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Biografía

Peter Jackson

Peter Jackson

58 años

Peter Jackson

Nació el 31 de Octubre de 1961 en Pukerua Bay, North Island, Nueva Zelanda

Premios: 1 Oscar (más 1 premios y 1 nominaciones)

El neozelandés que se comió Hollywood

09 Diciembre 2009

Se puede afirmar ya que ha hecho historia, al encabezar una generación de cineastas ‘friquis’, apasionados del género fantástico y el terror, que filman esas mismas historias que les han hecho soñar. Pocos directores son capaces de concebir planos que expresen mejor lo que él necesita y narrar con mayor economía de medios. Viene de Nueva Zelanda, es grandote y barbudo, y se llama Peter Jackson.

Nacido el 31 de octubre de 1961 en Pukerau Bay, una pequeña ciudad costera de Nueva Zelanda, Peter Jackson es el hijo único de Bill y Joan, un matrimonio de inmigrantes ingleses. Cuando era muy pequeño, una amiga de sus padres quedó deslumbrada ante la pasión que el chico ponía en el uso de las cámaras de fotos, y a las instantáneas que sacaba. Decidió regalarle una cámara de super 8. Ignoraba que había creado un monstruo. Fue entonces cuando el joven Jackson empezó a liar a sus amigos para filmar sus propias historias en formato de cortometraje.

Desde muy pequeño Jackson era capaz de inventar sofisticados efectos especiales, para disimular su falta de presupuesto. Por ejemplo, en un corto titulado “World War Two”, rodado cuando era adolescente, consiguió hacer creíbles los disparos de las armas de fuego mediante una técnica que consistía en perforar pequeños agujeros en el celuloide, de forma que parecían auténticos.

A los 9 años vio la película que le cambiaría la vida, King Kong (1933), que le dejó tremendamente fascinado. “Si no la hubiera visto, puede que ahora no fuera director”, ha comentado. Peter Jackson se convirtió desde muy joven en apasionado del cine fantástico, y admirador incondicional de Ray Harryhausen, el maestro del “stop motion”. Y por supuesto devoraba las obras literarias más significativas del género, como por ejemplo los libros de J.R.R. Tolkien.

Jackson tenía claro que era muy difícil llegar a ser cineasta en Nueva Zelanda, y mucho más en el campo del cine fantástico, que era lo que le gustaba. Resignado, se buscó un trabajo en el departamento de litografía de un periódico. Pero no renunció a su pasión, y siguió filmando en plan ‘amateur’, en sus ratos libres. Fue así como poco a poco, durante las vacaciones de verano y los puentes, llevó a cabo el rodaje de Mal gusto, protagonizada por sus conocidos. Como no tenía más amigos, tuvo que renunciar a incluir a más personajes, y acabó interpretando él mismo al ya legendario Derek ‘el pierdesesos’.

A pesar de su falta de medios y de su tono gamberro –es un film gore, de humor negro extremo– demostraba sin duda que Jackson estaba destinado a rodar grandes cosas. Llegó a exhibirse en el Festival de Cannes, y fue distribuido en diversos países, entre ellos España, transformándose en poco tiempo en un título de culto para los apasionados del cine sangriento.

Convertido en un profesional, Jackson pudo dejar la litografía y concentrarse en su carrera como cineasta. Puso en marcha El delirante mundo de los Feebles, la peor cinta de su filmografía, protagonizada por unos personajes deudores de los Teleñecos, pero con un tono salvaje, e introduciendo sexo y palabras malsonantes. A pesar de algún hallazgo aislado, el film tenía muy poca gracia.

A continuación, Peter Jackson se consagró como autor “underground” con la brutal cinta Braindead , que llegó a estar una semana en las carteleras españolas con el delirante título de Tu madre se ha comido a mi perro, pero que alcanzó una gran popularidad, sobre todo cuando fue editada en vídeo. “Es un loco genial. Está lleno de ideas que chocan muchísimo, pero  es una persona muy divertida”, me comentó personalmente la actriz española Diana Peñalver, escogida por Jackson para interpretar a Paquita, emigrante que en la versión original insultaba en su lengua natal. “Me pasaba el día cubierta de sangre artificial”, explicaba sorprendida de haberse visto envuelta en un rodaje tan poco convencional.

Sus excesos sangrientos alejan el film de la mayoría  del público. Pero acabó por completo con el género gore, ya que es absolutamente imposible hacer una cinta con más humor negro, y más sangre que ésta. Para los incondicionales que acepten las reglas del juego, algunas secuencias son antológicas, como aquella en la que la madre de Lionel –el protagonista–pierde una oreja, que se le cae en las natillas. Imposible volver a comer natillas desde entonces. El cura karateca también era bastante simpático. En general predominan los gags al estilo slapstick, pero exagerando la violencia.

Después de Braindead, Jackson había demostrado su talento pero parecía destinado a ser un cineasta de serie B relegado a las minorías, como por entonces lo era también Sam Raimi, otro cineasta curtido en el género, que aún no había dirigido Spider-Man. Sin embargo, Jackson fue tan inteligente que en lugar de seguir explotando el filón, cambió radicalmente de registro.

Si Braindead mostraba decenas de asesinatos brutales, pero con humor, y sin detenerse en explicar las consecuencias, su siguiente película, Criaturas celestiales, iba a ser el extremo contrario. Sólo iba a mostrar un asesinato, pero éste iba a ser tan crudo y realista que debía poner los pelos de punta al espectador. Se basaba en el caso real de Juliet Hulme y Pauline Repier, dos adolescentes que inventaron su propio mundo mágico, y que conmocionaron a la opinión pública neozelandesa cuando acabaron con la vida de la madre de una de ellas en los años 50. El film pasará a la historia por haber sido el primer largometraje de cine de Kate Winslet, que con su talento deslumbró al público a nivel internacional.

Fue entonces cuando Hollywood se fijó en Peter Jackson. El director y productor Robert Zemeckis buscaba nuevos talentos a los que apoyar. Contactó con Jackson que aceptó trabajar para él siempre y cuándo pudiera no moverse de Nueva Zelanda. Y no sólo por comodidad, y por trabajar con su propio equipo, sino que Jackson le ofrecía a Zemeckis abaratar terriblemente los costes de producción, pues los técnicos cobraban menos que en Estados Unidos.

Fue así como nació Agárrame esos fantasmas, aún deudora de la etapa gore de Jackson, pero un poco más suavizada, y que recuperaba al actor favorito de Zemeckis, Michael J. Fox, que había quedado relegado al olvido, pero que ese mismo año, 1996, también tenía un papel destacado en Mars Attacks!, de Tim Burton

Fue el propio Jackson quien se empeñó en llevar al cine un libro que le apasionaba, El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien, tarea que por aquel entonces parecía imposible, y que además había dado lugar a una aventura fallida, cuando Ralph Bakshi rodó la versión animada, pero nunca pudo finalizar la segunda parte, por falta de éxito. Así las cosas parecía imposible volver a poner en marcha otra adaptación.

Con sus ideas, Jackson conquistó a los ejecutivos de New Line, aunque intentaban imponerle variaciones de la obra original que no le gustaban nada. Por ejemplo, le daban luz verde si convertía los libros en dos partes, pero él luchó hasta el final para hacer tres, una por libro, y por ser lo más fiel posible a Tolkien.

El resultado entusiasmó desde el primer momento, pues desde que aparecieron las primeras fotos de El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo, los apasionados de Tolkien, y el público en general, se dieron cuenta de que estaban ante un proyecto muy especial. El propio Jackson se encargó de convertir los libros en guiones cinematográficos junto a su mujer, Fran Walsh, y a Philippa Boyens, experta en la obra del escritor británico. “Lo que más me gusta de esta profesión es escribir. Muchísimo más que dirigir. Es una maravilla eso de poder escribir en casa, en el sofá o en la cama, en las frías montañas de Nueva Zelanda, frente a la calefacción, sin tener que pensar todavía dónde se rodará la escena”, ha confesado Jackson.

Once Oscar obtuvo la última entrega, El Señor de los Anillos: El retorno del rey, en reconocimiento al conjunto de la trilogía. El propio Jackson recogió tres, los relativos al guión, director y película, puesto que también era uno de los productores.

Convertido en el cineasta de moda del momento, Jackson pudo hacer realidad uno de sus sueños, rodar un remake de King Kong, el film que le había apasionado desde su infancia. A pesar de su metraje excesivo, no cabe duda de que tiene momentos de gran vigor visual.

Quizás para reponerse de tanta superproducción de enorme presupuesto, Jackson escogió rodar The Lovely Bones, adaptación de la novela de Alice Sebold, titulada en España ‘Desde mi cielo’. Saoirse Ronan interpreta a una adolescente asesinada que va a parar a un mundo intermedio entre el cielo y la tierra.

Peter Jackson ha destacado también en el terreno de la producción. Avaló el corto Valley of the Stereos, la divertida historia de un amante de la paz y la tranquilidad, que vive en plena naturaleza. La única casa que hay en el vecindario está en venta, y acaba siendo comprada por un ruidoso apasionado de la música estridente... Jackson también apoyó como productor al sudafricano Neill Blomkamp, autor de District 9, un film de extraterrestres marginados que ha tenido un enorme éxito.

Con La verdadera historia del cine, Jackson triunfó en el terreno del falso documental. Codirigido por él junto a Costa Botes, el propio Jackson aparecía en pantalla como narrador, explicando las hazañas de Colin McKenzie, un pionero del cine neozelandés que había puesto en marcha impresionantes hallazgos antes que David W. Griffith, pero que había acabado en el olvido. Allí donde el film era emitido, numerosas personas acababan convencidas de que Griffith no había sido el gran pionero del Séptimo Arte. Una última travesura de un cineasta que al fin y al cabo viene del cine ‘gamberro’.

El cineasta no descansa. Prepara una adaptación al cine de las aventuras de Tintín, uno de los personajes más conocidos de las viñetas, junto con Steven Spielberg. Mientras que Spielberg dirige la primera parte, Jackson será el responsable de la secuela. “En cada nuevo proyecto pongo la misma ilusión que cuando empezaba a rodar”, explica Jackson.

