IMG-LOGO

Biografía

Harrison Ford

Harrison Ford

77 años

Harrison Ford

Nació el 13 de Julio de 1942 en Chicago, Illinois, EE.UU.

Galán y aventurero

03 Diciembre 2002

El personaje de Han Solo convirtió a Harrison Ford en estrella de la noche a la mañana. Su nombre es sinónimo de aventura.

El secreto de Harrison Ford bien puede ser que siempre se ha interpretado un poco a sí mismo. Sus más importantes creaciones ­–Han Solo, Indiana Jones, Rick Deckard y Jack Ryan– tienen el punto en común de ser heroicos sin pretenderlo. La clave del éxito es que en ellas manda el personaje y no lo que hace; todas sus aventuras le llegan de rebote y por eso sus hazañas resultan tan humanas, tan falibles. Eso lo hace tremendamente atractivo. Bueno, eso y cierto tipo de gestos tan suyos como el peculiar y exagerado fruncimiento de labios cuando se le agota la paciencia, o la sardónica sonrisa ladeada que exhibe en las escenas donde se ve pillado 'in fraganti'.

Nacido en Chicago el 13 de julio de 1942, de padre irlandés y madre rusa, la infancia de Harrison Ford fue solitaria y dada a la reflexión, y en su juventud se matriculó en la carrera de filosofía en la Universidad de Wisconsin. Sin embargo, ya en esa etapa formó parte de grupos de teatro y a mediados de los 60 decidió viajar a California para convertirse en actor. Sus comienzos no fueron muy halagüeños –series como El virgianiano (Serie) o su debut cinematográfico en Ladron y amante (1966)–, por lo que intentó ganarse la vida como carpintero. Según parece, mientras un día hacía un trabajo de ebanistería en casa de Glenn Ford, se presentó allí un desconocido llamado George Lucas. Se hicieron amigos y en 1973, Lucas ofreció a Harrison Ford un papel en la alocada y veraniega American Graffiti. Luego trabajó para Coppola en La conversación (1974) y siguió haciendo series de televisión. Entonces le llegó el papel de su vida.

Con La guerra de las galaxias (1977) Harrison Ford se convirtió en el héroe por excelencia del pueblo americano, el tipo al que todos los hombres querían parecerse. El colmo fue En busca del Arca perdida (1981). Las matriculaciones en la carrera de arqueología hicieron furor entre los adolescentes. Todo el mundo le imitaba. Al completar las trilogías de Star Wars y de Indie Jones ya no quedó ninguna duda de que había nacido un nuevo carisma, alguien que iba a hacer historia.

En 1982 protagonizó, con un papel a lo Bogart, la mítica Blade Runner, convertida pronto en film de culto. Luego eligió Harrison Ford papeles variados de policía –Único testigo (1985)–, de tipo en serios apuros –Frenético (1988), El fugitivo (1993)– o de agente de la CIA: Juego de patriotas (1992) y Peligro inminente (1994). Pero con el paso del tiempo, Harrison Ford se ha ido forjando también una celebrada imagen de galán en notables comedias: Armas de mujer (1988), Sabrina (y sus amores) (1995), Seis días y siete noches (1998). En 2000 protagonizó un papel atípico en Lo que la verdad esconde y luego resurgió como hombre de acción en la reciente K-19: The Widowmaker. A sus sesenta años aún sigue paseando sus arrugas sin complejos y parece que le queda cuerda para rato. Actualmente rueda Hollywood: departamento de homicidios.

Filmografía
La llamada de lo salvaje

2020 | Call of the Wild

Adaptación de la novela homónima de Jack London, sigue las vicisitudes de Buck, un perro que vive feliz en casa de un juez, en los años de la fiebre del oro, pero que robado a su dueño, acaba siendo el líder de un tiro de trineo que lleva el correo postal. Conocerá propietarios desaprensivos, pero también a un anciano viudo, que llora la muerte de su hijo, y del que será amigo fiel, y junto al cual recibirá la llamada definitiva de lo salvaje a que alude el título. La cinta, con guion de Michael Green, responsable del libreto de Logan, tiene el obligado clasicismo de una trama de aventuras, donde el protagonista es un noble animal, que se muestra “más humano que los humanos”, si se me permite la broma que sugiere el hecho de que la película cuente entre sus actores con Harrison Ford, el protagonista de Blade Runner. En efecto, Buck, creado digitalmente como los otros animales que aparecen en el film, muestra una acusada personalidad, mostrándose sensible ante los comportamientos injustos, e incluso preocupándose de la adicción al alcohol de uno de sus dueños. En cambio, hay un malo malísimo que no tiene corazón y sólo piensa en el oro. También se juega con elementos de diversidad en boga, Perrault resulta ser negro, y su compañero del trineo es una mujer con rasgos exóticos. Las criaturas animales digitales producen sentimientos ambivalentes. Está claro que se ha avanzado mucho en este campo, como prueban El libro de la selva y El rey león, pero en el film hay algunos pasajes no completamente logrados, sobre todo algunos iniciales en la ciudad, en que Buck aparece con un tamaño desproporcionado y se nota a la legua que es digital, y también en algún momento de la épica pelea nocturna de Buck con uno de los perros del trineo, para afianzar su liderato. Dirige el film Chris Sanders, que por primera vez trabaja con la cámara con actores de carne y hueso, pues antes había sido responsable de los filmes animados Lilo & Stitch, Cómo entrenar a tu dragón y Los Croods. Y le cuesta crear emociones genuinas, el villano es demasiado de opereta, y aunque Ford u Omar Sy ponen su buen hacer actoral, sus relaciones con Buck resultan un tanto frías, no acaban de apasionar, salvo en momentos puntuales, precisamente con la criatura animada. Janusz Kaminski, director de fotografía, es quien se ha encargado de lograr que encajen bien las animaciones con los actores y los paisajes naturales.

5/10
Star Wars: El ascenso de Skywalker

2019 | Star Wars: The Rise of Skywalker

La película que cierra la tercera trilogía de la saga Star Wars, La guerra de las galaxias. Georges Lucas triunfó en 1977 con el título con que arrancó todo, y tras su éxito aseguró que aquello estaba concebido como tres trilogías, luego se desdijo diciendo que eran dos, ocupándose de hacer tres películas precuelas de la original, y al final, ya cansado y jubilado, y dueño Walt Disney de los derechos galácticos, J.J. Abrams dirigió El despertar de la fuerza, comienzo de la tercera trilogía que él mismo se ha ocupado de rematar con El ascenso de Skywalker. La dificultad de la empresa era grande, pues se trataba de culminar una saga muy amada por los fans, y donde las expectativas se encontraban particularmente altas. Y aunque el nuevo film consigue ser muy entretenido y no deja un minuto de respiro, la acción es trepidante, y el cambio de escenarios, apabullante, también se tiene la sensación de que no se desea dar tregua al espectador al estilo de las películas de Indiana Jones con el objetivo inconfeso de que no se ponga a pensar un poco y descubra que le ofrecen mucho ruido y pocas nueces. Figuran acreditados en el guion y argumento original de la película cuatro nombres, de los cuales tres –Chris Terrio, Derek Connolly y Colin Trevorrow, están recién llegados a Star Wars, sólo Abrams tenía experiencia en la saga, y con un libreto donde contó nada menos que con Lawrence Kasdan –que estuvo en la trilogía original– y Michael Arndt. O sea, se ha optado por inyectar savia nueva para imaginar algo novedoso, aun con el riesgo de que las ideas propuestas no acabaran de encajar del todo con lo que resulta familiar y se da por sentado. Espero que el lector impaciente perdone todo el preámbulo anterior, pero lo considero necesario para poner las bases de mi juicio acerca de un resultado que no resulta del todo satisfactorio, tal vez porque con frecuencia se producen en la trama situaciones y avances de la narración un tanto arbitrarios y hasta desconcertantes, con supuestas revelaciones sorprendentes y amagos para no dar, e incluso apariciones de personajes varios que no aportan mucho a la trama, pero que se supone que quedan “cool”, concesiones a la galería. Y encima, te encuentras con que Disney, te ruega, te pide, te implora, que no desveles las sorpresas, por favor, nada de “spoilers” –quién se inventaría la maldita palabreja–, algo bastante difícil de cumplir para el cronista, cuando ya en las tradicionales letras flotando en el espacio con que se inicia el film, se nos plantea una sorprendente e inesperada premisa, un tanto gratuita, conejo en la chistera algo traído por los pelos. De modo que sin destripar la trama demasiado, digamos que la galaxia podría correr más peligro que nunca, y que si nadie lo remedia la Primera Orden restaurará el Imperio, más poderoso y malvado que nunca, pues invocaría a los muertos recurriendo al ocultismo. Por lo que Rey, impaciente, interrumpirá su aprendizaje de jedi, y con sus fieles amigos Finn y Poe, intentará dar respuesta a una misteriosa grabación que apunta a una amenaza muy seria, el resurgir de los sith. En el camino se topa con los esfuerzos de Kylo Ren por atraerla al lado oscuro de la fuerza, mientras se acerca cada vez más a resolver el misterio de sus orígenes. Y es que en efecto, todo se estructura en torno a este triple interrogante. ¿Quién es Rey? ¿Es recuperable el hijo de Han Solo y la princesa-generala Leia? ¿Se salvará la galaxia del amenazante opresivo dominio del lado oscuro de la fuerza? Y alrededor tenemos todo lo demás, a la carrera, vistosos fuegos de artificio, algunos golpes de humor (los mejores alrededor de C3PO), e invitaciones a pensar que a partir de determinados personajes se podrían armar más historias del universo Star Wars. El visionado se hace largo, sin lograrse toda la implicación emocional que sería de desear, también por la paradoja de querer aplaudir la importancia en la lucha galáctica de la unión del pueblo, la visión buenista del esfuerzo colectivo, cuando en realidad, todo acaba dependiendo de las acciones de una o dos personas, no más... El film vuelve a jugar con los sentimientos nostálgicos del espectador talludito, con muchos guiños a las películas precedentes, incluida la partitura de John Williams, que cuando mejor suena es con los acordes de antaño, aunque hay algún tema nuevo en torno a Rey y a la oscura oscuridad. Al mismo tiempo introduce nuevas criaturitas digitales sorprendentes y hasta un droide bastante artesanal. E igual nos paseamos por una pintoresca feria interplanetaria, que nos hacen navegar un rato por un proceloso y agitado océano, o se nos ofrecen imágenes propias de una cinta de brujas y magos en el enfrentamiento decisivo con el Villano con mayúscula, casi como si estuviéramos en el Monte del Destino de El Señor de los Anillos, la idea consiste en ofrecer algunas imágenes nunca vistas en este lado de la galaxia; y aquí se lleva la palma el modo en que Rey se enfrenta por primera vez con un Kylo que viene volando en su nave espacial. Con la confirmación de que Daisy Ridley aguanta los primeros planos como nadie, transmitiendo su sufrimiento interior, y que Adam Driver igual hace de sufrido marido en Historia de un matrimonio que de torturado hijo de sus padres en la saga galáctica, mientras que John Boyega sigue siendo el pánfilo ex soldado imperial buenazo, enamorado de Rey, pero al que se le apunta un posible nuevo interés romántico, mientras que el piloto y pronto general carismático de Oscar Isaac apunta en la dirección de un nuevo Han Solo.

