Zona friki
“Guardianes de la galaxia”, nostalgia futurista
Llega a los cines Guardianes de la galaxia, una peli que nos hacía bastante ilusión a los más friquis seguidores de Marvel, porque sus personajes no son ni mucho menos populares (todo el mundo sabe quién es Spider-Man, pero al pobre Star-Lord no le conocen ni en su casa a la hora de comer), y también porque los que no tenemos vida y sólo leemos comics nos sentimos identificados de alguna manera con esta panda de segundones, que en la famosa editorial son los equivalentes a Ringo Starr, Art Garfunkel, Federico Engels, Alaska en Alaska y Mario o Felipe cuando va con Letizia.
Muchos colegas de la información y crítica cinematográfica se temían lo peor, hartos del aluvión de superhéroes. Y no me extraña, ha habido tantas pelis últimamente en plan identidad secreta y tipo que por accidente se convierte en supervillano y destroza Nueva York, que el otro día vi una comedia romántica y me pareció fresca y original. Pero lo cierto es que a pesar de la etiqueta marveliana, Guardianes de la galaxia no es otro film de superhéroes. Se parece más a La guerra de las galaxias, con un Star-lord que bebe de Han Solo y el arbóreo Groot, que trae a la memoria a Chewbacca.
Pero insisto, en el fondo Guardianes de la galaxia entretiene, sobre todo porque sus golpes de humor son bastante eficaces. Impagable la broma que hace referencia a Footloose.
¿Footloose? Sí, bueno, porque el film tiene una destacable particularidad. Aunque se puede calificar como futurista en realidad mira al pasado, pues abundan las referencias a los 70 y 80, sobre todo musicales; desata la nostalgia cual tele en blanco y negro con botón de UHF. Por si esto fuera poco, la secuencia de propina de después de los créditos trae a la memoria una de las peores experiencias fílmicas de nuestra infancia. Quedaros a ver minutos y minutos interminables de títulos de crédito para horrorizaros.
Mariel Hemingway, prostituta con corazón
Mariel Hemingway y Sophia Adler encabezarán el reparto de "Holy Whore", la nueva película independiente de la directora Deborah Kampmeier.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.