Disney vuelve a demostrar que la fórmula de la nostalgia sigue siendo una mina de oro. El remake en acción real de Lilo & Stitch ha conseguido un despegue espectacular en taquilla, duplicando la recaudación del último título de la saga Misión Imposible, protagonizado por Tom Cruise.
El regreso del travieso extraterrestre Stitch y su inseparable amiga hawaiana Lilo ha conquistado al público en su primer fin de semana, con una recaudación mundial de 304.2 millones de dólares en todo el mundo hasta el domingo, 145.5 millones de ellos en ventas en Canadá y Estados Unidos.
En comparación, Misión Imposible: Sentencia final ha quedado rezagada con apenas recaudó 190 millones de dólares en todo el mundo, 63 millones de ellos en Estados Unidos y Canadá.
Apuesta segura y corazón
El éxito de Lilo y Stitch no sólo responde al empuje emocional de una generación que creció con la cinta de 2002, sino también a una campaña de marketing cargada de encanto, centrada en valores como la familia, la diversidad y el sentimiento de pertenencia. Además, el cuidado diseño de Stitch en versión CGI ha sido especialmente aplaudido por los fans, que temían un desliz digital como el que sufrió Sonic en su momento.
Mientras tanto, la nueva entrega de Misión Imposible ha acusado el desgaste de la fórmula. Aunque técnicamente impecable, muchos espectadores y críticos han señalado una falta de innovación narrativa y fatiga en la saga.
Disney, por su parte, no solo celebra un nuevo acierto en su línea de remakes, sino que ya planea la secuela. Porque si algo ha quedado claro este fin de semana es que, por mucha misión que le encarguen a Ethan Hunt, ohana significa familia, y la familia ha decidido volver al cine.