6/10
Blade Runner 2049

2017 | Blade Runner 2049

A pesar de que en su estreno allá por 1982 Blade Runner no obtuvo una gran acogida por parte del público, poco a poco fue haciéndose un hueco entre las mejores películas de ciencia ficción. Con el paso del tiempo pronto se convirtió en una obra de culto y su influencia en el cine posterior se hizo patente en numerosas películas. Décadas después son millones los aficionados que han disfrutado de la historia concebida originalmente por Philip K. Dick, en donde los humanos nacidos de una mujer compartían su vida en la megalópolis de Los Ángeles con otros hombres y mujeres creados artificialmente y denominados replicantes, considerados de segunda categoría. Tal escisión entre la población daba lugar a un enfrentamiento entre ambas partes en el curso de la cual los replicantes demostraban tener los mismos amores, anhelos y miedos que sus creadores. En Blade Runner 2049 han pasado ya treinta años de aquellos acontecimientos y la situación social no parece haber cambiado demasiado. Los Ángeles sigue siendo una megaurbe insalubre, casi siempre sumida en la bruma, la lluvia o la noche, en donde conviven todo tipo de dialectos y la vida hipermasificada se hace casi irrespirable. Tras un apagón generalizado tras el cual todos los archivos de la Tyrell Corporation se perdieron, ahora campea por la ciudad una actualizada versión de replicantes, los Nexus 8, creados por una nueva y sofisticada corporación biotecnológica heredera de la anterior, la Wallace Corporation, liderada por el enigmático Nandier Wallace. Uno de esos Nexus 8 es el Blade Runner KB36-3.7, llamado simplemente “K”, cuyo objetivo es “retirar” a replicantes fuera de control. Una misterioso hallazgo le pondrá sobre la pista de Rick Deckard, antiguo Blade Runner. Vaya por delante que no hacía ninguna falta resucitar el universo creado por Ridley Scott y compañía. Pero, en fin, una vez que la inevitable maquinaria empresarial de Hollywood se empeñó en traer de vuelta a los replicantes, los productores –entre ellos el propio Scott– han procurado no estropear la obra maestra original, de modo que vuelven a jugar con los mismos elementos que fascinaron en los años 80. Visto el resultado la decisión de contratar al prestigioso Denis Villeneuve (fan confeso del primer film) como máximo responsable es un gran acierto, pues alguien como él podía retomar con precaución el “mood” original y ofrecerlo en los tiempos actuales sin pisotear la identidad de la historia. Y eso es lo que ha hecho. Como ya dejó patente en películas como La llegada, Villeneuve da fe de una potencia expresiva pocas veces igualada en pantalla. Cuenta su historia con imágenes subyugantes (¡esa larga secuencia en la ciudad devastada por la radiación!), con un sonido ambiente atronador y envolvente que te deja pegado a la butaca y, por supuesto, con una puesta en escena de sabor añejo, que emocionará a los amantes del original de Ridley Scott. Ante la rotundidad formal de la película el espectador quedará como hipnotizado durante muchos, muchos minutos. Cada plano está sumamente estudiado, trabajado hasta la perfección, tanto los exteriores como las localizaciones que definen a los personajes (la casa de K, la Wallace Corporation, la vivienda en la ciudad fantasma), en donde una de las constantes del universo Blade Runner –la convivencia entre lo nuevo y lo viejo, lo actual y lo clásico– se sublima, con múltiples homenajes al film ambientado en 2019. Pero toda esa desbordante imaginería visual tiene también una contrapartida no tan deseada: una cierta falta de dinamismo. La solemnidad y preciosismo de las imágenes deja un poco de lado el ritmo y también el guión es confuso en algunos tramos. Si antaño algunos achacaron cierta pesadez al film original, hay que avisar de que en este caso las cosas pueden ponerse aún más difíciles para aquellos que esperen una película de acción, persecuciones y emociones al uso. Los fans, sin embargo, probablemente quedarán satisfechos, aun cuando serán inevitables desiguales comparaciones que no es cuestión de ponerse a enumerar aquí. Fiel a su procedencia, la identidad de Blade Runner 2049 tiene también su punto fuerte en las eternas preguntas que importan a todo ser humano. ¿Quién soy? ¿Adónde voy? ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Tengo alma?, implícitas o explícitas en el guión de Hampton Fancher y Michael Green, mientras que la búsqueda del amor y el anhelo por ser deseado genera aquí fuertes y extremas referencias a la realidad virtual y la inteligencia artificial, cuerpos y sexualidad digitales que quieren llenar el vacío emocional del replicante. Porque las emociones no son el punto fuerte del protagonista, compuesto por un sólido Ryan Gosling cuya carismática presencia en pantalla es ideal para componer a tipos lacónicos al estilo Drive, galanes que no mueven un músculo de la cara, pero a quien en este film se le echa en falta quizá un poco más de la expresiva humanidad que se le demanda en momentos clave. Aunque para eso ya está Harrison Ford.

7/10
El secreto de Adaline

2015 | The Age of Adaline

Adeline Bowman nació a comienzos del siglo XX. Guapa, se enamoró, tuvo una niña, pero su marido murió. Viajando en automóvil, sin haber cumplido aún los 30 años, sufre un accidente en el que muere durante un par de minutos, lo que coincide con una conjunción de elementos tal que, al ser reanimada, adquiere un inesperado don: no envejece, parece que el tiempo no pasa para ella. Lejos de verlo como una bendición, se trata de una situación que no sabe cómo manejar, y tras una mala experiencia con una agencia gubernamental, ha decidido ocultar su condición, que sólo conoce su hija. Ella vive una vida dolorosa, en la que no se puede implicar emocionalmente con los demás, y en que cambia de identidad cada diez años para no despertar sospechas entre los que conviven con ella y podrían detectar que en ella el tiempo no hace mella. Las cosas se complican cuando conoce a Ellis, un joven encantador que se enamora de ella –Jennie, para él–, y que no está dispuesto a dejar escapar su presa. Con su toque fantástico de ciencia ficción, cine romántico en estado puro, que contiene más de un momento empalagoso cercano a la bobería. Se nota que uno de los que firman el guión es J. Mills Goodloe, que adaptó Lo mejor de mí, una de las novelas del especialista Nicholas Sparks, que sin duda ha creado escuela fílmica y en papel. A los incondicionales les gustará el film. El resto tendrán problemas para enganchar y suspender su incredulidad. El arranque tiene su punto de intríngulis, y la protagonista Blake Lively desprende un encanto especial, da el tipo de mujer que podría haber vivido en cualquier momento del siglo XX y XXI, cierta cualidad intemporal. La pena es que una vez establecido lo que hay, el desconocido director Lee Toland Krieger y su equipo de guionistas no tienen muy claro lo que desean contar o cómo van a mantener el interés del espectador. Nos instalamos en un bucle, amar o no amar, huir o no huir, contar la verdad o no contar la verdad, he ahí los dilemas. Algunos personajes tienen poca riqueza, como la de la hija, pura excusa para que en algún momento Adeline pueda hablar con alguien de lo que le pasa, el otro recurso es una voz en off omnisciente que tampoco está introducida con demasiada habilidad. Y el novio, más allá de ser un guaperas filántropo muy buena persona, carece de carisma, Michiel Huisman no sabe qué hacer con él. Para cuando llega un momento de sorpresa, con la aparición de Harrison Ford luciendo perilla, el desconcierto y el cúmulo de casualidades son tales, que aquello se acerca peligrosamente a lo risible.

4/10
Star Wars: El despertar de la fuerza

2015 | Star Wars: Episode VII - The Force Awakens

Casi 40 años después de la película original, vuelve la saga de La guerra de las galaxias, en esta ocasión por primera vez sin el concurso de George Lucas, pero con un formidable sucesor: J.J. Abrams, curtido en televisión con Alias y Perdidos, y en cine con Misión imposible y Star Trek. El resultado complacerá sin duda a los fans galácticos recalcitrantes, y captará nuevos adeptos entre las nuevas generaciones. El despertar de la fuerza narra acontecimientos posteriores a El retorno del jedi, cuando la siniestra Primera Orden ha sustituido al Imperio en el lado oscuro de la Fuerza, con un ejército más poderoso que nunca, y una alianza rebelde que hace lo que puede para hacerle frente. Rey, una joven sin familia, y Finn, un antiguo soldado imperial, con ayuda del droide BB-8, deberán intentar dar con el paradero del mítico jedi Luke Skywalker para, una vez más, salvar a la galaxia. Aletea la fuerza, como parece lógico, en esta película, que parece urdida con la idea de tomar lo mejor del film con que empezó todo en 1977, lo que puede verse como un guiño a los nostálgicos –indudablemente lo es–, pero también como una jugada inteligente, consistente en reconocer lo que subyugó a los espectadores de antaño, para entregarlo de nuevo a modo de auténtica reinvención y convenientemente dosificado. Casi podría hablarse de remake, sin haber nada peyorativo en el uso de esta expresión, para ser justos y evitar malentendidos digamos que se trata de variaciones sobre la lucha que no cesa entre el bien y el mal, con ecos de situaciones ya vistas que son lo mismo sin ser lo mismo. Firma el guión Abrams junto a Lawrence Kasdan –que participó en los libretos de El imperio contraataca y El retorno del jedi, y Michael Arndt, que estuvo en la cinta animada de Pixar Toy Story 3–, que asume y reinventa todos los elementos posibles del primer film. Abunda la acción y la aventura punteadas con golpes de humor, servidas con buenos efectos visuales en los combates entre naves espaciales, la recreación de planetas y diseño de criaturas, evitando al mismo tiempo el empacho digital de Lucas, que malogró en parte su trilogía de precuelas. Y hay espacio para las sorpresas argumentales de contenido dramático, que por supuesto, no desvelaremos en estas líneas. Están bien los ingenuos e idealistas personajes de Daisy Ridley y John Boyega, una chica guerrera y un soldado imperial converso negro que empiezan a sentir una clara atracción, más el en alza Oscar Isaac, un piloto de la alianza rebelde, y el villano de la función, buen trabajo de Adam Driver como Kylo Ren; los actores aportan juventud más el toque de mayor peso femenino y de diversidad racial. El nuevo robot BB-8 tiene encanto. Produce, por supuesto un agradable cosquilleo constatar el retorno de Han Solo, Chew, Leia y Luke, más los inefables androides que han estado en todas las películas de la saga, R2-D2 y C-3PO. Siempre da gusto ver a Max von Sydow, pero por desgracia su presencia no tiene la relevancia que han tenido veteranos como Alec Guinness, Peter Cushing o Christopher Lee en otras entregas de la saga galáctica, que en su nueva andadura promete pingües beneficios para Disney.

