen ver, en una línea que poco tendría que envidiar al cine de Paco Martínez Soria; y lo cierto es que apenas explota las situaciones de humor negro que podían haber propiciado las premisas del film.

4/10
La boutique

1967 | La boutique

Carmen es una mujer infeliz en su matrimonio. Hastiada de que su esposo no le preste la menor atención, decide fingir una enfermedad incurable para ver si así le hace algo de caso. Pero él, sintiéndose culpable, hace mucho más que eso: la monta una boutique para que ella pueda disfrutar los últimos días de su vida. Coproducción entre España y Argentina (en ese país se tituló Las pirañas) en lo que puede considerarse uno de los largometrajes más insípidos de Berlanga, quizá atacado por las modas de su reparto (Sonia Bruno y Rodolfo Bebán) y por un cierto toque hippy que no le favorece en absoluto. A pesar de algún que otro afortunado gag de Azcona, todo el desarrollo de su trama nos la coloca algo alejada del cine iconoclasta y cínico de su autor. Una lástima porque la idea no era del todo desdeñable.

4/10
El extraño viaje

1964 | El extraño viaje

Un pueblo de la España de los 60. La orquesta de "Los Guacamayos" viene a tocar todos los fines de semana, y uno de ellos, Fernando, sale con Beatriz, una joven que trabaja en la mercería. Angelines es una chica muy "moderna", que tiene revolucionados a los del pueblo, aunque alguno la tacha de "pendón". Y tres hermanos solterones, planean vender su casa: Paquita y Venancio son unos infelices, casi como niños, mientras que Ignacia es la hermana amargada y dominante. Una noche los tres emprenderán el extraño viaje del título... Ingeniosa humorada negra, con aires de thriller, dirigida con magnífico pulso y buen sentido visual por Fernando Fernán Gómez. El film sabe combinar la intriga con el dibujo de una España atávica, con sus costumbres y su tipismo, donde intenta abrirse paso cierta modernidad. Están geniales sobre todo los tres hermanos, encarnados a la perfección por Tota Alba, Rafaela Aparicio y Jesus Franco. Los sustos nocturnos, sus salidas de crío y sus secretos dan pie a momentos muy divertidos. Está especialmente inspirada la escena del hallazgo en la bodega de vino, un humor macabro que otras veces ha tenido presencia en títulos como Tomates verdes fritos, o, a modo de homenaje de despertar sospechas, en Volver de Pedro Almodóvar.

7/10
El verdugo

1963 | El verdugo

Amadeo es un verdugo que acaba de jubilarse. Su hija Carmen no encuentra novio por la macabra profesión de su padre. Finalmente se queda embarazada de José Luis, un empleado de pompas fúnebres que tampoco encontraba pareja por su trabajo. A Amadeo le van a conceder un piso por su condición de funcionario, pero sabe que cuando se lo entreguen ya estará jubilado. Tratará de convencer a José Luis para que acepte convertirse en su sustituto como verdugo, lo que les permitirá conservar el inmueble. Le promete que no tendrá que matar a nadie. Pero cuando se hace cargo del puesto, llega una orden de ejecución, lo que asusta terriblemente y se plantea dimitir aunque esto signifique que se quedará en la calle. Comedia negra que sin duda es una de las mejores películas de Luis García Berlanga, junto con Bienvenido Mister Marshall y Plácido. El realizador aprovecha un inspirado guión de Rafael Azcona que lanza una clara crítica contra la pena de muerte, pero también describe problemas de la España de la época, como la dificultad para acceder a una vivienda, la burocratización, etc. También describe fenómenos como el turismo emergente del momento. Según el propio Berlanga también quería tratar la dificultad del ciudadano para seguir su propio camino en libertad. "Lo importante en la historia es, a mi juicio, la facilidad con que el hombre contemporáneo acaba cediendo a los condicionamientos sociales, se trague inconscientemente -o quizá no- los elementales cebos que las circunstancias le tienden y quede así, sujeto a las garras de un estado de vida que no es el que íntimamente habría deseado", comentó el realizador. Como curiosidad, el director valenciano ha contado en más de una ocasión que la censura le hizo eliminar el sonido de los hierros del garrote vil, que el verdugo lleva en su maleta. Genial la escena de la cueva de Mallorca, con los guardias civiles gritando en las grutas el nombre "José-Luis-Rodríguez". En el reparto destaca especialmente el gran José Isbert, que imprime gran humanidad y humor a su peculiar personaje de Amadeo. Le acompañan unos correctos Nino Manfredi y Emma Penella, e inspirados secundarios como José Luis López Vázquez, María Luisa Ponte, Alfredo Landa y Chus Lampreave. A nivel técnico, destaca la inspirada fotografía del italiano Tonino delli Colli, operador habitual del cine de Pier Paolo Pasolini.

