In memoriam
Adiós a Ingrid Pitt, “La condesa Drácula”
Su despampanante belleza y un aire de mujer misteriosa la convertían en la actriz ideal para las películas de vampiros. Ingrid Pitt fue uno de los iconos de la época dorada del terror británico en los 60 y 70. Sus películas para la productora especializada en terror Hammer Films la hicieron muy popular en todo el mundo. La actriz ha muerto a los 76 años tras sufrir un colapso cardiovascular cuando se dirigía a una cena de cumpleaños.
Ingoushka Petrov –nombre real de la actriz– no tuvo una vida fácil. Nacida el 21 de noviembre de 1937 en Polonia, de padre alemán y madre polaca judía, durante la II Guerra Mundial su familia fue enviada a un campo de concentración de los nazis, cuando ella tenía sólo 5 años.
Aunque sobrevivió a la guerra, acabó en la zona comunista de Berlín, de donde logró escapar. Le ayudó un soldado americano destinado a Alemania que se convertiría en su esposo. Con él se fue a California, pero se separó enseguida, y trató de abrirse camino en Hollywood, donde aceptó trabajar como camarera mientras buscaba conseguir un hueco como actriz. Empezó con pequeños papeles en películas como Golfus de Roma.
Pasó una temporada en España donde hizo de extra en Doctor Zhivago, Campanadas a medianoche e incluso interpretó a una “guiri” que despertaba la admiración del mismísimo Manolo Escobar, en Un beso en el puerto. “Manolo se comportaba como el perfecto caballero español”, declaró la actriz. También en España debutó en el cine de terror, en El sonido de la muerte, del gran José Antonio Nieves Conde.
También tuvo un pequeño papel en El desafío de las águilas, un film bélico con Clint Eastwood y Richard Burton. Pero su gran oportunidad se la dio Roy Ward Baker, como protagonista de The Vampire Lovers, adaptación de “Carmilla”, de Sheridan Le Fanu, para Hammer Films, donde era una vampira tan seductora como horripilante. Otro papel similar la convirtió en una de las actrices favoritas de los incondicionales del género, la protagonista de La condesa Drácula, basada en Elizabeth Báthory, una mujer que retrasaba los efectos del envejecimiento bañándose en la sangre de jóvenes doncellas.
Ingrid Pitt también participó en La mansión de los crímenes, film de episodios de Amicus, otra productora británica especializada en terror, y en El hombre de mimbre, otro gran éxito del género con Christopher Lee. El resto de su carrera se centra más en el terreno televisivo, en series como La gente de Smiley, aunque al final de su vida la reclutaban para películas de terror de serie B, como Sea of Dust, que supuso su última aparición cinematográfica. En sus últimos años de vida asistía a numerosas convenciones de fans del género, y publicó muchos libros de temática macabra, como “The Ingrid Pitt Book of Murder, Torture and Depravaty”, en la que narraba las “hazañas” de peligrosos tipejos como Joseph Mengele, Calígula o Iván el terrible. También escribió su autobiografía.
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