Toda persona relacionada con el “business” en el mundo del cine está atenta estos días a las evoluciones de una empresa de alquiler de películas
Toda persona relacionada con el “business” en el mundo del cine está atenta estos días a las evoluciones de una empresa de alquiler de películas estadounidense llamada Netflix. En un país tan grande como EE.UU. esta compañía arbitró un eficaz sistema para alquilar películas en VHS, DVD y Blu-ray, por la que uno pagaba una tarifa plana mensual y hacía una lista de películas que deseaba ver, que periódicamente llegaban a casa por correo postal. Cuando una era devuelta, llegaba la siguiente.
Los tiempos cambian, y el soporte físico ya no es lo que era. Ahora las películas están en la nube de internet, y aún más lo estarán en el futuro. Netflix lo ha sabido ver, y ha traslado su negocio físico a la red. De nuevo hay tarifa plana, 7,99 dólares al mes, para poder visionar películas on line en streaming, o sea, sin necesidad de descarga.
Hasta aquí, nada de particular, porque muchas compañías en todo el mundo, también en España –ahí están Filmin, ADN Stream o Picbox para demostrarlo– intentan cosas parecidas. La noticia es que Neftlix exhibe pingües beneficios. La empresa acaba de hacer públicos los resultados del primer cuatrimestre de 2011, y asegura que ha ganado 60,2 millones de dólares, y que ha alcanzado en dicho período 3,3 millones de suscriptores, una cifra que da vértigo, pues según asegura el ejecutivo Reed Hastings, anteriormente esa cifra tardaron cuatro años en alcanzarla.
Los buenos resultados han empujado a los responsables de Netflix a aventuras como la compra de los derechos exclusivos de la serie House of Cards, y también ha llegado acuerdos para ofrecer Mad Men y Glee. En cambio, hay canales de cable que tienen miedo de ofrecer sus series a Netflix, lo que podría poner en peligro la continuidad de dichos canales.
En cualquier caso, el caso Netflix, con una tarifa muy asequible, parece señalar el camino del cine on line. Lo que hay que ver es si hay tajada para muchas más compañías, y cómo se puede trasladar este modelo a otros mercados en un mundo globalizado.
