Reportajes
Los dragones de Joffé desembarcan en España
Encontrarás dragones, el nuevo drama épico de Roland Joffé ambientado en la guerra civil española, y que entre sus personajes cuenta con Josemaría Escrivá, el fundador del Opus Dei, se estrena dentro de tres días. A la espera de publicar entrevistas personales con varios miembros del equipo, aquí va el aperitivo de un resumen de la completita rueda de prensa del equipo artístico.
En la mesa de presentación de Encontrarás dragones no cabía nadie más. Roland Joffé, director, guionista y productor. Ignacio Gómez-Sancha, productor. Eugenio Zenetti, director artístico. Y los actores Olga Kurylenko, Wes Bentley, Dougray Scott, Ana Torrent, Alfonso Bassave y Unax Ugalde.
Al hablar de sus motivaciones para hacer la película Roland Joffé se refirió a una experiencia personal siendo un chaval, cuando viajaba con un tío suyo por Francia, y se encontraban cerca de la frontera española. “Iba conduciendo el coche, y en Perpiñán, en cierto momento, detuvo el coche, y tenías las manos agarrotadas, se le habían quedado blancas. Dijo que no podía seguir, y se echó a llorar. Era la primera vez que veía a una persona mayor llorar, no sabía que también lloraban. Y es que mi tío había combatido de joven en la guerra civil española”.
Todos los actores hicieron un esfuerzo de documentación para saber más sobre la guerra civil y el Opus Dei. De ello hablaron los actores españoles, cuyos personajes son todos históricos. Bassave explicó que había leído varios libros para componer a Juan Jiménez Vargas “uno de los primeros discípulos de Escrivá, con el que fundó la primera casa”. Torrent, que interpreta a Dolores, la madre de Escrivá, también acudió a sus libros, y destaca de su personaje que “era muy religiosa, tenía mucha fe y un gran amor y admiración por su hijo”. Ugalde comentó que lo había tenido bastante fácil porque su personaje, Pedro Casciaro, había publicado su autobiografía, “una fuente documental muy rica”; el actor destacó que Casciaro pertenecía a una familia republicana y de tradición anticlerical, por lo que tenía un conflicto interior potente a la hora de seguir a Escrivá.
Los tres actores españoles dijeron que, aunque otros compañeros hubieran podido declinar su participación en el film por retratar parte de la historia de Escrivá y el Opus Dei, no fue ese su caso. “Trabajar con Roland Joffé te quitaba cualquier duda”, coincidieron Ugalde, Torrent y Bassave. Este último explicó que la idea de que pudieran quedar estigmatizados por participar en esta película era ridícula.
Bassave aludió que más allá del tema de la fe, tal como lo pinta la película, “creo que existe una dimensión espiritual, yo busco en mi propio espacio espiritual para poder conectar. La historia que se cuenta trasciende al Opus Dei y la guerra civil, habla de reconciliación y de capacidad de decidir”. Torrent se confesó no creyente, aunque dijo estar “rodeada de gente llena de fe, y es algo que respeto mucho”. Ugalde recordó que no es la primera película que hace sobre la guerra civil, y que le parece positivo que “abre debate, y puede ayudar a la reconciliación, un tema todavía pendiente en este país”.
A Dougray Scott le hizo gracia que se hablara de él como “actor extranjero”. Y explicó que se había educado en una familia de izquierdas, del ambiente socialista de Glasgow. “La visión que tenía de la guerra civil era algo romántica, propia de artistas y poetas, parecida a la que se suele tener sobre la revolución rusa”.
Wes Bentley confesó tener la suerte de que “cuando era niño, a mi padre le encantaba la historia, así que alguna idea tenía. Además en el plató contábamos con un historiador que nos explicaba cuáles eran las distintas facciones”.
Olga Kurylenko da vida a una brigadista húngara, y para componer su personaje, explica, “vi documentales y leí libros sobre el papel de los extranjeros en esta guerra”.
