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Biografía

Michel Gondry

Michel Gondry

57 años

Michel Gondry

Nació el 08 de Mayo de 1963 en Versailles, Yvelines, Francia

Premios: 1 Oscar

El cineasta

10 Abril 2008

Michel Gondry nació en Francia el 8 de mayo de 1963. El entorno familiar, al parecer muy poco convencional, favoreció su creatividad y el amor por la música pop desde edad muy temprana, pues su padre, por ejemplo vendía guitarras eléctricas.

Ya de joven, le gustaba dibujar, e imaginar inventos. Sus juguetes favoritos eran el mecano y las construcciones de Lego, y con algunos elementos caseros ideó una especie de zoetrope para hacer dibujos animados. Con ayuda de un primo arquitecto pensaba en hacer artefactos que dieran el efecto estereoscópico o tridimensional.

En los 80 ingresó en una escuela de arte parisina, donde desarrolló su gusto gráfico, al tiempo que formó una banda musical llamada Oui-Oui, que editó dos álbumes. Para su banda creó precisamente sus primeros vídeos musicales, lo que abriría las puertas a hacer lo mismo para otros cantantes y grupos, empezando con el rompedor “Human Behaviour” para la islandesa Björk en 1993. Luego lloverían los encargos, de Massive Attack o del mismísimo Paul McCartney. Al tiempo desarrolló una exitosa carrera en el mundo de la publicidad, rondando spots para Levi’s, Coca Cola, Nike, Air France, Adidas y un largo etcétera de compañías.

Su estreno en el largometraje de ficción vino en 2001 de la mano de Human Nature, cuyo guión había escrito alguien casi tan “marciano” como él, el guionista Charlie Kauffman. Ambos volverían a colaborar en 2004 en ¡Olvídate de mí!, original y surrealista historia de amor cuyo guión fue galardonado con el Oscar. A partir de aquí la carrera de ambos se disocia, y Gondry acomete dos filmes más de ficción, La ciencia del sueño, y Rebobine, por favor. Esta última, además de gamberrada, se diría insuflada de elementos autobiográficos en la realización casera de películas suecadas.

Oscar
2005

Ganador de 1 premio

Filmografía
Kidding

2018 | Kidding | Serie TV

Jeff, alias Sr. Pickles, es un icono de la televisión infantil que ha sido durante tres décadas un ejemplo de bondad y optimismo tanto para niños como para adultos. Pero, cuando su vida familiar empieza a desmoronarse, Jeff no encuentra cuento al que agarrarse para salir de una crisis que avanza cada vez más rápido. ¿El resultado? La historia de un hombre demasiado bueno a punto de perder la cabeza en un mundo demasiado cruel..

