En tiempos en que se habla de televisión a la carta, y en que a la hora de visionar películas se puede optar entre ir a la sala de cine, visitar el
En tiempos en que se habla de televisión a la carta, y en que a la hora de visionar películas se puede optar entre ir a la sala de cine, visitar el videoclub, real (la tienda física) o virtual (imagenio, en España, y compañía), comprar pelis (también en una tienda física o por internet), o zapear por mil canales servidos por satélite o cable –por no hablar de descargarse fraudulentamente películas con el emule–, la sorpresa es que la undécima programación por un canal televisivo español, de la incombustible revisitación del cuento de “La Cenicienta” Pretty Woman, logra una vez más asombrosas cifras de audiencia. Si la primera emisión del film por TVE1, en 1994, logró interesar a 9.223.000 espectadores, la que hace la número once obtuvo la cifra nada desdeñable de 3.678.000 espectadores, no tan lejana de la que marcó a esa misma hora el final de la serie Aída y el estreno de la serie La que se avecina, con 5.151.000 y 4.161.000 espectadores respectivamente.
Una conclusión que cabe extraer de los datos de audiencia: la gente ve lo que le echen, y si se produce una mínima empatía, ahí se quedan enganchados. Es más complicado y ‘mu cansao’ fabricarse la propia programación, leer, enterarse y buscar una película acorde con los propios gustos, y hacer el esfuerzo de conseguirla. Gran parte de los televidentes, que de cine saben “lo justo”, prefieren que les den “la comida” hecha, y se comen lo que les sirvan, aunque sea esa película que han visto ya once veces, y que no es precisamente una obra maestra.
