Vaya por delante mi admiración por el cine de Paul Haggis , su guión de Million Dollar Baby , y la dirección de En el valle de Elah y, sobre todo,
Vaya por delante mi admiración por el cine de Paul Haggis, su guión de Million Dollar Baby, y la dirección de En el valle de Elah y, sobre todo, esa gran película llamada Crash. Pero dicho esto, fijémonos en el anuncio que acaba de efectuar de que deja la Iglesia de la Cienciología, tras permanecer 35 años en dicho grupo. Al parecer el principal motivo por el que el cineasta renuncia a ser cienciólogo es que ahí no aprueban el matrimonio homosexual. Y dice estar muy avergonzado de no haber dejado la cienciología hace ya meses por ese motivo.
No sé, con 35 años a sus espaldas, un mes más, un mes menos, poco importa, la verdad. Y en fin, dentro del respeto que mantengo hacia las creencias ajenas, se me ocurren muchas otras razones por las que Haggis podía haber abandonado la cienciología, con la polvareda que suele levantar esta institución, antes que la que le ha llevado a dar el paso, y que supone redefinir el concepto de matrimonio. De hecho, él mismo menciona que algo que no le gusta de la cienciología, es que separa a las familias, al menos cuando uno de sus miembros deja de ser cienciólogo, prohibiendo el contacto con ese ex cienciólogo. Dice que lo sabe de buena tinta, pues esto le ha ocurrido a su esposa, que no podía relacionarse con sus padres por ese motivo. Y supongo que tal práctica no la acaba de descubrir, sino que la conocería desde hace tiempo.
En cambio, dice no poder aguantar “ser miembro de una organización donde se tolera que se vapulee a los gays”. Al parecer es un modo metafórico de hablar, y se refiere a que una rama local de la cienciología, la de San Diego, apoyó la proposición 8 para prohibir los matrimonios homosexuales en California. Pienso que Haggis es libre de opinar lo que quiera, pero resulta evidente que dicha opinión no coincide con la de la mayoría de los californianos, que votaron a favor de esa proposición, y con lo que siempre se ha considerado que es el matrimonio; y que calificar el punto de vista apoyado por esos ciudadanos como “lleno de odio” y que “quita derechos civiles a gays y lesbianas” es, cuando menos, discutible, merece un poquito de respeto la opinión del otro. Y en fin, hacer tanto aspaviento tras 35 años como cienciólogo me resulta un tanto chocante, parece el típico efecto rebote. ¿Hay que pensar que hace un año, pongamos por caso, estaba tan contento, y ahora ha descubierto ‘el coco’ cienciólogo en forma de homofobia, que estaba encadenada a desmanes sin cuento que habían escapado a su aguda mirada, como la revelación de las intimidades de los cienciólogos díscolos?