La espuma de los días

2013 | L'écume des jours

El peculiar Michel Gondry dio un giro a su carrera con The Green Hornet, un film de gran presupuesto que adaptaba al cine las peripecias del superhéroe. Supuso un fracaso tanto comercial como artístico, por lo que el director de ¡Olvídate de mí! y Rebobine, por favor ha decidido volver a sus orígenes. Al tratarse de una producción francesa, La espuma de los días recuerda sobre todo a su cinta La ciencia del sueño. La espuma de los días adapta la obra homónima de Boris Vian, importante contribución a la literatura de la postguerra francesa, cuyo tono surrealista le viene que ni pintado al cineasta francés. Tiene como protagonista a Colin, un hombre acomodado que se enamora de Chloé, una joven vitalista a la que conoce en una fiesta. Mientras la relación progresa, su inseparable amigo Chick tiene problemas económicos que le impiden casarse con su nueva novia, y su cocinero, Nicolás, también ha conocido a la mujer de su vida. Gondry ha rodado una adaptación bastante fiel y respetuosa con el original, y consigue sacarle una enorme tajada a sus referencias al jazz, y especialmente al tema "Mood Indigo", de Duke Ellington, que suena varias veces. De la misma forma, gira sobre todo en torno al amor y la enfermedad, y recoge su denuncia de la deshumanización en el trabajo industrial, en serie, con imágenes muy sugerentes como la cadena de máquinas de escribir. Existen hallazgos que quedan muy bien en pantalla, como el imaginativo 'pianocktail' (un piano que al apretar las teclas prepara combinados de bebidas alcohólicas) o el poético paseo aéreo de los nuevos novios en una nube de atracción de feria. El reparto consigue adaptarse muy bien a este particular universo de Michel Gondry, con trabajos adecuados de la pareja protagonista, Audrey Tautou y Romain Duris, dos grandes estrellas del cine galo con enorme carisma. El elenco se engrandece con secundarios excelentes, como Omar Sy (el gran descubrimiento de Intocable), genial como el cocinero, o el cómico Gad Elmaleh (El juego de los idiotas) como el amigo del protagonista. Sobra alguna crítica la Iglesia Católica, a la que acusa de ambiciosa, y de tratar a las personas en función del dinero que puede aportar, que ya estaba presente en el trabajo de Vian. Debido a la omnipresencia de elementos alocados, le cuesta esta vez conseguir un tono dramático cuando el relato lo requiere, y el film resulta algo frío cuando en su tramo final debería conmover al espectador. Además, en su esfuerzo por resultar imaginativo, Gondry muchas veces acaba apabullando al espectador con una sobredosis de elementos extrafalarios que en ocasiones apabullan al espectador.

5/10
Is the Man Who Is Tall Happy?: An Animated Conversation with Noam Chomsky

2013 | Is the Man Who Is Tall Happy?: An Animated Conversation with Noam Chomsky

El polifacético videartista y cineasta francés Michel Gondry acomete un original documental-entrevista con Noah Chomsky, el célebre especialista en semiótica. Y lo hace recurriendo a técnicas de animación, guiado por la idea de lo engañoso que es el género documental con sus pretensiones de objetividad y precisión a la hora de mostrar la realidad; piensa Gondry que con las inesperadas imágenes animadas, el espectador puede tomar distancia y recibir con espíritu crítico la animada –nunca mejor dicho– conversación que mantiene con Chomsky, hablando de lo humano y lo divino. Gondry inicia nervioso su conversación con el octogenario Chomsky, por su imperfecto dominio del inglés y porque piensa que el otro le supera sobradamente en sapiencia. Pero su charla sobre filosofía, ciencia, investigación, el modo en que surge el lenguaje, la religión y las creencias, tiene interés porque se trata de un intercambio dialéctico franco, donde ni uno ni otro se dan ínfulas de superioridad. Así, aunque Chomsky confiesa no ser creyente, entiende y ve natural que otras personas no vean las cosas como él. Y cuando alude a su trayectoria personal y familiar, hay un instante de titubeo cuando el director de la película le pregunta por su esposa fallecida, las emociones afloran y esa consideración de que, según cree, nunca la volverá a ver, resulta difícil, demasiado duro, siquiera mentarla. Aunque Chomsky departe como un experto pedagogo ante un alumno aplicado, a la hora de explicar lo sorprendente que es la mera existencia del lenguaje, y la utilización de símbolos, que un niño de corta edad ya comprende y usa para comunicarse, algunos pasajes pueden resultar difíciles de seguir. En cualquier caso, el film puede suponer para el neófito la entrada por un pórtico de lujo al mundo de la semiótica. 

6/10
The We and the I

2012 | The We and the I

Cansina película del sobrevalorado cineasta Michel Gondry, que parece querer hacer honor al título en castellano de su mejor película, ¡Olvídate de mí!. Sigue a un grupo de adolescentes que estudian en el mismo instituto en el Bronx, con la particularidad de que sabemos de sus vidas en el momento en que comparte desplazamiento en un autobús público junto con otros viajeros. Las gamberradas, los intentos de ligue, las conversaciones banales, configuran un film que tal vez podría resultar pasable para un estudiante de cine, pero no para alguien que da ínfulas de autor, y que terminan agotando por lo reiterativo de la propuesta. Los chavales protagonistas no son actores profesionales, cuando resultan naturales, sus personajes resultan poca cosa.