Oscar
2004

Ganador de 1 premio

Nominado a 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
The Beatles: Get Back

2020 | The Beatles: Get Back

Ellos nunca envejecerán

2018 | They Shall Not Grow Old

Primer trabajo como realizador de Peter Jackson, tras una pausa de cinco años después de concluir El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos. Tras haber dedicado muchos años a la Tierra Media de J.R.R. Tolkien, al neozelandés le sienta muy bien acometer un proyecto muy distinto, su primer documental, descontando el ‘mockumentary’ La verdadera historia del cine, donde presentaba hechos ficticios como verdaderos. Se trata de una apasionante ilustración de la I Guerra Mundial, conflicto que apasiona al cineasta, ya que su abuelo luchó con el ejército británico, y él mismo posee una colección de vehículos militares de la época. La cinta le fue encargada por 14-18 Now, comisión del gobierno británico destinada a homenajear a los soldados de la Gran Guerra, con motivo del centenario de su finalización, en 2018. Ellos nunca envejecerán se compone de una selección de imágenes a partir de seiscientas horas de filmaciones y otras cien de grabaciones de los combatientes, realizadas en su día por BBC. El montaje permite ver y escuchar lo que ocurrió, en orden y con múltiples narradores. La narración comienza en blanco y negro, con el recuerdo de cómo los jóvenes –nunca grandes generales, sino soldados rasos– se alistaron, muchos de ellos mintiendo sobre su edad, tuvieron que ponerse uniformes y botas que muchas veces no eran de su talla, y se trasladaron a Bélgica con un ingenuo entusiasmo que pronto se daría de bruces con la realidad. Una vez en su destino, impresiona que Jackson haya optado por ampliar la pantalla, pasando al color, al más puro estilo El mago de Oz. Para ello se ha realizado una minuciosa labor de restauración; con su perfeccionismo habitual, el autor de El Señor de los Anillos se rodeó de expertos que le han asesorado en detalles como la apariencia de los botones de los trajes. Recurrir a este procedimiento ha levantado una enorme polémica entre puristas, tan enfadados como si hubiera coloreado el Guernica. Si se acepta que se trata de una manipulación (como en el fondo cualquier trabajo fílmico), que se añada música o que se presente imágenes de combatientes que van al frente con pasajes que en realidad muestran entrenamientos, se llega a la conclusión de que todo resulta válido porque mete al espectador en la piel de los verdaderos protagonistas.

7/10
El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

2014 | The Hobbit: The Battle of the Five Armies

Broche de oro para la trilogía de Peter Jackson basada en la novela de J.R.R. Tolkien, un gran logro fílmico más allá de la realidad de que este cuento no posee la misma entidad de El Señor de los Anillos, por mucho que el director y sus tres coguionistas se empeñen esmeradamente en la tarea. Smaug, el dragón, dispuesto a asolar la Ciudad del Lago, no es el mayor de los problemas que amenazan a la Tierra Media, pues el enano Thorin Escudo de Roble está cegado por las riquezas que encierra la montaña de Erebor, y está dispuesto a defenderlas con las armas de elfos y hombres, antes que compartir con ellos lo que es justo. Un ejército de orcos y la amenaza en la sombra de Sauron abrirá los ojos a unos y otros, y no tendrá parte pequeña en el nuevo enfoque de la situación un mediano que solía vivir cómodo en un agujero, llamado Bilbo Bolsón. Un guión bien trenzado, donde la ambición del oro ocupa el lugar que en El Señor de los Anillos tenía el atractivo fatal del Anillo Único, y en que la amistad, el amor, y el aprecio del hogar son poderosas razones por las que actuar con espíritu de sacrificio, es plasmado en vistosas imágenes por el director neozelandés, que imprime un formidable aire épico a las escenas de la gran batalla, incluidos los duelos individuales, verdaderamente sobrecogedores y de enorme fuerza visual. Jackson, Fran Walsh, Philippa Boyens y Guillermo del Toro tienen el mérito de conjugar una acción trepidante, cuyo desarrollo se entiende perfectamente, con un buen perfilado de los personajes, donde destacan Martin Freeman y Richard Armitage, las escenas que comparten como Bilbo y Thorin tienen fuerza, bien bañadas por la humanidad que puede desprender una simple bellota encerrada en una mano. Las diferencias entre elfos, enanos y hombres se dibujan bien, con la cabezonería de no ceder un ápice en las respectivas posiciones, e incluso la subtrama del inventado triángulo amoroso de la elfa Tauriel, que implica a otro elfo y a un enano y supone un claro riesgo, se resuelve bien. Se incluye algún desahogo humorístico con el traicionero Alfrid, y Jackson se permite algún momento de diversión con el bestiario de criaturas malignas, aunque es el tono épico con apuntes de entrañable camaradería lo que domina. Una vez alcanzado el momento climático, el epílogo en la Comarca, y el enlace con lo que contará El Señor de los Anillos, están bien concebidos.

7/10
El hobbit: La desolación de Smaug

2013 | The Hobbit: The Desolation of Smaug

Segunda de las tres películas en las que Peter Jackson ha dividido la trama de "El hobbit", primera de las novelas en las que el británico J.R.R. Tolkien desarrolló su universo mitológico. El hobbit: La desolación de Smaug mantiene una absoluta unidad con su predecesora, pues se nota que como en el caso de El Señor de los Anillos, se han rodado todas las entregas de un tirón, antes de someter las imágenes a un largo proceso de postproducción. El hobbit: La desolación de Smaug retoma a los protagonistas, el hobbit Bilbo Bolsón, y sus acompañantes, que tras escapar de Azog, rey de los orcos de Moria, continúan su viaje hacia Erebor, para enfrentarse al dragón Smaug y recuperar el tesoro y el hogar que antaño perteneció al pueblo enano. Para llegar hasta allí se impone atravesar el Bosque Negro, hogar de los elfos silvanos, cuyo monarca, Thranduil, muestra un especial desprecio hacia los enanos. Se nota, más que en su trilogía predecesora, que Jackson ha estirado demasiado el chicle, al sacarse de la chistera tres películas de un único libro, muy inferior en número de páginas a su continuación. Aunque empieza con el ritmo adecuado y mucha acción, El hobbit: La desolación de Smaug acaba alargándose demasiado, en elementos como la subtrama de la búsqueda del Nigromante por parte de Gandalf y Radagast, y sobre todo en el tramo final. Pesa también a veces cierta sensación de estar viendo más de lo mismo, que se habría evitado con el cambio de director con el que amagó Jackson antes de iniciar el rodaje, cuando estaba en el proyecto Guillermo del Toro, que habría desarrollado una visión un tanto distinta. Tal y como han quedado las cosas, ni el film aporta nada a la carrera de Peter Jackson, ni Jackson suma mucho más al mundo de J.R.R. Tolkien. Matizado esto, resulta bastante evidente que no decepciona ni mucho menos. El hobbit: La desolación de Smaug logra la necesaria espectacularidad con secuencias como la huida de los protagonistas en los barriles, y sobre todo a través del meritorio esfuerzo técnico que ha supuesto la creación del dragón Smaugh. Además, la recreación de escenarios 'tolkienanos' resulta memorable, especialmente la ciudad del Valle, junto a la montaña de Erebor, un antiguo punto comercial importante, actualmente en decadencia, donde transcurre gran parte de la acción. Para darle entidad propia a esta entrega, el equipo de guionistas, nuevamente formado por el propio Jackson, su esposa Fran Walsh, la experta en Tolkien Philippa Boyens, y el citado Del Toro, han subrayado la importancia de la Piedra del Arca, el mayor tesoro robado por Smaug a los enanos, que como saben quienes hayan leído la novela será objeto de desavenencias entre las razas que deberían estar unidos frente a las amenazas oscuras. Gracias a un prólogo en Bree (Peter Jackson realiza un cameo como ciudadano de este lugar, al igual que hizo en El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo), donde Thorin habla con Gandalf sobre esta gema, El hobbit: La desolación de Smaug adquiere un subtexto en torno a la reconciliación y la unidad de quienes deberían estar juntos para afrontar el futuro, presente también en la sugerida y poco propia del universo 'tolkieniano' atracción entre la elfa Tauriel (excelente trabajo de Evangeline Lilly, conocida por Perdidos) y uno de los enanos. En cuanto a las interpretaciones, poco queda decir sobre la apropiadísima elección de Martin Freeman, un excelente Bilbo Bolsón, que hace gala de detalles sorprendentes como el movimiento de los pies. Lo mismo ocurre con el trabajo de actores como Richard Armitage y el resto de enanos, al mismo nivel que en el film anterior, y de los veteranos de la saga, como el gran Ian McKellen (Gandalf) y los recuperados un tanto artificiosamente Orlando Bloom y Cate Blanchett. Entre los recién llegados, cabe citar a Luke Evans, un bardo muy bien defendido, a pesar de que en principio se desconoce si será leal o no a los protagonistas, y a la anteriormente referida Lily. En la versión original se puede disfrutar –como Smaug y el Nigromante– de la profunda y apabullante voz de Benedict Cumberbatch, compañero de Freeman en la excelente serie Sherlock.

7/10
El hobbit: Un viaje inesperado

2012 | The Hobbit: an Unexpected Journey

Bilbo Bolsón es un hobbit de la Comarca, que como todos los suyos ama la vida hogareña, las fiestas y los amigos, la paz y la tranquilidad. Pero un día llama a su puerta el mago Gandalf, que para Bilbo es sólo un recuerdo de la infancia, el tipo que organizaba en el solsticio de verano unos magníficos fuegos artificiales. Hombre sabio que escudriña en el interior de las personas, cree que Bilbo es justo el hombre que necesitan trece enanos liderados por Thorin Escudo de Roble, quienes, despojados tiempo atrás por el dragón Smaug y los trasgos de todo lo suyo, vagan sin poder llamar a ningún sitio su hogar. En efecto, los trece enanos planean viajar a la Montaña Solitaria para recuperar sus antiguas posesiones, actualmente en poder de Smaug. Se ha hecho esperar la adaptación de “El hobbit”, la primera obra de J.R.R. Tolkien situada antes de los acontecimientos de “El Señor de los Anillos”, convertida en trilogía de películas dirigidas por el neozelandés Peter Jackson. Aquí, tras amagar con confiar la dirección a Guillermo del Toro, finalmente el mexicano figura como coguionista con el propio Jackson, Philippa Boyens y Fran Walsh, poniéndose él finalmente detrás de la cámara. Si “El Señor de los Anillos” daba claramente para tres películas, e incluso para seis, se hacía necesario suprimir pasajes de la obra de Tolkien, aquí claramente la decisión de entregar tres filmes se antoja exagerada y descaradamente comercial, lo que obliga a estirar las escenas de acción, batallas muy espectaculares y bien rodadas, pero que apabullan. Ello más la invitación a personajes de “El Señor de los Anillos” que no aparecen en “El hobbit” de Tolkien, pero que aquí tienen su papel, medianamente justificado. Dicho lo anterior, y pese a que el film se hace largo, hay que reconocer que El hobbit: un viaje inesperado es, además de un gran espectáculo donde al carácter de cuento se le aplican proporciones épicas de gran “scope” en muchos pasajes, una película fiel a Tolkien en lo esencial. El amor por el hogar, dulce hogar; el perdón a los enemigos, mayor muestra de coraje que rebanarles el pescuezo; el heroísmo cotidiano y salido del corazón de los pequeños –¿o habría que decir “medianos”?–, de mayor valor que los combates vistosos guiados por la furia. Estos elementos conceden gran parte de su grandeza al film, al igual que los divertidos momentos humorísticos, bien trenzados. Aunque muchos espectadores se quedarán sobre todo en los magníficos paisajes neozelandeses, las criaturas como orcos, trasgos y águilas, o lo que se esconde en las entrañas de la Tierra, al final lo que cuenta son las emociones que transmiten los personajes, bien presentes en los intercambios entre Gandalf y Bilbo, Bilbo y los enanos, en particular Thorin, o Gandalf y cierta dama élfica, y, por supuesto, Bilbo y Gollum. Martin Freeman como Bilbo se revela una magnífica elección para el papel protagonista.