8/10
Los mercenarios 3

2014 | The Expendables 3

Tercera entrega de la saga de Los mercenarios, sin trampa ni cartón, da lo que se espera de ella, mucha acción adrenalítica, actores del género entrados en años –los habituales y nuevos fichajes–, sangre fresca –actores jovencillos, como la debutante luchadora, muy popular en Estados Unidos, Ronda Rousey– y autoparódico sentido del humor. La fórmula inventada por Sylvester Stallone vuelve a funcionar, esto resulta innegable. Y en tal sentido, la trama es casi lo de menos, un esqueleto con la mínima consistencia requerida: Barney Ross está a punto de perder a uno de sus hombres en una misión donde descubre que su eterno enemigo Stonebanks, con el que fundó el grupo de los "Expendables" sigue vivo y más villano que nunca; ve que él mismo y sus chicos ya están mayores, así que para cazar a Stonebanks recluta a un equipillo de jóvenes, menos brutos que sus antecesores y que saben algo de informática; pero claro, al final tendrá que tirar de los "viejos carrozas". La película es entretenida, y tienen gracia algunas de las nuevas incorporaciones, sobre todo Harrison Ford, Mel Gibson, Wesley Snipes y Antonio Banderas, que han tenido margen en algún caso para la disparatada improvisación. La idea de Galgo "Banderas" como un pesado que nunca deja de hablar, pese a cierto histrionismo, da pie a algunos de los momentos más divertidos de la función, donde la complicidad con el espectador permite reírse sanamente de sí mismos a los actores, "Hemos pasado un buen rato", dice Stallone a Ford en cierto momento de la película, frase que presenta inequívocamente un doble sentido sobre el espíritu que guía a estas películas.

5/10
El juego de Ender

2013 | Ender's Game

Año 2070. La humanidad está en guerra contra unos alienígenas denominados insectores, que casi arrasan la Tierra cincuenta años atrás. Ender es un chaval que tiene un don para la estrategia en la batalla, sabe cómo manejar al contrincante, sabe utilizar todos los elementos para lograr la victoria. Ahora sólo lo hace por medio de videojuegos, pero el coronel Graff ha visto en él al futuro líder de las fuerzas terrestres contra los insectores, así que decide entrenarlo en la llamada Escuela de Batalla, una base espacial aislada de la Tierra. Ahí Ender tendrá que enfrentarse a los demás y a sí mismo para demostrar si realmente tiene las aptitudes necesarias para liderar las tropas que impidan la extinción de la raza humana. Adaptación de la más célebre novela de Orson Scott Card, primera una saga que ha tenido un éxito editorial considerable y que se prestaba adecuadamente para ser llevada a la gran pantalla. Detrás de las cámaras se sitúa Gavin Hood, cuyo film Tsotsi ganó el Oscar a la mejor película extranjera en 2006 y que más tarde dio el salto a Hollywood para dirigir Expediente Anwar y X-Men Orígenes: Lobezno. Sigue pues el director surafricano inmerso en el cine comercial con El juego de Ender, que en ciertos aspectos recuerda a otras producciones futuristas como Los juegos del hambre, en donde los niños son los protagonistas de la acción y se convierten de algún modo en cobayas de los adultos. El juego de Ender se puede incluir en un tipo de películas cuyo argumento gira en torno al entrenamiento del héroe con fines bélicos, por lo que recuerda al subgénero de las “academias militares”, sólo que la ambientación futurista la acerca más a películas del estilo La guerra de las galaxias. Sin embargo, al contrario que en el clásico de Lucas, no está lograda la tensión extra requerida para emocionar al espectador con en este tipo de relatos de crecimiento y aprendizaje. Quizá sea culpa de varios elementos: la instalación espacial en donde se sitúa la acción, un lugar demasiado frío, aséptico, reducido; las tópicas e injustificadas provocaciones con los otros reclutas; la esperada rebeldía ante las normas y los mandos superiores; los numerosos personajes cliché, etc. Son elementos que, acumulados, rebajan la originalidad de la propuesta. Tampoco están aprovechados los duelos en la esfera de entrenamiento, supuestamente muy importantes pero que resultan de una simpleza llamativamente infantil. Por eso quizá las secuencias más logradas son las que tienen lugar en la Tierra, en el arranque de la película: son más vivas, reales y dramáticas que todo lo que vendrá después. Asimismo, es posible que el aire de videojuego también haya "jugado" una mala pasada a la historia. Aquí efectivamente los límites entre la consola, la realidad y la conciencia del jugador se desdibujan, hasta el punto de entremezclarse. Aunque a priori este enfoque tiene un innegable gancho, a Gavin Hood le ha faltado inventiva para plasmar la idea con eficacia, de modo que la resolución es confusa, inconsistente y tramposilla. Quedan de fondo, eso sí, ideas interesantes que surgen a lo largo de la historia creada por Scott Card, preguntas y reflexiones acerca de la propia vocación, de las dudas ante el destino, de la justificación de la guerra y de los límites morales de las acciones humanas en situaciones críticas. Por lo demás, al esforzado trabajo del joven Asa Butterfield (La invención de Hugo), que asume su papel con la requerida intensidad, acompañan unos poco memorables papeles de los veteranos Harrison Ford y Ben Kingsley.

4/10
Anchorman 2: The Legend Continues

2013 | Anchorman 2: The Legend Continues

El poder del dinero

2013 | Paranoia

Adam Cassidy es un jovenzuelo pirado por las nuevas tecnologías, que junto a un grupo de compañeros lucha por escalar socialmente en Nueva York presentando sin suerte “geniales” ideas para su empresa de telefonía móvil, liderada por el ambicioso Nicolas Wyatt. Éste decide manipular a Adam para intentar batir a su principal rival y antiguo socio Jock Goddard: la idea es prometerle un fabuloso futuro, si acepta espiar industrialmente para él, introduciéndose en la empresa del otro. Harto de una vida humilde en Brooklyn, con un padre enfermo, y atraido por el lujo y el dinero, acepta la propuesta de Wyatt. Thriller que adapta una novela de Joseph Finder, con planteamiento inicial atractivo, pues pretende criticar una sociedad en crisis, obsesionada por la tecnología, donde las oportunidades para los jóvenes son escasas, y donde las metas acaban reducidas a subir a la cúspide del poder, como sea. Aunque medianamente entretenido y con atractivo reparto, el guión falla estrepitosamente. Primero obliga a aceptar ideas imposibles, como la de un Adam capaz de presentar a Goddar un gran invento para ganarse su confianza, y luego incluye todos los tópicos imaginables de joven inexperto tratando de robar información. Casi todos los personajes son excesivamente básicos -los mejores son los veteranos Gary Oldman y Harrison Ford, el resto aportan sobre todo atractivo físico-, y las supuestas sorpresas que depara la trama no lo son tanto. Desde luego Robert Luketic estuvo mucho más atinado en 21: Black Jack, netamente superior.

4/10
42

2013 | 42

Recién terminada la Segunda Guerra Mundial, Jackie Robinson es un afroamericano que ha combatido con valor, y cuyas habilidades para el béisbol ha podido mostrar únicamente, y no sin dificultades, en la universidad, pues la liga profesional está dominada en exclusiva por los blancos. Hasta que Branch Rickey, en un audaz movimiento que despierta una encendida animadversión racista en determinados sectores de la opinión pública, requiere sus servicios para los Dodgers de Brooklyn. Robinson, que se hará famoso por llevar en su camiseta el número 42, hará historia como jugador, no sólo por sus asombrosas aptitudes, sino por ser el primero de muchos deportistas negros que van a descollar en el béisbol, y ello aguantando mil y una provocaciones. El guionista y director Brian Helgeland entrega una estupenda muestra del subgénero del drama deportivo, a partir de una historia real muy conocida en Estados Unidos, que aúna los aspectos del terreno de juego, servidos en emocionantes escena de los partidos, con la cuestión racial. En el valioso contenido antropológico de la trama, el film tiene más de un punto en común con The Blindside (Un sueño posible), que transcurre en el mundo del fútbol americano. Quien ha firmado libretos de corte heroico como los de Destino de caballero y Robin Hood, sabe insuflar aire épico a la gesta de Jackie Robinson, que también lo es del dueño de los Dodgers, Branch Rickey. A la hora de sobreponerse a las dificultades brilla la fe metodista compartida por ambos hombres, el apoyo de su esposa Rachel en el caso de Jackie, y la puesta en ejercicio de una serie de virtudes muy necesarias como son la paciencia y la no-respuesta a la provocación. En el aspecto actoral, a una pléyade de secundarios poco conocidos que funcionan a la perfección, y al protagonista Chadwick Boseman, hay que sumar el buen trabajo de Harrison Ford, en la mejor interpretación que ha brindado en años de penosa sequía, con papeles indignos de su carisma.

