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Biografía

Denzel Washington

Denzel Washington

65 años

Denzel Washington

Nació el 28 de Diciembre de 1954 en Mount Vernon, Nueva York, EE.UU.

Premios: 2 Oscar (más 3 premios y 2 nominaciones)

Sólo sabe a éxito

26 Marzo 2007

Ha conseguido ser valorado por lo que es, un gran actor. Las evidencias del físico de Denzel Washington han quedado atrás en favor de las garantías de su trabajo.

 

El ‘déjà vu’ “describe la experiencia de sentir que se ha sido testigo previamente de una situación nueva. El ‘déjà vu’ va acompañado de una sensación de familiaridad, aunque también por una de extrañeza o rareza”. Pudo ser un ‘déjà vu’ la experiencia de Denzel Washington de recoger su segundo Oscar por Training Day (Día de entrenamiento). Ningún hombre de color tiene dos estatuillas, salvo Sidney Potier, y una de ellas honorífica. Estos premios, sumados a dos Osos de Plata en Berlín y dos Globos de Oro, y a una dilatada carrera con más de cuarenta títulos, dan constancia de la calidad de Washington como actor. Su trabajo ha superado a dos de sus etiquetas de nacimiento, su raza y su atractivo.

Denzel Washington nació el 28 de diciembre de 1954 en Mount Vernon, Nueva York. Fue el mediano de tres hijos de un matrimonio formado por un predicador y una esteticista y cantante de gospel. De ellos heredó su inquietud espiritual, pues se considera un hombre religioso. Sus padres se divorciaron cuando tenía 14 años, momento en que fue enviado a un internado. Tras graduarse se matriculó en medicina, pero el futuro doctor se arrepintió de su elección y se pasó a ciencias políticas, mientras pensaba que quizás su futuro estuviera en la abogacía o el periodismo. Entonces fue cuando se dio cuenta de que quería actuar, una forma de acercarse a todas esas profesiones que había desechado. Esta decisión le llevó a San Francisco, donde se matriculó en el American Conservatory Theatre. Los estudios no eran lo suyo, así que abandonó el centro un año después para buscar trabajo como actor. Su primera oportunidad llegó en 1977 con el telefilm Wilma. Coincidió como secundario con Pauletta Washington, con quien se casó en 1983. Juntos han formado una familia numerosa de cuatro hijos, a la que Washington está completamente entregado.

Los primeros años de televisión dieron paso al cine, medio al que ha consagrado su carrera. Su estreno fue en la comedia Llámame Mr. Charly (1981), donde ejerció de secundario. Curiosamente este género iba a ser minoritario en su filmografía, ya que sólo se repetiría en títulos como Black Ghost (1990), Mucho ruido y pocas nueces (1993) o La mujer del predicador (1996). Y es que su carrera se caracteriza por el drama y el thriller con elementos de acción. En algunos de esos dramas, Washington trató el racismo, tema con el que está muy comprometido. Sin embargo, tampoco se le puede considerar el típico representante del ‘black power’, ya que afirma estar orgulloso de ser negro, “aunque el color no es todo lo que soy”. Aún así, denunció el racismo en dramas como Historia de un soldado (1984), Mississippi Masala (1991) y Tiempos de gloria (1989), de Edward Zwick, que le sirvió para ganar el Oscar como mejor actor secundario.

Dentro del drama, Washington ha llegado a especializarse en encarnar a personajes reales, muchos de los cuales guardan una relación muy estrecha con la defensa de los derechos de los negros. Así ocurría en Grita libertad (1987), Huracán Carter (1999) y Malcolm X (1992), de Spike Lee, uno de sus títulos más recordados donde interpretó al mítico activista. El drama biográfico le había abierto la puerta del protagonismo gracias a Hard Lessons (1986), y su interés por este género continuó en Cuanto más, mejor (1990), de Spike Lee, y Titanes. Hicieron historia (2000). Pareció gustarle lo suficiente como para elegirlo en su debut como director en Antwone Fisher (2002), sobre un marinero con un pasado traumático.

La otra constante de la carrera de Denzel son sus thrillers con tintes de acción. En ellos es frecuente encontrarlo en el papel de militar, como en Marea Roja (1995), de Tony Scott, o El mensajero del miedo (2004), de Jonathan Demme; aunque en la mayoría ejerce como agente de la ley en sus diferentes modalidades: Ricochet (1991), El demonio vestido de azul (1995), Fallen (1998), Estado de sitio (1998), El coleccionista de huesos (1999), o Plan oculto (2006), de Spike Lee, de quien se dijo era su actor fetiche tras trabajar juntos en cuatro ocasiones. El hermano de Ridley Scott también debió quedar satisfecho con su trabajo, pues acaba de trabajar con él por tercera vez en Déjà vu (2006), thriller en que ha vuelto a ser un policía. Estos títulos de sensatos y serviciales agentes de la ley crearon una imagen ideal de Washington que algunos sectores llegaron a criticar. Comentarios que cayeron en el olvido después de que Denzel encarnara al corrupto y cínico policía de Training Day (2001), llave de su segunda estatuilla. Esas malas lenguas nunca tuvieron mucha razón de ser ante un actor que ha trabajado con Sidney Lumet en Poder (1986), con Alan J. Pakula en El informe pelícano (1993), con Jonathan Demme en Philadelphia (1993), con Nick Cassavetes en John Q (2002), y que acaba de rodar a las órdenes de Ridley Scott American Gángster. En esta cinta ha compartido cartel con Russell Crowe y Cuba Gooding Jr., alejándose de su ‘bondad’ habitual para encarnar a un narcotraficante. Actualmente, Washington trabaja en su próxima película como director, The Great Debaters, un drama biográfico donde será un profesor. Vuelta a los personajes reales que tan buen resultado le han dado en la forja de su sólida carrera.

Oscar
2018

Nominado a 1 premio

Oscar
2017

Nominado a 1 premio

Oscar
2002

Ganador de 1 premio

Oscar
1990

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

  • Premio Donostia

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
The Equalizer 2

2018 | The Equalizer 2

Secuela de The Equalizer que presentaba hace dos años a un protagonista con atractivo: hombre tranquilo, solitario, cuyo interés por una chiquilla en apuros acosada por la mafia despertaba en él su expeditivo talento asesino para solventar situaciones peligrosas, perfeccionadas como miembro secreto de la CIA durante muchos años. Ahora, cuatro años después, Robert McCall prosigue con su “apacible” y secreta vida como conductor de Uber, lo que le permite “arreglar” desaguisados que va conociendo aquí y allá debido a sus clientes. McCall es un justiciero que no anda conchitas cuando se trata de castigar a los culpables de una violación o de un secuestro, algo que sólo conoce su antigua socia y ahora amiga, Susan Plummer. El tándem Antoine Fuqua y Denzel Washington es uno de los más sólidos de Hollywood desde que rodaron Training Day (Oscar para Washington). El actor de Nueva York suele dar vida en esos filmes a tipos implacables y violentos, lo cual casa a la perfección con la intensidad visual que imprime Fuqua y la potente personalidad de Washington. En esta película, como en las anteriores, funciona todo lo que sabemos de antemano; atrapa y no da respiro desde la primera escena en el tren de Turquía, al tiempo que sienta las bases de lo que va a ser una película violenta y sin concesiones pues enfrentarse a McCall significa morir en el intento o como mínimo salir arrastrándose con varios huesos rotos. Por otra parte, si en la anterior entrega la humanidad del protagonista se debía a su implicación en la vida de una niña en apuros, aquí un joven vecino que se aproxima peligrosamente a la vida criminal se convertirá en el pupilo y protegido de McCall, alguien en quien inculcar la voluntad y el arrojo necesarios para llegar a ser una buena persona. Un futuro que proteger, una esperanza al fin y al cabo para un hombre –McCall– que lo ha perdido todo en el pasado. Fuera de esto, el guión peca de una excesiva simpleza, pura linealidad sin matices, aumentada hasta el máximo durante los últimos minutos.

5/10
Roman J. Israel, Esq.

2017 | Roman J. Israel, Esq.

Tras pasar casi toda la vida trabajando entre bambalinas, preparando informes en un bufete dedicado a los derechos civiles, el abogado Roman J. Israel, Esq. debe afrontar que el dueño del mismo, William Jackson, su mentor y cabeza visible en los tribunales, está en coma y al borde la muerte tras sufrir un ataque al corazón. Intenta sustituirle en el juzgado, con resultados nefastos. La sobrina de Jackson le informa de que la empresa está en quiebra, y que se está ocupando del papeleo para liquidar el negocio George Pierce. Éste, tiburón del derecho, le ofrecerá a Israel un contrato en su compañía, mucho más grande y distinta a la que él conoce. Tras rechazar en un primer momento la oferta, se dedica a buscar trabajo, conociendo a Maya, que pertenece a una red de activistas locales donde no pueden contratarle, pero donde vendría bien que diera una charla. Segundo trabajo como realizador del habitual guionista Dan Gilroy, que como su ópera prima, la memorable Nightcrawler, se apoya sobre todo en un guión muy trabajado, quizás no tan redondo, pero no exento de interés. Si aquélla presentaba a un personaje amoral, en un mundo sin reglas, aquí tiene como protagonista a un idealista, que parece un pez fuera del agua en tiempos en que la vida ofrece a diario la tentación de escoger el camino del dinero, para evitarse problemas, olvidándose de las propias convicciones. El personaje central está muy bien retratado sobre el papel; se le presenta como un tipo que conoce el sistema legal en teoría, pues se ha pasado demasiado tiempo en el despacho; ignora por ejemplo que en el mundo real, un juez podría tomar una decisión discutible, pero que no conviene enfrentarse a él, bajo riesgo de ser acusado de desacato. Lo eleva a otra dimensión, la interpretación del gran Denzel Washington, en uno de los mejores trabajos de su carrera, por lo que no sorprende su octava candidatura al Oscar. Caracterizado con gafas, audífono y ropa desfasada, el actor ha ganado además kilos para crear a una especie de autista con una peculiar visión del mundo, que a veces parece un bicho raro, pero otras resulta fascinante. Está muy bien secundado por Carmen Ejogo (Maya), pero sobre todo por un Colin Farrell, que no siempre está bien, pero que aquí borda al frío profesional que se ha vendido, pero que en el fondo envidia a Israel. Quizás choca la resolución de la cinta, un tanto apresurada y algo obvia, pero que no empaña sus indudables méritos.

