Los aficionados a fijarse en los títulos de crédito de las películas, especialmente de las americanas, están acostumbrados a tragarse un “chorizo” de
Los aficionados a fijarse en los títulos de crédito de las películas, especialmente de las americanas, están acostumbrados a tragarse un “chorizo” de rótulos donde aparecen productores, productores ejecutivos, productores asociados, coproductores, productores ‘molones’ –esto es broma, pero no mucho...–, etcétera. Como en ningún sitio están definidas con precisión las diferencias entre unos y otros, lo cierto es que, al menos en Estados Unidos, el título de productor es un cajón de sastre que se concede a cualquiera que ha echado una mano a una película, o que es primo del hermano de... Tengo la sensación de que en España también se puede nombrar productor a cualquiera, pues un amigo mío que ha participado en el guión de una película me comentó que era poseedor del flamante título de productor ejecutivo por haber renunciado a su sueldo como guionista, a la espera de recibir posibles beneficios de la explotación comercial.
El caso es que el Sindicato de Productores (PGA) en Estados Unidos quiere poner un poquito de orden en medio de tanto “choteo”, o eso asegura al menos el New York Times. La idea del PGA es conseguir un arbitrio de modo que ellos sean los que diluciden quién merece un crédito como productor en una película, al estilo de lo que viene haciendo el Sindicato de Escritores (WGA) en el apartado de guión. La cosa empezaría a funcionar el año que viene, pero de momento hay un “pequeño” inconveniente. Ninguno de los grandes estudios (Fox, Disney, Sony, Universal, Paramount, Warner) se ha pronunciado sobre el tema, y es que más de uno y más de dos ejecutivos se podrían quedar con un palmo de narices al no obtener créditos en la películas con la facilidad de antaño. Cualquiera se “moja” en cuestión tan delicada, donde muchos viven del cuento, engordando injustamente currículum.
Hay que recordar que la Academia de Hollywood ya limitó el número de personas que pueden recibir el Oscar a la mejor película, que se entrega a los productores, ante tanto "overbooking".