7/10
The Lovely Bones

2009 | The Lovely Bones

1973. Los Salmon -un matrimonio con tres hijos- conforman una familia feliz. La hija mayor, Susie, de 13 años, está experimentando su primer amor, pero todas sus ilusiones se ven truncadas por el encuentro en descampado con un extraño, vecino de su misma calle, que con taimadas artimañas acaba matándola. Va a parar entonces a una especie de mundo intermedio, entre la tierra y el cielo, donde sentimientos de rabia, tristeza y venganza dominan su corazón, junto al cariño por la familia y aquel incipiente amor juvenil que ha dejado atrás. Desde ahí se produce una singular relación entre Susie y su destrozada familia, a la que cuesta seguir adelante, entre otras cosas porque no se ha encontrado el cadáver, además de que la policía no tiene ninguna pista de quién podría ser el asesino. Adaptación de la popular novela de Alice Sebold, con guión de Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson, y dirección de este último, o sea, el equipo responsable de la trilogía de El Señor de los Anillos. Jackson demuestra una vez más su increíble pericia como director, sobre todo a la hora de crear tensión, véase el encuentro de Susie con el vecino, o la incursión de la hermana en la casa. También sabe manejar bien las tenues conexiones entre el mundo terrestre y el nuevo 'hogar' de Susie, que se producen de un modo sutil, sin que esto impida que el espectador las detecte; y juega bien al contraste entre lo luminoso, una fotografía de alegres colores, y lo tenebroso. En cuanto a la concepción del mundo ultraterrenal, pueden ponerse 'peros'. Ciertamente hay imágenes poderosas -resultan increíbles esas botellas de cristal, con barcos en su interior-, pero otras son más propias de las típicas postales de Unicef, en algún momento uno tiene la sensación de empacho de efectos digitales. Tiende Jackson con frecuencia a la desmesura, también en el metraje, realmente no había necesidad de que exceder las dos horas de duración. La temática del film y sus desafíos de puesta en escena pueden recordar a Criaturas celestiales, pero sin duda el planteamiento temático es muy diferente, aquí, dentro de la desgracia, priman el amor y la esperanza, la capacidad de asumir la realidad, por triste que sea, el tándem 'crimen y castigo'. Hay acierto en el reparto, donde destacan especialmente la protagonista Saoirse Ronan, o el irreconocible Stanley Tucci, que encarna al asesino. Si resultan ser buenos apoyos Mark Wahlberg y Rachel Weisz como los padres, o Michael Imperioli como el policía, chirría en cambio el exagerado personaje de la abuela, al que da vida Susan Sarandon.

6/10
King Kong

2005 | King Kong

Tras acometer de modo maestro la difícil adaptación de El Señor de los Anillos, el neozelandés Peter Jackson cumple un viejo sueño de infancia: contar la historia de King Kong que, en su versión de 1933 de Merian C. Cooper, alimentó sus deseos de hacer cine cuando contaba nueve años. El resultado es una notable película, ambiciosa al tratar de ampliar el alcance del original. Para ello, en el guión de Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens, se cuidan con esmero los tramos neoyorquinos que enmarcan la narración, que sirven primero para describir los duros años de la Depresión, y luego para construir el magnífico clímax en el Empire State Building. Entre medias tenemos el viaje en barco que conduce a un equipo de cine a una isla misteriosa, y sus andanzas entre prehistóricas criaturas y terroríficos indígenas. Hay un deseo consciente de Jackson por hacer una gran película, donde no estén reñidos espectacularidad e intimismo: la sombra de Titanic de James Cameron es alargada. Una perfecta recreación de Times Square y los parajes selváticos, no impiden cuidar los personajes, incluidos los secundarios. Envalentonado por la duración de sus filmes tolkienianos, el director vuelve a apostar por el largo metraje. Hay en esto cierto error de cálculo, pues la sencilla trama de aventuras a la vieja usanza, por muy enriquecida que esté, no da para tanto; el film habría ganado con más concisión, sobre todo en la parte ‘jurásica’. No obstante, hay tanta pasión en la realización, que el resultado deslumbra. Naomi Watts compone bien su actriz de vodevil, y la escena ejercitando sus habilidades escénicas ante King Kong, plasma bien la relación entre ‘la bella’ y ‘la bestia’. Adrien Brody saca adelante su galán autor de teatro, obligado a escribir libretos para el cine, valiente a su pesar. Y Jack Black nos hace cómplices de su egoísta entusiasmo, cruce de un Orson Welles juvenil y el John Hammond de Parque Jurásico. El gigantesco gorila rezuma expresividad, labor encomiable del equipo de efectos especiales y del actor Andy Serkis, referencia perfecta para los casi humanos gestos del gorila.

6/10
El Señor de los Anillos: El retorno del rey

2003 | The Lord Of The Rings. The Return Of The King

Cuando una película forma parte de una trilogía, y hace la número tres, un desafío importante para el cineasta es iniciarla con buen pie. Ese tercer título tiene ya a sus espaldas un pasado, un puñado de buenas vibraciones que el espectador ha vivido, pero que quizá están adormecidas. Y se hace preciso despertarlas. Peter Jackson tiene el buen tino de empezar el film recordándonos el pasado de Gollum. Esa desdichada criatura, carcomida por el deseo de poseer el Anillo único, fue tiempo atrás un tipo normal, como cualquiera de nosotros, que se llamaba Smeagol, y que sabía disfrutar de una mañana de pesca en compañía de Deagol, un buen amigo. Explicándonos cómo casualmente, al caer al agua, halló su compañero de pesca ese bonito anillo, Jackson mata dos pájaros de un tiro: nos recuerda que el Anillo está repleto de maldad, que aunque concede a quien lo posee un poder inmenso, corrompe los corazones y empuja al asesinato; y al señalarnos que Gollum no siempre fue un ser repulsivo, el espectador cae en la cuenta del peligro al que está expuesto Frodo Bolsón, el hobbit portador del Anillo. Se nos anticipa que, a pesar de sus buenas intenciones, de llevar su pesada carga hasta el Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, el atractivo creciente que emana del Anillo le está transformando: Frodo empieza a parecerse peligrosamente a Smeagol-Gollum. El film no sólo sigue las evoluciones decisivas de Frodo, acompañado en su incursión a las tierras de Mordor por su fiel compañero Sam Samsagaz, y por el inesperado guía Gollum. Entretanto los que fueron compañeros de la Comunidad del Anillo trabajan a fondo para enfrentarse al todopoderoso ejército de Sauron, el Señor Oscuro. Saben que si Frodo fracasa, todo su esfuerzo será en vano. Pero ellos deben ganar tiempo, poner toda la carne el asador, porque todo lo que hagan es importante cara a la salvación de la Tierra Media. Hasta la más pequeña criatura tiene un papel que cumplir. Por un lado, Aragorn, el legítimo heredero de Isildur, tiene que pensar en asumir sus responsabilidades para reinar en Gondor. Con ayuda del elfo Legolas y el enano Gimli se enfrentará a mil peligros, incluido el de convocar a las tropas del rey de los muertos, que tendrá así ocasión de reparar el perjurio del pasado. El rey Theoden, librado de las malas artes de Saruman, empezará a reunir las tropas necesarias para acudir en ayuda de Minas Tirith. Merry está a su servicio, y Eowyn se destacará en el campo de batalla, siendo la mujer capaz de plantar cara a un Nazgûl. Mientras, Gandalf acude con Pippin a Gondor, para preparar la defensa de Minas Tirith. La tarea no es sencilla, pues Denethor, el Senescal, ha enloquecido de dolor desde que supo de la muerte de su muy querido hijo Boromir. Sometido al influjo de fuerzas oscuras, nunca ha sabido reconocer la valía de su otro hijo, Faramir. Tres horas y media de espectáculo épico ofrece Peter Jackson, durante las cuales se ha de esforzar por trenzar los diferentes hilos narrativos, y lograr que, ante un espléndido y fuerte tejido, el público no se pierda. ¡Y a fe nuestra, que lo consigue! Jackson, gracias a su guión, coescrito con su mujer Fran Walsh, y con Philippa Boyens, nos lleva de un lado para otro con elegancia y precisión, entrando y saliendo de las distintas tramas justo cuando la historia lo requiere. Dice Jackson: “Los personajes principales no se encuentran ni interaccionan uno con otro, lo que es bastante extraño. Así que siempre buscábamos formas de crear conexiones que transmitieran la sensación de que los hechos están ocurriendo simultáneamente, para dar la ilusión de que, aunque no compartan el mismo espacio, existe una coherencia en el devenir de los acontecimientos.” Las escenas de batalla son, una vez más, impresionantes. La batalla de los Campos de Pelennor, con populosos ejércitos, poderosas catapultas, o los sorprendentes olifantes, rodada en los increíbles parajes de Nueva Zelanda, tiene toda la capacidad del mundo para dejar boquiabierto al espectador más reticente. Sin embargo, Jackson usó un truco elemental para no convertir aquello en una serie de escenas de acción llamativas pero rutinarias: “Ninguna escena dura más de cinco minutos. Si no, se convierte en impersonal. Aunque los efectos sean todo lo espectaculares que tú quieras, después de unos minutos de observarlos, deja de importarte. Y tienes que empezar a fijarte en los personajes.” Tan es así, que los guionistas personalizaron incluso a uno de los orcos, con más peso que el resto: Gothmog, que apenas tiene presencia en el libro, nos presta sus ojos para ver la batalla desde el campo enemigo. La espectacularidad del film no impide que Jackson preste una esmerada atención a los numerosos personajes. Aunque precisamente el hecho de contar con tantos, todos con peso, y evitando dar protagonismo absoluto a uno u otro, ha jugado en contra de premios y nominaciones para las actores. De los tres filmes, sólo ha habido una nominación al Oscar para el reparto: la de Ian McKellen, por su composición de Gandalf en el primer film. Pero realmente todos están estupendos, ninguno desentona: Elijah Wood como Frodo, y Sean Astin como el fiel compañero Samsagaz, que lo aguanta todo, están maravillosos. Igual que los otros dos hobbits, Billy Boyd como Pippin (también visto en Master & Commander), y Dominic Monaghan como Merry, y un envejecido Bilbo, que es Iam Holm. El que ha dado un mayor empujón a su carrera ha sido Orlando Bloom, Legolas, que ha rodado luego Piratas del Caribe y Troya; y tampoco ha salido mal parado Viggo Mortensen, que da vida a Aragorn. Luego están John Rhys-Davies (Gimli), Bernard Hill (Theoden), John Noble (Denethor), Sean Bean (Boromir), David Wenham (Faramir), Hugo Weaving (Elrond), y perdón por los que nos dejamos en el tintero. Y entre las chicas, hay tres importantes: Liv Tyler que es Arwen, la amada de Aragorn; Cate Blanchett, la dama Galadriel; y Miranda Otto, que encarna a la guerrera Eowyn. Rematar la historia, oh, qué difícil es. Pero Jackson y cía lo consiguen. El clímax en el Monte del Destino es impresionante, se logra visualizar lo que escribió Tolkien. Y le dan un toque de sorpresa y suspense, cuando las dudas y el atractivo del mal vuelven a surgir con toda su fuerza. Después, hay varios ‘falsos’ finales (el bromista de Billy Cristal, presentador de los Oscar, decía exagerando que había recibido 11 nominaciones, tantos como finales presentaba la peli), necesarios: en la batalla, en la Comarca, en los Puertos Grises. Porque de verdad hemos llegado, como decía Frodo, al “final de todas las cosas”.