8/10
Plácido

1961 | Plácido

Cuatro años después de dirigir Los jueves, milagro, Luis García Berlanga estrenó Plácido, hoy en día considerada una de sus mejores películas, integrante de la gran terna del director valenciano, junto con Bienvenido Mr. Marshall (1953) y El verdugo (1963). En este caso, la historia acontece durante la tarde de un día de Navidad en una ciudad de provincias. Los pudientes del lugar han organizado grandes festejos bajo el lema "siente un pobre a su mesa". Los actos incluyen una gran cabalgata con actrices llegadas de Madrid, y un sorteo promovido por la marca Cocinex. La idea es promover entre los ciudadanos que ese día la caridad ha de reinar en cada hogar. Entre toda la gente implicada destacan Quintanilla, encargado de la organización, y Plácido, un transportista que anda de un lado para otro intentando pagar la primera letra de su carricoche recién adquirido. Como es habitual en su cine, Berlanga y su guionista Rafael Azcona, pergeñan una aguda aunque sutil crítica social de la España de la época, en donde la disparidad entre pobres y ricos no se podía, aunque se quisiera, ocultar con una caridad ficticia. La película está plagada de personajes entrañables, auténticos, pero Berlanga les llena de sibilina hipocresía al hacerles caer en una caridad oficial, ridícula, vacía de verdadero sentido. Resulta muy original la larga secuencia del enfermo del corazón en casa de los Helguera, rodada y planificada con una pericia impresionante, y que ofrece una crítica mordaz tanto de la filantropía falsa como de la chata idea de la religión que reinaba entre las "beatas" lugareñas. Al menos, ésa es la limitada visión del escéptico Berlanga... Los diálogos se solapan con gran realismo y rapidez, y los momentos cómicos son variadísimos. Destaca sobremanera un impresionante José Luis López Vázquez, cuyo resfriado es claramente heredero del que un año antes tenía Jack Lemmon en El apartamento. Y muy gracioso resulta el pobre comilón interpretado por Luis Ciges.

8/10
Se vende un tranvía

1959 | Se vende un tranvía

Simpático cortometraje escrito, entre otros, por el magnífico tándem de cineastas españoles compuesto por Luis García Berlanga y el guionista Rafael Azcona, que dio lugar a obras maestras del cine español, como Plácido o El verdugo. En este cortometraje Berlanga y Azcona colaboraron por primera vez, y ya se encuadra en el tipo de visión 'berlanguiana' de la posguerra. narra la historia de un tal Julián, un cutre timador, que intenta colocar un tranvía a un rico e inculto agricultor. la crítica social, teñida de farsa con su punto anticlerical son las notas de la historia. En principio iba a formar parte de una serie que sería titulada "Los pícaros", que al final no llegó a realizarse. José Luis López Vázquez da vida al protagonista caradura.

6/10
Los jueves, milagro

1957 | Los jueves, milagro

Una de las mejores comedias de Berlanga que, sin embargo, tuvo muchos problemas con la censura por lo delicado del tema, al abordar la hipocresía que a veces rodea a la religión. Rodada en pleno franquismo, tardó dos años en ser estrenada, y el censor, el padre Garau, metió tanta mano en la historia, que Berlanga pidió con ironía que firmase como coguionista del film. Rodada en la localidad de Alhama de Aragón, en Zaragoza, su argumento nos cuenta como las 'fuerzas vivas' de un pequeño pueblo se inventan la aparición de San Dimas para atraer turistas a su olvidado balneario. Sin embargo, nada sale como estaba previsto. Cuenta con un gran plantel de secundarios, entre ellos Manuel Alexandre y José Luis López Vázquez. Obtuvo una Mención Especial en la Semana de Cine de Valladolid.

8/10
Familia provisional

1956 | Familia provisional

Un niño alemán, hijo de un nazi que pertenecía a las S.S., llega a España donde es recogido por una familia. Francisco Rovira Beleta se consagra como un director de gran interés con este drama sobre los niños desplazados de su país por la guerra. En el guión participa el cineasta Luis García Berlanga, ya consagrado por aquel entonces. José Luis López Vázquez, que empezaba en el cine por aquel entonces, tiene un breve papel, muchos años antes de protagonizar a las órdenes de Rovira Beleta el film Crónica sentimental en rojo.

5/10
Calabuch

1956 | Calabuch

Una fábula de buenas intenciones, coproducida entre España e Italia, muestrario del mejor Berlanga que continuaba la línea de su exitosa Bienvenido Mr. Marshall. Impagable Edmund Gwenn como protagonista, muy bien rodeado de Valentina Cortese y José Isbert. El profesor Hamilton, un sabio que ha inventado una máquina que podría ayudar a conseguir la paz en el mundo, ha desaparecido de la faz de la tierra, motivo por el cual le busca la Interpol. En realidad lo que desea es desaparecer, así que se hace pasar por un vagabundo. Y así encuentra refugio en un pequeño pueblo donde olvidar los problemas que le ha ocasionado su invento y ser feliz. Filmada en la localidad de Peñíscola (Castellón de la Plana) fue premiada en la Mostra de Venecia por la OCIC. Según el catedrático Román Gubern: 'Es la primera película antiatómica del cine español que pone en cuestión el imperialismo americano'.

