El 16 de marzo se estrena en España “La muerte de Stalin”, de Armando Iannuci, que cuenta con Jason Isaacs, Olga Kurylenko y Steve Buscemi.
Sátira de la época de la Guerra Fría, reconstruye con mucho humor negro las luchas de poder tras el deceso del sanguinario líder de la URSS. Pero esto no ha gustado demasiado a las actuales autoridades rusas. Tras una proyección cerrada de la película el lunes para miembros de la industria cinematográfica local, y miembros de la Duma, la cámara baja del parlamento, el Ministerio de Cultura ha decidido revocar la licencia de exhibición.
Al parecer, la medida se ha tomado porque varias figuras públicas se han quejado del film, ya que en su opinión “distorsiona los acontecimientos históricos” y “se burla de los símbolos soviéticos”. “Nunca he visto una película más despreciable”, comenta la diputada Yelena Drapeko, que asistió al pase. “Es una completa calumnia, una provocación destinada a persuadirnos de que nuestro país y nuestra gente son horribles, y nuestros gobernantes idiotas”.
En septiembre, el Partido Comunista de Rusia, actualmente la segunda fuerza más votada, pidió la prohibición del film porque “desacredita al fallecido Iósif Stalin”. Pero en ese momento, no se les hizo caso.