6/10
Cowboys & Aliens

2011 | Cowboys & Aliens

Adaptación al cine de la novela gráfica homónima de Scott Mitchell Rosenberg. Dirige Jon Favreau, responsable de Iron Man y su secuela, que también se basaban en un cómic. Favreau cuenta con el apoyo del mismísimo Steven Spielberg, como productor ejecutivo, y de Ron Howard (Una mente maravillosa) como productor. Como promete el título, el argumento mezcla western y ciencia ficción. La acción transcurre en 1875, en Nuevo México. Jake Lonergan, amnésico que se ha despertado con un extraño brazalete en la muñeca cuyo origen es un misterio, llega a Absolution, un pequeño pueblo. Allí deja fuera de combate a Percy, hijo del cacique local, el coronel Dolarhyde, y que es un joven arrogante que abusa de los vecinos arropado por el miedo que le tienen a su padre. Percy es enviado a prisión pero el sheriff también acaba encerrando a Lonergan, en cuanto se entera de que está en busca y captura. Cuando Dolarhyde llega al lugar a ver qué ha ocurrido con su hijo, aparecen unas luces cegadoras en el cielo, que corresponden a unos vehículos volantes hostiles que sin motivación aparente disparan contra los lugareños y siembran el pánico. Secuestran a varias personas, y también al hijo de Dolarhyde, que organiza una expedición de búsqueda en la que se integra el forastero Lonergan, cuyo brazalete resulta emitir rayos que son el único arma que resulta efectiva contra los visitantes. Favreau cuenta con un presupuesto ajustado, convincentes efectos especiales y un reparto de auténtico lujo. Daniel Craig muestra una vez más su eficacia, Harrison Ford cumple como padre desesperado ante la pérdida de su vástago, y ejercen como secundarios destacados Paul Dano (el hijo de Harrison Ford) y Sam Rockwell (el dueño del ‘saloon’). Despierta el interés en su arranque, cuando parece que va a desarrollar a los personajes, con secuencias un tanto tópicas pero eficaces, como la del chico descontrolado que siembra el terror a tiros, o la de Craig y Rockwell insistiendo en dedicarle unas palabras religiosas a modo de funeral a un tipo al que acaban de enterrar, ante el escepticismo del personaje de Harrison Ford. Pero pronto, el film se estanca, y se centra en las secuencias de acción, alargadas innecesariamente, por lo que todo se reduce a un videojuego para aficionados a las consolas.

4/10
Medidas extraordinarias

2010 | Extraordinary Measures

John y Aileen son padres de tres hijos. Los dos pequeños, Megan y Patrick, de ocho y seis años, padecen un raro desorden genético conocido como síndrome de Pompe. Da lugar a una atrofia muscular que les obliga a ir en silla de ruedas; la ausencia de una enzima conduce a que los órganos internos no crezcan a la par que el resto del cuerpo, lo que hace muy corta su esperanza de vida. Sabedor de que en Nebraska se encuentra el mayor experto en dicha enzima, el doctor Robert Stonehill, John apostará todo el futuro profesional y familiar en apoyar su investigación, en busca del fármaco que salve a los chicos. Película basada en hechos reales, que recuerda a títulos como El aceite de la vida. Supone un desafío para el director de la comedia Algo pasa en Las Vegas, Tom Vaughan, que cambia de registro para sumergirse en un drama lacrimógeno. El resultado es correcto, logra atrapar la preocupación de unos padres por la salud de sus hijos. Hay varias bazas para sostener la trama, pero una principal es la diferencia de caracteres de los dos protagonistas, el padre –un hombre dispuesto al sacrificio para salvar a sus niños, de mentalidad empresarial muy adecuada para llevar a buen término la estructura financiera que requiere la investigación– y el investigador principal –un tipo de personalidad difícil, sabio pero poco práctica, siempre en las nubes, convencido de lo que hace pero con escaso don de gentes–. Brendan Fraser y Harrison Ford comparten buenas escenas, que permiten su lucimiento actoral, cuando chocan sus puntos de vista, pero también cuando ceden y se ponen en el lugar del otro. La narración es de agradecible clasicismo, quizá con algún modo de resolver poco sutil –las explicaciones acerca de la enfermedad–, pero con contención en los pasajes que invitan al espectador a la lágrima. También hay realismo en la forma de dibujar el funcionamiento de una empresa de investigación, donde la eficiencia colisiona con la humanidad, necesaria en cualquier ocupación laboral; aquí se presentan intereses conflictos, que sin duda invitan al debate sobre el necesario "rostro humano" en el trabajo, ver personas y no sólo números, resultados.

6/10
Morning Glory

2010 | Morning Glory

Becky es una joven y ambiciosa productora televisiva, recién despedida por recortes de gastos en su empresa. No pasa nada, porque una cadena nacional en horas bajas necesita en Nueva York a alguien de su perfil para elevar la audiencia de un programa matutino. Lejos de desanimarse por una tarea que parece imposible, decide rescatar a Mike, un mítico presentador de la pequeña pantalla, ocupado en no hacer nada tras ser relegado del telediario que presentaba. Aunque el viejo divo no se muestra cooperativo, Becky reinventa el programa todo el tiempo, casi a la desesperada, para evitar la cancelación del mismo. Cabía esperar algo mejor de Roger Michell, el director de Notting Hill. Quizá no el colmo de la comedia sofisticada y con ingenio, pero sí al menos algo de coherencia en la estructura narrativa. Porque la verdad, es imposible saber en este film si se aboga por la telebasura, el sano entretenimiento o la información rigurosa; si todo vale para conquistar la audiencia; si la dedicación compulsiva al trabajo debería ser evitada por todos los medios. Se dirá que la cinta señala al justo medio de la virtud, y que a la postre es “just entertainment”, pero en fin, esto no acaba de mostrarse con un mínimo de consistencia. De modo que quedan los actores, que despiertan simpatía. Rachel McAdams debe esforzarse por sostener la película, algo demasiado duro para su juventud, aun reconociendo su entusiasmo y energía. Algo le pasa a Harrison Ford, que no acaba de acertar al elegir películas, siempre sus personajes con el gesto malhumorado, que no sabemos si es también el del actor, cansado del oficio. Y un poquito-muchito se desaprovecha a Diane Keaton, que en todo caso se lo pasa en grande haciendo “la gansa” en unos cuantos sketches locos destinados a aumentar el número de espectadores que siguen su programa.

4/10
Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

2008 | Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull

Los amantes del cine ‘Indy’ llevaban diecinueve años esperando que Spielberg se decidiera a retomar la saga de Indy, Indiana Jones, el más célebre arqueólogo del mundo. Pero el cineasta se ha resistido, pues en espera de un guión que le motivara llegó a echar por tierra uno escrito por el mismísimo Frank Darabont (Cadena perpetua). Al final se ha decantado por un libreto de David Koepp, que había escrito para él Parque Jurásico, muy acorde con lo que se esperaba. La trama transcurre en los años 50, la era del nacimiento del ‘rock and roll’, cuando un Indy envejecido ha sido retenido junto con Mac, antiguo colaborador suyo, por un grupo de soldados soviéticos liderados por Irina Spalko, una cruel mujer que fue el ojito derecho de Stalin. Irina necesita que Indiana Jones le ayude a encontrar una reliquia precolombina, depositada en una instalación secreta del ejército estadounidense... En la aventura subsiguiente en la que se ve envuelto el veterano aventurero recibirá la ayuda de Mutt Williams, arrogante muchacho que ha ido en busca de Indy para advertirle de que un amigo, el profesor Oxley, ha sido secuestrado. Y también reaparece la mismísima Marion Ravenwood, la compañera de Indy en la legendaria En busca del arca perdida. Desvelar más datos de la trama sería hacerle un flaco favor al espectador... La cuarta entrega de la saga no decepciona, a pesar de las grandes expectativas que ha levantado. Ya quisiera George Lucas haber mantenido el nivel tan alto en su resurrección de La guerra de las galaxias. Se le pueden sacar pegas, pero éstas son bastante menores. Por ejemplo, algunos diálogos explicativos son tan extensos que propician caídas de ritmo. También se puede resaltar que a pesar de la magia que tiene el regreso de Marion, Karen Allen es una actriz que no acaba de resultar muy convincente. La película está llena de guiños a los incondicionales por sus referencias al arca, al padre del protagonista, a Marcus, etc. Y también se homenajean a clásicos del cine de aventuras, como los protagonizados por Tarzán, o aquellas que tenían memorables duelos de espadas... Si el objetivo de las anteriores entregas era recuperar el sabor de aquellas películas para todos los públicos, ciertamente, Spielberg ha vuelto a conseguirlo. Gustará a los que crecieron con los clásicos del cine, a quienes eran unos niños cuando se estrenaron sus predecesoras, y también a las nuevas generaciones. Spielberg muestra desde luego que sigue en plena forma –aunque nadie lo dudaba, pues su anterior trabajo, Munich, es uno de sus grandes filmes–. Aprovecha la ambientación para trazar una descripción de la época de la Guerra Fría, con sus pruebas nucleares, su paranoia ante la amenaza comunista, y sus jóvenes rebeldes y roqueros. Se luce sobre todo en las secuencias de acción, algunas para el recuerdo, como la persecución en plena selva. Aunque ha necesitado más efectos especiales que en otras entregas, lo cierto es que los usa de forma tan inteligente que no desentonan. Las andanzas de sus personajes propician además una apología de la unidad familiar bastante sana, que el cineasta admite sin rubor. Por supuesto, es obligatorio citar el trabajo de John Williams, un colaborador esencial de la serie. El compositor favorito de Spielberg se luce, rememorando fragmentos musicales de antaño, y con pasajes nuevos brillantes, como el que acompaña a los soldados soviéticos, que suena a música rusa. El reparto está formado por grandes estrellas, en pequeños papeles, que cumplen con su cometido. Harrison Ford mantiene su intenso carisma; en pantalla parece que sigue en forma a pesar del paso del tiempo, y se nota que ha acumulado ya muchas tablas. Cede mucho protagonismo a Shia LaBeouf, sin duda un gran acierto, porque desprende el magnetismo de las grandes estrellas, y recuerda lejanamente al rey del género de aventuras, Errol Flynn, en quien parece haberse inspirado para encarnar a su personaje, un fanfarrón con encanto. Cuando ambos protagonistas aparecen en pantalla aprovechan bastante que los diálogos tienen cierto ingenio (‘has traído una navaja a un tiroteo’). ¿Son padre e hijo, como se rumoreaba antes del estreno del film? Para hallar respuesta al gran enigma cinematográfico de la temporada, lo suyo es no perderse la película.