8/10
Novio a la vista

1954 | Novio a la vista

Tercera película de Berlanga como director en solitario, contó con una producción de lujo a cargo de Benito Perojo, y un guión realmente elaborado gracias a la participación de Juan Antonio Bardem, José Luis Colina, Berlanga y el mismísimo Edgar Neville. Por si esto fuese poco, el reparto es de primera categoría con nombres como José María Rodero, Julia Caba Alba y José Luis López Vázquez. Una crítica, bastante amable eso sí, de la clase media española aunque la acción se trasladase hasta 1914. Allí, los padres de Loli quieren que ella les acompañe a sus vacaciones de verano en la playa para que conozca a un muchacho formal e ingeniero con el propósito de emparentarlos. Pero Loli está más interesada en un estudiante llamado Enrique que, para su desgracia, ha suspendido algunas asignaturas y ha de quedarse repasando para septiembre.

6/10
Sangre y luces

1954 | Sangre y luces

Bienvenido Mister Marshall

1953 | Bienvenido Mister Marshall

Villar del Campo... perdón, del Río. Un pueblecito castellano, como cualquier otro. Son los años cincuenta, y la llegada del delegado del gobierno revoluciona el lugar. Los americanos están de visita en España, cargaditos de dólares. El plan Marshall está ayudando a reconstruir a una Europa castigada por la guerra, y hay esperanzas de que también los españoles reciban un buen pellizco. Todos los pueblos de la zona están haciendo preparativos para agasajar a los visitantes. Las ideas para hacerlo –banderitas, fuegos artificiales, fuentes con chorrito...– no son demasiado originales. Pero en Villar del Río cuentan con el asesoramiento del representante de la folklórica Carmen Vargas, que ha montado muchos espectáculos en Boston, y que tiene una idea ‘genial’: maquillar el pueblo al más puro estilo andaluz, para responder a la idea algo ‘sui generis’ que en Estados Unidos tienen de España. En 1951 Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga habían escrito y dirigido a cuatro manos Esa pareja feliz. Al año siguiente repitieron colaboración en el guión, con la ayuda de Miguel Mihura, bajo la batuta única de director de Berlanga, en Bienvenido Mister Marshall Resulta curioso observar cómo Berlanga y Bardem realizaron sus mejores trabajos durante el franquismo, y es que la censura reinante les obligaba a aguzar el ingenio, como en la escena del discurso, parodia nada velada de las soflamas de Franco. El blanco de su inteligente crítica era la exclusión de España de los planes de reconstrucción de Europa, y el resultado, lejos de la amargura, fue una comedia entrañable, agridulce, que no dejaba de ser mordaz. Esos Estados Unidos, que en el imaginario colectivo ofrecían un panorama tan variado e ilusionante –mostrado en el sueño de los habitantes del pueblo, que abarcaba desde el Ku Klux Klan, los gángsters y la caza de brujas hasta los indios nativos, pasando por los vaqueros del viejo oeste que se paseaban por el ‘saloon’ hablando en un macarrónico inglés–, acababan pasando de largo, sin dejar huella, un sueño roto que  sólo había ocasionado gastos, cuando de verdad se necesitaba su ayuda. La imagen en el suelo de una triste banderola con sus barras y estrellas, arrastrada por el agua de la lluvia, resultaba bien elocuente. El film acertó con la voz del narrador, Fernando Rey, que mostraba la vida cotidiana de los lugareños, su vida dura y sus esperanzas, al estilo de Thornton Wilder en Sinfonía de la ciudad, permitiéndose audacias como la congelación de la imagen, para reclamar tal o cual plano de detalle de alguien en particular. En el reparto destacaban Pepe Isbert, el alcalde, y Manolo Morán, el representante, pero se trataba en realidad de una interpretación intensamente coral, donde estaban representados con aciertos diversos tipos humanos: el cura, el boticario, el secretario del ayuntamiento, la maestra, el empollón de la clase, la folklórica, el pregonero, el humilde campesino, el orgulloso hidalgo...

8/10
Esa pareja feliz

1953 | Esa pareja feliz

Película conjunta de dos pesos pesados de nuestro cine, Berlanga y Bardem, que ya habían coescrito Bienvenido, Mr. Marshall. En ella un modesto matrimonio gana un concurso.

5/10
París Tombuctú

1999 | París Tombuctú

Michel, un anciano cirujano plástico en crisis con problemas de impotencia, emprende un viaje desde París rumbo a Tombuctú. Cuando recala en Calabuch, un pueblo levantino, se topa con un grupo de pintorescos personajes. Luis G. Berlanga no llega a la altura de sus grandes títulos (Bienvenido, Mr. Marshall, El verdugo), pero es fiel al esperpento algo exagerado de su última etapa como director.

2/10
Todos a la cárcel

1993 | Todos a la cárcel

En la cárcel modelo de Valencia se celebra el Día Internacional del Preso de Conciencia. Al acto van a asistir representantes del mundo de la política, la cultura y el espectáculo. Durante los preparativos, comienzan a ocurrir una serie de desastres. Entre ellos, el número de asistentes es muy reducido, ya que el evento coincide con la final de la copa de fútbol. Poco a poco, en medio de disparatadas situaciones, se va descubriendo que todos los que se encuentran en la cárcel y que no son presos, persiguen algún interés. Se trata de una divertida historia que bajo una situación absurda, esconde una crítica social. Berlanga consiguió el reconocimiento en nuestro país y en el extranjero con Bienvenido Mister Marshall (1952) y posteriormente con Plácido (1961) y El verdugo (1963). La exposición de unos peculiares personajes se acerca a lo pintoresco, y de esta manera Berlanga traza un cuadro sociológico de España. No es ni mucho menos su mejor película, pero gracias a la efectiva interpretación de algunos actores como Agustín González o José Luis López Vázquez, la historia sale adelante.

