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Blog de Hildy

3D: futuro imperfecto

Rodaje de películas en digital, proyecciones en digital, títulos en 3D para visionar con las consabidas gafitas... El futuro del cine ya está aquí,

3D: futuro imperfecto

Rodaje de películas en digital, proyecciones en digital, títulos en 3D para visionar con las consabidas gafitas... El futuro del cine ya está aquí, pero no todos se suben al carro al mismo tiempo. Por lo que existe peligro de gran batacazo.

Por un lado, la apuesta de los estudios está clara. Quieren que el cine se proyecte en digital, y confían en atraer al público con películas en 3D. La razón tiene nombre antiguo: “money, bloody money”, o sea, dinero, maldito dinero. Preocupa la taquilla, hay que hacer caja. Y como la espiral de los costes de producción sigue su tendencia ascendente, una forma es ahorrarse los costes de tirar copias de las películas más su transporte a las distintas partes del globo. Con las películas digitales se puede ahorrar un montón de dinero. De modo que, cara a incentivar a los exhibidores para que instalen proyectores digitales, nada mejor que tentar con la palabra subvención. La idea de los estudios al principio es decir: “Lo que me ahorro en tirar copias y ponértelas en la puerta de tu cine, te lo regalo, para que vayas amortizando tu compra de un sistema digital”.

Suena bien. Como también el hecho de que las pelis en 3D, por el precio más alto de la entrada –que el público de momento acepta– y por la novedad, atraen al público, como ha demostrado el increíble éxito de Hannah Montana & Myley Cyrus: Best of Both Worlds Concert, un concierto en 3D de las populares “chiquillas” que arrasó en Estados Unidos, algo curioso en un género que no suele reventar taquillas (la otra cara de la moneda es el poco éxito del concierto U2 3D, pero eso se dice menos...). Pero... siempre hay un pero. Para empezar, se habló de un subsidio de 1.000 dólares cada vez que se programara un título digital, pero la cifra se ha reducido a 800 dólares. El coste del cambio y el mantenimiento es 1,7 veces el de un proyector convencional. Y, según confiesa Larry Allen, que tiene 94 pantallas en Nuevo México, 84 de ellas digitales, “no estoy seguro de que la gente sea consciente de que las tenemos”. O sea, que apenas se nota cambio, y sólo en el 3D, donde hay que invertir más dinero, se marca la diferencia.

La resistencia al cambio digital conduce a un curioso fenómeno: se están haciendo muchas pelis en 3D, y parece que no va a haber pantallas suficientes para todos, cara a garantizar la rentabilidad. Con lo que se está dando una guerra para posicionarse en fechas de estrenos y tener disponibles el mayor número de pantallas posibles. Viaje al centro de la Tierra 3D, Monsters vs. Aliens, Avatar, Cómo adiestrar a tu dragón, Cuento de Navidad, Piraña, G-Force... Son muchos títulos y por ahora los exhibidores se lo toman con calma. En Estados Unidos hay menos de 900 pantallas listas para 3D, y los deseos de Walden Media de que haya entre 1.250 y 1.400 el 11 de julio, fecha en que estrenan Viaje al centro de la Tierra 3D, suenan demasiado optimistas.

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