7/10
Los siete magníficos

2016 | The Magnificent Seven

Revisitación de la historia de siete expertos con las armas, que deben defender a una pequeña y pacífica comunidad de campesinos, amenazados por unos matones que quieren hacerse con sus tierras. Originalmente fue contada por Akira Kurosawa en Los siete samuráis, y luego trasladada al lejano oeste por John Sturges en Los siete magníficos, el mismo escenario donde transcurre esta nueva versión dirigida por Antoine Fuqua. Más allá del viejo y absurdo debate de si resulta “innecesaria” esta película –cualquier historia puede ser contada de nuevo, y hasta está bien hacerlo si contiene material valioso, también pensando en las nuevas generaciones: luego los espectadores decidirán si desean verla o no–, podemos decir que se trata de una película correcta, rodada con una espectacularidad a ratos algo exagerada, que entretiene pero que no resulta memorable. Lo más destacable y que sabe poner en valor, como los anteriores filmes, es la idea de fondo de la dignidad, hay que saber mantener la cabeza alta y dar la cara ante la injusticia, aunque resulte  incómodo y surja la tentación de escurrir el bulto. Y entre los elementos novedosos, pero que no enriquecen en gran cosa la narración, está la idea de dar al grupo unos rasgos multiculturales –un afroamericano, un indio, un oriental...–, más el hecho de que se realza el papel de la mujer, al fijarse en la viuda que contrata a los pistoleros. Teniendo la película como coguionista a Nic Pizzolatto, que ha logrado llamar la atención con la serie True Detective, cabía esperar una mirada más filosófica y deprimente a la naturaleza humana, pero prevalece cierto optimismo, y también la fe sencilla que lleva a reunirse y rezar en la iglesia, y a la confianza de que pase lo que pase, y a pesar de sus personales demonios, los lugareños del pueblo y sus defensores se mueven por una causa justa. Los actores están bien, sobre todo Denzel Washington, que imprime la necesaria decencia a su personaje.

6/10
Fences

2016 | Fences

Adaptación a la pantalla de la obra de teatro homónima de August Wilson, escrita en 1987, con guión del propio autor, fallecido en 2005, y actores familiarizados con el texto, ya que interpretaron la versión escénica. Está avalada por premios tan prestigiosos como el Pulitzer y el Tony. Además de ser protagonista, mueve la cámara Denzel Washington, que asumió antes el rol de director en Antwone Fisher y The Great Debaters. La narración transcurre en Pittsburgh, en los años 50. Troy Maxon es un antiguo jugador de béisbol negro, al que la guerra no hizo ningún favor, pues su carrera deportiva se fue al traste. Ahora se gana la vida como empleado municipal de recogida de basuras. Y acumula bastante frustración, que disimula acudiendo al alcohol y con mucha labia. Aunque tiene una esposa adorable, Rose, minusvalora al hijo que tuvo en un matrimonio anterior, Lions, que se esfuerza por dedicarse a la música, y tampoco apoya al joven Cory, que querría seguir sus pasos deportivos, pero que es víctima de un rigorismo paterno que se diría en el fondo envidia pura y dura a su juventud. El origen teatral del film no se intenta ocultar, aunque se airee la trama con la recreación de alguna calle de la ciudad, y el patio, la casa, un bar... y haya una elegante concepción de planos y movimientos de cámara. Lo importante es el texto y los personajes, de gran intensidad dramática y complejidad psicológica, con un desgarro un poco a lo Tennessee Williams. Esta apuesta al principio no funciona, cuesta olvidar cierto artificio que envuelve la puesta en escena. Pero a partir de cierto momento, Washington nos atrapa, hasta conducirnos a un clímax fantástico. Incluso el "handicap" de las metáforas del béisbol, que se le escaparán al no versado en este deporte, tampoco pesa en exceso. Fences, "vallas", nos habla de las barreras metafóricas que, como la física que Troy quiere poner en torno a su casa, construimos como protección, pero que en el fondo nos aislan y capitidisminuyen, al crear complejos de inferioridad y facilitar caminos depresivos. El autoengaño, la falta de comunicación, el escapismo, el rigor con los otros y no con uno mismo, forman parte de la personalidad de Troy, formidable Denzel Washington. Aunque la que más sorprende interpretativamente es Viola Davis como su esposa, mujer fuerte, madre incluso con los que no son sus hijos de sangre, que ama aunque el otro le dé motivos sobrados para el rechazo, tiene algunas escenas sencillamente memorables. Aunque sean secundarios, el resto de actores compone muy bien a sus personajes: los hijos, Jovan Adepo y Russell Hornsby, el compañero de trabajo y amigo de Troy, Stephen Henderson, y el tío Gabriel, mal de la cabeza, una secuela de guerra, Mykelti Williamson.

8/10
El protector (The Equalizer)

2013 | The Equalizer

Los tiempos cambian, nos igualan, nos “equalizan”. En 1985 el antiguo espía reconvertido en justiciero detective privado Robert McCall era blanco y británico, y le ponía cara y alma en una serie televisiva Edward Woodward. Casi 30 años después sus andanzas dan el salto a la gran pantalla en El protector (The Equalizer), una película que es puro Hollywood, producción adrenalítica y muy violenta de Sony, con el afroamericano Denzel Washington asumiendo el rol principal. Su McCall es un tipo sin pasado, que trabaja en Boston en una gran superficie del bricolage. Para sus compañeros en un buen colega, que les ayuda desinteresadamente, pero que también guarda las distancias, nadie sabe nada de él. Por las noches acude invariablemente a cenar un restaurante de esos que están abiertos las 24 horas del día, los 7 días se la semana, con un libro, el saber no ocupa lugar, maneja una lista de 100 títulos, y ya va por el 91. Siempre coincide en el lugar con Teri, una joven prostituta, que sueña con grabar un disco, pero que está atrapada en las redes de la mafia rusa. Y se produce la conexión humana, Robert conversa con ella, no la juzga ni la desprecia, tampoco le vende moralina, aunque sí le transmite la idea de que uno puede cambiar si se lo propone. Una paliza descomunal que la envía a la Unidad de Cuidados Intensivos –Teri no se dejó maltratar por uno de sus clientes, y sus jefes quieren con ese escarmiento enviar un mensaje a sus compañeras de oficio–, saca McCall de su rutina habitual. Vuelven a la primera línea sus habilidades de inteligente hombre de acción del pasado, lo que supone un choque brutal con los gángsteres rusos. La primera escabechina sólo será la punta del iceberg de la guerra que está en marcha. Viendo el film de Antoine Fuqua, no puedo uno por menos de pensar en que el director ha vuelto a tomar como objetivo la Casa Blanca. Después de convertir en malos a los norcoreanos en Objetivo: La Casa Blanca, toca el turno a los mafiosos rusos en lo que se diría una reedición de la Guerra Fría en los tiempos que corren. Al fin y al cabo Obama está librando (o no librando, pues no sabe muy bien qué hacer) una nueva Guerra Fría con la crisis de Ucrania y la Rusia de Putin, así que ahí está la metáfora, Denzel Washington es el nuevo Barack Obama que pone orden dentro del caos. El personaje protagonista tiene algo de 007, también por la oscuridad de su pasado, aunque el guión de Richard Wenck busca hacerle más humano, que se pueda empatizar con él, algo a lo que el actor ayuda, y mucho. Y sin embargo, también hay una frialdad en su precisión a la hora de ejecutar sus planes, parece en el fondo un superhéroe sin debilidades, parte del suspense se esfuma porque en sus acciones parece casi sobrehumano, tenemos la certeza de que va a poder con todos los terribles villanos, donde el que se lleva la palma es Teddy, encarnado bien por Marton Csokas. La función actoral es para Washington, pero hay papelitos bien servidos para secundarios de lujo, Chloë Grace Moretz, Bill Pullman y Melissa Leo. E incluso para algún desconocido como Johnny Skourtis, en un personaje al estilo Hugo de Perdidos. La película es entretenida y desengrasante, pero previsible en su desarrollo y mil veces vista. Carga además la gráfica violencia, Fuqua parece que se da cuenta en algún momento, y en el previsible asesinato de una mujer, en que nos preparamos para las escenas desagradables de rigor, el hombre pisa el freno y parece estar diciendo “Tranquilos, que por esta vez os las perdono”.

6/10
2 Guns

2013 | 2 Guns

Bobby y Stig son compañeros de fechorías desde hace unos meses. Son buenos, en lo que hacen. Así, han preparado meticulosamente el atraco a un pequeño banco cerca de la frontera con México. Su objetivo es robar el dinero del cartel de la droga con el que están asociados, ya que previamente les han negado un negocio y quieren darles una lección. Pero resulta que en el banco hay mucho más dinero del que pensaban (más de 43 millones de dólares) y que ese dinero no es de los traficantes. Aquí nada es lo que parece, ni siquiera Bobby y Stig son precisamente criminales corrientes... Vehículo de acción a mansalva para el absoluto lucimiento de Denzel Washington y Mark Wahlberg, que se lo pasan pipa con sus personajes, unos tipos bien perfilados, cortados por el mismo patrón, prestos a demostrar al otro quién es el amo en todo. Lo mejor del 2 Guns es por eso el proceso de tira y afloja entre ellos y los montones de socarronería y humor que despiden sus personajes, aun en medio de trifulcas sangrientas que espantarían al mismísimo Chuck Norris. El guión de Blake Masters, inspirado en los cómics de Steven Grant, está además bien estructurado, de modo que los diferentes elementos en liza –los protas, los narcos, la DEA, los militares, la CIA– están equilibradamente tratados, presentes lo justo en la historia. Detrás de las cámaras se sitúa el islandés Baltasar Kormákur, quien debutó en Hollywood con la interesante Verdades ocultas y triunfó con Mark Wahlberg en Contraband, remake por cierto de un estupendo film islandés protagonizado por él mismo (Reykjavik-Rotterdam). El tipo demuestra en esta suerte de “buddy movie” moderna su pericia en las escenas de acción y en la dirección de actores, pero arriesga mucho con el tono de farsa criminal que domina toda la cinta. Porque Kormákur camina por el filo de la navaja, entre la violencia y la comedia, con excesos por ambos lados que podrían haber dado al traste con todo, al estilo de filmes como Noche y día, El equipo A o la última aventura de John McClane, por poner ejemplos bien conocidos. Y si el film, sin ser nada del otro mundo, sale más o menos airoso de este peligro es sin duda por el plantel de sólidos actores y su bien enroscada trama criminal, donde todos se persiguen sin respiro como el perro y el gato, y el ratón puestos al caso. Entre los secundarios destacan unos estupendos Edward James Olmos y Bill Paxton.