4/10
The Green Hornet

2011 | The Green Hornet

Adaptación al cine de las aventuras de “El avispón verde”, personaje creado en 1930 para un serial radiofónico por George W. Trendle y Fran Striker. Uno de los grandes impulsores del proyecto es el actor Seth Rogen –protagonista, guionista y productor ejecutivo–, que se declara seguidor del personaje, popular sobre todo en los 60, cuando dio lugar a una serie televisiva con Van Williams y Bruce Lee en su primer papel estadounidense, y cuyas peripecias en algún episodio se entrecruzaron con la serie de Batman de aquel momento. De hecho, el personaje tiene bastantes similitudes con el Hombre Murciélago. Britt Reid es un rico heredero cuyo padre posee un imperio de la comunicación. A la muerte de éste, intima con Kato, empleado de su padre dotado de una asombrosa habilidad para desarrollar aparatos tecnológicos y para el combate cuerpo a cuerpo. Gracias a un vehículo sofisticado dotado de asombrosos adelantos, creado por Kato, y con éste como ayudante, Britt Reid adoptará la identidad del enmascarado Avispón Verde, y tratará de pararle los pies a Benjamin Chudnofsky, el cabecilla del hampa local. Sorprende que se haya encargado de esta cinta el iconoclasta Michel Gondry, autor de la película de culto Olvídate de mí, que se ha olvidado en cierta medida de su estilo surrealista habitual, para filmar una producción de superhéroes que salvo por su lenguaje malsonante va dirigida al público familiar, y de hecho gustará sobre todo a los más jóvenes.   Gondry hace gala de su solvente imaginación visual en las secuencias de acción, en una cinta repleta de golpes de humor en la que se agradecen algunas transgresiones de las reglas del género superheroico, tan recurrido últimamente: en esta ocasión, el sidekick o compañero del héroe es realmente el que sabe hacer las cosas, y el protagonista se presenta como villano, para librarse de las conjuras de los otros delincuentes contra él. Divertirá a los que entren predispuestos a pasarlo bien, y sepan pasar por alto que todo les sonará de otras películas, y que el reparto es desigual. Si bien Christoph Waltz se luce de nuevo en el registro de villano paródico que tanta gloria le dio en Malditos bastardos, y algunos secundarios son excelentes, como Tom Wilkinson o Edward James Olmos, Cameron Diaz se queda en mera comparsa femenina, y el protagonista, Seth Rogen, no queda tan bien aquí como en comedietas ligeras estilo Lío embarazoso.