6/10
Territorio prohibido

2008 | Crossing Over

Drama escrito y dirigido por el sudafricano Wayne Kramer, en cuya breve filmografía destaca The Cooler. En esta ocasión entrecruza diversas historias, todas ellas relacionadas con la inmigración. Al parecer, había un personaje más, interpretado por Sean Penn, que sin embargo fue finalmente eliminado sin que se sepa muy bien por qué. Max Brogan (Harrison Ford) es un agente de inmigración que se encariña con los individuos a los que debe deportar. Una abogada (Ashley Judd) intenta evitar que deporten a una chica de 15 años musulmana que parece interesada en el terrorismo islámico, pero sin que haya pruebas que lo justifiquen. Un joven judío (Jim Sturgess) trata de conseguir trabajo. Un funcionario de inmigración (Ray Liotta) abusa de su posición para acostarse con una modelo australiana (Alice Eve) que necesita la tarjeta de residencia... El realizador y guionista tiene loables intenciones, y cuenta con un reparto desigual, pero que incluye a actores muy conocidos como Ford, Judd (últimamente de capa caída), Sturgess y Liotta. Tomando como punto de referencia la muy superior Crash, su objetivo consiste en mostrar la cruda realidad de las personas que tratan de lograr la nacionalidad estadounidense desde una perspectiva poliédrica. Intenta representar a todos los sectores implicados –policías de inmigración, inmigrantes que llevan tiempo en territorio estadounidense, abogados, funcionarios, etc.– y también están representadas todas las minorías: musulmanes, hispanos, asiáticos y judíos. Se supone que los personajes deben ser tridimensionales como en el film de Haggis, donde el mismo personaje puede comportarse en un momento dado de forma mezquina, pero después convertirse en un héroe. Por desgracia, los personajes de Kramer acaban siendo demasiado estereotipados, y algunos muy poco creíbles. Por ejemplo, está metida con calzador la historia de Ray Liotta, que tras colisionar casualmente con Alice Eve, le propone sexo como si tal cosa a cambio de la 'Green Card'. La reacción de ésta no se comprende muy bien, ya que a veces parece que ha accedido sin problemas y en otras secuencias está horripilada. Además, la relación se muestra con un exhibicionismo que parece fuera de lugar. La resolución de la historia de la joven estudiante musulmana resulta efectista y sensiblera. Y la secuencia teóricamente más emotiva, un atraco en un supermercado, está muy forzada y no resulta creíble. Otras no están mal llevadas. Destaca especialmente el relato del joven (Jim Sturgess) que finge ser un devoto judío para conseguir trabajo cuando no ha pasado en su vida por la sinagoga. Su cómico desenlace es lo más brillante del film.

5/10
Firewall

2006 | Firewall

Jack Stanfield es el veterano experto en seguridad informática de un importante banco. Con sus potentes 'cortafuegos', ningún 'pirata' parece atreverse a entrar en el sistema de la entidad financiera. Y eso que las nuevas generaciones llegan pisando fuerte con ideas novedosas, a las que Jack, hombre prudente, se muestra reacio. En cualquier caso, el modo en que unos desaprensivos van a intentar robar el banco va a ser relativamente convencional, nada de recursos a la ultimísima alta tecnología. Una banda comandada por Bill Cox toma como rehenes a la familia de Jack. Si éste desea que sus seres queridos permanezcan a salvo, deberá colaborar realizando una transferencia informática de cien millones de dólares a determinada cuenta de las islas Caimán. Aunque Jack sigue las instrucciones del chantaje, no está claro que los ladrones tengan intención de que los Stanfield sobrevivan al robo. Harrison Ford repite el papel de hombre bueno de acción, que hará lo que sea para salvaguardar la integridad de los suyos, presente en títulos como Juego de patriotas o La sombra del diablo. Quizá ese 'déjà vu' es el que ha pesado en la tibia acogida del film por parte del público. Y no obstante se trata de un thriller lleno de ritmo y tensión, en que la trama de la familia rehén recuerda al clásico de William Wyler Horas desesperadas (o su remake de Michael Cimino, 37 horas desesperadas). Y es que la idea del 'falso culpable' –otro tipo de personaje que Ford ya ha encarnado, en El fugitivo– siempre funciona, y despierta la empatía del espectador. Algún momento está especialmente logrado, como el modo en que Jack engatusa a Bill, cambiando de sitio la microcámara con la que los ladrones siguen todos sus pasos.

6/10
Hollywood: departamento de homicidios

2003 | Hollywood Homicide

Parece ser que el sueldo de policía de Los Ángeles no da para llegar a fin de mes, por lo que los agentes deben buscarse la vida acudiendo al pluriempleo. Es lo que ocurre con Joe Gavilan, que mientras investiga el asesinato de cuatro raperos en un local, intenta resolver sus pequeños negocios inmobiliarios. Por su parte, su compañero, K. C. Calden, además de ser aspirante a actor, se saca un sobresueldo como instructor de yoga. Para complicar más las cosas, asuntos internos está investigando a la pareja de policías. Esta comedia de acción parte de un esquema tan clásico como contraponer a dos tipos absolutamente diferentes, los policías interpretados por Harrison Ford y Josh Harnett. Aunque parezca increíble, el tema central se basa en anécdotas reales de Robert Souza, agente de homicidios que coescribió el guión con el director Ron Shelton. Por lo visto, los agentes hacen muchas horas extras cuando desarrollan una investigación extensa, que posteriormente se descuentan de su tiempo de trabajo. Así, les quedan muchas horas libres que invierten en otras actividades. “Yo mismo hice de todo, estuve con contables, tenistas y me dediqué a la seguridad privada y a la venta de coches”, dice Souza. Pero no nos engañemos, el humor de la cinta no es muy complejo: véase la sutileza de cuando, en la escena del crimen, Gavilan pide a su compañero novato que coja una libreta para hacer anotaciones, y a continuación le encarga que le traigan una hamburguesa con cebolla y vinagre. No falta la acción, sobre todo hacia el final, con trepidantes persecuciones.

4/10
K-19: The Widowmaker

2002 | K-19: The Widowmaker

A sus años, Harrison Ford ya no está para muchos trotes. Por eso es motivo de alegría que decida contrarrestar su falta de fuelle físico con un papel dramático de altísima definición. Da vida al capitán ruso Alexei Vostrikov, un hombre con voluntad de hierro al que el alto mando soviético encomienda el mando de su mejor submarino, el K-19. Sustituirá en el cargo al prestigioso capitán Mikhail Polenin (Liam Neeson), relevado por su tardanza en poner a punto la embarcación. El K-19, la mejor máquina de la Armada Soviética, es un arma nuclear de enorme potencia que se prepara para realizar su viaje inaugural. Sin embargo, lo que había de ser motivo de celebración pronto se convierte en una peligrosa misión que puede llegar a ser catastrófica. A las desavenencias entre Vostrikov y Polenin, que tiene a su lado a la tripulación, se une una fuga en el mecanismo de refrigeración del reactor nuclear. Un recalentamiento excesivo llevará a una explosión de dimensiones inimaginables, que puede significar en cuestión de horas el comienzo de una guerra nuclear. La catástrofe del K-19 está basada en hechos reales que acaecieron en aguas cercanas a Estados Unidos durante el verano de 1961 y que han permanecido en secreto durante más de 30 años. La directora Kathryn Bigelow logra una película de consistencia asombrosa, asentada en una magnífica dirección de actores, los cuales componen personajes verosímiles de gran magnetismo. Tanto Ford como Neeson están inconmensurables. No es ésta una película de acción, ni siquiera un atípico thriller bélico, sino un intenso drama donde los conflictos personales consiguen por sí mismos acaparar la tensión que reina durante las dos horas largas de metraje. Hay diálogo, mucho diálogo, y heroísmo, miedo, incertidumbre. Y se pasa mal, entendámonos, “viviendo” dentro de las estrecheces del submarino, sufriendo con el destino de unos jóvenes que pasaron a engrosar la lista de héroes anónimos de la Guerra Fría.

6/10
Lo que la verdad esconde

2000 | What Lies Beneath

El doctor Norman Spencer y su esposa Claire parecen el matrimonio perfecto. Pero las apariencias engañan. Norman engañó a Claire hace un año; ella no sabe nada, pero la verdad es tozuda, y el camino que va a escoger en esta ocasión para salir a la luz resultará bastante inesperado. ¿Qué son las misteriosas voces y las imágenes espectrales que cree advertir Claire? ¿Está alucinando? ¿Son consecuencia de su soledad en casa, ahora que su hija marcha a estudiar a la universidad? ¿Qué tienen que ocultar unos misteriosos vecinos? Lo que la verdad esconde es la película que Robert Zemeckis decidió rodar entre medias de la filmación de Náufrago. Mientras Tom Hanks perdía los kilitos necesarios para rodar la segunda parte del film, Zemeckis se lanzó a rodar una película de suspense con ribetes sobrenaturales, al más puro estilo Alfred Hitchcock. El director asegura: “Creo que suspense y cine están hechos el uno para el otro. Ciertamente hay libros y obras de teatro con mucho suspense, pero no creo que nada pueda manipular el tiempo, el lugar y la técnica para contar una historia, de la forma en que se puede hacer en una película.” El film bebe de muchos títulos clásicos: Crimen perfecto y Rebeca de Hitchcock, o Luz que agoniza de George Cukor, vienen enseguida a la cabeza; en esas películas hay un misterio por resolver y un matrimonio con problemas, como el que forman Harrison Ford y Michelle Pfeiffer.

6/10
Caprichos del destino

1999 | Random Hearts

La esposa del policía Dutch y el marido de la congresista Kay mueren en un accidente aéreo. Los cónyuges que les sobreviven se van a llevar una desagradable sorpresa: los dos viajaban juntos y mantenían en secreto una relación adúltera. Dolor, rabia, impotencia... Todos estos sentimientos se arremolinan en Dutch, que se atormenta preguntándose en que falló a su esposa, y cuándo empezó todo. Kay parece que se lo toma más friamente: tiene una hija y una carrera política en la que pensar. Pero la procesión va por dentro. La trama tiene, sin duda, cierto morbo. Y arranca muy bien, con la recreación del accidente y el dolor consiguiente. Luego uno ya puede imaginarse que surgirá el inevitable romance entre los personajes interpretados por Harrison Ford y Kristin Scott Thomas. Y tal planteamiento discurre por cauces más previsibles. Aunque sea Sydney Pollack, "especialista en cine romántico", quien firma el film, no llega a los resultados de títulos tan memorables como Memorias de África y Tal como éramos. Pero bueno, no está mal ver a Ford en un papel dramático y a esa fantástica dama de la interpretación llamada Kristin Scott Thomas.

