Hace tres años nacieron los premios Gaudí, que otorga la Academia Catalana de Cine. Vaya por delante el dato de que corre sangre catalana por mis
Hace tres años nacieron los premios Gaudí, que otorga la Academia Catalana de Cine. Vaya por delante el dato de que corre sangre catalana por mis venas, de la que estoy muy orgulloso, pero la verdad, me parece que el cine catalán o en catalán no da para tanta institución emperifollada. En realidad, hasta cuesta hacer una selección medianamente razonable de candidatos del cine español a ser premiados con los Goya –véase la lista, con casos tan insólitos como que compiten las únicas películas animadas que se han hecho en la categoría correspondiente, sencillamente no hay más, o lo difícil que ha sido dar con una actriz que haga un trabajo absolutamente indiscutible, este año había mejores papeles para ellos–, no digamos con el cine catalán. De modo que de entrada ocurrió lo razonable, que Pan negro arrasó, en la práctica porque tampoco había mucho más donde elegir-
Y de pronto, estalla la polémica, que si de algo ha servido, es para dar a conocer unos premios que hasta la fecha sólo los muy cinéfilos conocían, y no todos. Si hace unos años con los Goya se hablaba de los mensajes de José Luis Garci, pidiendo el voto de modo algo heterodoxo, lo de los supuestos anónimos de la productora Kaplan es de antología del disparate. Copio uno de ellos, y dejo un link para el que quiera solazarse un rato, las risas están garantizadas: “Os escribo porque necesitamos vuestra ayuda. Se acercan los Gaudí, los premios del cine catalán, y estaría muy bien que os hicierais socios de la academia, por lo menos este trimestre. Lo de los Gaudí está siempre muy cantado, hay muchos intereses, y si vosotros os hacéis académicos sumaremos bastantes para poder votar las pelis de Salomón y así poder seguir trabajando y haciendo películas juntos”. En los distintos mails se intenta asegurar el voto, y, todo un detalle con la fama de ‘agarrados’ que se arrastra en Cataluña, se indica que quien no pueda pagar la cuota de académico no debe preocuparse, ya lo solucionarán, lo importante es gana
Desde Kaplan se niega el escándalo, y sus representantes legales han manifestado que “es radicalmente falso que desde la compañía o por parte de alguna persona vinculada con ella se haya realizado acto alguno para tratar de influir en la votación de los citados premios o en las decisiones de sus miembros”. Se señala que algún desconocido ha entrado en su servidor propagando los mails de la discordia, pero resulta difícil de creer tan elaborada conspiración hackeriana, que merecería un Gaudí al mejor guión origina
Salomon Shang, director de la mayoría de las muy minoritarias películas que produce Kaplan como La leyenda del innombrable o Cinéclub, ha sido más contundente al responsabilizar a un “psicópata” de la confección de los anónimos. Además ha vertido acusaciones contra la Academia Catalana y su presidente Joel Joan por no salir en su defensa. Ciertamente todo es raro, rarito, porque vamos, si algún título de Kaplan hubiera arrasado en los Gaudí, ciertamente habría dejado a todo el mundo boquiabiert
En fin, todo un bochornoso culebrón, digno de ser discutido en el Senado español... con traducción simultánea, claro está.