5/10
Rebobine, por favor

2008 | Be Kind Rewind

Michel Gondry es sin duda un cineasta diferente. Curtido en el mundo de la publicidad, sus originales spots han sido multipremiados. También es notorio cómo revolucionó el mundo de los vídeos musicales, a partir de su rompedor “Human Behavior” para Björk. En el cine, sus películas tienen justa fama de “raritas”, como acreditan Human Nature, ¡Olvídate de mí! (que le valió el Oscar al mejor guión original) y La ciencia del sueño. El film que nos ocupa también tiene su punto “marciano”, lo que significa que agradará a su fiel “parroquia”, mientras que los desconocedores del mundo de este autor se verán dominados por un desconcierto que puede llevarles a convertirse en nuevos adeptos, o a mostrar el más absoluto rechazo a planteamientos que les pueden sonar a pura y simple tomadura de pelo. Mike es un joven negro que trabaja en el desvencijado y algo cochambroso videoclub del señor Fletcher, una suerte de figura paterna para él. El local, donde se alquilan cintas en VHS (el DVD no ha sido adoptado todavía, frente al posicionamiento de la competencia con las nuevas tecnologías y herramientas de marketing), está situado en un edificio en estado ruinoso, que las autoridades municipales planean demoler si no se acometen enseguida las necesarias reformas. Algo que apena a la pareja, pues allí nació, según asegura la leyenda, la mítica figura del jazz Fats Waller. El mejor amigo de Mike es Jerry, un mecánico algo chiflado, que vive en una caravana. Se le meterá en la cabeza que sus neuronas no funcionan bien por culpa de una central eléctrica, que decide sabotear una noche. Como consecuencia casi se electrocuta, y se queda magnetizado. Lo cual tiene nefastas consecuencias en las cintas del videoclub, pues todas se borran cuando entra en el local. Para arreglar el desastre, en ausencia del señor Fletcher, Mike y Jerry no tienen mejor idea que filmar unas cintas caseras, “remakes” de las cintas borradas, para sustituir a las originales, y alquilarlas a los clientes. Empezarán con Los cazafantasmas, y contra pronóstico la iniciativa resulta todo un éxito. Pronto hay más demanda de películas “suecadas”, como empiezan a ser conocidas las nuevas versiones de los filmes. Como puede verse, la trama es puro disparate, y da pie a escenas lindantes con lo surrealista. Resultan graciosos los rodajes de las nuevas películas, hecho todo con un aire chapucero a lo “Ed Wood”, o a lo que podía ser una broma de una panda de amiguetes que juegan a la parodia tipo “Aterriza como puedas”. De tal modo que a veces la cinta de Gondry tiene ese aire “amateur”, como de broma urdida por unos amigos que disponen de una videocámara. De todos modos, y dentro de la pequeña anécdota que es el film, hay buenas ocurrencias, sutiles diatribas al mundo de los grandes estudios y su celo por los derechos de sus películas, o a lo que es el cambio por el cambio, la preferencia inopinada de lo nuevo sobre lo viejo. Hay una apología del trato humano, subrayada en el título, que alude a esa petición típica del videoclub, que espera que sus clientes tengan la amabilidad de devolver las cintas rebobinadas, un modo de pensar en los demás. Y a la hora de apostar por la emotividad, se subraya la importancia de la comunidad, el barrio entero apoyando las películas “suecadas” y el videoclub, lo que concede al film un inesperado aire capriano, especialmente emotivo en la escena de la proyección de la última película, un clímax especialmente logrado.  

6/10
Tokyo!

2008 | Tokyo!

'Interior Design' es la adaptación de un cómic de Gabrielle Bell que desarrolla un relato corto titulado 'Cecil and Jordan in New York'. Hiroko y Akira son una joven pareja de provincias que llegan a Tokio con escasos recursos, un alojamiento provisional y una relación que parece sólida y caracterizada por el apoyo mutuo: una relación capaz de aguantar cualquier desafío. Akira quiere ser director de cine y su primera película no tardará en estrenarse en la ciudad; mientras tanto, ha encontrado trabajo envolviendo regalos en unos grandes almacenes.

La ciencia del sueño

2006 | La science des rêves

Michel Gondry dejó un buen sabor de boca con ¡Olvídate de mí!, horrible traducción española de Eternal Sunshine of the Spotless Mind, brillante comedia surrealista con guión del propio Gondry, que contó con la ayuda de Pierre Bismuth y el especialista en el género  Charlie Kaufman. Ahora Gondry ha rodado en Francia, su país natal en la misma onda de los filmes de Kaufman, pero sin que éste haya colaborado en el guión, algo que se nota. Aunque también es una historia romántica, le falta un punto de partida tan genial como el de ¡Olvídate de mí! y una estructura de guión redonda. Queda así un relato más caótico, que sigue los pasos de Stéphane, aspirante a diseñador que tras la muerte de su padre se instala con su madre, que le ha buscado un trabajo que resulta frustrante, en su apartamento parisino. Pronto Stéphane se enamora de Stéphanie, la vecina, una atractiva joven que vive de alquiler en un piso de su madre. Stéphane imagina constantemente que presenta un programa televisivo donde se retransmiten todos sus sueños. El mexicano Gael García Bernal realiza un correcto trabajo, mezclando francés, inglés y español en la versión original. Le acompañan prestigiosos secundarios franceses. Y aunque se queda en una sucesión de escenas alocadas, y se alarga demasiado, acierta con algunos elementos, como la máquina que permite viajar un par de segundos en el tiempo.

