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Biografía

Leos Carax

19/11/2012
(Suresnes, Hauts-de-Seine, Francia, 22/11/1960)
Bendito cineasta maldito
Leos Carax

Es de directores a los que pega la etiqueta de “cineasta maldito”, pues levanta filias y fobias, y no ha tenido ningún éxito apabullante de público. Ni siquiera la crítica es unánime a la hora de aplaudir al poeta cinematográfico Leos Carax. Y sin embargo...

Alex Christophe Dupont nació en Suresnes, Hauts-de-Seine, Francia, el 22 de noviembre de 1960. El pequeño de cuatro hermanos, sus padres son periodistas, él científico, y ella crítica de cine en el International Herald Tribune. Tomaría el nombre de pila “Alex” y jugando con el “Oscar” cinematográfico que da nombre a muchos personajes en sus películas, desordenaría las letras para crear a los 16 años su nombre artístico, “Leos Carax”, lo que consideraba como su segundo nacimiento. Algunos han interpretado que “Leos Carax” se puede leer como “Le Oscar à x”, o sea, “el Oscar es para...”, la clásica fórmula de entrega de la celebérrima estatuilla.

Siempre le encantó el cine, y desarrolló una admiración especial por Marilyn Monroe. También le encantaba la música, y de hecho de adolescente se dedicaba a robar discos de un centro comercial para revenderlos en su instituto.

Inicia sus estudios universitarios a finales de los setenta en el Jussieu parisino donde conoció a Serge Toubiana y Serge Deney, que le introdujero en Cahiers de Cinéma, aunque su paso por la sesuda revista de cine fue breve, pero con intervenciones curiosas, como la un comentario elogioso de La cocina del infierno de Sylvester Stallone. Hablando del cine de Jean-Luc Godard y su modo de rodar escribe sin despeinarse con la audacia sin complejos de sus 19 años: “se buscan respuestas, pero no se encuentra más que los principios de las preguntas”. El intento de rodar una película con escasos medios, La chica soñada, se fue al traste por culpa de un accidente, un inesperado incendio. Pero en 1980 ya puede mostrar su primer trabajo fílmico, ya traspasado de singular poesía, un corto de poco más de un cuarto de hora titulado Strangulation Blues, que será premiado en Hyères.

Su conversión en sensación cinéfila sucede en 1984 con Chico conoce chica, que confirma su interés por la abordar artísticamente la búsqueda del amor en la juventud y los obstáculos que se interponen en el camino de los amantes. Rodada con notable sensibilidad en blanco y negro, supone una apasionante reflexión sobre el modo en que se producen los desengaños amorosos. Es su primer encuentro con Denis Lavant.

El ritmo de entrega de películas de Carax será lento, no es fácil encontrar el modo de financiar su cine. Después de hacer Mala sangre en 1986, una historia de ladrones y amor diferente, con el veterano Michel Piccoli y una joven Juliette Binoche, deben pasar cinco años para que llegue Los amantes del Pont-Neuf, un prodigio de sensibilidad y asunción de riesgos estéticos. Mi muy apreciado Pedro Antonio Urbina la describió acertadamente como “una verdadera obra del séptimo arte”, destacando la “deslumbrante magia de color y sonido, creativa, original, desmedida...”. Emociona cómo nace y crece el amor entre los amantes a los que une el famoso puente parisino, desheredados de la Tierra, vagabundos baqueteados por la vida y encarnados por dos viejos conocidos de Carax, Lavant y Binoche. A pesar de ser un título de culto, el rodaje fue muy accidentado, y sólo el apoyo de cineastas reconocedores del talento de Carax, e incluso del ministro de cultura galo Jack Lang, permitió llevar la película a buen puerto.

Aun se espacia más la llegada de su nuevo trabajo, Pola X, de 1999, oscura y personal adaptación de una obra de Herman Melville, con descubrimientos inesperados y amores retorcidos. Carax, aparte de entregar un film cuyo título rima con su apellido, demuestra su condición de cineasta minoritario que, sin embargo, cuenta con un buen puñado de fieles que vibran con su obra. Pese a todo, Pola X sabe a decepción, quizá Los amantes del Pont-Neuf habían puesto demasiado altas las expectativas.

De modo que los siguientes trabajos de Carax no son largometrajes, entrega dos cortos y el videoclip musical de Carla Bruni “Tout le monde”, y sobre todo el segmento “Merde” del film japonés Tokio! (2007), donde también dirigen Michel Gondry y Bong Joon-ho. Precisamente el personaje de Merde tendrá presencia en el último trabajo del cineasta, la celebrada y rompedora Holy Motors, una reflexión sobre el arte cinematográfico y la alienada sociedad moderna, donde las personas y las limusinas que las conduce no serían tan diferentes, seres mecanizados, yendo vertiginosamente de un lado para otro, asumiendo diferentes identidades sin saber ya quiénes son realmente.

Holy Motors es sin duda una película original y rompedora, pero sus audacias estéticas y transgresoras no dejan de producir división de opiniones. Carax alude a influencias kafkianas y al cine de Georges Franju a la hora de mostrar personajes con máscaras y las representaciones de que son protagonistas. El artista galo ha aludido a sus dificultades para rodar lo que desearía en los siguientes términos: “El film surgió de la impotencia de no poder llevar a cabo varios proyectos, todos en otro idioma y en el extranjero. Siempre me topaba con los mismos obstáculos: casting y dinero. Harto de no poder rodar, me inspiré en la experiencia de “Merde”, que era un encargo japonés. Me encargué a mí mismo un proyecto con las mismas condiciones, pero en Francia: concebir rápidamente una película no demasiado cara para un actor elegido previamente.” De modo que filma en digital, otro inconveniente -“Todo eso también fue posible gracias al uso de cámaras digitales, que yo desprecio (porque se imponen a nosotros o nos las imponen), pero que tranquilizan a todo el mundo”, explica sobre el hecho de recurrir a ellas-, pero volviendo a su actor fetiche, Denis Lavant, encarnando a todo un puñado personajes, y recurriendo con inteligencia para sus personales fines a la actriz Eva Mendes o a la cantante Kylie Minogue.

Holy Motors fue injustamente ignorada en el palmarés de 2012 en Cannes, pero eso no resta un ápice de su valor a una película que en palabras de Carax es “una especie de ciencia ficción, donde hombres, bestias y máquinas están en vías de extinción. 'Motores sagrados', solidarios, unidos por un destino común, esclavos de un mundo cada vez más virtual. Un mundo del que desaparecen, poco a poco, las máquinas visibles, las experiencias vividas, la acción.”

Trabajos destacados

Filmografía

Director

Director (6 títulos)
2012 | Holy Motors
estrella
7
2
Tokyo!
2008 | Tokyo!
3
Pola X
1999 | Pola X
estrella
4
1991 | Les amants de Pont-Neuf
estrella
7
1986 | Mauvais sang
estrella
5
1984 | Boy Meets Girl
estrella
6

Guionista

Guionista (5 títulos)

Intérprete

Intérprete (1 títulos)

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