9/10
El Señor de los Anillos: Las dos torres

2002 | The Lord of the Rings: The Two Towers

La Comunidad del Anillo, que debía ayudar a Frodo a llevar el Anillo Único al Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, se ha disuelto. Los hobbits Merry y Pippin son prisioneros de los orcos, y un extraño trío (Aragorn, un hombre, Legolas, un elfo, y Gimli, un enano), emprenden una veloz y agotadora carrera con el propósito de liberarles. Pero cada grupo seguirá trayectorias distintas. La pareja de hobbits va a conocer a los ents, unas criaturas que son como árboles gigantes, la mar de ecologistas, y a su jefe Bárbol; y deberán vérselas con Saruman. Mientras que el trío citado se reencuentra con Gandalf, ahora conocido como Gandalf el Blanco. Y deben acudir en ayuda de Théoden, rey de Rohan, que ha caído bajo la pésima influencia de su consejero Lengua de Serpiente. Finalmente Frodo, con su pesada carga a cuestas y en compañía del fiel Sam, se dispone a cumplir su misión; y van a encontrar una ayuda inesperada. La de Gollum, antes Smeagol, que fue portador del Anillo, y que ha hecho de él un ser deleznable, en el que quedan pocos restos de humanidad. Más difícil todavía. El neozelandés Peter Jackson triunfa nuevamente al adaptar la segunda parte de la trilogía de J.R.R. Tolkien. Teóricamente se trata del film más difícil (el primero tiene la ventaja de la novedad, el tercero el de presentar el emocionante desenlace final), pero Jackson ha sabido no enredarse y combina las tres subtramas descritas antes con innegable maestría. A los hermosos paisajes que ya pudimos disfrutar en La comunidad del anillo (nos deja sin resuello la larga carrera de Aragorn, Legolas y Gimli por las espectaculares montañas), se suman espectaculares escenas de batalla nunca vistas, sobre todo la del Abismo de Helm. Desafíos como el del diseño de los ents son resueltos sin ningún problema. La peli fue una vez más nominada al Oscar como mejor película, una verdadera hazaña si se tiene en cuenta la posible tendencia de los académicos a no votar un film cuya primera parte estuvo nominada el año anterior.

8/10
El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo

2001 | The Lord Of The Rings: The Fellowship Of The Ring

Nada menos que 47 años hemos esperado los espectadores para presenciar en la gran pantalla una de las aventuras más fascinantes inventadas por la mente humana. Para los lectores de la novela, El señor de los anillos era mucho más que una historia, formaba parte del ideal de la vida, de la lucha perpetua entre el bien y el mal, una epopeya legendaria a la altura de los grandes mitos clásicos. La noticia de la filmación de una trilogía sobre la misión de Frodo y sus amigos fue sin duda una buena noticia, ya que los fans habían quedado algo desilusionados con la incompleta aunque laudable película en dibujos animados realizada en 1978 por Ralph Bakshi. La nueva versión prometía cerca de 9 horas de aventuras, tres películas correspondientes a las tres partes de la obra original. El estreno mundial de La comunidad del anillo el 19 de diciembre del pasado año se convirtió en el mayor acontecimiento cinematográfico que se recordaba en muchos años y la historia no había hecho más que empezar... Todo arranca en un territorio denominado La Comarca. Allí se celebra el cumpleaños de un hobbit llamado Bilbo (Ian Holm), en otros tiempos gran aventurero. Entre los invitados se encuentra el mago Gandalf (Ian McKellen), que sabe que Bilbo posee un extraño anillo lleno de poder encontrado en uno de sus viajes. Cuando, tras los festejos, Bilbo decide abandonar el pueblo, Gandalf le pide que se desprenda por su bien del anillo mágico. Éste pasará a manos de Frodo (Elijah Wood), el sobrino de Bilbo, quien tras recibir los consejos del mago, deberá a su vez escapar de su casa e impedir que el anillo caiga en manos de Sauron, quien lo busca con ahínco. El anillo en cuestión es de una importancia capital para el destino del mundo, su poder es incalculable y quien lo posea será el dueño de todas las conciencias. Fue forjado por el malvado Sauron, quien ahora quiere recuperarlo para sembrar el mal y reinar sobre todas las criaturas. La única manera de impedirlo es arrojar el anillo en el lugar donde fue forjado, el Monte del Destino, en la tierras de Mordor, dominio de Sauron. Allí se dirigirá Frodo, a quien en diversas etapas de su viaje se le irán uniendo otras criaturas (hobbits, hombres, enanos, elfos) hasta formar un número de nueve. La comunidad del anillo irá recorriendo la Tierra Media, un lugar lleno de sorpresas y peligros, de lugares mágicos y sórdidos y, poco a poco, Frodo irá siendo consciente de la importancia de su misión para el destino del mundo, sobre todo cuando los nueve compañeros tengan que afrontar peligros inimaginables: los repugnantes orcos, los trolls, los temibles nazgul, los peligros enterrados en las minas de Moria, el mismo poder oscuro del anillo… El director neozelandés Peter Jackson (Criaturas celestiales), fiel seguidor de la obra de Tolkien, se hizo cargo de un proyecto que contemplaba la filmación de toda la trilogía en una sola etapa. Esto, por una parte, posibilitó ajustarse al presupuesto de 270 millones de dólares, y, por otra, facilitó la unidad intrínseca de la trilogía, concebida por su creador como una única historia. El resultado es una apabullante aventura visual, rodada con una majestuosidad impresionante gracias a los grandiosos escenarios naturales de Nueva Zelanda. Batallas, persecuciones, romance, traición… Todo lo reúne esta obra filmada con la sensibilidad de quien conoce el excepcional material que tiene entre manos. Cuanta para ello en esta primera parte con un reparto encomiable, sobre todo por su adecuación a los personajes, pero de entre ellos sobresalen con fuerza Ian McKellen en el papel de Gandalf, el joven Elijah Wood en el de Frodo, y Viggo Mortensen en el del humano Aragorn, todo un seguro de vida para el pequeño hobbit portador del preciado anillo.

8/10
Agárrame esos fantasmas

1996 | The Freighteners

Un pícaro cazador de fantasmas, Frank Bannister (Michael J. Fox) se dedica con la ayuda de dos amigos fantasmas a asustar a los vecinos del pequeño pueblecito de Fairwater, para después cobrarles una importante cantidad por librarles de los fantasmas. Sin embargo, una fuerza fantasmal se dedica a cometer unos misteriosos crímenes de los que es culpado el propio Bannister, que deberá escapar de la ley y probar su inocencia. Tras rodar la estremecedora Criaturas celestiales, el realizador neozelandés Peter Jackson fue reclutado por el cine de Hollywood, y realizó este excelente espectáculo fantástico repleto de ideas en su guión y puesta en escena. El mayor hallazgo está en la interpretación de Michael J. Fox, en un papel de perdedor alejado de los estereotipos que interpretaba hasta el momento. La excelente partitura musical es obra de Danny Elfman, colaborador habitual del realizador Tim Burton.

5/10
La verdadera historia del cine

1995 | Forgotten Silver

¿Y si mucho antes de que los hermanos Lumière presentaran el cinematógrafo al público parisino, un oscuro neozelandés llamado Colin McKenzie hubiera inventado el cine? Éste es el genial descubrimiento, a partir de unas latas de celuloide, que presenta el cineasta Peter Jackson. El film, en forma de documental, presenta todas las increíbles ocurrencias de McKenzie para desarrollar el Séptimo Arte, algo que vendría a revolucionar la historia del Séptimo Arte. Si el lector quiere disfrutar completamente de la experiencia de ver por primera vez La verdadera historia del cine, debería dejar de leer a partir de aquí. Pues lo que Jackson, en colaboración con Costa Botes, propone, es una pequeña gamberrada, una broma muy efectiva, que va creciendo en su propuesta disparatada. La idea de este falso documental sobre un falso pionero, es presentar inicialmente algunos datos plausibles sobre McKenzie y sus hallazgos, para ir proponiendo ideas cada vez más disparatadas, verdaderamente tronchantes. Allí está la fabricación de celuloide por el joven McKenzie a partir de lino, el descubrimiento del sonido y el color antes que nadie, o la filmación del primer hombre que voló, que por supuesto sería neozelandés. La vida de McKenzie resulta fascinante, con ideas visionarias como la filmación de un espectáculo bíblico a lo Cecil B. DeMille. El gran mérito de Jackson y Botes es proponer una tomadura de pelo con estilo, de gran perfección técnica en la combinación de la filmación de testimonios -gente relacionada con el cine que se presta a secundar la broma- con el material filmado por la cámara de McKenzie, incluido el que desvela su protagonismo en la guerra civil española. La idea del inmenso decorado bíblico tragado por la selva parece anticipar los rodajes grandiosos del propio Jackson.

