Acaban de conocerse las nominaciones a los Goya. Lo que sirve para que me reafirme en mi pensamiento de que la Academia de Cine Español tiene a veces
Acaban de conocerse las nominaciones a los Goya. Lo que sirve para que me reafirme en mi pensamiento de que la Academia de Cine Español tiene a veces ideas pintorescas. Y son a cuento de agilizar la gala de entrega de los Goya. En vez de quitar actuaciones y números que suelen ser bastante aburriditos y centrarse en un par de ellos más o menos espectaculares, o reducir la locuacidad de los presentadores y premiados al mínimo, se les encendió una bombillita y… ¡zas!, eliminaron el premio a la mejor película europea, lo que ha calentado a más de un distribuidor del cine del continente, como Enrique González Macho, de Alta Films. La otra ocurrencia, a la que ya me he referido, fue dar los Goya a los mejores cortos fuera de la gala oficial. Aquí han terminado reculando, después de que Alumbramiento fuera considerado mejor corto por la Academia de Cine Europeo. Ya puestos, para contentar a la Unión Europea, tal vez podían haber recuperado el otro premio, aunque por un lado el ridículo habría sido ya mayúsculo, y la no-reacción de Europa, donde el prestigio del galardón no debe ser muy alto, quizá les habría puesto en más evidencia aún.