5/10
El invitado

2012 | Safe House

Tobin Frost, un antiguo agente de la CIA vendido en la actualidad al mejor postor, ve peligrar su vida en medio de una operación de alto riesgo, hasta el punto de pedir asilo en la embajada de Estados Unidos en Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Será trasladado para su interrogatorio a una de las “casas seguras” en la ciudad, de la que se ocupa el novato agente Matt Weston. Pero se ve que “el invitado” molesta a gente poderosa, pues el refugio es asaltado, y Matt no tiene más remedio que huir con el prisionero y vagar de aquí para allá mientras espera instrucciones de sus superiores sobre el modo de proceder con el espía traidor. Irregular película trepidante de espionaje, con nombres desconocidos en el guión y la dirección, los prometedores (al menos para los estudios de Hollywood) David Guggenheim y Daniel Espinosa. Entretenida sin duda, el film cuenta con dos buenos actores protagonistas, Denzel Washington y Ryan Reynolds, más una pléyade de eficaces secundarios a los que les falta un poco más de cancha (Vera Farmiga, Brendan Gleeson, Sam Shepard, Rubén Blades, Robert Patrick). La película juega con el clásico esquema de “veterano-principiante”, “guardián-prisionero”, donde a veces se cambian las tornas, más el telón de fondo de unos turbios servicios secretos con oscuras cuestiones que ocultar y una absoluta falta de principios. Todo suena a visto, y muchos modos de hacer avanzar la trama son clichés muy previsibles –traiciones, complicidad con los medios de comunicación...–; y un detalle como situar la trama en Sudáfrica no aporta nada, la acción podía transcurrir en cualquier otra parte. Además el montaje del arranque y algunas escenas de acción, aunque sean muy dinámicas y dejen al espectador sin resuello, resultan un tanto confusas.

5/10
El vuelo

2012 | Flight

Después de pasar una noche casi en blanco, bebiendo, consumiendo drogas y practicando sexo con una compañera azafata, Whip, piloto, se dispone a ponerse al mando de su avión en un vuelo hasta Atlanta que ha hecho mil veces. El aparato sufrirá graves problemas una vez en el aire, y sólo la pericia de Whip logra un aterrizaje casi milagroso. Pero detrás quedan seis víctimas mortales, y el inevitable litigio en los tribunales para dirimir responsabilidades económicas. Aunque lo más serio es un posible horizonte penal para Whip, por pilotar bajo la influencia de sustancias tóxicas. Tras insistir tres veces seguidas –Polar Express, Beowulf, Cuento de Navidad– con películas rodas con actores y luego, con el método de movimiento y captura, convertidas en singulares cintas de animación, se diría que Robert Zemeckis se ha cansado de explorar esta vía de creación artística –menos mal, tampoco aporta gran cosa– y vuelve con El vuelo a una historia “normal” de tintes dramáticos, más en la línea de Náufrago. Para ello maneja un libreto de John Gatins (Acero puro, Coach Carter) que ha sido nominado al Oscar. El vuelo planea, si nos permite el juego de palabras, con una idea muy sugerente, y plasmada con una expresión en inglés intraducible con la fuerza del original. El abogado de Whip trata de que el comité investigador considere que la situación a la que se enfrentó el piloto fue “de fuerza mayor”, en inglés “Act of God”, o sea, que no cabía hacer otra cosa que lo que hizo Whip, y el resto de lo que ocurriera, correspondía a Dios decidirlo. Y en efecto, la cuestión de la fe –o la falta de ella– del protagonista, es esencial y recurrente en la trama, también con abundante subtexto, como el lugar donde se estrella el avión, al lado de una iglesia y un río donde realizan bautismos los baptistas. Y el film no es otra cosa que el retrato de un hombre sin rumbo y en caída libre –como su avión durante el accidente, ya que a sus adicciones Whip suma una familia rota, está divorciado y su hijo adolescente no quiere saber nada de él–, al que lo acaecido podría hacerle remontar el vuelo. Y múltiples señales –maravillosa la escena en el rellano de una escalera de él con una heroinómana y un enfermo de cáncer terminal– le recuerdan constantemente la misteriosa acción de Dios en el devenir de los hombres. Con El vuelo no estamos ante un film complaciente, abundan los momentos desgarrados. Whip está solo con su alcoholismo, no quiere ayuda de nadie. Desearía cambiar, más tras el accidente, pero hacerlo no resulta tan sencillo. Y la trama se enriquece con su relación –“la extraña pareja”, podríamos decir– con la adicta a las drogas, otra invitación a cambiar de rumbo. En cambio, aunque sea con el deseo de pintar en tres trazos la desastrosa vida del protagonista, a la gráfica escena de arranque le falta elegancia y sutileza. Zemeckis lleva muy bien el guión de El vuelo en líneas generales, y Denzel Washington es columna vertebral indispensable para sostener lo que se nos va contando, dicho sea sin demérito del ajustado reparto, donde destacan Kelly Reilly, Melissa Leo, Bruce Greenwood y Don Cheadle. Su trabajo se revela esencial para los momentos más “peligrosos”, de modo que logra sacar adelante y emocionar en la comparencia pública, escena que se prestaba al tópico, aunque quizá las escenas subsiguientes que cierran el film no acaban de funcionar, una verdadera lástima.

6/10
Imparable

2010 | Unstoppable

Tras coger el metro neoyorquino en Asalto al tren Pelham 123, Denzel Washington se sube ahora a un tren de largo recorrido en otro thriller con vagones y raíles que también tiene como ‘maquinista’ a Tony Scott. El dinámico cineasta británico ha dirigido al actor afroamericano no sólo en aquella cinta, sino también en Marea roja, El fuego de la venganza y Déjà vu, por lo que ésta es su quinta colaboración. El argumento está inspirado en hechos reales. En la estación ferroviaria de una localidad de Pensilvania, un operario se sube a la máquina de un tren de 39 vagones que debe mover. El tipo es bastante incompetente y no se le ocurre otra cosa que apearse en marcha un momento para cambiar la aguja de las vías él mismo. Cuando quiere volver a subir, el tren se ha descontrolado y acelera peligrosamente. La controladora Connie Hooper descubre que parte de la carga es material tóxico e inflamable por lo que el tren puede producir un enorme desastre allá donde descarrile. Los únicos capaces de idear un plan para solucionar el problema serán un veterano maquinista y un novato que ejerce de jefe de un tren que se cruza con el convoy imparable. Se entiende que Scott recurra a Washington constantemente, porque al actor le bastan un par de frases para dar humanidad a su personaje y meterse al público en el bolsillo. Su personaje de veterano ferroviario padre de dos hijas contrasta radicalmente con el joven novato encarnado por Chris Pine, que tras Star Trek confirma su talento y que no desentona frente a su prodigioso compañero de reparto, lo que no es poco. Realiza también un trabajo meritorio la actriz Rosario Dawson como una controladora de gran personalidad. El argumento es mínimo, pero Scott se conoce al dedillo las reglas del thriller. El realizador filma con un ritmo ‘imparable’ e increíble espectacularidad, con su reconocible estilo a base de rápidas combinaciones de imaginativos planos y movimientos de cámara continuos. Esta vez acierta al ir explicando las partes más técnicas de la trama mediante imágenes de la televisión que cubre los acontecimientos. La principal virtud de Scott es que tiene muy en cuenta que lo importante no son los fuegos de artificio, sino interesar al público por los personajes, para que las secuencias de suspense resulten más cercanas. No todos los directores tienen en cuenta esta regla tan sencilla, a juzgar por la gran cantidad de vistosos blockbusters sin alma que llegan a las carteleras. No trata de ofrecer ninguna reflexión, pero subyace una apología de la unidad familiar, y trata de pasada temas como el compañerismo, el sacrificio, el trabajo bien hecho y las consecuencias de la falta de escrúpulos en la gestión empresarial, que contribuyen a dotar de interés a Imparable para que no descarrile.

