Los movimientos para sacar la nueva Ley del Cine en España en la actual legislatura, como sea, no dejan de llamarme la atención. Todo parece
Los movimientos para sacar la nueva Ley del Cine en España en la actual legislatura, como sea, no dejan de llamarme la atención. Todo parece arreglarse con dinero. CiU, ERC e IU se oponían al texto que se estaba tramitando el Gobierno en el Congreso de los Diputados. Se decía que una pega era que se invadían competencias autonómicas. Pero ha bastado pronunciar las palabras mágicas “pasta gansa”, y las enmiendas a la totalidad del proyecto han sido retiraradas. Así que todo solucionado… de momento.
La idea propuesta por el Ministro de Cultura, César Antonio Molina, es la creación de un fondo de ayuda a la cinematografía de las autonomías con lengua propia, o sea, Galicia, País Vasco y Cataluña, que igualará las inversiones de esas autonomías; para entendernos, si la Generalitat de Cataluña dedica un euro a una película en catalán, el citado fondo aportará otro euro. Con 11 millones de euros contará el nuevo fondo, y el último capítulo de este cuento interminable se ha acabado. Pero continuará. Seguro.