4/10
Moros y cristianos

1987 | Moros y cristianos

Última comedia del tándem Berlanga-Azcona tras treinta años de fructífera colaboración. Se trata de una especie de recopilatorio de los momentos estelares de la pareja que se sustenta en gastados gags como el del ataúd pequeño, imposibles –y elaborados– planos secuencia, incómodos chistes sobre personajes actuales, y actores representando a los mismos personajes de siempre. Con objeto de reconducir su fábrica de turrones valencianos de Xixona, una familia compuesta por el padre (Fernando Fernán Gómez) y sus hijos (Pedro Ruiz y Rosa Maria Sardà) se involucrará en una demente campaña de publicidad organizada por un histriónico asesor de imagen (José Luis López Vázquez). Los mejores momentos los protagoniza un delirante Andrés Pajares, absolutamente genial como sobrino tarado adicto al sexo, que se preocupa de que un pez pueda ahogarse en la piscina, cree que hay 'gusanos' en su comida japonesa y se extraña de que hayan multado a su furgoneta al estar parada.

5/10
La vaquilla

1985 | La vaquilla

En plena Guerra Civil española unos soldados republicanos planean robar la vaquilla que el pueblo enemigo cocinará en el banquete de la fiesta en honor a la Virgen de Agosto. Esto echaría al traste los festejos, pero animaría a las tropas que sufren escasez de alimentos debido a la guerra. Comedia al más puro estilo del equipo formado por Luis García Berlanga y Rafael Azcona, ambientada en la Guerra Civil y con moraleja de fondo. Hay algunos aspectos tópicos, como las caracterizaciones del comandante franquista (Agustín González), del marqués o del cura, con el anticlericalismo propio de Berlanga, y también excesiva tendencia a la grosería burda. De todas maneras, el tono cómico resta seriedad y maniqueísmo a la visión de la época. La odisea del intento de rapto de la vaca es la parte más divertida del film, que cuenta entre el reparto con actores de la talla de Alfredo Landa, José Sacristán o María Luisa Ponte.

6/10
Nacional III

1982 | Nacional III

Título que cierra la trilogía de la familia Leguineche tras La escopeta nacional y Patrimonio nacional. Aunque en esta ocasión el asunto no salió tal y como el público esperaba, ya que, desde su argumento inicial, parece más una comedia políticamente coyuntural de Mariano Ozores (¡Qué vienen los socialistas!, sería el mejor ejemplo) que una ácida crítica social de Berlanga. El filón ya estaba agotado, notándose cierta dejadez en un doblaje ineficaz, situaciones burdas (los camareros con la rosa en la mano, el truco fallido del brazo de escayola, el top-less limpiabotas...) y situaciones, diálogos y personajes demasiado vistos anteriormente en la serie. La acción tiene lugar en 1981, cuando después del fallido golpe de Estado de Tejero, los Leguineche deciden evadir su capital a Francia aunque, para su desgracia, el partido socialista gana las elecciones.

4/10
Patrimonio nacional

1981 | Patrimonio nacional

Continuación de La escopeta nacional, llevando ahora a la familia Leguineche a un lujoso palacio enfrente de la Cibeles. Allí, el marqués (Luis Escobar) y su hijo (José Luis López Vázquez), planean incapacitar a la marquesa para quedarse con el palacio y así poder codearse con la alta realeza española. Al igual que el título original satirizaba las cacerías franquistas, ahora Berlanga y Azcona dan la vuelta a la tortilla y se aprovechan de la nueva situación monárquica española para ofrecer todo un caudal de diálogos y gags (como cuando el coche de caballos del marqués queda a la par que una 'lechera' de la policía nacional) y toda clase de esperpénticos personajes extraídos de la primera entrega, como Luis Ciges como Segundo y Agustín González como el cascarrabias padre Calvo. En el cine Proyecciones de Madrid el público aplaudía espontáneamente al final de cada proyección, algo insólito en nuestros días y sólo recordable durante los años 80 en títulos como Oficial y caballero y Los santos inocentes.

5/10
La escopeta nacional

1978 | La escopeta nacional

Despiadada crítica sobre los estertores del régimen franquista en una exhibición del cine de Berlanga y Azcona, con memorables planos secuencia y diálogos que no dejaban títere con cabeza sobre algunos temas –ejército, religión, dictadura– hasta entonces intocables en España. Su acción tiene lugar a comienzos de los años 70, cuando el industrial catalán Jaume Canivell llega a Madrid para participar en una cacería donde también están presentes personas muy bien relacionadas con el Pardo. Lo que pretende Canivell es que un futuro ministro que participa en la caza le financie su proyecto de porteros automáticos. Con un antológico José Sazatornil al frente, tiene uno de los mejores repartos de todo nuestro cine con Agustín González, Mónica Randall, José Luis López Vázquez y un recuperado Luis Escobar como el pervertido e inolvidable marqués de Leguineche. Todo un éxito de público aupado también por críticas como la de un revanchista Fernando Trueba en El País: 'Un filme directo, sin concesiones, salvaje, en el que se destapa y tortura a quienes, durante 40 años, nos han estado haciendo la puñeta'.