6/10
El libro de Eli

2010 | The Book of Eli

Un tipo solitario camina por una carretera. A ambos lados se divisa un interminable paisaje, desolado, polvoriento. El mundo, tal y como lo conocemos, ha desaparecido. No hay nada, ni siquiera lo más necesario, y el agua y el alimento escasean. Todo desprende una luz cegadora, blanquecina, y el mundo parece no tener más color que el de la caliza. Pero la carretera es peligrosa y el viajero pronto se ve asaltado por unos bandidos. Mala suerte... para los bandidos. El misterioso caminante se muestra como un luchador implacable, mortífero con su enorme y afilado machete en la mano. El hombre sigue su camino hacia el oeste, impertérrito; por las noches se detiene, lee un rato de un libro que lleva consigo, un libro antiguo de pastas de piel, y luego duerme. Al despertar reemprende la marcha, siempre hacia el oeste. Un día entra en un pueblo de paso y se dirige al bar para beber agua. El lugar es regentado por un tal Carnegie, cacique insensible que domina el pueblo y lleva años buscando un libro muy especial. Carnegie sabe que con las palabras de la Biblia tendrá poder para someter a las personas. Muy pronto se dará cuenta de que el libro que busca está en poder del forastero... Lo primero que llama la atención de esta película es la cantidad de puntos en común con The Road (La carretera). Al igual que en la magnífica pelicula de John Hillcoat, también aquí un cataclismo ha hecho cenizas el planeta, el sol cegador ha quemado la vida sobre la tierra; el protagonista también se dirige incansable hacia una dirección, en este caso el oeste; la hostilidad entre las personas reina por doquier, nadie se fía de nadie; hay canibalismo, etc. Sin embargo, es sobre todo en la ambientación y en la puesta en escena en donde El libro de Eli parece deudor de la obra de Cormac McCarthy, en esa agresividad del entorno que aporta la fotografía de Don Burgess y que hace que el mundo sea irrespirable y que la esperanza sea el bien más anhelado. En El libro de Eli el argumento se despliega como si de un western se tratara, un western futurista, claro, pero que responde a la perfección a algunos parámetros del género (el solitario sin hogar, viajero incansable, el pueblo receloso, el sheriff-jefe sin escrúpulos, la chica, la persecución...), el cual se mezcla luego con la acción trepidante y la temática post apocalíptica con temas de fondo que invitan a la reflexión. Esta amalgama no siempre funciona del todo, a veces desconcierta, y también hay momentos en que el ritmo se precipita demasiado o se ralentiza sin motivo, al igual que se insertan escenas un poquito tramposas. De todas formas, el resultado es satisfactorio y más que entretenido. Y desde luego se trata de uno de esos filmes que, con planteamiento simple, sugieren muchas cosas. Llama mucho la atención el audaz guión del debutante Gary Whitta, porque no es normal encontrar en un film de estas características un planteamiento tan directamente religioso, decididamente cristiano aun con sus generalidades. Por eso puede comprenderse la película como una parábola con un evidente significado más allá de la pura acción. El film deja caer que el desastre fue provocado por fanatismos religiosos, y que esa corrupción siempre será un peligro, pero a la vez remacha con decisión la presencia de Dios entre los hombres, la realidad del pecado (“he dedicado tanto tiempo y esfuerzo en cuidar y conservar este libro que he olvidado vivir según sus reglas”, dice el protagonista) y afirma rotundamente el poder de la fe para superar todos los obstáculos y devolver la libertad y la esperanza a la humanidad. Los hermanos, Albert Hughes y Allen Hughes, responsables de filmes como Desde el infierno o Dinero para quemar, logran un producto más que digno gracias también a la poderosa presencia de Denzel Washington, quien está formidable en el papel protagonista (para el que aprendió expresamente artes marciales), y a su oponente Gary Oldman, en uno de esos papeles de psicópata violento (El profesional (León), Homicidio en primer grado) que tanto domina.

6/10
Asalto al tren Pelham 123

2009 | The Taking of Pelham 1 2 3

Tony Scott se sube al tren de los remakes, últimamente tan frecuentes, con esta revisión de la novela de John Godey, que ya dio lugar a Pelham 1, 2, 3 (1974), de Joseph Sargen, y a una desconocida versión televisiva. Se suma a este viaje como protagonista Denzel Washington, en su cuarto trayecto con el cineasta que le dirigió en Marea roja, El fuego de la venganza y Déjà Vu. Denzel Washington es de nuevo un tipo corriente, Walter Garber –un controlador del metro neoyorquino–, enfrentado a una situación excepcional, cuando una banda de atracadores dirigida por un tal Ryder secuestra el convoy que sale de Pelham a la 1:23, con varios pasajeros a bordo que se convierten en rehenes. Convertido en improvisado interlocutor con los delincuentes, Garber se entera de que exigen una gran suma de dinero para no matar a los viajeros. Como suele ser habitual –a diferencia de lo que le pasa a veces a su celebérrimo hermano – Tony Scott no descarrilla. Para empezar, Asalto al tren Pelham 1 2 3 cuenta con un guión escrito por Brian Helgeland, responsable de las memorables L.A. Confidential y Mystic River, que ya había colaborado antes con Scott –Washington en la citada El fuego de la venganza. Helgeland adapta muy bien la novela setentera a la actualidad con elementos como una webcam que adquiere gran importancia. Describe con economía de medios a los personajes, incluso a algunos muy episódicos, como la madre que viaja con su hijo en el tren secuestrado, el maquinista del metro reconvertido en atracador, etc. Pero sobre todo el escritor se luce en el enfrentamiento dialéctico entre los dos protagonistas. Y es que estamos ante un thriller con muchos puntos en común con Marea roja, tan claustrofóbico como éste, donde la tensión provenía del duelo verbal entre Washington y Gene Hackman, aquí sustituido por otro actor al que se le dan estupendamente los villanos: John Travolta. Ni Washington ni Travolta aportan nada nuevo a su filmografía, pero sus conversaciones son vibrantes. Es el punto fuente de un film que por otro lado tiene contadas secuencias de acción. Scott se luce con sus frenéticos movimientos de cámara y uno de esos montajes paranoicos que tanto le gustan, aunque a veces se echa de menos un poco de contención. Por otro lado, dedica demasiado tiempo a mostrar cómo la policía intenta llegar a tiempo con el dinero que piden los secuestradores, lo que provoca varios accidentes. Scott tiene a bordo a otros pasajeros dignos de mención. John Turturro –últimamente abonado a grandes producciones comerciales– saca tajada al típico negociador de la policía, a pesar de que casi no tiene líneas de diálogo. Igual ocurre con James Gandolfini ‘Soprano’, cuyo alcalde tiene muchos elementos de sátira hacia la clase política. Asalto al tren Pelham 1 2 3 sólo pretende ser una amena cinta de suspense, aunque esconde algunas notas reflexivas sobre la corrupción. Tiene su interés que apunte que un tipo honrado, pueda acabar haciendo algo moralmente inaceptable –aceptar un soborno– por una causa buena –su familia–. No es casualidad que le interprete Washington, que también hizo John Q, sobre este tema. Al final, el desarrollo se muestra bastante positivo en cuanto a la capacidad de redención del ser humano.

6/10
The Great Debaters

2007 | The Great Debaters

Película basada en hechos reales, la segunda dirigida por Denzel Washington, también protagonista. Cuenta una historia inspiradora, la de un profesor que inspira a sus alumnos de un colegio de una pequeña localidad de Texas allá por los años 30, cuando impera la segregación racial. Un club de debate ayuda a los chicos a tener ideas propias.

6/10
American Gangster

2007 | American Gangster

Década de los 60. Acaba de morir Bumpy Johnson, un gángster negro, muy respetado en el Harlem neoyorquino. De modo inesperado va a tomar las riendas de la sucesión Frank Lucas, el hombre que fue su chófer durante años, y que observando calladamente y encargándose de mucho trabajo sucio, ha aprendido el oficio. Lucas empezará a construir un auténtico imperio del narcotráfico, comprando heroína sin intermediarios en el sudeste asiático, y aprovechando los transportes militares estadounidenses, metidos de lleno en la guerra de Vietnam; hasta el punto de que se coloca en una posición de dominio frente a la tradicional mafia italiana. Entretanto Richie Roberts es un duro e íntegro policía, que trabaja en la calle y estudia derecho en clases nocturnas. Aunque su vida familiar presenta un cuadro desastroso, en lo que se refiere a su trabajo profesional es concienzudo, y sortea las muchas tentaciones para ceder a corruptos trapicheos policiales. Al incorporarse a la unidad antidroga, los caminos de los dos hombres acabarán, inevitablemente, cruzándose. Intenso film de Ridley Scott con guión de Steven Zaillian, dos pesos pesados del cine actual en sus respectivos campos de dirección y escritura de libretos. Quizá lo único que quepa decir en su contra es que todo suena a sabido. Basado en hechos reales, logra plasmar con buen tino la trayectora de ambos antagonistas, que aunque con códigos morales muy distintos, no son tan diferentes como podría creerse. Porque la idea, un poco al estilo de Heat, es trazar ciertos paralelismos entre policía y gángster, pues los dos manejan cierto código de conducta; y señalar en la aproximación de personajes que Richie no es perfecto –resulta demoledora la escena de la vista judicial en que la ex esposa le acusa de utilizar su ética profesional como coartada de su descuido del hogar–, mientras que la frialdad asesina de Frank –que mata sin piedad y no se cuestiona acerca de las vidas que destroza prestándose al tráfico de drogas– convive con el deseo de dar de comer a los de su clan y de cierto “orgullo negro”. Resulta fácil mencionar referencias cinematográficas en la composición de estos dos personajes. Richie recuerda a otro personaje real, Serpico, a la hora de moverse en un ambiente de corrupción en la policía, y es citada explícitamente French Connection (Contra el imperio de la droga); mientras que el comportamiento glacial de Frank, que intenta mantener unida a la familia, retrotrae al Michael Corleone de la saga de El padrino. Y aunque sin duda que dominan la función Russell Crowe y Denzel Washington, justo es señalar que hay múltiples personajes, matones, policías, familia, bien atrapados con los justos trazos del guión y por un estupendo reparto. Estamos ante una historia complicada de producción, tanto por la necesidad de recrear en el Nueva York actual el de finales de los 60, principios de los 70, como a la hora de ofrecer el marco del combate de boxeo de los pesos pesados, o mostrar la Tailandia de donde procede la heroína que da pie a “Blue Magic”, las codiciadas dosis de un material puro cien por cien. Una trama como la que se comenta es difícil que no sea sórdida y violenta. Hay momentos sencillamente brutales, aunque Scott juegue con el fuera de campo; y resultan desagradables, por degradantes, las escenas del lugar en que se prepara la droga, donde las mujeres son obligadas a trabajar desnudas para que no sustraigan parte de la mercancia. El director es bien conocido por la factura visual de sus trabajo, y aquí tiene unas cuantas buenas ideas. Los levísimos copos de nieve que flotan en el aire en muchas escenas refuerzan el tema de esa otra “nieve” llamada heroína; es bueno la secuencia del asalto, de suspense incrementado por el niño que juega con un balón; o ese juego con la puerta de la iglesia, casi al final, donde parece señalarse que el mafioso ha sido expulsado definitivamente de un paraíso al que no tenía derecho.

