Me comentan que DeCine 21 se ha visto inundado de mensajes de internautas que echan de menos los sabrosos comentarios de mi blog. Bueno, tal vez
Me comentan que DeCine 21 se ha visto inundado de mensajes de internautas que echan de menos los sabrosos comentarios de mi blog. Bueno, tal vez exagero un poco, pero es verdad que hace tiempo que no escribo, y creo necesario dar señales de vida. Las razones de la escasa actividad del blog estos días es sencilla y previsible: estoy disfrutando de unas merecidas (creo) vacaciones. Me encuentro pasando unos días en Cracovia, Polonia, desconexión total, una maravilla. Pero pasados unos días se me ha ocurrido que podía escribir desde aquí algunas impresiones, siempre relacionadas de algún modo con el cine, que me sugiere el lugar.
Por ejemplo, he estado paseando unos días por Nowa Huta, el barrio que nació pegado a Cracovia, impulsado por las autoridades comunistas, y que debía ser modelo imperecedero de la perpetua vigencia del sistema socialista. Que una de los más amplios paseos de la zona se denomine Avenida de Juan Pablo II da idea de lo poco que queda del sistema comunista de antaño. Pero aún me impresiona más encontrarme una placa bastante cerca de dicha avenida, donde leo Plaza de Ronald Reagan. Esta imagen hay que inmortalizarla, me digo. No dispongo de cámara, pero mi teléfono móvil sí tiene, y aunque sus posibilidades son más bien limitadas, capto la imagen y me digo, “para el blog”, y aquí la ofrezco a mis queridos lectores. Resulta difícil imaginar que haya en España, no una plaza, sino siquiera una callejuela cutre, que ostente el nombre de Reagan. Sin embargo, observo con complacencia, en Polonia el antiguo presidente y actor es considerado como un campeón de la libertad, a quien merece la pena que se le dedique una plaza.
Recuerdo que cuando Reagan era presidente de los Estados Unidos, los que le odiaban a muerte o casi, que eran muchos, se referían a él despectivamente como “ese mediocre actor de westerns de serie B”. Cuánta ridícula inquina para alguien que como actor cumplía sobradamente, y que entre sus colegas era tan apreciado que llegaría a presidir su sindicato. Cuando veo los dimes y diretes estos días sobre la posible huelga de actores, pienso que Reagan habría solucionado la cuestión en un pispás, pues era un político hábil, como todo el mundo sabe. El actor de Camino de Santa Fe y Código del hampa era un tipo carismático y resuelto, y los que tienen ojos en la cara, como el sabio pueblo polaco, lo reconocen públicamente. En España, y por ende en Europa occidental, sería impensable un reconocimiento de este tipo. Prevalecen más los lemas “yankees go home” y similares.
