En los procelosos mares de internet, España no tiene rival. O casi. A la hora de descargar películas ilegalmente, parece que los hispanos son más
En los procelosos mares de internet, España no tiene rival. O casi. A la hora de descargar películas ilegalmente, parece que los hispanos son más listillos que nadie. Ayuda, claro está, la total impunidad con que se puede actuar en este sentido. Las medidas gubernamentales son escasas, y las medidas de los tribunales hasta parecen amparar las descargas mientras sean para “uso privado”. Con lo que el lío está bien armado.
El último país al que parece habérsele agotado la paciencia ante la complicidad española con la piratería internauta es Estados Unidos, que han hablado alto y claro. El caucús antipiratería del Congreso de ese país ha situado a España entre los seis países con mayor índice de piratería. Los otros “grandes” del abordaje son Rusia, China, México, Canadá y Grecia. Un honor bastante dudoso. Al parecer, a modo de ejemplo, se señala que el 26% de las descargas ilegales de Descubriendo a los Robinsons se efectuaron desde España. Se quejan los yanquis concretamente de una circular de la fiscalía que señalaba como no punible el intercambio de archivos P2P, el sistema que usan casi todos los piratas para descargarse películas. Además señalan que no se cumplen las directivas de la Unión Europea sobre derechos de autor y comercio electrónico; tampoco se ha concretado la corresponsabilidad de los proveedores de internet en las descargas ilegales.
Es cierto que medidas tan injustas como el canon digital invitan a autojustificarse en un “aquí vale todo”; aparte de que hay ya un hábito que resulta difícil de cortar por lo sano en lo que se refiere a las autoridades, por lo impopular que puede resultar tomar medidas en serio. Pero creo que el ciudadano de a pie y el gobierno deberían recapacitar sobre lo que hacen o dejan de hacer en esta materia. La Federación Antipiratería (FAP) pone como modelo a seguir las legislaciones de Alemania, Francia y Gran Bretaña. Mientras, al ministerio de cultura se le acumulan las denuncias de portales de internet que ofrecen cine gratis de modo ilegal, aunque ya ha actuado contra tres de ellos.
