Reportajes
La tecnología influye en los caminos de la narrativa audiovisual
¿Por qué el primer plano se ha convertido en recurso habitual en películas y series?
El primer plano ocupa el primer plano. O a pequeñas pantallas, grandes remedios. Las nuevas tecnologías han aupado a la cumbre a un recurso cinematográfico que siempre ha sido muy poderoso, pero al que la actualidad concede un papel aún más preponderante: el primer plano, y su hermano mayor y crecidito, el primerísimo plano.
El primer plano es casi tan antiguo como el cine, pero su correcto uso fue todo un descubrimiento, que ayudaba a enfatizar la narración. Un cineasta como Edwin S. Porter lo usó ya en 1903 en Asalto y robo de un tren, con un bandido disparando a cámara, y David W. Griffith lo popularizó con los primeros planos de sus artistas, el star-system con Lillian Gish. Y Dreyer usó como nadie el rostro de Maria Falconetti en La pasión de Juana de Arco.
El primer plano ha sido un elemento indispensable en la narrativa audiovisual, y algunos cineastas aún daron un paso más allá con el primerísimo plano, el equivalente a un grito en lo relativo al audio, un ejemplo paradigmático es su uso operístico por parte de Sergio Leone en sus spaghetti-westerns, con los ojos de Clint Eastwood llenando la pantalla.
El visionado de películas en cualquier tipo de artilugios, con pantallas frecuentemente minúsculas o al menos no excesivamente grandes, ha facilitado que los cineastas y directores de series acudan con frecuencia a los primeros planos.
No es algo nuevo, pues los productos hechos para la televisión solían huir de los planos generales, que en un televisor convencional no lucían demasiado, decantándose por planos medios y primeros planos.
Pero el pensamiento de que muchas series y películas se van a ver en la pequeñísima pantalla de un smarphone, gracias al servicio on line de las plataformas digitales, ha empujado a muchos cineastas a salpicar sus historias con una mayor densidad de primeros planos.
Por supuesto, no se rueda la película al completo con este tipo de planos, eso sería agotador y difícilmente soportable para el espectador, pero su mayor presencia es un hecho fácilmente constatable, basta con echar un ojo a algunas películas recientes, debajo ofrecemos varios ejemplos.
El chileno Pablo Larraín cuenta que a la hora destacar el aura de misterio de la primera dama americana en Jackie, se preguntó, “¿por qué no me acerco a ella aún más?”, y eso hizo con el rostro de Natalie Portman, actriz que ha sido nominada al Oscar.
Y James Laxton, director de fotografía de Moonlight también aspirante a la estatuilla, asegura en el interesantísimo artículo de Ellen Gamerman en The Wall Street Journal donde arroja abundante luz a esta cuestión, que “definitivamente no es algo de lo que hablemos mucho [los profesionales], pero es algo que, esta clarísimo, consideramos a la hora de crear nuestros mundos”.
Por su parte, Ang Lee subraya en Billy Lynn las emociones del protagonista, heroico soldado en la guerra de Irak, al que se ve con los ojos húmedos y las lágrimas surcando su rostro.
Denzel Washington muestra con detalle sus incipientes canas en Fences.
Y los rostros de madre e hijo, Nicole Kidman y el pequeño Sunny Pawar, brillan en Lion.
Matt Damon y Zendaya podrían reunirse en la saga Bourne
La saga de Jason Bourne podría estar preparando un relevo generacional con dos rostros de enorme popularidad. Según los últimos rumores, Matt Damon y Zendaya podrían compartir protagonismo en la próxima entrega de la franquicia de espionaje, con la joven actriz posicionada como la posible heredera del personaje.
Russell Crowe y Leonardo DiCaprio, coleccionistas de dinosaurios
El rey de los dinosaurios ha vuelto a sentarse en su trono. Un espectacular esqueleto de Tyrannosaurus Rex bautizado como Gus ha sido vendido por 50,1 millones de dólares en una subasta celebrada por Sotheby’s, convirtiéndose en el fósil de dinosaurio más caro jamás adquirido en una puja.