5/10
¡Olvídate de mí!

2004 | Eternal Sunshine Of The Spotless Mind

Joel está enamoradísimo de Clementine, pero últimamente han tenido problemas. Lo que no podía esperar de ninguna manera era que Clementine acudiera a una terapia para sacar de su mente a Joel y a todo lo que pueda estar relacionado con él. El desesperado Joel se da cuenta de que ha perdido al amor de su vida, y, si no quiere morir de pena, tendrá él también que someterse al mismo lavado de cerebro. Sin embargo, la cosa no va a resultarle tan fácil, porque la presencia de Clementine en su vida es muy fuerte y ni siquiera él está seguro de querer olvidarla… Compleja, brillante y fascinante película sobre el poder irrompible del amor, obra de una de las mentes más rocambolescas que ha salido de Hollywood, Charlie Kaufman. Al igual que en Cómo ser John Malkovich y Adaptation. El ladrón de orquídeas, su anterior éxito como guionista, Kaufman ha ideado un rompecabezas lleno de cruces y vericuetos, que mezcla el pasado y el presente, la memoria y los hechos, hasta componer una intrincada madeja llena de nudos e hilos sueltos. Presentar y desenredar con éxito semejante ovillo era el difícil reto de Michel Gondry tras la cámara. El magnífico resultado es una atípica película, con muchas escenas arbitrarias a primera vista, plagadita de imágenes netamente surrealistas (y preciosas, como la de la cama en la playa nevada), con tendencia freudiana por el elemento paranoico depresivo, de rasgos sexuales, pero eminentemente romántica. El sensacional poder de atracción de este cóctel está además acentuado por los dos actores principales. Jim Carrey está soberbio, muy sobrio para lo que nos tiene acostumbrados, imbuido dentro de sí mismo y de su tristeza ya desde el primer fotograma; y Kate Winslet le da la réplica con un personaje similar, aunque más enérgico: su interpretación le ha valido su cuarta nominación al Oscar.

7/10
Human Nature

2001 | Human Nature

Tras vivir una temporada en el bosque entre animales silvestres, la reputada novelista Lila vuelve a la civilización tras enamorarse de un científico obsesivo. Éste trata de educar a un hombre criado en estado salvaje. Alocado e irreverente debut del autor de videoclips Michel Gondry, animado por su amigo Spike Jonze, director de Adaptation. El ladrón de orquídeas, que ejerce como productor, al igual que el guionista, el carismático Charlie Kaufman, autor de ese mismo título.

4/10
Is the Man Who Is Tall Happy?: An Animated Conversation with Noam Chomsky

2013 | Is the Man Who Is Tall Happy?: An Animated Conversation with Noam Chomsky

El polifacético videartista y cineasta francés Michel Gondry acomete un original documental-entrevista con Noah Chomsky, el célebre especialista en semiótica. Y lo hace recurriendo a técnicas de animación, guiado por la idea de lo engañoso que es el género documental con sus pretensiones de objetividad y precisión a la hora de mostrar la realidad; piensa Gondry que con las inesperadas imágenes animadas, el espectador puede tomar distancia y recibir con espíritu crítico la animada –nunca mejor dicho– conversación que mantiene con Chomsky, hablando de lo humano y lo divino. Gondry inicia nervioso su conversación con el octogenario Chomsky, por su imperfecto dominio del inglés y porque piensa que el otro le supera sobradamente en sapiencia. Pero su charla sobre filosofía, ciencia, investigación, el modo en que surge el lenguaje, la religión y las creencias, tiene interés porque se trata de un intercambio dialéctico franco, donde ni uno ni otro se dan ínfulas de superioridad. Así, aunque Chomsky confiesa no ser creyente, entiende y ve natural que otras personas no vean las cosas como él. Y cuando alude a su trayectoria personal y familiar, hay un instante de titubeo cuando el director de la película le pregunta por su esposa fallecida, las emociones afloran y esa consideración de que, según cree, nunca la volverá a ver, resulta difícil, demasiado duro, siquiera mentarla. Aunque Chomsky departe como un experto pedagogo ante un alumno aplicado, a la hora de explicar lo sorprendente que es la mera existencia del lenguaje, y la utilización de símbolos, que un niño de corta edad ya comprende y usa para comunicarse, algunos pasajes pueden resultar difíciles de seguir. En cualquier caso, el film puede suponer para el neófito la entrada por un pórtico de lujo al mundo de la semiótica. 