5/10
Tamaño natural

1974 | Grandeur nature

Desconcertante película que parte de una apuesta que Berlanga hizo con Rafael Azcona sobre la posibilidad de vivir durante un tiempo con un maniquí, lo que dio lugar a un argumento ideal para que el director mediterráneo pudiese llevar a cabo en París sus obsesiones fetichistas. Un cuento triste, romántico y estrafalario, que se aparta del resto de la filmografía del director tanto por su realización como por ese tono melancólico centrado en su personaje central: un médico enamorado de una preciosa muñeca hinchable que se trae de Japón, en un modélico alegato sobre la incomunicación y la soledad. A pesar de que casi todo el metraje transcurre en la casa del protagonista –un melancólico Michel Piccoli–, fue un rodaje bastante complejo en lo que a la muñeca se refiere, ya que Berlanga no acababa de encontrar el tono adecuado para que la historia fuese creíble. Finalmente, tras gastarse un dineral en una muñeca que el director rechazó, y eliminar la posibilidad de rodar con una actriz real, Berlanga encargó varias muñecas consiguiendo el efecto deseado en una de ellas.

6/10
¡Vivan los novios!

1970 | ¡Vivan los novios!

Dos novios planean casarse en Marbella, el lugar natal de ella. Pero la madre del novio, delicada de salud, muere repentinamente. Para evitar el retraso del enlace, deciden ocultar la muerte. Lo que da pie a más de una situación disparatada. Una comedia menor de Luis García Berlanga, coescrita con Rafael Azcona. Rodada en 1970, el film tiene un tono picarón que el tardofranquismo empezaba a propiciar, con extranjeras de buen ver, en una línea que poco tendría que envidiar al cine de Paco Martínez Soria; y lo cierto es que apenas explota las situaciones de humor negro que podían haber propiciado las premisas del film.

4/10
La boutique

1967 | La boutique

Carmen es una mujer infeliz en su matrimonio. Hastiada de que su esposo no le preste la menor atención, decide fingir una enfermedad incurable para ver si así le hace algo de caso. Pero él, sintiéndose culpable, hace mucho más que eso: la monta una boutique para que ella pueda disfrutar los últimos días de su vida. Coproducción entre España y Argentina (en ese país se tituló Las pirañas) en lo que puede considerarse uno de los largometrajes más insípidos de Berlanga, quizá atacado por las modas de su reparto (Sonia Bruno y Rodolfo Bebán) y por un cierto toque hippy que no le favorece en absoluto. A pesar de algún que otro afortunado gag de Azcona, todo el desarrollo de su trama nos la coloca algo alejada del cine iconoclasta y cínico de su autor. Una lástima porque la idea no era del todo desdeñable.

4/10
El verdugo

1963 | El verdugo

Amadeo es un verdugo que acaba de jubilarse. Su hija Carmen no encuentra novio por la macabra profesión de su padre. Finalmente se queda embarazada de José Luis, un empleado de pompas fúnebres que tampoco encontraba pareja por su trabajo. A Amadeo le van a conceder un piso por su condición de funcionario, pero sabe que cuando se lo entreguen ya estará jubilado. Tratará de convencer a José Luis para que acepte convertirse en su sustituto como verdugo, lo que les permitirá conservar el inmueble. Le promete que no tendrá que matar a nadie. Pero cuando se hace cargo del puesto, llega una orden de ejecución, lo que asusta terriblemente y se plantea dimitir aunque esto signifique que se quedará en la calle. Comedia negra que sin duda es una de las mejores películas de Luis García Berlanga, junto con Bienvenido Mister Marshall y Plácido. El realizador aprovecha un inspirado guión de Rafael Azcona que lanza una clara crítica contra la pena de muerte, pero también describe problemas de la España de la época, como la dificultad para acceder a una vivienda, la burocratización, etc. También describe fenómenos como el turismo emergente del momento. Según el propio Berlanga también quería tratar la dificultad del ciudadano para seguir su propio camino en libertad. "Lo importante en la historia es, a mi juicio, la facilidad con que el hombre contemporáneo acaba cediendo a los condicionamientos sociales, se trague inconscientemente -o quizá no- los elementales cebos que las circunstancias le tienden y quede así, sujeto a las garras de un estado de vida que no es el que íntimamente habría deseado", comentó el realizador. Como curiosidad, el director valenciano ha contado en más de una ocasión que la censura le hizo eliminar el sonido de los hierros del garrote vil, que el verdugo lleva en su maleta. Genial la escena de la cueva de Mallorca, con los guardias civiles gritando en las grutas el nombre "José-Luis-Rodríguez". En el reparto destaca especialmente el gran José Isbert, que imprime gran humanidad y humor a su peculiar personaje de Amadeo. Le acompañan unos correctos Nino Manfredi y Emma Penella, e inspirados secundarios como José Luis López Vázquez, María Luisa Ponte, Alfredo Landa y Chus Lampreave. A nivel técnico, destaca la inspirada fotografía del italiano Tonino delli Colli, operador habitual del cine de Pier Paolo Pasolini.

