Hasta ahora eran los organismos públicos los que ponían obstáculos a la publicidad del tabaco, limitando o incluso prohibiendo la inclusión de
Hasta ahora eran los organismos públicos los que ponían obstáculos a la publicidad del tabaco, limitando o incluso prohibiendo la inclusión de anuncios en los medios de comunicación. Habíamos escuchado clamores dirigidos a Hollywood para que no se mostrara a los personajes de sus películas fumando cigarrillos. Lo que ya es para nota es que los propios fabricantes pidan a los estudios que eliminen “voluntariamente” las escenas con su producto. Es lo que ha hecho Philip Morris con lemas como “Las películas deben inspirar a los niños para ser héroes, no fumadores” y otros semejantes. O, incluso dirigiéndose a las productoras: “No des un papel a los pitillos en tu película”.
La verdad es que, tras ver la estupenda película Gracias por fumar, me pregunto por la sinceridad de la preocupación por la salud de las tabacaleras. ¿No será que el uso frecuente del tabaco, por parte de los villanos de las películas, es lo que preocupa a Philip Morris y compañía? “Si nos van a usar mal, mejor que no nos usen”, me parece estar oyéndoles decir…