6/10
The We and the I

2012 | The We and the I

Cansina película del sobrevalorado cineasta Michel Gondry, que parece querer hacer honor al título en castellano de su mejor película, ¡Olvídate de mí!. Sigue a un grupo de adolescentes que estudian en el mismo instituto en el Bronx, con la particularidad de que sabemos de sus vidas en el momento en que comparte desplazamiento en un autobús público junto con otros viajeros. Las gamberradas, los intentos de ligue, las conversaciones banales, configuran un film que tal vez podría resultar pasable para un estudiante de cine, pero no para alguien que da ínfulas de autor, y que terminan agotando por lo reiterativo de la propuesta. Los chavales protagonistas no son actores profesionales, cuando resultan naturales, sus personajes resultan poca cosa.

4/10
Rebobine, por favor

2008 | Be Kind Rewind

Michel Gondry es sin duda un cineasta diferente. Curtido en el mundo de la publicidad, sus originales spots han sido multipremiados. También es notorio cómo revolucionó el mundo de los vídeos musicales, a partir de su rompedor “Human Behavior” para Björk. En el cine, sus películas tienen justa fama de “raritas”, como acreditan Human Nature, ¡Olvídate de mí! (que le valió el Oscar al mejor guión original) y La ciencia del sueño. El film que nos ocupa también tiene su punto “marciano”, lo que significa que agradará a su fiel “parroquia”, mientras que los desconocedores del mundo de este autor se verán dominados por un desconcierto que puede llevarles a convertirse en nuevos adeptos, o a mostrar el más absoluto rechazo a planteamientos que les pueden sonar a pura y simple tomadura de pelo. Mike es un joven negro que trabaja en el desvencijado y algo cochambroso videoclub del señor Fletcher, una suerte de figura paterna para él. El local, donde se alquilan cintas en VHS (el DVD no ha sido adoptado todavía, frente al posicionamiento de la competencia con las nuevas tecnologías y herramientas de marketing), está situado en un edificio en estado ruinoso, que las autoridades municipales planean demoler si no se acometen enseguida las necesarias reformas. Algo que apena a la pareja, pues allí nació, según asegura la leyenda, la mítica figura del jazz Fats Waller. El mejor amigo de Mike es Jerry, un mecánico algo chiflado, que vive en una caravana. Se le meterá en la cabeza que sus neuronas no funcionan bien por culpa de una central eléctrica, que decide sabotear una noche. Como consecuencia casi se electrocuta, y se queda magnetizado. Lo cual tiene nefastas consecuencias en las cintas del videoclub, pues todas se borran cuando entra en el local. Para arreglar el desastre, en ausencia del señor Fletcher, Mike y Jerry no tienen mejor idea que filmar unas cintas caseras, “remakes” de las cintas borradas, para sustituir a las originales, y alquilarlas a los clientes. Empezarán con Los cazafantasmas, y contra pronóstico la iniciativa resulta todo un éxito. Pronto hay más demanda de películas “suecadas”, como empiezan a ser conocidas las nuevas versiones de los filmes. Como puede verse, la trama es puro disparate, y da pie a escenas lindantes con lo surrealista. Resultan graciosos los rodajes de las nuevas películas, hecho todo con un aire chapucero a lo “Ed Wood”, o a lo que podía ser una broma de una panda de amiguetes que juegan a la parodia tipo “Aterriza como puedas”. De tal modo que a veces la cinta de Gondry tiene ese aire “amateur”, como de broma urdida por unos amigos que disponen de una videocámara. De todos modos, y dentro de la pequeña anécdota que es el film, hay buenas ocurrencias, sutiles diatribas al mundo de los grandes estudios y su celo por los derechos de sus películas, o a lo que es el cambio por el cambio, la preferencia inopinada de lo nuevo sobre lo viejo. Hay una apología del trato humano, subrayada en el título, que alude a esa petición típica del videoclub, que espera que sus clientes tengan la amabilidad de devolver las cintas rebobinadas, un modo de pensar en los demás. Y a la hora de apostar por la emotividad, se subraya la importancia de la comunidad, el barrio entero apoyando las películas “suecadas” y el videoclub, lo que concede al film un inesperado aire capriano, especialmente emotivo en la escena de la proyección de la última película, un clímax especialmente logrado.  