7/10
Seis días y siete noches

1998 | Six Days, Seven Nights

Robin dirige una revista femenina. Su ritmo de trabajo, frenético, le impide tomar unas vacaciones. Pero su novio de toda la vida logra convencerla al fin; pasarán una semana en una exótica isla, en lo que desean sea un prólogo de su futura boda. Pero un imprevisto obliga a Robin a hacer un breve viaje, con tan mala suerte que su avioneta se estrella. Queda aislada en una isla desierta con la única compañía del rudo piloto que la conducía. Ivan Reitman (Los cazafantasmas, Peligrosamente juntos) tiene en el punto de mira La reina de África, o, más cercana en el tiempo, Tras el corazón verde. Aislamiento, piratas, guerra de sexos... son temas comunes. Ivan Reitman y sus guionistas se han esforzado en urdir una trama divertida, ágil, en que dos caracteres muy distintos terminan enamorados. El film es amable, y con un punto más de ingenio y sutileza en diálogos y gags sería perfecto. Funcionan mejor las discusiones elegantes, de diálogos atropellados, que el humor perezoso basado en dobles sentidos. Es la esforzada pareja protagonista (estupendos Harrison Ford y Anne Heche) la que sostiene con eficacia toda la película.

5/10
La sombra del diablo

1997 | The Devil's Own

Tom O'Meara es un policía neoyorquino, de origen irlandés, que acoge en su casa a Rory Devaney, un joven irlandés recién emigrado. Pronto surge entre ellos una profunda amistad que se enturbia, sin embargo, cuando Tom descubre que tras la inofensiva apariencia del joven Rory se esconde el terrorista del IRA más buscado en el Reino Unido. Alan J. Pakula dirige este film, que reúne a dos grandes estrellas de la pantalla: el ya veterano Harrison Ford, y Brad Pitt, uno de los más representativos actores de la llamada Generación X. Ambos están magníficos en sus respectivos papeles, y ello pese a que, según las malas lenguas, los dos "divos" no se llevaron excesivamente bien durante el rodaje. Destaca una soberbia fotografía a cargo del excelente Gordon Willis, bien acompañada por la partitura de música celta de James Horner. Ambas se pueden apreciar en la espectacular secuencia inicial que tiene lugar en Irlanda, con la que arranca el film.

5/10
Air Force One (El avión del Presidente)

1997 | Air Force One

Uno de los pocos papeles que le faltaban por interpretar, lo lleva a cabo aquí Harrison Ford con perfección. El carismático actor da vida al presidente de los Estados Unidos en esta película de acción aérea dirigida por el especialista Wolfgang Petersen (El submarino, En la línea de fuego). A bordo del avión presidencial, el más potente y preparado del mundo, viaja el presidente Marshall (Harrison Ford) junto a su esposa y su familia. Pero el avión es secuestrado por unos terroristas rusos, a cuyo mando está el sanguinario Korshunov (Gary Oldman). La intención de los terroristas es comenzar a matar a los pasajeros si no liberan a su líder de una cárcel rusa. Con estos ingredientes la acción está servida, y con los actores presentes y la profesionalidad del realizador la calidad del film es indiscutible. Sobresale la gran actriz Glenn Close (La casa de los espíritus, The Paper. Detrás de la noticia) como vicepresidenta de los Estados Unidos y el inquietante Gary Oldman (Drácula, de Bram Stoker), un auténtico especialista en la caracterización de personajes desequilibrados.

5/10
Sabrina (y sus amores)

1995 | Sabrina

Remake del clásico de Billy Wilder, a cargo del romántico Pollack, que alcanzó la cumbre con la fabulosa Memorias de África. Ahora son Harrison Ford y Greg Kinnear los hermanos que se disputan el corazón de la hija del chófer (Julia Ormond), patito convertido en hermoso cisne.

5/10
Las cien y una noches

1995 | Les cents et une nuits

Monsieur Cinema (Michael Piccoli) es un anciano centenario, que vive solo en una enorma villa. Como la memoria empieza a jugarle malas pasadas, requiere los servicios de una joven que debe refrescar sus células grises, contándole historias de películas de todas las épocas y lugares. También vienen a visitarle personajes varios relacionados con el cine, estudiantes y empresarios sin escrúpulos. La película se concibió para celebrar el centenario del cine, pero Agnès Varda se excede en el metraje, es de esos trabajos donde el ejercicio más placentero es reconocer al desfile de actores que pululan por los fotogramas. Nostalgia para cinéfilos.

4/10
Peligro inminente

1994 | Clear And Present Danger

Jack Ryan (Harrison Ford) es un intrépido y audaz agente de la CIA. James Greer (James Earl Jones) es su superior. Debido a una grave enfermedad, Greer tiene que sejar su cargo, y Ryan le sustituye como director de Inteligencia de la CIA. En su dedicación por perseguir la verdad Ryan se ve envuelto en una oscura investigación acerca del asesinato de un amigo personal del presidente de Estados Unidos, que resulta ser un hombre de negocios que tiene dudosos vínculos con el tráfico de drogas en Colombia. Ryan quiere aclarar el asunto, pero hay gente poderosa a la que no le interesa que se descubra la verdad. Paralelamente a su investigación, la misma CIA envía a Colombia un grupo paramilitar con el fin de tapar las sospechas y acabar por la fuerza con un poderoso cartel de droga colombiano. Un emocionante thriller en el que la inteligente trama se va desvelando poco a poco, manteniendo la intensidad durante la película. Harrison Ford realiza una interpretación muy convincente, al igual que Willem Dafoe en su papel de militar sin escrúpulos. La corrupción y la mentira se enfrentan a la honestidad y el sentido de la justicia, con una acción apasionante. Está basada en el best-seller del especialista Tom Clancy.

6/10
El fugitivo

1993 | The Fugitive

El doctor Richard Kimble (Harrison Ford) es condenado injustamente por el asesinato de su esposa. Durante su traslado a prisión, un accidente le permite escapar. Convertido en fugitivo, se verá perseguido por un implacable agente federal (Tommy Lee Jones): Kimble debe poner todo su empeño en eludir la acción de la justicia, a la vez que trata de descubrir a los verdaderos asesinos de su esposa. Basada en la famosa serie de TV del mismo título, y dirigida por Andrew Davis, nos encontramos ante una magnífica película de acción, con imágenes memorables. Sirva de ejemplo aquella en la que el Doctor Kimble se deja caer por un embalse para huir de su infatigable perseguidor. La película tiene una espléndida puesta en escena y un buen pulso narrativo. Harrison Ford y Tommy Lee Jones hacen dos magníficas interpretaciones (Tommy Lee Jones sería premiado con el Oscar en la categoría de mejor actor secundario). La película obtuvo en total siete nominaciones al Oscar.

7/10
Juego de patriotas

1992 | Patriot Games

Sin responder a un motivo claro, Jack Ryan (Harrison Ford), su esposa, interpretada por Anne Archer, y su hija pequeña, son víctimas de un atentado. Milagrosamente consiguen salvarse, pero Jack Ryan no consigue elaborar una explicación a esta violencia. La familia Ryan pasa unos días de vacaciones en Inglaterra, que se convertirán en una angustiosa lucha por la supervivencia. A la vez que Jack Ryan trata de poner a salvo a su esposa y a su hija, deberá enfrentarse a los terroristas y a los oscuros motivos de sus acciones. Un thriller apasionante protagonizado por un especialista en situaciones desesperadas, Harrison Ford. Basado en el segundo best-seller del exitoso Tom Clancy, también escritor de La caza del octubre rojo. Una compleja trama que pone a un hombre honrado contra la pared, en una lucha solitaria contra un grupo de terroristas radicales. Emocionante, llena de tensión, y por momentos angustiosa.

6/10
A propósito de Henry

1991 | Regarding Henry

Henry Turner (Harrison Ford) es un abogado sin escrúpulos que siembra el pánico en los tribunales de Nueva York. Está dedicado a su trabajo hasta tal punto, que ha dejado de lado a su abnegada esposa y a su pequeña hija. No hay manera de hacerle entrar en razón. Sólo una causa fortuita externa, que parece un aviso divino, será capaz de hacerle cambiar de vida. Un día un disparo se cruza en su camino, y le deja incapacitado para valerse por sí mismo. Sufre una amnesia que le obliga a compartir todo el día con su familia, y a reconstruir su vida. Se dará cuenta de que no se conoce en absoluto a sí mismo, y su esposa le ayudará a enfrentarse a su nueva situación. Un emotivo melodrama en el que Harrison Ford realiza uno de sus mejores papeles. El director Mike Nichols plantea de una forma original la catarsis de un individuo absorbido por su ambición y por la vida turbulenta de la sociedad moderna.

6/10
Presunto inocente

1990 | Presumed Innocent

El fiscal Rusty Sabich (Harrison Ford) es el principal sospechoso del asesinato de una atractiva colega profesional, Carolyn Polhemus, con quien tiene un romance extramatrimonial. Sabich se ve enredado en una misteriosa trama por la que el sistema judicial que él defiende a capa y espada, trata ahora de encerrarle y arruinar su vida profesional y sentimental. Alan J. Pakula es un director ambicioso, siempre preocupado por el funcionamiento de los mecanismos que estructuran la sociedad. Sobresalen entre sus películas tres policíacas, con una inquietud esclarecedora: Klute (1971), El último testigo (1974), y Todos los hombres del presidente (1976). Presunto inocente sube el ritmo de la narración, desde la serenidad inicial de un hombre satisfecho, hasta la trepidante parte final. Una incursión en el interior de la justicia y de las pasiones humanas, donde Harrison Ford hace un papel muy convincente. La música es del genial John Williams.

4/10
Indiana Jones y la última cruzada

1989 | Indiana Jones And The Last Crusader

Indiana Jones (Harrison Ford) es un inquieto profesor de arqueología en la Universidad, que además de tener embelesadas a sus alumnas, se dedica a buscar valiosas piezas de arqueología. Esta vez no es él quien se mete en líos, sino su padre Henry (Sean Connery), también aficionado a la arqueología. Henry es un testarudo viejo que se ha empeñado en encontrar el Santo Grial. Cuenta la leyenda que el Santo Grial es la copa donde Cristo bebió en la Ultima Cena, y el que lo encuentre y beba de él, conseguirá la vida eterna. Pero un nazi sin escrúpulos ha retenido a Henry y trata de apoderarse del Santo Grial. Con su habitual capacidad para meterse dentro de la psicología infantil, Steven Spielberg intentó recuperar los viejos seriales de aventuras de los años 30 y 40. El resultado, como en las anteriores entregas, son dos horas de acción sin respiro, en las que se acumulan, una tras otra, situaciones disparatadas de las que Indiana Jones siempre sale triunfante. Como suele pasar en todas las películas de Spielberg, el orden bueno –el occidental– se ve amenazado por el orden malo –que en este caso son los nazis–. Éste es el punto de partida para llegar a una confrontación entre lo humano y lo divino. Spielberg es un maestro en la manipulación de los sentimientos del espectador, y logra la emoción visual a un ritmo trepidante, en el que se suceden a velocidad de vértigo un catálogo de las situaciones más arriesgadas que se puedan imaginar.

