Decine21

Blog de Hildy

El día que volví de vacaciones, o las penas con fútbol son menos

Vuelta al tajo. Se acabó Viena, se acabó Salzburgo, y hasta se acabaron los camareros extranjeros capaces de recitarte la selección española de

El día que volví de vacaciones, o las penas con fútbol son menos

Vuelta al tajo. Se acabó Viena, se acabó Salzburgo, y hasta se acabaron los camareros extranjeros capaces de recitarte la selección española de fútbol al completo -Casillas, Iniesta, Xavi, Nadal...- mientras te sirven un delicioso Eiskaffee.

Y hablando del éxito de “la Roja”, me he quedado asombrado al regresar a España, al encontrarme por todas partes, en balcones y ventanas, colgada con innegable orgullo, la bandera nacional. No se ve esto todos los días en un país donde llevar los colores rojo y amarillo te puede suponer el (des)calificativo de “facha”. A ver lo que dura el fervor patriótico, esperemos que no se lo lleve el viento, huracán, de la crisis que no cesa, a pesar de todas las pruebas de estrés que aseguran que nuestro sistema financiero tiene un montón de músculo.

Pero en fin, a cuento del éxito del fútbol español, que tan felices nos ha hecho a los "españolitos" normales, quiero rescatar para la memoria del cinéfilo una película brasileña más o menos reciente, que abunda en la idea de los éxitos en un Mundial como bálsamo para suavizar la dura realidad. Me refiero a El año que mis padres se fueron de vacaciones, que vi no hace mucho, y que describe las tribulaciones de un chaval al que sus padres dejan con el abuelo -que muere inesperadamente-, a un mes del Mundial de Fútbol de México. La tardanza de los padres en volver, en medio de una atmósfera política convulsa, se hace más llevadera gracias a las hazañas balompedísticas de Pelé, Tostao y compañía. ¿De qué me suena esto?

Lo último del mundo del cine

¡Hola, soy Hal21, tu androide experto en películas!
HAL21 Chatbot