8/10
Las cuatro verdades

1962 | Les quatre vérités

Plácido

1961 | Plácido

Cuatro años después de dirigir Los jueves, milagro, Luis García Berlanga estrenó Plácido, hoy en día considerada una de sus mejores películas, integrante de la gran terna del director valenciano, junto con Bienvenido Mr. Marshall (1953) y El verdugo (1963). En este caso, la historia acontece durante la tarde de un día de Navidad en una ciudad de provincias. Los pudientes del lugar han organizado grandes festejos bajo el lema "siente un pobre a su mesa". Los actos incluyen una gran cabalgata con actrices llegadas de Madrid, y un sorteo promovido por la marca Cocinex. La idea es promover entre los ciudadanos que ese día la caridad ha de reinar en cada hogar. Entre toda la gente implicada destacan Quintanilla, encargado de la organización, y Plácido, un transportista que anda de un lado para otro intentando pagar la primera letra de su carricoche recién adquirido. Como es habitual en su cine, Berlanga y su guionista Rafael Azcona, pergeñan una aguda aunque sutil crítica social de la España de la época, en donde la disparidad entre pobres y ricos no se podía, aunque se quisiera, ocultar con una caridad ficticia. La película está plagada de personajes entrañables, auténticos, pero Berlanga les llena de sibilina hipocresía al hacerles caer en una caridad oficial, ridícula, vacía de verdadero sentido. Resulta muy original la larga secuencia del enfermo del corazón en casa de los Helguera, rodada y planificada con una pericia impresionante, y que ofrece una crítica mordaz tanto de la filantropía falsa como de la chata idea de la religión que reinaba entre las "beatas" lugareñas. Al menos, ésa es la limitada visión del escéptico Berlanga... Los diálogos se solapan con gran realismo y rapidez, y los momentos cómicos son variadísimos. Destaca sobremanera un impresionante José Luis López Vázquez, cuyo resfriado es claramente heredero del que un año antes tenía Jack Lemmon en El apartamento. Y muy gracioso resulta el pobre comilón interpretado por Luis Ciges.

8/10
Los jueves, milagro

1957 | Los jueves, milagro

Una de las mejores comedias de Berlanga que, sin embargo, tuvo muchos problemas con la censura por lo delicado del tema, al abordar la hipocresía que a veces rodea a la religión. Rodada en pleno franquismo, tardó dos años en ser estrenada, y el censor, el padre Garau, metió tanta mano en la historia, que Berlanga pidió con ironía que firmase como coguionista del film. Rodada en la localidad de Alhama de Aragón, en Zaragoza, su argumento nos cuenta como las 'fuerzas vivas' de un pequeño pueblo se inventan la aparición de San Dimas para atraer turistas a su olvidado balneario. Sin embargo, nada sale como estaba previsto. Cuenta con un gran plantel de secundarios, entre ellos Manuel Alexandre y José Luis López Vázquez. Obtuvo una Mención Especial en la Semana de Cine de Valladolid.

8/10
Calabuch

1956 | Calabuch

Una fábula de buenas intenciones, coproducida entre España e Italia, muestrario del mejor Berlanga que continuaba la línea de su exitosa Bienvenido Mr. Marshall. Impagable Edmund Gwenn como protagonista, muy bien rodeado de Valentina Cortese y José Isbert. El profesor Hamilton, un sabio que ha inventado una máquina que podría ayudar a conseguir la paz en el mundo, ha desaparecido de la faz de la tierra, motivo por el cual le busca la Interpol. En realidad lo que desea es desaparecer, así que se hace pasar por un vagabundo. Y así encuentra refugio en un pequeño pueblo donde olvidar los problemas que le ha ocasionado su invento y ser feliz. Filmada en la localidad de Peñíscola (Castellón de la Plana) fue premiada en la Mostra de Venecia por la OCIC. Según el catedrático Román Gubern: 'Es la primera película antiatómica del cine español que pone en cuestión el imperialismo americano'.

8/10
Novio a la vista

1954 | Novio a la vista

Tercera película de Berlanga como director en solitario, contó con una producción de lujo a cargo de Benito Perojo, y un guión realmente elaborado gracias a la participación de Juan Antonio Bardem, José Luis Colina, Berlanga y el mismísimo Edgar Neville. Por si esto fuese poco, el reparto es de primera categoría con nombres como José María Rodero, Julia Caba Alba y José Luis López Vázquez. Una crítica, bastante amable eso sí, de la clase media española aunque la acción se trasladase hasta 1914. Allí, los padres de Loli quieren que ella les acompañe a sus vacaciones de verano en la playa para que conozca a un muchacho formal e ingeniero con el propósito de emparentarlos. Pero Loli está más interesada en un estudiante llamado Enrique que, para su desgracia, ha suspendido algunas asignaturas y ha de quedarse repasando para septiembre.

