Digo lo de mala pinta, porque todo apunta a que la huelga de guionistas en Hollywood va para largo, y ello por la sencilla razón de que nadie quiere
Digo lo de mala pinta, porque todo apunta a que la huelga de guionistas en Hollywood va para largo, y ello por la sencilla razón de que nadie quiere dar su brazo a torcer. Por un lado los productores se sienten cómodos, pues han tenido varios años con números negros, y según el analista de Variety Peter Bart parece que han adoptado una actitud de “sentarse a ver qué pasa”. Esto solivianta a los guionistas, que a la hora de hacer reivindicaciones, viendo la pachorra de los estudios, se dicen “por pedir que no quede”, y piden, y piden, y piden… Con lo cual, las posiciones, lejos de acercarse a una solución, se alejan. Como suele decirse, se junta el hambre con las ganas de comer, y la cosa no tiene visos de solucionarse en breve. Falta alguien de peso que dé un puñetazo en la mesa, y diga, “señores, vamos a solucionar esto, pero en serio”. Así que la impresión es que mientras unos y otros aguanten, la cosa puede alargarse… Hasta que, o unos digan, “oigan, señores jefes del sindicato, que yo y mi familia tenemos que comer”, o los otros se lamenten “bueno, ya he repuesto por quinta vez este episodio de Perdidos, aquí ya no pone publicidad ni Blas, tal vez debería llegar a un acuerdo”. En fin, las espadas están en alto, y de momento esto parece un juego de “y yo más”, a ver quién muestra una mayor capacidad de aguante.