7/10
Déjà Vu

2006 | Déjà Vu

A una producción de Jerry Bruckheimer no puede faltarle una buena explosión, y la que da principio al film es de antología. El impulsor de CSI: Las Vegas y sus variantes en Miami y Nueva York no puede resistir la tentación de introducir un pasaje forense. ¿Qué sería de una peli de Tony Scott sin su típico ritmo videoclipero, personal marca de fábrica del hermano pequeño de Ridley? ¿No he visto ya antes a Denzel Washington haciendo de poli, buen tipo, enfrentado al villano de turno? ¿En qué título de Tony Scott salía el célebre actor negro? Esto me suena, ¿será un 'déjà vu'? Y pese a todo lo dicho en el párrafo anterior, hay que reconocer en el film que nos ocupa cierto punto de originalidad, una agradecible capacidad de romper el saque. Porque cuando todo parece indicar que la trama va a discurrir por caminos predecibles –un atentado terrorista, la investigación subsiguiente...–, se producen los quiebros de un homicidio previo, y de un sofisticado sistema de espionaje por satélite que no es lo que parece, y que nos lleva por el sorprendente derrotero de los viajes en el tiempo. De acuerdo, a veces el guión 'hi-tech' del "pirata del Caribe" Terry Rossio y su primerizo socio Bill Marsilii resulta complicado de seguir, parece escrito para las generaciones amamantadas en la videoconsola. Pero el balance permite reconocer una historia entretenida y trepidante, que se esfuerza en entregar algo diferente, sin dejar de ser por eso reconocible. Y si Washington ofrece la composición que cabe esperar de un actor de su valía, sorprende el villano ‘soldado’ de Jim Caviezel, prueba de la versatilidad del protagonista de La Pasión de Cristo.

6/10
Plan oculto

2006 | Inside Man

Parece que con el tiempo, Spike Lee ha calmado un poco su virulencia racial y va dejando paulatinamente el “combate” a flor de piel, la agresiva reivindicación de la identidad de sus hermanos de raza negra. Y es que el poder visual de las creaciones del director de Atlanta ha hecho mucho por el “Black Power”, con filmes tan notables como Haz lo que debas (1989), Fiebre salvaje (1991), Malcolm X (1992) o La marcha del millón de hombres (1996), por citar algunos de sus trabajos más significativos. Pues bien, después de su extraordinaria La última noche (2002), Lee vuelve a rodar una historia cuya trama se desarrolla al margen de la pigmentación de la piel. Keith Frazier, un policía de Nueva York que está siendo investigado por la desaparición de un importante capital de dinero, ha de enfrentarse como negociador con un peligroso atraco con rehenes en el banco Manhattan Trust. Para lograr el éxito, Frazier tendrá que enfrentarse con tres personas de muy distinta procedencia: el jefe de la unidad de respuesta rápida de la policía, una experta negociadora enviada por un millonario que tiene algo que salvaguardar en el banco, y, por último, con el líder de los atracadores, un inteligente, frío y  hábil estratega que responde al nombre de Dalton Russell. En apariencia, el film arranca como si de un thriller convencional se tratará, pero Lee no es nada simple y pronto deja ver que tras el móvil de los ladrones se esconde algo más complejo de lo que parece. El sólido guión escrito por el casi debutante Russell Gewirtz tiene el suficiente cinismo como para no caer en el típico duelo de buenos y malos, hay sorpresas y algún desconcierto, y sólo parece perder algo de pie con la subtrama protagonizada por Jodie Foster, no del todo justificada. Lee parece disfrutar con unos personajes nada simples, cuyas aristas también hacen referencia a las corruptelas políticas y los límites éticos, y con una llamativa soltura adopta un tono tan ambiguo que casi acaba escapando del thriller para convertirse en un drama de personajes que ilustra con humor el oportunismo que ha reinado y aún reina en la sociedad.

6/10
El fuego de la venganza

2004 | Man on Fire

John Creasy es un ex agente de la CIA cuyo pasado está sembrado de muerte y destrucción. Matar ha sido su vida, pero ya ha llegado al límite. Su mejor amigo y antiguo colega, conocedor del lamentable estado de Creasy, le consigue un trabajo de guardaespaldas en México D.F., un lugar que los últimos meses está sufriendo una vertiginosa ola de secuestros. Creasy es contratado para cuidar de Pita Ramos, una niña muy despierta y locuaz. Poco a poco, Creasy le cogerá cariño a la pequeña. La película tiene una primera parte sosegada, donde nos hacemos cargo de la situación de un hombre que ha perdido el sentido de su vida y de cómo la inocencia de una niña comienza a influir positivamente en su corazón. Pero es apenas un momento de calma antes de la tormenta, porque el consumado guionista Brian Helgeland (L.A. Confidential, Mystic River) se limita más tarde a servir una truculenta historia de venganza sin apenas recovecos. Y es que, si al comienzo son apreciables ciertas ideas sobre la descomposición moral de un hombre, a la postre todo queda al servicio de una película extremadamente violenta, donde una insana sed de sangre se convierte en el único móvil. El virtuosismo técnico de Tony Scott, uno de los mayores especialistas en películas de acción, está fuera de toda duda. Aquí le saca todo el partido posible a su cámara y a su modo de rodar visualmente impactante y realista, tremendamente atractivo, con un uso también intenso de los recursos técnicos –ralentización, colores, angulaciones, transiciones trepidantes– de los que ya hizo gala en Spy Game (2001), su anterior película. Que Denzel Washington es capaz de hacer maravillas con sus personajes ya lo sabemos, por eso hay que destacar sobre todo a la pequeña actriz Dakota Fanning, que con sólo diez añitos compone su personaje con perfección inaudita.

6/10
El mensajero del miedo

2004 | The Manchurian Candidate

1991, durante la célebre Operación Tormenta del Desierto, de la Guerra del Golfo. El sargento Raymond Shaw y el comandante Benett Marco lideran un grupo de soldados que sufre una emboscada. Ambos son capturados por el enemigo. Diez años después, Shaw es un héroe de guerra que recibe la Medalla de Honor del Congreso. Además, es un político de éxito a punto de presentarse a las elecciones para ser elegido vicepresidente.  Por su parte, Marco no recuerda exactamente lo que ocurrió en aquel desafortunado episodio, y sufre extrañas pesadillas que le hacen suponer que les lavaron el cerebro durante el cautiverio. Todo esto le hace cuestionar si Shaw fue realmente un héroe y decide investigarle. Jonathan Demme, director de El silencio de los corderos, fracasó estrepitosamente con La verdad sobre Charlie, su desmejorado remake de Charada. Ahora vuelve a actualizar un clásico del cine de los 60, que se basaba en una novela de Richard Condon. Como suele ser habitual en su filmografía, Demme crea una atmósfera opresiva, y se apoya en actores de probada solvencia. Como es de suponer, Denzel Washington, Liev Schreiber y Meryl Streep logran dar credibilidad a sus personajes, a pesar de que la trama incluye elementos algo irreales, propios del cine de ciencia ficción. Como su predecesora, la cinta es una crítica a la manipulación electoral, los intereses ocultos, y la utilización del miedo para hacerse con el poder político. Y claramente se pueden entresacar del film paralelismos intencionados con algunas maneras de la administración Bush.

6/10
A contrarreloj

2003 | Out Of Time

Matt es un buen policía, qué duda cabe, pero su vida privada es un desastre. Separado de su esposa Alex, también policía, mantiene una relación con Ann, una mujer casada, cuyo marido la maltrata. Aunque existe atracción mutua, la cosa no acaba de rodar; y para colmo de males, su amante y el esposo mueren calcinados en un incendio. Lo que aparte de lo trágico del suceso no debería presentar mayores problemas, si no fuera porque… al ingenuo de Matt se le ocurrió aceptar una póliza de seguro a su favor de Ann. Lo que le convierte en sospechoso número uno de lo que parece un fuego provocado. El cineasta afroamericano Carl Franklin, especializado en thrillers (Un paso en falso, Toda la verdad, El demonio vestido de azul), insiste en el género con este film donde las pruebas incriminan a un policía que hace todo lo posible por ocultarlas, mientras él averigua casi en solitario la verdad de los hechos. Denzel Washington hace su clásico papel de policía o detective, visto en títulos como Training Day, Estado de sitio o la citada El demonio vestido de azul. El actor encaja de sobras en el papel lo que no puede decirse de Eva Mendes.

5/10
Antwone Fisher

2002 | Antwone Fisher

Antwone Fisher es un joven marino negro de la Armada americana, que a la mínima de cambio, suspicaz él, salta y se pelea con sus compañeros. Su susceptibilidad es superior a la media, por lo que es enviado al psiquiatra, que debe evaluar su estado mental. El soldado Fisher se toma a broma inicialmente su relación con el doctor Davenport, también negro y militar de mayor rango. No quiere abrirse y adopta una actitud chulesca. Pero pronto no va a tener más remedio que empezar a hablar y soltar el lastre de sus personales demonios interiores, que se remontan a una infancia repleta de malos tratos. Quizá aún esté a tiempo de llevar una vida normal, y hasta de comprometerse con una chica que le hace tilín. Para debutar tras la cámara, el actor Denzel Washington (oscarizado por Training Day) ha escogido la historia real de Antwone Fisher, quien por cierto, firma el guión. Los hechos, duros e intensos, son contados sabiamente, evitando la sensiblería facilona. El semidesconocido actor Derek Luke (Retrato de April) lleva el peso de la película (está presente prácticamente en todos los planos de la vida adulta de Fisher), y lo hace con aplomo. Washington se las apaña además para contar, aparte de las dificultades del personaje “problemático”, las de la persona teóricamente “normal” (el doctor), pero que también arrastra algún que otro complejillo.

