Como todo el mundo sabe, los Goya, o sea, los premios de la Academia del Cine Español, son un ‘Oscar hispano’ travestido de busto cabezón del pintor
Como todo el mundo sabe, los Goya, o sea, los premios de la Academia del Cine Español, son un ‘Oscar hispano’ travestido de busto cabezón del pintor aragonés. Y la cosa no es mala, aunque la promuevan quienes con frecuencia denostan el cine americano, y cualquier cosa que huela a yanqui. Pero se ve que no basta con querer, hay que poder.
Por ejemplo, todo el mundo sabe que decir que la gala de entrega de los Goya es soporífera resulta amable para los calificativos que de verdad merece esa ceremonia larga, tediosa y carente de chispa. Para lo que se hace bien podría la cosa despacharse en media hora, pero no, no podemos ser menos que los americanitos.
Otro ejemplo de cómo estamos a años luz es la actividad de comunicación de la Academia. Su página web (www.academiadecine.com) es lo mínimo que se despacha, claro está. Pero el colmo es el tiempo que se tardó en colgar la lista de los nominados a los premios. Anunciada el lunes en acto público a las once de la mañana, no se pudo consultar en la red hasta bien avanzada la tarde de ese día. Gran diferencia con la estupenda página de los Oscar (www.oscars.org), y su exquisita atención a los medios de comunicación.