7/10
Criaturas celestiales

1994 | Heavenly Creatures

Nueva Zelanda, década de los 50. Juliet Hulme y Pauline Reiper, interpretadas por Melanie Lynskey y Kate Winslet, son dos adolescentes que comienzan una apasionada amistad, en la que comparten su gusto por la fantasía, la literatura y la escritura. Su inagotable imaginación les conduce a una aventura en la que sus fantasías toman forma real. Poco a poco, alimentadas de su universo propio, las dos amigas se van separando de la realidad. Sus padres, preocupados por su dependencia mutua y su inusual relación, las separan. Pauline y Juliet se ven forzadas a tomar medidas extremas para seguir unidas. Basada en un hecho real, que conmovió a todo el país de Nueva Zelanda. Una emocionante historia en la que se ponen en juego los sentimientos, y se cuestionan los límites de la libertad en una sociedad aparentemente abierta. Destaca la fortaleza interpretativa y la personalidad de Kate Winslet. Una película que estremece por la rotundidad de lo que cuenta y la crudeza de lo que se narra.

7/10
Braindead. Tu madre se ha comido a mi perro

1992 | Braindead

Lionel es un joven científico que halla un extraño animal, mezcla de mono y rata en una isla exótica. Con la intención de estudiarlo, se lo lleva a un zoo de Nueva Zelanda y un día acude a visitarlo junto a su nueva novia, Paquita. Vera, la madre del muchacho, que no aprueba la relación de su hijo, les sigue los pasos oculta con tan mala suerte que es mordida por la criatura de la isla. Este hecho causa una terrible reacción en Vera pues poco a poco empieza a convertirse en un monstruo horrible que sólo se alimenta de carne humana. Peter Jackson, el mismo director que embarcó a Frodo en la aventura del anillo, dirigió este film gore en 1992. La cinta está llena de sangre, de acción, de violencia... pero todo aderezado con un humor ácido y salvaje, y con escenas realmente divertidas y repugnantes. Cuenta con la protagonista española Diana Peñalver, que se le ha podido ver en series como Raquel busca su sitio o Mediterráneo. La película se convirtió en un film de culto y consiguió que su director se hiciera un hueco dentro del cine para realizar producciones mayores.

4/10
El delirante mundo de los Feebles

1989 | Meet the Feebles

Antes de hacerse mundialmente conocido, cuando sólo había estrenado la sangrienta Mal gusto, el neocelandés Peter Jackson produjo y dirigió este curioso, desdeñable y alocado film inspirado en el mundo de los teleñecos. Los resultados no fueron muy buenos que digamos. Se trata de una comedia muy gamberra, con personajes tipo marioneta y continuos chistes sexuales y escenas muy subidas de tono y palabras malsonantes (pero, claro, como son muñecos, todo vale). La historia narra la vida de un grupo variado de artistas –hipopótamos, gusanos, morsas, puercoespines, ratas, elefantes, moscas, etc.– llamados los Feebles, que tienen como número principal un espectáculo de variedades y un coro musical.

3/10
Mal gusto

1987 | Bad Taste

Una epidemia de alienígenas ha invadido una localidad de Nueva Zelanda con el objetivo de hacerse con la humanidad para saciar su apetito. Un grupo de investigadores irá tras ellos. Desagradable y cómica a la vez es lo que resulta ser esta cinta de Peter Jackson, que hizo sus pinitos con esta película de serie B del tipo Tu madre se ha comido a mi perro, incluso el mismo director se reserva un papel. La historia es absurda, los actores son malos y el decorado es tan cutre que da risa. A pesar de todo, este film tiene su público –Jackson demuestra lo que iba a llegar a ser en el futuro–, aunque no es apta para los espectadores fácilmente impresionables.

5/10
Ellos nunca envejecerán

2018 | They Shall Not Grow Old

Primer trabajo como realizador de Peter Jackson, tras una pausa de cinco años después de concluir El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos. Tras haber dedicado muchos años a la Tierra Media de J.R.R. Tolkien, al neozelandés le sienta muy bien acometer un proyecto muy distinto, su primer documental, descontando el ‘mockumentary’ La verdadera historia del cine, donde presentaba hechos ficticios como verdaderos. Se trata de una apasionante ilustración de la I Guerra Mundial, conflicto que apasiona al cineasta, ya que su abuelo luchó con el ejército británico, y él mismo posee una colección de vehículos militares de la época. La cinta le fue encargada por 14-18 Now, comisión del gobierno británico destinada a homenajear a los soldados de la Gran Guerra, con motivo del centenario de su finalización, en 2018. Ellos nunca envejecerán se compone de una selección de imágenes a partir de seiscientas horas de filmaciones y otras cien de grabaciones de los combatientes, realizadas en su día por BBC. El montaje permite ver y escuchar lo que ocurrió, en orden y con múltiples narradores. La narración comienza en blanco y negro, con el recuerdo de cómo los jóvenes –nunca grandes generales, sino soldados rasos– se alistaron, muchos de ellos mintiendo sobre su edad, tuvieron que ponerse uniformes y botas que muchas veces no eran de su talla, y se trasladaron a Bélgica con un ingenuo entusiasmo que pronto se daría de bruces con la realidad. Una vez en su destino, impresiona que Jackson haya optado por ampliar la pantalla, pasando al color, al más puro estilo El mago de Oz. Para ello se ha realizado una minuciosa labor de restauración; con su perfeccionismo habitual, el autor de El Señor de los Anillos se rodeó de expertos que le han asesorado en detalles como la apariencia de los botones de los trajes. Recurrir a este procedimiento ha levantado una enorme polémica entre puristas, tan enfadados como si hubiera coloreado el Guernica. Si se acepta que se trata de una manipulación (como en el fondo cualquier trabajo fílmico), que se añada música o que se presente imágenes de combatientes que van al frente con pasajes que en realidad muestran entrenamientos, se llega a la conclusión de que todo resulta válido porque mete al espectador en la piel de los verdaderos protagonistas.

7/10
Mortal Engines

2018 | Mortal Engines

Un futuro apocalíptico en el que algunas ciudades se han transformado en gigantescos vehículos que recorren las tierras yermas. La pantagruélica Londres captura a una muchísimo más pequeña, Salthook, para quedarse con sus recursos, mientras que sus habitantes son transferidos a la primera. Entre ellos se ha colado la joven Hester Shaw, que planea asesinar a Thaddeus Valentine, poderoso líder de los Historiadores, pues le culpa del asesinato de su madre. Pero uno de sus jovenes aprendices, Tom Natsworthy evita el crimen. Tras la ciclópea tarea de adaptar los libros de J.R.R. Tolkien, concluida con El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos, en 2014, Peter Jackson se ha tomado unos años sabáticos, y en 2018 se ha decantado por volver a la realización con They Shall Not Grow Old, documental sobre la Primera Guerra Mundial, en el centenario de su finalización. También retoma las adaptaciones de novelas fantásticas, pero ha preferido optar por un volumen mucho menos popular y reconocido que la saga de los anillos, aparte de quedarse en segunda fila, como productor y guionista, esto último junto a su equipo habitual, formado por su mujer, Fran Walsh, y Philippa Boyens, y darle la alternativa como realizador al debutante en el largometraje Christian Rivers, que ganó el Oscar por los efectos especiales de su film King Kong. Va en la línea de las sagas distópicas adolescentes, estilo Los juegos del hambre, aunque la trama fusila sin piedad trozos de otras cintas, como Mad Max y Terminator, y sobre todo resulta llamativa la cantidad de elementos en común con La guerra de las galaxias, pues comienza con un vehículo gigante persiguiendo a uno menor, tiene un joven aspirante a piloto, un asalto en aeronaves al arma devastador de los villanos, y hasta una ciudad en las nubes y un giro que trae a la memoria El imperio contraataca. Pese a todo logra resultar algo fresca a nivel estético, pues los diseños de escenarios y vehículos no se han visto mil veces antes. Algo es algo. Relato épico clásico de enfrentamiento entre el bien y el mal, se permite con humor críticas a la era actual, vista en la posteridad como "la era de las pantallas", donde apenas se leen libros. Su punto flaco son los personajes, que no pasan de arquetipos, como la chica de armas tomar, y el muchacho apocado, y los desconocidos protagonistas cumplen, sin dar pie a tirar cohetes. En todo caso del reparto conviene destacar a Hugo Weaving, que tras dar vida a Elrond, con Jackson, aquí ejerce bien como villano.

6/10
El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

2014 | The Hobbit: The Battle of the Five Armies

Broche de oro para la trilogía de Peter Jackson basada en la novela de J.R.R. Tolkien, un gran logro fílmico más allá de la realidad de que este cuento no posee la misma entidad de El Señor de los Anillos, por mucho que el director y sus tres coguionistas se empeñen esmeradamente en la tarea. Smaug, el dragón, dispuesto a asolar la Ciudad del Lago, no es el mayor de los problemas que amenazan a la Tierra Media, pues el enano Thorin Escudo de Roble está cegado por las riquezas que encierra la montaña de Erebor, y está dispuesto a defenderlas con las armas de elfos y hombres, antes que compartir con ellos lo que es justo. Un ejército de orcos y la amenaza en la sombra de Sauron abrirá los ojos a unos y otros, y no tendrá parte pequeña en el nuevo enfoque de la situación un mediano que solía vivir cómodo en un agujero, llamado Bilbo Bolsón. Un guión bien trenzado, donde la ambición del oro ocupa el lugar que en El Señor de los Anillos tenía el atractivo fatal del Anillo Único, y en que la amistad, el amor, y el aprecio del hogar son poderosas razones por las que actuar con espíritu de sacrificio, es plasmado en vistosas imágenes por el director neozelandés, que imprime un formidable aire épico a las escenas de la gran batalla, incluidos los duelos individuales, verdaderamente sobrecogedores y de enorme fuerza visual. Jackson, Fran Walsh, Philippa Boyens y Guillermo del Toro tienen el mérito de conjugar una acción trepidante, cuyo desarrollo se entiende perfectamente, con un buen perfilado de los personajes, donde destacan Martin Freeman y Richard Armitage, las escenas que comparten como Bilbo y Thorin tienen fuerza, bien bañadas por la humanidad que puede desprender una simple bellota encerrada en una mano. Las diferencias entre elfos, enanos y hombres se dibujan bien, con la cabezonería de no ceder un ápice en las respectivas posiciones, e incluso la subtrama del inventado triángulo amoroso de la elfa Tauriel, que implica a otro elfo y a un enano y supone un claro riesgo, se resuelve bien. Se incluye algún desahogo humorístico con el traicionero Alfrid, y Jackson se permite algún momento de diversión con el bestiario de criaturas malignas, aunque es el tono épico con apuntes de entrañable camaradería lo que domina. Una vez alcanzado el momento climático, el epílogo en la Comarca, y el enlace con lo que contará El Señor de los Anillos, están bien concebidos.