6/10
John Q

2002 | John Q

Un padre de familia. Trabajador honrado donde los haya. Cuando su pequeño sufre un desvanecimiento, lo lleva corriendo al hospital. Está tranquilo, pues su seguro debería cubrir cualquier eventualidad. Debería. Porque los burócratas del centro médico se agarran a la cláusula de turno, para decir que el urgente trasplante de corazón que necesita su hijo, debe pagarlo de su bolsillo. John hace lo posible para reunir el dinero, pero cuando la cosa se pone cuesta arriba, adopta una dramática decisión: ocupa un ala del hospital, toma a varias personas como rehenes, y exige la inmediata intervención médica que necesita su hijo. Nick Cassavetes (Volver a vivir, Atrapada entre dos hombres), acostumbrado al drama y a la composición de personajes, insufla cierta credibilidad a lo que podía ser un puro producto de acción, mamporros y lágrimas. Y describe y critica, sin pelos en la lengua, un sistema de seguros médicos en Estados Unidos que muchas veces da lugar a palmarias injusticias (vamos, para que luego nos quejemos de la Seguridad Social…); aunque quizá se la va la mano un tanto a la hora de plantear la dramática decisión de John Q, con el circo policial y mediático que se organiza en torno al hospital. De todos modos tiene la suerte de contar con el recién oscarizado Denzel Washington, que encarna a la perfección al hombre corriente desbordado por los acontecimientos injustos.

6/10
Training Day (Día de entrenamiento)

2001 | Training Day

Aunque siempre reciben un aluvión de críticas, los miembros de la Academia estuvieron acertados al recompensar con un Oscar el trabajo de Denzel Washington, por este trepidante y descarnado thriller. Hemos visto al protagonista de Malcolm X en diferentes registros, y esta vez, se convierte en Alonzo Harris, papel que requería incluso que hablase en español en algunas secuencias, como se puede comprobar en la versión original. El principal mérito del actor reside en haber sabido reflejar la difusa concepción que su personaje posee respecto a la línea que separa la legalidad de la corrupción. Durante las 24 horas del primer día de patrulla, su nuevo compañero, Roger, un joven blanco, descubrirá que los métodos de Alonzo resultan bastante discutibles. Acompaña al todoterreno actor afroamericano Ethan Hawke, también nominado para la estatuilla, y un elenco de secundarios que incluye a Scott Glenn (Límite vertical) y Tom Berenger (Platoon). Un cuidadoso guión de David Ayer (U-571), que creció en un barrio marginal, posibilita que Antoine Fuqua (Asesinos de reemplazo, Bait) realice su mejor trabajo hasta la fecha.

7/10
Titanes. Hicieron historia

2000 | Remember The Titans

Año 1971. Los derechos civiles se abren paso en Estados Unidos, la integración racial debe hacerse realidad. Botón de muestra: los Titans, el equipo de fútbol americano de la escuela de Alexandria, del que deben formar parte chicos blancos y negros. La cosa no es fácil pero, para más inri, el consejo escolar ha destituido a Yoast, el veterano entrenador titular, un blanco muy buen profesional. Y ha venido a sustituirle (él pasará a ser su ayudante) Boone, un entrenador negro, también magnífico profesional, pero con fama de duro. Vibrante film, que sabe combinar las emociones del cine deportivo (partidos de fútbol con incertidumbre en el resultado hasta el último instante, rivalidades, entrenamientos que dejan sin resuello...), con las vidas concretas de entrenadores y jugadores, y con una cuestión de tanto calado como es la de los prejuicios causados por el color de la piel. Firma la película el director de color Boaz Yakin, que hace años dirigió la maravillosa Fresh. Denzel Washington y Will Patton dan vida a los dos entrenadores. Washington define a la perfección dos modos muy distintos de concebir el trabajo de entrenador: “Boone es el primero en considerarse un dictador. Pero lo que quieren él y el entrenador Yoast es sacar lo mejor de sus chicos, a pesar de que su estilo sea diferente.”

6/10
Huracán Carter

1999 | The Hurricane

Película basada en la historia real del boxeador negro Rubin “Huracán” Carter, que fue a dar con sus huesos en la cárcel por un crimen que no cometió. El film mezcla con acierto dos historias que terminan cruzándose: por un lado la del boxeador, al que da vida un estupendo Denzel Washington, justo candidato al Oscar por su interpretación; por el otro, la de un adolescente negro que pese a su humilde condición goza de una beca para sus estudios, y que descubre casualmente las memorias de Huracán, escritas en la cárcel, donde habla de su vida e inocencia. Norman Jewison, que había tratado ya la cuestión racial en dos estupendas películas (En el calor de la noche e Historia de un soldado), vuelve a las andadas en un film que profundiza en la grandeza del espíritu humano, capaz de sobreponerse a las situaciones más difíciles. Bien dirigida, la película mantiene el interés en todo momento. Puestos a hacerle algún reproche, decir que a veces tiene un tonillo didáctico algo evidente; y que los tres filántropos canadienses son unos personajes algo desdibujados, cuyas relaciones y dedicación profesional no están demasiado claras. Pero el conjunto es vibrante, con una estupenda banda sonora que hace muy buen uso de la canción que el legendario Bob Dylan dedicó a Huracán.

7/10
El coleccionista de huesos

1999 | The Bone Collector

Lincoln es un detective forense de Nueva York. Probablemente el mejor. Pero un accidente en acto de servicio le ha postrado en la cama, para siempre. Las ganas de vivir que le quedan en tal estado no son muchas. Sin embargo, un caso que conmociona a los habitantes de la Gran Manzana despierta su interés. Un psicópata está cometiendo distintos asesinatos, y deja las escenas del crimen sembradas de crípticos mensajes, sólo inteligibles para los iniciados en su mente perturbada. Amelia, una joven policía con increíbles dotes de observación, se va a convertir, en aras de resolver el caso, en las manos, los pies y los ojos de Lincoln. Se trata sin duda de una película de intriga, en línea con títulos como El silencio de los corderos. Los momento en que acontecen los hallazgos de distintos cadáveres son de una tensión muy efectiva. El film contó con el asesoramiento del detective Hal Sherman, que ha sido forense de la policía de Nueva York y ha investigado 1.900 escenarios de crímentes distintos. Pero el director, Phillip Noyce cree que el film va más allá del puro suspense: “Es una historia de renovación y resurrección. Dos personas se han dado por perdidas a sí mismas y se han dado por vencidas. Pero se encuentran el uno al otro y al final recuperan también la voluntad y el entusiasmo que habían perdido.”

5/10
Estado de sitio

1998 | The Siege

Estados Unidos siempre ha vivido feliz en lo que atentados terroristas se refiere. Hasta que Nueva York empieza a sufrir una serie de golpes mortales con bombas, que obligan a declarar el estado de emergencia. Los encargados de resolver la crisis difieren en el modo de acometerla: Hub (Denzel Washington), de la Fuerza Conjunta Antiterrorista, prefiere no alarmar a la población; Elise (Annette Bening), de la CIA, sigue un juego muy peligroso intimando con los terroristas; mientras que el general Devereaux (Bruce Willis) es partidario de la mano dura. El film sabe combinar una atmósfera agobiante, que va en aumento, con un interesante dibujo de personajes (estupendo el trío protagonista). Como terroristas, se presentan grupos fundamentalistas islámicos, lo que provocó las protestas de algunos grupos árabes.

6/10
Fallen

1998 | Fallen

John Hobbes investiga la pista de un criminal cuya identidad desconoce. En realidad, el asesino es Edgar Reese, un ente poderoso con la capacidad de cambiar de forma y aspecto en cuestión de segundos, con solo tocar a otro ser humano. El caso se complica porque cualquiera puede ser el criminal y Hobbes comienza a indagar en este suceso, llegando a la conclusión de que todo se debe a Azazel, un ángel caído con una maldición en la Tierra. Thriller con tintes fantásticos y terroríficos protagonizado por el oscarizado Denzel Washington (Philadelphia, Training Day (Día de entrenamiento)). La historia está bien llevada y contiene buenas dosis de suspense y acción, además de un elenco de altura donde destacan John Goodman (Melodía de seducción) o Donald Sutherland (Space Cowboys), entre otros.

6/10
Una mala jugada

1998 | He Got Game

Una prometedora promesa de baloncesto está a punto elegir universidad y tiene varias ofertas. Su padre, convicto por haber asesinado a su madre, recibe una curiosa propuesta del gobernador. Éste le reducirá la pena si su hijo ficha por la universidad donde él estudió. Película muy del estilo de Spike Lee, quien sirve un drama en toda regla, que toca los palos típicos de su filmografía, desestabilización familiar, drogas, crudeza sexual, violencia, etc., aquí bajo el manto deportivo como telón de fondo. Interpreta quien fuera su actor fetiche durante años, Denzel Washington (Malcolm X), a quien acompañan algunos rostros conocidos.

5/10
La mujer del predicador

1996 | The Preacher's Wife

Comedia romántica que cuenta con la intervención de Denzel Washington (Marea roja), Oscar en 1989 por Tiempos de Gloria. Le acompaña una siempre bien recibida y admirada Whitney Houston (El guardaespaldas, Esperando un respiro). La química está servida. Houston encarna a una cantante de gospel, esposa de un reverendo de un pequeño pueblo. Éste está empezando a tener problemas a la hora de compaginar su hogar y el trabajo que realiza en su difícil comunidad. Pero la aparición de Dudley (Denzel Washington) acabará por llevarse todos los problemas. Deliciosa película para todos los públicos, que cuenta con una fantástica banda sonora interpretada, cómo no, por la enorme voz de Whitney Houston.

4/10
En honor a la verdad

1996 | Courage Under Fire

Impactante drama sobre el honor y el heroísmo y uno de los primeros que retrataron los impactos de la Guerra del Golfo. Después de destruir accidentalmente uno de sus propios tanques confundiéndolo con un vehículo enemigo, el teniente Nathan Serling (interpretado por Denzel Washington) regresa a su casa. La armada intenta ocultar el incidente para no perjudicar a su reputación y le asigna la arriesgada misión de investigar la extraña y reciente muerte de una piloto de Medevac (interpretada por Meg Ryan) que está a punto de convertirse en la primera mujer en recibir la medalla al honor. Varios testimonios falsos en su contra le obstaculizan en la búsqueda de la verdad cuando Serling intenta ahondar en los misterios que rodean su muerte. Comienza a interrogar a todas las personas que estuvieron cerca de ella, incluso a sus padres. Edward Zwick consigue una cuidadosa mezcla de drama y escenas de acción de altísimo nivel, en esta sabia historia que dosifica la intriga hasta el final, con guión de Patrick Sheane Duncan. Para ello cuenta con dos buenos actores como protagonistas. Meg Ryan (Cuando Harry encontró a Sally, Algo para recordar) se aleja por una vez de las comedias con toque romántico que le han hecho famosa para interpretar un papel más dramático. Denzel Washington se mantiene en su línea habitual de calidad. Junto a ellos, en papeles pequeños, grandes actores como Matt Damon (El indomable Will Hunting) o Lou Diamond Phillips (La bamba). La música es obra del maestro James Horner (Willow).

