Hollywood sigue mosqueado con los “piratas” que graban sus películas con una cámara en las salas, y tras colgarlas en internet, consiguen que estén
Hollywood sigue mosqueado con los “piratas” que graban sus películas con una cámara en las salas, y tras colgarlas en internet, consiguen que estén disponibles enseguida de modo fraudulento en cualquier punto de globo. Lo que no es tan conocido es que responsabilizan de lo fácil que resulta la cosa, no tanto a los chinos o a los rusos, como se inclinaría a pensar la imaginería popular, sino a su vecino país de Canadá. Según la MPAA (Motion Picture Association of America) el 20% de las pelis pirateadas en 2006 provenían de Canadá: y es que una “marca de agua” que poseen ahora todas las copias que se proyectan hace muy fácil la identificación.
Se quejan los estudios de lo laxas que son las leyes antipiratería en Canadá. Por lo visto, si pillan a un tipo en una sala filmando una película, le basta decir que lo hace para su uso personal, sin ningún afán comercial, para que se vaya tranquilamente a su casa, con cámara y todo. También resulta muy fácil para los piratas lograr una excelente señal de audio, en inglés y francés, pidiendo cascos para sordos.
De momento, la única medida práctica de Hollywood es suspender los preestrenos y premieres en Canadá: al menos, que las pelis no se proyecten allí hasta que estén en salas en Estados Unidos. Y se plantean incluso retrasar los estrenos en Canadá –estando tan próximo a EE.UU. las películas suelen llegar a los cines a la vez en uno y otro país– para limitar el perjuicio.