7/10
El hobbit: La desolación de Smaug

2013 | The Hobbit: The Desolation of Smaug

Segunda de las tres películas en las que Peter Jackson ha dividido la trama de "El hobbit", primera de las novelas en las que el británico J.R.R. Tolkien desarrolló su universo mitológico. El hobbit: La desolación de Smaug mantiene una absoluta unidad con su predecesora, pues se nota que como en el caso de El Señor de los Anillos, se han rodado todas las entregas de un tirón, antes de someter las imágenes a un largo proceso de postproducción. El hobbit: La desolación de Smaug retoma a los protagonistas, el hobbit Bilbo Bolsón, y sus acompañantes, que tras escapar de Azog, rey de los orcos de Moria, continúan su viaje hacia Erebor, para enfrentarse al dragón Smaug y recuperar el tesoro y el hogar que antaño perteneció al pueblo enano. Para llegar hasta allí se impone atravesar el Bosque Negro, hogar de los elfos silvanos, cuyo monarca, Thranduil, muestra un especial desprecio hacia los enanos. Se nota, más que en su trilogía predecesora, que Jackson ha estirado demasiado el chicle, al sacarse de la chistera tres películas de un único libro, muy inferior en número de páginas a su continuación. Aunque empieza con el ritmo adecuado y mucha acción, El hobbit: La desolación de Smaug acaba alargándose demasiado, en elementos como la subtrama de la búsqueda del Nigromante por parte de Gandalf y Radagast, y sobre todo en el tramo final. Pesa también a veces cierta sensación de estar viendo más de lo mismo, que se habría evitado con el cambio de director con el que amagó Jackson antes de iniciar el rodaje, cuando estaba en el proyecto Guillermo del Toro, que habría desarrollado una visión un tanto distinta. Tal y como han quedado las cosas, ni el film aporta nada a la carrera de Peter Jackson, ni Jackson suma mucho más al mundo de J.R.R. Tolkien. Matizado esto, resulta bastante evidente que no decepciona ni mucho menos. El hobbit: La desolación de Smaug logra la necesaria espectacularidad con secuencias como la huida de los protagonistas en los barriles, y sobre todo a través del meritorio esfuerzo técnico que ha supuesto la creación del dragón Smaugh. Además, la recreación de escenarios 'tolkienanos' resulta memorable, especialmente la ciudad del Valle, junto a la montaña de Erebor, un antiguo punto comercial importante, actualmente en decadencia, donde transcurre gran parte de la acción. Para darle entidad propia a esta entrega, el equipo de guionistas, nuevamente formado por el propio Jackson, su esposa Fran Walsh, la experta en Tolkien Philippa Boyens, y el citado Del Toro, han subrayado la importancia de la Piedra del Arca, el mayor tesoro robado por Smaug a los enanos, que como saben quienes hayan leído la novela será objeto de desavenencias entre las razas que deberían estar unidos frente a las amenazas oscuras. Gracias a un prólogo en Bree (Peter Jackson realiza un cameo como ciudadano de este lugar, al igual que hizo en El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo), donde Thorin habla con Gandalf sobre esta gema, El hobbit: La desolación de Smaug adquiere un subtexto en torno a la reconciliación y la unidad de quienes deberían estar juntos para afrontar el futuro, presente también en la sugerida y poco propia del universo 'tolkieniano' atracción entre la elfa Tauriel (excelente trabajo de Evangeline Lilly, conocida por Perdidos) y uno de los enanos. En cuanto a las interpretaciones, poco queda decir sobre la apropiadísima elección de Martin Freeman, un excelente Bilbo Bolsón, que hace gala de detalles sorprendentes como el movimiento de los pies. Lo mismo ocurre con el trabajo de actores como Richard Armitage y el resto de enanos, al mismo nivel que en el film anterior, y de los veteranos de la saga, como el gran Ian McKellen (Gandalf) y los recuperados un tanto artificiosamente Orlando Bloom y Cate Blanchett. Entre los recién llegados, cabe citar a Luke Evans, un bardo muy bien defendido, a pesar de que en principio se desconoce si será leal o no a los protagonistas, y a la anteriormente referida Lily. En la versión original se puede disfrutar –como Smaug y el Nigromante– de la profunda y apabullante voz de Benedict Cumberbatch, compañero de Freeman en la excelente serie Sherlock.

7/10
El hobbit: Un viaje inesperado

2012 | The Hobbit: an Unexpected Journey

Bilbo Bolsón es un hobbit de la Comarca, que como todos los suyos ama la vida hogareña, las fiestas y los amigos, la paz y la tranquilidad. Pero un día llama a su puerta el mago Gandalf, que para Bilbo es sólo un recuerdo de la infancia, el tipo que organizaba en el solsticio de verano unos magníficos fuegos artificiales. Hombre sabio que escudriña en el interior de las personas, cree que Bilbo es justo el hombre que necesitan trece enanos liderados por Thorin Escudo de Roble, quienes, despojados tiempo atrás por el dragón Smaug y los trasgos de todo lo suyo, vagan sin poder llamar a ningún sitio su hogar. En efecto, los trece enanos planean viajar a la Montaña Solitaria para recuperar sus antiguas posesiones, actualmente en poder de Smaug. Se ha hecho esperar la adaptación de “El hobbit”, la primera obra de J.R.R. Tolkien situada antes de los acontecimientos de “El Señor de los Anillos”, convertida en trilogía de películas dirigidas por el neozelandés Peter Jackson. Aquí, tras amagar con confiar la dirección a Guillermo del Toro, finalmente el mexicano figura como coguionista con el propio Jackson, Philippa Boyens y Fran Walsh, poniéndose él finalmente detrás de la cámara. Si “El Señor de los Anillos” daba claramente para tres películas, e incluso para seis, se hacía necesario suprimir pasajes de la obra de Tolkien, aquí claramente la decisión de entregar tres filmes se antoja exagerada y descaradamente comercial, lo que obliga a estirar las escenas de acción, batallas muy espectaculares y bien rodadas, pero que apabullan. Ello más la invitación a personajes de “El Señor de los Anillos” que no aparecen en “El hobbit” de Tolkien, pero que aquí tienen su papel, medianamente justificado. Dicho lo anterior, y pese a que el film se hace largo, hay que reconocer que El hobbit: un viaje inesperado es, además de un gran espectáculo donde al carácter de cuento se le aplican proporciones épicas de gran “scope” en muchos pasajes, una película fiel a Tolkien en lo esencial. El amor por el hogar, dulce hogar; el perdón a los enemigos, mayor muestra de coraje que rebanarles el pescuezo; el heroísmo cotidiano y salido del corazón de los pequeños –¿o habría que decir “medianos”?–, de mayor valor que los combates vistosos guiados por la furia. Estos elementos conceden gran parte de su grandeza al film, al igual que los divertidos momentos humorísticos, bien trenzados. Aunque muchos espectadores se quedarán sobre todo en los magníficos paisajes neozelandeses, las criaturas como orcos, trasgos y águilas, o lo que se esconde en las entrañas de la Tierra, al final lo que cuenta son las emociones que transmiten los personajes, bien presentes en los intercambios entre Gandalf y Bilbo, Bilbo y los enanos, en particular Thorin, o Gandalf y cierta dama élfica, y, por supuesto, Bilbo y Gollum. Martin Freeman como Bilbo se revela una magnífica elección para el papel protagonista.

7/10
The Lovely Bones

2009 | The Lovely Bones

1973. Los Salmon -un matrimonio con tres hijos- conforman una familia feliz. La hija mayor, Susie, de 13 años, está experimentando su primer amor, pero todas sus ilusiones se ven truncadas por el encuentro en descampado con un extraño, vecino de su misma calle, que con taimadas artimañas acaba matándola. Va a parar entonces a una especie de mundo intermedio, entre la tierra y el cielo, donde sentimientos de rabia, tristeza y venganza dominan su corazón, junto al cariño por la familia y aquel incipiente amor juvenil que ha dejado atrás. Desde ahí se produce una singular relación entre Susie y su destrozada familia, a la que cuesta seguir adelante, entre otras cosas porque no se ha encontrado el cadáver, además de que la policía no tiene ninguna pista de quién podría ser el asesino. Adaptación de la popular novela de Alice Sebold, con guión de Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson, y dirección de este último, o sea, el equipo responsable de la trilogía de El Señor de los Anillos. Jackson demuestra una vez más su increíble pericia como director, sobre todo a la hora de crear tensión, véase el encuentro de Susie con el vecino, o la incursión de la hermana en la casa. También sabe manejar bien las tenues conexiones entre el mundo terrestre y el nuevo 'hogar' de Susie, que se producen de un modo sutil, sin que esto impida que el espectador las detecte; y juega bien al contraste entre lo luminoso, una fotografía de alegres colores, y lo tenebroso. En cuanto a la concepción del mundo ultraterrenal, pueden ponerse 'peros'. Ciertamente hay imágenes poderosas -resultan increíbles esas botellas de cristal, con barcos en su interior-, pero otras son más propias de las típicas postales de Unicef, en algún momento uno tiene la sensación de empacho de efectos digitales. Tiende Jackson con frecuencia a la desmesura, también en el metraje, realmente no había necesidad de que exceder las dos horas de duración. La temática del film y sus desafíos de puesta en escena pueden recordar a Criaturas celestiales, pero sin duda el planteamiento temático es muy diferente, aquí, dentro de la desgracia, priman el amor y la esperanza, la capacidad de asumir la realidad, por triste que sea, el tándem 'crimen y castigo'. Hay acierto en el reparto, donde destacan especialmente la protagonista Saoirse Ronan, o el irreconocible Stanley Tucci, que encarna al asesino. Si resultan ser buenos apoyos Mark Wahlberg y Rachel Weisz como los padres, o Michael Imperioli como el policía, chirría en cambio el exagerado personaje de la abuela, al que da vida Susan Sarandon.

6/10
King Kong

2005 | King Kong

Tras acometer de modo maestro la difícil adaptación de El Señor de los Anillos, el neozelandés Peter Jackson cumple un viejo sueño de infancia: contar la historia de King Kong que, en su versión de 1933 de Merian C. Cooper, alimentó sus deseos de hacer cine cuando contaba nueve años. El resultado es una notable película, ambiciosa al tratar de ampliar el alcance del original. Para ello, en el guión de Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens, se cuidan con esmero los tramos neoyorquinos que enmarcan la narración, que sirven primero para describir los duros años de la Depresión, y luego para construir el magnífico clímax en el Empire State Building. Entre medias tenemos el viaje en barco que conduce a un equipo de cine a una isla misteriosa, y sus andanzas entre prehistóricas criaturas y terroríficos indígenas. Hay un deseo consciente de Jackson por hacer una gran película, donde no estén reñidos espectacularidad e intimismo: la sombra de Titanic de James Cameron es alargada. Una perfecta recreación de Times Square y los parajes selváticos, no impiden cuidar los personajes, incluidos los secundarios. Envalentonado por la duración de sus filmes tolkienianos, el director vuelve a apostar por el largo metraje. Hay en esto cierto error de cálculo, pues la sencilla trama de aventuras a la vieja usanza, por muy enriquecida que esté, no da para tanto; el film habría ganado con más concisión, sobre todo en la parte ‘jurásica’. No obstante, hay tanta pasión en la realización, que el resultado deslumbra. Naomi Watts compone bien su actriz de vodevil, y la escena ejercitando sus habilidades escénicas ante King Kong, plasma bien la relación entre ‘la bella’ y ‘la bestia’. Adrien Brody saca adelante su galán autor de teatro, obligado a escribir libretos para el cine, valiente a su pesar. Y Jack Black nos hace cómplices de su egoísta entusiasmo, cruce de un Orson Welles juvenil y el John Hammond de Parque Jurásico. El gigantesco gorila rezuma expresividad, labor encomiable del equipo de efectos especiales y del actor Andy Serkis, referencia perfecta para los casi humanos gestos del gorila.