Las motivaciones de Joffé
A la hora de explicar por qué decidió abordar la vida de un santo, Roland Joffé explica que “no soy muy espiritual, como buen británico prefiero el sentido del humor a la religión”. Lo que le interesó es la idea de que la vida “es un conjunto de opciones. Y tenemos la posibilidad de elegir. En la época de la producción de automóviles en masa, los Ford T, todos iguales, y de la producción masiva de ideología, me parecía que no importaba la libertad de elegir. Y aquí el pensamiento de Josemaría es muy orginal, habla de ser dueño de tus propias decisiones, de no permitir que te deshumanicen.” Cuando alguien le dijo que después de estar algo desaparecido, volvía a la palestra con fuerza, bromeó: “Ahora creo en la resurrección”.
Joffé dijo de sí mismo que “no soy un director, soy un ser humano, inquisitivo, perezoso. De algún modo me tengo que autoflagelar. Por eso escojo temas difíciles en mis películas.” En esta línea explicó una idea muy interesante sobre el personaje de Manolo, el antagonista de Josemaría, dominado por el dragón del odio: “No es un personaje con una salida fácil. Puede compararse de algún modo con Judas, que a pesar de la traición juega un papel en el cristianismo. A Manolo le motiva ser aceptado, y por ello sufre. Se autoflagela. No es Josemaría el único que se flagela en la película. Éste lo hace por los pecados del mundo, la izquierda también se autoflagela cuando las cosas no salen según sus ideales, se desespera y la toma consigo mismo. La búsqueda de unos y otros no es tan diferente.”
Cuando se le espeta que Escrivá es un personaje controvertido y discutido, Joffé asevera: “El que sea controvertido me interesa. Creo que los santos son polémicos. Cuando le dije a un amigo que me había metido en esta película, me dijo que estaba loco. Que el Opus Dei era una organización fascista, que han asesinado a millones de personas, que son superinfluyentes y controlan la Iglesia. Y yo digo ‘muy interesante, ¿y cómo controlan la Iglesia? ¿Hipnotizan al Papa?’. No, a través de los cardenales y los obispos. ¿Y cuántos cardenales y obispos hay del Opus Dei? Al final, la cosa adquiere tintes de pastiche cómico. Yo por lo que veo no es una sociedad con una opinión determinado, veo que está compuesto por personas que se reúnen por su relación con Dios, pero no veo que tengan otro punto de vista que el de defender que cada uno tenga su punto de vista. Lo que resulta muy sorprendente en una sociedad tan ideologizada”. Y concluye: “Pero esta película no pretende justificar ni explicar ni rehabilitar el Opus Dei. Tiene un poquito de la vida de Escrivá. Pero no ofrezco las cosas desde ese ángulo. Lo que muestra son decisiones de personas, y deja el juicio al espectador. Por supuesto que siempre habrá diferencias en el modo en que la Iglesia ve a los gays o cómo enfoca la ordenación de mujeres, pero cierta imagen de las cosas es pura superstición.”
Uno de los participantes en la rueda insiste en la imagen polémica del Opus Dei, y Joffe advierte: “Tiene que haber debate por supuesto, no es una organización prístina y maravillosa. Pero yo sigo mi visión artística, y me gusta la idea de Josemaría y su rigurosa disciplina, que me recuerda al budismo, y que sirve para entrenar la mente. Yo creo que Escrivá era muy metafórico en sus expresiones, pero es que pienso que la religión es muy metafórica. Otra cosa es que yo falle en la traslación de esas metáforas.” Eugenio Zanetti, que confiesa que vio ayer por primera vez la película, dice que “me encanta el aliento poético, elegíaco, de la cinta, es como un romance medieval”.
¿Encontrará España a su presidente Mandela?
El productor Ignacio Gómez-Sancha señala que a Joffé le dio una indicación muy precisa, que le repitió más de mil veces: “Entretenimiento”. Algo en lo que según Torrent ha acertado el director, “me encanta la película”, dice, “es bella”. “Visualmen es increíble, cada plano es un cuadro” sentencia Bassave.
Joffé dice que la idea de la santidad es muy atractiva, y que para él es un concepto muy amplio, de modo que afirma, “para mí Mandela es un santo. Espero que España encuentre a su presidente Mandela, para que el pasado deje de atosigarle”.
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