6/10
Bienvenido Mister Marshall

1953 | Bienvenido Mister Marshall

Villar del Campo... perdón, del Río. Un pueblecito castellano, como cualquier otro. Son los años cincuenta, y la llegada del delegado del gobierno revoluciona el lugar. Los americanos están de visita en España, cargaditos de dólares. El plan Marshall está ayudando a reconstruir a una Europa castigada por la guerra, y hay esperanzas de que también los españoles reciban un buen pellizco. Todos los pueblos de la zona están haciendo preparativos para agasajar a los visitantes. Las ideas para hacerlo –banderitas, fuegos artificiales, fuentes con chorrito...– no son demasiado originales. Pero en Villar del Río cuentan con el asesoramiento del representante de la folklórica Carmen Vargas, que ha montado muchos espectáculos en Boston, y que tiene una idea ‘genial’: maquillar el pueblo al más puro estilo andaluz, para responder a la idea algo ‘sui generis’ que en Estados Unidos tienen de España. En 1951 Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga habían escrito y dirigido a cuatro manos Esa pareja feliz. Al año siguiente repitieron colaboración en el guión, con la ayuda de Miguel Mihura, bajo la batuta única de director de Berlanga, en Bienvenido Mister Marshall Resulta curioso observar cómo Berlanga y Bardem realizaron sus mejores trabajos durante el franquismo, y es que la censura reinante les obligaba a aguzar el ingenio, como en la escena del discurso, parodia nada velada de las soflamas de Franco. El blanco de su inteligente crítica era la exclusión de España de los planes de reconstrucción de Europa, y el resultado, lejos de la amargura, fue una comedia entrañable, agridulce, que no dejaba de ser mordaz. Esos Estados Unidos, que en el imaginario colectivo ofrecían un panorama tan variado e ilusionante –mostrado en el sueño de los habitantes del pueblo, que abarcaba desde el Ku Klux Klan, los gángsters y la caza de brujas hasta los indios nativos, pasando por los vaqueros del viejo oeste que se paseaban por el ‘saloon’ hablando en un macarrónico inglés–, acababan pasando de largo, sin dejar huella, un sueño roto que  sólo había ocasionado gastos, cuando de verdad se necesitaba su ayuda. La imagen en el suelo de una triste banderola con sus barras y estrellas, arrastrada por el agua de la lluvia, resultaba bien elocuente. El film acertó con la voz del narrador, Fernando Rey, que mostraba la vida cotidiana de los lugareños, su vida dura y sus esperanzas, al estilo de Thornton Wilder en Sinfonía de la ciudad, permitiéndose audacias como la congelación de la imagen, para reclamar tal o cual plano de detalle de alguien en particular. En el reparto destacaban Pepe Isbert, el alcalde, y Manolo Morán, el representante, pero se trataba en realidad de una interpretación intensamente coral, donde estaban representados con aciertos diversos tipos humanos: el cura, el boticario, el secretario del ayuntamiento, la maestra, el empollón de la clase, la folklórica, el pregonero, el humilde campesino, el orgulloso hidalgo...

8/10
Esa pareja feliz

1953 | Esa pareja feliz

Película conjunta de dos pesos pesados de nuestro cine, Berlanga y Bardem, que ya habían coescrito Bienvenido, Mr. Marshall. En ella un modesto matrimonio gana un concurso.

5/10
Corazón de bombón

2001 | Corazón de bombón

Luis conoce a la mujer de su vida, precisamente el día en que, por extrañas circunstancias, está vestido de mujer. Esta comedia supuso el debut como protagonista de Javi Martín (Caiga quien caiga).

2/10
Nostalgia de comedia muda

1981 | Nostalgia de comedia muda

Tuset Street

1968 | Tuset Street

Un grupo de hombres jóvenes, solteros, empresarios, expertos en ligar, son asiduos de un bar en Barcelona. Entre ellos está Jordi, por quien la jovencita mariona pierde los higadillos... Un día los amigos se fijan en una cabaretera que actúa en el el cabert El Molino, y deciden apostar a que Jordi no es capaz de metérsela en el bolsillo. Jordi comenzará el acercamiento y lo que parece un juego se va transformando en otra cosa... La diva Sara Montiel produjo este drama agridulce en torno al amor y sus singularidades. Ella se reserva el papel femenino protagonista e interpreta varios números musicales, mientras que Patrick Bauchau hace un trabajo correcto como Jordi. La ambientación sesentera es desde luego uno de los puntos fuertes del film.

4/10
Días de viejo color

1968 | Días de viejo color

Luis, Juan y Miguel, estudiantes, se dirigen a Torremolinos para pasar las vacaciones de Semana Santa. Una vez allí, Luis se enamora de una chica a la que conoce, Marta, mientras que Miguel entabla amistad con Míster Marshall, un dudoso traficante de drogas norteamericano que intenta atraerle en sus negocios, y Juan conoce a Katy, una madura extranjera que planea organizar una fiesta. En su descripción de la juventud de la época tiene su interés, pero el conjunto resulta fallido y falto de interés. Tiene cierta gracia que el ilustre realizador Luis García Berlanga interprete a un vendedor de droga extranjero que se llama Mr. Marshall.