5/10
El demonio vestido de azul

1995 | Devil in a Blue Dress

Estamos en los años cuarenta, en la ciudad de los Angeles. Easy Rawlins, un hombre de color, está atravesando una mala racha. Acaba de perder su empleo, y se le acumulan los recibos de la hipoteca que grava su casa. Todo ello le lleva a aceptar un curioso trabajo, de carácter detectivesco: localizar el paradero de una misteriosa mujer. Lo que en un principio parecía un trabajo sencillo se va complicando, y pronto Easy se da cuenta de que se está adentrando en una peligrosa trama, donde se entrelazan, tráfico de drogas, con redes de policías y políticos corruptos. Carl Franklin dirige este film, que recoge muchos de los elementos típicos del cine negro: la voz en off del protagonista que narra la historia, comentarios mordaces e irónicos, la soledad y la clásica mujer fatal. El guión del film está bien construido a partir de una novela de Walter Mosley, y la historia se sigue con interés en todo momento. Denzel Washington, seguramente el actor de color más carismático de estos momentos, hace una gran interpretación en el papel del desencantado Easy. Resaltar también la elaborada creación de ambientes, a la que ayuda una espléndida banda sonora de Elmer Bernstein.

6/10
Marea roja

1995 | Crimson Tide

Dos fantásticos actores se sitúan frente a frente en esta fabulosa película de acción, dirigida por el especialista Tony Scott. El capitán Frank Ramsey (Gene Hackman) es el experimentado comandante del submarino nuclear estadounidense Alabama. Su segundo, es el teniente coronel Ron Hunter (Denzel Washington). Sus opuestos caracteres van a chocar peligrosamente cuando reciben la noticia de que un psicópata nacionalista ruso quiere comenzar contra ellos una tercera guerra mundial, catastrófica y definitiva. El gobierno decide que han de hacer uso de sus armas nucleares, pero los dos máximos mandos del submarino tienen distintas intenciones y van a comenzar su propia guerra por el control de la nave. Impresionante película con la obediencia militar como telón de fondo. Hackman (Sin perdón, Arde Mississippi) vuelve a demostrar la fuerza y la intensidad de su personal modo de interpretar y Washington (Tiempos de gloria) no le va a la zaga. Película imprescindible para los amantes de duelos interpretativos.

6/10
Virtuosity

1995 | Virtuosity

Thriller de ciencia ficción que juega a la dualidad del mundo de carne y hueso y del mundo cibernético, en otra dimensión. El argumento habla de un personaje creado por ordenador, llamado SID 6.7, un criminal malévolo utilizado como entrenamiento de oficiales de policía. Los problemas llegan cuando este personaje cruel y sádico escapa del ciberespacio y se establece en el mundo real. Un policía intentará pararle los pies. La película quedó antigua al poco tiempo de su estreno. El guión efectista e inverosímil perdió por KO contra al gran reparto encabezado por Denzel Washington y Russell Crowe. Una pena.

4/10
El informe Pelícano

1993 | The Pelican Brief

Darby (Julia Roberts) es una joven e inteligente estudiante de derecho. Con motivo del reciente asesinato de dos magistrados del Tribunal Supremo americano, realiza un trabajo teórico –el informe pelícano–, en el que vierte una aventurada hipótesis explicativa de los hechos. El informe llega a manos del gobierno, y a partir de entonces comienza a peligrar la vida de todos los que han tenido que ver con él: su contenido parece acercarse bastante a la realidad. Darby entrará en contacto con el periodista Gray Grantham (Denzel Washington) para desvelar la verdad. De nuevo una novela del archipopular John Grisham se convierte en película. En esta ocasión de la mano de Alan J. Pakula, que aúna labores de guionista y director. El responsable de Todos los hombres del presidente retoma algunos de los elementos de este film: escándalo político que salpica a la Casa Blanca, periodismo de investigación... Hasta cita explícitamente el Watergate cuando se especula sobre la posibilidad de que la joven estudiante no existiera y el periodista dispusiera de distintas fuentes de información, idea que también se aplicó al célebre "Garganta profunda". Pakula demuestra que se le da bien componer puzzles, al lograr encajar las distintas piezas de un relato complejo. Ello a pesar de que comienza el film con poca fortuna, acumulando en exceso escenas de suspense sin hilvanar. Es además el momento elegido por el director para transmitir, sin excesiva sutileza, algunas ideas liberaloides: en menos de dos minutos, Pakula ‘adoctrina’ mostrando a un grupo de fanáticos contrarios al aborto; abogando por los derechos homosexuales; y dando por natural la relación sentimental entre una alumna y su profesor. Pero a medida que avanza la película, va ganando en consistencia: acción e información se presentan con coherencia, manteniendo el interés. La relación entre estudiante y periodista funciona perfectamente, y sin duda es el principal motor de la película. El mérito del guión y de los actores es mayor si se tiene en cuenta que apenas existen referencias personales de los personajes; cuando Darby es perseguida no tiene a quién acudir: no se sabe nada de su familia ni de amigos en los que confiar; en cuanto a Gray, pese a sus muchos contactos profesionales, también parece un tipo muy solitario. Por otra parte abundan los personajes secundarios, interesantes aunque se definan con las pinceladas indispensables. Además de ser una intriga política bien construida, el film goza del habitual empaque de producciones de este tipo. La fotografía es impecable, y los escenarios reproducen con eficacia la Casa Blanca o la grandiosa oficina del periódico. A ello se añade la partitura de James Horner, que renuncia a la vistosidad en aras de respaldar la incertidumbre de la trama.

6/10
Mucho ruido y pocas nueces

1993 | Much Ado About Nothing

Basada en la obra de William Shakespeare, Mucho ruido y pocas nueces es una comedia romántica que ronda la perfección. Cuenta con un excelente reparto que lleva a cabo exquisitas interpretaciones, entre las que destaca la pareja formada por Kenneth Branagh y Emma Thompson, donde surge un picante y divertido romance, pero por si acaso están acompañados por Robert Sean Leonard, Keanu Reeves, Michael Keaton y Denzel Washington, lo que no está nada mal. Kenneth Branagh, que ya ha llevado a Shakespeare al cine en diversas ocasiones -Hamlet (1996), Enrique V (1989)- dirige este film al que sabe imprimir un buen pulso narrativo, enamoramientos, romances, infidelidades, amistad y lealtad traicionada, rápidos saltos de la comedia a la tragedia, de la lágrima a la risa se nos presentan con una naturalidad nunca hasta ahora conseguida. La película cuenta con una elaborada dirección artística, espléndidos vestuarios y una gran banda sonora a cargo de Patrick Doyle.

7/10
Philadelphia

1993 | Philadelphia

Andrew Beckett (Tom Hanks) es un joven ambicioso que tiene un brillante futuro como abogado en el bufete donde trabaja. En su compañía nadie conoce su condición de homosexual, aunque Andrew no se preocupa en ocultarlo. El mundo se le viene encima cuando empieza a sentirse mal. Le aparecen unas ronchas por todo el cuerpo y en el hospital le comunican que ha contraído el sida. Enseguida se lo dice a su amante, interpretado por Antonio Banderas. Andrew trata de seguir haciendo su vida con normalidad, pero sus superiores acaban despidiéndole, argumentando negligencia profesional. Ahora Andrew está dispuesto a que se haga justicia, aunque tenga que enfrentarse con el poderoso bufete donde hasta hace poco trabajaba. Sabe que su caso puede sentar un precedente muy valioso para la gente como él. Animado por su novio, contrata los servicios del único abogado que se presta a defenderle, Joe Miller (Denzel Washington). Una arriesgada película que plantea a las claras por primera vez en el cine el problema del sida. Narrada con habilidad por Jonathan Demme, tiene un afán realista en medio de la terrible tragedia de esta enfermedad. Significa el primer papel de relevancia de Antonio Banderas en Hollywood. Tom Hanks realiza una actuación soberbia, por la que consiguió el Oscar. Oscar también para la mejor canción original a Bruce Springteen, por 'Streets of Philadephia', un prodigioso tema musical.

6/10
Malcolm X

1992 | Malcolm X

Narra la biografía de un hombre que luchó por los derechos de la comunidad negra de Estados Unidos, y que lanzó una serie de consignas que aún siguen en boga. Educado en el seno de una familia humilde, cuya única ambición era subsistir lo mejor posible y olvidarse de preocupaciones que no vinieran a cuento, Malcolm X eligió el camino más sencillo para ascender. Pronto se convirtió en un delincuente común, más por rebeldía que por necesidad. Dio con sus huesos en la cárcel y allí se adoctrinó en la religión islámica. Esto le convirtió en un orador brillante y en un activista por los derechos de la minoría negra durante la década de los 60. El polémico Spike Lee se atreve a abordar esta complicada historia, de un hombre convertido en una leyenda por la comunidad negra estadounidense. Una actuación soberbia de Denzel Washington. La película es sobria, tiene buen ritmo y despierta interés.

6/10
Mississippi Masala

1991 | Mississippi Masala

Un abogado que tuvo que dejar Uganda cuando subió al poder Ibi Amin Dada, se exilia en Estados Unidos. Allí defenderá a un joven negro, implicado en un accidente. Primer largometraje de ficción en Hollywood de la india Mira Nair, quien dio el campanazo internacional con la estupenda Salaam Bombay.