7/10
Armas de mujer

1988 | Working Girl

Tres grandes actores en una crítica a los yuppies obsesionados por triunfar. Harrison Ford, Sigourney Weaver y Melanie Griffith son un buen motivo por sí solos para ver una película. Razón de más si se reúnen los tres, como en esta célebre comedia con la que Mike Nichols (El graduado, Lobo), le metió un varapalo a aquellos yuppies que aplican la teoría del “triunfo a cualquier precio”. Tess (Griffith), la secretaria de una de estas ejecutivas agresivas suplanta a su jefa (Weaver) cuando ésta sufre un accidente esquiando.

6/10
Frenético

1988 | Frantic

El Dr. Richard Walker (Harrison Ford) y su esposa Sondra (Betty Buckley) están enamorados de la ciudad de París, donde hace 20 años vivieron su luna de miel. Una conferencia de médicos en esta ciudad les ofrece la oportunidad de pasar allí unos días. Pero nada más llegar, recién instalados en el Grand Hotel, cuando Walker sale de la ducha se encuentra con que su mujer ha desaparecido. A partir de ahí, Walker se ve envuelto en una aventura digna del mismo James Bond, que debe resolver para rescatar a su mujer. Una película con una acción imparable, que pone los pelos de punta. Harrison Ford, en una magnífica interpretación, consigue empapar al espectador de su angustia. El ritmo que imprime el polifacético Polanski es muy inteligente. No centra todo en la simple acción, sino que nos muestra la desesperación de un hombre normal y corriente que se ve envuelto en un intrincado laberinto de sucesos inexplicables. La música, de Ennio Morricone, subraya la angustiosa trama.

7/10
La costa de los mosquitos

1986 | The Mosquito Coast

Allie Fox es un inventor iracundo que se ha cansado del consumismo y derroche que aporta la gran ciudad, por lo que se marcha con toda su familia a vivir a la jungla hondureña. La vida allí no será fácil y Fox comenzará a mostrar manías y signos enfermizos de locura por la vida ecológica y natural que acabará con los nervios de su esposa y de sus hijos. Poco a poco, la madre y los niños empezarán a pensar en tomar medidas. Peter Weir dirige esta película basada en la novela de Paul Theroux que ha pasado desapercibida a través del tiempo, a pesar de contar con el protagonismo de Harrison Ford, en pleno auge de su carrera y la magnífica Helen Mirren, en un papel que no está a la altura de una actriz de sus cualidades.

4/10
Único testigo

1985 | Witness

Para proteger a un niño amish, testigo de un asesinato, un policía se traslada a la población donde vive esta pequeña y singular comunidad religiosa. Allí trabará amistad con el chaval y conocerá las costumbres del pueblo. Con el apoyo de un guión excepcional, el más que interesante Peter Weir (El club de los poetas muertos, El show de Truman), rueda un thriller soberbio que no decae en ningún momento. Harrison Ford –en uno de sus mejores trabajos– se encuentra en su salsa, muy bien acompañado por la guapa Kelly McGillis y el sorprendente debut de Lukas Haas. Fantástica la tensión creada en la escena del asesinato.

8/10
Indiana Jones y el templo maldito

1984 | Indiana Jones And The Temple Of Doom

El atractivo profesor de arqueología Indiana Jones (Harrison Ford) alterna sus clases en la Universidad con las más arriesgadas aventuras en busca de valiosas piezas. En esta ocasión, Indiana Jones debe encontrar la piedra Sankara, que ha sido robada de un tótem sagrado en Nepal. A la vez, centenares de niños están desapareciendo misteriosamente. Uno de ellos consigue regresar con vida al poblado, y cuenta los terribles sucesos que están sucediendo en un palacio. En las profundidades de este palacio, se encuentra el Templo Maldito, donde una malvada secta realiza los más terribles y sangrientos sacrificios. Indiana Jones tendrá que enfrentarse a cientos de peligros y fatalidades para salir con vida del Templo y rescatar a los niños. Se trata de la película con más elementos fantásticos de la serie de Indiana Jones. Las escenas se suceden a una velocidad de vértigo en varios continentes distintos. El sentido del humor es un elemento constante, y está reforzado por la presencia del joven Jonathan Ke Quan. Si en su estreno En busca del arca perdida (1981) fue una de las más taquilleras de la historia, la segunda parte no se queda atrás. Dos horas de acción trepidante, con sorpresas constantes y aventuras que dejan boquiabierto a cualquier espectador. La conocida música de John Williams es excelente.

7/10
El retorno del Jedi

1983 | Star Wars: Episode VI. The Return of the Jedi

El Imperio ha emprendido la construcción de un arma letal, una segunda estrella de la muerte más poderosa que la primera. La Alianza Rebelde planea lanzar un ataque sorpresa, mientras Luke Skywalker y la princesa Leia tratan de rescatar a su amigo Han Solo. El capítulo final de la trilogía galáctica original de George Lucas guarda pocas sorpresas, y el guión resuelve las tramas con soluciones fáciles. Además, los ewoks no gustaron demasiado, pese a que simbolizan la fuerza de voluntad y la imaginación. Pero el montaje es ágil, los efectos especiales mejoran incluso el nivel de las predecesoras, y las secuencias de acción resultan bastante espectaculares.

7/10
Blade Runner

1982 | Blade Runner

Los Angeles, año 2019. Rick Deckard (Harrison Ford) es un blade runner, un cazador de replicantes rebeldes. Los replicantes son robots construidos a semejanza de los humanos, más perfectos que éstos, pero sin sentimientos y, por tanto, sin recuerdos. Sus inventores no contaron con que, en su evolución genética, podrían adquirir los mismos sentimientos que los humanos. De manera que la pregunta que Deckard debe plantearse, a la vez que trata de aniquilarlos, es: ¿se han convertido los replicantes en unos seres más humanos que los propios humanos? Ridley Scott debe su magnífica reputación a esta película y a Alien, el octavo pasajero (1979), otra producción mítica de la ciencia ficción. En esta ocasión mezcla de manera particular y magistral el cine negro con el de ciencia ficción, a partir de una novela de Philip K. Dick. Construye una película muy interesante, creando una atmósfera inigualable y envolvente, que muchas películas posteriores del mismo género han tomado como referencia. Harrison Ford completa un papel sobresaliente, contagiando sus dudas y la identidad que va adquiriendo con los replicantes a los que debe cazar. La atractiva y coherente estética es fascinante. Algunos aspectos de la película, como la ligazón del ser humano a sus recuerdos, han trascendido el mundo del cine, y son estudiados por filósofos y antropólogos. Pero el film ofrece otros muchos puntos de reflexión -globalización, ética de la biotecnología, el enigma de la muerte- casi inagotables. Una obra maestra.

9/10
En busca del arca perdida

1981 | Raiders of the Lost Ark

Un profesor de arqueología llamado Indiana Jones (Harrison Ford), combina sus clases de arqueología en la Universidad, con una agotadora actividad aventurera por todo el mundo, en busca de piezas arqueológicas de valor. En 1936, Hitler pone a un poderoso equipo en busca del Arca de la Alianza, donde fueron guardadas las Tablas de la Ley que Dios entregó a Moisés en el Monte Sinaí. Indiana recibe el difícil encargo de adelantarse a los nazis y conseguir el Arca. Pero para cumplir su misión Indi deberá correr innumerables aventuras y sortear los más increíbles peligros. Spielberg recupera con esta sensacional película el espíritu de los viejos seriales de aventuras de los años 30 y 40. Son dos horas de acción sin respiro, que se ven sin ningún esfuerzo y con mucho gusto. Se acumulan las situaciones más complicadas, de las que Indiana Jones siempre sale airoso. La emoción visual se logra a un ritmo trepidante, y se suceden a velocidad de vértigo las aventuras en la jungla sudamericana, en el desierto de El Cairo o en una base submarina nazi. Aunque la historia no es muy rica en matices, el sentido del humor es un elemento constante. En su estreno, fue una de las más taquilleras de la historia del cine. La música compuesta por John Williams es magistral.

8/10
El imperio contraataca

1980 | Star Wars: Episode V. The Empire Strikes Back

Tres años después de arrasar en las carteleras con La guerra de las galaxias, la película más influyente en Hollywood de las últimas décadas, George Lucas dispuso de un presupuesto holgado, que le permitió unos efectos especiales más creíbles. Saturado por las labores de producción, el cineasta delegó la realización en el artesano Irvin Kershner (Los ojos de Laura Marsh) y tuvo la suerte de contar con dos guionistas de excepción, la novelista Lee Brackett, autora de películas como Río Bravo, y Lawrence Kasdan, uno de los grandes escritores y directores estadonidenses de los últimos años. Tras la destrucción de la Estrella de la Muerte, Han Solo, la princesa Leia, Luke Skywalker y el resto de la Alianza Rebelde se han refugiado en el desértico planeta helado de Tattooine, donde no parece haber vida. Pero las tropas imperiales, bajo el mando de Darth Vader emprenden una búsqueda incansable, y barren la galaxia mediante sondas imperiales. Aunque Han Solo logra destruir una, es demasiado tarde, y transmite señales que alertan de la posición de las tropas rebeldes. Emprenden una rápida evacuación, pero antes deben frenar a los gigantescos vehículos de asalto del Imperio. Se dice que segundas partes nunca fueron buenas, pero ésta es una de las excepciones a la regla, habiendo resistido mejor el paso del tiempo que la película original. Además, aumenta la intensidad dramática porque desarrolla por completo a los personajes. Han Solo se hace menos cínico por amor, y Luke Skywalker pasa de ser un joven granjero ingenuo a un maestro Jedi por su entrenamiento con Yoda.

7/10
El rabino y el pistolero

1979 | The Frisco Kid

Avram es un judío polaco que viaja a San Francisco para abrir una sinagoga. Por el camino se las tendrá que ver con los maleantes que acechan el lugar, pero Tommy, un aguerrido pistolero, le salvará de los apuros. Insólito western con tintes cómicos y que cuenta con una pareja muy peculiar: Gene Wilder como un barbudo rabino asustadizo y Harrison Ford, como el joven forajido. El actor ya se había hecho de oro tras La guerra de las galaxias: Una nueva esperanza. El ácido Robert Aldrich dirige la comedia.