4/10
Sharon vestida de rojo

1968 | Sharon vestida de rojo

Disparatada cinta de espionaje, con periodista que debe montar una agencia en Londres, pero que sufre un atentado, y cuando va a ver a su novia en Madrid, descubre que se ha comprometido con un millonario.

3/10
Se vende un tranvía

1959 | Se vende un tranvía

Simpático cortometraje escrito, entre otros, por el magnífico tándem de cineastas españoles compuesto por Luis García Berlanga y el guionista Rafael Azcona, que dio lugar a obras maestras del cine español, como Plácido o El verdugo. En este cortometraje Berlanga y Azcona colaboraron por primera vez, y ya se encuadra en el tipo de visión 'berlanguiana' de la posguerra. narra la historia de un tal Julián, un cutre timador, que intenta colocar un tranvía a un rico e inculto agricultor. la crítica social, teñida de farsa con su punto anticlerical son las notas de la historia. En principio iba a formar parte de una serie que sería titulada "Los pícaros", que al final no llegó a realizarse. José Luis López Vázquez da vida al protagonista caradura.

6/10
Se vende un tranvía

1959 | Se vende un tranvía

Simpático cortometraje escrito, entre otros, por el magnífico tándem de cineastas españoles compuesto por Luis García Berlanga y el guionista Rafael Azcona, que dio lugar a obras maestras del cine español, como Plácido o El verdugo. En este cortometraje Berlanga y Azcona colaboraron por primera vez, y ya se encuadra en el tipo de visión 'berlanguiana' de la posguerra. narra la historia de un tal Julián, un cutre timador, que intenta colocar un tranvía a un rico e inculto agricultor. la crítica social, teñida de farsa con su punto anticlerical son las notas de la historia. En principio iba a formar parte de una serie que sería titulada "Los pícaros", que al final no llegó a realizarse. José Luis López Vázquez da vida al protagonista caradura.

6/10
Bienvenido Mister Marshall

1953 | Bienvenido Mister Marshall

Villar del Campo... perdón, del Río. Un pueblecito castellano, como cualquier otro. Son los años cincuenta, y la llegada del delegado del gobierno revoluciona el lugar. Los americanos están de visita en España, cargaditos de dólares. El plan Marshall está ayudando a reconstruir a una Europa castigada por la guerra, y hay esperanzas de que también los españoles reciban un buen pellizco. Todos los pueblos de la zona están haciendo preparativos para agasajar a los visitantes. Las ideas para hacerlo –banderitas, fuegos artificiales, fuentes con chorrito...– no son demasiado originales. Pero en Villar del Río cuentan con el asesoramiento del representante de la folklórica Carmen Vargas, que ha montado muchos espectáculos en Boston, y que tiene una idea ‘genial’: maquillar el pueblo al más puro estilo andaluz, para responder a la idea algo ‘sui generis’ que en Estados Unidos tienen de España. En 1951 Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga habían escrito y dirigido a cuatro manos Esa pareja feliz. Al año siguiente repitieron colaboración en el guión, con la ayuda de Miguel Mihura, bajo la batuta única de director de Berlanga, en Bienvenido Mister Marshall Resulta curioso observar cómo Berlanga y Bardem realizaron sus mejores trabajos durante el franquismo, y es que la censura reinante les obligaba a aguzar el ingenio, como en la escena del discurso, parodia nada velada de las soflamas de Franco. El blanco de su inteligente crítica era la exclusión de España de los planes de reconstrucción de Europa, y el resultado, lejos de la amargura, fue una comedia entrañable, agridulce, que no dejaba de ser mordaz. Esos Estados Unidos, que en el imaginario colectivo ofrecían un panorama tan variado e ilusionante –mostrado en el sueño de los habitantes del pueblo, que abarcaba desde el Ku Klux Klan, los gángsters y la caza de brujas hasta los indios nativos, pasando por los vaqueros del viejo oeste que se paseaban por el ‘saloon’ hablando en un macarrónico inglés–, acababan pasando de largo, sin dejar huella, un sueño roto que  sólo había ocasionado gastos, cuando de verdad se necesitaba su ayuda. La imagen en el suelo de una triste banderola con sus barras y estrellas, arrastrada por el agua de la lluvia, resultaba bien elocuente. El film acertó con la voz del narrador, Fernando Rey, que mostraba la vida cotidiana de los lugareños, su vida dura y sus esperanzas, al estilo de Thornton Wilder en Sinfonía de la ciudad, permitiéndose audacias como la congelación de la imagen, para reclamar tal o cual plano de detalle de alguien en particular. En el reparto destacaban Pepe Isbert, el alcalde, y Manolo Morán, el representante, pero se trataba en realidad de una interpretación intensamente coral, donde estaban representados con aciertos diversos tipos humanos: el cura, el boticario, el secretario del ayuntamiento, la maestra, el empollón de la clase, la folklórica, el pregonero, el humilde campesino, el orgulloso hidalgo...

8/10

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