6/10
La ciencia del sueño

2006 | La science des rêves

Michel Gondry dejó un buen sabor de boca con ¡Olvídate de mí!, horrible traducción española de Eternal Sunshine of the Spotless Mind, brillante comedia surrealista con guión del propio Gondry, que contó con la ayuda de Pierre Bismuth y el especialista en el género  Charlie Kaufman. Ahora Gondry ha rodado en Francia, su país natal en la misma onda de los filmes de Kaufman, pero sin que éste haya colaborado en el guión, algo que se nota. Aunque también es una historia romántica, le falta un punto de partida tan genial como el de ¡Olvídate de mí! y una estructura de guión redonda. Queda así un relato más caótico, que sigue los pasos de Stéphane, aspirante a diseñador que tras la muerte de su padre se instala con su madre, que le ha buscado un trabajo que resulta frustrante, en su apartamento parisino. Pronto Stéphane se enamora de Stéphanie, la vecina, una atractiva joven que vive de alquiler en un piso de su madre. Stéphane imagina constantemente que presenta un programa televisivo donde se retransmiten todos sus sueños. El mexicano Gael García Bernal realiza un correcto trabajo, mezclando francés, inglés y español en la versión original. Le acompañan prestigiosos secundarios franceses. Y aunque se queda en una sucesión de escenas alocadas, y se alarga demasiado, acierta con algunos elementos, como la máquina que permite viajar un par de segundos en el tiempo.

5/10
¡Olvídate de mí!

2004 | Eternal Sunshine Of The Spotless Mind

Joel está enamoradísimo de Clementine, pero últimamente han tenido problemas. Lo que no podía esperar de ninguna manera era que Clementine acudiera a una terapia para sacar de su mente a Joel y a todo lo que pueda estar relacionado con él. El desesperado Joel se da cuenta de que ha perdido al amor de su vida, y, si no quiere morir de pena, tendrá él también que someterse al mismo lavado de cerebro. Sin embargo, la cosa no va a resultarle tan fácil, porque la presencia de Clementine en su vida es muy fuerte y ni siquiera él está seguro de querer olvidarla… Compleja, brillante y fascinante película sobre el poder irrompible del amor, obra de una de las mentes más rocambolescas que ha salido de Hollywood, Charlie Kaufman. Al igual que en Cómo ser John Malkovich y Adaptation. El ladrón de orquídeas, su anterior éxito como guionista, Kaufman ha ideado un rompecabezas lleno de cruces y vericuetos, que mezcla el pasado y el presente, la memoria y los hechos, hasta componer una intrincada madeja llena de nudos e hilos sueltos. Presentar y desenredar con éxito semejante ovillo era el difícil reto de Michel Gondry tras la cámara. El magnífico resultado es una atípica película, con muchas escenas arbitrarias a primera vista, plagadita de imágenes netamente surrealistas (y preciosas, como la de la cama en la playa nevada), con tendencia freudiana por el elemento paranoico depresivo, de rasgos sexuales, pero eminentemente romántica. El sensacional poder de atracción de este cóctel está además acentuado por los dos actores principales. Jim Carrey está soberbio, muy sobrio para lo que nos tiene acostumbrados, imbuido dentro de sí mismo y de su tristeza ya desde el primer fotograma; y Kate Winslet le da la réplica con un personaje similar, aunque más enérgico: su interpretación le ha valido su cuarta nominación al Oscar.

7/10

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