4/10
La calle del adiós

1979 | Hanover Street

Europa, Segunda Guerra Mundial. David Halloran (Harrison Ford) es un valiente piloto norteamericano que capitanea un bombardero. Durante un angustioso bombardeo en la base, conoce a una bella enfermera británica (Lesley-Anne Down). Entre ambos surge una pasión irrefrenable y enseguida se enamoran. La pega es que ella está casada, aunque no es impedimento para que se desarrolle su relación. A Halloran le encargan una arriesgada misión, y debe partir hacia su nuevo destino. Paul Sellinger (Christopher Plummer) es el marido de la enfermera, un experto agente del servicio de inteligencia británico al que le han elegido para una peligrosa tarea. La coincidencia es fatal, porque Halloran debe conducir a Sellinger a su destino. Durante el trayecto, son atacados y el avión se estrella. Ambos se salvan, pero están obligados a ayudarse para sobrevivir. Una aceptable película que narra una romántica historia de amor dentro del trágico marco de la guerra. Es una de las primeras películas de Harrison Ford, que anteriormente había aparecido como secundario en La conversación (1974), en Apocalypse Now (1979), y con un papel relevante en La guerra de las galaxias (1977). Poco después intervendría en En busca del arca perdida (1981), en la excepcional Blade Runner (1985), y en Único testigo (1985).

4/10
Fuerza 10 de Navarone

1978 | Force 10 from Navarone

Se trata de la segunda entrega de la exitosa Los cañones de Navarone, protagonizada por Gregory Peck, David Niven y Anthony Quinn. El escenario sigue siendo el mismo, la Segunda Guerra Mundial, esta vez en Yugoslavia. Mallory (Robert Shaw) y Miller (Edward Fox) son los encargados de dirigir una arriesgada misión. Su cometido es guardado en secreto. Durante el viaje deben unirse con Fuerza 10, un comando de soldados norteamericanos de élite, capitaneados por el teniente coronel Barnsby (Harrison Ford). Enseguida empiezan los problemas, y nada más aterrizar en territorio yugoslavo son capturados por los alemanes. Gracias a una ayuda inesperada, consiguen escapar. Perseguidos por los alemanes, las desavenencias comienzan a surgir entre ellos. La misión de destruir un puente vital para las comunicaciones del ejército nazi parece algo imposible. Una película bélica en toda regla, con tensión, lucha y traiciones. La acción es constante, y aunque se aprovecha en exceso de los elementos más socorridos del género, merece la pena. Está basada en la novela de Alistair MacLean.

4/10
Tan sólo héroes

1977 | Heroes

Un veterano de la guerra de Vietnam, perturbado psíquicamente, se ha fugado del sanatorio donde estaba ingresado. En su huida conoce en en autobús a una chica en vísperas de contraer matrimonio. Buen estudio de personajes, que estrechan lazos de amistad al compartir sus inquietudes ante el pasado que queda atrás y el futuro que aguarda. Buenos actores, con un jovencito Harrison Ford aún no en la cresta de la ola de la fama.

4/10
La guerra de las galaxias

1977 | Star Wars

Hace mucho, mucho tiempo, en los 70, en la relativamente lejana galaxia de Hollywood, George Lucas revolucionó el cine con la saga de La guerra de las galaxias, responsable directa de que la mayor parte de películas actuales de Hollywood se dirijan hacia un público cada vez más joven. Contra todo pronóstico, y a pesar de que Lucas tuvo grandes problemas para encontrar financiación para su película, se convirtió en un gran éxito. Por eso, el cineasta aseguró a los cuatro vientos que tenía pensado que la película fuera el capítulo cuarto de una extensa saga. El tiránico Imperio domina la galaxia, a pesar de la resistencia de la Alianza Rebelde. Antes de ser capturada, la princesa Leia esconde los planos del arma principal del Imperio, la Estrella de la Muerte, en un droide que irá a parar a las manos de Luke Skywalker. Éste intentará salvar a la princesa, con ayuda del jedi Obi-Wan-Kenobi y el contrabandista Han Solo. Aunque la estética se ha quedado bastante desfasada, continúa funcionando porque recupera el espíritu de las viejas películas de aventuras, y el argumento mezcla tópicos del género, con otros sacados del cine negro, el western y las películas de aviación. Aunque hoy en día los efectos especiales parecerán ingenuos, tienen el valor de estar hechos sin recurrir al ordenador, y en su momento fueron un hito. Además, Lucas fundó con los técnicos que había reunido la empresa ILM, que hoy en día siguen siendo los números uno en su campo. El reparto combina ilustres veteranos, como Alec Guinness y Peter Cushing, con jóvenes simpáticos, como el entonces desconocido Harrison Ford y los malogrados Mark Hamill y Carrie Fisher. La filosofía de la fuerza, aún siendo algo simplona, es bastante positiva y parte de principios religiosos.

7/10
La conversación

1974 | The Conversation

Gene Hackman interpreta a un laborioso especialista en escuchas, que comete el gran error de involucrarse personalmente en una peligrosa conversación. De esta manera, se ve metido en un turbio asunto en el que se mezcla un caso de homicidio y una serie de intrigas de poder. Se trata de una de las mejores películas rodadas durante los años setenta. Coppola había sorprendido a Hollywood con El padrino (1972), que le convierte en el realizador más importante de su generación y provoca que cambie su, hasta entonces, escasa suerte. La conversación, además de dirigida, está escrita y producida por el propio Coppola. Ganó la Palma de Oro del Festival de Cannes. Una película muy brillante, con un guión inquietante que profundiza en el dilema ético que se plantea para Gene Hackman sobre la responsabilidad personal en el ejercicio del trabajo profesional. La interpretación de Hackman es soberbia. Película indispensable para cualquiera que disfrute con el buen cine.

8/10
American Graffiti

1973 | American Graffiti

En la última noche del verano de 1962, los jóvenes de un pueblo de California quieren salir a divertirse antes de tener que volver a sus responsabilidades. George Lucas, antes de ser archiconocido por la saga de La guerra de las galaxias, rodó este film que fue nominado a los Oscar en cinco categorías incluyendo mejor película. La cinta hace una descripción de la juventud norteamericana de plenos años 60. La mezcla de inseguridad de un futuro que llega, las ilusiones vitales de unos muchachos adolescentes y las ansias, a la vez, de diversión, tan propias de la edad, son el tema central de la película. Hoy en día sigue siendo una de las cintas que mejor describen los ideales juveniles de aquella época. Entre el reparto figuran los nombres de Richard Dreyfuss, Ron Howard, Harrison Ford... El film cuenta con nostálgicos temas de The Flamingos, The Platters, The Diamonds, Chuck Berry o The Beach Boys, entre otros. Entretenida e imprescindible.

7/10
Kung Fu (2ª temporada)

1973 | Kung Fu | Serie TV

Kwai Chang Caine está en busca y captura. Aún así, Caine continúa la búsqueda de su hermanastro y Danny, con gran tranquilidad. En su periplo, ayudará a multitud de lugareños a resolver sus problemas. Segunda temporada de la serie que hizo popular al recientemente fallecido David Carradine. Entre los actores secundarios de esta tanda destaca la presencia de Don Johnson y Harrison Ford.

5/10
Los forajidos

1970 | The Intruders

Dos bandas de célebres forajidos –las de Jesse James y Bob Younger– llegan a una ciudad del oeste. Allí se enfrentan a un sheriff que ha perdido sus habilidades como pistolero. Entretenido telefilm dirigido con pulso por William A. Graham (El fugitivo). En un papel secundario aparece un jovencito Harrison Ford en la que fue una de sus primeras películas donde aparece acreditado.

5/10
Jornada a Shiloh

1968 | Journey to Shiloh

Ocho jóvenes de Texas emprenden un viaje a caballo con el objetivo de unirse al ejército de los Confederados en Virginia. Por el camino se darán cuenta de que el mundo es mucho más duro de lo que habían imaginado. Western en torno al descubrimiento iniciático de los protagonistas, basado en una novela de Heck Allen. El relato se desarrolla de forma apresurada, pero los actores realizan grandes trabajos.

5/10
La cabalgada de los malditos

1967 | A Time for Killing

George Hamilton interpreta a un capitán confederado que ha conseguido escapar junto a algunos de sus hombres de la prisión donde estaban retenidos. Estamos en los terribles años de la Guerra de Secesión Norteamericana. Cuando el capitán Hamilton huye, queda ya poco para que finalice la guerra, a mediados de 1865. El implacable mayor Wolcott, interpretado por Glenn Ford, recibe la orden de dar caza al grupo de fugitivos. Esta persecución se convierte en un duelo entre los dos hombres, que muestra algunas de las causas por las que estalló el conflicto. Una interesante película del oeste con el marco de la guerra de secesión. No es una joya del género, pero convence. Cuenta con un notable dueto protagonista y cuenta como secundario con un jovencísimo Harrison Ford.

5/10
La ley del revólver

1955 | Gunsmoke | Serie TV

Una de las series más famosas de la historia de la televisión, que nació como un serial radiofónico, en 1952, producido por Norman MacDonnell. Narraba las peripecias de Matt Dillon, el sheriff de un pueblecito del oeste. Cuando empezó a barajar la posibilidad de adaptarlo a la pequeña pantalla, MacDonnell le ofreció el papel del protagonista, el sheriff Matt Dillon, al mismísimo John Wayne. Cuando éste rechazó el papel fichó a James Arness, que se hizo muy popular con la serie y que fue recomendado por el propio Wayne. Se mantuvo en antena a lo largo de 20 temporadas, batiendo todos los records en este sentido –tuvieron que pasar muchísimos años para que Los Simpson igualara el número–. En todo ese tiempo, la serie pasó del blanco y negro al color, y también pasó de los episodios de media hora iniciales a una hora. Destaca el trabajo de un jovencísimo Burt Reynolds, que interpretaba a Quint Asper, herrero del pueblo, y descendiente de los indios. La serie también dio a conocer a Dennis Weaver, ayudante del sheriff protagonista, y por sus numerosos episodios pasaron rostros hoy en día tan populares como Jodie Foster o Harrison Ford. Entre los directores que rodaron alguna entrega destacan Sam Peckinpah, Andrew V. McLaglen, Arthur Hiller, Robert Stevenson o Mark Rydell.

7/10

Últimos tráilers y vídeos