6/10
El Señor de los Anillos: El retorno del rey

2003 | The Lord Of The Rings. The Return Of The King

Cuando una película forma parte de una trilogía, y hace la número tres, un desafío importante para el cineasta es iniciarla con buen pie. Ese tercer título tiene ya a sus espaldas un pasado, un puñado de buenas vibraciones que el espectador ha vivido, pero que quizá están adormecidas. Y se hace preciso despertarlas. Peter Jackson tiene el buen tino de empezar el film recordándonos el pasado de Gollum. Esa desdichada criatura, carcomida por el deseo de poseer el Anillo único, fue tiempo atrás un tipo normal, como cualquiera de nosotros, que se llamaba Smeagol, y que sabía disfrutar de una mañana de pesca en compañía de Deagol, un buen amigo. Explicándonos cómo casualmente, al caer al agua, halló su compañero de pesca ese bonito anillo, Jackson mata dos pájaros de un tiro: nos recuerda que el Anillo está repleto de maldad, que aunque concede a quien lo posee un poder inmenso, corrompe los corazones y empuja al asesinato; y al señalarnos que Gollum no siempre fue un ser repulsivo, el espectador cae en la cuenta del peligro al que está expuesto Frodo Bolsón, el hobbit portador del Anillo. Se nos anticipa que, a pesar de sus buenas intenciones, de llevar su pesada carga hasta el Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, el atractivo creciente que emana del Anillo le está transformando: Frodo empieza a parecerse peligrosamente a Smeagol-Gollum. El film no sólo sigue las evoluciones decisivas de Frodo, acompañado en su incursión a las tierras de Mordor por su fiel compañero Sam Samsagaz, y por el inesperado guía Gollum. Entretanto los que fueron compañeros de la Comunidad del Anillo trabajan a fondo para enfrentarse al todopoderoso ejército de Sauron, el Señor Oscuro. Saben que si Frodo fracasa, todo su esfuerzo será en vano. Pero ellos deben ganar tiempo, poner toda la carne el asador, porque todo lo que hagan es importante cara a la salvación de la Tierra Media. Hasta la más pequeña criatura tiene un papel que cumplir. Por un lado, Aragorn, el legítimo heredero de Isildur, tiene que pensar en asumir sus responsabilidades para reinar en Gondor. Con ayuda del elfo Legolas y el enano Gimli se enfrentará a mil peligros, incluido el de convocar a las tropas del rey de los muertos, que tendrá así ocasión de reparar el perjurio del pasado. El rey Theoden, librado de las malas artes de Saruman, empezará a reunir las tropas necesarias para acudir en ayuda de Minas Tirith. Merry está a su servicio, y Eowyn se destacará en el campo de batalla, siendo la mujer capaz de plantar cara a un Nazgûl. Mientras, Gandalf acude con Pippin a Gondor, para preparar la defensa de Minas Tirith. La tarea no es sencilla, pues Denethor, el Senescal, ha enloquecido de dolor desde que supo de la muerte de su muy querido hijo Boromir. Sometido al influjo de fuerzas oscuras, nunca ha sabido reconocer la valía de su otro hijo, Faramir. Tres horas y media de espectáculo épico ofrece Peter Jackson, durante las cuales se ha de esforzar por trenzar los diferentes hilos narrativos, y lograr que, ante un espléndido y fuerte tejido, el público no se pierda. ¡Y a fe nuestra, que lo consigue! Jackson, gracias a su guión, coescrito con su mujer Fran Walsh, y con Philippa Boyens, nos lleva de un lado para otro con elegancia y precisión, entrando y saliendo de las distintas tramas justo cuando la historia lo requiere. Dice Jackson: “Los personajes principales no se encuentran ni interaccionan uno con otro, lo que es bastante extraño. Así que siempre buscábamos formas de crear conexiones que transmitieran la sensación de que los hechos están ocurriendo simultáneamente, para dar la ilusión de que, aunque no compartan el mismo espacio, existe una coherencia en el devenir de los acontecimientos.” Las escenas de batalla son, una vez más, impresionantes. La batalla de los Campos de Pelennor, con populosos ejércitos, poderosas catapultas, o los sorprendentes olifantes, rodada en los increíbles parajes de Nueva Zelanda, tiene toda la capacidad del mundo para dejar boquiabierto al espectador más reticente. Sin embargo, Jackson usó un truco elemental para no convertir aquello en una serie de escenas de acción llamativas pero rutinarias: “Ninguna escena dura más de cinco minutos. Si no, se convierte en impersonal. Aunque los efectos sean todo lo espectaculares que tú quieras, después de unos minutos de observarlos, deja de importarte. Y tienes que empezar a fijarte en los personajes.” Tan es así, que los guionistas personalizaron incluso a uno de los orcos, con más peso que el resto: Gothmog, que apenas tiene presencia en el libro, nos presta sus ojos para ver la batalla desde el campo enemigo. La espectacularidad del film no impide que Jackson preste una esmerada atención a los numerosos personajes. Aunque precisamente el hecho de contar con tantos, todos con peso, y evitando dar protagonismo absoluto a uno u otro, ha jugado en contra de premios y nominaciones para las actores. De los tres filmes, sólo ha habido una nominación al Oscar para el reparto: la de Ian McKellen, por su composición de Gandalf en el primer film. Pero realmente todos están estupendos, ninguno desentona: Elijah Wood como Frodo, y Sean Astin como el fiel compañero Samsagaz, que lo aguanta todo, están maravillosos. Igual que los otros dos hobbits, Billy Boyd como Pippin (también visto en Master & Commander), y Dominic Monaghan como Merry, y un envejecido Bilbo, que es Iam Holm. El que ha dado un mayor empujón a su carrera ha sido Orlando Bloom, Legolas, que ha rodado luego Piratas del Caribe y Troya; y tampoco ha salido mal parado Viggo Mortensen, que da vida a Aragorn. Luego están John Rhys-Davies (Gimli), Bernard Hill (Theoden), John Noble (Denethor), Sean Bean (Boromir), David Wenham (Faramir), Hugo Weaving (Elrond), y perdón por los que nos dejamos en el tintero. Y entre las chicas, hay tres importantes: Liv Tyler que es Arwen, la amada de Aragorn; Cate Blanchett, la dama Galadriel; y Miranda Otto, que encarna a la guerrera Eowyn. Rematar la historia, oh, qué difícil es. Pero Jackson y cía lo consiguen. El clímax en el Monte del Destino es impresionante, se logra visualizar lo que escribió Tolkien. Y le dan un toque de sorpresa y suspense, cuando las dudas y el atractivo del mal vuelven a surgir con toda su fuerza. Después, hay varios ‘falsos’ finales (el bromista de Billy Cristal, presentador de los Oscar, decía exagerando que había recibido 11 nominaciones, tantos como finales presentaba la peli), necesarios: en la batalla, en la Comarca, en los Puertos Grises. Porque de verdad hemos llegado, como decía Frodo, al “final de todas las cosas”.

9/10
El Señor de los Anillos: Las dos torres

2002 | The Lord of the Rings: The Two Towers

La Comunidad del Anillo, que debía ayudar a Frodo a llevar el Anillo Único al Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, se ha disuelto. Los hobbits Merry y Pippin son prisioneros de los orcos, y un extraño trío (Aragorn, un hombre, Legolas, un elfo, y Gimli, un enano), emprenden una veloz y agotadora carrera con el propósito de liberarles. Pero cada grupo seguirá trayectorias distintas. La pareja de hobbits va a conocer a los ents, unas criaturas que son como árboles gigantes, la mar de ecologistas, y a su jefe Bárbol; y deberán vérselas con Saruman. Mientras que el trío citado se reencuentra con Gandalf, ahora conocido como Gandalf el Blanco. Y deben acudir en ayuda de Théoden, rey de Rohan, que ha caído bajo la pésima influencia de su consejero Lengua de Serpiente. Finalmente Frodo, con su pesada carga a cuestas y en compañía del fiel Sam, se dispone a cumplir su misión; y van a encontrar una ayuda inesperada. La de Gollum, antes Smeagol, que fue portador del Anillo, y que ha hecho de él un ser deleznable, en el que quedan pocos restos de humanidad. Más difícil todavía. El neozelandés Peter Jackson triunfa nuevamente al adaptar la segunda parte de la trilogía de J.R.R. Tolkien. Teóricamente se trata del film más difícil (el primero tiene la ventaja de la novedad, el tercero el de presentar el emocionante desenlace final), pero Jackson ha sabido no enredarse y combina las tres subtramas descritas antes con innegable maestría. A los hermosos paisajes que ya pudimos disfrutar en La comunidad del anillo (nos deja sin resuello la larga carrera de Aragorn, Legolas y Gimli por las espectaculares montañas), se suman espectaculares escenas de batalla nunca vistas, sobre todo la del Abismo de Helm. Desafíos como el del diseño de los ents son resueltos sin ningún problema. La peli fue una vez más nominada al Oscar como mejor película, una verdadera hazaña si se tiene en cuenta la posible tendencia de los académicos a no votar un film cuya primera parte estuvo nominada el año anterior.