5/10
Ricochet

1991 | Ricochet

El joven policía Nick Styles pone en marcha una operación relámpago para detener a un peligroso psicópata asesino que es retrasmitida en directo por todas las cadenas de televisión. Tras pasar una temporada en la cárcel, el asesino se obsesiona con el recuerdo del hombre responsable de su detención, que se ha convertido en el fiscal del distrito, y pone en marcha un siniestro plan de venganza para hacerle pagar los terribles años pasados en la cárcel. Intentará destruir su vida, su familia y su brillante carrera política. Tras el éxito de varias cintas que llevaban impreso su estilo, el productor Joel Silver (Arma Letal) puso en marcha una serie de proyectos característicos de su factoría, de los cuales, Ricochet es uno de los mejores, pues el guionista es Steven E. De Souza (Jungla de cristal). Bien dirigido por Russell Mulcahy (Los inmortales), del reparto destaca la interpretación del eterno secundario John Lithgow (Memphis Belle). Frente a él, un nombre de lujo, el excepcional Denzel Washington (Grita Libertad).

4/10
Cuanto más, mejor

1990 | Mo' Better Blues

Inmersión de Spike Lee en el mundo del jazz, a través del trompetista Bleek, y su amistosa rivalidad con el saxofonista Shadow. En el film, con guión del propio director, intervienen su padre Bill (compositor de la banda sonora) y su hermana Joie (actriz). Además es la primera película en la que Lee colaboró con su actor fetiche, Denzel Washington.

6/10
Tiempos de gloria

1989 | Glory

Estamos a principios de los años 60 del siglo XIX, Estados Unidos. La Guerra de Secesión entre los estados del Norte y los del Sur es cada día más sangrienta. Una ley militar prohibía la admisión de soldados de raza negra en el ejército. Pero los hombres de color libres del norte de Estados Unidos, querían ayudar a toda costa a sus hermanos del sur. Para ello, el presidente Lincoln permitió su integración en el ejército, aunque se crearon batallones separados. Esta película narra la historia del primer batallón de esos valientes soldados, y de cómo lucharon para conseguir la libertad de sus hermanos de color. Una excelente película bélica, que consigue un alto grado de emoción. Cuenta con un brillante reparto, en el que destaca un joven Denzel Washington, que ganó el Oscar al mejor actor secundario. Las escenas de batalla son espeluznantes y grandiosas, subrayadas por la notable música de James Horner. Muy recomendable para los aficionados al género.

7/10
A espaldas de la ley

1989 | The Mighty Quinn

Antes de ser conocido gracias a Tiempos de gloria, el ya prestigioso Denzel Washington rodó el mismo año este entretenido thriller policiaco. Encarna a un jefe de policía de una remota isla del Caribe, que ve cómo su tranquilidad se va al traste con un brutal asesinato. Xavier Quinn, que así se llama, se verá entre dos aguas, ya que el principal sospechoso es el compañero de juergas de su vida pasada, algo que él lucha por dejar atrás. El guión está pergeñado por Hampton Fancher, célebre por su magistral libreto de Blade Runner.

5/10
Por la reina y por la patria

1988 | For Queen & Country

Teuben, un joven británico de color, vuelve a casa tras combatir en la Guerra de las Malvinas. Le reciben como a un héroe. Pero por cambios en la legislación, le privan de su ciudadanía. Correcto drama muy crítico con el gobierno de Margaret Thatcher en Gran Bretaña. Buen trabajo de un joven Denzel Washington.

5/10
Grita libertad

1987 | Cry Freedom

Desgarradora reconstrucción de los últimos días de la vida de Biko, un importante activista negro conocido por su lucha para conseguir la igualdad de derechos entre razas en Sudáfrica. Un periodista liberal blanco, arriesgó su vida para dar a conocer al mundo la historia de Biko y consiguió fotografiar su cadáver. Tras ser condenado a arresto domiciliario, traza un plan para escapar del país. Tras la magistral Gandhi, el realizador Richard Attenborough volvió a basarse en hechos reales en este logrado filme de denuncia política. Además de Denzel Washington, destaca del reparto Kevin Kline, un actor conocido normalmente por sus papeles en comedias, pero que en esta ocasión demostró su gran valía para el drama.

7/10
Power

1986 | Power

Película de Sidney Lumet que explora los mecanismos del poder y su fortísima capacidad de seducción, a veces mayor que la del sexo, la droga o el dinero, como aseguraban las frases de promoción. Sigue las andanzas de Pete, un consultor político que cuenta entre sus muchos clientes con el senador de Ohio Sam. Cuando éste anuncia de modo inesperado su retirada, Pete acepta asesorar a su sucesor, pero algo no parece "trigo limpio" en todo este embrollo, y Pete, con la ayuda de la ex mujer de Sam, una periodista, está dispuesto a averiguar qué es. Lumet describe con acierto los tejemanejes de las campañas políticas, pero carece de una trama suficientemente sólida para lograr el engarce perfecto. Así que se pierde en los problemas sentimentales del protagonista, Richard Gere dudando entre dos mujeres, Julie Christie y Kate Capshaw. Gene Hackman está estupendo como mentor de Gere.

4/10
Historia de un soldado

1984 | A Soldier's Story

Walters, un sargento negro es asesinado en los días previos a la II Guerra Mundial. Un abogado del mismo color, el capitán Davenport, es envíado a Lousiana para investigar el caso. En las conversaciones con los soldados descubre que el asesino era un militar que despreciaba a los negros. Norman Jewison (El violinista en el tejado, Hechizo de luna) disecciona la cuestión racista en el ejército. La película tuvo tres nominaciones a los Oscar incluyendo mejor película, actor y guionista.

6/10
Fences

2016 | Fences

Adaptación a la pantalla de la obra de teatro homónima de August Wilson, escrita en 1987, con guión del propio autor, fallecido en 2005, y actores familiarizados con el texto, ya que interpretaron la versión escénica. Está avalada por premios tan prestigiosos como el Pulitzer y el Tony. Además de ser protagonista, mueve la cámara Denzel Washington, que asumió antes el rol de director en Antwone Fisher y The Great Debaters. La narración transcurre en Pittsburgh, en los años 50. Troy Maxon es un antiguo jugador de béisbol negro, al que la guerra no hizo ningún favor, pues su carrera deportiva se fue al traste. Ahora se gana la vida como empleado municipal de recogida de basuras. Y acumula bastante frustración, que disimula acudiendo al alcohol y con mucha labia. Aunque tiene una esposa adorable, Rose, minusvalora al hijo que tuvo en un matrimonio anterior, Lions, que se esfuerza por dedicarse a la música, y tampoco apoya al joven Cory, que querría seguir sus pasos deportivos, pero que es víctima de un rigorismo paterno que se diría en el fondo envidia pura y dura a su juventud. El origen teatral del film no se intenta ocultar, aunque se airee la trama con la recreación de alguna calle de la ciudad, y el patio, la casa, un bar... y haya una elegante concepción de planos y movimientos de cámara. Lo importante es el texto y los personajes, de gran intensidad dramática y complejidad psicológica, con un desgarro un poco a lo Tennessee Williams. Esta apuesta al principio no funciona, cuesta olvidar cierto artificio que envuelve la puesta en escena. Pero a partir de cierto momento, Washington nos atrapa, hasta conducirnos a un clímax fantástico. Incluso el "handicap" de las metáforas del béisbol, que se le escaparán al no versado en este deporte, tampoco pesa en exceso. Fences, "vallas", nos habla de las barreras metafóricas que, como la física que Troy quiere poner en torno a su casa, construimos como protección, pero que en el fondo nos aislan y capitidisminuyen, al crear complejos de inferioridad y facilitar caminos depresivos. El autoengaño, la falta de comunicación, el escapismo, el rigor con los otros y no con uno mismo, forman parte de la personalidad de Troy, formidable Denzel Washington. Aunque la que más sorprende interpretativamente es Viola Davis como su esposa, mujer fuerte, madre incluso con los que no son sus hijos de sangre, que ama aunque el otro le dé motivos sobrados para el rechazo, tiene algunas escenas sencillamente memorables. Aunque sean secundarios, el resto de actores compone muy bien a sus personajes: los hijos, Jovan Adepo y Russell Hornsby, el compañero de trabajo y amigo de Troy, Stephen Henderson, y el tío Gabriel, mal de la cabeza, una secuela de guerra, Mykelti Williamson.

8/10
The Great Debaters

2007 | The Great Debaters

Película basada en hechos reales, la segunda dirigida por Denzel Washington, también protagonista. Cuenta una historia inspiradora, la de un profesor que inspira a sus alumnos de un colegio de una pequeña localidad de Texas allá por los años 30, cuando impera la segregación racial. Un club de debate ayuda a los chicos a tener ideas propias.

6/10
Antwone Fisher

2002 | Antwone Fisher

Antwone Fisher es un joven marino negro de la Armada americana, que a la mínima de cambio, suspicaz él, salta y se pelea con sus compañeros. Su susceptibilidad es superior a la media, por lo que es enviado al psiquiatra, que debe evaluar su estado mental. El soldado Fisher se toma a broma inicialmente su relación con el doctor Davenport, también negro y militar de mayor rango. No quiere abrirse y adopta una actitud chulesca. Pero pronto no va a tener más remedio que empezar a hablar y soltar el lastre de sus personales demonios interiores, que se remontan a una infancia repleta de malos tratos. Quizá aún esté a tiempo de llevar una vida normal, y hasta de comprometerse con una chica que le hace tilín. Para debutar tras la cámara, el actor Denzel Washington (oscarizado por Training Day) ha escogido la historia real de Antwone Fisher, quien por cierto, firma el guión. Los hechos, duros e intensos, son contados sabiamente, evitando la sensiblería facilona. El semidesconocido actor Derek Luke (Retrato de April) lleva el peso de la película (está presente prácticamente en todos los planos de la vida adulta de Fisher), y lo hace con aplomo. Washington se las apaña además para contar, aparte de las dificultades del personaje “problemático”, las de la persona teóricamente “normal” (el doctor), pero que también arrastra algún que otro complejillo.

6/10

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