8/10
El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo

2001 | The Lord Of The Rings: The Fellowship Of The Ring

Nada menos que 47 años hemos esperado los espectadores para presenciar en la gran pantalla una de las aventuras más fascinantes inventadas por la mente humana. Para los lectores de la novela, El señor de los anillos era mucho más que una historia, formaba parte del ideal de la vida, de la lucha perpetua entre el bien y el mal, una epopeya legendaria a la altura de los grandes mitos clásicos. La noticia de la filmación de una trilogía sobre la misión de Frodo y sus amigos fue sin duda una buena noticia, ya que los fans habían quedado algo desilusionados con la incompleta aunque laudable película en dibujos animados realizada en 1978 por Ralph Bakshi. La nueva versión prometía cerca de 9 horas de aventuras, tres películas correspondientes a las tres partes de la obra original. El estreno mundial de La comunidad del anillo el 19 de diciembre del pasado año se convirtió en el mayor acontecimiento cinematográfico que se recordaba en muchos años y la historia no había hecho más que empezar... Todo arranca en un territorio denominado La Comarca. Allí se celebra el cumpleaños de un hobbit llamado Bilbo (Ian Holm), en otros tiempos gran aventurero. Entre los invitados se encuentra el mago Gandalf (Ian McKellen), que sabe que Bilbo posee un extraño anillo lleno de poder encontrado en uno de sus viajes. Cuando, tras los festejos, Bilbo decide abandonar el pueblo, Gandalf le pide que se desprenda por su bien del anillo mágico. Éste pasará a manos de Frodo (Elijah Wood), el sobrino de Bilbo, quien tras recibir los consejos del mago, deberá a su vez escapar de su casa e impedir que el anillo caiga en manos de Sauron, quien lo busca con ahínco. El anillo en cuestión es de una importancia capital para el destino del mundo, su poder es incalculable y quien lo posea será el dueño de todas las conciencias. Fue forjado por el malvado Sauron, quien ahora quiere recuperarlo para sembrar el mal y reinar sobre todas las criaturas. La única manera de impedirlo es arrojar el anillo en el lugar donde fue forjado, el Monte del Destino, en la tierras de Mordor, dominio de Sauron. Allí se dirigirá Frodo, a quien en diversas etapas de su viaje se le irán uniendo otras criaturas (hobbits, hombres, enanos, elfos) hasta formar un número de nueve. La comunidad del anillo irá recorriendo la Tierra Media, un lugar lleno de sorpresas y peligros, de lugares mágicos y sórdidos y, poco a poco, Frodo irá siendo consciente de la importancia de su misión para el destino del mundo, sobre todo cuando los nueve compañeros tengan que afrontar peligros inimaginables: los repugnantes orcos, los trolls, los temibles nazgul, los peligros enterrados en las minas de Moria, el mismo poder oscuro del anillo… El director neozelandés Peter Jackson (Criaturas celestiales), fiel seguidor de la obra de Tolkien, se hizo cargo de un proyecto que contemplaba la filmación de toda la trilogía en una sola etapa. Esto, por una parte, posibilitó ajustarse al presupuesto de 270 millones de dólares, y, por otra, facilitó la unidad intrínseca de la trilogía, concebida por su creador como una única historia. El resultado es una apabullante aventura visual, rodada con una majestuosidad impresionante gracias a los grandiosos escenarios naturales de Nueva Zelanda. Batallas, persecuciones, romance, traición… Todo lo reúne esta obra filmada con la sensibilidad de quien conoce el excepcional material que tiene entre manos. Cuanta para ello en esta primera parte con un reparto encomiable, sobre todo por su adecuación a los personajes, pero de entre ellos sobresalen con fuerza Ian McKellen en el papel de Gandalf, el joven Elijah Wood en el de Frodo, y Viggo Mortensen en el del humano Aragorn, todo un seguro de vida para el pequeño hobbit portador del preciado anillo.

8/10
Agárrame esos fantasmas

1996 | The Freighteners

Un pícaro cazador de fantasmas, Frank Bannister (Michael J. Fox) se dedica con la ayuda de dos amigos fantasmas a asustar a los vecinos del pequeño pueblecito de Fairwater, para después cobrarles una importante cantidad por librarles de los fantasmas. Sin embargo, una fuerza fantasmal se dedica a cometer unos misteriosos crímenes de los que es culpado el propio Bannister, que deberá escapar de la ley y probar su inocencia. Tras rodar la estremecedora Criaturas celestiales, el realizador neozelandés Peter Jackson fue reclutado por el cine de Hollywood, y realizó este excelente espectáculo fantástico repleto de ideas en su guión y puesta en escena. El mayor hallazgo está en la interpretación de Michael J. Fox, en un papel de perdedor alejado de los estereotipos que interpretaba hasta el momento. La excelente partitura musical es obra de Danny Elfman, colaborador habitual del realizador Tim Burton.

5/10
La verdadera historia del cine

1995 | Forgotten Silver

¿Y si mucho antes de que los hermanos Lumière presentaran el cinematógrafo al público parisino, un oscuro neozelandés llamado Colin McKenzie hubiera inventado el cine? Éste es el genial descubrimiento, a partir de unas latas de celuloide, que presenta el cineasta Peter Jackson. El film, en forma de documental, presenta todas las increíbles ocurrencias de McKenzie para desarrollar el Séptimo Arte, algo que vendría a revolucionar la historia del Séptimo Arte. Si el lector quiere disfrutar completamente de la experiencia de ver por primera vez La verdadera historia del cine, debería dejar de leer a partir de aquí. Pues lo que Jackson, en colaboración con Costa Botes, propone, es una pequeña gamberrada, una broma muy efectiva, que va creciendo en su propuesta disparatada. La idea de este falso documental sobre un falso pionero, es presentar inicialmente algunos datos plausibles sobre McKenzie y sus hallazgos, para ir proponiendo ideas cada vez más disparatadas, verdaderamente tronchantes. Allí está la fabricación de celuloide por el joven McKenzie a partir de lino, el descubrimiento del sonido y el color antes que nadie, o la filmación del primer hombre que voló, que por supuesto sería neozelandés. La vida de McKenzie resulta fascinante, con ideas visionarias como la filmación de un espectáculo bíblico a lo Cecil B. DeMille. El gran mérito de Jackson y Botes es proponer una tomadura de pelo con estilo, de gran perfección técnica en la combinación de la filmación de testimonios -gente relacionada con el cine que se presta a secundar la broma- con el material filmado por la cámara de McKenzie, incluido el que desvela su protagonismo en la guerra civil española. La idea del inmenso decorado bíblico tragado por la selva parece anticipar los rodajes grandiosos del propio Jackson.

7/10
Criaturas celestiales

1994 | Heavenly Creatures

Nueva Zelanda, década de los 50. Juliet Hulme y Pauline Reiper, interpretadas por Melanie Lynskey y Kate Winslet, son dos adolescentes que comienzan una apasionada amistad, en la que comparten su gusto por la fantasía, la literatura y la escritura. Su inagotable imaginación les conduce a una aventura en la que sus fantasías toman forma real. Poco a poco, alimentadas de su universo propio, las dos amigas se van separando de la realidad. Sus padres, preocupados por su dependencia mutua y su inusual relación, las separan. Pauline y Juliet se ven forzadas a tomar medidas extremas para seguir unidas. Basada en un hecho real, que conmovió a todo el país de Nueva Zelanda. Una emocionante historia en la que se ponen en juego los sentimientos, y se cuestionan los límites de la libertad en una sociedad aparentemente abierta. Destaca la fortaleza interpretativa y la personalidad de Kate Winslet. Una película que estremece por la rotundidad de lo que cuenta y la crudeza de lo que se narra.

7/10
Braindead. Tu madre se ha comido a mi perro

1992 | Braindead

Lionel es un joven científico que halla un extraño animal, mezcla de mono y rata en una isla exótica. Con la intención de estudiarlo, se lo lleva a un zoo de Nueva Zelanda y un día acude a visitarlo junto a su nueva novia, Paquita. Vera, la madre del muchacho, que no aprueba la relación de su hijo, les sigue los pasos oculta con tan mala suerte que es mordida por la criatura de la isla. Este hecho causa una terrible reacción en Vera pues poco a poco empieza a convertirse en un monstruo horrible que sólo se alimenta de carne humana. Peter Jackson, el mismo director que embarcó a Frodo en la aventura del anillo, dirigió este film gore en 1992. La cinta está llena de sangre, de acción, de violencia... pero todo aderezado con un humor ácido y salvaje, y con escenas realmente divertidas y repugnantes. Cuenta con la protagonista española Diana Peñalver, que se le ha podido ver en series como Raquel busca su sitio o Mediterráneo. La película se convirtió en un film de culto y consiguió que su director se hiciera un hueco dentro del cine para realizar producciones mayores.

4/10
El delirante mundo de los Feebles

1989 | Meet the Feebles

Antes de hacerse mundialmente conocido, cuando sólo había estrenado la sangrienta Mal gusto, el neocelandés Peter Jackson produjo y dirigió este curioso, desdeñable y alocado film inspirado en el mundo de los teleñecos. Los resultados no fueron muy buenos que digamos. Se trata de una comedia muy gamberra, con personajes tipo marioneta y continuos chistes sexuales y escenas muy subidas de tono y palabras malsonantes (pero, claro, como son muñecos, todo vale). La historia narra la vida de un grupo variado de artistas –hipopótamos, gusanos, morsas, puercoespines, ratas, elefantes, moscas, etc.– llamados los Feebles, que tienen como número principal un espectáculo de variedades y un coro musical.

3/10
Mal gusto

1987 | Bad Taste

Una epidemia de alienígenas ha invadido una localidad de Nueva Zelanda con el objetivo de hacerse con la humanidad para saciar su apetito. Un grupo de investigadores irá tras ellos. Desagradable y cómica a la vez es lo que resulta ser esta cinta de Peter Jackson, que hizo sus pinitos con esta película de serie B del tipo Tu madre se ha comido a mi perro, incluso el mismo director se reserva un papel. La historia es absurda, los actores son malos y el decorado es tan cutre que da risa. A pesar de todo, este film tiene su público –Jackson demuestra lo que iba a llegar a ser en el futuro–, aunque no es apta para los espectadores fácilmente impresionables.

5/10
Mal gusto

1987 | Bad Taste

Una epidemia de alienígenas ha invadido una localidad de Nueva Zelanda con el objetivo de hacerse con la humanidad para saciar su apetito. Un grupo de investigadores irá tras ellos. Desagradable y cómica a la vez es lo que resulta ser esta cinta de Peter Jackson, que hizo sus pinitos con esta película de serie B del tipo Tu madre se ha comido a mi perro, incluso el mismo director se reserva un papel. La historia es absurda, los actores son malos y el decorado es tan cutre que da risa. A pesar de todo, este film tiene su público –Jackson demuestra lo que iba a llegar a ser en el futuro–, aunque no es apta para los espectadores fácilmente impresionables.

5/10
Mal gusto

1987 | Bad Taste

Una epidemia de alienígenas ha invadido una localidad de Nueva Zelanda con el objetivo de hacerse con la humanidad para saciar su apetito. Un grupo de investigadores irá tras ellos. Desagradable y cómica a la vez es lo que resulta ser esta cinta de Peter Jackson, que hizo sus pinitos con esta película de serie B del tipo Tu madre se ha comido a mi perro, incluso el mismo director se reserva un papel. La historia es absurda, los actores son malos y el decorado es tan cutre que da risa. A pesar de todo, este film tiene su público –Jackson demuestra lo que iba a llegar a ser en el futuro–, aunque no es apta para los espectadores fácilmente impresionables.

5/10

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